¿Adónde va USA? ¿Va a algún lado? (enero 2012)

Esta vez voy a empezar por copiar una nota periodística. No lo atribuyan al calor y a la pereza habituales en enero, por favor. Sucede que esta columna de Santiago O’Donnell en el Página de hoy da una visión completa e informativa – todo lo que puede ser una nota en un periódico, claro – sobre las primarias republicanas en EE.UU. Y me parece son el dato clave para entender la política de ese país en este año, o por lo menos hasta el 6 de noviembre, cuando elegirán presidente. Además, estoy, en algún caso con reluctancia, de acuerdo con sus conclusiones. Eso sí, al final agrego una especulación.

«Esta semana largaron en Iowa las elecciones primarias del Partido Republicano, puntapié inicial del proceso electoral estadounidense. A lo largo de seis meses, de acá a junio, se irán sucediendo elecciones internas republicanas en los cincuenta estados de la Unión. En esas elecciones los precandidatos sumarán más o menos delegados para el congreso que elegirá al candidato del partido el 27 de agosto en Tampa (Florida). Son más de dos mil delegados elegidos en proporción a la importancia de cada estado, según los resultados obtenidos, de acuerdo a las reglas que fija cada estado (abierta-cerrada, nominal-proporcional, etc.). A ellos se sumarán ciento y pico de “superdelegados” de partido: gobernadores, congresistas, ex presidentes, operadores y figuras. Entre todos los delegados elegirán al candidato, pero como el delegado de un precandidato no puede apoyar a otro precandidato, el que suma más delegados antes de empezar el congreso siempre gana. El candidato presidencial republicano enfrentará al del Partido Demócrata, el presidente Barack Obama, que va por la reelección sin pasar por internas porque nadie más se presentó.

Aunque siempre puede haber sorpresas, este año el resultado parece bastante cantado. No siempre es así. En la elección anterior, hace cuatro años, era difícil predecir a esta altura quién sería el candidato republicano y quién ganaría la interna demócrata entre Obama y Hillary Clinton. Esta vez Obama tiene vía libre y el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney parece contar con pergaminos suficientes como para llevarse la nominación republicana sin mayores sobresaltos.

Romney le lleva una ventaja importante a sus competidores en recaudación de fondos y apoyos del establishment partidario. Más importante aún, es percibido como el más sólido de los candidatos en el manejo de la economía y como el más capaz de vencer a Obama. En estas categorías aventajó por un margen de tres a uno y cuatro a uno, respectivamente, a los demás precandidatos en la primaria de Iowa. De los principales precandidatos republicanos Romney es por lejos el más moderado tanto en temas económicos como en temas sociales. Viene de administrar un estado que bien podría considerarse de izquierda en el espectro político estadounidense. Su mayor logro como gobernador es haber empujado una reforma sanitaria parecida a la que impuso Obama el año pasado. Encima cumple con la cuota de novedad que requiere un candidato que aspira a competir con Obama: si ganara, Romney sería el primer presidente mormón de los Estados Unidos.

Pero es difícil que Romney le gane a Obama en el mano a mano. Obama no es el presidente más popular de la historia, pero tiene la casa en orden. Una regla de oro de la política estadounidense es “presidente que se evita la interna, gana la reelección”. Carter fue a internas con Ted Kennedy y perdió con Reagan. Bush padre fue a internas con Pat Buchanan y perdió con Clinton. Obama no fue a internas con nadie y la tiene a Hillary adentro, en el puesto de canciller.

En cambio Romney no la tiene nada fácil. En la interna tiene más para perder que para ganar. No es un desconocido. Ya participó de una primaria, ya no es novedad. Encima ahora todos los demás precandidatos, que son bastantes, se van a juntar para atacarlo, porque necesitan bajar al favorito. Ya lo están haciendo y esto recién empieza.

Además en estos momentos el Partido Republicano está fracturado. Por un lado están los republicanos tradicionales, que buscan reducir impuestos y achicar el Estado. Estos votantes suelen tener distintas opiniones en temas internacionales y sociales pero coinciden en la visión de la economía.

Después está el ala conservadora del partido, que representa una minoría importante, cerca del 40 por ciento del electorado republicano y que tiene una influencia aún mayor en los estados rurales del sur. Estos conservadores se dividen en dos grandes grupos. Por un lado, los llamados “conservadores sociales” que … se definen contra el aborto y la inmigración y en favor de la educación religiosa por encima de los temas económicos. Por el otro, los llamados Tea Party, que buscan una drástica reducción del Estado desde una posición antisistema. La candidata ideal de los conservadores era Sarah Palin, pero la ex gobernadoras se bajó porque no consiguió el apoyo de los popes de su partido. Entonces, varios conservadores se metieron en la interna para ocupar su lugar. Entre ellos, la niña mimada del Tea Party, la ex congresista por Minnesota Michele Bachmann, que acaba de retirar su candidatura tras terminar última en Iowa. En su despedida, Bachmann prometió seguir luchando “en contra del socialismo de Obama”.

De todos los conservadores, el que picó en punta en Iowa fue el ex legislador ultracatólico de Pennsylvania Rick Santorum. Empató a Romney con el 25 por ciento de los votos, gracias al apoyo de los granjeros cristianos del interior de un estado atípico, sin grandes ciudades. Santorum no tiene dinero ni estructura para competir con Romney a nivel nacional, pero eso puede cambiar rápido si los candidatos conservadores más establecidos, Rick Perry y Newt Gingrich, no levantan vuelo en Carolina del Sur (21 de enero) y Florida (31 de enero).

Antes de esas elecciones clave en estados sureños se viene la primaria del martes en New Hampshire, un estado urbano y liberal de Nueva Inglaterra, el patio trasero de Romney. Ahí el mormón debería ganar sin demasiados problemas, más allá de que el estado también sea terreno fértil para las aspiraciones del diputado texano libertario aislacionista Ron Paul, y las del el ex gobernador de Utah Jon Huntsman, que acaba de recibir el apoyo del diario Boston Globe. Huntsman es una especie de Romney pero más joven, que está ahí para representar a los moderados del partido si el favorito se cae. Muchos creen que Huntsman es un demócrata disfrazado que se equivocó de primaria, tal como lo describió el jefe de campaña de Romney, John Sununu.

Todo esto se decantará con los resultados en los estados decisivos – primero en Florida, después en Texas y Ohio el seis de marzo, más tarde en Nueva York y Pennsylvania el 24 de abril, finalmente y si hace falta en California el seis de junio. Mientras, Romney se tiene que aguantar que todos los republicanos disparen en su contra, mientras él, para no herir susceptibilidades, sólo puede criticar a Obama.

El jueves, por caso, Gingrich le enrostró que su currículum de gobernador de Massachusetts incluye haber nombrado jueces liberales, haber aumentado impuestos y haber aprobado una reforma sanitaria que permite el financiamiento público de cierto tipo de abortos. “La gente va a decir, ‘éste no es el candidato que pretendemos para el Partido Republicano’”, azuzó el veterano ex jefe de bancada y diputado por Georgia, un verdadero provocador profesional. Romney ya viene recibiendo ese tipo de ataques desde hace rato y no van a parar hasta que el último rival se baje de la interna. Básicamente lo acusan de acomodaticio, de no tener principios, porque cuando se va de campaña a un estado ultraconservador y cristiano como Oklahoma, no repite lo mismo que decía cuando mandaba en el progresista y liberal Massachusetts. Lo buscan en el Google y le pegan con eso.

Cuando Romney finalmente se salga de esa trituradora mediática, entonces podrá elegir entre los presidenciables conservadores al que menos lo ofendió para ofrecerle la candidatura a vicepresidente. A partir de ese momento empezará un corto período de luna de miel en el que el candidato intentará unificar el partido.

Pero si el candidato es Romney, como todo parece indicar, difícilmente despierte el fervor de las bases más militantes del partido, que lo ven a Romney como un tipo capaz pero demasiado poco conservador.

Una vez que se decida la situación en su propio partido, Romney deberá encarar un desafío que no es menor, el de demostrar que es distinto que Obama, que tiene un plan distinto y superador. Hasta ahora no suena muy convencido cuando se alinea con el partido para reclamarle al presidente que achique incentivos estatales para la economía real, sobre todo cuando las últimas estadísticas parecen mostrar que Estados Unidos finalmente está saliendo de la recesión.

¿Qué significa todo esto para Estados Unidos? No mucho, sería la respuesta corta. Si la elección es entre Obama y alguien parecido, lo de rigor es más continuidad. Pero hay matices, claro. En esta elección estará presente como nunca el debate sobre el rol del Estado en la economía, confrontando las posiciones de los dos movimientos sociales que han surgido en los últimos años, el Ocuppy Wall Street y el Tea Party. El margen de victoria para uno u otro campo pondrá al país más cerca de la Europa neoliberal o de la Latinoamérica keynesiana.

¿Y cómo se ven las cosas desde América latina? Si ganan los republicanos, cosa que por ahora no se vislumbra, es probable que pongan más plata y más atención en la región para ganarse el voto latino, tradicionalmente demócrata. Es por eso que aunque sus votantes son antiinmigrantes, fueron republicanos el último presidente en lograr un blanqueo de inmigrantes (Ronald Reagan) y el último en intentarlo en serio (George Bush hijo). Por eso si ganan puede haber reforma migratoria y algo más. Se puede reflotar el ALCA, o el Plan Brady, ambas iniciativas republicanas, o algo por el estilo, algún supuesto incentivo que pueda servir para dividir a los países latinoamericanos, o para unificarlos en el rechazo.

En cambio si gana Obama todo seguiría como hasta ahora, con relaciones correctas pero cada vez más distantes«.

Mis observaciones: Primero, que los republicanos han sido más favorables a la inmigración no por cortejar el voto hispano sino por la presión de las empresas que necesitan mano de obra barata. Pero eso es un punto muy acotado. Lo importantes es que las primarias republicanas muestran una realidad más compleja en lo social que la se trasluce de este análisis: La sorpresa en esa primera elección en Iowa fue Rick Santorum, un ex senador por Pennsylvania, católico, «conservador social» y el favorito entre los republicanos religiosos, que, desde el pelotón de los desconocidos quedó segundo y a muy pocos puntos de Romney. Tiene la chance de convertirse en el candidato de los fastidiados con el establishment, del que Mitt Romney aparece como el candidato natural. El hombre de los republicanos de «country club», los llaman allí.

Este artículo en el National Journal hace un planteo interesante: «... Con un estilo de clase trabajadora y su mensaje, Santorum podría tener un arma: La naturaleza cambiante del electorado republicano. Que refleja el cambio total en la coalición de cada partido durante la pasada generación … En las primeras décadas después de la Segunda Guerra Mundial, cada candidato presidencial demócrata corrió con mucha más fuerza entre los votantes blancos sin educación terciaria que entre los blancos con al menos un título de cuatro años.

Pero, sobre todo en los temas no económicos, de la integración racial al aborto, las partidos intercambiaron sus electorados. En cada elección presidencial desde el año 2000, el candidato demócrata ha quedado mejor situado entre los votantes universitariosblancos que en los no universitarios. Y en la clase trabajadora, las familias blancas se han convertido en la piedra angular de la coalición electoral republicana.

Mientras que en algunos estados del Este – New Hampshire, Nueva Jersey, Connecticut – los votantes con estudios universitarios representan la mayoría del electorado republicano, no es ciertamente el caso en la mayoría de los estados del sur y medio oeste. ¿Cómo ayuda esto a Santorum? …

Los republicanos de cuello blanco que quieren un presidente para manejar la economía se inclinarán, se supone, por Romney. Pero no es la opción natural para el componente obrero del electorado del Partido Republicano, que tiende a ser más populista en lo cultural y en lo económico«.

(¿No les recuerda los insistentes posts de Manolo Barge? Ciertamente no es el planteo de Laclau, que encuentra natural la convergencia entre populismo y progresía. Pero esa es una característica de esta etapa de la política latinoamericana y en particular de la experiencia kirchnerista. Históricamente, el populismo ha estado mucho más cerca de la derecha cultural).

Mi conclusión: No me inclino a apostar por Santorum. Ya le han encontrado lazos cuestionables con grandes empresas, y los usarán en la interna. En realidad, un hombre de la clase trabajadora simplemente no tiene los recursos para competir en política… salvo que tenga la AFL-CIO detrás. Que no es el caso de este muchacho (y aún si lo fuera, no le alcanzaría. La carrera presidencial yanqui es muuuy cara).

Las probabilidades son que Santorum seguirá el camino de otros desafiantes de más envergadura, como Gingrich, o la misma Palin. Precandidatos que expresan una fuerte corriente de insatisfacción y descontento en el pueblo norteamericano, pero que no es lo bastante grande para elegir por sí misma a un presidente… si no convencen al resto de la sociedad, todavía razonablemente satisfecho, que el candidato que los expresa puede gobernar con sensatez.

Se me ocurre que aquí también hay una lección útil para la política argentina.

5 Responses to ¿Adónde va USA? ¿Va a algún lado? (enero 2012)

  1. Andrés dice:

    Buienas Abel,

    «Los republicanos han sido más favorables a la inmigración no por cortejar el voto hispano sino por la presión de las empresas que necesitan mano de obra barata.»

    El tema de los partidos y la inmigración en USA es sumamente complejo. Dependiendo del nivel gubernamental, un partido puede responder con mayor o menor dureza al asunto. Por ejemplo, Bush Jr propició leyes más benévolas para los inmigrantes que su propia bancada en el Capitolio no quería aprobar facilmente (porque esos representantes responden a demandas puntuales de su electorado local):

    http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/articles/A41340-2005Jan1.html

    A la vez, un sheriff republicano de Arizona es famoso por su caza de inmigrantes, con sus calzoncillos color rosa para que los presidiarios latinos no se los roben al ser deportados:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Joe_Arpaio

    Son entonces los republicanos favorables o contrarios a un control estricto de la inmigración ilegal? Yo creo que la combaten o la permiten según la conveniencia puntual del momento y de los miedos del electorado (local, estadual o nacional).

    Saludos,

    Andrés

  2. harry dice:

    Santorum es un candidato que defiende el intervencionismo militar,es el unico candidato y los portaviones de Virginia agradecidos.
    Ademas es catolico y si analizan los ultimos cardenales Ratzinger ha privilegiado exactamente a los europeos,tiene claro que la lucha es axiologica y los europeos son europeos simplemente.
    En febrero habra novedades britanicas en Nigeria y Somalia y el problema del estrecho de Ormuz se complica.Sintesis ,ninguna eleccion americana puede desde 1980 sustraerse del marco mundial.
    Y por casa como andamos,me confirman el destacado desempeno de nuestra fuerza de interposicion en Chipre y coo la tropa argentina esta siendo respetada por la Union Europea incluyendo naturalmente a los britanicvos.

  3. ABEL: No te ilusiones con Rick Santorum, que no va a llegar a ningún lado. Después de dos períodos en el Senado los votantes de Pennsylvania le negaron un tercero. Su adversario demócrata, Bob Casey Jr., le ganó por 17 puntos en 2008 porque se destapó que Santorum estaba involucrado en actos de corrupción muy feos. Fijate aquí: http://tinyurl.com/7ofhg9w (página 207) y aquí:
    http://www.tnr.com/article/politics/99323/santorum-corruption-k-street-project
    Lo que pasa es esto: para conseguir que su base vote finalmente a Romney los republicanos lo van enfrentando con rivales que son estrellitas fugaces que se deshacen uno tras otro. Primero fue el «pizzero», Herman Cain, después Michele Bachmann, después Rick Perry y ahora le toca a Santorum, personaje siniestro si los hay. Entre otras cosas (y Harry en eso acierta) Santorum representa los contratistas militares de viejo cuño: le parece un crimen salir de Irak y dice que si fuera presidente invadiría Venezuela, lo sacaría a Chávez y que después iría por «sus alumnos más aventajados entre los presidentes de Latinoamérica». Una joyita este Santorum, como quien dice.
    Eddie

  4. ABEL: Creo que esto no es off-topic (o no demasiado).
    Robert Reich, Profesor de Economía en UC-Berkeley y ex- Secretario del Trabajo de Bill Clinton, dice que va a haber un «enroque» para las elecciones. Según él, Hillary y Joe Biden trocarían posiciones, esto es, la fórmula presidencial demócrata en noviembre sería Obama-Hillary y Biden pasaría a ser Secretario de Estado a partir del año próximo. Biden, que tendrá 74 años en 2017, ya dijo que él NO aspira a suceder a Obama. De esa manera Hillary (tendrá 69 en 2017) quedaría colocada para lanzarse la próxima vez.
    Eddie

  5. […] no tengo mucho para agregar. Hace pocos días subí este post sobre el […]

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