la Universidad gratuita

noviembre 22, 2011

No iba a subir más posts hoy – creo que hay para discutir bastante con los últimos – pero … el tema del acceso gratuito a la Universidad es algo que está muy presente en las noticias, y en las luchas de pueblos hermanos.

En Argentina disfrutamos de él, y, a pesar de todo lo que hemos hecho para destruir la escuela pública, todavía la Universidad pública sigue teniendo más nivel, en conjunto, que las mejores de las privadas. Lo tomamos como algo natural.

Y recién, a través de Alberto Barriaga, recibí el mensaje de un viejo amigo marplatense, Ricardo Elorza, que dice que el 22 de noviembre debe ser el Día de la Gratuidad Universitaria, porque es la fecha del “Decreto 29.337 del 22/11/1949 que la dispone. El mensaje y los textos de esta decisión presidencial de 1949, creo que no necesitan demasiada presentación, pero si de que todos, en Argentina y el resto del Mundo lo conozcan. Muchos Pueblos hoy luchan o sueñan por conseguirlo“.

Copio parte del mensaje de Perón del Día de la Bandera por el cual se compromete a llevar adelante esta decisión “… cumplimiento a los deseos de Belgrano de destinar la recompensa en dinero que le acordara al prócer el Gobierno, invirtiendo los fondos necesarios para construir una escuela, como él lo dispusiera, en la ciudad de Tarija.

Interpretando sus ideas y sentimientos que lo impulsaron a destinar sus bienes y recompensas para construir escuelas en la rudimentaria comunidad argentina de su tiempo, deseo anunciar que desde hoy quedan suprimidos los actuales aranceles universitarios en forma tal que la enseñanza sea absolutamente gratuita y al alcance de todos los jóvenes argentinos que anhelan instruirse para el bien del país. Para honrar a los héroes nada mejor que imitarlos”.


Algo sobre Aerolíneas Argentinas, y sindicatos – 2da. parte

noviembre 22, 2011

Los comentarios que dejaron los visitantes en la 1° parte de este post me ayudaron a darme cuenta de cosas que decía y no dejaba claro, para ser un texto muy breve. Bueno, la subí apurado.

Una línea de bandera, como Aerolíneas Argentinas, puede ser utilizada, en las negociaciones de estado a estado, para exigir reciprocidad en las frecuencias de acceso a los destinos y rutas que a Argentina le interesen, a los países cuyas aerolíneas, a su vez, quieran acceder al espacio aéreo y a los aeropuertos argentinos. Como apunta Norberto, esto no quiere decir que se esté haciendo en todos los casos, o que otros países necesariamente accedan. Como se menciona en el post, un país como EE.UU. no necesita línea de bandera para negociar accesos que le interesan a todas las empresas. Nosotros, sí.

Mi alusión a que parte del presupuesto de una empresa como la que Aerolíneas Argentinas podría ser sería concebible que viniese del Ministerio de Defensa, es que una empresa nacional de aviación grande y con aviones modernos, puede ser un factor importante para desarrollar la tecnología y la infraestructura que una nación necesita. Si es que pretende tener chances de retener el control de su espacio aéreo.

Otra vez: el país que no tiene porqué limitarse en sus gastos militares y ya cuenta con una Fuerza Aérea bien equipada y con recursos, no necesita buscarlos en la sinergia con actividades civiles. Nosotros, sí.

También tuve ocasión, después de subir esa 1° parte, de leer la nota que firma Agustín Rossi en el Página 12 de hoy. Es política, asunto del que conozco un poco más que de aeronavegación.

Además de reivindicar, como es justo, la honestidad personal que demostró en su momento Mariano Recalde, la nota me indica que el gobierno quiere defenderlo y con él, al resto de los funcionarios jóvenes que los medios, y ellos mismos, identifican con La Cámpora.

Natural. Ningún gobierno “regala” a sus hombres frente al ataque de sus adversarios. Pero, es inevitable, la conducción política de AR ha quedado golpeada, después del anuncio de la “segunda etapa de gestión estatal“.

Como advertí al comienzo del post, no estoy en condiciones de evaluar técnicamente – dudo que hoy alguien lo esté, fuera de Aerolíneas misma y los niveles superiores de decisión, que cuentan con la información necesaria – las afirmaciones de su conducción y las de los gremios. Pero… alguna experiencia en el Estado me hace pensar que, si esa conducción fracasó en la primera etapa, puede deberse a que creyó que podía manejar la empresa negociando con las conducciones de sus gremios. No que sea imposible hacerlo, claro está, pero requiere mucha muñeca y conocimiento del negocio. Y tener muy claros los objetivos propios.

Si alguien se asombra que uno, con vieja vinculación y amistad con el movimiento obrero. diga esto, puedo contestar que, en la tradición peronista, siempre se miró con reserva a los “sindicatos de empresa”. En la visión historica del sindicalismo peronista, eran, son, los sindicatos por sector los que representan mejor los intereses del conjunto de los trabajadores. Los sindicatos “de fábrica”, como se los llamaba, podían caer, y a menudo cayeron, en la defensa de privilegios sectoriales.

(O, como en el caso de SITRAC-SITRAM, famosos en los tiempos del Cordobazo, encerrarse en un revolucionarismo de elites, alejados de las luchas del resto del sindicalismo. Pero eso es historia antigua).

De todos modos, mi observación no es doctrinaria, sino práctica. Y no tiene que ver con la demonización que medios oficialistas y alguna bloguería descarga sobre el titular de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (ATPA), Ricardo Cirielli. Comprensible, pero ineficaz. La opinión de los militantes K pesa mucho menos para él que la de los técnicos aeronáuticos.

El problema pasa por otro lado, y no esta sólo en AR. Las privatizaciones de Menem, sin precedentes por su escala y brutalidad, no fueron, en el fondo, originales. Hubo un proceso de “privatización clandestina” en muchas empresas públicas argentinas. Su propiedad real, es decir, las decisiones sobre políticas y, sobre todo, sobre sus beneficiarios pasó de manos del Estado – el Estado bobo, que tanto se menciona – a las de “ccoperativas” compuestas, en proporciones diversas, por sus proveedores, su línea gerencial, y el sindicato de la empresa.

¿Es necesario señalar que este proceso, y sus consecuencias, ayudaron a que las privatizaciones abiertas fueran aceptadas, en su momento, por la mayoría popular? Corresponde decir que sería injusto volcar la responsabilidad en esos sindicatos, que son el elemento estructural en esos acuerdos informales. Ellos siempre trataron de defender la continuidad de la empresa pública, simplemente porque su existencia dependía de ella. Y en muchos casos, como en los ejemplos paradigmáticos de Gas del Estado y de SEGBA, consiguieron garantizar una gestión eficaz.

Aún donde no lo lograron, porque las decisiones que determinaban el futuro de la empresa estaban fuera de su alcance y del de la “ccoperativa” – las tomaban ministros o presidentes del Banco Central – mantuvieron en el personal una mística de pertenencia admirable. Estoy pensando en YPF, Vialidad Nacional, …

A lo concreto: hay una tentación permanente a que el sindicato de la empresa se convierta en una asociación para la defensa de “kioskos” y privilegios sectoriales. Que no se vinculan necesariamente a los sueldos, que en todo el negocio aeronáutico son, y deben ser, altos. A menudo, mayores en muchas empresas privadas que en AR.

Hay que tener claro que los gerenciamientos privados que tuvo Aerolíneas Argentinas encontraron práctico mantener esos arreglos. Para evitarse batallas políticas, y porque no interferían decisivamente con sus intereses privados, que no pasaban por el fortalecimiento de la empresa.

Es tan ingenuo pretender que esos sindicatos, y sus afiliados, renuncien espontáneamente a sus privilegios y a su poder, como … esperar que los consumidores renuncien espontáneamente a los subsidios. Los gerenciadores estatales deberán encontrar la forma de lograrlo. No será fácil, pero para eso es que se pagan los sueldos de los cargos políticos del Estado.


Algo sobre Aerolíneas Argentinas, y sindicatos

noviembre 22, 2011

Un problema de un blog politizado como éste consiste en que uno se siente obligado a escribir sobre temas en los que no tiene conocimientos de primera mano, sin tiempo para reunir toda la información relevante. Pensándolo bien, es el mismo problema del político en ejercicio del poder, sólo que los “posts” que escribe se llaman Decretos, Resoluciones ministeriales,…

Salvemos las distancias: aquí uno puede ser tentativo, gracias a Dios. Me voy a limitar a plantear algunas ideas generales, basadas en lo que creo la realidad nos dice.

Una aerolínea nacional, una “línea de bandera”, se puede caracterizar como un consumo de clase media, clase media de naciones, claro está. Una Gran Potencia, que por definición tiene una Fuerza Aérea poderosa, desarrolla tecnología aeronáutica propia, y – sobre todo – por población, riqueza y extensión territorial está en condiciones ideales para negociar con los otros países condiciones para sus empresas aerocomerciales, no necesita una línea de bandera. Estados Unidos, por ejemplo, no tiene una.

Sin duda, a Bolivia, por su geografía tan extendida y dispar, le vendría muy bien una aerolínea estatal. Pero tiene necesidades más urgentes, y pocos recursos. Por eso me parece muy sensata la decisión de Evo Morales de negarse a invertir en el salvataje del Lloyd Aéreo Boliviano.

La Argentina relativamente próspera de hoy, a pesar de sus graves problemas sociales, puede permitirse, en mi considerada opinión, contar con Aerolíneas Argentinas, una “marca” que además tiene historia y contenido emocional, valores que sólo los muy tontos desprecian. Digo, puede permitirse, porque, también en mi considerada opinión, es muy difícil que en un país extenso, con baja densidad de población y alejado de las rutas aéreas más transitadas que son las del Hemisferio Norte, su línea de bandera sea rentable en términos empresarios.

(Alguien mencionará el caso de LAN, la exitosa línea chilena. Bueno, ya dije que mi problema era el de no ser un experto en el área ni contar con toda la información necesaria. Sí puedo señalar que American Airlines, de esto tengo conocimiento directo, evaluó los números de AR y encontró que no eran promisorios. Y si a ellos, fanáticos en rebanar costos, no les daba…) De todos modos, la actitud realista de cualquier gobierno, especialmente con los antecedentes, es asumir que deberá seguir subsidiándola.

Entonces, hay dos preguntas básicas, íntimamente vinculadas entre sí, que debe hacerse: ¿Cuándo está dispuesto a gastar en una línea de bandera? y ¿Cuáles son los fines?

Es público que nuestro gobierno ha decidido encarar más frontalmente la primera pregunta. Me parece útil que empecemos a explorar la segunda.

Entiendo que es evidente que Argentina necesita garantizar una buena comunicación aérea, regular, entre sus distantes provincias, mejor que la que hoy tiene. Descartemos argumentos tontos como el que dice que volar es para los “ricos”. Sí, y son esos “ricos” los que gastan más en turismo. En realidad, la rentabilidad social de las líneas aéreas debe medirse en función de las actividades económicas que estimulan, o directamente hacen posibles. Exactamente como en el caso del ferrocarril.

Pero ¡ojo!, una línea aérea estatal no es imprescindible para garantizarlo. El mismo objetivo puede lograrse a través de subsidios a empresas aerocomerciales privadas. Eso sí, dada la realidad argenta que conocemos, este mecanismo puede salir más caro que la aerolínea estatal. El mejor camino, en principio, es la coexistencia y competencia entre la estatal y las privadas subsidiadas, a través de un mecanismo consensuado con las provincias y administrado por el gobierno central con el legendario codo heredado de Néstor.

También es necesaria la línea de bandera en el ámbito internacional. En realidad, allí no existen alternativas privadas. Sólo contando con una línea de bandera Argentina estará en condiciones de negociar con los otros países rutas, destinos y complementaciones. Y, en un nivel estratégico, darse una política para la integración aérea de América del Sur, el subcontinente que todavía debe integrar el rostro que mira al Atlántico con el que mira al Pacífico. Podemos decir que, en el prudente presupuesto que requiera mantener la Aerolíneas Argentinas que pretendamos, debe haber aportes de Defensa y de Cancillería.

(Continuará, esta tarde misma)


“Y si algún ajuste chico sin querer se me ha olvidado…”

noviembre 21, 2011

Estoy pensando que Rodríguez Zapatero, en la melancolía de estas horas en que desocupa la Moncloa, podría entonar este tango, dedicado a Mariano Rajoy.

Porque estuve repasando un post mío del 24 de mayo, donde subí esta pequeña lista de algunas medidas que el gobierno del Partido Socialista Obrero Español había tomado en los últimos dos años (Y no incluyo las que, a instancias de su buena amiga Ángela Merkel y de “los mercados” tomó estos últimos 6 meses).

Salarios y jubilaciones. El 12 de mayo de 2010 Zapatero anunció un recorte de 5 % en los salarios públicos y su congelamiento durante 2011. A su vez, congeló todas las jubilaciones, salvo la mínima, poniendo fin a 25 años de subas garantizadas por ley. Para intentar compensar, redujo 15 por ciento el salario de los miembros de su gabinete. Las medidas formaron parte de un plan de ajuste más amplio destinado a reducir el déficit fiscal, que fue ratificado por el Parlamento el 22 de mayo de 2010 por un voto de diferencia (169 a 168).

Empleo público. En julio de 2010, el gobierno anunció la supresión de 10.600 puestos de trabajo en el plazo de tres años. Los únicos exceptuados fueron el personal de las fuerzas armadas y del resto de los cuerpos de seguridad, los empleados del Poder Judicial, del servicio penitenciario y los controladores aéreos.

Reforma laboral. El 16 de junio de 2010, Zapatero dictó un decreto-ley de flexibilización laboral, que en septiembre de ese mismo año fue ratificado por el Parlamento. La norma generalizó el contrato de fomento de empleo de 2001 que fija la indemnización por despido injustificado en 33 días por año trabajado, en detrimento de los 45 días establecidos en el Estatuto de los Trabajadores de 1980. Además, estableció como “justificado” el despido en las empresas con pérdidas y lo facilitó al reducir a 20 días la indemnización por año trabajado. El Estado también se comprometió a pagar parte de las indemnizaciones con un Fondo de Garantía Social ideado originalmente para afrontarlas en caso de quiebra. Por último, se autorizó a que empresarios y trabajadores pacten a nivel de empresa la suspensión del convenio laboral de su respectiva actividad en situaciones de crisis.

Política social. El 4 de julio de 2007, Zapatero anunció el otorgamiento de una asignación de 2500 euros por única vez por nacimiento o adopción. La iniciativa, conocida como “cheque-bebé”, fue aprobada por el Senado en noviembre de ese año. En el caso de madres solteras, familias numerosas o con hijos discapacitados, la ayuda subía 1000 euros. No obstante, el 12 de mayo de 2010 se anunció la eliminación del “cheque-bebé” a partir de enero de 2011 como parte del plan de ajuste. Además, el gobierno dejó de pagar en febrero el Prodi, un subsidio de 426 euros destinado a los desocupados que, luego de cobrar el seguro de desempleo, siguieron sin trabajo. Lo reemplazó por el Prepara, una ayuda de 400 euros mensuales que se abona sólo durante seis meses y no puede ser percibida por quienes cobraron el Prodi, aunque sigan sin empleo.

Reforma jubilatoria. En enero de este año, el gobierno acordó con los sindicatos y las empresas elevar la edad jubilatoria de 65 a 67 años de manera progresiva a partir de 2013. La cantidad de años de aportes se elevará gradualmente de 35 a 38,5 y el período de la vida laboral que se toma para calcular el haber pasa de 15 a 25 años. También aumentó la edad para adherir a la jubilación anticipada prevista en situaciones de crisis (de 61 a 63 años).

Política migratoria. En junio de 2009, Zapatero aprobó una ley de extranjería más dura, que amplió de 40 a 60 los días que puede estar detenido un inmigrante indocumentado antes de ser deportado. Asimismo, para frenar la llegada de personas en edad de trabajar, se limitó la reagrupación familiar para los ascendientes (padres y abuelos), que sólo pueden ingresar a España si son mayores de 65 años y si el inmigrante que lo solicita acredita cinco años de residencia legal. El gobierno además firmó acuerdos con países africanos y latinoamericanos para facilitar la repatriación forzada de los “ilegales”. Incluso se implementó un insólito “incentivo” para repatriar inmigrantes desocupados. El gobierno les ofrece todo el subsidio de desempleo si abandonan el país comprometiéndose a no regresar por cinco años: 50 % antes de partir y el otro 50 % apenas llegan a sus países de origen.

Privatizaciones. En diciembre del año pasado, Zapatero dio luz verde a la venta del 49 % de AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) y al 30 % de Loterías y Apuestas del Estado. Además, está evaluando la privatización de ferrocarriles, estaciones de trenes y televisoras públicas, tal como se desprende de los informes solicitados al Consejo Consultivo de Privatizaciones. El gobierno adelantó que el dinero recaudado será destinado a cancelar deuda“.

– o –

Como señalé entonces, este no es un detalle de las cosas horribles que hizo un monstruo extraterrestre, Zapatero. Ni – agrego ahora – significa ignorar que la sociedad española vivió en una burbuja de crédito fácil, ni olvidar que algunos de ellos exhibieron unas ínfulas insoportables de nuevos ricos (¿Se acuerdan de algunos de nosotros, en los años de Menem?).

Considérenlo como una continuación del post anterior. Explica la derrota electoral del PSOE, claro que sí. Pero también es una observación para el futuro, y no sólo de España. La derecha “antipolítica” que asume el dogma “neoliberal” – me parece que eso describe al PP de hoy, y no sólo a ellos – no exhibe otra filosofía ni otro programa que el del ajuste. Pero los ajustes que ya se hicieron sólo empeoraron la situación.

Vienen tiempos interesantes.


“España, aparta de mí estos socialistas”

noviembre 21, 2011

“Jack Duluz” escribía el sábado en su blog: “En vísperas a las elecciones generales en España, donde se descuenta que el neofranquista PP de Mariano Rajoy se alzará con la victoria, somos testigos desde este rincón del mundo de un constante avance de la derecha más tecnócrata, tal como nunca se había producido desde la caída del Muro. La palada de tierra final, desde mi humilde entender, a lo que fue la “Tercera Vía”. QEPD. Kaputt.

Revive una derecha autodefinida como profesionalprofundamente antipolítica y antiestatal, que anuncia que “viene a poner las cosas en su lugar”. “Cosas” que, a la luz de ese razonamiento, desordenaron los políticos. Es curioso: por izquierda suelen blandirse también esas espadas discursivas (por estas pampas todavía hay pipistrilos que replican tales cantos de sirena, desde los menemistas residuales hasta cierta izquierda radical). Y en parte tienen razón. Las llamadas socialdemocracias europeas, junto a las fuerzas civiles que transitan esa senda -como los gremios- de países como Portugal, Grecia, España, Francia e Italia, han fracasado de manera estrepitosa con políticas que -a grandes rasgos- mantuvieron los andamiajes ideológicos neoliberales. Poco y nada de “socialismo”.

Creo que describe muy bien las características de una derecha actual, la que gobierna o tiene razonables chances de llegar al poder en los países habitualmente llamados “centrales”. (Y que por aquí tiene algunas imitaciones flojitas). Si bien hay muchas diferencias entre, por ejemplo, el Partido Popular en España, la Liga Norte en Italia y el Tea Party en EE.UU., tan distintas entre sí como lo son sus sociedades, la descripción le cabe a las tres.

Y el análisis de Duluz me parece, por ahora, más realista que el que comparten peronistas de paladar negro como mi amigo Manolo Barge y blogueros progres, que temen que la Crisis obligue a optar entre la democracia y las exigencias de los “mercados”.

Porque esa derecha puede ganar elecciones, como acaba de hacerlo en España. Y, seamos realistas, pensemos en la Argentina de marzo de 2001, 10 años y meses atrás. Como dice Siaba Serrate, el 70 % confiaba en que Domingo Cavallo iba a detener el derrumbe. El centro derecha que todavía se referenciaba en el presidente De la Rúa y el centro izquierda referenciado en Chacho Álvarez lo apoyaban, y se apoyaban en él. Después, claro, el Mingo cargó con el peso del fracaso. Pero todavía en marzo de 2003, Carlos Menem es el candidato que junta más votos, más que el segundo, Néstor Kirchner.

En el post, Duluz hace a las fuerzas políticas socialdemócratas de Europa, en especial a las que se identificaron con la “Tercera Vía”, críticas que habitualmente hacemos los peronistas “Son manifestaciones de una izquierda meramente civilista, que pone el acento fronteras adentro en aspectos liberales-progresistas para moldear o configurar sus propias sociedades.

Es la izquierda pajera que nos remite de inmediato a la Concertación chilena o al Frente Amplio uruguayo, tan admirada por facciones de la clase dominante y sectores medios gorilas de este lado del río: socialistas que, eso sí, no pudieron desarmar la política restrictiva de la educación universitaria en casi 20 años de gestión o los que se hacen olímpicamente los boludos distraídos con un paraíso fiscal a la vuelta de sus casas. Ahora…¡Señora, no sabe qué educados que son!“.

No voy yo a decirle que está equivocado. Pero creo que hay que precisar el problema: Esa izquierda no fracasa por sus políticas culturales, que buena parte de los votantes de la derecha (y de los jóvenes nac&pop) comparten. Por eso, cuando Duluz remata su post preguntando “¿Es todavía necesario explicitar que la discusión real pasa por la dirección política de la economía o la rendición incondicional a los mercados?“, quiero señalar que ese planteo es totalmente correcta en el plano del enfrentamiento político entre discursos y proyectos distintos.

Pero también está el plano de la realidad. Recordemos: el discurso marxista tradicional se cayó con la Unión Soviética, y no se ha levantado, como opción de poder, desde entonces. También ha fracasado en las dos décadas siguientes en Europa el manejo socialdemócrata de la etapa del capitalismo financiero que “floreció” después de esa caída (y que le dió una prosperidad casi menemista a muchos países europeos).

Ahora, los tecnócratas y los políticos pro mercado, que a Merkel tienen por capitana, deben tratar de contener el derrumbe y relanzar el crecimiento, o en una jerga anterior, el proceso de acumulación capitalista (porque tampoco las oligarquías comen vidrio). ¿Podrán hacerlo, con o sin votos? Lo dudo.

Pero no es un tema de opiniones ni de discursos. El proyecto neoliberal, el capitalismo financiero desregulado, finalmente se enfrenta a la realidad que él mismo construyó a partir de los ´70. Y Darwin lo contempla desde el cielo.


Soberanía: señales en el viento

noviembre 20, 2011

(Normalmente, cuando subo una noticia al blog, agrego un encuadre, o, por lo menos, observaciones. En esta, siento que no necesito decir nada. Salvo – nuestras internas argentas lo hacen necesario – aclarar que fue publicada en La Nación, no en Tiempo Argentino o Página 12. Léanla, por favor)

“Comienzan a construir la primera central nuclear 100% argentina

Más pequeña, representa un nuevo concepto en generación de energía nucleoeléctrica

En Lima, provincia de Buenos Aires, al lado de las centrales nucleoeléctricas Atucha I y II, ya se construyen los cimientos de una unidad mucho más pequeña pero conceptualmente mucho más avanzada: el prototipo de una minicentral nuclear llamada Carem 25. Se calcula que estará terminada en 2014 y podría entrar en línea en 2015.

Carem es el acrónimo de “Central Argentina de Elementos Modulares”. Es una unidad chica, capaz de acoplarse modularmente en conjuntos mayores que compartan servicios, como quien le suma pilas a una lamparita. Es una solución ideal para países con grandes territorios (la Argentina es el noveno del planeta) que necesitan “oasis eléctricos” en sitios alejados de las líneas de alta tensión, especialmente en desiertos o islas.

Por su seguridad “inherente”, el Carem debería estar al menos 20 veces menos expuesto a accidentes del núcleo que sus equivalentes grandes de última generación, porque el núcleo se refrigera solo, sin bombas, por convección. Además, este primer prototipo tendrá un 70% de componentes nacionales y un 100% de ingeniería local.

Entre los años 80 y 90, la Argentina se convirtió en un respetado exportador de pequeños reactores “de investigación”, término genérico que incluye desde laboratorios de nuevos materiales hasta unidades escuela para formar ingenieros, químicos y físicos nucleares, y fábricas de radioisótopos de uso médico. Los reactores hacen de todo excepto generar electricidad. Pero si los reactores cuestan entre 200 y 300 millones de dólares, las centrales salen miles de millones por unidad. Hay 432 operando, se están construyendo 44, y Yukiya Amano, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, dice que en 2030 habrá entre 190 y 350 más.

El Carem sería una muy pequeña puerta de entrada a este Coliseo. Pero para un gladiador que “se las trae”. Su construcción es un milagro de tercer grado, porque desde su presentación en congresos, en 1984, la idea debió soportar la indiferencia, la hostilidad y el escepticismo.

A diferencia de las otras tres centrales, que pueden iluminar a casi 7 millones de argentinos, el pequeño Carem 25 abastecerá a sólo 100.000. No vino a resolver la crisis energética, sino que está pensado para ser el “showroom” de un concepto que se está poniendo de moda: las minicentrales nucleares con “seguridad inherente”, que hoy están en el centro de interés. Rusia ya construyó una flotante, el barco Lermontov, de 100 megavatios, para dar potencia a costas remotas. Y planea otras once más.

Debido a su simplicidad minimalista, el Carem fue despertando fanatismos. En su tránsito de la CNEA a Invap, y de regreso a la CNEA, el proyecto fue reclutando una guardia pretoriana de ingenieros, físicos y decisores que, a lo largo de 27 años, contra viento y marea, apostaron y aportaron a esta idea no sólo miles de horas/hombre de diseños y rediseños, sino de construcción y testeo de modelos físicos de todos sus combustibles, sistemas y subsistemas.

Hasta se construyó un prototipo del prototipo, un minúsculo reactor nuclear (el RA-8) en Pilcaniyeu, Río Negro, únicamente para ensayar los combustibles del futuro Carem.

Con la excavación de los cimientos y el presupuesto de 2012 ya aprobados, ahora los problemas son otros. Para la presidenta de la CNEA, la doctora Norma Boero, vienen de dos tipos: por una parte, hoy los elencos de la Comisión se componen de sexagenarios que saben mucho y de treintañeros brillantes, pero poco acostumbrados a trabajar en equipo.

Por otro lado, hay multinacionales que ofrecen fortunas por llevarse la tecnología del Carem a casa. (Entre otras, en 2001, la compañía Hitachi vino a ver si se llevaba el proyecto.) “Si afuera apostaron a que no lo hacíamos, no los culpo. Pero se van a dar una sorpresa”, gruñe, feliz, Francisco Boado Magan, gerente de proyecto.

En dos años, Boado pasó de dirigir 11 personas a 150 especialistas, a los que se suman otros 150 expertos de otras gerencias. Hoy se lo ve vigilante, en medio de la polvareda de obra, con sus enormes brazos en jarras, entre un ir y venir de camiones, topadoras y grúas.

El segundo Carem, a construirse en Formosa, tal vez llegue a los 150 megavatios (el consumo de 600.000 argentinos) y arroje luz sobre cuál será la potencia ideal para la fabricación en serie. La filosofía de seguridad pasiva (el núcleo se refrigera solo, sin bombas de agua) impone límites de tamaño que habrá que investigar.

El Carem no es una joya de la abuela: es de los nietos. Como dijo un prócer de la CNEA, Carlos Aráoz, “el negocio nuclear es de tecnología. No pasa por iluminar lamparitas, sino empresas y cerebros”.

Daniel Arias


Soberanía, discursos y símbolos

noviembre 20, 2011

Las definiciones de Cristina Fernández de Kirchner

En este blog escribí bastantes veces sobre soberanía (si quieren, pongan la palabra en el Buscador, a la derecha). Natural. Tenerla, en algún grado, es la condición necesaria para ser una nación. Solamente cuando existe, puede hacerse allí política, y sus habitantes pueden considerarse ciudadanos.

Pero, como muchas de las cosas más importantes, no se puede medirla o definirla con la precisión que pedimos a los datos físicos. Tiene que ver con los valores, las aspiraciones y la conciencia de un pueblo. Como podía esperarse de los argentinos, entre nosotros ha sido un tema muy discutido.

Como ya dije en algún lado, con el 20 de noviembre, el designado Día de la Soberanía, pasa algo especial, aún en la curiosa historia de las efemérides argentas. Una batalla en la Vuelta de Obligado, aquí cerca, con naves de guerra inglesas y francesas, que nuestros soldados pelearon bien – por el mejor testimonio, el del enemigo -, nombres para el homenaje convencional como Mansilla y Alzogaray… Pero no entraba en el Arco de Triunfo donde están Tucumán y Maipú, o las Invasiones Inglesas, porque la había librado Rosas, que era un Tirano (a los griegos les hubiera costado entender este razonamiento).

Por el otro lado, eso le dió una vigencia que no era convencional. Durante décadas fue un símbolo y una definición para los hombres y mujeres del campo nacional. Después, Menem repatrió los restos de Rosas… y chau. Quedan los veteranos, que envían mails y hacen conferencias, y también algunos jóvenes que levantan su figura como bandera, pero el viejo fervor ya no está. Quizás es crecer, quizás es envejecer. Rosas y esa batalla contra el imperialismo – que era una batalla en serio, esos mismos cañones tronaban en la India, Malasia, China – nos miran desde los billetes de 20 pesos, con algo de sorna.

Esa es la historia, nuestra historia, hasta hace relativamente poco tiempo. Pero la actual Presidente se empeñó en … resignificarla, para usar un término empleado por ella. Por supuesto, en esa tarea han participado y participarán artistas, intelectuales y políticos, todos con sus propias visiones, a lo largo del tiempo. Y la decisión definitiva la tendrán los argentinos. los de hoy y los que vendrán.

Pero, sin duda, ese empeño está entre las funciones legítimas de un Presidente: Levantar las consignas, las banderas que propone a su pueblo (Se puede decir que es la función más personal. El resto, lo redactan los técnicos).

Aquí está la página de la Casa Rosada donde se hace un resumen de su discurso del viernes 18, y, más expresivo, está el video de los 20 minutos de su discurso completo. Una versión más breve puede verse aquí.

Me llama la atención como la Presidente asume como propio el discurso tradicional del revisionismo histórico (para, me consta, el desconcierto y el fastidio de algunos viejos revisionistas, firmes anti K), y, partiendo desde allí, lanza consignas – además de las que corresponden a la jefa de un gobierno y una fuerza política – otras que le sería difícil rechazar a casi cualquier argentino, y que al mismo tiempo no son triviales.

Pidió “resignificar la lucha por la soberanía, cuyo hito está en la Vuelta de Obligado“, que “no sólo pertenece a los argentinos, sino a lucha de los pueblos de América del Sur“. “La soberanía se defiende haciendo crecer a la economía, teniendo mayor empleo y mayor inclusión“, “en la decisión de cada país de construir un proyecto de Nación“. “Los argentinos debemos dar esa batalla de ideas, no ya con cadenas, … sino con un concepto económico, político, social y cultural“.  Planteó la necesidad de valorar “las cosas que hemos hecho estos años … corregir las que están mal y profundizar las que están bien para que la equidad, la igualdad y la libertad lleguen a todos los argentinos“. Y dijo del orgullo “de formar parte de este proyecto de Nación que excede los marcos de un movimiento político, que quiere ser fundamentalmente el instrumento para que los 40 millones de argentinos podamos seguir creciendo, generando empleo, educación, ciencia y tecnología“.

Me gustan esas consignas. Que no son ciertamente nuevas en sus discursos. No necesito recordarles, ni recordarme, que las consignas no son realidades. Pero entiende muy poco de política, y de realidades, el que cree que no son importantes.

Es en ese plano, el de los símbolos, que acerco una propuesta, con la libertad que dan los blogs. El próximo 2 de abril se cumplirán 30 años del desembarco de fuerzas militares argentinas en las Malvinas. Es inevitable – hasta por la “superstición decimal” del periodismo, local y mundial – que esa fecha tendrá una gran repercusión.  Somos argentinos, y tenemos muchas versiones sobre esa historia – basta con recordar que fue un prestigioso militar, el Tte. Gral. Rattenbach y la comisión de altos jefes que presidía, que recomendó degradación y pena de muerte para los responsables de la derrota. Pero los que desataron la guerra, de uno y otro lado, hoy están, por muerte o vejez, exceptuados de presentarse a un tribunal. De este lado, al menos.

Y las fuerzas armadas y el pueblo argentino le quedaron debiendo un recibimiento a su regreso a los que combatieron. Que, en general, lo dicen los enemigos, pelearon muy bien. Se me ocurre que puede ser una buena ocasión para pagar esa deuda, y dejar establecida, ante los pueblos del mundo y ante nuestro propio pueblo, la versión oficial del gobierno argentino. Que debería esforzarse para que fuese lo más representativa posible.


Heidi y la explicación de la Crisis

noviembre 19, 2011

Hay un cuentito que me hizo llegar una amiga – circula por Internet, y creo que su versión original está en alemán – que explica muy bien el mecanismo que dió origen a la actual Crisis global. En realidad, está hablando del capitalismo financiero realmente existente. Se los copio como un aporte a traducir para nosotros, los de a pie, todas esas cosas que están sepultadas bajo columnas de números en los informes de las organismos internacionales.

Eso sí, como la clave de todo cuento está en su moraleja, y ésta, como dirían los intelectuales, es una “construcción cultural”, agrego al final unas reflexiones para ayudar a que no nos hagan el cuento.

La crisis financiera explicada de manera sencilla

Heidi es la propietaria de un bar en Berlín, que ha comprado con un préstamo bancario. Como es natural, quiere aumentar las ventas, y decide permitir que sus clientes, la mayoría de los cuales son alcohólicos sin trabajo, beban hoy y paguen otro día. Va anotando en un cuaderno todo lo que consumen cada uno de sus clientes. Esta es una manera como otra cualquiera de concederles préstamos.

Muy pronto, gracias al boca a boca, el bar de Heidi se empieza a llenar de más clientes.

Como sus clientes no tienen que pagar al instante, Heidi decide aumentar los beneficios subiendo el precio de la cerveza y del vino, que son las bebidas que sus clientes consumen en mayor cantidad. El margen de beneficios aumenta vertiginosamente.

Un empleado del banco más cercano, muy emprendedor, y que trabaja de director en la sección de servicio al cliente, se da cuenta que las deudas de los clientes del bar pueden considerarse como respaldo al crédito de Heidi, y decide aumentar el monto del préstamo que le conceden. El empleado del banco no ve ninguna razón para preocuparse, ya que el préstamo bancario tiene como base para su devolución las deudas de los clientes del bar.

En las oficinas del banco los directivos convierten estos activos bancarios en “bebida-bonos”, “alco-bonos” y “vomita-bonos” bancarios. Estos bonos pasan a comercializarse y a cambiar de manos en el mercado financiero internacional. A nadie le interesa en realidad qué significan los nombres tan raros de esos bonos; tampoco qué garantía tienen estos bonos, ni siquiera si tienen alguna garantía o no: Los emitió un banco importante! Como los precios siguen subiendo constantemente, el valor de los bonos sube también constantemente.  

Sin embargo, aunque los precios siguen subiendo, un día un asesor de riesgos financieros que trabaja en el mismo banco – al que, por cierto, van a despedir pronto a causa de su pesimismo injustificado – decide que ha llegado el momento de demandar a Heidi el pago de su préstamo bancario; y Heidi, a su vez, exige a sus clientes el pago de las deudas contraídas con el bar.

Pero, claro está, los clientes no pueden pagarlas.

Heidi no puede devolver sus préstamos bancarios, entra en bancarrota y pierde el bar.

Los “bebida-bonos” y los “alco-bonos” sufren una caída de un 95 % de su valor. Los “vomito-bonos” van ligeramente mejor, ya que sólo caen un 80 %.

Las compañías que proveen al bar de Heidi, que le dieron plazos largos para los pagos y que también adquirieron bonos cuando su precio empezó a subir, se encuentran en una situación comprometida. El proveedor de vinos entra en bancarrota, y el proveedor de cerveza tiene que vender el negocio a otra compañía de la competencia.

El gobierno interviene para salvar al banco, tras conversaciones entre el presidente del gobierno y los líderes de los otros partidos políticos.

Para poder financiar el rescate del banco, el gobierno introduce un nuevo impuesto muy elevado que pagarán los abstemios.

¡Por fin, una explicación que entiendo! Firmado: Un abstemio”

Primero, los hechos: este breve texto consigue ser una explicación razonablemente precisa y verídica de la crisis en curso. En realidad, me temo que describe muy bien la etapa actual del capitalismo financiero.

El único punto engañoso es la firma. No existen los abstemios en el bar de Heidi, que es el planeta. Salvo tal vex en alguna tribu aislada del Alto Amazonas. Los que no han bebido, que son muchísimos, es porque no les sirvieron. Puede ser que estén sedientos, pero no por eso hay que llamarlos abstemios. Y como no les sirvieron, no corresponde hacerles pagar. Van a tratar de cobrarles igual, pero no va a ser fácil. Entre otras cosas, porque son pobres y sus fondos no alcanzan ni a la vigésima parte de la cuenta del bar.
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En realidad, y aquí viene mi interpretación, el cuento sirve para que muchos ciudadanos en la Unión Europea y en EE.UU. – y los que se identifican con ellos en la periferia – se digan que la responsabilidad es de otros, los banqueros y los borrachines. Pero los que tomaron el vino y la cerveza fueron todos los ciudadanos de los países centrales, que aprovecharon los beneficios de la burbuja y votaron los políticos que les decían que todo iba bien.
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Con esto no estoy diciendo que las culpas son iguales. La responsabilidad mayor es de los banqueros y de los funcionarios que debían supervisarlos, y tal vez la vieja costumbre araucana de hacerles tragar tierra con oro sería un castigo apropiado. Pero es en las economías de los países  que hoy afrontan la Crisis donde deben encontrarse las respuestas al problema.
(Continuará)

Quita de subsidios, manejo comunicacional y política económica

noviembre 18, 2011

Sobre la decisión del gobierno ya comenté el 2 de noviembre aquí Ojo con los subsidios. Y sostengo lo que dije. Cuando, frente a las primeras medidas concretas, empecé a pensar en este nuevo post, lo titulaba mentalmente “En lo posible, sin épica“. Pero este gobierno aprende rápido de sus errores. Y después de la “batalla del dólar” – que va ganando, pero no gracias a su política comunicacional – el manejo de los anuncios ha sido muchísimo mejor.

La estrategia aplicada está resumida, curiosamente, en este artículo de Clarín, una pieza inteligente y objetiva que de alguna manera se filtró (mis disculpas a los buenos profesionales que hay allí, pero, francamente, su discurso único es abrumador y, encima, poco elaborado en la mayoría de los casos). Dice la nota “Las personas tienden a aceptar de mejor gana medidas que son costosas para su bolsillo cuando saben que hay una chance de evitarlas, aunque luego en la práctica no utilicen esta alternativa. Obstáculos burocráticos, por más pequeños que sean, pueden ser muy eficaces para orientar decisiones a nivel masivo. Y el “encuadre” -la forma de presentación- de una medida determina la percepción psicológica que tendrá la sociedad sobre el anuncio.

… El tema del encuadre (“framing” en inglés) se volvió fundamental para cualquier anuncio. Al hacer énfasis en Barrio Parque, Puerto Madero y los countries, se logra que la atención se centre en un aspecto amigable de la medida. Nadie -salvo algunos afectados- está de acuerdo con que el Estado subsidie la climatización de piletas en barrios de lujo. Y el costado más impopular -el hecho de que los aumentos de tarifas se irán generalizando a los sectores medios en un esquema gradual- logra sostenerse en un segundo plano“. ¿Está claro que – no importa la forma cómo se haga – anunciar aumentos de tarifas nunca va a producir explosiones de júbilo?

Teniendo en cuenta eso, la política comunicacional de la oposición ha sido, otra vez, pobre. Es cierto que tienen limitaciones inevitables – los opositores son los que están fuera de los cargos de gobierno, por definición – y han dicho lo que tenían que decir “Los subsidios a los ricos eran un escándalo, que nosotros denunciamos! Sacarlos ahora muestra que el modelo K se viene abajo!” ¿Qué otra cosa? Pero no pueden evitar reaccionar a la agenda del gobierno, sin siquiera un intento de imponer una propia.

Los medios oficialistas y la blogosfera K lo manejaron correctamente, sin estridencias (claro que hay compañeros que no pueden decir “Mañana va a llover” sin poner un acento épico y glorioso). Y nuevamente Mariano, en Yendo a menos – con ayuda del aguijón de Omix – hizo aquí y aquí, un encuadre muy adecuado del tema..

Justamente, fueron esos posts los que me motivaron para hacer algunas observaciones sobre la política económica implicada en las medidas. Muy superficiales, aviso: este blog no es parte de la blogosfera económica, y mis conocimientos son los mínimos necesarios para entender de qué están hablando.

En ese nivel, puedo hacer una simplificación, muy gruesa pero pienso que no inexacta, de un concepto keynesiano básico. Keynes, en cuyo nombre se dicen tantas tonterías, planteó que, en una situación en que existe capacidad instalada inactiva en las industrias y un alto desempleo, el Estado puede y debe estimular la demanda, creando un círculo virtuoso. Nunca dijo que era una política correcta en una situación como la que existe hoy, cercana al pleno empleo y con poco margen disponible para utilizar aún más la maquinaria y los canales de distribución física existentes.

(Nota, importante, al margen: Tengo claro que hay una parte considerable de nuestra población, sobre todo entre los jóvenes, que no tiene acceso al mercado de trabajo. Y que los déficits de infraestructura son tremendos. Pero ambas cosas requieren un esfuerzo consciente y sostenido; el mercado no puede solucionarlas y por eso medidas keynesianas no alcanzan y pueden ser contraproducentes).

Considerado eso, la quita de subsidios debe ser vista como una reducción del gasto público, necesaria para tratar de evitar los riesgos, ya muy visibles, de un déficit fiscal considerable. Por definición, va a reducir el consumo (los ricos también consumen, lo sabían, no?), y provocar un cierto enfriamiento de la economía. Lo que no le viene mal al gobierno para ayudar a mantener la inflación bajo control (Hoy no está descontrolada, pero es alta, y en un país con nuestra historia económica siempre existe el peligro).

No estoy seguro hasta qué punto este razonamiento, o el imperativo heredado de Néstor Kirchner de cuidar la caja del Estado, han influído en la decisión gubernamental. De todos modos, no puede hablarse, en serio, de un cambio profundo. La Asignación Universal por Hijo y las otras políticas sociales garantizan un nivel de consumo mínimo que es, en conjunto, muy importante. La CGT, el sindicalismo, garantizan, a la vez, una inflexibilidad a la baja de las remuneraciones de una franja un poco más alta en sus ingresos e igualmente numerosa.

En resumen, mi impresión es que las consecuencias estratégicas de esta decisión – que, ojo, entiendo necesaria; aquí estoy de acuerdo con la oposición en que la política de subsidios, tal como estaba planteada, era insostenible a la larga – se verán, sobre todo, en el desarrollo y la sofisticación del aparato fiscal del Estado.

Porque subsidiar a la oferta, como se hace hasta ahora, es burdo, injusto – el gas subsidiado para los barrios de clase alta y clase media, y las garrafas para el conurbano – y perjudicial para el desarrollo de la economía – empresarios cuyo negocio no es ya prestar servicios sino cobrar subsidios. Pero subsidiar la demanda, que el subsidio llegue a quien realmente lo necesite, o deba ser alentado, requiere un sistema de control que, con el grado de precisión necesario, simplemente no existe hoy. ¿O porqué creen que esta decisión no se tomó antes?

Aplicar esta nueva política requerirá, como mínimo, una extensión y modernización de la AFIP superior a todo lo que se ha hecho hasta ahora. Pero, bueno, todavía estará muy por debajo de los recursos materiales y legales con que cuenta el IRS, el Internal Revenue Service de los yanquis.


Otro Ferreyra

noviembre 17, 2011

A través de un mail de los compañeros de Segundo Centenario – sólidos kirchneristas ellos – me enteré del asesinato de Cristián Ferreyra, un militante del Movimiento de Campesinos de Santiago del Estero, de 25 años. Busqué la noticia y la encontré en la versión online de los diarios, así como los repudios de la CTA y de la FTV de Luis D´Elía.

Algo sé de la sojización en Santiago, que ha revalorizado tierras que antes no interesaban para la explotación. Y de las familias que viven allí y no tienen títulos, o no los pueden hacer valer. Pero no conozco lo bastante de esas luchas para agregar algo, desde Buenos Aires.

Desde aquí, seguro, se puede insistir en una cosa. Y pelear por ella, junto a los santiagueños: el asesinato no es una forma aceptable de hacer política ni de defender intereses particulares. No va a ser fácil luchar por la investigación y la justicia, puesto que el gobernador Zamora – de quien no tengo porqué hablar mal; hace 12 años que no visito esa provincia – ganó en elecciones limpias hace tres años con el 85 % de los votos. Y este año le dió el triunfo a la fórmula Cristina-Boudou con el 81 %.

Eso significa, además del hecho obvio que la mayoría de los santiagueños están contentos con él, un sistema político muy entrenchado. Y eso quiere decir, también, que más allá de las intenciones de los “de arriba”, en muchos pueblos están los viejos jueces, las policías bravas y los matones que ya describió el “Martín Fierro” hace 150 años, aquí cerca.

Por eso creo que vale la pena presionar desde aquí. Y, creo que ya lo propuse en el caso del asesinato de Mariano Ferreyra, trabajar para que exista, como en otros países federales, una institución policial nacional con jurisdicción en los crímenes graves, los homicidios que no son pasionales, por ejemplo. Nada está totalmente libre de corrupción, claro, pero se enredan menos los que no están vinculados a las realidades locales. Por eso la Gendarmería, cuyos hombres muchas veces vienen del interior profundo, ha funcionado bien en el Gran Buenos Aires.


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