Los ruidos en la sintonía fina – Continuación

El post que escribió Pablo Tonelli sobre las políticas económicas del gobierno en esta etapa aportó además otras dos cosas valiosas: Un título con gancho, y una columna de comentarios estimulante, como las que uno añora de Finanzas Públicas. Allí el comentarista Lada Laika acercó esta nota de La Nación, que me parece lo bastante interesante como para que la reproduzca en un post aparte, para los infortunados que no cliquean en los links. Es una muestra del capitalismo moderno en acción, como no la van a encontrar en la mayoría de los libros de texto sobre economía. A continuación, subo también algunos comentarios que provocó, incluyendo uno mío que agrego a la discusión.

«Los dueños del negocio

 Por Mariano Kestelboim

El precio de la ropa de marca, en la Argentina y en el resto de América del Sur, es muy superior al de los grandes centros de consumo mundiales. La principal razón es el creciente poder de presión y negociación de los shoppings y de los bancos. Ellos, a través de una alianza estratégica, logran imponer condiciones a la cadena productiva que les permiten extraer rentas extraordinarias.

El costo de producción nacional de una prenda de marca apenas representa un 15% de su precio. Fabricar, por ejemplo, una chomba en talleres formales, con estampa, apliques y avíos, cuesta $ 30, y su precio supera los $ 200. En las sobrevaloradas superficies de los shoppings (espacio de venta indispensable para el éxito de una marca), la viabilidad del negocio depende cada vez más de la venta de bienes de alto valor, donde los determinantes de las decisiones de compra son el diseño y la marca.

El persistente crecimiento del mercado (entre 2003 y 2011, el consumo subió 80% y las ventas en los shoppings treparon 258%), combinado con una oferta de ropa que, en el mismo lapso, creció más rápido (el producto local se duplicó y la importación, en dólares, subió más de 8 veces), provocó un auge de demanda de locales comerciales.

A diferencia del alquiler residencial, el techo de los alquileres comerciales estuvo poco limitado por el poder adquisitivo de los asalariados, en un modelo que animó el consumo. Los costos de ocupación escalaron de tal manera que hoy el costo de admisión, conocido como «llave», se abona por adelantado y es de entre 18 y 24 alquileres y debe pagarse con cada renovación.

Las marcas deben pagar una comisión inmobiliaria (la percibe el propio shopping) del 6% sobre el total del contrato de 36 meses de alquiler; para un local de 100 metros, la marca paga de alquiler un mínimo de $ 50.000 o el 7% de la facturación bruta con impuestos (el valor más alto). Las expensas, administradas por el shopping, cuestan en torno de los $ 15.000 mensuales y no son auditables. Asimismo, las marcas abonan un fondo de publicidad inicial de alrededor de $ 60.000 y un aporte adicional mensual del 15% sobre el valor del alquiler.

Todos estos costos se magnifican cuando hay una promoción. Por ejemplo, si por contrato tiene que pagar un 7% de alquiler y hace una promoción del 30% y vende por $ 7000, deberá pagar el 7% de $ 10.000. En consecuencia, paga $ 700 y no $ 490 (su alquiler sube un 42,9%).

Los aranceles que pagan las marcas por el uso de la tarjeta de crédito y débito también se pagan sobre el precio sin promoción. En el caso de las tarjetas de crédito, el arancel es del 3% de las ventas, y en las de débito, es del 1,5 por ciento.

Mientras que la oferta de ropa responde rápidamente a los cambios de la demanda, la construcción de locales depende de ciclos mucho más largos. La generación de zonas de atractivo comercial requiere, entre otros aspectos, condiciones mínimas de accesibilidad y seguridad.

Los que no invierten en la producción – bancos, tarjetas, propietarios, inmobiliarias-  se apropian de un enorme margen del precio al público (entre un 40 y un 50%) y coartan el ingreso de los que sí fabrican y arriesgan. El fenómeno se vuelve aún más paradójico porque los créditos de los bancos comerciales se orientan al consumo, en lugar de estimular la inversión productiva, lo cual es básico para sustentar el proyecto de desarrollo de nuestro país

Casiopea comentó «Recursos mal dirigidos por el fomento al consumo con crédito, e incentivado por los que se benefician de esa situación, lo cual genera inflación en ese segmento del mercado. En pequeño, algo parecido al fenómeno de la inflación de los precios inmobiliarios en el mundo desarrollado gracias a las facilidades de crédito (que ahora es deflación por la desaparición del crédito).

Lo he dicho antes, es mucho más fácil y barato para los bancos cobrar intereses por las cuotas del lavarropas que mantener un equipo de analistas para buscar auténticas inversiones de riesgo«.

Desvinchado, rápido, pasa el aviso: «Día se avivó e inauguró un super con todas las letras (sus locales normalmente son chicos) en Independencia y Matheu, con precios 25 % más baratos como siempre. Knorr entró al mercado de la pasta seca, compitiendo con Matarazo en calidad, a un 20 % menos. En un mercado a todo trapo y con precios super inflados se llenan todos los nichos y empieza la competencia. Eso si, con financiamiento se aceleraria la movida. Hay 140.000 pymes esperando la oportunidad«.

Mi comentario: Me pareció que valía la pena considerar por separado este tema. No está fuera del ámbito de la macroeconomía, claro, pero en sus grandes generalizaciones es fácil pasar por alto este mecanismo de creación de «valor», mejor dicho, de precios. Que, como diría MAGAM, terminan inflando las cifras del Producto Bruto Interno…

Lo natural, desde una teoría poco sofisticada o desde el discurso político, es verlo como una deformación, una anomalía que no debería existir. Aún Casiopea, no populista ella, dice que son «recursos mal dirigidos… que contribuyen con el crédito a crear burbujas«.  Y tiene toda la razón… si se piensa, como nosotros los intervencionistas, que el crédito debe utilizarse, en primer lugar, para fomentar las actividades que hacen al desarrollo y a la multiplicación de valor. Pero esa no es la lógica de los mercados financieros – que, como el Sur, también existen. Por sí solos, díreccionarán capital hacia donde encuentren el mayor beneficio con el menor riesgo. Es su naturaleza. Como uno es intervencionista pero trata de no comer vidrio, creo que a la lógica de los mercados debemos darle cierto peso en la decisión, para evitar las tonterías que a veces se proponen desde las burocracias estatales.

Lo que plantea Desvinchado, militante kirchnerista, es la solución capitalista tradicional (Y no hay ninguna contradicción allí). Ojo: también requiere un grado de manejo del crédito por el estado. Como hombre con alguna experiencia en bancos, sé muy bien que prefieren diez clientes grandes a mil pequeños, y la teoría de la diversificacion del crédito queda como una pía fícción para economistas.

De todos modos, hay otro aspecto que la teoría económica no considera con la debida relevancia. No, por lo menos desde Veblen (Hay trabajos que lo enfocan, por supuesto, pero no lo integran en una teoría general). El mercado de los productos de marca, en particular en ropa, calzado, relojes, …, depende de que sean caros. El valor que el logo le incorpora al artículo viene de, en una pequeña parte de garantía de calidad (en algunos casos) pero siempre de una imagen. Más importante ese factor, cuánto más caro es. Si fueran baratos… perderían valor.

Esto es cierto aún para el mercado de las imitaciones «truchas», desde La Salada a regiones extensas y dinámicas de China. No se imita la prenda sin la marca. El socialismo leninista que trató de ignorar esta tendencia humana, terminó asfixiado por las mafias del mercado negro.

Si repito cosas que son obvias para cualquiera que esté en la actividad comercial, es porque el elemento de despilfarro implícito en el estímulo indiscriminado al consumo – uno de los puntos más criticados de la estrategia económica K – está presente en la misma estructura de la producción y distribución capitalista.

Entonces, el direccionamiento del crédito – donde el rol del Estado es legítimo, al tratarse de un recurso social y no del dinero de un individuo – es una necesidad fundamental para impulsar a la actividad económica nacional, pero no depende del texto de la Carta Orgánica del BCRA.  «Sintonia fina» es un nombre apropiado para un proceso que requiere de intervenciones y limitaciones puntuales, siempre atento a las condiciones cambiantes. Por supuesto, da campo a la arbitrariedad, pero – seré franco – no es esa mi principal preocupación. Lo que creo que debe ser la inquietud de todos es si el Estado con que contamos es capaz de conducir con eficacia ese tipo de proceso.

29 Responses to Los ruidos en la sintonía fina – Continuación

  1. Alcides Acevedo dice:

    Nunca termino de sorprenderme ¿por qué no asumen que los precios exorbitantes de la ropa se deben a las restriciones para importar?

    El mercado de la ropa está terriblemente atomizado, no hay monopolio… sin embargo pagamos fortunas.
    ¿A qué de debe? ¿a la particular sociología de los comerciantes argentinos?, por favor.
    Lo mismo que con las sempiternas discusiones sobre la inflación: la culpa de de los empresarios, o de los consumidores que convalidad los precios, nunca (como dijo Marcó del Pont, candidata al premio Nobel de Economía) se debe a la política monetaria del Banco Central… la culpa de la inflación es, en definitiva, de la burguesía apátrida y la también apátrida clase media.

    Cualquiera que tenga (o haya tenido) que administrar un negocio, sabe de lo difícil que es vender al precio que a uno le parece, de hecho hay gente que llega a la aberración de quebrar.

    ¿Si vendo ropa tengo un 50% de márgen? entonces largo todo y me pongo a vender ropa yo…. ah, no, cierto, el negocio lo hacen los bancos y las tarjetas que venden en cuotas a tasa fija negativa con financiamiento de ANSES. Muy bueno.

  2. Gerardo González dice:

    Esto se llamaba antaño «efecto de demostración».
    La comparación con los precios del primer mundo no es correcta, porque las marcas que allá son prestigiosas acá no se venden, como tampoco en África.
    Sí: nuestro pueblo come vidrio. La clase media.
    Anteayer la Patrona compro en la feria paraguaya de Iriarte y Luna unos corpiños y bombachas a $15 que en el centro cobran 100 o más.
    En mi barrio, Barracas, los outless venden la misma mercadería a la mitad o un tercio de los shoppings.
    Quiero afirmar que los compradores de los shoppings son unos pelotudos. Y punto.

  3. peter de A dice:

    Recuerdo haber visto, hace tiempo ya, al inicio del primer gobierno kirchnerista, en la tele, a un economista decir que el problema era que se recuperaban las ventas, pero que eran sólo las segundas marcas…

    Como bien dice, si le sacamos las marcas al pueblo no hay sistema que aguante, no después del siglo XIX. No veo qué tiene de malo, por otra parte, que sea así. Ahora, si el tema es eso de «ganancias extraordinarias» (me suena de algún lado), entonces es otra cosa.

    Sobre la «inflación en ese segmento del mercado» me recuerda a un escrito de Marx, dodne contra sus camaradas que se oponían a la suba generalizada de salarios (había que agudizar las contradicciones del sistema) argumentaba que sin duda en un primer momento le daría más ganancias a ese sector (productos de consumo masivo) y hasta subiría sus precios, pero en un segundo aumentaría la producción del mismo, justamente por volverse más rentable y por entre atractivo para el capital. Claro que es Marx y él tenía una icreíble fe en la razón y la tendencia al equilibrio.

    El tema entonces, sería cómo se decide en qué volcar los esfuerzos productivos: si lo hace el mercado o la planificación racional. Es evidente que en este caso lo más populista es que decida el mercado. De todas formas, eso es lo q viene ocurriendo y nada indica que vaya a cambiar.

  4. Capitán Yáñez dice:

    Abel, tu preocupación respecto a si el Estado con el que contamos es capaz de conducir «algo» con eficacia (sea el «proceso» que sea) es uno de los nudos gordianos que es necesario afrontar y resolver para todos aquellos partidarios de lo que ha dado en denominarse «economías mixtas». Estado Y (va con mayúsculas a propósito el «y», pues a mi modestísimo entender es «y», no «o») Mercado, digamos. O viceversa, a gusto del consumidor.
    Remitiendo el asunto al Estado Nacional, porque si no la madeja se hace demasiado compleja -vaya con rima y todo-, y al punto en cuestión, el «direccionamiento del crédito», no parece haber muchos motivos para el optimismo. Contra la ola de euforia «heterodoxa», creo -siempre modestamente, a partir de una gran dosis de ignorancia- que la reforma -absolutamente necesaria e indiscutible- a la Carta Orgánica del BCRA es sólo un paso, e insuficiente, para alterar «la lógica de los mercados financieros, sobre todo cuando «nuestra» banca, está altamente extranjerizada. Y vale repetir, como ejemplo y por enésima vez, la pregunta : ¿en qué andará el Santander Río?. Hablando de hispanos, de paso. Dudo muchísimo que al señor Botín (extraordinario apellido para un banquero) le importe un reverendo bledo el «direccionamiento del crédito» según los intereses del gobierno argentino. Habría que empezar, en cualquier caso, por pegarle una buena sacudida a la «banca pública». Supongo que es una buena idea.

  5. Casiopea dice:

    Abel, antes de pensar en cómo «direccionar» la inversión, hay que pensar en cómo fomentar el ahorro para que haya fondos genuinos para invertir. El peor enemigo del ahorro es la inflación, que es lo que fomenta el gasto en espejitos de colores de que se queja Magam y con mucha razón. Y eso es sin duda alguna producto de la política del gobierno, con lo cual estamos hablando otra vez de que la ‘intervención del Estado’ por sí sola no quiere decir nada, o más bien sólo quiere decir eso, que se interviene, no que se interviene bien. El gobierno es tan responsable como los bancos de este mal direccionamiento de los recursos, porque con la inflación quita incentivos al ahorro, y los bancos aprovechan porque estúpidos no son. No creo tanto en la intervención, salvo en temas muy puntuales, como en la creación de canales sólidos y predecibles para que la gente decida hacer lo que uno quiere que haga por el bien de la economía: ahorrar, pagar impuestos, consumir productos nacionales o importados de buena calidad sin hacer estupideces como pagar la tele en ocho mil cuotas que sólo engordan a los bancos. El sólo hecho de que exista ahorro genuino en el sistema (y no fuera de él, como los dólares en el colchón), absorbe mucho dinero del consumismo berreta de baratijas chinas (una «zanahoria», diría Magam). El que compra espejitos de colores o se gasta el ahorro del año en Miami lo hace porque está convencido de que hace mejor negocio así que ahorrando el dinero. No es cuestión de enojarse con los que hacen eso sino crear condiciones para que elijan una opción que hasta ahora en nuestro país NUNCA dio réditos. Reconozco que no es una tarea fácil y no envidio al que decida encararla, pero hoy por hoy los ahorristas inteligentes son los que hacen lo que hicieron todos los que lograron salvar algo de nuestros sucesivos naufragios: guardar dólares abajo del colchón, aunque los tengan que comprar a 5.26 en el mercado paralelo. Si el gobierno no consigue que esos ahorristas, grandes o chicos, decidan que les conviene ahorrar dentro del sistema, la cosa no va a andar. Si les quitan el acceso a los dólares, eso puede funcionar por un tiempo, pero si no hay alternativas sanas el resultado es que los ahorristas o se gastan el dinero o lo pierden con la inflación, con lo cual al final hay menos ahorros y más necesidad de inflación (o deuda).

  6. victorlustig dice:

    Alcides
    evidentemente todos son ladrones
    http://www.economist.com/node/21551064

    algun pensamiento?

  7. ricardo j.m. dice:

    como habitante de zona aledaña a barracas no puedo mas que confirmar sus dichos.

    pero se trata de proyectar un modelo de consumo a todos y esto no es asi.

    Resident Evil: Operation Raccoon City

  8. Andres dice:

    Buenas Abel,

    El tema reflejado en el artículo de La Nación constituye, a mi entender, el desafío más grande que este gobierno o quien lo remplace tendrá en los próximos 15 años: Desarmar la cartelización y/o oligopolización de la cadena de comercialización (distribución, financiamiento de inventarios, economías de escala y explotación de centros neurálgicos de consumo en pocos grupos empresarios).

    Tomará mucho tiempo y esfuerzo en resolverlo, y sobre todo la etapa clave será el cambio de los patrones culturales de consumo de la clase media metropolitana. Incluso resolviéndose positivamente, generará sacudones socioeconómicos por despidos y lockouts comerciales. No será gratis para la sociedad porque gran cantidad de empresas en posicion privilegiada no dejará ir así nomás semejantes «barreers to entry».

    Ni siquiera hay una hoja de ruta que pueda marcar las batallas por venir, como pueden tenerlo la pelea por la ley de medios (con sus cautelares), el camino hacia la soberanía energética (la pelea provincias vs YPF y las alternativas a la nacionalización) o el cambio de paradigma del crédito bancario.

    Saludos,

    Andrés

  9. Norberto dice:

    Ademas de cobrarle derechos de autor a Kestelboim, porque esto ha sido objeto de comentarios entre Magam y yo, debo agregar que en un comentario reciente en respuesta a dicho planteo, hablamos del GDP ppp o PBI por paridad de poder adquisitivo (ppa) en castellano, que es una forma ya ya muy extendida de presentarlo para salvar las diferencias por costos internos, y que da una aproximación a la realidad de la gente de a pie, en este caso por ejemplo en los últimos años Argentina y Chile se encuentran en valores muy cercanos per càpita con predomino por poco margen de nuestro pais en poco mas de U$S17000 anuales para el ’10, y si ademas se conoce el Gini que publique la misma institución (por caso había encontrado, y luego perdí, los datos del Observatorio de la CIA, del FMI y del Banco Mundial), entonces aparece claramente las circunstancias que corresponden a cada pueblo en la distribución de ese ingreso promedio.
    Ademas don Abel, parece que alguien lee los post y comentarios porque Ud. recuerda los mios sobre los costos de Buenos Aires como ciudad con los datos de Mercer, UBS y The Economist, y hoy han sido utilizados en 678 para rebatir a las afirmaciones de M. Montenegro sobre el tema.
    Penetración de los blogs en el main stream comunicacional.
    Nunca menos y abrazos

  10. Andres dice:

    Alcides,

    Durante los 90 había importación libre y la gente seguía viajando a Miami para comprar todo tipo de mercancías (electrónicos, indumentaria, etc) porque acá costaban más caro.

    Es un tema cultural y de market power (limitaciones de espacio comercial en lugares clave, generalmente en pocas manos) más que de política comercial exterior y aduanera .

    Saludos,

    Andrés

  11. Ignatius dice:

    El post viene a coincidir «transversalmente» con algo que estaba pensando.
    Tenemos partes del país donde los costos son altos por un tema de transporte (por ejemplo llegar a muchas provincias sin tren ni hidrovía) y partes de este país donde la inversión estatal hace barato el costo del transporte (por caso Alto Palermo) pero el costo inmobiliario es impagable.
    En el caso de Capital, donde las redes de transporte y circulación miran «al centro» estar en el centro es tener mucha demanda pero altos costos inmobiliarios. No estar en el centro… te deja sin demanda.
    Hay que repensar el país «de afuera hacia adentro». Por caso, vincular Salta/Jujuy con Antofagasta (que les queda mucho más cerca que Buenos Aires) y Neuquén con Puerto Montt.
    Y después vincular por tren Jujuy con Neuquén (del otro lado del país existe la hidrovía) y el ramal Temperly-Haedo llevado a Tigre, electrificado y con aire acondicionada.
    Destrozaríamos muchos costos ocultos y oligopoligos ocultos.
    El tema es más complejo, pero por ahí les sirve por donde lo vengo pensando.

  12. Rogelio dice:

    Andrés, ¿Qué etapas iniciales imagina usted para iniciar el camino que lleve a «desconcentrar la cadena de comercialización»? ¿Cuáles son los sectores interesados en tener un rol activo en esa batalla?
    Saludos

  13. guaio dice:

    La Plata-temperley-haedo-tigre. y ya que estamos pidiendo un tren sobre la General Paz. y extension de la E hasta Ezeiza

  14. victorlustig dice:

    todo bien

    quien paga?

    vuelvo, vamos de frente hacia una guerra comercial, por si alguno se tomo el trabajo de leer el link de Economist, y, merced a la primavera arabe, muchas expos van a sufrir mucho

    por eso

    quien paga?

    de donde sale la plata?

    quien prioriza?

    en base a que criterios? quien los define?

    sino, pareceria la 1er epoca de Peron, donde se queria hacer todo simultaneamente, y terminamos en el crunch del 52 y a SOMISA en los 60s, o, enmenor escala, los dos primeros años de Alfonsin

    saludos

  15. MAGAM dice:

    Soy muy mal comunicador, por lo que me gustaría aclarar algunos puntos

    Casio, cuando hablo de espejitos de colores, me refiero a artículos superfluos de los cuales muchos son importados que no ayudan en nada a nuestro desarrollo, y pueden ser tanto baratijas como artículos “Premium”. Un BMW es un espejito de color, le dará mucho placer al dueño, pero no nos acerca al desarrollo, ni siquiera al conductor, que muy probablemente sea un boludazo.

    Norberto, relacionado con lo anterior, cuando critico el PBI como indicador (de todo el mundo, no es un tema argentino, es de los economistas, medios y también de la superficialidad de la sociedad), es porque el mismo está compuesto por todas las actividades económicas dentro del país, tanto de inversión como de consumo, y dentro de este último tanto las más o menos básicas o necesarias y las completamente superfluas.

    Y el último punto relacionado con lo anterior es que definen como “recorte”, de ahí mi ejemplo de la luz del baño, si la dejaba encendida durante toda la noche y ahora comienzo a apagarla estoy reduciendo el PBI, o sea un “ajuste”. Pero es provechoso, porque hay menos consumo de energía superfluo, con menos polución, con menos divisas para importaciones, con extensión de empleo de recursos no renovables. Pero estrictamente el PBI disminuyó, como ese ejemplo me puedo imaginar muchísimas actividades y comportamientos que “ayudan” a hacer crecer el PBI y paradójicamente son contraproducentes.

    De lo contrario, tendríamos que decir que Ricky Fort es buenísimo para la sociedad, que colabora mucho con el crecimiento de este país. Por eso siempre digo que la existencia de personas ricas no necesariamente hace a la sociedad más desigual, sino menos democrática. Les pido que no lo lean a la ligera, piénsenlo un poco. Un millonario decide como se asignan los recursos que le pertenecen (menos democrática), pero no necesariamente demanda más bienes y servicios de la sociedad (desigualdad). Yo observo a mi alrededor a muchas personas con menores ingresos que los míos y que demandan muchos más bienes y servicios de la sociedad que yo. Cuando nos morimos, lo que nos llevamos puesto es lo que demandamos para uso personal, no es lo mismo tener 1$ metido en una mansión que 1$ en una fábrica, podes ser igual de rico pero el comportamiento y beneficio para la sociedad es muy distinto.

    Por eso insisto, que sería más sano indicar cuanto se invirtió en infraestructura, tanto pública como privada. En cambio el PBI mezcla todo tipo de actividad económica, para este indicador es lo mismo hacer un puente que una serie de masajes a una ricachona, ambos incrementan la actividad económica.

    Saludos

  16. MAGAM dice:

    Y Casio, los chinos ya no solo exportan baratijas, vi el proceso de cómo hace 15 años le vendían a los yanquis juguetes baratos y pequeñeces, y que actualmente pasaron a venderle absolutamente de todo.

    Además siga un poco los avances tecnológicos de los chinos y la “producción” de técnicos, que verá claramente hacia donde se proyectan. Hablar de que los Chino solo hace baratijas es un prejuicio que quedó atrás hace tiempo, recuerde que ya pueden enviar hombres al espacio.

    Saludos

  17. MAGAM dice:

    Y lo de menos democrático de que hayan ricos es bastante limitado, porque la sociedad define “más o menos” que se consume y por lo tanto condiciona un poco la asignación de los recursos del rico.

    También debo admitir, que a la mayoría de los ricos les encanta demandar bienes y servicios de la sociedad para su propio bienestar o satisfacer sus egos, pero eso se suaviza un poco con fuertes impuestos a los bienes suntuosos o que están en cantidades más allá de las necesarias (lo dejo a su imaginación).

    Y por supuesto que como todo, hay que equilibrar y no pasarse de mambo, porque si no hay un cierto beneficio o incentivo, ¿para qué quiero esforzarme en producir? Yo no tengo nada con los “beneficios extras” como premio al esfuerzo, de hecho me parece justo y sobre todo sano para la sociedad, pero hemos llegado a extremos completamente absurdos.

  18. ricardo j.m. dice:

    no entiendo. si yo dejo de gastar en una cosa y eso reduce el pbi, no beberia desaparecer la plata que yo usaba y ahora no uso, por que si no desaparce la plata por que se reduciria el pbi.

    entiendo que reduciria el pbi si yo no pudiera dejarla prendida y no si decidiera no hacerlo.

    aprovecho para decir que la frase sobre el resident evil del final del otro comentario no es ningun mensaje manoliano ni nada como dice macri, no se como ocurrio pero se me colo una busqueda pirata.

  19. desvinchado dice:

    Paremos de repensar el país y pongamos la teca en las 140.000 pymes. Estoy seguro que 10.000 capitalistas rabiosos tiene que haber. O sea 10.000 que se coman a los demás, que les apunten a la yugular, que le den una paliza al resto. Si multiplicas la cantidad de empresas no queda lugar para la carterización. Después abrí la economía, no en medio de una crisis de sobreproduccion mundial y en un país subdesarrollado.

    El deficit del pensamiento de Casio es ese, piensa la economía desde la perspectiva de un país desarrollado. O sea, como estimulo el crecimiento? restrinjo el consumo para favorecer la inversión. Como estimulo la competencia? Abro la frontera comercial El problema con esa estrategia es que si restringís el consumo en Argentina te quedas con un mercado anemico. Es muy simple. Lo mismo con el mercado financiero, cuando se recupero la plata de las jubilaciones el volumen de negocios en la bolsa cayo un 90% (por decir). Estamos acostumbrados a lo chiquito

    http://en.wikipedia.org/wiki/Headroom_%28audio_signal_processing%2

    Cuanto headroom nos queda antes de que distorsione la señal o como bajamos el nivel de ruido manteniendo el volumen?
    Ampliando la potencia del amplificador.

    Como nos aseguramos de que la plata prestada vaya a inversión?
    Se la prestas al tipo que le va a rendir mas un par de maquinas y 10 empleados mas que un departamento de un ambiente…

    Como encontras a ese tipo? y o le prestas a todos o al 20% o por actividad.

    Como discriminas las actividades? y elegís en la frontera. No? por volumen…tanto de entrada como de salida

  20. Norberto dice:

    En muchos de los datos publicados podés encontrar los desagregados que veo que te interesan, solo es cuetión de ir un poco mas profundo.
    Nunca menos y abrazos

  21. MAGAM dice:

    Ricardo, el PBI está relacionado con la “cantidad de bienes y servicios que se producen en un año” y se expresa en pesos (para unificar la producción de peras con la de manzanas). Si el año pasado dejaba encendida la luz y este 2012 decido apagarla, estoy tirando para abajo el PBI (8hx365x60W=175kWh de menor producción).

    Este es un ejemplo muy tonto, pero está lleno, cuesta entenderlo porque está implantada la idea en la sociedad que hay que consumir de todo y mucho, ah! y también sin límites, si este año ingerimos en promedio 3000Cal/persona, el año que viene hay que hacerlo 3500, de lo contrario se estacaría el comercio de alimentos (el servicio, porque podríamos producir más alimentos para exportar, lo cual es bueno).

    Saludos

  22. MAGAM dice:

    De acuerdo Norberto, y también hay muchos otros índices dando vuelta que se pueden conseguir. Mi “queja” es la popularidad internacional de este indicador cuando me puedo imaginar otros mucho mejores, aunque también sean imperfectos. Fijate la fama que tiene, que dicen China no superaría el 8% de “crecimiento” (refiriéndose al PBI). De hecho en USA tienen “crecimiento positivo” pero el mercado laboral sigue languideciendo, importan de todo, hasta profesionales.

    Por ejemplo se comparan los tamaños de las economías por el PBI, y es una boludez total, que pena que a los colombianos no les dejen “legalizar” y meter en la cuenta la producción de cocaína, que es un bien que se comercia y exporta mucho (indirectamente debe estar algo metido).

    Nos tendríamos que hacer masajes mutuamente y cobrarnos para incrementar el PBI, vía servicios.

    Aunque imperfecto, preferiría que los políticos del mundo y los medios hablasen principalmente de cuanto se está invirtiendo en sus países (privada y pública), cuántos técnicos se capacitan, no el mediocre PBI que mete todo en la misma bolsa.

    No tomen literal todo lo que digo, solo exagero para hacer ver el punto. Y estoy de acuerdo que hay otros indicadores, por eso personalmente no le doy mucha bola al PBI, puede crecer rápidamente, solo para darnos en poco tiempo contra una pared.

  23. MAGAM dice:

    Varias de las cosas que decís son muy razonables, pero creo que se mezclan herramientas y hay que tener un poco de cuidado con los incentivos. La completa discrecionalidad de las autoridades puede ser tan nefasta como el “libre mercado”.

    Ah! también los “servicios financieros” aumentan el PBI de una nación, acá no pasa nada pero ¿en Inglaterra? o ¿en Suiza?

  24. Norberto dice:

    Aunque a veces falla, por ejemplo en el caso de Argentina y Chile, donde al último le dan superior por su ventaja en EDUCACION (evidente preconcepto), el Índice de Desarrollo Humano de la ONU creo que es lo mas cercano a lo que buscas.
    Nunca menos y abrazos

  25. Andrés dice:

    Buenas Rogelio,

    Imagino un proceso muy lento, con una dinámica del estilo de la decontaminación de la materia orgánica de un curso fluvial por medio de microrganismos. Llevará décadas y sólo podrá amortiguarse los cimbronazos (sobre todo si la cultura hegemónica de consumo popular y comercio mundial sigue en pié, cosa difícil de asegurar).

    Un ejemplo es el impacto que tendrá un redireccionamiento de los crédtos a PYMEs, ayudando a montar de a poco canales coemrciales alternativos que no tengan que confluir necesariamente en Alto Palermo o DOT. Eso tarda 10 ó 15 años en dar frutos.

    Los sectores interesados son prácticamente todos, salvo aquellos actores que mantienen una posición privilegiada dentro de cada sector. Por ejemplo, Molinos no tendría interés en modificar el status quo actual, mientras que otros actores más pequeños en la industria alimentaria, sí.

    Saludos,

    Andrés

  26. ricardo j.m. dice:

    entendia que el pbi caia cuando la capacidad de demanda de bienes y servicios se reducia

    en terminos grales. tipo que si yo demando x un año y el otro x-10 caida, si x+10 no caida.

    la composicion de x es otra cosa que supongo que es la calidad de consumo o el consumo ideal del que se habla.

  27. Rogelio dice:

    Gracias Andrés, tomé nota, es un tema que con seguridad deberemos ampliar en detalle más adelante.

    Otro aporte que también tiene «madera» y pide ampliación es el que hace Ignatius en su comentario – un poco más abajo – vinculando «costo de transporte» y «costo inmobiliario» (a éste último podríamos denominarlo bajo el rótulo genérico de «ocupación del territorio»). A Ignatius le invito a dar un par de ejemplos que nos ayuden a reconocer los costos y oligopolios ocultos que quedarían a la luz con un replanteo del transporte.

    Saludos

  28. desvinchado dice:

    Si entiendo MAGAM, pero no hacer nada es mortal

  29. MAGAM dice:

    Otra conclusión errónea por prestar demasiada atención y malinterpretar al PBI. ¿Quién no escuchó hablar de la década perdida de Japón? Les pregunto, ¿tienen mucho desempleo? ¿se les muere de hambre la gente? ¿no tienen techo? ¿no realizaron avances tecnológicos? ¿tendrá que ver también que los árboles no crecen hasta el cielo? ¿ni la población?

    Hace unos días quería comprar un DVD virgen, hacía tiempo que no lo hacía porque la última vez compré en cantidad y los uso muy de a poco. La cosa es que recién en el primer comercio, muy importante en estos temas, me dijeron que no tenían, fui al segundo, una cadena importante y tampoco tenían, yendo al tercer comercio, ya mas modesto, tengo la grata sorpresa de que tenían, entonces le pregunto cuanto cuestan, y sin una mueca me dice 6$. No lo podía creer, y no lo compré ya que no es de vida o muerte, pero a futuro ¿Qué hago? Y si la cantidad de DVDs es menor y hay pesos dando vuelta (demanda de DVDs), puede ser que haya un incentivo a producir más en el país, pero cuánto va a demorar si es que sucede y además ¿bajará de precio? Creo que no, ¿cuál es el incentivo para bajar de precio? .Los consumidores tenemos responsabilidades, pero que el gobierno también asuma las suyas, por arte de magia no van a aparecer los DVDs, y mucho menos al precio que nos gustaría.

    Entiendo que muchos acá están en la política y creen que pueden solucionar muchas cosas en forma discrecional. Yo no lo creo porque los políticos tampoco tienen incentivos razonables para hacerlo, de hecho la política está llena de incentivos perversos. Ojalá encontremos un equilibrio razonable, con la mayor cantidad de incentivos razonables y “sanos” para fomentar y perseguir el bienestar general.

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