Una observación acerca de las ideas de Marcelo Diamand

Los comentarios forman parte de la naturaleza del blog (o de su esencia, si uno se pone en aristotélico). Si nadie comentara – porque no incita a hacerlo, o porque no se permite – ¿cuál sería la diferencia de ese blog con una serie de monólogos, breves o no tanto, congelados para siempre en papel o en bytes?

Eso no quiere decir – lo aclaré desde el comienzo – que me sienta obligado a subir todo lo que comentan. Después de todo, hacer un blog es fácil y gratis, y cualquier (otro) boludo – Feinmann dixit – puede tener el suyo. Como además no recibo dinero por hacerlo, mi privilegio es decidir qué cosas publico. Quiero opiniones distintas a las mías, y mejor si destruyen mis argumentos: aprendo y alejo el aburrimiento. Pero trato de evitar las tonterías, especialmente si son repetitivas; los ataques personales, especialmente si no tienen nivel; las bajezas (que detecto)… Digamos que los foros online de los diarios me muestran con claridad lo que no quiero aquí.

Eso sí, voy a hacer una advertencia a mis colegas blogueros, de diferentes persuasiones ideológicas: Nunca asuman que un comentarista, aunque piense muy distinto de ellos y además evidentemente tenga pocas luces, no puede aportar nada. Si tienen el tiempo, lean lo que escribió, por las dudas.

Esto me lo recordó un comentario al post anterior que envió Alcides Acevedo, un “liberista” – en el sentido que Croce usaba el término – de escasas luces y bastante agresividad que – lo peor de todo – se repite. Iba a descartar su último opus – le había autorizado algunos en el último mes, y ya había tenido que omitir sus repeticiones – cuando encontré una observación que – por lo menos a mí, que no soy economista profesional – encontré de interés acerca de las ideas de Marcelo Diamand.

(El ingeniero Diamand – para los que lamentablemente no lo conocen – fue una figura central del pensamiento económico industrialista en nuestro país. Sería muy injusto tratar de sintetizar sus ideas en un post breve, subido apresuradamente antes de irme a dormir; búsquenlo en Google – hay bastante -, y al menos lean esto).

Ahora, yo me sentía en deuda con este tema. El habitual comentarista Mariano Tcuyo blog es una de las voces articuladas del empresariado rural – había cuestionado duramente en una ocasión las ideas de Diamand sobre las distintas productividades en nuestro país del agro y de la industria, y la necesidad de compensarlas con distintos tipos de cambio. El hecho evidente que las retenciones en vigor son, en la práctica, una forma de tipo de cambio diferencial, y que hayan sido la base del esquema que inició Lavagna en la gestión Duhalde pero amplió y consolidó Néstor Kirchner, no mejoraba su humor. Me sentía impulsado a contestarle, pero no tengo el tiempo ni la formación teórica para hacer un trabajo a fondo.

No es que Alcides A. lo haya aportado, por supuesto. Pero encuentro interesante una parte del comentario que envió:

Veamos, dice el Sr. Abel: “El dinamismo de nuestra economía está dado – si mis percepciones son correctas – por nuestras exportaciones, y el mercado interno, el estímulo al consumo, y la ampliación del empleo operan como un factor de equilibrio y distribución”.

Los peronistas son duros como la piedra. ¿El dinamismo viene dado por nuestras exportaciones? ¿las de soja? ¿las de minerales? ¿las de la industria automotriz a Brasil con un 80% de componentes importados?

Es una lástima que no se detengan (porque no tienen la capacidad) de leer a los profetas de la economía Nac&Pop, por ejemplo el señor Diamand…

Este señor explicaba muy bien qué era la restricción “externa” y (sin proponérselo) daba la pauta de por qué un mejoramiento en los salarios lleva a la crisis:

  1. Aumentan las importaciones (básicamente de tecnología)
  2. Se reducen los saldos exportables por aumento del consumo interno (como se puede ver con las patéticos cierres de las exportaciones de leche, carne y trigo)“.

Las primeras preguntas tienen como respuesta, claro, un terminante sí. Las exportaciones de commodities son las que proporcionan una parte muy significativa de las divisas que permiten las importaciones de tecnología; y una parte, no tan decisiva, pero muy importante de la recaudación que permite estímulos al consumo, políticas sociales (que son la mejor forma de estimular el consumo) y contar con un Estado si no fuerte, por lo menos no tan débil como el de otros gobiernos democráticos de nuestra historia reciente.

La industria automotriz argentina está articulada con la brasileña, a través de un comercio administrado durante los últimos treinta años. Proporciona empleo bien remunerado y es un clarísimo ejemplo de lo que llamo en ese post un factor de equilibrio y de estímulo a la actividad económica.

Es la segunda parte de lo que dice que – además de mostrar su adversión al mejoramiento en los salarios – me ayuda a darle una respuesta – muy parcial, claro – al planteo de Mariano T:

Podemos coincidir en que la existencia de dos niveles distintos de productividad en un mismo país no es sostenible en el tiempo (de la misma forma que no es sostenible en el seno de la Unión Europea), y que distintos tipos de cambio no es una forma ideal de equilibrarlos. Pero lo que ese argumento omite es tomar en cuenta un hecho en que los mismos ruralistas insisten: la actual productividad agraria no es un don eterno de la naturaleza; es el fruto de revoluciones tecnológicas en que el I.N.T.A. y otros organismos del Estado tuvieron un rol fundamental, además de, es necesario reconocerlo, la capacidad de innovación y esfuerzo del sector empresario más “schumpeteriano” con que Argentina cuenta: el productor rural (que no es el mismo que el que alquila su campo, también hay que decirlo).

Y si la producción agraria tuvo ese salto en productividad – siempre insisto que hace cincuenta años la soja era un cultivo exótico para la cocina japonesa – no hay ningún motivo para que la industria no lo tenga… si aplicamos las políticas correctas.

Aquí llegamos a la otra percepción. Obvia, pero no había sido capaz de elaborar la respuesta: La tensión entre el mercado exportador y el consumo de nuestro pueblo en la producción rural – carne, trigo, leche – no es un descubrimiento del ingeniero Diamand. Se puede encontrar las pujas provocadas por ello en las actas del Cabildo de Buenos Aires del siglo XVIII (aunque el comercio fuera dentro de las posesiones de la Corona española). Si bien no es un consumo con una gran elasticidad – a quien le aumentan el sueldo al doble no va a consumir el doble de pan – el problema, hasta ciertos niveles de producción, es real.

Pero hasta un discípulo de Hayek – o de Lenin – debería darse cuenta que ni la soja ni los minerales son productos donde el consumo popular es un factor significativo.

35 Responses to Una observación acerca de las ideas de Marcelo Diamand

  1. oti dice:

    Mariano T no admitiría tal tensión entre el consumo interno y las exportaciones. Hace años que lo discuto con él y con algunos otros.

    La verdad es que se consume menos leche que en la década del ’90, menos carne que en toda la historia y los saldos internos de trigo pan tienen una tendencia declinante per cápita desde hace más de 30 años. Mientras que la producción, uso de la tierra y exportaciones de soja medidas per cápita crecieron geométricamente.

    El empresariado aumenta la productividad cuando ve la posibilidad de exportar con ventaja y recibir U$S. Si se trata del mercado interno, no vale la pena.

    Nadie va a hacer inversiones tecnológicas para que coman más y mejor 10 millones de argentinos (que tienen deficiencias diversas en el consumo de proteínas, por ej.), sino para exportar a Bélgica, Holanda, Rusia, Israel, China, etc., etc.

    Abel, vos decís “Si bien no es un consumo con una gran elasticidad – a quien le aumentan el sueldo al doble no va a consumir el doble de pan –…”

    No va a consumir el doble de pan, pero sí podría consumir el doble de pizzas, por ej. etc.

    Si los salarios reales, el nivel de empleo y la distribución del ingreso se acercaran a los vigentes en Argentina, en 1974/5 por ej., antes del Rodrigazo, habría varios millones de personas de los deciles de menores ingresos que aumentarían su consumo sustancialmente, sobre todo de trigo-pan, carnes y lácteos diversos.

    Para mi esto es de toda evidencia, pero no logro comprender porqué se niega esto.

  2. Leandro dice:

    Oti, es el principio fundamental de la ideologia neoliberal:
    “Negaras toda evidencia empírica que muestre la inconsistencia de alguno de nuestros dogmas. Los dogmas no se discuten, ni se tolera que sean puestos en duda, los dogmas SON. Si algo en la realidad se contradice con el dogma, la realidad esta equivocada”

  3. Norberto dice:

    Hay un pequeño detalle, mientras que hace unos años el consumo de carnes era aprox. 70/10 kg anuales de carne/pollo, hoy la relación es 50/40, y esta aumentando la de carne fresca de cerdo, es decir el consumo de proteínas animales es mayor y de mejor calidad nutricional, y tambien con mayor eficiencia de conversión entre granos y carnes.
    Y en lo que hace al consumo de los primeros deciles, J Carr, que no es K, pero tampoco anti K, acaba de decir, con la ventaja de manejar una ONG con bastante prestigio, que mientras que en Argentina sufre “hambre”, textual, una de cada veinticuatro personas, en américa latina es una de cada trece, y a nivel mundial una de cada siete. Por supuesto que ese uno de cada veinticuatro duele, y no debería pasar, pero se recorrido un camino, que se expresa en el avance del Gini del país en cuanto sistema o instituto de medición existe, destacándose una gran diferencia con respecto a Brasil y Chile, y siendo un poco mayor que el de Uruguay, si bien en este caso el PBI per cápita ppa nuestro es mucho mayor, en realidad estamos cabeza a cabeza con los chilenos, pero la diferencia en Gini en este último caso es muy grande, porque hoy ellos están en la misma situación que estabamos en el 2002, en plena crisis.
    Hoy el aumento de consumo de alimentos en respuesta a aumentos de ingresos es mas bien bajo en esos deciles, porque pese al IPC San Luis (si no se rian , hoy un economista “serio” lo toma para un artículo de Ámbito y explicar porque el tipo de cambio está atrazado) y los mayores ingresos van a otras necesidades, para mi tan importantes como el alimento, aunque un poco menos urgentes, por lo que no estamos para descansos, pero un poco mejor.
    Nunca menos y abrazos

  4. EM dice:

    Abel, te salió demasiado elogioso de los “chacrers” este post. Y un poco exagerado también lo del INTA. Estos habrán aportado lo suyo, pero gusto o no el grueso de la “revolución tecnológica” lo trajeron Monsanto, Nidera, Dow y demás en un paquetito armado de glifosato y semillas resistentes, profundizando a la vez el cluster con cerealeras y demás.
    Creo que es importante distinguir, algo que no hace Diamand aunque esté un poco presupuesto, es que una cosa es un “tipo de cambio” diferencial basado en la apropiación de una renta, otra cosa es uno que no tiene esa base, como es por ejemplo la idea de Kicillof.
    Sobre Diamand, creo que un problema importante de su enfoque es condirar que en la Argentina había sólo un problema de productividades relativas dentro de la economía argentina. Desdeñaba la importancia de las desventajas absolutas de productividad para la industria (esto lo trato acá http://www.ips.org.ar/?p=1559, ver páginas 33 a 36). Resulta demasiado optimista (y hace mucha abstracción de cómo opera el capital) opinar que un proceso modernizador como el del agro podría replicarse en la industria. De hecho, condiciones formidables como las de la última década no mostraron signos de esto. El hecho de que no haya ocurrido, refutó en cierta medida algunos de los corolarios teóricos del estructuralismo del cual Diamand es un exponente (algo de eso discuto brevemente acá http://puntoddesequilibrio.blogspot.com.ar/2010/11/el-circulo-vicioso-del-capitalismo_08.html).

  5. Abel B. dice:

    EM, te contesto sólo a vos por ahora por ahora porque tus planteos son diferentes, y más generales, que el de los otros comentaristas:
    Yo sé que en tu Biblia el salmo 126 dice “Si la Clase Obrera con dirección política independiente no construye la casa, en vano se cansan los albañiles” y es lógico entonces que nada puede hacer un capitalismo nacional sino que todo es obra de Multinacionales.

    Pero temo que los hechos no hayan sido así. Fueron gringos testarudos, y los técnicos del INTA los que divulgaron lentamente la soja en el campo argentino. Fue Perón en el ´73, a instancias de Palau, que ordenó traer las primeras semillas de “soja resistente” en un avión de la Fuerza Aérea.

    Monsanto tenía tan pocas expectativas en el mercado local que NO patentó las primeras variedades de soja RR. Lo que permitió el gran pagadiós de nuestros honestos chacareros de principios de la década anterior. Hay todavía acciones judiciales en escenarios internacionales sobre el asunto.

    Y el silo en bolsas, la siembra directa… fueron desarrollos locales. Y tan importantes como las semillas transgénicas.

    Ahora, de dónde sacaste que en la última década hubo condiciones formidables para un salto en la industria? ¿Hubo zaibatsus, chaebols? A Kirchner le dijeron muchas cosas, pero nunca que aplicase las políticas del Pdo. Comunista Chino.

    Saludos

  6. EM dice:

    Abel, no se de dónde sacás lo de “biblias”, me estoy limitando a presentar análisis, lamento que no sean de tu agrado. Te salteaste algunas cositas en tu historia del desarrollo agrario, como los grupos de difusión de tecnología de siembra directa que, te cuento, los armó monsanto. Sí, antes hubo intentos, incluso un sector de la propia clase dominante argentina buscó imponer un impuesto a la renta potencial con Krieger Vasena para aumentar la productividad agrícola. Pero, hasta que Monsanto no armó los grupetes, le dio el envión a CREA, ACREA y AAPRESID la cosa no explotó. Sí, pifiaron con el patentamiento acá, pero es una partecita de la historia esa nomás.
    Sobre las condiciones “excepcionales”, me baso sencillamente en que por un lado no hubo restricción externa durante casi una década (para el estructuralismo sin restricción externa se disparaba el crecimiento a largo plazo; esto no parece estar ocurriendo porque la inversión no subió lo suficiente), pero además porque las condiciones de competitividad fueron inéditas, y con altos márgenes de rentabilidad gracias al mazazo al salario que acompañó la devaluación (del cual no todos los sectores de la clase obrera llegaron a recuperarse, y muchos menos se ubican hoy por encima del poder adquisitivo que tenía el salario en 2001). Rentabilidad y competitividad mejoraron de la mano, condiciones que hasta 2007 se mantuvieron óptimamente, y desde entonces empezaron a mostrar contradicciones pero sin desaparecer (y esto gracias entre otras cosas a la apreciación del Real, un efecto virtuoso de la crisis de Lehman y las medidas tomadas en los EEUU para enfrentarlo). Pero todo esto no cambió lo que algunos investigadores (que no tienen ninguna supuesta “biblia” de que sea la clase obrera la que debe hacer todo) califican como reticencia inversora.
    En las condiciones del capitalismo argentino, como digo en el post que linkee, se explica por qué es razonable que el empresariado argentino (y el extranjero que opera en el país) se maneje así. Es una conclusión de eso, y no un preconcepto, que mejor dejemos que la clase obrera (que puede articular un régimen social que no recuzca todo a la estrecha medida de la rentabildiad, y por lo tanto que puede alzarse un poquito por encima de las desventajas absolutas de las que el bolsillo burgués no puede abstraerse) desarrollo una política independiente y empiece a hacer lo suyo. Tampoco opino que la clase obrera, en un país atrasado, vaya a “construir la casa” por volver a tu metáfora. Apenas sería el preámbulo de la construcción de una nueva sociedad que sólo puede pensarse a escala planetaria. Pero sólo esto es infinitamente más de lo que podemos esperar de la burguesía argentina.

  7. Abel B. dice:

    Por esto menciono biblias, EM. Cuando hay teorías tan estructuradas, el debate es interesante pero estéril. P. ej.: lo que leo en Diamand es que la “restricción externa”, la falta de divisas autogeneradas, frenaba la industria. No dice q sin restr. ext., y menos con sueldos bajos, se desarrollaba automáticamente.

    De todos modos, yo no creo eso. Mencioné las industrias que en Japón, Corea, ahora China se han desarrollado en interacción productiva entre Estado y empresarios.

  8. EM dice:

    Es cierto, no lo dice (sí lo dice Oscar Braun), pero sí dice explícitamente el texto que no hay un problema de productividades y desventajas absolutas en la industria.
    La “interacción productiva entre Estado y empresarios” no explica por sí sóla ninguno de los casos que citás. El de Japón, como con muchos parecidos la Alemania de Bismark por la misma época, aprovecharon las “ventajas del atraso” en un momento donde las relaciones de jerarquía, dominación y dependencia globables aún no se habían constituido del todo.
    Corea se aferró como pudo a las multinacionales y los créditos norteamericanos, aprovechando la ventaja geopolítica de tener al enemigo “comunista” al lado. Esto le sirvió para ser lo más parecido a un país que alcanzó un estatus desarrollado desde las Guerras Mundiales en adelante. Pero aún así no alcanzó, y luego de la quiebra del ’98 los capitales extranjeros se dieron una panzada comprando a precios de remate empresas coreanas, desmantelando buena parte de la “interacción productiva entre Estado y empresarios”.
    La de China, bueno, podríamos llamarla “la vía de la revolución popular hacia el capitalismo”, o “desarrollo capitalista por la vía de la expropiación a la burguesía”, a lo cual se suma una desaforada apertura al capital extranjero para ofrecer la ventaja de costos salariales baratos. Difícilmente podría ser una buena prueba de que pueda esperarse algún tipo de dinamismo del empresariado de naciones atrasadas.

  9. oti dice:

    Norberto, no son tan así los datos de consumo. En carnes, por ej., a mediados del ’75 se consumían casi 100 Kg. x habitante. La caída de los años posteriores fue compensada por el pollo, pero no totalmente.

    Pero el asunto significativo es que en los años posteriores la sociedad se hizo mucho más desigual, los salarios reales cayeron y la desocupación fue mayor (sobre todo en los ’90). Lo que quiere decir que el consumo per cápita de los ’70 era mucho más representativo de una mayoría que el consumo per cápita de los ’80, ’90 y y ’00.

    Hice, hace unos años, estudios para el año 2005, sobre el asunto de la carne y descubrí que la parte exportada, medida en volúmenes, en aquel año era equivalente al consumo de unas 15 millones de personas. Eso era inimaginable en los ’70.

  10. Alcides Acevedo dice:

    Bueno… siento llegar tarde…. me acusan de decir “siempre lo mismo” ¿y ustedes? ¿se escucharon? ¿se leyeron alguna vez?
    Por favor… les voy a dejar algo para que se entretengan acerca de Diamand… y voy a apelar a una nota del señor Tonelli, que cita a un tal señor Fabián Damico que a su vez cita al maestro y profeta Diamend:
    Diamand afirma que “buena parte de los problemas comienzan a aparecer cuando la ISI se desplaza “hacia atrás”, desde los bienes finales hacia los bienes intermedios. Pone el ejemplo (Diamand) de la producción de una heladera. La primera etapa es el montaje del producto a través del ensamble de motores eléctricos, compresores y otros componentes importados. En una segunda etapa se comienzan a fabricar (sustituir) los motores y compresores a partir de partes también importadas. La tercera etapa sería la fabricación del alambre de cobre esmaltado y otros elementos utilizados para la fabricación de los motores”….

    Este hecho llevó a Diamand a establecer un “costo límite” a la sustitución de importaciones. Este se define como el menor costo necesario para que el ritmo de sustitución de importación alcance a mantener equilibrado el sector externo con pleno empleo. En palabras del economista Martín Burgos “en determinadas industrias las necesidades de importaciones de materias primas eran superiores a las que se ahorraban por el bien de consumo importado”…

    La nota aquí (que dicho sea de paso googleando aparece posteada en el blog de Abel en algún otro momento)

    Delicioso párrafo que remite (sin proponérselo) al drama de la indutrialización argentina.
    A medida que avanza el proceso de industrialización es cada vez más ineficiente, no lo digo yo lo dijo Diamend y da una colorida explicación (muy obvia por cierto).
    Una cosa es montar un taller de ensamblado y otra muy distinta una planta de “insumos basicos” que requiere de economías de escala.
    El cierre del ignoto Martín Burgos (también economista Nac&Pop) es apoteótico: en determinadas industrias las necesidades de importaciones de materias primas eran superiores a las que se ahorraban por el bien de consumo importado

    El colmo de la irracionalidad, la producción nacional generando una salida de divisas por unidad superior al costo del producto terminado de importación.

    Bueno, si decir estas cosas es ser una lacra liberal lo asumo: soy liberal….

  11. Abel B. dice:

    Tengo que decirle, Alcides, que este comentario suyo es bastante racional y sensato, especialmente comparado con anteriores pronunciamientos de su parte. Veo que ha estado leyendo a algunos economistas.

    Lo que lo invalida es la asunción que un saldo favorable en divisas es el objetivo prioritario. E, implícitamente, que la rentabilidad financiera es EL criterio de las inversiones.
    Lo primero era la preocupación básica de Diamand, porque la Argentina en que el vivió padecía de escasez crónica de divisas. Lo que provocaba el “stop & go” que frustró nuestra industrialización.

    No es que hoy nos sobren. Pero ya no es una barrera infranqueable, gracias a la productividad agraria y, racionalmente explotada, a la minera. Una política prudente de gasto público y el mecanismo de las retenciones – diseñado originalmente, hay que decirlo, por Krieger Vasena – nos permite encarar la industrialización necesaria.

  12. Mariano T. dice:

    La cosa explotó porque estuvimos 10 años sin retenciones ni cambios diferenciales, uqe permitieron que los insumos tecnológicos fueran casi tan baratos para un argentino como para un productor de cualquier otra parte del mundo. Sin eso era todo al pedo. Todos los cultivos tuvieron un boost de aumento en productividad.
    Pero la tesis de Diamand es errónea por dos aspectos:
    1) Las productividades de las actividades productivas no determinan el tipo de cambio real, hay factores mucho más importantes, como los que consignó Abell en el otro post,
    2) En la época de Diamand, la productividad agrícola argentina era marcadamente inferior a la de los países competidores, y aún de los países clientes de argentina. Así que era todo un prejuicio, salvo que prnsara que el hecho de exportar era en si un signo de competitividad. La propia teoría de la renta implica que en todos los países la productividad de la tierra va desde un nivel interesante hasta un nivel cero.
    Y no se si en le época de Diamand era así, pero ahora hay industrias muy competitivas, más competitivas que muchas ramas y zonas del agro.

  13. Mariano T. dice:

    La incongruencia de Diamand era que no veía que el tipo de cambio diferencial era la causa de la escasez de divisas.

  14. Mariano T. dice:

    Hay algo que siempre sostengo, y es que el consumidor argentino tiene el privilegio, comparado con consumidores de otros países, de que las materias primas de lo que come son bienes exportables.
    Para la mayoría de los países son bienes de los que hay que importar una parte, y salvo que el estado subsidie la importación (lo que agravaría la dependencia del bien importado), el precio de lo importado (más los costos de transacción y fletes) son los que determinan los precios domésticos, y muchas veces con aranceles incluídos.
    En cambio el consumidor argentino siempre tuvo a su disposición las materias primas alimenticias más baratas del mundo. Solo la angurria de los que pretenden ser competitivos en base a bajos salarios puede pretender que hay circunstancias en las que lo más barato del mundo sea caro,
    Eso no quiere decir que el alimento terminado en góndola sea el más barato del mundo. Cuanto más valor agregado tiene, menos barato o más caro es en relación con los demás países.

  15. Norberto dice:

    Oti, quise decir que de acuerdo a algo que leí recientemente recien estamos en el Gini de pricipios de los ochenta, ¡mira si falta!, pero asi y todo hoy hemos avanzado bastante mas que nuestros vecinos que permanecen en nuestro 2002.
    Nunca menos y abrazos

  16. Abel B. dice:

    Mariano T, con una ideología, una filosofía opuesta a la de EM, encuentro que algunas posturas suyas son tan rígidas y automáticas como las de nuestro visitante troskista.

    Se empeña en una refutación absoluta de la “teoría” de Diamand. Y gran parte del aporte de M.D. es la simple observación de un hecho: La actividad agropuecuaria – aún la extensiva de su tiempo – “cerraba” con un dólar mucho más barato que el que necesitaba la industria. Ese agro no sería productivo en un sentido moderno, pero era competitivo por los costos muy bajos, comparados a la mayoría de los países productores.

    Si Ud. discute las propuestas que Diamand hizo, puede tener razón o no. Pero pareciera que Ud. necesita cuestionar sus supuestos teóricos, aunque sean datos de la realidad.

    Como el hecho que, en la década del ’90, con la importación barata de insumos para el agro que Ud. señala – y en algunos años con muy buenos precios de los granos – muchas explotaciones agrícolas se arruinaron, los campos se iban a remate, y aún en los casos más favorables, no se vió nada remotamente cercano a la explosión de prosperidad que tuvo el “campo”, en esta década, con retenciones, estatismo y Moreno el Monstruo.

    Estoy seguro que, como EM, me explicará que “en realidad” no fue así, y que otros factores son los que causaron que los malditos hechos aparecieran de esa forma.

  17. EM dice:

    Abel, no cierra la caricatura que querés armar con lo que vengo planteando. Tal vez a vos todos los marxistas se te “aparecen” como escolásticos, pero “en realidad”, vengo proveyendo argumentos basados en el desempeño de la economía argentina. Si preferís ante estos análisis aferrarte a la “apariencia” de que aunque “en realidad” ni las mejores condiciones macroeconómicas que tuvo el país en décadas permitieron un despegue, habría sin embargo alguna posibilidad a futuro con algunas mejoras de política económica (aunque las propias condiciones favorables se vienen agotando aceleradamente), adelante, pero no cargues con que las metafísicas estarían de otro lado que en esas illusiones.
    Aclaro, por si no se entendió, yo estoy a favor de la apropiación de la renta agraria, de forma íntegra y no parcial como hacen las retenciones, Sólo que me parece que apropiarse de la renta para dársela a la burguesía industrial que opera en el país esperando que logre desarrollo es como si sacáramos un crédito productivo y se lo diéramos a un adicto al juego para que nos sorprenda con iniciativas emprendedoras. No esperemos otra cosa que despilfarro.
    Una última cuestión, por los ’90. Para algunos estudiosos del agro y la renta, como Juan Iñigo Carrera, durante esos años también hubo apropiación de renta, por la vía del tipo de cambio. No es una opinión que yo suscriba tiene algo de eco.

  18. Mariano T. dice:

    Vayamos por partes: La década del 90,(en la que yo era opositor) significó en el agro una reestructuración capitalista. La tecnología estaba disponible, los préstamos también, la reación insumo producto daba, los costos fijos te devoraban. La mayoría de los que se abrazaron a las nuevas tecnologías sobrevivieron, y muchos prosperaron. La mayoría de los retardatarios tuvo que dejar la actividad. La “base de datos” de 2002 era totalmente distinta a la 1992. Un agricultor más jóven, más capitalizado, más informado y con mayor tamaño en promedio. Esa reestructuración fue sangrienta, sobre todo cuando los precios bajaron entre 1998 y 2001. La estrategia de supervivencia de las crisis anteriores (bajar gastos y tecnología) no funcionó.
    Después la devaluación, y cuando pasó el efecto de la misma, la suba de los precios. Y técnicamente una gran inercia.

  19. Norberto dice:

    ¿Cuales fueron las mejores condiciones macroeconómicas que tuvo este país, el nuestro, en decadas que no hayan sido provocadas por políticas y acciones del gobierno, el nuestro, que se hizo cargo desde el 2003?
    Ahhh, y todo lo hizo sin ayuda externa, si es que sos capitalista, y sin colectivización si si sos marxista, solo usando inteligentemente las oportunidades y las reglas de juego existentes, faltar falta bastante, pero solo somos peronistas y creemos en la acción del capital y el control estatal, así que mirá si nos falta para lograr que eso funcione en forma correcta y total.
    Nunca menos y abrazos

  20. Mariano T. dice:

    Algo que los economistas industrialistas no entienden es porqué la argentina es un exportador agropecuario. No es un tema de calidad de tierras, sino de cantidad con respecto a la población.
    El agro no exporta por ser competitivo, sino que es competitivo porque necesita exportar. Con 5 millones de ha cercanas a los centros poblados sobraría para atender el mercado interno. El resto de las 30 millones de ha producen algo exportable o se abandonan. O como en la época del IAPI, pasan masivamente a al ganadería hiperextensiva (se tiran las vacas en campos potencialmente agrícolas, no se gasta un centavo, y una vez al año se retira lo producido).
    De tal manera que aún con tipos de cambio deprimidos, se sigue produciendo porque la alternativa es abandonar la propiedad. Y siempre esta la posibilidad de que haya una suba internacional.
    La industria tiene un comportamiento muy diferente por su especialización, normalmente en la mala no son absorbidos por el vecino sino que cierran. Y nunca repatrían la que mandaron a Punta del Este en la buena.
    Estoy seguro que Diamand tuvo algunas buenas ideas, sino no sería respetado. Pero la idea peregrina de que solo puede haber desarrollo industrial con tipos de cambio múltiples no es una de ellas. Falla en su justificación teórica, y en su comprobación empírica.
    Llevada al extremo, implica que si un país logra desarrollar una importante rama de la industria, las otras ramas estan condenadas a desaparecer salvo que tengan un tipo de cambio diferencial respecto a la primera.

  21. Norberto dice:

    Creo que está servida, de acuerdo a tu comentario, para que pidamos la reversión de las tierras entregadas por Avellaneda luego de la Campaña del Desierto, dado que sus beneficiarios no dan muestras de tener real interes por el desarrollo de un país que los contiene y los colocó en una situación de privilegio, y realizar un nuevo reparto de tierras que guarde semejanza a que realizaron en su Conquista del Oeste los estadounidenses, pero con incorporación de los pueblos originarios a la misma.
    Nunca menos y abrazos

  22. CV dice:

    “Pero hasta un discípulo de Hayek – o de Lenin – debería darse cuenta que ni la soja ni los minerales son productos donde el consumo popular es un factor significativo.”

    Hace unos años hacía esta misma observación Pablo Gerchunoff como un factor, entre otros, del requiem del “stop and go”:

    Haz clic para acceder a Gerchunoff.pdf

    PD: La parte más polémica del trabajo de Gerchunoff es, me parece, el atemperamiento del conflicto distributivo por la presencia de sindicatos más débiles. Pero si, como con frecuencia se cita al Gral., la única verdad es la realidad, los sindicatos actuales son más débiles comparativamente q en épocas anteriores. Si esto es o no un desideratum, ya es otra cuestión.

  23. EM dice:

    No se si están notando que ni la debilidad comparativa de los sindicatos (que está fuera de duda y es, bueno, un legadito del peronismo “realmente existente” que contribuyo alegremente durante la etapa menemista a debilitarlos), ni el alto precio de la soja, ni siquiera en un momento donde hay superávit comercial, sirvió para alejar el fantasma de los stop & go. Esto es resultado de toda la gangrena que pesa sobre la economía argentina (remesas de utilidades, deuda pública, fuga de dólares, todas ilustraciones de un importante cambio estructural… pssss).
    No sé como creen que habría que llamarlo, pero a mí me parece que todos los torniquetes que está aplicando Moreno podrían calificarse como un “stop” algo heterodoxo.

  24. CV dice:

    EM: gracias por el comentario.

    „Hegel bemerkt irgendwo, daß alle großen weltgeschichtlichen Thatsachen und Personen sich so zu sagen zweimal ereignen. Er hat vergessen hinzuzufügen: das eine Mal als große Tragödie, das andre Mal als lumpige Farce.“

    Y bueno, ahora tenemos la farsa del stop and go.

    (Ojo, no sostengo q no haya problemas, pero me parece q no tienen nada q ver con el stop and go tal y como se lo entendió en su momento)

  25. EM dice:

    CV, graciosisimo! No se si lo notaste, pero si la soja bajara al precio que tuvo a fines de 2008 o comienzos de 2009 (¿una hipótesis muy loca con el bolonqui que hay a nivel mundial?), el superávit comercial entraría en duda. Aun con un holgado superávit el balance de pagos dio negativo el año pasado. Yo lo que digo es que la restricción externa parece haberse desplazado, no desaparecido. Y también, que la “sintonía gruesa” para administrar las importaciones parece estar aportando al menos un poco de desaceleración.

  26. Mariano T. dice:

    No veo que parte de mi comentario dejó inspiró su respuesta, pero por provenir de alguien que cree en el INDEC, nada me sorprende

  27. Mariano T. dice:

    Lo loco de Diamand es que reconoce el stop and go por restricciones en la balanza. Y no tiene mejor idea para superarlas que restringir exportaciones con tipos de cambio diferenciales.

  28. Abel B. dice:

    Estimados:

    Esta columna ha ido muy lejos, y ha llegado a ser muy interesante, para un post basado en una simple observación.

    Hay algunas exageraciones, pero las asumo.

    Norberto milita en la defensa de un proyecto en que cree.

    EM parte de una concepción estructurada (y racional) pero, para mí, toma algunos supuestos teóricos como datos de realidad. Ej.: que para fomentar la industria sería imprescindible, sí o sí, “apropiarse” de la renta agraria. Es una visión pre tecnológica, que asume una riqueza estática. Pero es uno de los legados más persistentes del marxismo. A pesar que tanto Trotsky como Stalin la pusieron en práctica con horribles resultados.

    Y de Mariano T me sigue sorprendiendo su inquina casi teológica con algunas ideas de Diamand. Un tipo de cambio diferente le dará menos beneficios al exportador de los que pretende, pero NO restringe las exportaciones!
    Mariano, las retenciones se han mostrado como una forma eficaz y de fácil recaudación, aunque burda, de tipo d cambio diferencial ¿Ud. cree que CUALQUIER gobierno futuro va a dejar de usarlas?

    Abrazos

  29. CV dice:

    EM: No sé qué es lo q te causa tanta gracia.

  30. Norberto dice:

    “El resto de las 30 millones de ha producen algo exportable o se abandonan”, y los peronistas, y tambien la doctrina social de la Iglesia, creemos en la función social de la propiedad y no en ella como valor absoluto. Es por esto que me permití la ironía, que para que se haga cierta se necesita la suma de muchas voluntades que hoy no hay, pero gran oparte de la ventaja que nos lleva USA esta en ese reparto de tierras donde los colonos solo tenían de 500 a 1000 Acres, y no los cientos de miles de ha que otorgó Avellaneda. Si no producen en función social, llegará el momento que se hará irreversible la suma de voluntades por la reversión a la Nación para un mejor reparto de la tierra de la que solo son arrendatarios, si bien protegidos por leyes obsoletas.
    Nunca menos y abrazos

  31. Mariano T. dice:

    Si restringe exportaciones. Cambia la relación insumo producto y la producción y exportación en menor a que si no existieran. Por lo tanto cuanto más se aplica la receta de Diamand, menores son las exportaciones. En un país donde sobran dólares, lo discutimos. Si hay restricción externa, es un disparate. Creo que es lógica pura y simple, como Diamand era ingeniero y no politólogo, debería haberla aplicado.
    En cuanto a otros dirigentes, los verdaderos motivo de los tipos de cambio diferenciales o de las retenciones son dos: 1) recaudación 2) un ancla para la inflación que se hizo crónica otra vez. Nada que ver con el desarrollo industrial u otros pretextos.
    Pero asombrosamente, por algun motivo mágico, ningún país industrializado necesitó esta herramienta para industrializarse. Y nosotros, que la hemos utilizado intermitentemente desde 1955, no lo hemos hecho.

  32. Norberto dice:

    Hablando de defensas, vió don Abel que en sus declaraciones Brufau, tal como anticipé, habla de quedarse con las acciones de YPF que los Ezkenazi no puedan pagar.
    Parece que tiene fé en el futuro de YPF.
    Nunca menos y abrazos

  33. Mariano T. dice:

    Un esfuercito intelectual hace falta. El texto es claro. Si el mercado interno se abastece con 5 millones de ha, el resto de la superficie solo se cultiva si hay alguien que compre lo que se produce. De tal manera que o se produce en forma competitiva algun bien demandado en el extranjero, o no hay nada para hacer. Esas tierras no tendrían valor alguno, así que todo lo que se hiciera con ellas (regalarlas) sería irrelevante.
    Pero por suerte estamos hablando de un hecho hipotético, como si la Argentina sufriera un embargo externo de larga duración. Hasta ahora losagricultores argentinos se han ingeniado para mantener la competitividad que necesitan para exportar, que es el prerrequisito para producir. Hubo retrocesos, como la época del IAPI, que implicaron que el área sembrada bajara de 22-23 millones de ha en los 30 a menos de 15. Recién en 1970 se recuperó aquella área (hoy se cultivan 30 millones).
    Con respecto a los repartos, en USA se entregaban 150 acres, que era lo que una familia podía cultivar con la tecnología de la época. Hoy la superficie media se ha multiplicado por 4.
    Acá Avellaneda solo pudo disponer de tierra de territorios nacionales (básicamente La Pampa) porque las tierras bonaerenses dependían de la legislatura local. En realidad las tierras públicas donadas fueron pocas, tanto a terratenientes como a colonos, y tanto en territorios nacionales como en provincias. La mayoría se fue vendiendo conforme las arcas fiscales necesitaban dinero. Tanto a especuladores de tierras, como a ricachones o a compañías colonizadoras.

  34. Norberto dice:

    No te olvides del bono patriotico que financió la Campaña, y que dió origen a la descomunal apropiación de entre otros Martinez de Hoz, y eso eran tierras en la provincia pero que aún estaban en disputa con quienes en ese momento las ocupaban.
    Nunca menos y abrazos

  35. fedeberg80 dice:

    Interesante lo de Norberto. Acción del capital, control estatal. ¿Y los obreros? Que laburen, que para eso están.

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