Fernández Díaz: Kirchner y la izquierda nacional

Jorge Fernández Díaz es uno de esos periodistas inteligentes que hacen que, de vez en cuando, vuelva a leer “La Nación”. Todavía recuerdo un artículo suyo “La hora de los no políticos” del 2007, que tanto Manolo como yo hemos citado, aunque ahora no puedo encontrarlo en el buscador del diario (Pueden hallar su mención, con otras, en el buscador de mi blog, pero don Saguier no me deja acceder al archivo).

No importa. Sospecho que la originalidad de J.F.D. es un asunto generacional: Èl no vivió – políticamente – los ´70, pero estuvo lo bastante cerca de sus vivencias para que no los sienta como un mito heroico o terrible. Y al mismo tiempo es lo bastante veterano como para evaluar fríamente, sin entusiasmos ni broncas excesivas, las experiencias de Menem, la Alianza y Duhalde-Kirchner. Al menos, esa es la impresión que me dejan – no lo conozco personalmente – sus artículos y en particular éste, que los invito a leer si no lo han hecho: Kirchnerismo bolivariano del siglo XXI.

Esta introducción un poco larga tiene sentido porque – aunque yo no comparto el criterio central de su análisis; y tengo claro que va a ofender a mis amigos kirchneristas y también a los de la Izquierda Nacional – creo que vale la pena leerlo con atención. Aporta percepciones muy agudas, y además su criterio es una exposición inteligente de cómo piensan los editores y muchos lectores reflexivos de LaNación. Y si alguien cree que ese pensamiento va a desaparecer o va a dejar de tener influencia si pierden las elecciones del 2011, o – tapándose la nariz – votan a Duhalde o a Solá… está loco.

Copio algunos párrafos, y al final, como siempre, agrego comentarios: “Néstor Kirchner fue originalmente un joven e intrascendente militante estudiantil. Después pasó por la derecha peronista y desembocó en el peronismo renovador. Fue en algunos tiempos menemista y en otros un cavallista cabal. Su relación con Domingo Cavallo siempre fue buena, pública y estrecha. Ya en la Casa Rosada, se decía desarrollista, al igual que Mauricio Macri y Elisa Carrió.

¿Se le puede adjudicar, por lo tanto, una ideología a Néstor Kirchner? Hasta ahora yo creía que no, que su ideología era el poder. Sin embargo, últimamente algunas evidencias van demostrando que el desarrollo de la acción política con sus triunfos y derrotas, con la generación de aliados y enemigos … (Con) las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y los intelectuales progresistas con el paso de los años se fue impregnando de sus argumentos y simpatizando con esas ideas primigenias que había sabido olvidar para ser simplemente peronista… La izquierda nacional!

Esta corriente política proviene del trotskismo, pero se reconvirtió completamente en lo que después se denominó “socialismo criollo”. Una corriente que acompañó al peronismo, como una lancha sigue de cerca un portaaviones, en un apoyo crítico, pero convencida de que el movimiento de Juan Perón tenía el proletariado y que junto con él había que formar un frente nacional antiimperialista, propender a la unión latinoamericana y enfrentar a los cómplices locales (cipayos) de la dependencia: éstos podían ser los conservadores, los radicales, los comunistas e incluso otros socialistas que no acordaran con la visión “nacional” de esa izquierda. El partido era pequeño, pero su argumentación se volvió transversal en los 70 y sobrevivió a través de las décadas como una cultura vasta y firme.

Antes de la irrupción de Ernesto Laclau, que legalizó la palabra “populista”, los nacionalistas de izquierda rechazaban ese término. Ahora aceptan que el populismo es una praxis política que no respeta ideologías: Bush, para el caso, era tan populista como Perón. Pero por encima de toda esta disquisición lingüística y operativa lo cierto es que los nacionalistas siguen defendiendo su particular identidad. La cuestión central no es, entonces, disfrazar con más palabras lo que en realidad se puede llamar por su nombre: Néstor Kirchner practica una suerte de nacionalismo de izquierda, que Hugo Chávez denomina el “socialismo del siglo XXI”. Chávez es un nacionalista nato, y los pequeños partidos de la izquierda nacional de la Argentina lo reconocieron antes que nadie. O al menos en forma simultánea con las fuerzas carapintadas, que también tenían ese halo de nacionalismo militar, reivindicatorio de la Guerra de Malvinas y heredero de una tradición que entronizó en el poder a los generales y coroneles de 1943.

El nacionalismo de izquierda, que excede, obviamente, a Ramos y que se asoció al revisionismo histórico y a figuras como Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz, se interna en una amplia tradición argentina arraigada dentro de distintas fuerzas y concibe su empresa como una lucha permanente entre un campo popular y la partidocracia. De hecho, divide toda la historia en dos: desde 1810 hasta la fecha la gran puja argentina ha sido entre nacionalistas y liberales. Así piensa, concretamente, el ministro de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, que fue un fervoroso acólito de Ramos y que hoy explica bien lo que Carta Abierta explica mal. También Laclau, que antes de ser el pensador de cabecera de los Kirchner fue un entusiasta militante de Abelardo Ramos.

Esa división entre nacionalistas y liberales nada tiene que ver con otras divisiones perimidas, como peronistas y radicales o izquierdas y derechas. De hecho, en el nacionalismo hay peronistas, radicales, izquierdistas y derechistas. También los hay en el campo antagónico. La izquierda, sin ir más lejos, se divide muy claramente en tres segmentos: la propiamente dicha hasta el Partido Obrero, la kirchnerista en sus múltiples expresiones y esa fuerza fantasmal e inarticulada que forman socialistas santafecinos, alfonsinistas, peronistas de los años 80 e intelectuales inorgánicos: socialdemócratas. Entre estas dos últimas tendencias hay franjas de indefinición, como las hay en aquellas millas náuticas donde se mezclan el Río de la Plata y el océano Atlántico. Más adelante, sin embargo, es muy claro que uno es marrón intenso y el otro es azul.

Ultimamente he escuchado de varios militantes kirchneristas este concepto: “Néstor Kirchner es sólo el instrumento del campo popular. Está lleno de defectos, pero eso no viene al caso. Es la gran ola de la historia la que pasa y no se detiene en los detalles. Néstor viene a dar esta lucha de siempre por la liberación y contra la dependencia”.

Esa concepción movimientística e histórica hace pensar en una idea vieja y contradictoria: la revolución en democracia. Entiéndase por democracia, en esta visión nacionalista, sólo el derecho a votar y el mantenimiento a regañadientes de ciertas instituciones. Una “revolución nacional” no se detiene en cuestión de formas republicanas, ni en formalidades judiciales o de libertad de expresión. Es por eso que el kirchnerismo se permite a sí mismo violar muchas normas democráticas que considera frenos para una causa mayor. Y es también por todo eso que el problema de la corrupción se hace menor frente a lo que hay en juego: la construcción de “un verdadero país independiente”.

Estamos hablando de un sistema de pensamiento revolucionario, que lleva el traje democrático con incomodidad. Al fin y al cabo, la democracia es un sistema opuesto, producto de las grandes corrientes liberales. Ese último término (liberal), que ha sido desprestigiado hasta el cansancio por políticas ineficaces y corruptas, complicidad con dictaduras y finalmente con el fracaso del Consenso de Washington, poco tiene que ver con el liberalismo como filosofía política surgido de la Revolución Francesa y de las luces.

La socialdemocracia europea y también mucha de la latinoamericana (Chile, Uruguay, Brasil) ha logrado desde esa posición el progreso y la libertad. El chavismo las ve como expresiones de la derecha (serían, a lo sumo, la izquierda liberal y reformista) frente al gran movimiento bolivariano, en el que incluye a Evo Morales, Rafael Correa y el matrimonio Kirchner. Unos son socialdemócratas y otros son nacionalistas. Los dos expresan la oposición al Consenso de Washington, pero con estilos diferentes. Unos profundizan la democracia, otros viven en estado de revolución.

No estamos hablando, claro está, de una verdadera revolución en los términos absolutos y clásicos, sino de un proceso político que se autopercibe como revolucionario y que ha logrado instalar esa idea en el imaginario de crecientes segmentos de la grey universitaria.

Revolución y democracia son dos palabras que en nuestro país tienen buena prensa. Pero me temo que no se puede servir a dos banderas a la vez y que al final siempre se vuelven incompatibles. Los argentinos tarde o temprano van a tener que elegir entre una y otra palabra. Porque la crisis de 2001 era más profunda de lo que creíamos. Ya no existen peronistas y antiperonistas, ni peronistas versus radicales, ni izquierdas contra derechas. Hoy está instalada en nuestro país una discusión simbólica y asordinada entre revolución y democracia. Así de simple, y así de complejo.

Es notorio cómo el proyecto kirchnerista fue variando. En un comienzo, se veía a sí mismo como un partido reformista de centroizquierda que soportaba la hipotética alternancia de uno de centroderecha. Pero con los años y las batallas, y la desesperación por no perder el poder, los kirchneristas comenzaron a hablar del peligro de una “restauración conservadora”. Ese término implica de por sí la imposibilidad de una alternancia pacífica, puesto que si la gran amenaza es una “restauración” lo que se impone es una “resistencia patriótica contra el entreguismo” a todo o nada. Se trata de un dramatismo revolucionario alejado de cualquier atisbo de consenso, y que como toda epopeya prendió rápidamente en nuevas generaciones politizadas de la pequeña burguesía. Esos jóvenes son más kirchneristas que Kirchner, a quien consideran un simple piloto del gran buque nacional. Y están seguros de que esta “revolución” necesita profundizarse día a día y sostenerse en el tiempo. Un tercer, cuarto y hasta quinto mandato de los Kirchner les suena, obviamente, no sólo lógico y aceptable, sino imprescindible para garantizar esta “revolución inconclusa”. “No hay vuelta atrás”, dictaminaron hace unos días los intelectuales kirchneristas, quemando las naves.

… Un verdadero líder de la oposición que quisiera tener alguna chance frente a semejante mística debería quizá pensar menos en cuestiones programáticas y en divergencias ideológicas dentro del espectro político (cualquier partido tiene ala derecha e izquierda) y pensar más en propalar el regreso de los argentinos a una democracia plena después de años de democracia manca y condicionada vivida bajo emoción violenta. Y garantizarle, de paso, a la sociedad electoral que no echará abajo, una vez más, a pico y pala los logros de la actual administración, que los tiene y son muchos.

Ese gesto democrático, si fuera exitoso en las urnas, reencauzaría al mismísimo nacionalismo, que tal vez sería obligado así a jugar de nuevo el juego bipartidista, los acuerdos de políticas de Estado y una vida cívica con menos divisiones, ataques, represalias económicas, golpes de mano, violaciones institucionales y lenguaje bélico

Dejemos de lado los errores fácticos, que son importantes. El peronismo, y el rechazo al peronismo – como su contrapartida, el radicalismo y, en menor medida, el rechazo al radicalismo – son realidades políticas muy vigentes en Argentina. No tendrán el vigor que tuvieron en los años `50, seguro, pero ningún político que quiera ser votado puede darse el lujo de ignorarlas y de construir su imagen tomando en cuenta a una de ellas (aunque, como Binner, de Narváez o Sabbatella traten de no quedar encasillardos en alguna). Y la Izquierda Nacional es una corriente histórica mucho más compleja – con vigencia real en países hermanos –  y los hombres de ese origen que se han acercado al kirchnerismo no son más significativos que los que vienen del Partido Comunista.

Todo eso no quita la brillantez del análisis. Aparte de que, como insinué al comienzo, su descripción del chavismo aporta percepciones interesantes (Viejos amigos, peronistas furiosamente anti K, me han confesado que 30 años atrás habrían estado con Chávez).

Fernández Díaz, a mi entender, no está escribiendo el discurso de un dirigente de la Oposición actual (¿alguien puede concebir a un peronista, a Buzzi, a Macri, o aún a Carrió – para mencionar a figuras muy distintas – diciendo estas cosas?). Y por supuesto no es lo que dicen las tapas de Clarín, ni los editoriales de La Nación. Está sugiriendo una estrategia para los que puedan llevarla adelante, con un eco de Alfonsín recitando el Preámbulo de la constitución, allá por el año 1983. Todos somos hombres de nuestra generación.

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20 Responses to Fernández Díaz: Kirchner y la izquierda nacional

  1. EduA dice:

    Aquí está, Abel:

    La hora de los no políticos
    Por Jorge Fernández Díaz
    De la Redacción de LA NACION

    Jueves 27 de diciembre de 2007

    http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=974124

    Saludos.

  2. Yo comparto bastante tu análisis, Abel. Leí el artículo anoche online antes de irme a dormir. Y tenés razón: uno tiene un montón de desacuerdos con el tipo pero no cabe duda que es un análisis reflexivo escrito para gente con la capacidad de reflexionar, no para las “barras bravas” de la política. No sé si puedo compartir eso de Kirchner impregnándose de una ideología a fuerza de simularla. Y definitivamente no estoy de acuerdo si en vez de decir Néstor decimos Cristina. Quizás porque -con razón o sin ella- siempre he creído que las mujeres son más inteligentes que nosotros mi impresión es que ella tiene las cosas más claras que él y que sabe perfectamente a donde quiere ir aunque ay!, quizás carezca de las herramientas para llegar allí.
    Eddie

  3. Dr Plarr dice:

    “…La socialdemocracia europea y también mucha de la latinoamericana (Chile, Uruguay, Brasil) ha logrado desde esa posición el progreso y la libertad…expresan la oposición al Consenso de Washington…profundizan la democracia…” Sí, Grecia y España están ahora mismo profundizando la democracia y oponiéndose al Consenso de Washington, en una medida similar a aquella en que JFD es un periodista inteligente…

  4. ayj dice:

    el articulo, muy bueno, ahora, lo esencial, sarasa, ni estos, ni los que supuestamente dicen que leen el articulo han gestionado un kiosko, respondiendo por las decisiones
    Quizas la clave de donde estamos es esa, premios y castigos

    Cuando vi el titulo dije, al fin, los medios masivos dicen que no hay gestion, mas no, no fue asi.

  5. parcass dice:

    Estimado Abel:

    Me parece que este tipo(por algo escribe en el diario de los Mitre)tiene un desorden importante en la cabeza.

    Creo que se quedo un poco corto: deberia relacionar a Kisner con Putin, con algun grupo de poder chino,con algun
    islamico,y con el amigo de Harry, Ollanta H.,y por supuesto los hermanitos Castro( sobre todo con Raul que es el empresario).

    Kisner es un tipo mucho mas simple y practico:es un perorista raro:no le preocupa su posicion politica;lo unico que le importa son las cuentas(personales y del estado)cuanto tengo y cuanto tengo que pagar.
    Es el primero en hacer eso como politico(militar,radical o peronista).

    Lo demas es solo circo para los barras de la politica.

    Cordiales Saludos
    ramon c

  6. harry dice:

    Dr Parcass,Ollanta apoya a Keko Fujimori-la hija – porque tienen un enemigo comun Garcia.La realidad peruana ,boliviana y ecuatoriana es muy compleja.
    Ollanta empezo con un nacionalismo indigenista racista que liquido el mismo Chavez al apoyarlo groseramente, en Ecuador el pais sigue dolarizado gracias a Cavallo y no parece molestarles . Evo Morales resulto ser mas astuto de lo que preveiamos,jugo bien entre las rivalidades argentino-chilenas.Pacto con los britanicos,evito la secesion de Santa Cruz de la Sierra y evito la guerra civil en el distrito catolico boliviano que es Cochabamba.
    Ha sido notablemente habil pero su vicepresidente no es un improvisado.Si usted analiza todos estos problemas reales de ua sociedad marginada como Bolivia -Zimbawe y vemos nuestro papelon por Botnia con el Uruguay casi no hay nada que decir.
    Ahoa acabamos de hacer un nuevo papelon con Israel y en cuanto al discurso de Cristina ya lo estoy analizando pero abrevando sus propias fuentes.
    La burraqueria esta alli.
    De Gaulle empezo sus memorias diciendo —” yo tenia una cierta idea de la Francia ” cuando estos personajes se vayan podran escribir con rigurosa honestidad ” nosotros teniamos una cierta idea de Santa Cruz …”
    Buen domingo.

    • PARCASS dice:

      Estimado Harry:

      No tome en serio mis dichos sobre Ollanta,ya que sabia que Ud no deja pasar una.

      Si, coincidimos totalmente que estos paises( y nosotros) soportamos una realidad muy compleja.Dificil de comprender si uno no la vive de cerca.

      Y debemos agregar a Colombia, -donde quedo demostrada mi impresionante incapacidad de leer correctamente la politica-mi candidato saco la mitad de las previsiones encuestologicas,bueno por lo menos paso a 2da vuelta.
      Creo que Mockus tambien tenia “una cierta idea de Colombia”.

      Mis saludos
      ramon c

      • Edgardo Arrivillaga dice:

        Parcass, el etnocacerismo ollantista fue destruido por Chavez que jugo exactamente a Alan Garcia.Era muy ingenuo suponer que los aldabonazos del King Kong no afectarian al nacionalismo peruano.A Chavez ya lo tuvimos con el primer Peron y la version caribeña es un producto de la crisis ADECO -COPEI. Ahora ese pais se maneja con direcciones ocupadas por el ejercito mientras Maduro ve como se volatiliza su poder economico.Asi les ira, a menos que como en la Argentina vuelvan a cargar sobre la clase media via ley de alquileres y otras imbecilidades que ya hemos visto. Abel sostiene que Peron no tenia un cuerpo doctrinario sistematico.Comparto.Tomo lo mejor del fascismo social de 1921,antipaludismo,reformas sociales asociadas a los san sepulcristi y luego de las agachadas ante Cooke viro rapidamente hacia la comision trilateral. inspirada por Agnelli y Peccei.Kirchner es un ejecutivo que no leyo demasiado.Los candidatos peronistas y no peronistas son pateticos.Destruir a las FFAA y de SS aca fue la garantia de la colombizacion y todavia tengo que soportar a protocomunistas como Diana Conti.Si el proximo goberno no llega con los 500 decretos ya preparados ,como hizo Rataneau todo sera volver al mismo casillero.Estamos mal e iremos peor.Abel,la escuela de Frankfurt ya nadie la lee porque no la entienden.Su mejor trabajo es sobre MAHLER y la musica atonal.Es una interesante combinacion entre el pensamiento monarquico austro hungaro y un grito de corazon contra la libertad de prensa.Y dije ayer lo que tengo que decir sobre Kirchner.Su mujer es infinitamente peor porque es sugestionable.Y para peor por el discurso,tipico de la FUBA.Abrazo.Edgardo.

  7. Mariano T. dice:

    El embole de esa mística de revolucionarios falsos es que va a haber muchas peleas por no tener el congreso dominado. Incluso en el cas que retengan el poder, en 2007 sacaron el 47%, cifra que deberían repetir para no perder más legisladores.
    Lo de carta abierta es abiertamente antidemocrático. Quién carajo se creen que son?

  8. Desde Mompracem dice:

    El artículo de Fernández Díaz es tan interesante como erróneo. Si lo del ministro es cierto, y no un recurso para introducir la referencia bajo un manto de cierta autoridad, Fernández Díaz ha comprado pescado podrido. Néstor y Cristina pueden no haber militado o haber militado un poquito y de lejos en´la nube ideológica de la Orga y su praxis destructiva y, lo peor, autodestructiva. Su anclaje más firme es en los negocios, porque la revolución (lo dijo ella y lo conforma “Svetlana” Diana Conti) se hace con plata y la plata hay que amarrocarla previamente (“acumulación primitiva”, que le dicen). La revolución se convierte en sinónimo de los negocios. Los negocios son la continuación de la revolución por otros medios. O, si prefieren,los negocios son la etapa superior del revolucionarismo. Y ahí han rejuntado a todos: ex montos, ex erpios, ex Ucedé, ex radicales, ex PSIN y FIP…y hasta peronistas que andan todavía a la casa del prefijo “ex”. Por otra parte, reivindico al Colorado en su inteligente repudio de la enfermedad infantil del terrorismo, en su condena del foquismo guerrillero, en su advertencia de que lo de Vandor fue un crimen y no un error, en su demostración de que ir contra la Iglesia y contra el Ejército era progre pero, al final, contrarrevolucionario. Discrepo en mucho con él, pero lo que señalo es lo firme de un pensamiento auténtico. Después, si el menemato, si la embajadaen México…pijoterías. Fernández Díaz es un pibe (es un decir) inteligente, pero tiene que hacer los deberes. No fiarse de los díceres de un ministro de los revolús con paraíso fiscal, que creen que puteando a Beniamino Gigli y llorando con Teresa Parodi están a la altura de Simón Radowitzky.

  9. Fede M dice:

    “Se trata de un dramatismo revolucionario alejado de cualquier atisbo de consenso, y que como toda epopeya prendió rápidamente en nuevas generaciones politizadas de la pequeña burguesía. Esos jóvenes son más kirchneristas que Kirchner, a quien consideran un simple piloto del gran buque nacional. Y están seguros de que esta “revolución” necesita profundizarse día a día y sostenerse en el tiempo…”
    Apa…

  10. yevgeny dice:

    Yendo directamente al meollo de la cuestión:
    “La socialdemocracia europea y también mucha de la latinoamericana (Chile, Uruguay, Brasil) ha logrado desde esa posición el progreso y la libertad.”
    Me parece que F.Díaz ha llegado a la brillante conclusión de que por el camino de cualquier tipo de “izquierda nacional” jamás se llegará a donde Él pretende llegar: A su noción de progreso y libertad. No obstante, parece tener la intención de que la izquierda asuma que su objetivo es el mismo que el de la derecha: Nunca. NO se trata de distintos métodos para llegar a lo mismo, se trata de distintos métodos para llegar a algo distinto, sino a lo opuesto. Quizás F.Díaz no pueda concebir (en su maravillosa capacidad concensuadora) un objetivo diferente al suyo. ¡Después los comentaristas de ultraderecha (que abundan en las webs y blogs)dicen que la izquierda (sea marxista, nacionalista, peronista, lo que sea)es soberbia!

    P.D. Me pregunto en que lugar de la izquierda ubicará F.D. a P.Sur, si es que lo ubica en ese arco…

    • Abel B. dice:

      Sin “interpretar” a Fernández Díaz – el trabajo de un periodista es hacerse entender – le aclaro que la división planteada por muchos comunicadores, algunos filósofos, y la “opinión pública” dominante en Europa, no es entre Izquierda y Derecha, sino entre un sistema político basado en el supuesto de la alternancia entre fuerzas de “izq.” y de “der.”, y sistemas que no la admiten (ya sean éstos de “izq.” o de “der.”).

      Esta división tiene algunos agujeros obvios, pero eso da para un post, que ahora no tengo tiempo de hacer. Si Ud. se anima…

      • yevgeny dice:

        No lo niego, pero F.D. “entra” en el campo discursivo y simbólico de la izquierda, y ahí sus planteos de democracia, libertad y progreso ya fueron analizados y respondidos hace ya medio siglo. En realidad, esta en los orígenes de lo que prácticamente se conoce como izquierda en la actualidad: Casi desde que existe este sistema social (que dicho sea de paso tiene su “bigbang” en una revolución. Volveré sobre el punto.), hubo pensadores y movimientos sociales que pusieron en tela de juicio la intangibilidad -por decirlo así- de los encumbrados lemas del capitalismo liberal.
        Es imposible hasta para el más obtuso no encontrar en la obra de Marx (sobretodo en las obras publicadas póstumamente, es decir buena parte de las primeras obras) una crítica puntillosa a los conceptos “burgueses” de igualdad y libertad (propiedad).
        Pero dije medio siglo porque me refería a la escuela de Frankfurt, que hizo un análisis de “los dos mundos modernos” de su época – el capitalista y el soviético -, que aún mantiene una enorme vigencia.
        Yo respondería al análisis de F.D. con una respuesta de esa época como “el hombre unidimensional” de Marcuse que en buena parte trata el tema del control de las divergencias al sentido único de pensamiento y estilo de vida (y cómo el control del último, a su vez, es utilizado para el control del primero). En definitiva el control al cambio cualitativo (tanto en el capitalismo como en el comunismo soviético). No tengo blog pero con gusto te envío por mail algunas citas a modo de resumen.

        Ahora, el concepto de la dicotomía democracia-revolución es casi glamoroso.
        Como decía, la democracia liberal de F.D. surgió tanto en Europa como en América a partir de procesos revolucionarios. Procesos revolucionarios terriblemente sanginarios. Rosa Luxemburgo en su discurso de fundación del partido comunista alemán, dice que la revolución comunista no necesitará del terror de la revolución burguesa, porque la comunista “quiere destruir instituciones, no personas” (lo cual fue tomado como una crítica a la revolución rusa, dicho sea de paso).
        Pero ni F.D. ni nadie niega la existencia de la revolución francesa: simplemente omiten ponerla en perspectiva histórica y trazar paralelos con la actualidad, u otras revoluciones. Entre las tantas cosas en las que coínciden los liberales y los conservadores, resalta la negación de la historia como evolución social. Justo Laclau recordaba el domingo en una entrevista en “tiempo argentino” que el concepto de “democracia” no era bien considerado en el siglo XiX.
        Y ya que mencioné anteriormente a R.L., quien mejor para ejemplificar la profunda o directamente biyectiva relación entre revolución comunista y democracia: No hay una sin la otra. Concepto rastreable perfectamente en la obra de Marx.
        El peronismo merece un análisis a parte.

      • yevgeny dice:

        (Con lo dicho no quiero sostener que la izquierda ya tiene resueltos todos los interrogantes o problemas, para nada. Peor tampoco no son las falsas disyuntivas que plantea el pensamiento liberal las que la conflictúan).

      • yevgeny dice:

        Al respecto de Marcuse, los medios, la opinión pública, la simbología y el lenguaje, acá dejé un comentario: http://mundo-perverso.blogspot.com/2010/05/el-homo-clarinus.html

  11. Gerardo González dice:

    Fernández Díaz es un escritor, no un político. Dirige el suplemento literario de La Nación, muy plomizo para mi gusto. Es como un Abel Posse joven, pero con un instinto político que lo hace sucesor natural de Claudio Escribano, el pensador del diario de los ricos.
    Su nota es rica en ideas y matices. La tesis central es que el 2011 la ciudadanía deberá elegir entre la revolución y la democracia, aunque no lo diga tan claro.
    Acierta en la resurrección de políticos y pensadores minoritarios, como Jorge Abelardo Ramos -por sobre todos- Jauretche, Scalabrini Ortíz y (agrego yo) Hernández Arregui, Puigross, los Viñas y algunos más. Cooke era ágrafo.
    Dice que esta izquierda nacional conforma un sólido pensamiento, superando la etapa montonera.
    Revolución o democracia.
    Discrepo que Ramos tenga hoy la primacía de antaño.
    Describe al nacionalismo de izquierda (el de derecha murió) como enemigo de la democracia, sin nombrar en su larga nota a Fernando Solanas, el representente más votado de esa tendencia.
    El artículo merece análisis detallado, porque está lleno de verdades y trampas.
    Es un escrito aventurado, lanzado hacia las grandes realidades históricas. Un esbozo.

  12. Rafa dice:

    Para ser sincero, esto a mí me parece más que nada un intento de contarle a los lectores de LN un cuentito algo más elaborado que la ya gastada y poco creíble leyenda del “Kirchner montonero”. Los que creen en NK y CFK y que vivieron los ’70 quizás pongan en ellos algunos de sus viejos ideales. Pero más allá de una conexión retórica y emocional con esa época, ante todo los K son pragmáticos y a mí me cuesta encontrarles rasgos de “izquierda nacional”. Aunque es cierto que en los conflictos de hoy día se aprecia la vigencia del pensamiento de Jauretche, que no se definía exactamente de esa tendencia. JFD es un tipo inteligente y que escribe bien, pero para mí esto es mayormente sarasa.

    Un abrazo.

  13. Luisa Veitmann dice:

    Excelente ejercicio de observación ideológica y de la presión que algunos medios ejercen sobre gobiernos: Desde Argentina, portadas de diarios de toda América Latina: http://ensamble19.com.ar/TAPAS/tapashoy.htm

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