Son sólo palabras. Pero vale la pena decirlas

noviembre 26, 2013

Y también repetirlas, como lo hizo recién mi amigo Musgrave (el de Finanzas Públicas). Y las acercó en un comentario mi amigo Rafa (el del Lobo Estepario) a mi posteo de recién. Ahí mencionaba, superficialmente, una de las reuniones “Argentinos con el Papa argentino”. Y Rafa me recordó que, además de recibir compatriotas y al César de Bizancio, Pancho en estos días también estuvo haciendo su trabajo de Papa: bajar línea.

Entonces, siento que no puedo hacer menos que Musgrave, y subir estos párrafos que copio abajo. Son bien representativos de la exhortación EVANGELII GAUDIUM.

Tengo que decir que es un poco incómodo para mí, devoto de Nicolás de Florencia, que nos dijo que nuestra responsabilidad principal está en este mundo, y hacia nuestras patrias, y que para cumplir con ella es necesario tratar de construir poder – para uno o para otros, es lo mismo -, y embarrarse.

Además, siento que va a ser un golpe para Mariano Montenegro, justo ahora que me empezó a seguir en Twitter! Va a sentir rechazo, como muchos amigos a quienes la idea de un Papa bajando línea ofende sus almas revolucionarias o progres. Les caen mal los contratos, las comisiones y hasta las fotocopiadoras, no van a aceptar una burocracia eclesiástica, organizada más o menos como un partido leninista.

Pero… el poder, para que tenga sentido y no se pudra, también tiene que servir para algo. Estos son buenos objetivos, en el tiempo que nos toca vivir.

No a una economía de la exclusión
53. Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes».
 
54. En este contexto, algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera.
 
No a la nueva idolatría del dinero
55. Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro (cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo.
 
56. Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta.
 
No a un dinero que gobierna en lugar de servir
57. Tras esta actitud se esconde el rechazo de la ética y el rechazo de Dios. La ética suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se considera contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder. Se la siente como una amenaza, pues condena la manipulación y la degradación de la persona. En definitiva, la ética lleva a un Dios que espera una respuesta comprometida que está fuera de las categorías del mercado. Para éstas, si son absolutizadas, Dios es incontrolable, inmanejable, incluso peligroso, por llamar al ser humano a su plena realización y a la independencia de cualquier tipo de esclavitud. La ética –una ética no ideologizada– permite crear un equilibrio y un orden social más humano. En este sentido, animo a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad: «No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos».[55]
 
58. Una reforma financiera que no ignore la ética requeriría un cambio de actitud enérgico por parte de los dirigentes políticos, a quienes exhorto a afrontar este reto con determinación y visión de futuro, sin ignorar, por supuesto, la especificidad de cada contexto. ¡El dinero debe servir y no gobernar! El Papa ama a todos, ricos y pobres, pero tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos. Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano.
 
No a la inequidad que genera violencia
59. Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad –local, nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz. Así como el bien tiende a comunicarse, el mal consentido, que es la injusticia, tiende a expandir su potencia dañina y a socavar silenciosamente las bases de cualquier sistema político y social por más sólido que parezca. Si cada acción tiene consecuencias, un mal enquistado en las estructuras de una sociedad tiene siempre un potencial de disolución y de muerte. Es el mal cristalizado en estructuras sociales injustas, a partir del cual no puede esperarse un futuro mejor. Estamos lejos del llamado «fin de la historia», ya que las condiciones de un desarrollo sostenible y en paz todavía no están adecuadamente planteadas y realizadas.
 
60. Los mecanismos de la economía actual promueven una exacerbación del consumo, pero resulta que el consumismo desenfrenado unido a la inequidad es doblemente dañino del tejido social. Así la inequidad genera tarde o temprano una violencia que las carreras armamentistas no resuelven ni resolverán jamás. Sólo sirven para pretender engañar a los que reclaman mayor seguridad, como si hoy no supiéramos que las armas y la represión violenta, más que aportar soluciones, crean nuevos y peores conflictos. Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una «educación» que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países –en sus gobiernos, empresarios e instituciones– cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes“.

Argentino, peronista y metalúrgico

noviembre 26, 2013

caló

Gracias al siempre impulsivo Omar Suárez, del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), nos enteramos que el secretario general de la CGT oficialista, Antonio Caló, se reunió hoy en el Vaticano con el papa Francisco, “quien subrayó la importancia de recuperar la unidad sindical en el país. El líder de la CGT más cercana a la Casa Rosada visitó al Papa junto a la cúpula del gremio. Mantuvieron una audiencia de casi dos horas“.

Le dedico este brevísimo posteo al asunto simplemente porque me parece que sería la primera intervención pública explícita, en esta etapa, del Santo Padre en la política argentina. Más allá de exhortaciones genéricas, gestos y entrevistas, que, por supuesto, tratándose de la cabeza de la Iglesia Católica y además jesuíta, siempre tienen un contenido político inevitable.

Y de paso aprovecho para hacerle una sugerencia a mi amigo Omar Bojos, el bloguero del massismo. Que ha subido recién un reflexivo par de posteos, éste y éste, sobre iglesia y política. Donde, a pesar de todo, se nota cierto fastidio con el hecho que Francisco, que recibe a todos, todavía no lo recibió a Sergio Massa. Omar: estoy convencido que lo recibirá, más temprano que tarde. Tratá de evitar la necesidad de hacer contorsiones ideológicas, como hubo algunas recientes. Los jesuítas son así.

Ah, y el título se refiere a Caló, por supuesto ¿A quién otro podría aludir?


Obama y Rohani … pidieron comida china?

noviembre 26, 2013

Este título no va a figurar entre los más agudos del blog, lo reconozco. Pero es lo que se me ocurrió. Estoy muy apurado y no tengo tiempo para inventar algo mejor, ni para hacer los análisis que se merece el acuerdo sobre el programa nuclear de Irán.

Igual, les acerco dos notas que dan información creíble sobre aspectos reveladores del asunto, en nuestro idioma (No es que en inglés – o en farsi o en hebreo, por lo que me puede mostrar el traductor de Google – haya material mucho más completo. Todavía).

Hoy Clarín, publica cables de AP y de The Guardian que cuentan, en grandes líneas, el curso de la negociación previa (que casi siempre es la más importante): “La información estuvo guardada desde marzo, cuando se produjeron los primeros contactos, pero recién el domingo, con el acuerdo oficializado, salió a la luz que Estados Unidos e Irán habían mantenido reuniones secretas durante meses.

Esta revelación realizada por la prensa de Washington constituye un nuevo indicio de distensión entre dos países que supieron tener la relación más hostil del mundo. Esos encuentros se desarrollaron en paralelo a las negociaciones oficiales en las que participaron, además, las otras cinco potencias y ayudaron a allanar el camino para el acuerdo de Ginebra, que comprometió a Irán a congelar temporalmente su programa nuclear“.  (completo aquí).

El ABC español – católico y de derechas, como los de antes, pero que a lo mejor vuelve a ser amigo nuestro  – nos da otras visiones del asunto, desde TeheránEl jefe negociador iraní, Javad Zarif, llegó ayer a Teherán y fue recibido en el aeropuerto como un héroe al grito de“embajador de la paz” o con eslóganes como “¡No a la guerra, las sanciones, la rendición y el insulto!”

El ministro de Exteriores desayunó con una prensa nacional volcada en los puntos de un plan que en los próximos seis meses pondrá a prueba la confianza entre Irán y la comunidad internacional. “Esto es Irán, todo el mundo está contento”, fue el titular de portada del diario reformista ‘Etemad’, en la misma línea que el también reformista ‘Arman’ que pidió “la medalla de oro” para el jefe del equipo negociador que, por unas horas, eclipsó a la figura del presidente Hasán Rohani en el aniversario de sus primeros cien días al frente del gobierno.

El tono general fue de optimismo, aunque medios ultraconservadores como ‘Keyhan’, la voz del Líder Supremo, Alí Jamenei, en los últimos años, no se dejaron llevar por la euforia y en su portada recordó que los “Estados Unidos no son dignos de confianza”. ‘Keyhan’ advirtió del cambio de discurso empleado por el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, al abandonar Ginebra e insistir en que “el acuerdo no reconoce el derecho a enriquecer uranio”.  (completo aquí).

La imagen con la que encabezo el posteo es una a la que supongo que Obama – ¿y Rohani? – están prendiendo velas. Hace 40 años, en noviembre de 1973, Chou En Lai (Zhou Enlai) y Henry Kissinger empezaron a implementar el cambio geopolítico más importante de la segunda mitad del siglo XX (y que todavía es un dato decisivo en este nuevo siglo).

Irán no es China, pero es un país muy importante en una región clave. Este acuerdo podría ser el punto de partida de una revolución geopolítica en el Medio Oriente (posibilidad que los tiene muy preocupados en Jerusalén y en Riad). El énfasis es en “podría“. Hay muchos obstáculos. La política de EE.UU. registra divisiones mucho más amargas que en esos años, a pesar de la oposición a la guerra de Vietnam y el frágil consenso que tenía Nixon. Y el de Irán es un gobierno mucho menos… monolítico (seamos corteses con nuestros clientes) que el que tenía y tiene China, Revolución Cultural o no.

Recordemos, sin embargo, que el mismo Dr. Kissinger solía señalar que no hay conflicto de intereses estratégicos entre EE.UU. e Irán. Evidentemente, el único comentario que me cabe hacer es mi habitual “El que viva, lo verá“.


Una dura crítica a la política industrial K

noviembre 25, 2013

saldo comercial

La hace Horacio Verbitsky, en Página 12 de ayer. Eso sólo ya la convierte en interesante, en un tiempo en que – después de los cambios en el gobierno – los medios opositores siguen diciendo que son manotazos de ahogado para salvar un esquema perimido, y los medios oficialistas – incluyendo la bloguería K – siguen explicando que son ajustes inteligentes para profundizar un modelo que marcha maravillosamente bien.

Además, es valiosa en sí misma, aparte de mostrar que el vocero de un sector de la coalición oficialista entiende que la política es el manejo de realidades complejas, y no se reduce al enfrentamiento de Nosotros y Ellos. (Aparte también que puede inscribirse en la interna de esa coalición, como él mismo insinúa en la frase final).

En su largo editorial del domingo (completo aquí), este fragmento apunta con precisión y síntesis al costado débil de la política industrial que han llevado adelante los gobiernos K. Más aún, el de la política industrial automotriz como la han llevado adelante, en grandes líneas, todos los gobiernos argentinos desde el de Frondizi en 1958, incluyendo las gestiones nada industrialistas de Martínez de Hoz y de Cavallo.

Los que estamos a favor de la industrialización argentina – clara mayoría entre los lectores del blog – podemos reconocer los argumentos usados una y otra vez por sus enemigos. Lo que no podemos hacer es ignorar la contundencia de los números, además de algún ejemplo elegido. No quiero decir aceptar esos argumentos, ojo. Creo que sí deben servir para alimentar un debate más realista sobre costos y beneficios.

En ese espíritu, agrego una breve observación al final.

“… Si se observa el cuadro que se publica en esta página, elaborado por el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), el equipo de investigación económica social de la CTA, coordinado por Eduardo Basualdo, se apreciará que el déficit energético, que en 2012 fue de 2.500 millones de dólares, palidece ante el del complejo automotriz, que es casi del doble, y el del sector de bienes de capital que apunta a triplicarlo.

Entre los tres, devoraron tres cuartos del superávit comercial de 2011 y la mitad del de 2012. El consumo suntuario, que será mejor gravado, y el turismo, son otras tantas vías de la hemorragia que requieren acciones prontas. Tanto el cuadro de situación automotriz como la tecnología del destornillador implantada en Tierra del Fuego, reflejan la enorme extranjerización de la economía argentina.

Con una integración de partes nacionales que apenas excede del 20 por ciento, el complejo automotriz arrojó en 2012 un desequilibrio de 4400 millones de dólares, que llegó a 6850 millones en el caso del sector de bienes de capital. La industria automotriz fue un gran dinamizador de la producción, el empleo, las exportaciones y el consumo, pero no puede seguir siendo por tiempo indefinido el principal motor del crecimiento.

Peor es el cuadro de Tierra del Fuego: su déficit es mayor, los niveles de empleo son menos significativos y no han tenido éxito los intentos de avanzar en la integración de partes nacionales, aún las más elementales. Los armadores de la isla aceptaron adquirir tornillos nacionales, pero luego los tiraron en vez de colocarlos en los productos, ante la amenaza de los proveedores de cancelar el trato.

Esto encarece los precios en vez de reducirlos y debilita el argumento de quienes creen posible pasar de la maquila a la industria nacional, entre quienes no se cuenta Kicillof. Es ostensible la dificultad de compatibilizar los lineamientos generales del nuevo ministro con estas políticas de la ministra de la Industria Automotriz Débora Giorgi“.

El enfoque es clásico y ya se puede encontrar en David Ricardo (de quien Marx tomó mucho como economista, por supuesto). Es el que lleva a preguntar ¿Cuál es el costo de una industria? Pregunta que no se contesta con los números de una empresa o del conjunto de ellas que se dedican a esa actividad, sino con la suma de los recursos que la sociedad invierte (no sólo directamente, con subsidios, por ejemplo, sino también indirectamente, con aranceles que encarecen a otros productos). Y también tomando en cuenta lo que podría obtenerse volcando esos recursos en otras direcciones. Todo eso es necesario cotejar con los beneficios que se obtiene por su existencia.

Hay una observación muy básica a este enfoque que ya forma parte del debate económico desde hace casi dos siglos, poco después que Ricardo publicara sus obras: Ninguna industria surge “naturalmente”. No son yuyos silvestres. Aún en el norte de Inglaterra, donde el carbón, el hierro y las vías navegables lo facilitaban, la Revolución Industrial necesitó de condiciones sociales propicias y leyes adecuadas previas en siglos, de la disolución de los monasterios al Acta de Navegación de Cromwell, para desarrollarse. Desde entonces, todos los procesos de industrialización requirieron de un Estado fuerte que lo impulsara y protegiera.

Entonces, la discusión incorpora decidir cuál es, en cada caso, el tiempo razonable para el desarrollo de una industria. Más importante todavía es determinar si el camino elegido es acertado. La frase de Verbitsky “quienes creen posible pasar de la maquila a la industria nacional, entre quienes no se cuenta Kicillof” merece una corrección: la maquila implica hacer competitiva una industria con salarios bajos. No es el camino elegido por los argentinos (A algunos empresarios, y a algunos gobiernos no les faltaron ganas. Pero con nuestro pueblo resultó imposible). De todos modos, lo importante es saber cómo pasamos a la industria nacional. Esperamos ansiosamente detalles de Verbitsky, o, mejor, de Kicillof.

Como anticipé, quiero agregar una observación, también obvia, para insistir en que este análisis debe hacerse en el marco de la economía real de un país, inserto a su vez en una realidad global. No en el de un relato “industrialista” o “liberal”, ni en un marco puramente teórico de variables económicas. Debemos recordar que la industria automotriz argentina está profundamente integrada con la brasileña (Esto no quiere decir que los intereses son idénticos, ojo. Simplemente que no se pueden tomar decisiones en el marco nacional sin evaluar las repercusiones inevitables).

También, la decisión de tomar en cuenta todo el marco social y económico nos hace ver que la industria automotriz argentina y brasileña pueden considerarse como la rama en el Cono Sur de una industria global. Las grandes terminales son las mismas en la mayor parte del planeta, y sus decisiones de radicación se toman en ese plano.

En cuanto a Tierra del Fuego… si los datos de Verbitsky son exactos, es posible que se esté acercando al límite en que una promoción se transforma en un agujero negro. Ese límite se había traspasado en los tiempos de Alfonsín, y directamente había llegado a ser un curro, cuando un grupo económico obtuvo financiación suficiente para, en teoría, “techar la isla”. Pero eso nos muestra que el problema es permanente, e incluye una variable estratégica. Los beneficios para la isla empezaron con los gobiernos militares, para fortalecer una frágil presencia argentina en nuestro Sur.

Entonces, cualquier análisis serio de una política industrial debe incluir los costos de no tenerla. La destrucción de una parte de la actividad y del mercado, el desempleo consiguiente, tienen consecuencias que son difíciles de calcular en una medición superficial del Producto Bruto, o con el presupuesto nacional. El deterioro en la calidad de vida en muchas regiones, la ausencia de expectativas para técnicos e ingenieros, el aumento de la “inseguridad” – tema muy de moda – son factores a tomar en cuenta.

Quiero terminar este posteo – motivado por un fragmento de Verbitsky – con este otro de Kosacoff (1) que me parece fundamental: “… no hay experiencia industrial exitosa que no haya desarrollado una trama de empresas Pymes eficientes, … que en muchos casos son los proveedores especializados y subcontratistas, que permiten la potencialización de las nuevas organizaciones competitivas, basadas simultáneamente en el desarrollo de economías de escala y de especialización flexible“.

(1) Kosacoff, Bernardo (1995) “La industria Argenitna, un proceso de reestructuración desarticulada”, en Bustos Pablo (comp,), Más allá de la estabilidad. Argentina en la época de la globalización y la regionalización.

Para los que se preguntan (como yo) para qué sirve Twitter

noviembre 24, 2013

zarif

Gracias, otra vez, a mi amigo Otto Rock, les acerco una imagen histórica: este tuit – ya de muchas horas atrás, es el huso de Teherán – de Mohammad Yavad Zarif, actual ministro de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán y jefe de la delegación iraní que negocia su programa nuclear. Anuncia que han alcanzado un acuerdo. Ahora les sugiero que vuelvan a esta crónica de otra negociación sobre desarrollos tecnológicos.


Agenda para un futuro gobierno: el vector argentino

noviembre 23, 2013

Conrado_Varotto

Espero que la compañera Cristina, o el compañero Coqui, no tomen a mal este título. Estoy seguro que en estos dos años se van a hacer muchas cosas. Es más, es necesario hacer muchas cosas. Y justamente es en el área de ciencia y tecnología, de lo que que trata este posteo, donde los gobiernos kirchneristas mantienen un excelente desempeño. Si los anuncios han sido más que las realizaciones… esto es una característica inevitable en los gobiernos democráticos. Y más frecuente todavía en los autoritarios, como podemos recordar.

Lo cierto es que esta etapa – debido, sobre todo, a una evidente predilección de la Presidente, es justo decirlo – deja una muy buena base en la formación de equipos científicos y hasta en su disposición anímica, sobre la que seguir construyendo. Mi idea es contribuir, desde mi muy modesto aporte, a que el futuro gobierno, cualquiera sea, encuentre una conciencia formada sobre la necesidad de continuar en esta dirección.

Como esta inclinación del blog es conocida, el comentarista Matías acercó este posteo de Santiago O’Donnell, un periodista especializado en política internacional que, se dice, tuvo algunas dificultades con el establishment de Página 12. Ahora tiene un blog, que recomiendo, donde subió una crónica, nada condescendiente, de Conrado Varotto y alguna información sobre la intención argentina de construir un cohete capaz de poner en órbita satélites. Y, en detalle, las observaciones que sobre el asunto ha hecho EE.UU.

Sobre esas negociaciones, donde tuvo un rol destacado el Embajador Wayne, ya escribí en el blog con bastante amplitud aquí. Y sobre el Tronador, y proyectos vinculados, cliqueando en la categoría ciencia y técnica del blog encontrarán mucho material. Pero no quise recortar el trabajo de O’Donnell. Es largo, pero da una buena idea de dónde estamos, en el plano real, el de las voluntades políticas. Muestra como son las negociaciones diplomáticas, y no es para nada “promocional”, como les advertí. Además, estamos en un fin de semana largo, y espero que puedan leerlo en la tableta o en el celular, esperando el asado.

Quiero agregar aquí mi posición personal, como acostumbro hacer con material ajeno. Creo que Conrado Varotto es un patrimonio de Argentina, que debemos usar mientras viva y luego como ejemplo y estímulo. Como no lo conozco personalmente, pienso en él como una versión ítalo-argentina de Delos D. Harriman, el mesiánico y poco escrupuloso empresario que protagoniza la famosa “novella” de Robert A. Heinlein, “El hombre que vendió la Luna“.

Esa seminal historia fue escrita hace más de 60 años. Era plausible entonces que fuera un empresario el que impulsara el primer viaje a la Luna. Ese rol pionero correspondió a hombres que se movieron en el mundo de la tecnología y las burocracias estatales, como hoy lo hace Varotto. Pero a mí me quedó en la memoria una crítica que leí hace bastantes años en un fanzine, una publicación de aficionados a la ciencia ficción.

Decía el crítico “La figura de Delos Harriman, como la describe Heinlein, y las palabras que pone en su boca para justificar tomar el proyecto en sus manos y controlarlo, me hace pensar en uno de los grandes magnates norteamericanos de fines del siglo XIX, los dueños de los ferrocarriles, las acerías, que dijo en una oportunidad “Los intereses del trabajador serán resguardados por los hombres cristianos a los que Dios ha puesto al frente de las grandes corporaciones industriales”. No creo que yo pondría a Harriman a resguardar los intereses de los trabajadores. Pero tendría mi voto para ponerlo al frente de la NASA“.

Misiles por cohetes

Santiago O´Donnell

Conrado Varotto no tendrá un nombre muy conocido, pero en términos políticos es una especie de Julio Grondona de la alta tecnología . O sea, el científico más poderoso e influyente de las últimas cuatro décadas. Nacido en Italia, criado en Argentina desde los nueve años, doctorado en física en el Instituto Balseiro de Bariloche, especializado en la universidad de Stanford en Silicon Valley, creó y dirigió entre 1976 y 1991 a la empresa estatal de alta tecnología llamada INVAP, especializada en desarrollo de energía nuclear y proyectos aeroespaciales. Desde 1994 es el director ejecutivo de la CONAE, la agencia que lleva adelante el programa espacial argentino.

En el 2006 Varotto quería construir un cohete. Un cohete que sirviera para poner en órbita los satélites argentinos que el INVAP y la CONAE venían desarrollando y construyendo desde la década del 90. Varotto estaba convencido de que el cohete sería un gran avance, tanto en términos económicos como de soberanía. Con cohete propio, Argentina podría poner en órbita sus satélites sin tener que alquilar cohetes extranjeros lanzados desde plataformas en el exterior. Esto es, sin depender de las prioridades, disponibilidades y precios de terceros países. Sólo diez países en el mundo podían hacer eso y Varotto quería que Argentina ingrese en tan selecto club.

El plan sonaba bien, pero Varotto tenía un problema. La tecnología que usa un cohete para transportar un satélite es prácticamente la misma que usa un cohete para transportar una bomba . O sea, en términos prácticos, un cohete satelital es casi lo mismo que un misil. Y Argentina le había prometido a Estados Unidos que no iba a construir más tecnología para misiles. Por lo tanto había prometido que no iba a desarrollar cohetes. La promesa argentina de no hacer cohetes “por un tiempo razonable” data de principios de la década del 90, durante las llamadas “relaciones carnales” del gobierno de Carlos Menem, poco antes de que Varotto se hiciera cargo de la CONAE.

Argentina venía de desmantelar el proyecto Cóndor, una colaboración con Irak y Egipto iniciada después de la guerra de las Malvinas para desarrollar un misil de largo alcance. A cambio del desmantelamiento Argentina había sido premiada con el título de “Aliado extra-OTAN”. Además, en lo que se refiere específicamente a los misiles, a partir del desmantelamiento del Cóndor, Argentina pudo acceder en 1993 a un selecto grupo de 34 países aliados a Estados Unidos que comparten membresía en el llamado MTCR, un tratado de no proliferación de misiiles balísticos. El MTCR impone limitaciones a la transferencia de tecnología misilística pero también funciona como una especie de certificado de buena conducta en la materia. En abril del 2011 la reunión anual del MTCR se hizo en Buenos Aires.

Sin embargo, Agentina sigue dependiendo de cohetes estadounidenses lanzados desde bases militares de ese país para poner sus satélites en órbita. El último, el satélite argentino Aquarius, fue lanzado en junio del 2011 en un cohete Delta II de la NASA desde la base Vanderburg en Santa Barbara, California. Al mismo tiempo la CONAE sigue trabajando en su cohete lanzasatélite, el Tronador II. Esta semana un primer prototipo de este cohete fue lanzados desde la base naval de Punta Indio, provincia de Buenos Aires. Pero la fabricación del cohete satelital argentino viene sufriendo sucesivas demoras y postergaciones y en los cáLculos más optimistas todavía le faltan dos años más de desarrollo.

Mientras tanto, desde por lo menos el 2009, militares argentinos trabajan abiertamente en la fabricación de un misil de largo alcance. El Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas para la Defensa, CITEDEF, desarrolló y lanzó en 2011 un cohete-misil, el Gradicom 2, que llega a los cien kilómetros de altura. Actualmente el CITEDEF, que depende del ministerio de Defensa, está desarrollando otro cohete, el Orbit, que triplicaría el alcance del Gradicom 2.

Según una serie de cables diplomáticos estadounidenses que van desde el 2006 al 2009, filtrados por la organización Wikileaks, los dos proyectos, el del cohete militar y el cohete satelital, entraron en conflicto y provocaron una pelea interna dentro del gabinete de Cristina Kirchner. Según muestran esos cables, tras un paciente trabajo de ablande por parte de Varotto y otros funcionarios argentinos, y después de superar algunos resquemores iniciales, Washington había aceptado permitir la fabricación del cohete satelital, a cambio de supervisar de cerca su desarrollo.

Los cables señalan que a su vez el gobierno argentino había aceptado los términos exigidos por Estados Unidos para darle luz verde al proyecto. Sin embargo, la aparición de proyectos misilísticos con tecnología francesa, alentados por el ministro de Planificación Julio De Vido y la entonces ministra de Defensa Nilda Garré, así como el desembarco de técnicos militares en el CONAE descolocaron a Varotto ante sus interlocutores estadounidenses. El ultimo cable de la serie muestra a Varotto buscando tomar distancia del proyecto misilístico y a la embajada renovándole el crédito al director de la CONAE, pero claramente preocupada por el doble juego argentino.

La serie arranca con un cable de septiembre del 2006. Todavía no se habla del cohete, pero Estados Unidos acababa de votar en contra de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo para que Argentina desarrolle un satélite asociado con Italia. La embajada le comunica a Varotto y a un funcionario de la cancillería argentina que el voto no es en contra de Argentina, sino que parte del convencimiento de Estados Unidos de que los préstamos del BID deben enfocarse en “necesidades más inmediatas de desarrollo”.

Varotto contesta que el voto “hará mi vida más difícil,” dando a entender que sería aprovechado por sectores más belicistas o antiestadounidenses dentro del gobierno. Explicó que, si bien todos los proyectos espaciales de Argentina están diseñados para promover el desarrollo económico y social, este mensaje será ahora más difícil de transmitir a quienes dentro del gobierno argentino determinan el presupuesto de la agencia.

El siguiente cable, de septiembre del 2007, va directo al grano: Varotto quiere fabricar un cohete. El despacho diplomático describe a un Varotto enérgico, determinando y con suficiente experiencia como para hablar de la historia del programa aero espacial argentino en términos personales, hablando desde el lugar de un protagonista que ha vivido esas sensaciones. El comienzo del cable es bastante elocuente:

Resumen – El jefe de la agencia espacial argentina Dr. Conrado Varotto dijo que el desarrollo de un vehículo de lanzamiento espacial es esencial para el programa espacial de Argentina, y que Argentina ha perseguido el desarrollo de esa capacidad durante años de manera transparente. Varotto hizo hincapié en el compromiso de la Argentina con el Régimen de Control de Tecnología de Misilística (MTCR) y expresó su disposición personal para reunirse con funcionarios de Estados Unidos para explicar la posición de Argentina, abordar las preocupaciones de Estados Unidos sobre la dirección del programa espacial de Argentina, y trabajar hacia una solución mutuamente aceptable. -Fin del resumen.

El cable describe el tono de Varotto como “agitado” cuando su interlocutor en la embajada de le hablaba de un compromiso que había asumido Argentina de no fabricar cohetes.

“Varotto pareció agitado cuando el funcionario de la embajada señaló que desde 1992 Argentina había dado varios reaseguros en el sentido de que no procuraría tecnología autóctona para fabricar vehículos de lanzamiento de al espacio (SLV)”. Contestó que Argentina tiene un largo historial en la búsqueda de ese desarrollo de forma transparente. Varotto indicó que el primero de esos pasos se tomó en 1994, cuando él mismo le llevó a un miembro del personal de la embajada (el “asesor científico”) el borrador del capítulo del Plan Espacial de Argentina que articulaba claramente el deseo de Argentina de desarrollar capacidad SLV. El funcionario de la embajada consultó con sus superiores en Washington y más tarde dijo que el gobierno de Estados Unidos no tenía ningún problema con el documento, según dijo Varotto. Afirmó que esa “garantía” llevó a la firma de un decreto presidencial del Gobierno de Argentina GOA en 1997 que especifica que Argentina debería tener acceso al espacio, lo cual a su vez condujo a sociedades eventualmente abortadas con Lockheed y con Brasil y Ucrania.

A continuación, según el cable, Varotto argumentó que la promesa argentina había expirado. La promesa, hecha en 1992 consistía en no fabricar cohetes en el “foreseeable future” o sea un futuro predecible o inmediato. Y ya habían pasado quince años.

Varotto también señaló que cuando el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Argentina Di Tella aceptó el desmantelamiento del misil Cóndor en la década de 1990 y se comprometió a evitar el desarrollo de SLV, el compromiso era sólo “para el futuro previsible.” Varotto sostenía que nada más allá de 5-7 años se podía considerar “previsible”. Cuando el funcionario de la embajada le recordó a Varotto que el gobierno de Argentina había reiterado su compromiso en el año 2000, Varotto dijo que el gobierno de Argentina había afirmado entonces que era necesario desarrollar capacidad SLV, y que no ha cambiado su punto de vista.

Cuatro meses después del planteo de Varotto la embajada contestó en febrero del 2008 con una recomendación al Departamento de Estado para que apruebe el pedido argentino. El autor del cable reconoce que el argumento de Varotto sobre el “futuro previsible” es bastante convincente.

“El Gobierno de Argentina entiende que los argumentos sólidos en contra de todos los puntos anteriores existe, pero cree que tiene una carta de triunfo. Es decir, el Gobierno de Argentina cree que debido a que calificó sus garantías al gobierno de Estados Unidos y para ingresar al MTCR con la frase “en el futuro inmediato”, en lugar renunciar al desarrollo SLV para siempre, sostiene que esas garantías ya no son válidas. Argentina ha tenido ocho presidentes diferentes desde 1992, argumenta, y no es razonable exigir coherencia en las políticas a través de tantos cambios y durante casi dieciséis años en ausencia de un acuerdo internacional más vinculante. (Comentario: Encontramos considerable mérito en este argumento Fin de Comentario)”.

El cable, firmado por el entonces embajador Earl Anthony Wayne, concluye que lo mejor para los intereses de Estados Unidos es permitir el desarrollo de un cohete argentino, y a cambio de tener información detallada y control directo sobre su desarrollo y fabricación.

“–Nuestra recomendación: Aprovechar al máximo de la situación— Debido a que no tenemos conocimiento de ninguna información que indique que el programa SLV de Argentina representa un peligro para la no proliferación (de armas de destrucción masiva), y tomando en cuenta los factores citados anteriormente, consideramos que el mejor camino para alcanzar una solución mutuamente aceptable y definitiva a este irritante de larga data sería liberar Argentina de sus compromisos de 1992. Como condición, podríamos pedir que Argentina nos informe sobre su programa y lo mantenga abierto al MTCR y/o a expertos que nosotros elijamos, un paso que Varotto ha indicado que el Gobierno de Argentina está dispuesta a dar (aunque Varotto también señaló que los dirigentes políticos de Argentina, probablemente sólo estarán de acuerdo con informes / inspecciones discretos). Convertir las promesas de transparencia de VAROTTO en acciones será un esfuerzo conjunto, en nuestra opinión. Además, tal curso de acción sería interpretado por el Gobierno de Argentina como un gesto de amistad, y sería visto como un reconocimiento y reivindicación de la fuerte vocación de lucha contra la proliferación en Argentina desde la cancelación del programa Cóndor. Lo mejor para todos, sería cerrar este tema sin costos, lo cual nos da poder para intervenir en caso de desarrollos de programas que dan lugar a preocupaciones sobre la proliferación, y demostrar que hablamos en serio cuando decimos que todos los estados deberían poder cosechar los beneficios del espacio con fines pacíficos. WAYNE”.

El siguiente cable de la serie parte del Departamento de Estado. Dice que Washington acepta el cohete aunque no le guste y está dispuesto a negociar, siempre y cuando Argentina le garantice acceso y poder de supervisión. El despacho de mayo del 2008 contiene una larga descripción del conflicto a partir de la decisión de Argentina en los años ochenta de desarrollar un misil. El cable recuerda que Argentina intentó disimular ese desarrollo misilístico, diciendo que se trataba de un cohete para lanzar satélites, ya que las tecnologías para fabricar uno u otro vehículo son prácticamente idénticas. Ese antecedente hacía que Washington desconfíe de cualquier propuesta para un cohete argentino, señala el cable. Ahora el Departamento de Estado se entera que Varotto y la CONAE están desarrollando un cohete, el Tronador, en la misma fábrica de Falda del Carmen, Córdoba, donde había funcionado la fábrica del Condor II, advertía con preocupación el cable diplomático.

En la década de 1980 / principios de 1990, Argentina participó activamente en el desarrollo del programa de misiles balísticos Cóndor, que claramente tenía la intención de producir misiles militares MTCR Categoría I, incluso para exportar a Egipto e Irak. (NOTA: Un sistema de misiles MTCR Categoría I es el que puede transportar una carga útil de por lo menos 500 kg a un alcance de al menos 300 kilometros).

“El programa Cóndor generaba una grave preocupación de proliferación de misiles y un irritante importante en nuestra relación bilateral. Esa situación se vio agravada por los intentos de la Argentina de camuflar – y por lo tanto mantener – el programa Cóndor llamándolo un SLV. El programa de SLV y los misiles balísticos son casi idénticos en diseño, fabricación y funcionamiento. Sus tecnologías son esencialmente intercambiables, y prácticamente no hay tecnologías que apoyan el desarrollo SLV que no faciliten también el desarrollo de misiles balísticos. Cualquier cohete capaz de poner en órbita un satélite también es, por definición, un MTCR Categoría I. También es intrínsecamente capaz de transportar armas de destrucción masiva (WMD) contra objetivos en tierra, y muchos países han cargado con armamento los mismos cohetes que usaron para lanzar satélites”.

Al final del cable Washington le indica a la embajada cuáles son los reasaguros necesarios que los diplomáticos deberían exigirle a los funcionarios argentinos para facilitar la aceptación del proyecto para desarrollar el cohete satelital.

“En particular, instamos a que su gobierno acceda a consultas anuales sobre la situación del programa SLV de Argentina – y que, cuando sea necesario y apropiado, se discutan posibles importaciones / exportaciones en relación con el programa -, así como la opción de periódicos inspecciones de funcionarios estadounidenses. – Además, nos gustaría pedir que Argentina haga una presentación ante sus socios del MTCR explicitando su intención de desarrollar un programa SLV. También exhortamos a Argentina a describir su programa SLV en su declaración anual ante el Código Internacional de Conducta contra la Proliferación de Misiles Balísticos de La Haya (ICOC). Sabemos que Argentina comparte nuestro compromiso con los esfuerzos internacionales de no proliferación y esperamos seguir cooperando estrechamente con la Argentina en cuestiones de interés mutuo. Esperamos que podamos trabajar juntos para hacer frente al tema SLV tema de una manera satisfactoria para ambas partes”. FIN DE PUNTOS DE DISCUSIÓN

Diez días más tarde la embajada le contestó al Departamento de Estado. Informó que continuaba el dialogo con Varotto y que el director de la CONAE había dicho que la decisión de aceptar la propuesta norteamericana lo tomarían la presidenta Cristina Kirchner y sus asesores más cercanos. “Existe incertidumbre acerca del desenlace”. El cable da cuenta del lanzamiento del cohete Tronador I en Puerto Belgrano, al que fue invitado el delegado científico de la embajada, pero no militares estadounidenses. Varotto dijo que los militares habían sido excluídos del lanzamiento “para que nadie se imagine que el programa SLV tiene un componente militar.” El cable de fines de mayo del 2008 arranca con el siguiente resumen:

“El jefe de la agencia espacial de Argentina confía en que eventualmente el Gobierno de Argentina aceptará a la solicitud de una mayor transparencia en el programa de desarrollo de un vehículo de lanzamiento espacial (SLV) de Argentina. Sin embargo, explicó que la decisión será tomada al más alto nivel político, y es probable que el nivel de intrusión de las medidas que proponemos sea objeto de una evaluación. También sospechamos que el gobierno de Argentina le pedirá al gobierno de Estados Unidos que lo libere formalmente de su compromiso de 1992 de no desarrollar un SLV antes de permitir que su programa sea completamente transparente”.

Dos meses más tarde, durante una visita a la CONAE del responsable de Educación Ciencia y Tecnología de la embajada, el 31 de julio del 2008, Varotto le informó al funcionario de Educación, Ciencia y Tecnología que el gobierno de Argentina aceptaba todos términos y condiciones que se han establecido. Varotto dijo que, como Director del CONAE, su aprobación era autorizada y vinculante, y que no hacían falta más aprobaciones de otros organismos del gobierno. Varotto pidió que el gobierno de Estados Unidos considere a la CONAE como el interlocutor oficial para todos los temas referidos al programa SLV, y pidió que el gobierno de Estados Unidos canalice toda su comunicación a través de la CONAE. Varotto afirmó que otros organismos del gobierno argentino estarán involucrados en el diálogo bilateral, pero como cabeza de proyecto del programa SLV, la CONAE servirá como foco central del gobierno argentino.

El Departamento de Estado contestó un mes más tarde que aceptaba la promesa argentina de que el desarrollo de su cohete sea supervisado por Estados Unidos. El cable, fechado 3 de septiembre del 2008 instruía a la embajada a transimitir la aceptación del acuerdo por parte de Washington, más algunas precisiones sobre cómo se podría llevar adelante la supervisión.

“Se solicita a la Embajada Buenos Aires que transmita lo siguiente al director de la CONAE Varotto y a las autoridades correspondientes de la cancillería argentina: — Estados Unidos valora y agradece que Argentina acepte ofrecer una total transparencia en su programa SLV, incluidas las consultas anuales sobre el estado del programa y la importaciones / exportaciones vinculadas al programa, además de la opción de las visitas periódicas. —A Estados Unidos le agradaría recibir un “informe de situación” del programa SLV de Argentina y estaría dispuesta a acoger una reunión a tal efecto en Washington, DC a finales de enero o principios de febrero de 2009. — Estados Unidos visualiza consultas anuales entre Estados Unidos y Argentina sobre el programa SLV, en reuniones de medio día o de un día, que se celebrarían en una fecha mutuamente convenida cada año y que estas discusiones se llevarían a cabo, ya sea en Washington o en Buenos Aires (el lugar se alternaría). Lo ideal sería que la primera de esas consultas se lleve a cabo en Buenos Aires, entre mayo y julio del 2009”.

En enero del 2009 el acuerdo seguía viento en popa. Un cable del Departamenteo de Estado le pedía a la embajada que contacte a Mariotto para arreglar una presentación en la capital estadounidense del plan argentino para hacer el cohete.

“Solicitamos que la Embajada en Buenos Aires transmita al director de la CONAE Varotto y otros funcionarios de Argentina involucrados en el tema, el interés de Estados Unidos en recibir un informe de “estado de situación” del programa SLV argentino, tal como se ha acordado. También le pedimos a la embajada que averigûe si funcionarios argentinos estarían dispuestos a reunirse en Washington DC el 19 o el 20 de febrero, y si prefieren empezar la reunión a las 9:30 de la mañana o a las 2 de la tarde. Como alternativa proponemos el 27 de febrero para la presentación del informe. Si ninguna de esas fechas le sirve al gobierno de Argentina, la embajada le debería pedir a los funcionarios argentinos que propongan fechas alternativas, incluso en marzo. NOTA: Funcionarios estadounidenses no estarán disponibles en la semana del 9 de fe3brero. FIN DE NOTA. Una vez que hayamos acordado una fecha le daremos al gobierno de Argentina una lista de participantes de Estados Unidos para coordinar la logística”.

El ultimo cable de la serie es de diciembre del 2009 y marca un quiebre con los demás. Argentina estaba por lanzar un cohete fabricado por los militares y ya no ocultaba su intención de construir un misil. Varotto trató de explicarle a los norteamericanos que se trataba de un emprendimiento separado del suyo. Destacó que el cohete de los militares funcionaría con combustible sólido (una vez encendido, el motor no se puede apagar) mientras que el suyo funcionaría con combustible líquido. Afirmó taxativamente que él no tiene nada que ver con los militares, pero confesó que fue invitado al lanzamiento. Según dijo Varotto, no aceptó ir al lanzamiento pero le pidió a los militares que prueben un componente del cohete de la CONAE en el cohete militar para ver si funcionaba a gran altitud. Nada de colaboración: apenas una gauchada de los militares, intentó explicar.

Varotto también informó al Consejero de Educación, Ciencia, Tecnología y Salud de la embajada sobre el lanzamiento previsto el 17 de diciembre de un cohete sonda construido por la agencia de investigaciones del Ministerio de Defensa, CITEFA. Señaló que había recibido una invitación de CITEFA para asistir al lanzamiento, que erróneamente se promocionaba como parte del programa SLV. Varotto dijo que había escrito a CITEFA para protestar por esta caracterización y declinar la invitación al lanzamiento. Explicó que la CONAE sólo le había pedido a CITEFA que permita que la CONAE coloque equipos de dirección en el cohete sonda con el fin de probar el equipo a gran altura, nada más. De ninguna manera está cooperando CITEFA con la CONAE en el desarrollo del SLV desarrollo, subrayó. Varotto estaba preocupado por lo que podría ser percibido como una “militarización” de un programa puramente civil como es el desarrollo del SLV de la CONAE. Reiteró su pleno compromiso con la transparencia y quería asegurarse de que Washington estuviera informado. Creía que CITEFA había entendido mal el alcance de su cooperación con la CONAE. “No tenemos ningún acuerdo por escrito para cooperar con CITEFA en el vehículo de lanzamiento espacial”, dijo Varotto “, “y no tiene sentido para nosotros que lo hagamos.” Explicó que el SLV está diseñado como un lanzador de combustible líquido, mientras CITEFA solo maneja cohetes de combustible sólido.

Según el cable, Varotto contó que estaba preocupado porque el ministro de Planificación, Julio De Vido estaba negociando fabricar milisles de corto alcance con la firma francesa Dessault y porque funcionarios de Fabricaciones Militares habían estado visitando el centro espacial en Falda del Carmen como avanzada de un proyecto para fabricar el misil en el mismo lugar donde la CONAE fabricaba el cohete satelital, combinando ambos programas. (Fabricaciones Militares pasaría del ámbito del ministerio de Planificación al de Defensa en junio de 2013). Antes de denunciar la injerencia de De Vido, Varotto pidió a los estadounidenses que no digan nada de lo que estaba por contar:

Tras solicitar confidencialidad, Varotto compartió un problema “grave” que creía que podría afectar al programa SLV de la CONA. Dijo que el fabricante de equipos militares francés militar francés Dassault se había contactado con Fabricaciones Militares (una empresa estatal bajo la esfera del ministro de Planificación De Vido) para explorar la posibilidad de renovar viejos cohetes militares argentinas de combustibles sólidos de corto alcance (30-40 km), para venderlos en la región. Funcionarios de Fabricaciones Militares habían visitado el Centro Espacial de la CONAE en Córdoba, donde el SLV se está desarrollando. Varotto dijo que más tarde se enteró de que el motivo de la visita fue que el Ministerio de Planificación está considerando el uso de algunas de las instalaciones y la maquinaria para la fabricación de cohetes de combustible sólido de la CONAE. Varotto dijo que se comunicó inmediatamente con el canciller Taiana (el jefe titular del programa espacial de Argentina) para indicar de manera inequívoca que la CONAE se opone totalmente a cualquier uso militar de sus instalaciones. “Esto significaría el fin del programa SLV para la Argentina”, subrayó.”Alguien tendría que asumir la responsabilidad por esto. ”

Varotto le contò a los estadounidenses que la disputa por independencia de la CONAE había derivado en una interna ministerial entre Taiana, por un lado y De Vido y la entonces ministra de Defensa Nilda Garre por el otro.

Si bien parece que al final Dassault decidió negociar con los brasileños en lugar de los argentinos, Varotto dijo que Fabricaciones Militares está considerando llevar adelante su propio proyecto de cohetes de fabricación para el uso de los militares argentinos y para vender a militares en la región. Dijo que el ministro de Planificación, Julio De Vido está impulsando esta idea para reequipar completamente el centro espacial de la CONAE para fabricar cohetes militares. La situación ha escalado en una confrontación entre el Ministro de Relaciones Exteriores Taiana contra el Ministro de Planificación De Vido y la Ministra de Defensa Nilda Garré, dijo Varotto. Añadió que había pedido al canciller Taiana que presente una apelación personal a la Presidenta. “Es una cuestión existencial para nosotros”, dijo, “por eso apelo a la Presidenta.” Varotto insistió en que “compartir nuestro centro espacial civil con la fabricación militar significaría el final de nuestro programa de SLV.” Hizo hincapié en que la CONAE se opone completamente a que los dos proyectos convivan dentro del mismo centro. Además, dijo, el centro espacial está totalmente centrado en el desarrollo de los propulsores de combustible líquido y no está equipado para la fabricación a gran escala de los cohetes de combustible sólido.

El comentario final del cable, firmado por la entonces embajadora Vilma Socorro Martínez, muestra a un Varotto buscando salvar su “credibilidad” después de haber prometido en reiteradas oportunidades que el cohete que Argentina buscaba desarrollar tenía fines pacíficos. Ahora tenía que explicar que en Villa María, a 170 kilómetros al sur del centro espacial de Falda del Carmen, los militares argentinos estaban desarrollando otro cohete, pero con fines bélicos. Y además debía convencer a los estadounidenses de que los dos cohetes no tenían nada que ver, a pesar de que los militares hacían un seguimiento in situ del cohete de la CONAE, y la CONAE probaba su instrumental en el cohete de los militares. El cable destaca la relación de años de cooperación entre la CONAE de Varotto y la NASA, la agencia espacial estadounidense. Es en función de esa larga y estrecha relación que el cable finaliza dándole a Varotto el beneficio de la duda.

Comentario: “Varotto estaba claramente preocupado por el daño a su credibilidad , e insistió en que se transmita a Washington su compromiso inquebrantable con la plena transparencia. El programa espacial de Argentina implica mucho más que el proyecto SLV, y CONAE ha tenido durante muchos años una cooperación muy productiva con la NASA en el diseño y la construcción de satélites (el más reciente, el SAC-D, será lanzado desde California a finales de 2010.) Varotto no quiere que rumores de un posible uso militar de su centro espacial ponga en peligro la cooperación espacial con los Estados Unidos. Al final, él confía en que CFK mantendrá el enfoque civil de larga data de la investigación espacial y dejará que CONAE mantenga el uso exclusivo de su centro espacial en Córdoba. Fin de comentario”. MARTINEZ

Desde entonces, en los papeles, los dos proyectos de cohete avanzan por carriles separados. La CONAE mantuvo el control exclusivo del centro espacial en Falda del Carmen, pero sufrió demoras por problemas presupuestarios mientras.el gobierno priorizaba el trabajo de CITEFA, que en julio de 2011 lanzó en La Rioja el cohete Gradicom 2, prototipo de un cohete de “aplicación dual” (militar y civil) que a futuro pueda usarse como misil, según la explica propia CITEFA, en su página web.

Aunque la finalización de la filtración de Wikileaks no permite conocer los intercambios más recientes, es razonable suponer que la decisión del gobierno de Cristina Kirchner de reconocer el componente bélico de su programa aeroespacial habría inhibido la colaboración de la NASA con la Argentina. Sin embargo, un mes antes del lanzamiento del Gradicom II, la NASA puso en órbita un satélite de la CONAE.

En noviembre del año pasado el sueño de Varotto volvió a cobrar impulso. Fue cuando el gobierno transfirió a la CONAE del ámbito de Cancillería al del Ministerio de Planificación, a la vez que duplicaba el presupuesto de la agencia. Con fondos frescos (dos mil millones de pesos presupuestados para los próximos dos años) y liberada del tutelaje del Departamento de Estado, la CONAE retomó el proyecto a toda máquina. Esta semana se probó el primer prototipo del cohete desde la base naval de Punta Indio y se anuncio que el Tronador II estaría listo para despegue a fines del 2015.

“El plan Nacional Satelital también incluyó la recuperación de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), organismo que había sufrido el desmantelamiento de la década del ’90 estableciéndose su pase bajo la esfera del Ministerio de Planeamiento Federal, Inversión Pública y Servicios. Nuestra cartera designó el incremento de su presupuesto para así potenciar su acción de campo”, escribió De Vido este domingo en el suplemento especial “Soberanía y desarrollo tecnológico” del diario Página/12.

Los tiempos cambian. De Vido y los militares ya no representan una amenaza para el cohete de Varotto, ahora son sus salvadores. El jueves pasado Varotto condujo a un grupo de periodistas en un tour del hangar de la base militar de la Armada donde se hacen los ensayos del el cohete. De Vido también iba a participar, pero su helicóptero no pudo despegar de Buenos Aires por la lluvia.

Los tiempos cambian. Los misiles se disfrazan de cohetes lanza-satélites, después desaparecen, después resurgen los lanza-satélites, después reaparecen los misiles y después se reactivan otra vez los lanza-satélites pero esta vez sin la NASA y con los militares, que ya no disimulan sus planes para hacer misiles.Todo pasa en el espacio argentino. Todo, menos Varotto.


Música para el fin de semana largo

noviembre 23, 2013

Ya que en los últimos posteos estuve mencionando a Venezuela, aquí les acerco Gustavo Dudamel y la Quinta de Beethoven. Son 35 minutos para disfrutar. Y pueden seguir leyendo el blog.


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