La utopía difícil: Trabajo decente para jóvenes

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Dicen que soy convencional, pero en Navidad no quiero entrar en los detalles sórdidos de la política local. O en los de la internacional, más sórdidos todavía. Por suerte mi amigo Pablo Tonelli me hizo llegar en estos días uno de sus artículos didácticos. No trata de un tema navideño, es cierto: Describe la evolución del capitalismo de los últimos 40 años, y su impacto en la transformación, la degradación, del trabajo.

Pero encara, y nos ayuda a encarar, un problema clave para el futuro de la sociedad argentina (más que las elecciones del 2015): la falta de trabajo digno y estable para nuestros jóvenes. No con sentimentalismo, sino con definiciones. Además, se basa en trabajos de estudiosos argentinos, Julio Neffa, Emilio Pauselli, y Guillermo Pérez Sosto, que también es un amigo personal. Y rescata de uno de ellos una frase que quiero apropiarme “”No han visto a sus padres trabajar”, dicen los instruidos, y concluyen con sabiduría que lo que no han visto no se puede hacer. Esto inaugura un mundo en verdad notable, en donde todo el que no haya visto a sus padres tener sexo morirá virgen”.

TRABAJO DECENTE: ¿EXISTE ESO PARA LOS JOVENES ARGENTINOS?

Pablo Tonelli, economista

“No existe tal problema como la inserción de los jóvenes en el mundo del trabajo; el problema real es la escasez de trabajos para los jóvenes” (Emilio Pauselli, “La Cultura del Trabajo y la Danza de la lluvia”).

“El trabajo sigue siendo, en el imaginario social de los jóvenes, el principal articulador y facilitador de los procesos de afiliación y reafiliación social. Las aspiraciones de este segmento en particular en cuanto al futuro giran en torno al anhelo de conseguir un empleo “formal”, en “blanco”, a través del cual puedan percibir un ingreso monetario estable, gozar beneficios sociales, una jornada laboral no superior a las ocho horas diarias, lo que denominan como “un trabajo normal” (Guillermo Pérez Sosto, “Trabajo decente para la juventud argentina “Informe a la OIT)

He utilizado estas  citas de dos investigadores argentinos que hace mucho se ocupan del tema para introducir el objeto de esta nota desde un enfoque económico.  Comienzo con algunas precisiones: La noción de “trabajo decente” pertenece a la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y abarca – según Julio Neffa, una autoridad local en temas de empleo – las siguientes dimensiones: trabajo productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad, en el cual los derechos son respetados y cuenta con remuneración adecuada y protección social.

“Trabajo decente” sería una noción equivalente a la que utiliza la economía clásica para definir el salario, lo que David Ricardo denominaba el “precio natural” en torno al cual la retribución de los trabajadores oscilaba, o la retribución de la fuerza de trabajo en Marx, es decir equivalente a la canasta de bienes que aseguran su reproducción. Ese “precio natural” del valor del trabajo o esa “retribución de la fuerza de trabajo” debe entonces ponerse en el contexto de una sociedad. A tal efecto voy a sostener que el nivel de las remuneraciones formales al trabajo en la Argentina oscila en torno a ese nivel mencionado, y que la informalidad laboral consiste en pagar al trabajo por debajo de ese precio, por debajo de lo que el salario debería cubrir.

Siguiendo a Julio Neffa, lo que el autor denomina “corrosión del trabajo” es un proceso iniciado a mediados de la década del setenta, en la cual las potencialidades del régimen de acumulación del capital vigente entraron en crisis. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta más o menos 1975, los “gloriosos treinta años” de expansión, marcan una etapa de preeminencia de la actividad industrial manufacturera, de constante expansión del consumo y la inversión privada que tuvo su correlato en un modelo de trabajo “que contaba con garantías de seguridad, gozaba de la garantía legal de la estabilidad y estaba declarado ante la administración del trabajo y el sistema de seguridad social. Los aportes correspondientes otorgaban una protección social que beneficiaba también a la familia del trabajador” (Neffa).

El contexto económico entra en crisis a partir de un conjunto de hechos concurrentes ubicados en los años setenta. En primer lugar, el abandono por parte de los EEUU de la paridad fija de su moneda con el oro y el consecuente “crack” de los tipos de cambio fijos atados a ésta, lo que generó  un fenómeno inflacionario global  y una dislocación de las paridades de las monedas. Se elevó sideralmente el precio del petróleo, hasta ese momento un insumo barato, que engrasaba las ruedas del sistema, las ganancias empresariales se debilitaron y la inversión productiva entró en crisis.  La inflación y la abundancia de recursos monetarios sin ancla en el oro dispararon la tasa de interés internacional a niveles inauditos, los capitales comenzaron a refugiarse en las colocaciones financieras ante la falta de alternativas de inversión productivas rentables.

En ese contexto las industrias emblemáticas de la expansión de posguerra: la automotriz, la de bienes de consumo durable y la textil, entraron en crisis. Los países centrales viraron hacia el neoconservadurismo, con Reagan y Thatcher como ejemplos. Se produjo la llamada “reacción neoliberal” en lo económico con sus conocidas premisas de desregulación, entronización del libre mercado y abandono del rol rector de los Estados. Creció la desocupación y se estancaron los salarios reales. En Japón nació el denominado “toyotismo”, por la empresa automotriz Toyota, que marcó la primera gran trasformación del mundo de trabajo: se impuso la llamada “acumulación flexible”, el modelo JIT, por las siglas “just in time”.

Este sistema irá paulatinamente desplazando al modelo tradicional de producción en cadena, centrado en un gran establecimiento fabril, con una estructura logística para el depósito de sus productos, el modelo llamado “fordista”, por estar inspirado en la fábrica Ford Motors y la elaboración de un único modelo, el Ford T., de un solo color, negro. Allí existía una cadena de producción manejada por trabajadores manuales de tiempo completo sujetos a una relación salarial estable y permanente, como he descripto. El toyotismo introdujo la flexibilidad laboral, la alta rotación de puestos de trabajo, la automatización en reemplazo del trabajo manual, y el “stock cero” de producción,  que elimina los costos de almacenamiento y produce lo que efectivamente se vende a partir de la demanda conocida. Este fue el inicio de la desregulación del trabajo.

Como es propio del sistema capitalista, este sistema – en su forma plena o bajo modalidades híbridas – se expandió en todo el mundo desarrollado porque permitió restablecer la tasa de ganancia y la inversión a costa de modificar estructuralmente a la baja la relación salarial y las condiciones de trabajo. Los grandes establecimientos se redujeron y porciones de la producción se tercerizaron a proveedores más pequeños, en una búsqueda constante de reducción de costos. La denominada “revolución informática” permitió luego intensificar estos procesos de automatización y relocalización de la producción.

La globalización posterior a la caída de la URSS y el ingreso de China al camino capitalista de otros países asiáticos menores acentuó aún más el fenómeno de la relocalización productiva a escala planetaria de las ET, empresas trasnacionales.

Todo esto proceso modificó radicalmente  lo que se conocía como “empleo típico”, propio del modo de acumulación “fordista”. Implicó, siguiendo nuevamente a Neffa,  la instauración de los contratos de duración determinada, que eliminan la obligación del contrato laboral permanente y permiten a los empresarios ahorrar salarios en tiempos de baja demanda o respondiendo a requerimientos estacionales, la naturalización del trabajo en domingos y feriados sin pago extraordinario, la proliferación de empresas de trabajo temporario ETT, o de servicios eventuales, EST, que “triangulan” la relación laboral. El trabajador realiza su actividad en el establecimiento que contrata los servicios eventuales como cualquier otro trabajador de la firma, pero su relación laboral es con la ETT. También aparece la generación de “pasantías” por tiempo determinado y renovables, que nunca finalizan con contratos definitivos. En resumen, la informalidad laboral ha sido una estrategia del capital para abaratar el costo del trabajo.

La desregulación y flexibilización laboral alcanzaron fuerte expansión en nuestro país bajo el régimen de Convertibilidad. Entre nosotros las empresas más concentradas de las cadenas de valor son las que ostentan una formalidad mayor en las relaciones laborales, pero la estrategia de abaratamiento de costos lleva a la subcontratación de productos o servicios o la venta de su producción a sectores menos capital intensivos y con diversos grados de informalidad laboral, lo que constituye un fenómeno de conjunto.

Dicha informalidad llega en la Argentina al 34,8 % en el entramado productivo, a pesar de haberse restablecido en los últimos años mecanismos propios de la tradición salarial “fordista”, como ser la vigencia de un salario mínimo, vital y móvil, ajustable, la reinstauración de convenios colectivos para la negociación salarial, el retorno de un sistema jubilatorio de alcance universal y la incorporación al mismo de los pasivos que no poseían aportes suficientes para acceder a la jubilación, políticas, que entre otras cosas sumaron más de dos millones de trabajos formales.

La informalidad citada se explica por la vigencia de Regímenes de Contrato  laboral específicos en algunas ramas, como la textil y la construcción, diferentes a la Ley de Contrato de Trabajo, y por la alta informalidad en las empresas más pequeñas de la cadena de valor (1 a 5 miembros). Es claro que identificar el problema de la informalidad global es condición necesaria a su resolución, pero ni remotamente suficiente.

Dentro de este problema, veamos a los jóvenes, objeto de esta nota. Según Guillermo Pérez Sosto “la proporción de ocupados jóvenes con empleo formal sólo alcanza al 30,4 %. La mayoría salta de trabajo en trabajo y son pocos los que conocen la protección legal y la seguridad social”. Y estamos hablando del 20 % de la Población Económicamente Activa (PEA) de la Argentina. ¿Por qué?

Emilio Pauselli afirma provocativo: “En el caso de los jóvenes, se acentúa la cantinela de que hay que recuperar la cultura del trabajo. “No han visto a sus padres trabajar”, dicen los instruidos, y concluyen con sabiduría que lo que no han visto no se puede hacer. Esto inaugura un mundo en verdad notable, en donde todo el que no haya visto a sus padres tener sexo morirá virgen”.

En la Argentina la tasa de desocupación juvenil más que duplica al promedio de la economía. La vulnerabilidad, pobreza e indigencia del sector juvenil superan los guarismos del conjunto de la población.

Así, como la regulación estatal permitió la incorporación de millones de trabajadores al sistema formal y sus imperfecciones, como la señalada vigencia de regímenes laborales por fuera de la Ley de Contratos de Trabajo alimenta la perpetuación de la informalidad en el sector textil y de la construcción, algunas de las políticas “focalizadas” al empleo juvenil que subsidiaban al empleador con el 75 % del salario del “empleo joven” creado constituyeron errores. Primero porque la remuneración elegida estaba por debajo de la remuneración al trabajo habitual en el área o la industria, induciendo a una “selección perversa” en detrimento de asalariados mayores también precarios, y luego estableciendo un horizonte de alta incertidumbre a la continuidad de la relación laboral eliminado el subsidio.

Sólo el despliegue de una política de desarrollo que genere valor agregado, con más industria y tenga como objetivo direccionar el empleo resultante, como empleo complejo, hacia los jóvenes, podrá comenzar a trabajar en la solución de este problema. Hay que crear oportunidades de trabajo que hoy no existen a partir de una fuerte decisión institucional.

Como afirma Pérez Sosto, discípulo de Robert Castel “La temática de la vulnerabilidad, precariedad y desafiliación de los jóvenes interroga a la sociedad, desde el punto de vista sociológico, acerca de las formas de garantizar su cohesión y desde el punto de vista económico, a propósito de su capacidad de reproducción de la fuerza de trabajo”. He ahí el debate.

27 Responses to La utopía difícil: Trabajo decente para jóvenes

  1. MAGAM dice:

    Felicidades Abel y comunidad blogueril!

    Yo creo que la cultura de la generacion Y esta influenciada por la “relativa abundancia”. E influye el entorno social que le dara potencial de desarrollo relativo.

    Todo esto trae aparejado la disminucion del empleo formal que tiene potencial. Y solo puede ser resuelto por una determinacion exhaustiva del estado y su poder de ejecucion.

    No hay otra forma.
    Saludos.

  2. miguel irazoqui dice:

    Estimado Abel, creo que el abordaje del tema con tantos teoricos, aleja aun mas la posibilidad de solución del problema…me atrevería decirte que no tienen ni idea de lo que es la realidad de la pequeña y microempresa que es la posibilidad real de solución del problema del trabajo…para empezar, tomar el concepto de la OIT, es pedirle prestado al “sistema” la solución de un problema que ellos e encargan de sostener y acrecentar…el concepto de “trabajo decente” que repiten lorescamente es una buena muestra de ello…me quedo con la expresión inicial tuya de “trabajo digno”, dado que la decencia puede ser parte de la dignidad, pero no la completa…en la desgraciada Europa actual, cuando alguien se queda sin trabajo, lo único que se le ocurre es hacer cola!…cuando se llega al final de la cola y se han cubierto las escasa vacantes, se va a hacer cola a otro lado…la excesiva formalidad y la rigidez del sistema impositivo los a transformado en “cosas” que el sistema usa o descarta y esa cocificación es la madre del problema, cuando el hombre está en manos del “otro” y no se le ocurre siquiera como hacer para sobrevivir…han perdido asi hasta el sentido de la autoprotección, el instinto de supervivencia…los argentinos han sido todo el tiempo acusados de la informalidad, de la improvisación, sin tener en cuanta que eso es parte de lo mejor de la naturaleza humana…aqui cuando alguien se queda sin laburo, pone un kiosco, un remis trucho, hace cualquier cosa, ellos recontra calificados solo “hacen cola”…nuestros teoricos son una mierda, en vez de vernos en lo mejor que tenemos, tratan de elucubrar como hacemos para ser mas formales, mas sistemicos, mas como ellos que se están muriendo…la decencia que invocan en el trabajo no es la que practican ellos intelectualmente…hemos de pensarnos en lo mejor que tenemos, pero para eso tenemos de nuevo en creer en nosotros mismos…eso no es como se dice a veces que somos individualistas, es que el ingenio ese no está permitido en la hoja de ruta de estos teoricos de pacotilla, en vez de ayudar, luchan todo el tiempo en el proceso de transculturación de lo mejor que tenemos: un pueblo capas de enfrentar hasta las peores circunstancias y salir de ellas, a veces muy herido, es cierto, pero no muertos como están aquellos que nos mostraron como ejemplo. Imperterritos, ahora que ven como el sistema se va al carajo, persisten en elucubrar teorías que no tienen nada que ver con la realidad de los pequeños empresarios, base del sistema de trabajo en Argentina…en realidad si uno lo mira bien, lo que si han slolucionado es su propio problema, viven de vender sus teorias y encima hay boludos que todo el tiempo se las compran…slds Miguel Irazoqui

  3. Abel B. dice:

    Estimado: valoro los comentarios, serios y patrióticos, que aporta al blog, pero aquí debo empezar con una pregunta: ¿Ud. está en blanco, Miguel? Esto no es para desvalorizar su planteo; sólo para señalar q hay teóricos de la microempresa como los hay del trabajo formal. Y ninguno de ambos grupos, naturalmente, cumple 8 horas en una fábrica ni tampoco vende artesanías en Once.

    Le aseguro que puedo apreciar lo que dice “un pueblo capaz de enfrentar hasta las peores circunstancias y salir de ellas, a veces muy herido”. Dije en el blog que valoraba la dignidad de los que se cayeron del sistema en el 2001, por ejemplo, y salieron a cartonear.

    Pero ese enfoque deja afuera un dato económico. Que, como todos ellos, es aburrido pero necesario: la productividad del trabajo.

    Recuerdo a Lima en los ´70 (antes de leer “El otro camino”, de Hernando Del Soto): cuadras y cuadras del centro literalmente llenas sus veredas de vendedores de cualquier cosa, sobre una manta. Algo así puede encontrar en muchos de los países árabes, y africanos (y en Once y en el conurbano, si no quiere ir lejos): migrantes o expulsados del campo, llegan a la ciudad que no tiene empleos para ellos. Y se las arreglan. Si no pueden emigrar a Europa o conseguir un subsidio, claro.

    Esa es una realidad de la microempresa. Otra son nuestros talleres textiles clandestinos. Otra, también, son las mini empresas del norte de Italia, que valorizan sus productos con diseño y tecnología (aquí tenemos de esas, también. Muy pocas, todavía).

    La diferencia entre todas esas variantes es esa palabrita: productividad. Ahora, las pymes productivas pueden, y deben, pagar buenos sueldos, en blanco. Ésas son las que debemos promover.

    Las otras… no van a ser perseguidas. NI por los municipios del conurbano ni por la Dirección General de Inspección del GCBA. Pero no hay porqué subsidiarlas.

    Abrazo

  4. ana dice:

    A FRANCISCO I QUE ES PERONISTA ARGENTINO Y CATOLICO.
    ASI QUE EL TRABAJO DE CIRUJA VIP(CARTONERO) ES DIGNO.
    DONDE ESTA EL MAMELUCO ,GUANTES Y HASTA ESCAFANDRA REGLAMENTARIA PARA EVITAR LA CONTAMINACION EN ESTOS CASOS PARA EL QUE TRABAJA CON BASURA-
    A TODOS LOS PERONCHOS DE ESTA ZONA A ENSEÑARLE PRESTO A QUE POR LO MENOS TINELLI GASTE LA PLATA EN COMPRAR ESAS IMPRESCINDIBLES MENUDENCIAS DE TAREA DE ALTO RIESGO PARA ESA GENTE.
    RECIÉN Y GARANTIZÁNDOLES A ELLOS LA GANANCIA Y NO AL ACOPIADOR DE BASURA ,PODRA DECIR QUE ES DIGNO.

  5. Marcos dice:

    Hagamos una distinción entre “trabajo” y “empleo”… Los jóvenes que se capacitan en nichos de mercado consiguen “trabajo”, el que requiere de esfuerzo y paciencia y de un tiempo para lograr lo deseado (“la lógica del agricultor” según G. Kessler)… Ahora si esperan que los llamen al celular con una oferta de una multinacional para un puesto de gerente general, bueno, allá ellos…

  6. Gerardo josé González dice:

    Pablo Tonelli me fastidia mucho porque escribe dos tercio de su texto demás, trayendo temas que le vienen a la cabeza, pero que no hacen al centro de la nota.
    En la Argentina, en Occidente, ningún gobernante de turno trazó una política laboral para los jóvenes.
    Bueno: es imprescindible y urgente. HAGÁMOSLA.

  7. miguel irazoqui dice:

    Estimado Abel, mas que polemizar,a mi ver habría que tratar de encontrar una solución al problema “del trabajo”…sin un proyecto como nación, no hay destino para nadie…solo las grandes corporaciones y las fábricas organizadas en torno a la nueva división internacional del trabajo, en la que aprovechan las ventajas de cada situación local, serán proveedoras de mano de obra que no alcanzará, ni a ellas les interesa tal cosa…esto nos deja el problema a resolver en nuestras manos si es que queremos abordarlo…para tu inquietud, estoy en blanco y si eso bastará estaría tranquilo…miles de compatriotas, muchísimos mas de los que se saben, tienen proyectos reales y posibles…creo que habría que apoyarlos, pero no al tum tum, sino en torno a una decisión estratégica de encontrarlos y guiarlos en un proyecto común…imaginar que las corporaciones van a solucionar ese problema, imaginar que los call center, aunque son el medio de vida de miles de jóvenes, son la solución al empleo es cuando menos eludir una realidad que se torna cada día mas complicada, cuando los términos en los que se instalan estos emprendimientos se esfuman en poco tiempo a medida que el lugar donde se erigen empieza a cobrar conciencia gremial y se ponen condiciones que hacen que estos vuelen a lugares mas “favorables”…creo que habría que pensar algo asi como “soberanía alimentaria”, o soberanía energética”, habría que pensarnos en una especie de “soberanía del trabajo”, en torno a pensarnos en las posibilidades que tenemos de desarrollar emprendimientos que tengan que ver cada vez mas con nuestras necesidades y para ello con el perfil de consumo que es en el mundo actual una imposición que conlleva a romper los usos, costumbres y particularidades de cada pueblo y los ata a formas ajenas a sus necesidades…es decir” soberanía cultural”…eso no debería implicar formas de aislacionismos, sino mas bien adecuación a la realidad de nuestro pueblo…pero no se puede hablar de todo esto desde la cúspide de los”sabedores” de soluciones, hay que indagar en la base, en los hombres reales que son reserva de saberes empíricos que deben valorizarse, que deben ayudarse desde los centros academicos hasta formar un nuevo tejido social basado en el trabajo y la cooperación…en la potencialidad de un pueblo creador…no es como se cree repartir créditos, es poder ver la Argentina real…a esa hay que verla desde lo mas lejos posible del puerto y sus teorizadores, que sigue siendo el mayor problema sin resolver…las entrañas de esta tierra tienen algo mas que los minerales que se reparten a la rapiña, tiene algo mas que los campos sojeros, tienen sobre todo un pueblo capas que espera por ahora inutilmente ser conducido hacia un destino común aceptable para todos…el trabajo es a mi ver, el principal medio para ello,
    slds
    Miguel

  8. Andrés dice:

    Buenas Abel,

    Resulta muy difícil establecer qué significa “trabajo decente”:

    Si se entiende por todo un conjunto acotado de beneficios (salario digno, condiciones segura de empleo, jubilación) entonces es posible pensar en estrategias para otorgar trabajo decente a los jóvenes.

    Si en cambio al “trabajo decente” se le agregan conceptos como garantía legal de estabilidad o ingreso monetario estable, entonces la cosa cambia porque ese concepto de trabajo decente ya no existe en el mundo, ni siquiera en el occidente desarrollado.

    Lo veo muy claro en la empresa donde trabajo (una planta industrial de microelectónica en Canadá perteneciente a la mayor multinacional del ramo), donde el abismo entre los beneficiarios del régimen antiguo de empleo y del actual es muy grande, y van quedando cada vez menos personas que pueden mostrar 20, 25 ó 30 años de antigüedad en la planta o la posibilidad de retirarse a los 55 años y viajar por el mundo o tener una jubilación relajada. Los canadienses de mi edad no pueden siquiera armar un fondo de retiro que les permita jubilarse decentemente a los 65, y encima están sobreendeudados!

    La llegada de las nuevas tecnologías y de la “sociedad de la información” catalizan aún más ese fenómeno: Empresas con ascenso meteórico como Palm Inc o BlackBerry también tienen descensos abruptos, con sus grandes cargas de despidos y sus restructuraciones para incorporar nuvo personal con habilidades o herramientas que el viejo personal no logra desarrollar. Qué clase de estabilidad de ingreso o de puesto laboral puede garantizarse así?

    Supongo que esa dinámica no se daba en las viejas plantas metalmecánicas, con el viejo arquetipo de obrero en overol manchado de grasa y con una llave inglesa en la mano. A pesar de no hablar inglés y se no conocer computación, en su época ese obrero tenía mayor estabilidad laboral que los profesionales multilingües y flexibles de hoy en día.

    Si todo se aplica a trabajadores bien formados, qué puede esperarse para quienes están menos capacitados?

    Saludos y felices fiestas,

    Andrés

  9. Abel B. dice:

    Un buen aporte el suyo, Andrés. Nos recuerda una realidad que, es cierto, se toma poco en cuenta en las expresiones de deseos.

    Pero… ese capitalismo industrial con leyes sociales que se añora (el “modelo renano” se lo llamaba) NO fue el resultado automático de una etapa.

    Fue el fruto de más de un siglo de luchas obreras, a menudo sangrientas. Y también de reformas sociales desde el Estado, como las que implementó Lloyd George en Inglaterra, Batlle en Uruguay, Perón en Argentina. Hasta de empresarios lúcidos, al menos en las necesidades de mercado, como el viejo Ford.

    Tenemos que empezar a asumir la pelea por las nuevas conquistas sociales. Que los patrones no recibirán mejor que lo hicieron con las viejas. Pero eso ya estaba en Adam Smith.

    Felicidades

  10. victorlustig dice:

    maravilloso Abel, le presento una utopia mas dificil aun, trabajo para los de mas de 50 años.

  11. Bistiarj dice:

    Un tema afín y tratado en un artículo anterior en este blog. Es la representación sindical de esas formas de trabajo JIT. Una deuda pendiente.

  12. Rogelio dice:

    Estimado Abel:

    Separar la paja del trigo
    Nos estamos acercando a los tiempos en que será necesario hacer un balance del ”modelo en pie desde comienzos de siglo” (2001-2013).
    No con intención de “condenarlo” (al estilo ‘Opos’+Clarín) ni tampoco la de “absolverlo” (como en la retórica de las ‘Ofos’ sobre la “década ganada”).
    Al fin y al cabo, la mayoría de los que aquí comentamos no somos jueces, ni fiscales ni políticos.
    Simplemente somos concurrentes habituales a este diálogo blogueril porque resulta ser un campo que nos ayuda a practicar la escucha y la expresión que mantienen viva nuestra capacidad de seguir remando.
    Nuestra intención no es enjuiciar, sino afrontar los desafíos que plantea el futuro con razonables probabilidades de éxito.
    Por eso mismo nos interesa que el “balance del modelo” que proponemos esté enfocado en ”identificar, describir y estudiar sus limitaciones específicas” para intentar comprenderlas y reducirlas en el futuro.

    Algunas limitaciones evidentes del “modelo”
    Es de conocimiento público la tarea realizada durante toda la década por el Ministerio de Trabajo y el método del ‘diálogo social’ en materia de “formación profesional continua para el empleo” que alcanzó alrededor de 2 millones de compañeros, en su mayoría jóvenes trabajadores.

    Sin embargo, tal como plantea Tonelli, la informalidad laboral general se ubica actualmente en un nivel cercano al 35% y en el caso de los jóvenes alcanza casi al 70%.

    Son realidades que marcan con claridad innegable un “limite del modelo” que coloca a una proporción demasiado grande de jóvenes (y también a los jóvenes mayores de 50, como apunta AyJ) casi en situación de ”descartables”.
    Más allá de las intenciones de los protagonistas.

    Cito un par de referencias directamente relacionadas:
    – El 80% del superávit comercial total del período 2003-2013 estimado en 120.000 millones de U$S, fue remitido fuera de la economía nacional que los generó (véase el post “¿Qué pasa con la inversión en Argentina?” => http://tw.gs/RbVac2 );
    – Los niveles de inversión de la economía Argentina no alcanzan al 25% del PBI.
    – Los altos niveles de informalidad laboral y también los de inflación son dependientes del bajo nivel de inversión de la economía y del drenaje de capitales.

    Se trata de “limitaciones críticas del modelo” que incuban tiempos de conflictos futuros.

    Quiénes van a superar las limitaciones del modelo ?
    Conociendo los trabajos de Guillermo Pérez Sosto en la Cátedra UNESCO sobre la cuestión social en la actualidad (1), podemos augurar que serán los “descartables” los protagonistas de las conquistas sociales del futuro que achicarán las “limitaciones del modelo”. Entre ellas, la de obturar con inteligencia la permanente fuga de capitales de Argentina.

    Saludos

    (1) Pérez Sosto publicó en 2012 “Futuros Inciertos – Informe sobre vulnerabilidad, precariedad y desafiliación de los jóvenes en el conurbano bonaerense”.
    Y en 2013 “Capitalismos volátiles, trabajadores precarios” en el que reúne las ponencias del II Seminario sobre la “Crisis financiera mundial y cuestión social: Estado, moneda y trabajo”.

  13. Mariano dice:

    Tal cual. Mucho más complicado que el de los jóvenes.
    Yo propuse un método en el cual las cargas sociales del empleador fueran nulas para menores de 25 y mayores de 55.
    Y que en el medio hubiera una escala por edad que llegara a 3x para los empleados de 35 a 40.

  14. Mariano dice:

    Estan poniendo el carro delante del caballo. Lo primero es estudiar quiénes serían los dadores de trabajo a esos jóvenes sin empleo. Qué clase de empresas son, qué necesitan, qué inconvenientes tienen. Como hacer para que se multipliquen o para que amplíen su incorporación.
    Tengo entendido que el empleo privado “decente” esta estancado desde hace 7 años. O sea que el crecimiento vegetativo (los jóvenes) estan quedando afuera de eso.
    O sea que hay un grupo fijo de empleados con salario mínimo, convenios colectivos, buenos sueldos, aportes, buenas obras sociales, etc. Y el resto afuera. Y todo el empeño de la legislación y el accionar de los Ministerios de Trabajo direccionado a ese grupo.
    Es momento de dejar de pensar en ese mercado laboral exclusivamente y pensar en el resto.
    Pongo un ejemplo: Si vas a arreglar el auto, o lo llevás al concesionario, con empleados afiliados a SMATA, o lo llevás al taller de Pepe, monotributista que trabaja con dos chicos empleados en negro.
    La solución es sacar a Pepe del mercado, pensando que todos van a ir a los concesionarios?

  15. MAGAM dice:

    Ahora en serio y sin sanata. El problema no parece provenir de la (falta de) oferta de trabajo de calidad, sino de la pobre capacitacion y POR SOBRE TODO de la ausencia de compromiso de muchos jovenes. De hecho que mejor que emplear a jovenes, con una “larga carrera laboral” por delante.

    Como dice ayj, ¿y los de arriba de 50? El “problema” de los jovenes viene por otro lado, y en general no es diferente del que “padecen” el resto de los trabajadores.

    Incluso, en el subgrupo de mas capacitados, es muy dificil retenerlos, cosa que no pasa con los mas maduritos.

  16. MAGAM dice:

    Comparto los aportes de Andres y Mariano.

    Hay que estar de los dos lados del mostrador para entender un poco mas de la problematica.

    Es mas facil ponerse en victima y demandar derechos que emprender y crear fuentes de trabajo.

    Y de vuelta, guarda con los “derechos otorgados/adquiridos”, que no importa si son merecidos o sostenibles en el tiempo, para sacarlos tendra que haber mucho dolor. Y los de afuera del sistema que se jodan.

    Los trabajadores deben tener las mejores condiciones posibles, pero dentro de lo sostenible para el nivel de desarrollo que tenemos.

    Se avanza paso a paso, no solo es cuestion de inversion, que hace falta y mucha. Ya era clara su ausencia desde hace tiempo, pero insisten en querer forzarla por decreto.

    El desarrollo no se compra con divisas, independientemente de donde provengan. Solo se logra con sacrificio y esfuerzo, y si no lo entendemos, no va a llegar.

  17. victorlustig dice:

    gracias Mariano
    el problema es que la tecnologia ya saco a Pepe del mercado, perdon, las automotrices,en otros lugares estan obligadas a liberar las computadoras y software para los Pepe, y asi cuidan a estos.
    de todas formas, el problema es de larga data, y los organismos multilaterales no se calientan, los desarrollados jubilan a los 55 (por ahora)

  18. oti dice:

    Creo que va a ser necesario un plan tipo quinquenal o cuatrienal, con una cantidad de obras estipulada (que podrían ser 200.000 obras públicas) para realizar en esos lapsos. Se calcula la mano de obra que hace falta.

    Pero, antes de eso, se necesita reunir los recursos con los cuales se harían esas obras. Y aquí se necesita la intervención firme del Estado, tapando la fuga de capitales que proviene del comercio exterior privado de cereales y oleaginosas y del funcionamiento monetario y financiero relacionado.

    Una vez resuelto el problema de la reunión de los recursos disponibles, puede afrontarse la puesta en ejecución del plan.

    El impulso que daría a la economía sería formidable y requeriría un control de precios bastante severo, para lo cual hay que fortalecer mucho más las capacidades del Estado.

    La tasa de desocupación disminuiría fuertemente y se provocaría un incentivo al blanqueo de los trabajadores no solo en los establecimientos PyMES ya existentes (aumento de la tasa de ganancias) sino en las miles que se crearán para aprovechar la oportunidad (nuevos emprendedores y empresarios).

    El único criterio de evaluación del Plan indicativo será el resultado físico que logre producir, medido per cápita, por flia., por km2 de superficie, etc., según la naturaleza de cada obra y mejoras en la productividad resultante. Todo lo demás es irrelevante.

  19. guido dice:

    “No han visto a sus padres trabajar”, dicen los instruidos, y concluyen con sabiduría que lo que no han visto no se puede hacer. Esto inaugura un mundo en verdad notable, en donde todo el que no haya visto a sus padres tener sexo morirá virgen”.

    Genial!

  20. Silenoz dice:

    Ja ja… es verdad ¡para un cuadrito y de honor!

  21. victorlustig dice:

    con antecedente y consecuente no solucionas el problema, y si, ni a sus padres ni a sus abuelos, ergo, no entienden la disciplina de un trabajo, es y sera muy dificil que vuelvan a hacerlo (trabajar, no decir frases notables)
    entiendo que, y eso es un merito del gobierno, no se consigan por salarios nimios, pero, yo no lo tomaria a risa, es un problema grave

  22. […] distinto del mío, pero me queda claro que vemos la misma realidad. Y, última razón, en un posteo reciente sobre otros problemas, mi amigo Rogelio Galliano […]

  23. Rogelio dice:

    Estimados Abel, Oti:

    Es muy conveniente que el comentario de Oti sea leído en sintonía con el post de hoy de Manolo: “poder a los soviets CON electrificación”.

    Saludos

  24. Marcos dice:

    ¿o sea que los empleados entre 35 y 40 la pasan genial? Es la edad en la que los hijos pasan de la secundaria a la universidad, que se casan o que se quieren ir a vivir solos… ¿y la propuesta es que los despidan para tomar a los que están “beneficiados” pendex de 20 sin experiencia y antiguallas de más de 55? A ver cuando entendemos que para darle posibilidades a alguien no necesariamente hay que sacárselas a otros…

  25. Marcos dice:

    El “madurito” aguanta lo que no aguanta el pendex en el trabajo porque tiene responsabilidades, familia, hijos, hipotecas, deudas… un pendex que vive con los padres lo manda de paseo al jefe y se va…

  26. MAGAM dice:

    Eso entre muchas otras cosas.

  27. […] un posteo reciente La utopía difícil: Trabajo decente para jóvenes, apreciados comentaristas pusieron su énfasis en la necesidad de crear y proteger fuentes de […]

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