Oootra vez el Sarmiento. En Once

No es que sienta un impulso de decir algo, como un tuit, cuando ocurre algo pesado. Es más como una obligación de pensar en público, una responsabilidad que me crea este maldito hobby del blog. Entonces, dejo esperando a mi mujer.

Lo concreto: ochenta heridos – aunque no sean graves – en el mismo andén del 22 de febrero de 2012 en la terminal del Sarmiento… Las coincidencias asombrosas y los cisnes negros existen, pero cuando se dan a ocho días de las elecciones se cree menos en ellos.

Y el punto no es lo que pasó “realmente”  – hasta que tenga más información, si la llego a tener para decir algo serio – sino el impacto en la “gente”. La gente que viaja en el Sarmiento, especialmente, que son muchísimos, recordemos.

Había dicho en algunos posteos que los empresarios de grupos mediáticos – tipos sin duda capaces en lo suyo – no necesariamente son buenos políticos. Es decir, anticipan bien las reacciones populares. Eso también vale para los servicios de inteligencia, y para las mafias de los otros servicios, los ex públicos, ex concesionados… Digo, por si algo tuvieron que ver.

Lo más significativo que puedo ver ahora en los medios es – lo señalaba un amigo ultra K – es que los pasajeros increparon al motorman y le gritaron “asesino”. Clima de época, que le dicen.

16 Responses to Oootra vez el Sarmiento. En Once

  1. Lo más “significativo”, Abel, es que no hay ninguna “revolución ferroviaria”; ni “cambios en 60 días”, como prometió -en enero de 2013!- Randazzo.
    Ud se hace eco de D’Elía y demás mercenarios (perdón!, militantes) kirchneristas, como G.Fernández, que aprovechan la primera reacción de bronca popular contra el motorman, para exculpar al gobierno, verdadero responsable de entregar millones en subsidios a los empresarios… para que nada se haga (es decir, para que se coman los millones y no inviertan para mejorar el servicio).

    http://bit.ly/16Y1pMk

    DP

  2. Martín L. dice:

    Otro dato revelador es lo que le sucedió a Pino Solanas cuando fue a Once a hacer declaraciones contra el gobierno. En verdad, el mero hecho de que Solanas se hallara presente en la estación menos de una hora después del accidente es muy llamativo.

  3. Y como estarán las cosas en nuestro país, que después del 17 viene el once.

  4. Carlos G. dice:

    Cualquier cosa que se diga ahora, como no sea culpar al gobierno, será clasificada como una opinión K.
    Hoy escuché que los familiares de las víctimas del accidente (?) en 2012 hablan del 3er accidente (?) en menos de 20 meses: ¿y los resultados de las investigaciones? y las pericias? ¿y las declaraciones del abogado de esos mismos familiares hablando de que los frenos no fallaron ni en Once ni en Castelar?
    Ah! eso viene después, la primera impresión es la que cuenta; para eso fue Solanas, pero quizás en unos meses ya no recuerde que estuvo allí.
    La primera impresión es la que cuenta, pero si invertimos la mirada en función de las elecciones, quizás sea la última impresión y también cuenta, y mucho.

  5. Ladislao Fokas dice:

    Como plantea el mismo texto de Abel, se debe pensar. Pensar coherentemente se hace en cada contexto, pero pensar se dice y hace de muchas formas.
    No todo pensamiento es un análisis. Si yo imagino una vaca rosada voladora, estoy pensando también. Creo que se entiende el punto.

    ¿Qué tipo de pensamiento requiere cada momento? ¿Qué tipo de pensamiento ayuda a reflexionar y aporta elementos decisores para la toma de acciones de lo que evidentemente nos resulta problemático?

    En este caso, creo, el tipo de pensamiento es el analítico, y contextual. Un punteo inicial, ni completo ni en el orden definitivo.

    1) Selección del objeto de análisis, recorte y ponderación. Tres siniestros ferroviarios con muchas víctimas, fatales y/o heridas y con secuelas, con daños importantes en infraestructura y sociales y políticos. (Siniestros y no accidentes; “con muchas víctimas” porque existen muchos otros con unos pocos afectados; “con daños importantes” porque existen otros con daños “menores”; cuyo efecto es socialmente grave y políticamente incidente, ya que el cruce de vehículos con barrera baja es otro tipo de caso, claramente).

    2) Explicitar los elementos comunes y los disímiles en cada uno de los tres hechos.

    3) Explicitar los antecedentes en hechos y las decisiones que afectan los momentos a analizar y el contexto específico en que sucede cada uno, encontrando los denominadores comunes y los disímiles en los tres hechos. Ponderar su relación de importancia y cómo afectan en cada situación analizada.

    4) Listar las medidas que la política tomó en cada uno de los tres hechos, comparando cada una de las situaciones en el contexto de las políticas públicas en que sucedieron y la evaluación social mayoritaria de las prioridades respecto de las prioridades efectivamente explicitadas en esas mismas políticas.

    El salto a las conclusiones apresurado es síntoma de “normalidad”. El analista no es “normal”, sino analista. La “normalidad” incurre a menudo en estupideces, ya que todos, cada día, lo hacemos en situaciones cotidianas. Que se haga lo mismo puestos a analizar, simplemente nos mostraría como estúpidos sin más miramientos.

    En ese contexto el post es un muy buen punto de partida que, a diferencia de muchos personajes públicos que DEBERÍAN analizar antes de hablar prefieren comportarse “normalmente”. Allá ellos. Allá el Pueblo que no los pondere adecuadamente. Lo “normal” no es el trabajo serio, porque cotidianamente nuestra ocupación es, por decirlo de alguna menera, no formal, meramente opinadora. Por falta de tiempo pero sobre todo por falta de interés, conocimiento del tema y demás. Lo extraño es que quienes se presentan como analistas mediáticamente, generalmente no lo son y no hacen más que reproducir la opinionería inconexa que harían tomándose unas birras.

    Lo que propongo, y no hago, no es para un comentario en un post. Quizá tampoco para un post. Y quizá ya alguien lo realizó, dado que algunos puntos ya los he visto reflejados.

    Ahora, sí comento para ese análisis algunos elementos que a la rápida me vienen a la cabeza y que hay que colocar armoniosamente en su justa medida.

    – El contexto de políticas públicas cambió. Tarde, pero cambió, y para bien. Las medidas están ahí, no son meramente “pinturita y cartelitos”. Las vías, los coches reparados o nuevos, las medidas de control técnico, el contros administrativo. Decir que es sólo “pinturita” es berreta, aunque no cambió todo.

    – En los tres siniestros hay elementos en común que no se deben soslayar. La misma línea ferroviaria; llegando a estaciones (en dos casos la misma Once y el mismo andén aparentemente); los tres conductores son cuestionados (dos de ellos judicialmente e imputados) en un contexto donde resisten los controles de su accionar; a diferencia del primer suceso donde el material era viejo y cuestionable su estado, en los dos últimos las vías estaban renovadas, los coches nuevos o reparados recientemente y con todos los papeles de aprobación; a diferencia del primer caso, en los otros dos existen evidencias filmadas que permiten aporte material de análisis (en este último aparentemente el conductor del Chapa 5 lo quiso sustraer según Ámbito: http://www.ambito.com/noticia.asp?id=712123); en los tres hechos la velocidad comprobada en momentos anteriores era superior a la permitida, lo cual presume error en la operación, en los controles y en su eficacia, llevando como consecuencia a que no debemos depender de acciones personales de los maquinistas.

    Por ahora, eso, como puntapié.
    Saludos
    Ladislao

  6. Norberto dice:

    Pequeño detalle Ladislao, si el disco rígido que no debe ser de fácil acceso estaba en la mochila del maquinista, es porque lo había retirado antes del accidente, y allí podemos especular sobre el motivo.
    Nosotros somos Ella, abrazos

  7. Esther dice:

    Es un buen encuadre, Ladislao.

    Adiciono un elemento que creo es muy importante: el choque en Once hace veinte meses es sustancialmente similar al de hoy, sin embargo, mientras el primero se tradujo en una de las peores tragedias de nuestro país, hoy no hubo víctimas fatales ni tampoco heridos de gravedad. ¿Cuáles son los elementos que hicieron la diferencia en la gravedad de las consecuencias?

    Quizás uno sea el número de pasajeros (que supongo menor en el día de hoy); ese es un elemento aleatorio, salvo que sirva para constatar que no deben ir personas sin asiento en los trenes.

    Estimo, por las declaraciones de Randazzo y un cierto sentido común que hubo un elemento muy importante: no se produjo encabllamiento de los coches (eso es un dato) porque el freno hidráulico del andén fue reemplazado luego del anterior choque, y cumplió su función de absorber la mayor parte de la energía del choque; esto último es una explcación, que no sé si es correcta o no (ingenieros, bienvenidos a opinar…).

    En síntesis, lo que deseo señalar es que, si es que siempre hay que tener en cuenta el factor humano, no solo importa prevenir los accidentes: también importa minimizar la gravedad de sus consecuencias.

    Si hay diferencias en cuanto a la calidad de los sistemas y su funcionalidad en estos 20 meses y que son, por lo menos parcialmente, responsables de que esta vez no haya que lamentar víctimas fatales, entonces el Estado está cumpliendo con sus funciones y se está haciendo cargo. Obviamente, no puede desandar décadas de destrucción en pocos meses, ni siquiera en tres o cuatro años. Magia, no hace ningún gobierno, ni aquí ni en la China.

    Saludos.
    Esther

  8. Esther dice:

    Norberto, tu comentario es inquietante… Es cierto: ¿cuándo retiró el disco rígido y por qué?

    Comentaba en el blog de Daniel que me resisto a creer en un acto deliberado. Me asusta mucho esa opción. A veces, la ignorancia, la estupidez o la desidia causan daños iguales o peores que el deseo de causarlos. Tu planteo de especualción me parece, entonces, más que relevante.

    Espero que no sea deliberado. Lo espero, sinceramente.

    Saludos.
    Esther

  9. sergio robles dice:

    Sí, es obvio que no se pueden “… desandar décadas de destrucción en pocos meses, ni siquiera en tres o cuatro años…”
    Pero es del caso preguntarse:¿ Y en una Década de crecimiento a tasas chinas, tampoco?

  10. […] vuelta ante la PC, tengo ganas de seguir escribiendo sobre lo que pasó esta mañana en Once, con el tren Chapa 1. No tengo más información que la de los medios, pero no quiero esperar un […]

  11. Norberto dice:

    No, una década no alcanza cuando hay urgencias dejadas por el neoliberalismo y los disfrazados que son prioritarias, primero había que dar de comer a los mas del 50% de pobres dejados atrás por la Megadevaluación en un contexto de recesión que tenía casi la misma cifra con problemas laborales, que era la segunda prioridad, y mientras tanto seguir tapando los agujeros que aparecían por todos lados, en estos años otras lineas de trenes tuvieron problemas en cantidades, digamos, normales, en el Sarmiento súbase en Moreno y baje en Once y verá a los cotados de su marcha la cantidad de trenes destruidos por incendios intencionales y choques ¿accidentales?, si los cuenta sabrá que son muchos mas que las formaciones en funcionamiento, a pesar que se han desplazado algunas de otras lineas, y si ello no le dice nada, puede seguir escribiendo como lo hace.
    Nosotros somos Ella, abrazos

  12. Mariano. T. dice:

    Ya que no parecen ser confiables, se debería implementar un sistema de piloto automático, en el que el maquinista solo este mirando la pantalla y la ventana, con posibilidad de accionar un freno de emergencia. En tractores ya existen, con error de 0,7 cm. Se basa en posicionamiento por gps, al que en el tren se puede hacer ademas por radiofaros.
    El mal comportamiento del maquinista, si lo hubo, no exculpa a la empresa y al controlador. Ni aca ni en ninguna actividad. Tanto las fallas de material como las humanas son culpa de las empresas.
    Parece que algo se estaba haciendo los ultimos meses, pero parece que no alcanza.

  13. Esther dice:

    Hola, Sergio

    Sinceramente no sé hasta dónde este gobierno quiso o no quiso iniciar la batalla de recuperación del ferrocarril antes. No lo sé. Pero también creo que hay que tener en cuenta que existen problemas que no dependen de la marcha de la economía porque van más allá del dinero que se tenga. Norberto habla de que existían urgencias mucho más urgentes a las que abocarse. Me gustaría señalar otra cuestión: cualquier cosa que quieras hacer tras los noventa implica ir en contra de intereses económicos con, por lo menos, cierto poder, cuando no mucho. Para “tocar” esos intereses tenés que tener poder y también tiempos, porque no se puede pelearse contra todos simultáneamente. En este caso específico, me digo: ojalá este gobierno hubiera tomado el toro por las astas y recuperado el sistema de ferrocarriles hace años bajo el control del Estado. Pero ¿y los intereses que afectan? Desde el vamos: el transporte de cargas por camiones, de pasajeros por ómnibus, combies, concesiones de rutas viales, gremios asociados… (tengamos en cuenta que el ferrocarril no se limita a la CABA). Dudo que a todos ellos les agradara tener al ferrocarril compitiendo con precios más bajos y servicios decentes, porque si el ferrocarril funciona en forma decente (sólo eso, decentemente, ni siquiera espléndidamente) perderían cargas y pasajeros a lo loco.

    Saludos.
    Esther

  14. victorlustig dice:

    extrapolar experiencias del campo a trenes es casi como extrapolar el saber volar con ultralivianos a A 380 y manejo de aeropuertos.

    en fin

  15. Leandro dice:

    Que exista alguna tecnologia capaz de evitar una tragedia, no genera responsabilidad en el que maneja la cosa.

    Ejemplo: mi auto tiene 2 airbags. Porque es el que pude comprar, y venia asi. Si tengo un accidente y alguien que viaja atras se muere porque no tenia airbag de cortina, a mi me cabra responsabilidad, si me cabe, en caso de que le haya permitido ir sin cinturon, o con la puerta sin traba, o porque el accidente haya sido debido a una mala maniobra mia. Pero nunca me van a aumentar la pena porque no compre una ferrari, que tiene mejor seguridad y airbags de cortina.

    Lo importante es si las medidas se seguridad que tenia el tren eran razonables, si todo funcionaba apropiadamente, si tenia mantenimiento adecuado, y ahi se acaba la responsabilidad del concesionario. Ese delirio de agregarle una responsabilidad extra porque se sabe que el shinkansen japones tiene una tecnologia que evitaria esta posibilidad, es absurda.

  16. Mariano T. dice:

    La responsabilidad del que maneja la cosa se traslada a su empleador. Por seleccionarlo mal, por capacitarlo mal, por incentivarlo mal, o por concientizarlo mal.
    Las fallas humanas son tan responsabilidad de los que manejan una empresa o un servicio, y los que los deben controlar, como las mecánicas.

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