¿Cuál es la «contradicción principal» en Argentina?

Son cosas muy de la coyuntura los que hoy me pusieron a pensar en la pregunta del título. Proyectos de ley en el Congreso, como el nuevo régimen sobre riesgos laborales, y también los dos que se plantean reformar el mercado de capitales, otorgando a la CNV un mayor control, y obligar a las aseguradoras a invertir una porción de sus carteras en proyectos de «economía real».

Y supongo que es inevitable que uno se lo pregunte a partir de hechos aún más efímeros, como la foto de Hugo Moyano y Mauricio Macri que engalana este posteo.

Me interesa, como de costumbre, dejar en claro desde donde hablo. Cuando digo que son hechos coyunturales, efímeros, quiero decir exactamente eso. Mi opinión sobre la reforma a la ley 24557 de Riesgos del Trabajo, tal como figura en el proyecto que hoy debería considerarse en Diputados, es tan negativa como la de mi amigo Ezequiel Meler. Tan negativa como la de Héctor Recalde, que pidió, y obtuvo, autorización al bloque para presentar un proyecto distinto. (Ezequiel hace una fundamentación sólida; Don Héctor, como hombre político, es más discreto. Puedo agregar una reflexión general: es una ley hecha por abogados – inevitablemente – con el objetivo de salvar las objeciones más obvias al sistema actual, sin cuestionarlo a fondo. Falta la visión de médicos e higienistas ¿Dónde están los Bialet Massé, los Carrillo?).

Por otro lado, estoy a favor del control de la actividad bursátil (muy pequeña, casi marginal en nuestro país, pero que es – como en todos lados – una timba. Desde el 2008, la experiencia global nos recuerda, con fuerza, que los casinos deben ser controlados. A ver si crecen) y el encauce de los fondos de reserva de las aseguradoras. Ésta no es una medida novedosa, pero avanza en el camino que marcó la estatización de los fondos de las AFJPs. Por supuesto, también necesita para ser exitosa que se maneje desde el Estado con honestidad, prudencia y habilidad. Es válido reclamarlo, pero sería poco serio decir que el interés privado de los administradores actuales garantiza inversiones óptimas para el interés general.

En cuanto a las jugadas políticas del Hugo… Cuando decidió enfrentarse abiertamente al gobierno, poco después de las elecciones que dieron el triunfo a Cristina, lo evalué en el blog como una estrategia equivocada. Sigo pensando en esos términos. Tengo claro que Moyano, como muchos sindicalistas, cree que el gobierno se propone debilitar a las organizaciones sindicales, tales como son ahora, y – es su estilo – ha decidido atacar él.

No veo esto con la indignación de la militancia K. En la Argentina de hoy, en el mundo de hoy, la hostilidad de los gremialistas no hace peligrar ni la estabilidad ni la legitimidad de los gobernantes. Y la responsabilidad básica de un dirigente sindical es hacia su sindicato, o, en la mayoría de los casos, deja de serlo. La lealtad de los señores feudales, con tierras y soldados propios, no es, no puede ser la misma que la de los súbditos de a pie. Y los reyes inteligentes lo tenían muy claro.

Además, por razones históricas e ideológicas simpatizo con la idea de la creación de una fuerza política con base sindical. Sólo… estoy razonablemente convencido que Hugo Moyano no es quien será capaz de construirla.

Está claro que no pienso que nada de esto sirva para definir un gobierno, o una posición política. Pero forman parte de procesos, y eso sí creo que es importante. De ahí que hicieron que me pregunte ¿Cuál es entonces la «contradicción principal» en Argentina? Esa simplificación que Mao acuñó más de medio siglo atrás no la tomo como una versión esquemática de un marxismo anticuado. La uso para preguntarme por dónde pasa el enfrentamiento principal.

Algunos amigos doctrinarios dirán que sigue siendo Peronismo / Antiperonismo. Puede ser: el peronismo es una identidad cultural muy fuerte, y – en cierto modo – el antiperonismo también lo es. Pero afirmar que esos son los dos proyectos en pugna es tomar por demostrado lo que se quiere probar. Del peronismo han surgido, además de Perón mismo, Mercante, Vandor, Cooke, Menem, Kirchner… muchas propuestas distintas. Distinguir cuáles son las «buenas», requiere más confianza de la que siento.

Lo de Izquierda y Derecha me parece todavía más débil, dada la experiencia argentina, que sólo puede plantearse desde una teoría muy abstracta. Aunque, es cierto, también ellas son, a su manera, identidades culturales fuertes, que se cruzan con el clivaje peronismo / antiperonismo.

Cualquiera que se dejase guiar por los medios, o por el clima social en las grandes ciudades, podría pensar que el enfrentamiento es entre K y anti K. Y lo es, en las emociones de esas dos «minorías intensas», que no son tan pequeñas, además. Pero aún en esta sociedad que tiene el odio fácil, si fuera sólo el odio a Cristina, y el odio a los que la odian… sería bastante fugaz.

Para no dar más vueltas, tengo que decir que me parece evidente que el enfrentamiento principal está provocado por el crecimiento del poder del Estado, concentrado en la estructura burocrática del Ejecutivo. Por supuesto, tiene que ver con las políticas que lleva adelante: nadie cuestiona la legitimidad de las políticas que lo benefician.

Pero las medidas de esta administración no han afectado profunda y decisivamente los intereses de ningún grupo social importante (Esto no quiere decir que no han perjudicado a algunos y beneficiado a otros; por supuesto que lo hicieron. Pero ningún sector ha visto disminuída significativamente su posición en la escala de ingreos. A excepción, tal vez, de los militares retirados, y su declive comenzó en los tiempos de Menem).

El problema es, a mi juicio, uno de poder. Las grandes empresas son mucho más hostiles que el sindicalismo al control del Estado; además, la mayoría de ellas, las más poderosas, son extranjeras, lo que agudiza el conflicto. Y si considero que éste es el enfrentamiento estratégico, es porque estoy convencido que el Estado argentino necesita desarrollar más, no menos, poder.

Eso sí, «estratégico» quiere decir, necesariamente, que debe perdurar. Ser «sustentable», en la jerga moderna. Para ello, esa concentración no debe permitirse que sus adversarios la pinten como arbitraria y no participativa. Para lo cual, es necesario que no lo sea. Lo que puede mantenerse, en medio de conflictos, en Formosa o en Santa Cruz, no es viable en la Argentina en su conjunto.

42 Responses to ¿Cuál es la «contradicción principal» en Argentina?

  1. Jaime dice:

    Abel, hoy por la mañana – para que el Estado Bonaerense desarrolle más poder (ahora está sub-financiado y también sub-representado políticamente), hoy se realiza el lanzamiento en La Plata de «La DOS» que impulsan dirigentes y militantes que siguen al gobernador Daniel Osvaldo Scioli.
    Lo mantendré informado, saludos

  2. Alberto dice:

    Buenos días
    La contradicción principal a mi cirterio pasa por no permitir que el estado sea un estado rehen de las corporaciones y que los instrumentos de la economía no sean utilizados antisocialmente, en perjuicio de quienes son los sostenendores de la economía, los asalariados y el pueblo en general. La especialización de la derecha y el liberalismo ha sido y continúa siendo utilizar los instrumentos de la economía como instrumentos políticos, las políticas de endeudamiento del estado que siempre fueron antipopulares y pro establishment, ya vimos a de la sota recientemente queriendo tomar deuda para pagar a los docentes y coqueteando con macri, que también es partidario de la deuda. La contradicción principal pasa por intervenir en la economía desde el estado para que las consecuencias sociales que todo modelo instala en la sociedad, sea relativamente igualitaria, socialmente justa, que no produzca asimetrías que desestabilizen la eocnomía. Precisamente lo opuesto de la derecha que siempre busca aplicar políticas masivas traumáticas (los que denostan constamente al estado son luego los que toman medidas totalitarias incosultas y traumáticas para el mayor numero posible de personas). Esa especialización de la derecha en condicionar la sociedad a la que sólo le otorga el rango de mercado laboral, presupone para ellos esclavizar la ciudadanía a los presupuestos incumplibles y falaces de los liberales, quienes saben muy precisamente como esa clase de medidas son desestabilizdoras primeramente desde lo economía y luego derivándose a lo política. El frente está en lograr que los intrumentos de la econcomía sean de inclusión, productividad, crecimiento de la calidad de vida y del consumo, desarrollo e innovación en nuevas actividades. La derecha coincidiría rapidamente en estos puntos; tan rapidamente como porcedería a aplicarlos pero en contra de las masas borrando toda noción de soberaní y democracia popular para instalar la dictadura de las corporaciones y la prensa sin medias tintas. Los conceptos no tienen pertenencia política o ideológica, las más de las veces requieren de un contexto histórico para que adquieran contenido significante.

    Saludos

  3. miguel irazoqui dice:

    Estimado, no veo que si se tratara de volver a «juntar el Campo Nacional» para enfrentar las antinomias equivocadas cuando no falsas de un chisporroteo político que sigue sin abordar lo sustancial de la problemática Argentina, digo no veo, que haya por ahora otra cosa a la vista que no sea Moyano…este creo que por ahora, está con el olfato peronista al palo…sabe que debe «recolectar» y no tiene porque «clasificar» en este momento…todo puede servir y de no, será mejor que al menos no se sumen a las falsas antinomias…hay que volver a unir a los argentinos en un proyecto comun, claro que para eso hace falta la liebre del guizo del general: hay que tener proyecto…hay algunas «perlas» sueltas, no se puede negar, pero eso no será nunca un «collar» si no se avanza hacia la «Comunidad Organizada» …afectuosamente Miguel Irazoqui
    …invito a http://www.campo-nacional.com.ar

  4. Leandro dice:

    De acuerdo con tu reflexión, Abel, pero, que necesitamos para eso? sobre todo, necesitamos una oposicion seria. Que abandone el oposicionismo permanente y que si realmente cree que el estado debe intervenir en la economia, apoye las medidas que en ese sentido toma este gobierno, por mas que sea «este gobierno» y no el de ellos el que las toma. Y que si apoya un modelo con menos estado y libre mercado, lo explicite, dejando bien en claro que si se opone al gobierno es por eso, y no por la 10.000 excusas ridiculas que esgrimen. Es decir, necesitamos una dirigencia politica responsable y CLARA en su posicionamiento. El kirchnerismo lo es, todo el mundo sabe perfectamente a donde apunta, por que lo hace, y lo explicita todo el tiempo. La oposicion, en en todos sus sabores, no lo es. Ese es el problema de este pais.

  5. oti dice:

    La diferencia entre la oposición a este gobierno y, por ej., la oposición a los 1ros. gobiernos de Perón, reside en que, en aquél caso, se trata de dificultar por anticipado las medidas que podría tomar que afecten sí ciertos intereses económicos (que poco tiene que ver con el grupo Clarín), mientras que la oposición a Perón se trataba de socavar las medidas que sí había tomado (prácticamente antes de asumir: comercio exterior y sistema financiero) y que afectaban intereses económicos importantes.

    La contradicción principal todavía no es, pero va a ser, entre la población argentina, formada por las clases sociales que la constituyen (por agregación), que querrá, orientado por un liderazgo popular que lo constituya en tanto pueblo, construir su Estado Nacional (soberano) como herramienta contra la globalización oligárquica y su herramienta, el Imperio.

    Nadie puede escapar a esta contradicción, lo sepa o no lo sepa. El mundo funciona así. Es una simplicidad difícil de resolver, porque juegan relaciones de poder muy asimétricas. Por eso se necesitan líderes, para poner la asimetría a favor del pueblo, que el líder lo tiene que constituir como tal, superando, por medio de su liderazgo de conducción, la agregación de clases que lo constituye.

  6. guido dice:

    Es a partir de ese crecimiento del estado, también, que la agenda gremial compartida por los cuatro sectores en que últimamente se divide se construye básicamente en torno a dos cuestiones: reducción de impuestos y fondos para el sistema semi-privado de salud. Es por ello que veo difícil la conformación de un partido laborista, o un giro laborista del peronismo: El crecimiento del estado está para quedarse, sale plata, y en su mismo despliegue va encontrando y corrigiendo (con apuros diversos) aquellos nudos donde el solapamiento entre las funciones que debe cumplir y aquellas que por un motivo y otro a delegado da como resultado un estado de irracionalidad e ineficiencia inaceptable. Un partido potencial cuyo horizonte único es la obtención de descuentos tributarios y el sostenimiento de un rol privilegiado como prestador de servicios puede llegar a ser una fuerza relevante en un sistema parlamentario, como minoría-lobbysta que negocie con la mayoría, pero su futuro es pobre en uno como el nuestro. El partido laborista que no se construyó en los 60, cuando asociado a él existía un proyecto concreto de país, no tiene de donde nacer en este otro, radicalmente diferente. Y no es Moyano (quizás el mejor dirigente de las últimas décadas), es el retorno del estado y la crisis de las estructuras y canales de negociación y conflicto construídas en su ausencia.

  7. ariel dice:

    Los q apoyan a este gobierno q se dice nacional y popular , que opinan de la ley nueva de ART ? q tan contento pone a la UIA.

  8. Carlos G. dice:

    Comparto la idea, y agrego que, en mi opinión, en nuestro país, y en otros de la región, la contradicción Estado / no Estado no es nueva y es abarcativa de otras como Peronismo / Antiperonismo.
    En realidad es la antinomia más vieja que podamos recordar que es la de la contraposición de los intereses nacionales versus los intereses sectoriales y corporativos vinculados a intereses externos.
    Tiene más de 200 años de existencia y en muchos pasajes de nuestra historia se ha materializado en la contraposición: puerto (BSAS) / provincias (Nación).
    Una contradicción que los EEUU resolvieron con una guerra civil entre 1860 y 1866, justo al ir terminando la cual nosotros iniciábamos la guerra contra el Paraguay.
    Qué significativo, no?.

  9. Voces dice:

    Coincido con el enfoque de la contradicción principal, que en definitiva sigue siendo sintetizada la vieja consigna Patria o Colonia.
    También creo que dentro de esa contradicción un tema muy importante es la Ley de Medios, ya que vemos diariamente que difícil resulta llevar adelante un proyecto popular cuando el control de la «opinión publicada» está en manos del adversario.

  10. Capitán Yáñez dice:

    La gran pregunta es… ¿podrá, esta vez, el Estado salvar al capitalismo?
    No hay dudas de que USA representó el pico del sistema capitalista, y, en paralelo, del positivismo decimonónico con su idea de progreso infinito y de que la ciencia -el cerebro humano-todo lo puede (a propósito… cada día que pasa Adrián Paenza me parece un personaje un poco más patético). Leyendo pedazos de los debates entre «el hombre más poderoso del mundo» (como la liturgia yanqui designa a su Mr. President) y al aspirante a serlo… pues no pude evitar asociar semejantes grotescos a las figuras peripatéticas de los últimos emperadores romanos y a la de la esperpéntica (física e intelectualmente) Reina Victoria y al tartamudo que «resignó el trono por amor», últimos vestigios del otrora orgulloso y todopoderoso Imperio Británico (que ya antes había tenido su rey loco, por supuesto, pero el Imperio andaba bien).
    De ningún modo creo que vayamos a asistir (aunque daría un brazo y una pierna… y tal vez hasta un riñón, todo junto, por verlo) al saludable espectáculo de Obama -o Romney, lo mismo da, son las dos caras de una misma moneda- tocando el banjo (dudo mucho que algún yanqui sepa tocar la lira, menos que menos uno de esos dos) mientras se incendia Washington, pero que nuestro Imperio contemporáneo ha entrado en la curva descendente creo que ya es innegable. Exportó sus crisis durante dos décadas hasta que la crisis le explotó en la cara, lleva ya más de un lustro en el pantano y,hasta donde se ve, no tiene idea de como salir de allí, con sus propias corporaciones transnacionalizadas y ya fuera de su control.
    ¿Pueblos o corporaciones? He ahí, creo, la «contradicción principal». Por cierto, es en el Estado donde se han dirimido estas batallas, pero… ¿alcanza sólo con el poder de un Estado a favor del Pueblo?
    Lo dudo, y, además y por lo pronto, tendríamos que empezar por mandar al arcón de los recuerdos a los fetiches que les compramos a los emperadores (el poder omnímodo de la tecnología, la sacrosanta productividad, el salvalotodo crecimiento económico y una larga lista de etcéteras).
    Veo que viene medio largo, perdón si me fui de mambo.

  11. guido dice:

    Leo en los comentarios que varios vinculan las tensiones ligadas a la reconfiguración del estado (en realidad debería plantearse así, no «retorno», ni previamente «ausente» como escribí) con otros ejes como patria/colonia, puerto/provincias, etc. No me parece. El eje patria/colonia, aunque querible, es poco realista.

    Decía un tano, pensando en su país, que no es extraño que en los estados unificados tardíamente los sectores políticos -y los intereses sociales que representan- más genuinamente nacionales sean aquellos más estrictamente ligados por intereses concretos a centros de poder extranjero. La unificación de un espacio (y de sus habitantes) en una nación ha sido, por lo general, lejos de la expresión natural de alguna oscura esencia indefinible, el resultado de la confluencia trabajosa de intereses complejos. Al menos es ese nuestro caso donde, además, lejos de alguna visión remanida del clivaje puerto/provincias, la nación se consolidó definitivamente a partir de la convergencia de elites provincianas con un sector minoritario del viejo liberalismo porteño, dando como resultado un esquema de gobernabilidad exitoso que implicó, los últimos 130 años, el sometimiento de facto del puerto a las provincias. Esquema profundizado durante el siglo pasado con el progresiva provincialización de (y concesión de ciudadanía plena a) los territorios coloniales que el estado conservaba como resultado de sus conquistas.

    No quiero decir con esto que el clivaje puerto/provincias no exista, ni que no implique tensiones, Solo señalar que el esquema que lo regula continúa siendo exitoso y de presentarse algunas modificaciones en los últimos tiempos, son claramente favorables al interior, en perjuicio del puerto y sus localidades aledañas (ubicadas arbitrariamente en otro distrito, al que de facto controlan), que conforman el mismo espacio económico y social. Y que la vinculación del «puerto» con los intereses extranjeros y «al interior» con la patria peca de arbitraria, ahistórica y empíricamente errónea. La organización nacional fue el resultado del triunfo de los liberales del interior por sobre los liberales porteños. Nada indica que unos y otros fueran más o menos o menos favorables a los intereses extranjeros, el objeto de disputa era la distribución territorial del poder, no la estrategia de inserción política y económica en el mundo. Y el resultado de esa disputa es el esquema que persiste y no tiene visos de modificarse.

    Otro tema, que se suele confundir con este y que (creo que Abel alude a él) es la existencia de un clivaje que, si atravesaba en nuestro siglo fundacional la pelea por la distribución territorial del poder, no se confundía con ella. El orden social, de cualquier sociedad, reside esencialmente, más aún que en las bayonetas, en la cabeza de la gente. Y el orden social de nuestro siglo fundacional estaba estructurado alrededor de relaciones sociales de deferencia entre las personas. Relaciones deferenciales que respondían a diversos criterios, socialmente reconocidos como legítimos que regulaban el rol «natural» de cada uno y que, simplificando, dividían a las personas entre la plebe y la gente decente sin perjuicio de las infinitas divisiones (económicas, de educación, culturales, étnicas, etc.) al interior de cada uno. Un aspecto de la consolidación nacional fue el reforzamiento de este clivaje, unificando a la «gente decente» del interior y el puerto y al tiempo que por abajo las viejas «castas» (indios, negros, mestizos, criollos muy pobres o infames) coloniales se confundían en un solo grupo. Dos crisoles de razas, no uno. Con la inmigración europea tendiendo a integrarse en el crisol «superior».

    Si el siglo XIX está marcado por los trabajosos intentos de resolver el clivaje puerto/interior culminando en un esquema exitoso de distribución territorial del poder, el XX (que aún no terminó) a sido el del eje alrededor del clivaje entre la plebe y la «gente decente». Del cual el peronismo/antiperonismo es su expresión política más relevante, pero no la única.

    A todo esto, el crecimiento de las funciones de la burocracia estatal no es un clivaje dominante, a lo sumo una pelea política relevante de la época. Aquella vieja tensión renacerá al interior del estado, que al fin y al cabo nunca deja del todo de ser una abstracción.

    (sobre clivajes dominantes y subsidiarios acá: http://www.uam-antropologia.info/articulos/gluckman1958.pdf)

  12. Carlos G. dice:

    Disculpe Capitán, con todo respeto y fina voluntad, le comento que quién «abdicó al trono por amor» fue Eduardo VIII y quién lo sucedio fue Jorge VI que era el tartamudo de la película y además padre de Isabel quien se convertiría más tarde en la reina Isabel II.

  13. Norberto dice:

    Que en principio es una ley corta, lo que fué dicho en su presentación por la Presidenta, y que es un avance porque las indemnizaciones son actualizadas y acordadas entre los actores de la negociación tripartita, tal como los CCT, y que por otra parte esa misma negociación será la que dará a luz la ley que determinará las necesidades preventivas en cada una de las especialidades del universo laboral involucrado, tal como se hizo en varias leyes de trascendencia nacional donde se discutió previamente en Foros; que a la inversa de las interpretaciones interesadas, para quien no esté de acuerdo con la indemnización acordada entre patrones, trabajadores y Estado para cada caso, puede accionar por la via civil, como actualmente, pero contando con el 20% de esa indemnización como forma de dotarlo de los medios para dicha acción, y que en caso de acordar, los pagos se harán efectivos por mayor valor y de forma más rápida que hoy. Es un paso adelante, que no será completo sin la segunda ley, pero que sigue siendo un paso adelante, como todo lo que conseguido el trabajador con este gobierno en materia de restitución de derechos y beneficios, ninguno de ellos esperado en el 2003, y que por lo tanto goza de mi crédito.
    Y es necesario contar una anécdota, despues de restituir las paritarias, el primer gremio en firmar es Camioneros, cuyo lider había apoyado la boleta del Adolfo Rodriguez Saa en las elecciones previas, entonces su lider se acordó de una parte de los que no teníamos voz, y el que venía de firmar un aumento de remuneraciones de alrededor del 25%, pidio para los jubilados, es decir para los privilegiados que contábamos con una jubilación de la ANSES, del 10%; ni hablar de quienes se habían caído previamente del sistema como los desocupados o quienes tuvieron que, por necesidad, trabajar gran parte de su vida sin aportes ni obras sociales.
    Hoy con defectos y faltantes, con mas y menos, este gobierno puede garantizarnos la defensa y ampliación de derechos, cosa que no veo en quienes dicen ser los salvadores de los trabajadores y en función de privilegios de dirigentes sindicales con estancias, votan contra la Ley del Peón Rural, o marchan con quienes fueron los enemigos tradicionales de la industria en el país, que es la que puede proveer plazas laborales para todos aquellos que componen la población activa del mismo.
    Es muy posible que la nueva ley de ART perjudique a algunos laburantes, a aquellos que son parte de la familia judicial y que verán restringido uno de sus kioscos de la industria del juicio, no creo que lo haga con el resto de los laburantes.
    Nunca menos y abrazos

  14. Capitán Yáñez dice:

    Sé’gual. P’al caso es lo mismo. O mejor todavía: en lugar de uno, dos, un dolobu y un tarta. Más a mí favor.

  15. ariel dice:

    Q rara interpretación hacen los Kircheristas , defienden lo indefendible, De Mendiguren y toda la UIA, celebro esta ley , y nos cuentan q es un paso adelante para lo trabajadores , q no van a poder reclamar en el foro laboral y lo pasan al civil.

  16. JORGE dice:

    Qué modifica el proyecto del gobierno?

    En primer lugar elimina la “doble vía”, es decir que ante un accidente el trabajador debe optar entre aceptar la indemnización que ofrece la ART o ir a juicio. En el caso de que un trabajador opte por el juicio, debe recurrir a la justicia civil. Esto significa que queda fuera del derecho laboral, donde, aún con los cercenamientos de la dictadura y el menemismo, rige el principio protectorio, y ante la duda se debe aplicar la norma más beneficiosa para el trabajador.

    Por otra parte, en la justicia laboral rige el principio de gratuidad. Por el contrario, para litigar en la justicia civil se debe extender poder ante escribano público (con un costo superior a los $ 1.000), pagar tasa de justicia (3% de lo reclamado) o tramitar una eximición.

    Para disfrazar esta reforma reaccionaria de progresiva, el gobierno establece la actualización de los montos indemnizatorios. A la vez establece que sobre dichos montos se debe abonar un 20% más, por daños indeterminados, siempre a cambio de renunciar al juicio. Ello implica un renunciamiento anticipado (y un pago exiguo por daños indeterminados), lo cual está completamente prohibido por la Ley de Contrato de Trabajo y ratificado por la jurisprudencia.

    Dice que le otorga el derecho a la jurisdicción (reclamar en tribunales) pero, aparte de las limitaciones que se señalan, mandar al trabajador al fuero civil significa ponerlo en el mismo plano de siniestralidad que cualquier persona, cuando está permanentemente bajo riesgo de accidente y/o enfermedad profesional (y no eventualmente).

    También establece que se debe abonar dentro de los quince días de establecida la incapacidad, si renuncia al juicio. Pero como no se deroga, la ART y las comisiones médicas gubernamentales cómplices siguen conservando largos plazos (de hasta 5 años) para declarar el grado de incapacidad definitiva. Antes de este dictamen no se puede iniciar juicio. Esto conlleva una flagrante discriminación.

    ¿Qué son las mutuales?

    El decreto del gobierno permite la creación de ARTs formadas por los sindicatos con personería gremial y los empresarios. De esta manera se fomenta que la burocracia sindical sea parte del negocio (una política netamente menemista), a cambio de disciplinar aún más al trabajador. Esto es así porque en el caso de que el empleado no este conforme con las condiciones de trabajo, o con la indemnización ofrecida, deberá enfrentar no sólo a la patronal y a la ART, sino también a su propio sindicato.

    ¿Qué hacer entonces?

    En primer lugar hay que afirmar que la accidentología laboral es inherente a la explotación capitalista. Mientras más largas las jornadas, mayores ritmos de trabajo, mayores probabilidades de accidente. Esto se acentúa en el trabajo precario.

    Ante esto hay que pelear en primer lugar por la anulación de la Ley de ART, un engendro menemista que este gobierno legitima con los cambios que impulsa.

    Pero a la vez hay que luchar por la elección de delegados de seguridad e higiene en los lugares de trabajo, que tengan la facultad de parar la producción cuando se vea amenazada la salud de los trabajadores, o atenuar o cambiar lo ritmos de la misma cuando estos signifiquen un perjuicio para los trabajadores.

    Y pelear por un salario básico equivalente a la canasta familiar, por 8 horas de trabajo, para combatir las largas jornadas laborales.

    Por supuesto que esto no va a venir de ninguna ley ni de la burocracia sindical que hoy controla los sindicatos. Para esto hace falta una gran lucha de los trabajadores contra la patronal como contra la burocracia.

  17. Jorge dice:

    Abel, acabo de llegar gran tema!!!!…. Parece haber terminado aquella etapa de la división bipolar del mundo donde los términos se definieron desde la pertenencia y la confrontación, donde se utilizó como método la fuerza dura. También culminó la figura que nos contuvo frente a esa dicotomía, nuestro refugio la tercera posición. La consigna rectora de aquella contradicción principal más representativa para mí fue Liberación o Dependencia.
    Hoy como consecuencia de ese agotamiento y fruto de la globalización la disputa se presenta desde un nuevo orden policéntrico, donde los actores suburbanos que ayer eran meros espectadores, empiezan a ser protagonistas desde la interacción cultural y un sistema nuevo de valores. Lo que hoy se debate es el del liderazgo, algo que sin su resolución el mundo parece no ser feliz. Esta nueva conformación posee una particularidad no menor, que todos se necesitan de todos y se constata en los parciales acuerdos cruzados que los principales actores EEUU, Rusia, UE y China practican buscando equilibrios tácticos.
    Ahora bien, a partir de este escenario la pregunta es si cambió o no aquella consigna. Creo que revitalizar nuestro concepto de Nación no se contrapone a esta etapa global, yo apunto a la importancia que debe tener nuestro aporte a esta visión y no la dependencia que nos determine el camino. Hace muchos años en unos de mis días de furia en torno a la política el Poroto Botana me dijo (hoy me sirve para tener reservas): Mirá pibe…. Los Curas se pelean los Obispos no.
    Desde mi limitado análisis, no entiendo porqué si todos se necesitan de todos en este nuevo orden, en nuestro país la consigna es el enfrentamiento y la marginación política de los actores que son propios del Campo Nacional. No existe un gobierno que se titule Nacional y Popular donde las fuerzas del trabajo estén fuera del proceso de construcción política. Desde esta perspectiva y considerando la gran colonización cultural que poseen algunos de los grandes fogoneros del modelo, vuelvo a considerar como válida Liberación o Dependencia.

  18. MAGAM dice:

    Capitán, como se nota que tenemos formaciones muy distintas. Y Ud. me dice «Redondée, nomás.», a mi entender no tengo nada que redondear, o no entiendo a que se refiere, se lo juro, de hecho creo que me lo ha dicho anteriormente. Por suerte en todos estos comentarios está todo claro y redondito, ja! ja!.

    De todas formas me interesa mucho entender lo que me quiere decir, porque en general no tengo devolución (supongo que por mi estilo irritante), y me interesa el mensaje que realmente estoy mandando y no el que creo estar enviando.

    Igualmente comparto algunas de las apreciaciones de los comentarios anteriores, bueno de lo poco que puedo entender.

    La sociología, en realidad a los sociólogos, nunca los pude entender, por más esfuerzo que haga. No puedo diferenciar si me están hablando en serio o sanateando.

    Saludos

  19. Leandro dice:

    Me parece que la cuestion usted la plantea al revez. Tiene un gobierno que se ha cansado de generar mejoras muy sustantivas y notorias para los trabajadores. Pero ante el primer caso de alguna medida que lo hace dudar, usted elige decidir que ese gobierno no representa a los trabajadores, y alejarse. El problema es suyo, entonces, que exige pureza absoluta o nada, y no del gobierno que lo expulse de ningun lado.

    De esos «expulsados» que se fueron porque no les gusto una medida, una, tan sólo una, podemos contar montones. Ahora, todos ellos lloran como carmelitas descalzas diciendose expulsados, cuando en realidad lo unico que mostraron fue total y absoluta intolerancia al discenso: donde se hace una cosa con la que no estan absolutamente de acuerdo, por mas que se hayan hecho mil antes que se cansaron de pedir a otros gobiernos, resulta que «el gobierno ya no es lo que era» y los expulso.

    Quienes son los intolerantes que no se bancan alguna cosa contraria a lo que ellos piensan? Los que hacen lo que creen mejor, aunque puedan equivocarse? o los que a la primera medida que no los convence del todo, se van sin que los echen?

  20. Norberto dice:

    Sería interesante enumerar que hizo este gobierno del 2003 para acá en defensa de los trabajadores, y que hicieron los demás sobre el mismo tema cuando les tocó actuar, para así evaluar, yo no voy a enumerar porque lo mio, en funcion de lo hecho es demasiado largo, pero como lo suyo es corto, podría Ud hacerlo?
    Nunca menos y

  21. Gerardo González dice:

    Ya pasó la época de la opción extrema Estado-Mercado
    Para que la economía funcione, decía Paul Anderson, es necesario que aplaudan la mano estatal y la privada. Al unísono.
    Irlanda pasó de ser el país estrella de los 90 al estado fallido de hoy.
    Mi crítica central al kirchenismo fue, justamente, que no asumió el rol regulador e intervencionista que el pais necesitaba del Estado.
    Ahora, en 2012, es demasiado tarde y lo están haciendo mal, pasito a pasito y cosiendo retazos.
    No se buscó un Kiciloff en 2003, que expropiara YPF, redefiniera las concesiones ferroviarias, eligiera veinte industrias sustitutivas de importaciones y exportadoras, etc. No hay revoluciones tardías.
    Mal puede hoy el Estado ponerse a hacer lo que debió haber hecho hace diez años.
    La contradicción principal pasa por gobernar mal o gobernar bien.
    Los privados, nacionales y extraños, se amoldarán a las medidas de gobierno.

  22. Capitán Yáñez dice:


    crece desde el pie la semana
    crece desde el pie
    no hay revoluciones tempranas
    crecen desde el pie

    (Alfredo Zitarrosa)

  23. Jorge dice:

    Digamos que el gobierno es poco tolerante al consenso, es antojadizo y se plantea sus construcciones institucionales por la vía del capricho, se muestra sectario e impuso como método de calificación las consignas amigo-enemigo, leales-traidores. Las respuestas al tema de los trabajadores lo están planteando las organizaciones gremiales, ya sea la de Moyano como la de Caló que ya está avisando. El gobierno decide su agenda sobre el que, como y cuando, lo que no está evitando son las consecuencias.

  24. Jorge dice:

    Hola Leandro… Parece que tu preocupación es la falta de una oposición “clara y seria”, desde los términos del gobierno sería saber quién y donde está el enemigo, para tu tranquilidad aún no está conformada, ojo… Puede que venga de una mano tan oscura (no la misma) como la que trajo al terreno nacional al propio Néstor.

  25. Para ser un estalinismo, en el oficialismo hay bastantes críticas a la linea política propia, como en el caso de la nueva ley de ART, la ley antiterrorista o incluso la forma en que se implementa (?) el cepo al dólar. Consíganme medio afiliado del PRO que opine contra la máquina de vetar, o un cuarto de afiliado del PS que diga que la (absoluta ausencia de) política de seguridad de BInner y luego Bonfatti en Santa Fe es idéntica a la del abominado Scioli en Buenos Aires: el laissez faire. No vale radicales, que viven de interna en interna.

  26. oti dice:

    Es significativo no como coincidencia cronológica sino como política de un Imperio: mientras perdía (transitoriamente) en el Norte de América, ganaba en el Sur.

  27. oti dice:

    Justamente, crecer (los cambios) desde el pie era hacerlo al principio. Ahora hay que hacerlo desde la cabeza.

    Yo entiendo que los K, por una cuestión de lógica de facción, necesiten sobreestimar los cambios que ocurrieron desde 2003.

    Pero, el control del Estado sobre la economía empezó con la nacionalización de las AFJP, contemporáneamente a la última fase de la crisis global que se manifestó en USA, como medida preventiva y de último recurso antes de que la crisis se fume los fondos de los jubilados argentinos.

    Y luego siguió con el control de cambios, en momentos que la crisis mundial se agravaba.

    K no es la mejor entre las líderes, es la mejor de entre todos los que no son líderes de conducción. Y con eso parece que basta y sobra. Por … ahora.

  28. Rogelio dice:

    Estimado Abel:

    Hoy me parece oportuna una cita textual del capítulo ’10. La economía política del Estado’ de “Antropología Cultural” (Alianza Editorial, página 279 y sigs.) del autor norteamericano Marvin Harris.

    Como todas las sociedades estatales se basan en desigualdades acusadas entre ricos y pobres, gobernantes y gobernados, el mantenimiento de la ley y el orden presenta un desafío crítico. En última instancia, son la policía y los militares con su control de los medios de coacción física los que mantienen a raya a los pobres y explotados. Sin embargo, todos los estados encuentran más conveniente mantener la ley y el orden controlando el pensamiento de la gente. Esto se hace de diferentes maneras, que abarcan desde las religiones estatales hasta los ritos y espectáculos públicos y la educación obligatoria.

    El peronismo no nació para embaucar al pueblo
    Las antinomias “público/privado” o “estado/mercado” son superchería absolutamente ajena a la tradición política peronista.
    El peronismo no es maniqueo ni desea la infantilización del pueblo.

    Por eso nuestra 19ª verdad peronista conserva plenamente su vigencia y valor:
    – Constituimos un gobierno centralizado, un estado descentralizado y un pueblo libre y organizado.

    Siguen siendo válidos y pertinentes los términos de los comentarios que intercambiamos en abril pasado comentando tu post “El mundo no se termina en 2012”.

    Recuerdo que entonces manifesté mi convicción en la necesidad de impulsar 2 ejes de acción, que incluyen el fortalecimiento del Estado en todas sus jurisdicciones.

    1) La participación de los trabajadores en los resultados de las Empresas.
    2) Un plan de alineamiento estratégico y mejora en los resultados de la Administración Pública, en todos sus niveles, jurisdicciones y organismos.

    A ese post y comentarios me remito también ahora: click ACÁ.

    Saludos

  29. […] posteo que subí esta madrugada ¿Cuál es la “contradicción principal” en Argentina? provocó una de las columnas de comentarios con más riqueza ideológica en mucho tiempo en el […]

  30. DON YAÑEZ: Antes de comprometerme a trabajar como voluntario en la campaña del Presidente Obama -y hay días que estoy en la brecha hasta 14 horas- debí haberle preguntado a usted, que estoy seguro me hubiera dicho que no me molestara porque «son las dos caras de una misma moneda», como usted sabiamente advierte. Eso sí, aunque no sé si tocan el banjo, una cosa le puedo decir con absoluta seguridad: ninguno de los dos es yanqui; ni el Presidente ni Romney.
    Eddie

  31. guido dice:

    Harris! Rogelio, usted me cae cada vez mejor. Aunque creo que en esa cita el viejo Marvin pecaba de esquemático. La fuerza relativa de la violencia del estado frente al peso del orden social como pautas aceptadas dentro de la cabeza de la gente (que por cierto no son las mismas para todos, ni suelen ser coherentes-sino sería muy aburrido) queda en evidencia cuando, por ejemplo, el gobierno legítimo se va a al diablo. Nuestra historia reciente, una década atrás. Tuvimos días de virtual acefalía, el gobierno central era una entelequia, y la gente siguió frenando en los semáforos en rojo (bueno, en la misma proporción que siempre), pagando las tasas municipales y llamando a la policía si tenía algún problema aún cuando, de hecho, el vértice de la estructura de donde surgen esas pautas estaba vacante. Es algo así como la función «conservadora» de la cultura. Algún biólogo (no me acuerdo quien) definía la evolución como aquellos cambios dentro de un sistema orientados a la reducción de la incertidumbre. El orden social, el estado en el cual lo esperable en las interacciones cotidianas (y no tanto) con otros se presenta dentro de lo razonablemente previsible, es una necesidad de todos. De los gobernados, pobres y explotados, también. Me inclino a pensar que en ese interés compartido, en lo deseable de esa cooperación asimétrica, reside su fuerza más que en los «aparatos ideológicos» del estado a los de algún modo se remitía Marvin Harris (y no es que no haya algo de eso, eh). Y es por el reconocimiento de esa ambigüedad, quizás, que muchos nos hemos inclinado por la conducción en el sentido peronista (que lleva implícita su reconocimiento) ante la dirección centralizada de los que creen ser intérpretes de los intereses de los abajo y se ofrecen para guiarlos.

  32. Leandro dice:

    Claro, es que era tan facil recien asumido, con 22% de los votos y el pais en llamas, en 2003, pelearse con todas las corporaciones a la vez…

    Lo que costo sacar una ley de medios, lo que costo estatizar YPF o eliminar las AFJP, lo que costo intentar tocar las hiperrentas agropecuarias, lo que costó estatizar aerolineas, y todo sólo fue posible (y en alguna no se pudo como la 125, o la ley de medios que no se logra terminar de poner en marcha despues de tres años) luego de una construcción importante y acumular poder politico importante, y encima con la mas absoluta oposicion cerril de todo el espectro politico contrario. Pero nunca falta el delirante que sostiene, sin ponerse rojo de verguenza, que kirchner es una mierda porque todo eso, mas intervenir en todas las inequidades del mercado y todos los abusos corporativos, debio hacerlo en 2003. De una. Sin poder. Con la inestabilidad que habia.
    Claro, en sus mundos de fantasia basta con voluntad politica de algo, y magicamente todos los actores se agacharan, renunciaran a sus privilegios y aceptarán el designio del presidente oti. Contra toda evidencia que muestra la lucha descarnada que haces, sucia, baja, recurriendo a las peores cichinadas, por no perder un sólo privilegio. Pero habia que resolver todo en 2003, ahora ya es tarde.

    Como dice un comentarista siempre en artepolitica:
    “Todas las cosas que faltan hacer, ya se deberían haber hecho, así que cuando se hagan será tarde. Y si es tarde, no sirve. Nos oponemos a todo lo que debió hacerse antes y no se hizo, es decir, a todo lo que falta por hacer…”

  33. Leandro dice:

    O haces todo exactamente como a mi me gustaria que lo hagas (y es mas, llamame para pedirme permiso antes de hacerlo), o te retiro mi apoyo, me voy ofendido y digo que sos un sectario que me expulsaste.

    Interesante manera de pensar la suya. Eso si que es tolerancia, respeto y busqueda de consenso.

  34. Capitán Yáñez dice:

    … y mi voto -puramente simbólico, por cierto- va para Obama. Por usted (no puedo hacer menos por quien nos ha anoticiado de la existencia de un tal Cornelius McGilipollas IV) y por el entrañable James Taylor, de quien me he enterado que anda en campaña por el grone.
    Ciertamente, mi sabiduría no da para que nadie me pregunte nada antes de hacer lo que su conciencia le dicte, o simplemente lo que le plazca.
    Tampoco hace esta elección a lo que yo considero el fondo de la cuestión. Entre otras cosas, porque no creo en aquello de que Mr. President sea «el hombre más poderoso del mundo». Y si lo fuera, en definitiva, podríamos atribuirle a presidentes demócratas la intervención militar en Santo Domingo y en Vietnam, entre otras delicias.
    So…

  35. Norberto dice:

    En apoyo a lo expresado en ambos comentarios, leí hace mucho tiempo en un autor alemán y como tal admirador del Imperio Romano del cual se sienten hereredos, que las bases del mismo las fundo César e institucianalizó Augusto, y que después los restantes años de dominio solo fueron un devenir burocrático.
    Nunca menos y abrazos

  36. Anahi dice:

    Bourdieu lo llamaba «habitus»: somos lo que venimos siendo.
    Slds.

  37. Anahi dice:

    ps: no hay mucho secreto en eso.

  38. Capitán Yáñez dice:

    Disculpe, Oti, esta no la había visto (estoy medio jovato ¿vió?, algunas cosas se me escapan). Va una respuesta tardía… pero respuesta al fin, aunque algo ya respondió Leandro y adhiero en buena parte.
    Está usted totalmente equivocado. El «control del Estado sobre la economía», como usted dice, muy lejos de empezar con la nacionalización de las AFJP empezó con dos cuestiones económicas elementales sin las cuales ni siquiera se puede empezar a hablar de gobernar, menos que menos a hablar de «revoluciones». Tales cuestiones son, ni más ni menos, resolver la trascendente cuestión de la deuda externa (matizada por un default, dicho sea de paso), asunto que obligaba a todo gobierno argentino a caminar con descomunal garrote metido ya sabe dónde, y, vinculado a esa primera, resolver el desquicio de las cuentas fiscales. Salir de la más abyecta de las bancarrotas, en otras palabras. Y se hizo sin un Kicillof y -contra lo que usted cree- merced al justo control del Estado sobre la economía.
    Refresque la memoria o mejore sus lecturas, amigo.

  39. Mariano T. dice:

    Claro, como hicieron tanto, hay que compensar con esta ley redactada con la UIA, y aprobada con la ayuda del PRO.
    Sin profundizar en el tema, me parecen hilarantes y cínicas las justificaciones.

  40. Mariano T. dice:

    Qué imperio perdía en el norte? Más vale nacía un imperio

  41. Mariano T. dice:

    Jorge: Conformate con que no sea Leandro el que tenga que aplicar la ley antiterrorista

  42. oti dice:

    Las retenciones y la deuda fueron temas de Duhalde y Lavagna, que luego siguieron.

    Nunca creí que Duhalde y Lavagna hayan querido aumentar el poder en el Estado al servicio de los sectores populares.

    Nunca consideré a NK ni considero a CFK dentro de las clase de líderes de conducción. Por eso no les pido nada, ni nunca digo que debieron hacer tal cosa o la otra. Yo no estoy en el juego ese y no me dedico a insultar a los demás. Mi línea de pensamiento es muy clara, en la blogósfera data de 2005.

    Considero que lo mejor del proceso abierto con los acontecimientos de 2002, que nunca debió haber ocurrido, empezó cuando los economistas empezaron a hablar de las dificultades del modelo (2006/7). Y, sobre todo, a partir de 2008/9, cuando muchos pensaban (luego de perder las elecciones) que el K era historia.

    Recién con la crisis «subprime» en USA, se empieza a concebir y ejecutar la idea de incrementar el poder en el Estado al servicio de los sectores populares por sobre el modelo proexportador para sacarnos de la crisis de los ’90. Ahora, las ideas y las prácticas son otras, no las del primer período K.

    Y en esto juega, indudablemente, la evolución de la crisis de desintegración global.

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