La economía peronista, por un opositor (lúcido) – 2da. parte

Como era de esperar, en los comentarios de la primera parte de este post, a Juan José Llach, el autor del artículo que subí y analicé, le dieron para que tenga. No voy a decir que han sido injustos; es difícil, en 1.433 palabras, dar una visión razonablemente completa del tema con que se metió: la gestión económica en los 32 años de gobiernos de origen peronista, desde 1946 hasta hoy. Yo mismo, en esa primera parte, señalé los tres errores – u omisiones – fundamentales que encontraba en su enfoque.

No menciono el prejuicio ideológico con que está escrito. Todos tenemos alguno, y el de Llach expresa, con lucidez y buen nivel técnico, el de un sector muy influyente en la política y la economía argentina desde hace casi 40 años; uno de los comentaristas hace referencia a ello. Lo que me parece interesante extenderme ahora, ténganme paciencia, es por qué yo, alguien vinculado al peronismo desde siempre y que apoyo la gestión actual, elegí este artículo de un economista opositor para echar luz sobre ella.

Los motivos son dos: Uno, que al concentrarse en una visión técnica, aunque inevitablemente superficial, de las políticas económicas de los gobiernos de origen peronista, permite ver que, a pesar de los cambios dentro de una misma gestión, forzados por la misma dinámica interna y el contexto internacional – además de luchas por el poder y errores cometidos, reconozcámoslo – puede verse una coherencia básica en ellas, con una sola y signficativa excepción. Diferentes como eran el liderazgo, la Argentina y el mundo de 1946 al actual, se han privilegiado el pleno empleo y el mercado interno, utilizando, como dice Llach, “crecientes regulaciones”. La excepción no fueron los cuestionados y débiles gobiernos de Isabel Perón y de Eduardo Duhalde, o los confusos dos años iniciales de Menem, tratando de encontrar una “burguesía más o menos nacional” a la que tercerizar la gestión económica; fue el período que se abre en 1991, con Cavallo y la Convertibilidad.

Algunos dirán, con justicia, “¡Chocolate por la noticia!”. Es cierto que esta conclusión es obvia, pero como muchas cosas obvias puede pasar desapercibida en un fárrago de datos. Es también obvio que Menem fue un gobierno de origen peronista; más, que ninguna otra fuerza política que no fuera el peronismo podría haber impuesto ese gobierno. Y son tambíén evidentes las profundas diferencias de etos, y de valores, entre el peronismo original y su versión kirchnerista ¿Es necesario señalar las profundas diferencias de etos, y de valores, entre el mundo de 1946 y el de 2012? Tomando una realidad más local: Néstor Kirchner, lo mismo que Carlos Menem o, para el caso, Eduardo Duhalde han conducido el peronismo después de la Dictadura del ´76/83, y de Alfonsín. Recordemos también que Menem fue uno de los jefes de la Renovación peronista en los ´80…

Entonces, el punto que me interesa señalar es que hay … parámetros peronistas de gestión de la economía que pueden encontrarse a lo largo de su trayectoria. Y que el menemismo fue una excepción. Una excepción acompañada por procesos similares en todas partes del mundo en ese momento, es cierto: las reformas de Felipe González no estaban exactamente en la tradición del Partido Socialista Obrero Español. Para no hablar de las privatizaciones de Boris Yeltsin, el apparatchik soviético…

El otro motivo para subir ese artículo es menos obvio. En realidad, es especulativo. Se trata de una hipótesis que quiero ofrecer para la discusión y el debate, y que puede ser muy importante… si es correcta.

Tengo que aclarar que mi visión de la gestión económica actual dista de ser la de sus más entusiastas defensores, algunos de los cuales escriben en este blog. Exponen buenos argumentos, que no voy a desvalorizar. Pero… sin ser economista, conozco lo bastante de economía para saber que la realidad es tan compleja y cambiante, incluye tantos factores diversos, que uno puede encontrar argumentos y datos en qué apoyarlos para defender cualquier cosa. Puedo recordar – sin ánimo de comparación – como algo más de 10 años atrás, a fines de los ´90, encontraba sesudos análisis que demostraban que el tipo de cambio no estaba realmente atrasado… Es decir, tomo en cuenta las críticas de Llach, más allá de desde dónde las hace.

Mi visión, tentativa y sujeta a corrección, entonces, es que en la mayor parte de las políticas económicas que se están aplicando hay un muy alto nivel de improvisación y cortoplacismo (subrayo lo de “mayor parte” y “que se están aplicando”, porque hay planes generales, y trayectorias coherentes en algunas áreas; pero las medidas decisivas, las que tienen que ver con la recaudación y el gasto, no parecen estar pensadas con más de seis meses de anticipación, calculando generosamente). Ojo: Este cortoplacismo, que un joven bloguero señala que es una tendencia inevitable de todos los gobiernos, puede ser también una ventaja en muchos aspectos del gobierno de un país tan desordenado y anómico como el nuestro, donde el ni siquiera el sector empresario, para poner un ejemplo, ha construído instituciones gremiales poderosas.

Al menos, es indiscutible que este estilo de gestión le ha permitido, durante los nueve años que se cumplirán mañana, “no chocar el barco”. O, en los términos de J. J. Llach “la continuidad de una década sin graves crisis económicas por primera vez en casi 40 años“. Al mismo tiempo, mi juicio es que no ha favorecido ni la construcción de un capitalismo en condiciones de invertir, ni la renacionalización de la economía – que sigue en su mayor parte en manos extranjeras -, ni siquiera la formación de empresas estatales fuertes (Debemos mirar con esperanza a Y.P.F., para que pueda ser lo que no fue Enarsa…)  Y enfrenta un desafío difícil de orden estructural: Controlar la puja entre diferentes sectores económicos que alimenta la inflación, e impedir un retraso insostenible del tipo de cambio.

Los yanquis tienen una frase vulgar “If you´re so smart, why ain´t you rich?”. Vendría a ser “Si sos tan piola, porque no sos rico?”. La pregunta aquí sería la inversa, y ha sido por varios años la desesperación no confesada de economistas opositores: Si la gestión K es tan pobre, por qué no ha llegado, en nueve años, la crisis – ni siquiera la estanflación – siempre anunciada? ¿Por qué – si bien es cierto que casi todos los países emergentes están pasando por una década propicia – la performance de la Argentina ha sido de las mejores, frente a otros países cuyos productos de exportación se han revalorizado más?

Bueno, no creo que sea tan pobre. Como señalé, aquí y muchas otras veces en el blog, percibí tanto en Néstor como en Cristina una clara capacidad de ver el obstáculo enfrente del vehículo y frenar, aunque sea muy cerca de la pared. La gran épica del conflicto con las patronales rurales, que definió a buena parte de la militancia kirchnerista, no impidió que el ministro de Agricultura en los años siguientes fuera Julián Domínguez. Y que los lineamientos de su gestión se mantengan hasta hoy. Por supuesto, esto no quiere decir que sean perfectos. Pero evidentemente no están planteados como un enfrentamiento de vida o muerte con los diversos intereses del sector agrario.

Esta lucidez, que también parece obvia, no es tan común en los gobernantes, como tenemos bastantes ejemplos en el mundo desarrollado. Igual, “no chocar” no es una garantía de éxito ¿Cuál es la receta?

La respuesta que propongo, con alguna vacilación, porque no la puedo encontrar en las papers actuales de los economistas serios, es que un mercado interno protegido, apoyado en la promoción del trabajo local, más allá de su grado de eficiencia y competitividad teóricos, y en los estímulos al consumo, parece tener un efecto muy positivo sobre la marcha de la economía en su conjunto. Mucho mayor que el reconocido en la teoría económica actual. Si esto es así, también explicaría el crecimiento y la modernización de la Argentina durante el primer peronismo. Cuyas políticas económicas – digámoslo entre nosotros – tampoco fueron un milagro de sofisticación.

Creo entonces que los compañeros economistas deben dedicar algo de tiempo a examinar en detalle este posible efecto positivo. Aunque sea para precisar sus límites. Porque si esta gestión fracasa – es decir, pierde el control de las variables económicas -, inevitablemente lo que vendrá después no priorizará ni el consumo ni el empleo. De eso también tenemos experiencia.

11 Responses to La economía peronista, por un opositor (lúcido) – 2da. parte

  1. EM dice:

    Antes que nada, un comentario al pasar: es debatible (y debatido) la “modernización de la Argentina durante el primer peronismo”. Jorge Schvarzer, que no es precisamente un acérrimo crítico del peronismo, cita en La industria que supimos conseguir, varios estudios de la época que muestran una fuerte tendencia durante la década peronista a aprovechar la capacidad instalada y usarla con una intensidad inédita por la fuerte demanda, pero sin un fuerte ciclo inversor.
    Pero voy a lo central. Dejo otra contribución, desde otro espectro muy distinto, sobre las perspectivas de la economía “peronista”. http://pts.org.ar/spip.php?article20575

  2. victorlustig dice:

    aca solo vale la frase del Padrino, tene cerca a tus amigos, pero, mas, a tus enemigos.

    llach debe acostarse rezando por que sigan metiendo la pata, mas o menos como este pibe, muy patriota el

    http://www.abc.es/20120524/economia/abci-gobierno-cristina-fernandez-kirchner-201205232202.html

  3. Alcides Acevedo (abreviado) dice:

    Estimados: He cortado la mayor parte de un comentario de Alcides A. porque su repetición ya me aburre. De todos modos, su refrán final -también repetido muchas veces – lo sintetiza:

    … el Armagedón comenzó… el Tsunami está en camino… yo en lugar de dólares compraría conservas de atún y legumbres.

    Pero, aporta un dato que me intriga:

    ¿Se acuerdan de las crifras e consumo eléctrico que les mostré alguna vez?
    http://energia3.mecon.gov.ar/contenidos/archivos/Reorganizacion/informacion_del_mercado/publicaciones/mercado_electrico/historicos/serie_facturacion_en_mwh_1970_2010.xls
    Daban para el consumo industrial un crecimiento del 14.65 entre 2003 y 2010. Pueden chequear los datos por ustedes mismos (y eso que el valor de la electricidad está subsidiado)

    Visité el enlace que Alcides A. adjunta, y, efectivamente, ese es el porcentaje en que aparece incrementado el consumo industrial para ese período. Extraño, porque el consumo total aparece creciendo en el mismo período en un 33.75 Alguien del área puede echar luz sobre estos datos?

  4. ricardo j.m. dice:

    pero la pregunta es ¿mete la pata? ¿cuanto? ¿donde? pero principalmente si lo hace puesto que puede ser que esta sea la manera eficaz, en terminos de sucesoshoy lo es. la mayoria vive bien y el tercio de abajo tiene una pobreza menos pobre.

    pero comparado al problema de que el pibe ese del pro sea diputado el de la economia es muy menor.

    xd fue a decir que sabe como son los argentinos , es un troll de internet jajaja

  5. Abel B. dice:

    EM: su comentario identifica “modernización” con “fuerte inversión”. Sin duda, es mucho mejor que haya inversión, pero la modernización fue sobre todo social. Y además tecnológica, de patrones de consumo, …
    No quiero preocuparlo, pero igualar la modernidad a la inversión en planta industrial suena stalinista.

    Ah, y Juan Carlos Esteban no está de acuerdo con Schvarzer. Como respeto a ambos, no me pronuncio dogmáticamente s el tema.

  6. MAGAM dice:

    ¿Cuando?¿Donde? No hay peor ciego que el que no quiere ver. Trate de prestar atención a los comentarios.

    Una pista, de un tema importate se lo está dando Alcides y Abel en el comentario anterior. Y otra ayudita, está relacionado con los subsidios energéticos y la lamparita del baño encendida, ¿se da cuenta?

    Son muy malos y hasta peligrosos los fanatismos y las idolatrías.

    Saludos

  7. EM dice:

    Abel, chicanas aparte, tampoco en lo social opino que la modernización haya ocurrido en esa época. La modernización, en un sentido amplio, no es algo que ocurra “desde arriba” por lo general. Buena parte de las medidas del peronismo eran una respuesta a los cambios en la sociedad, no una producción de cambios. Y después, obviamente en esto no esperaría coincidir, yo creo que lo central de la política social del peronismo no habría que definirlo con un término como modernización, sino como integración y subordinación del las organizaciones obreras en las instituciones del Estado.

  8. victorlustig dice:

    si fuera economia blanca todo en este pais seria perfecto, pero, no lo es, asi de facil.
    Ejemplo, una gran fabrica tiene que conectarse a 380/13,2 con definicion de industria, pero, una PYME no, puede figurar como comercial o como le guste. Y, tratara de permancer bajo esa denominacion todo lo que pueda
    otra, los talleres en las villas no pagan, estan en negro colgados del medidor (esa le va a gustar a Alcides), salvo que los dueños son de haute couture

    pero, lo esencial es el negro, y las industrias que si operan o no pueden dejar de conectarse en el ramo industria, tienen muy en claro el tema ahorro energetico en los ultimos años, ya sea por plata o por directrices de sus casas matrices, por ejemplo, mas de un bonus de un directivo de GM o lo que fuera esta medido por temas ambientales y ecologicos,

    la realidad es que es multicausal, no se pude comparar la elasticidad de los 70s con la de ahora en cuanto a consumo energetico industrial, si en cuanto a lo vegetativo.

    Pero sabe Abel, es inutil explicarselo a Alcides, me llama la atencion que no dijo, ven, en TDF no se fabrica nada, sorpresa, nunca se empieza fabricando nada

  9. Mariano T. dice:

    El el post anterior se comentó un poco sobre la producción agropecuaria y el primer gobierno de Peron: El hecho es que con el IAPI el área sembrada y la producción se vino abajo a pesar de que había buenos precios internacionales, que el productor no veía. Se acentuó la tendencia que comenzó con la guerra, y volvimos a los niveles de la década del 10.
    Cuando esto generó el comienzo de la “restricción externa”, y Peron se avivó y cambió su política pero ya era tarde. Recién en 1970 se recuperó el nivel productivo de 1942 (15 millones de ha, y 20 millones de tn).

  10. A modo de hipótesis de trabajo, más que de teoría: tal vez el consumo eléctrico industrial no creció tanto porque hubo un cambio en la matriz energética, verbigracia compra o alquiler de generadores propios, o remplazo de electricidad por gas. También puede haber existido un aumento en la eficiencia de los procesos productivos: con el mismo consumo de energía, más producción. Haría falta la palabra de un ingeniero.

  11. Lucas dice:

    Desde el punto de vista populista, qué encuentra de lúcido en una exposición de la versión ortodoxa, aunque con algunos pequeños matices, de la historia económica argentina de los últimos 60 años?

    “No, el problema, para mí, es que J. J. Llach no puede apreciar que su enfoque tecnocrático, que asume que los “expertos” pueden deducir políticas correctas que deben ser aplicadas por los políticos; ese enfoque que ignora la importancia de una claridad estratégica en los fines de la política y de un oportunismo táctico en los medios, está en la raíz de los desastres cometidos por quienes gobernaron los otros 34 años del período que él elige, y también los incluídos en el mandato de un presidente de origen peronista pero que delegó a los “técnicos” el manejo de la economía.”
    No hay contradicción real entre un gobierno con legitimidad popular y visión estratégica y una administración tecnocrática.
    Las tecnocracias no se limitan a países semi-autoritarios como Singapur [1]
    Los países “modelo” del mundo (Australia, Canadá, Nva Zelanda, Holanda, Suiza, los escandinavos) son aquellos que han logrado el blend justo entre democracia liberal y tecnocracia.
    La diferencia entre un estadista y un político del montón es el uso apropiado del capital político (oportunismo táctico en los medios) a la hora de implementar políticas públicas diseñadas por expertos a partir de la evidencia empírica y sujetas a revisión constante.

    1- http://www.nytimes.com/2005/09/14/opinion/14friedman.html?_r=2&scp=1&sq=Singapore%20and%20Katrina&st=cse

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: