la tecnología, los ejércitos y los blogs

Después de algunas entradas de análisis político actual, y de un par de posts que, con sus comentarios, repasaron una parte de la historia de sangre y derrotas que ocurrió hace algo más de 30 años, subí ayer uno breve. un poco casual, que tomaba un hecho del presente, el satélite SAC-D Aquarius construído en Argentina, y lo miraba como un ejemplo de lo que somos capaces de hacer en el futuro los argentinos si aplicamos la coherencia y la continuidad que mostramos en la CNEA y en INVAP (agregando, como es mi estilo, una nota de caución – no económica, política – con la anécdota en la asamblea sindical en que preguntaban sobre el precio de la carne).

Los comentarios fueron trazando su propio camino, en el estilo bloguero, y entre otras cosas se desarrolló, gracias en particular a Ariel, un fascinante debate sobre la tecnología y la estrategia de los ejércitos rusos y alemanes en la 2da. Guerra. Hay que reconocer también que, como sucede habitualmente, los que han estudiado o leído mucho sobre un tema hacen afirmaciones puntuales y precisas, con muchas reservas (como Gerardo G, cuando en un comentario al final habla del tema de los municipios). Las generalidades terminantes surgen de los que han leído algo del asunto.

Pero, bueno, llegamos al fin de semana, donde, todos los registros lo indican, disminuyen las visitas a los blogs y yo – que no soy un experto – voy a relajarme y divagar con mis propias generalidades. Prometo plantear al final, tomando el ejemplo de EduA («volviste, papá!», como diría Coppola), algunas ideas constructivas.

Empiezo diciendo que no comparto la visión de Clausewitz como el filosófo de la guerra. Ciertamente, es uno de sus grandes pensadores, en el pesado y minucioso estilo alemán. Pero creo que es el filósofo para los ejércitos de masas y sus generales, tal como existieron entre Napoleón y el final de la 2da. Guerra Mundial. Un breve momento en la historia de la guerra. Para los conflictos que se desarrollan desde entonces, los nombres son muchos, y ninguno ha adquirido status de autoridad indiscutida: no ha habido tiempo para decantar. Cabe señalar que el más citado es el vietnamita Giap (Tiene la autoridad que dan las victorias).

Si vamos a pensar sobre la guerra en general, como conflicto armado de voluntades, bueno, no creo que muchos expertos en serio cuestionarán el lugar prioritario del chino Sun Tzu, como señala Manolo. Y yo me animo a proponer como el estudioso moderno que ha hecho los aportes más racionales a una actividad frecuentemente irracional, el nombre del inglés Liddell Hart.

Otra afirmación terminante en esos comentarios que no me convence: «Hitler fue un genio de la guerra«. Indiscutiblemente, Hitler mostró una intuición extraordinaria en decisiones puntuales, como, por ejemplo, su decisión de apoyar las ideas de Guderian sobre la Blitzkrieg, frente a generales demasiado conservadores; o cuando, antes, percibió que ni Inglaterra ni Francia estaban dispuestas a pelear para impedir el rearme alemán. Pero también cometió imprudencias dífíciles de creer; sobre todo, contra toda la experiencia alemana sobre las consecuencias de una guerra en dos frentes, decidió atacar a la Unión Soviética antes de doblegar definitivamente a Inglaterra. AyJ señala otros errores, más puntuales y menos conocidos. Si se piensa que fue Alemania quien declaró la guerra a EEUU. y no a la inversa, después de Pearl Harbor, se puede decir que Hitler garantizó que perdería la 2da. Guerra.

Recuerdo haber encontrado, creo, en un libro de David Downing, una percepción interesante sobre el nazismo: Hitler y su ideología, un producto patológico del romanticismo alemán frente a la crisis de Europa, conjugaba con la toma de decisiones audaces y sorpresivas en el momento, y a también con desarrollar sueños ambiciosos en términos de siglos y milenios: los colonos germanos cultivando su Lebensraum en las fértiles llanuras de Ucrania, o la Raza Superior nietzcheana con una moral de Señores. Pero no se adaptaba bien a la noción de proceso, a una estrategia de pasos prudentes encaminados a un objetivo de mediano plazo. Es una idea interesante para reflexionar sobre ella. Porque me parece que a nosotros los latinoamericanos, con un trasfondo cultural completamente diferente, puede hacérsenos la misma observación.

Hablando de moralejas que pueden sacarse de experiencias europeas, hay una mucho más básica: Cualquier tonto que mirase un mapa geográfico, de población, de industria entre los años 1870 y 1950, podía decir que el surgimiento en esos mismos años de una Gran Potencia capaz de eclipsar al Imperio Británico en suave declive y rivalizar con el único rival posible, los EEUU., dependía de un acuerdo sólido entre Alemania y Rusia. Sólo la increíble estupidez del Kaiser Guillermo II, algunos ministros del zar y, por supuesto, de Hitler fue capaz de impedirlo.  Y también, como el obstáculo profundo, el racismo mediocre de las masas blancas semieducadas de las grandes urbes germanas, que necesitaban desesperadamente sentirse superiores a los «brutos» del Este.

¿Está claro por que hablo de moralejas? Un vistazo a un mapa económico de la América del Sur deja claro que la clave de la construcción de una potencia pequeña a mediana – capaz ciertamente no de rivalizar con EEUU. y China, a lo sumo de evitar que le pasen por encima – radica en un acuerdo sólido entre Brasil y Argentina (que tome en cuenta al resto, eso sí). Nuestros políticos han sido, en los últimos 30 años, menos estúpidos que lo que fueron hace un siglo sus colegas de cerca del Elba y del Vístula: han percibido el hecho evidente, y no han cometido torpezas ilevantables. El problema radica en su falta de ideas y de capacidad de previsión – el oficio de Itamaraty y la muñeca de Lula no alcanzan para suplirlas, especialmente si nosotros no tenemos políticas para el resto hispanoparlante. Y, tengo que decirlo, los restos de un racismo estúpido, que necesita sentirse superiores a los morochos brasileños. No está ya tan extendido, después que la prensa internacional empezó a cantar las loas de Brasil (los estúpidos también son cholulos). Pero sabemos que algo queda.

Habiendo divagado, a esta altura de la noche y ya preparado espiritualmente para el fin de semana, no me queda energía para ideas constructivas. Pero cumpliré con mi palabra: las tomaré de otros.

Mi amigo Manuel Barge escribió en los comentarios de ese post una frase que considero describe el problema más serio de Argentina: «el problema no son los tecnólogos, y su capacidad; sino la inexistencia de una burguesía que genere aplicaciones a los descubrimientos«. Tiene razón Manolo, y solucionarlo llevará generaciones.

No es una solución, pero una política inteligente para integrar las fuerzas armadas al esfuerzo de la Nación la sugiere Ezequiel Meler en su post Fuerzas armadas, estado y proyecto nacional: entre otras misiones, que aporten al desarrollo de la infraestructura y al progreso tecnológico. También en esa larga columna de comentarios Ariel, AyJ, Manolo han dado ejemplos de como los ejércitos realizaron brillantemente esas tareas ante la dura necesidad de la guerra moderna.

Y en Argentina, que no tuvimos ese tipo de estímulo, Ezequiel nos recuerda que «fue un militar, Enrique Mosconi, el ideólogo y primer director de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Fue otro militar, Manuel Savio, el primer director de Fabricaciones Militares y de SOMISA. ¿Se acuerdan del Pulqui? Bueno, un proyecto de esa naturaleza, producto de la inteligencia cordobesa, no hubiese sido posible sin la insistente prédica de hombres de armas como Mosconi y Savio«.

Buen finde.

26 Responses to la tecnología, los ejércitos y los blogs

  1. PARCASS dice:

    Estimado Abel;

    Respondo rapido sino me olvido:no voy a tener al arrogancia de decir que soy experto en Clausewitz:ni siquiera lo lei.(Por otra parte, las traducciones que existen al castellano son malas y estan hechas del frances,tambien inexactas).Si lei, y casi estudie a quien considero sino el maximo (le pasa raspando) filosofo de la historia:Raymond Aron.

    RA se ocupo y como de Don CvonC:»Pensar la guerra»: un libro endemoniado,dificil.Y deberia buscar los libros(2 tomos,que edito el Centro Naval) que le dejo un concepto:

  2. PARCASS dice:

    Estimado Abel:

    Toque algo, y se publico sin terminar.Sigo:

    Segun RA habia en el pensamiento de CvC dos nucleos centrales:el principio de aniquilar y el segundo la supremacia de la inteligencia politica sobre los medios militares.Con las armas nucleares la inteligencia politica queda confirmada y practicamente elimina la primera.

    Y de donde saco que Giap entendia algo:lo echaron antes de terminar la guerra y volvio para atacar a Kampuchea.Perdio muchas batallas: ej.Valle de Dau(1000 yanquis contra 9000 VC),la ofensiva del Tet, y tambien contra los franceses.Y creo que es en sus memorias que cuenta que si USA seguia bombardeando UN DIA MAS HANOI, debian rendirse.

    Entiendo que se reconoce una gran capacidad logista(un buen segundo al mando).

    Pero son puntos de vista.

    Despues la seguimos,por tengo que responder a los insultos de Don Gerardo.

    Cordiales Saludos
    ramon c

  3. Ariel dice:

    PARCASS,
    el punto con Giap es exactamente ese: podía perder batallas (y con USA perdió TODAS), pero su concepción política y operacional de la guerra, de la que Ho Chi Minh era tan adepto como él, le permitía ver lo contingente de eso.
    Esto es, mientras la idea occidental tradicional (que en CvC se ve en su idea de aniquilación, que se consigue en una batalla definitiva) buscaba la definición en la victoria militar en combate por aniquilación, la estrategia norvietnamita apuntaba al resultado político del desgaste y la ocupación del territorio (alguien, tal vez el mismo Giap, comentaba que era la diferencia entre jugar al go y al ajedrez, lo que me parece en sí una comparación brillante).
    Así, la ofensiva del Tet fue una derrota táctica absoluta, con la virtual aniquilación de las fuerzas de la RVN en el sur y un debilitamiento casi terminal del VC, pero al mismo tiempo fue la que marcó el principio del fin de la presencia de USA en el país.

  4. Ariel dice:

    Abel,
    un dato interesante que refuerza lo que decís del absurdo de la confrontación entre Rusia y Alemania, como entidad continental capaz de oponerse a lo poderes imperiales de ultramar, se da en la misma IIGM: las fértiles praderas de Ucrania, bajo control de Stalin, enviaban a Alemania tres veces más cereal que las mismas bajo control alemán durante la guerra. Ni hablar de todos los demás elementos estratégicos, como el hierro y el manganeso, que dejaron de llegar en tiempo y forma.
    Ahora, Hitler llega al poder en Alemania exactamente por expresar sin vueltas sus intenciones en relación al sometimiento de los eslavos y otras hordas del Este, así que más que un error geopolítico, lo veo como una necesidad de tocar una fibra sensible para conseguir su ascenso local, amén de creerlo él también.
    En otro aspecto, hay que recordar que peleó en las trincheras en la IGM, con lo que sufre una aversión a la guerra estática. De nuevo, me parece ver más una decisión desde lo irracional en apoyarlo a Guderian, que una posición pensada desde una cierta capacidad militar. Creo que Manstein comentaba la suerte de Hitler en ese aspecto.

  5. PARCASS dice:

    Ariel:

    USA se fue de VN por gente como HoFonda una descerebrada que hizo campana contra USA dentro de USA ( e incluso lo fue a abrazar al asesino serial Ho).

    Si hubiera sido francesa ( el pais de la luces ) seguramente la habrian fusilado en el acto.

    CvC no aceptaba el desgaste ni tampoco la aniquilacion.La aniquilacion era solo un extremo,teorico, que permitia sacar a la luz el otro componente esencial (politico)de la guerra( el extremo opuesto).

    Giap no fue un gran militar, fue un gran marketinero ( sobre todo en occidente) que hizo de sus derrotas,victorias.
    De cualquier forma: para decirlo claramente: creo que estas pulverizando el argumento de Abel.
    No tiene la menor importancia,ya que no estamos querer ganar un debate sino acercarnos un poco a lo real(no creo que lo logremos,pero por lo menos el intento vale).

    Cordiales Saludos
    ramon c

  6. Ariel dice:

    PARCASS:
    no me interesa si pulverizo o no el argumento de Abel, sino poner en perspectiva el tema de la diferencia entre concepciones estratégicas.
    La aniquilación se refiere específicamente, si hablamos de estrategia, en CvC, al aniquilamiento de la capacidad militar del enemigo, que es lo que se busca en la estrategia alemana tradicional de la época. No es un extremo teórico, es una conclusión funcional de un modo de hacer la guerra históricamente en occidente, que fue sistematizada brillantemente por el Estado Mayor alemán.
    Lo que se vio después, en la realidad de las guerras de naciones en armas y posteriores, es que esa aniquilación de la capacidad militar enemiga concreta se vuelve abstracta, cuando cada habitante hábil de una nación se vuelve un potencial combatiente, o cuando el concepto operacional pasa a imponerse sobre el táctico (aceptar la batalla como una contingencia, que mejora la situación con la victoria en combate, pero no la vuelve necesaria). El conocer la posibilidad de contar con «enemigos internos» en el bando contrario es parte de esa estrategia, donde importa más, entonces, que se preocupen por 3 cadáveres envueltos en la bandera de USA que 3 mil vietnamitas en zanjones. Es el día de hoy que en USA se habla sólo de los 58.000 muertos yankis en Nam, de 3.000.000 totales que tuvo la guerra.
    O, en el caso de las operaciones más convencionales de la IIGM, lo tenés a Manstein pensando, en Kursk, que la tenía la victoria cocinada en su batalla, para descubrir que se le caía todo el resto del frente casi sin disparar un tiro.
    Es de nuevo el ejemplo del go y el ajedrez: mientras uno busca el jaque mate del Rey, el otro se basa en ocupar posiciones concretas regionales, para conseguir una victoria total, más allá de las posiciones efectivamente ocupadas por el enemigo. También aplica, en otro nivel, el tan conocido aforismo de Sun Tzú: «Conoce al enemigo como a ti mismo y ganarás mil batallas sin ser derrotado».
    Eso también explica por qué eran más efectivos el puñado de Boinas Verdes al principio de la intervención que esas glamorosas batallas en que destrozaban enemigos superiores en número y dejaban tendal de muertos. La presencia y participación ocupando el territorio era la clave, no el destruir la capacidad militar del enemigo.
    Esto ahora es doctrina en el USAR para operaciones en conflictos limitados, que entiende claramente los errores que se cometieron, aunque cometan otros nuevos (o nuevas variantes de los mismos, es todo un tema ese).

  7. PARCASS dice:

    Ariel:

    Estoy diciendo que CvC descartaba el aniquilamiento,por esto es actual.

    Cordiales saludos

  8. Ariel dice:

    A ver, ya puntualicé a que se refiere CvC con ese término, pero mejor, citemos a Clausewitz, entonces:
    «Las Fuerzas Militares deben ser anuladas, esto es puestas en tal estado que no puedan continuar la lucha. Haremos notar aquí que con la expresión «aniquilamiento de los medios de combate enemigos» nos referimos a la idea expuesta.» (1° – II)

    «Ahora, en el combate, toda la actividad, pues tal supone su concepto, se encamina al aniquilamiento del contrario, o mejor dicho, de su capacidad de combatir ; la destrucción de las fuerzas en combate es, pues, siempre el medio para conseguir este fin del combate.» (1° – II)

    Entonces, como dije antes, se entiende por aniquilación en CvC (y me cito a mi mismo) «al aniquilamiento de la capacidad militar del enemigo, que es lo que se busca en la estrategia alemana tradicional de la época.»

    Nadie dice que es obsoleto, ya que en determinadas situaciones limitadas, funciona. Pero ante un enemigo para el cual su propia capacidad militar es sólo una parte del dispositivo político/militar de defensa, empieza a hacer agua. Buscar una victoria en combate como único medio de victoria en toda la campaña se vuelve hasta contraproducente. Y aplicarlo a rajatabla puede funcionar, si uno puede pagar el precio (ver la Insurgencia Malaya y como la «resolvió» UK, por ejemplo).
    CvC ve claramente (y explícitamente) a la victoria estratégica («fin político de la guerra») como el resultado de las victorias en los combates (tácticas).

  9. Gerardo González dice:

    Es sábado, pero tengo tiempo.
    Abel señala un gran hecho: los europeos, incluso la URSS, allá por 1930, creyeron firmemente que EEUU no se metería en la guerra continental. Pero Japón ocupó todo el Pacífico: parte de China y todas las polis coloniales inglesas y holandesas. Y le hundieron lo mejor de la flota en Pearl Harbour. Pocos días antes de PH fue citado al despacho del Secretario de Estado americano el embajador de Japón, a quién se le entregó una nota ultimatum exigiendo el retiro de todo lo conquistado. El comentario del diplomático fue: «A partir de ahora, los acontecimientos de desencadenarán automáticamente».
    Abel: la declaración de guerra de Alemania a EEUU fue un tecnicismo, algo menor.
    Lo que resulta fascinante es la conversión del gigante industrial americano en el mayor productor de armas e insumos guerreros de la historia humana. Ellos, que tenían buena C&T, diseñaron desde barcos de guerra de cemento armado hasta el legendario Jeep.

    Del asunto de los bloques opinaré otro día.

  10. Gerardo González dice:

    Siempre me asombró que la entrada en la guerra por parte de los EEUU fuera votada unánimemente en el Senado y por todos los representantes, excepto una señora que era pacifista.

  11. Lurker Nº1 dice:

    Gerardo: los queridos muchachos del Gran País del Norte ya tenían adquiridas muchísimas empresas de sectores estratégicos de Europa desde poco después del fin de la Primera Guerra Mundial. Algunos sectores de la industria alemana ya estaban técnicamente en manos de capital financiero estadounidense, de manera directa o indirecta. El apoyo al esfuerzo de guerra ruso ya había empezado antes de la invasión alemana (o sea, mientras el Pepe Stalin era formalmente un aliado de Adolfito). La clave de cifrado de los mensajes militares y diplomáticos japoneses era conocida por USA desde fines de los años ’30 (pero se hacían magistralmente los sotas, al punto que una de las órdenes operativas en vísperas de Pearl Harbour fue hacer zarpar a ciertas embarcaciones de gran porte para que el valor del golpe japonés fuera más propagandístico ante la opinión pública que militar, cosa que sabía muy bien el Almirante Yamamoto, contrario a esa guerra porque había estudiado en Estados Unidos y sabía que se metía con otros jugadores de go). Si a todo eso le sumamos que el PC ruso, vía los restos del PC alemán, tenía infiltrados a los nazis hasta en el cuartel general de la Gestapo, realmente la derrota teutona no debe asombrar a nadie (las decisiones de Stalin en guerra apretando a los aliados para que le abrieran el frente occidental antes de moverse en la ofensiva final del Este están derivadas directamente de lo que no supo hacer Kerensky en 1917 para zafar del golpe leninista hecho con dinero alemán).
    Son mucho menos zonzos de lo que algunos nos quieren hacer creer. Estados Unidos suele hacer política internacional proyectando sus movimientos con lustros de anticipación (hasta hubo en circulación pocos años ha un libro deBrzezinzki escrito en los setenta que mostraba todos los movimientos posibles en medio oriente y Asia más o menos como se los pudo ver en los últimos veinte años). Rusia, otro tanto. Jamás dan puntada sin hilo, y jamás confunden el interés propio con el de los coequipers (error polñitico y militar que cometen muchos de sus aliados). Los chinos, aprendieron de tantas veces que los empomaron los europeos y los yanquis. Podríamos aprender algo, alguna vez 😉

  12. Abel B. dice:

    Lurker 1:
    Puedo discutir la fábula, pero no la moraleja.
    Quiero decir que, aunque tengo dudas sobre una previsión infalible por parte de los yanquis, y aún de los polaco-estadounidenses como Brzezinski, estoy convencido al igual que Ud. que procuran ejercerla, para proteger en el largo plazo su Nación y su constitución.
    Tienen una clase dirigente que, abierta a hombres nuevos de gran talento como el mismo Zbig o Kissinger, mantiene tradiciones de familia que le permiten pensar en términos de décadas.

    Los argentinos pagamos por nuestra mayor mobilidad social con que lo que podría ser nuestra clase dirigente no se siente comprometida con el destino argentino.
    Tenemos que reemplazarla con el Estado, en la tradición francesa: una administración que no usurpe las decisiones políticas – que son del pueblo en su conjunto, a través de los mecanismos democráticos – pero que les de continuidad y planifique.
    Ahora, en todos los países occidentales el Ejército ha sido el organismo más antiguo de esa burocracia estatal. Pero entre nosotros cayó en la trampa de ser el partido militar. Y terminó contribuyendo a la destrucción del Estado.
    ¿Podremos revertir ese proceso?

    Saludos

  13. Algunas observaciones menores.
    Afirmar, como lo hace Parcass, que USA se retiró de Vietnam «por gente como HoFonda -supongo se refiere a Jane Fonda- descerebrada» es, por decirlo suavemente, bastante audaz y, más importante, inexacto. Gente como la actriz no hacía más que recoger un sentimiento popular horrorizado frente a una guerra que mataba a sus hijos y que no cesaba de brindar victorias pírricas. ¿O porque cree Parcass que LBJ decidió no postularse para la reelección en 1968? ¿Porque escuchaba las canciones de Joan Baez?. Afortunadamente en este país fusilar pacifistas es algo que no hacemos (a mi me enorgullece mucho esa renuencia gracias a la cual creemos que Eugene Debs fue un ejemplo a seguir y no un traidor a la patria).
    Coincido con Ariel: Hitler no merece ser considerado un gran estratega sino alguien que había aprendido el horror y la esterilidad de la guerra de trincheras. También acierta en su caracterización de Manstein (el verdadero artífice de la exitosa ofensiva alemana de mayo de 1940).
    Eddie

  14. PARCASS dice:

    Estimado Abel:

    Eddie:

    1.USA salio de Vietnan por la altisima presion «popular»,en contra de una guerra.

    2.La pongo a J Fonda solo como una figura conocida.Y esa presion no provenia de la clases populares,todo lo contrario, provenia de intelectuales,periodistas,artistas,etc (todos provenientes de la gente con alto status social).

    3.Manolo hizo un post hace unos dias de las rubias aburridas que integran en USA la jidah islamica,parecido.

    Ahora bien: como soy un tipo popular acepta el dictamen de la mayoria(Ariel,Gerardo,Abel,Eddie,etc) no comparten para nada mis postulados, por tanto mis errores son evidentes.

    Cordiales Saludos
    ramon c

  15. ram dice:

    Me llama la atención, en éste y el anterior post, donde se analiza la IIGM, que se hayan omitido algunas cuestiones.
    Las primeras campañas, justamente las exitosas, de Alemania fueron desarrolladas en inferioridad de condiciones en algunos aspectos claves – sus fuerzas blindadas eran mayoritariamente livianas y en algunos modelos de tanques, directamente inservibles (Panzer I), el tanque principal fue el Panzer III – cuyo cañón inicial, de 37 mm o el más usual, de 50 mm, y blindaje débil servía de muy poco frente a los Char B franceses, los Matilda británicos y nada frente al T-34 ruso. El modelo mejor armado y blindado, el Panzer IV, sólo estuvo disponible en número adecuado para cuando la campaña rusa; pero globalmente era una fuerza de tanques livianos.
    Sin embargo, se impusieron en toda la línea; por un lado por algunos aciertos de hitler y cía. (Las Ardenas, para atacar Francia, por ejemplo) pero básicamente por una conducción táctica en el terreno, que preservaba importantes márgenes de autonomía en la operación directa, el uso concentrado de las unidades mejor equipadas y el amplísimo grado de comunicación por radio entre unidades, entendiéndose por unidades a cada tanque, cada avión y cada grupo o grupito de infantería, artillería, etc.
    Un esquema centralizado pero a la vez muy flexible y rápido. Tan flexible que, por ejemplo, durante las campañas se reciclaban los propios diseños de los tanques, los retirados del frente (Panzer II y III o los Skoda checos) por su insuficiencia, volvían reconvertidos en artillería de apoyo, «cazatanques», tanques antiaéreos o lanzallamas, etc. O se repotenciaban los que habían (Panzer III y IV) para mantenerlos útiles.
    A esa flexibilidad se le oponían fuerzas superiores en los papeles (Francia y Rusia, por lo menos) pero con sus mejores unidades dispersas, sin autonomía en el terreno y con mandos que se «habían quedado en 1916».
    En el caso de los tanques, que descollaran Guderian, von Manstein o Rommel es importante pero, esa importancia viene por capacidad individual pero también por un sistema que la buscaba desarrollar prioritariamente.
    El mismo desarrollo de la fuerza de tanques, habla a las claras de la escasez de hitler, no ya para «genio» sino para simplemente buen líder – hacia mediados de 1943, después de muy costosas derrotas en África y Rusia, después de una reconversión casi total hacia tanques medios/pesados y pesados – como el Pz IV repotenciado, el Panther y el Tiger – contra todos los consejos, contra la evidencia del enorme nivel de las defensas rusas, que esperaban la ofensiva, lo mismo mandó atacar la saliente de Kursk, donde no sólo tuvo lugar la batalla de tanques más grande y brutal de la historia; también marcó el definitivo declive alemán.
    Si desperdiciar Dunkerque (y salvar a los ingleses, de pasada) fue un disparate, Kursk fue directamente un suicidio.
    Con ésas dos situaciones alcanza para descalificar por completo al hitler «estratega genial».
    De haber mantenido la flexibilidad inicial, es probable que el esfuerzo de guerra alemán hubiera sido finalmente exitoso – en la medida en que las medidas dejaron de tomarse en función de lo que sucedía en el terreno para depender de lo que se resolviera en Berlín, estuvieron listos.
    Fue Dunkerque pero también «La batalla de Inglaterra» donde se resolvió dejar de atacar bases de la RAF y estaciones de radar para pasar a bombardear ladrillos (y civiles indefensos) con el resultado de grandes pérdidas de aviones e Inglaterra «salvada»; fue invadir Yugoslavia y Grecia, fue Stalingrado…
    También en el plano de aquello que era de absoluta supremacía alemana, lo tecnológico, donde se tomaron (o hitler tomó) decisiones disparatadas, por ejemplo, para el «Uralbomber» (bombardero estratégico) al proyecto de cuatrimotor Heinkel 177, para que pudiera servir como ¡bombardero en picada!, los 4 motores debieron montarse de a pares (así, en configuración «bimotor» podían intentar algún tipo de picada sin desarmarse en el intento) – los aparatos resultantes, que nunca se usaron en picada y en ese esquema de motores en tándem, sencillamente se prendían fuego en el aire, solos.
    Lo mismo con el jet Me-262, ya disponible como caza a fines de 1941, para la pretensión hitleriana del «bombardero maravilloso» que nunca fue, recién operativo como caza en agosto/setiembre de 1944, para castigo de Adolf Galland y destino final de unos cuantos ases de una semi difunta Luftwaffe.
    No sé hasta qué punto la lectura de algunos «clásicos» como Clausewitz, Tzun Su (se escribe así?), compensa la importancia del sinnúmero de circunstancias netamente humanas como la imprevisión, la estrechez de criterios, la bestialidad o incluso el genio de quienes afrontan los conflictos dejan – particularmente en tiempos como éstos donde la tecnología plantea siempre nuevas oportunidades, nuevas exigencias y nuevos rebusques.
    Hasta qué punto es más importante una teoría y un lineamiento estratégico, que la simple inventiva de unos tipos de sandalias y pijama que arman una ruta de abastecimientos con bicicletas y palos o que hacen túneles y «ciudades» de túneles hasta frente a la embajada del enemigo. O, sin irnos muy lejos, a cómo chatarra comprada en algún basurero del desierto de Arizona y con tácticas aprendidas de Galland o Rudel, pone en jaque a la Royal Navy en el Atlántico Sur. ¿teoría o buen uso de «lo que hay»?

  16. Ariel dice:

    Ram expone unos puntos muy buenos sobre lo positivo que efectivamente tenían los alemanes y que no hay que dejar de ver exactamente para aquilatar la ventaja doctrinal que logró imponer la URSS en el Frente del Este contra una maquinaria táctica soberbia (y sobre la superioridad, en general, de una buena doctrina sobre la mera tecnología).
    La Wermacht estaba al principio de la guerra en inferioridad en casi todos los campos «técnicos», menos en uno: las comunicaciones. Y era soberbia en un aspecto doctrinal fundamental: el uso de armas combinadas tácticamente. Así, aunque los medios principales de asalto para la guerra móvil con que contaban, los tanques, eran muy inferiores incluso a los polacos (en la campaña en Polonia usaron casi exclusivamente PzKW I y II y unidades de caballería convencional) y generalmente tenían muchos menos hombres y máquinas, podían usarlos con una sinergía que dejaba a los enemigos totalmente superados a nivel táctico e incluso operacional. Combinaban una Luftwaffe de apoyo táctico casi exclusivo en forma masiva con maniobras ofensivas altamente coordinadas, provocando efectos tan inesperados que llevaron a un periodista británico impresionado a hablar de la «blitzkrieg» como una nueva forma de hacer la guerra. En realidad, no era más (ni menos) que la evolución adaptada a los nuevos medios de la estrategia y táctica prusianas, que es efectivísima, ya sea que uses tanques o caballos, siempre y cuando el comando y control (C2) sean eficientes. A todo nivel: los aliados estaban sorprendidos por todo lo que gritaban los suboficiales alemanes en combate.
    Como dato interesante sobre los aspectos de esto llevado a lo técnico, durante la vigencia del tratado de no agresión entre Hitler y Stalin, se intercambiaron equipamientos para hacer análisis comparativos, entre ellos el T-34 y el PzKW III. El reporte alemán afirmaba la superioridad del tanque propio basado en aspectos de C2 (equipo de radio, visibilidad del jefe de tanque, espacio interno, un cargador dedicado, etc.), sobre la potencia de fuego, blindaje y movilidad del ruso.

  17. Lurker Nº1 dice:

    No, claro que los yonis no tienen una previsión infalible, porque no son adivinos. Simplemente, tienen un método, una serie de doctrinas fruto no de la tradición sino del estudio sistemático de las relaciones internacionales y del uso del poder militar (por ejemplo, la del Dr. Morgenthau, que se enseña en las universidades argentinas pero de la que nuestro brillante cuerpo diplomático rara vez toma registro, por no hablar de los legisladores federales), y las aplican. Hay, como usted dice, un «know how» que, como en todas las actividades profesionales, se transmite de maestros a alumnos, aunque éstos sean luego revisionistas.
    El problema argentino es que han hecho pelota de tal manera a Papá Estado que no hay gente que sepa de estas cosas, como no la hay en el Poder Judicial, la Administración del GCBA, y otros institutos que antes funcionaban casi con piloto automático, en base a la sabiduría de viejos cuadros intermedios (ya que las cabezas, siendo cargos políticos, es natural variaran periódicamente… pero aún en las altas jerarquías solía colarse algún entendido, cosa que ya no ocurre ni por error).
    Podremos tener grandes investigadores, tecnólogos y empresarios, pero sin tecnoburócratas identificados con políticas de Estado a largo plazo, nuestro futuro es ajeno ;-), lamentablemente.

  18. ram dice:

    No me parece que haya algo parecido a una «doctrina» rusa, más allá de decisiones o criterios eventualmente correctos (alguno impresionante como el traslado de la industria bélica a los Urales, lejos de cualquier ataque alemán – sólo la escala gigantesca de lo hecho, grafica quiénes realmente pagaron, para la derrota nazi en Europa).
    A mi modo de ver, la «doctrina» soviética básica pasó por la completa indiferencia respecto del costo en vidas y en material de las acciones que emprendían.
    Aún cerca de la caída de Berlín, las pérdidas rusas eran muy superiores a las alemanas. Para la época en que a los alemanes los esperaba el contraataque en Stalingrado, ya tenían registrado como destruído un número de divisiones equivalente al que la URSS «podría» alistar. La URSS pudo, y mucho más, pero ese cálculo alemán estaba mal en sus proyecciones pero no en el número de bajas rusas que ya habían causado.
    Respecto al T-34, era típico el interés en usar los ejemplares capturados y no se materializó un deseo frentista de directamente copiarlo, por cuestiones político/raciales, incluso un diseño Daimler Benz para el tanque medio – Panther – que enfrentara al T-34 fue rechazado precisamente por «muy parecido».
    Seguramente la comisión técnica que evaluó como «mejor» al Pz III, comparado al T-34, habrá terminado sus días en la vanguardia del frente ruso, en agradecimiento a su clarividencia.
    También se mencionó como importante la contribución aliada en armas hacia Rusia. En tanques, aunque el Sherman norteamericano fue bien valorado (no como mejor, sino como aceptable), los Valentine ingleses no – algo que suele no mencionarse es que los rusos tenían en muy alta estima los camiones norteamericanos, de superior calidad a los propios.
    Los aviones no eran de los mejores modelos, el P-40 o el Airacobra no eran rivales de los Me 109 o FW-190 alemanes; los bombarderos livianos Douglas A-20 eran útiles pero tampoco mejores a los propios; de parte inglesa, los Hurricane ya estaban superados e inferiores a los equivalentes soviéticos.
    Esa ayuda fue importante, pero no influyó tanto en el curso de la guerra, como la propaganda norteamericana quiere hacer creer, más bien fue al revés, sin la sangría que el frente ruso significó para Alemania, «el día D» lo iban a tener que postergar hasta 1960 más o menos o peor, hasta nunca.
    De los intercambios nazi-soviéticos, uno de los más inexplicables fue la entrega de uno de los prototipos del Heinkel 100, un aparato de caza de diseño casi terminado y listo para ser operativo, con un record de velocidad (más de 700 km/h, casi standard), potencialmente muy superior al Me-109 pero con el «problema» de que su diseñador Ernst Heinkel, no era nazi. Un desatino, ni siquiera muy esperable en nazis, de hacerle ese tipo de regalitos al enemigo histórico.

  19. Ariel dice:

    Ram, sobre la doctrina de operaciones profundas soviéticas ya hablamos largo y tendido y está ampliamente documentada. Como mencioné antes, esa «idea» (que equivale a un «mito») de las hordas interminables soviéticas siendo devastadas por los eficientes alemanes hasta que se agotaban las fuerzas o las municiones son producto de un terrible sesgo historiográfico, producto de la necesidad de USA de saber como combatir al Ejército Rojo y no poca propaganda de posguerra: la «historia oficial» la contaron los alemanes (curiosamente, los perdedores). Recién en los 80s, un poco antes de la caída del Muro, empezó a revertirse esto, no sólo por una lectura de los documentos soviéticos disponibles, sino por una relectura crítica de los AARs de las unidades alemanas en el frente, en lugar de los recuentos de los oficiales superiores participantes. De nuevo, recomiendo los trabajos del Coronel USAR Glantz al respecto, que fundaron las bases de la actual doctrina up tempo del USAR.
    En cuanto al análisis que hicieron de los tanques, tengo que decir que si bien parecen errados a posteriori, en realidad era muy acertada. Recién con el T-34C una formación T pudo hacer frente eficazmente a una formación Panzer. Los pelotones T tuvieron que bajar de 5 a 3 tanques en 1941 porque no había modo de coordinar eficazmente un número mayor, mientras que los Panzer, con sus radios y mejor visibilidad, tenían una ventaja táctico/técnica en pequeñas unidades que les favorecían en todos los combates. En esa primera etapa, el problema eran los KV, que no podían ser destruídos si no le pegaban un pepinazo del 88.
    Después, sí, el Panther hubiera debido ser un T-34 germanizado, que era lo que pedían desde el frente, y no el monstruo del doble de peso que fue (aunque un excelente tanque, excepto por un punto flojo técnico/táctico terrible: la rotación de la torreta dependía del régimen del motor).
    Sé que una buena parte de los trabajos de Glantz se pueden bajar de internet en inglés y al menos el de desarrollo de blindados rusos en castellano, para los interesados en ver más sobre eso.

  20. Me alegra que Ram también rescate, como yo, la muy olvidada batalla de Kursk y que también la considere como el verdadero principio del fin en el frente oriental alemán. Hay bibliografía muy interesante al respecto, comenzando con las Memorias de Erich von Manstein. Pero el mejor es un libro cuyo autor (alemán) no recuerdo -me parece que era Paul… algo- que se publicó traducido al español hace unos 40 años y que yo estaba seguro de tener en mi biblioteca hasta que fui a buscarlo para escribir este comentario. Se llamaba, creo, «Kursk, la batalla de tanques».

  21. ram dice:

    Ariel, en ninguna parte plantée lo de «hordas» rusas, lo que sí puse es que los mandos rusos no «economizaban» tropas, las perdían a rolete – entre otras cosas y al principio, por una oficialidad superior incompetente (los buenos ya habían sido «limpiados») y no es invento USA el que los éxitos vinieran de generales surgidos del frente de combate y no del partido ni el kremlin.
    Mucho de lo admirable de esa «guerra patria» viene por haber sido hecho a pesar de los esfuerzos puestos en mantener la «pureza ideológica» al gusto de stalin – no muy diferente de hitler a la hora de causar sufrimientos.
    Simbólico de ese «clima» es que las oficinas de diseño de aviones funcionaran con los diseñadores presos, tal vez ahora suene loco pero nombres famosos como «MIG» (por Mikoyan-Gurevitch) empezaron en cana. Los tipos que empardaron la tecnología aérea alemana y luego la superaron estaban «guardados» – ¿Le iban a vender los secretos a los alemanes?
    Si repasás un poco, al comienzo de la invasión a Rusia los PzIII tenían un cañón de 50mm y los Pz IV, uno de 75mm, pero corto y poco eficaz, en el T-34 y por la novedad del blindaje angular, los proyectiles rebotaban – el KV, especialmente el KV2 (una especie de bunker con orugas) tenía el mismo cañón del T-34 y mucho más blindaje, pero ambos hicieron imprescindible el «bajar» al 88 antiaéreo.
    Y de ahí al rediseño completo de los tanques, los cañones y hasta las municiones alemanas – los T-34 fueron una pesadilla en sí mismos y si además los fabricaban como pan….
    El desarrollo de la guerra, mandó al archivo a los KV, como mandó al archivo también al proyectado T-44, un T-34 super blindado; más que blindaje se necesitó más potencia de fuego y movilidad, el T-34 los tenía y ofrecía la capacidad de mejoras, para fines de 1943 ya aparecía el T-34/85, con cañón de 85mm, que sí daba la talla con cualquier tanque alemán (y este modelo de T-34, capaz que aún hoy esté en uso en algún lado y andaba guerreando hasta a fines de los 80).
    Desconozco las teorías existentes sobre el desempeño soviético y lo que haya de distorsionado o mentira de las fuentes yanquis (están genéticamente incapacitados para respetar cualquier noción de verdad histórica – los tipos instruían mintiéndoles a sus tripulantes de los Sherman que era «lo mejor e indestructible» hasta que debutaron en el Paso Kasserine y los saldos y retazos del Afrika Korps los vapulearan de lo lindo. ¿no van a mentir sobre los rusos?)
    Mi impresión es que la «doctrina» soviética fue más ensayo-error que un pensamiento o sistema propiamente aplicado. Hicieron el aguante y en el interín perdieron millones de hombres y cantidades incalculables de material. Dicen que letra con sangre entra y los rusos aprendieron a combatir a los alemanes, hallaron sus puntos débiles y los derrotaron pero, igual estuvieron a un tris de perder y el costo pagado fue el mayor de todos, el 40% de todas las bajas de la guerra fueron rusas, más que cualquiera de los demás países, incluídos Alemania y Japón juntos.
    Eddie, Kursk fue vital a pesar del poco marketing que se le dió como batalla decisiva; el «problema» me parece, es que si hablás de Kursk, la campaña occidental, Normandía, Italia, etc., pasan a ser una especie de chiste en comparación – ¿Alguien se imagina 4 mil tanques y miles y miles de soldados, masacrándose a quemarropa en una pradera?

  22. Ariel dice:

    ram,
    Por un lado, sí existía la doctrina rusa y estaba en desarrollo constante desde 1920, con un parate fatal con las purgas del 36 (te repito que esto ya lo comentábamos antes). La cabeza visible de ese cambio fue Tukhachevsky.
    Por otro, no es que el STAVKA y Stalin no economizaran tropas, sino que sus planes (el Plan de Defensa del Estado del Ejército Rojo de 1941, específicamente), parcialmente basados en esa doctrina y con TO&Es desmesurados a la capacidad de C2, pecaban de excesivos, con lo que durante buena parte de las campañas iniciales mandaron al frente ejércitos enteros sin la debida preparación o con objetivos inflados por sobre sus capacidades reales. Y no a cualquier frente, sino al frente de la mejor máquina militar existente y con amplia experiencia en combate. Obviamente, a partir de eso tuvieron que adaptarse y redescubrir la doctrina de operaciones profundas, que tuvieron en el freezer por casi 5 años. Casualmente, los desarrolladores de esa doctrina fueron de los principales descabezados en las purgas. Las ideas de avanzada le resultaban particularmente peligrosas a Stalin, pero no comía vidrio y enseguida le dio el control de las operaciones a tipos que la tenían muy clara.
    Hay muchas cosas que en estos análisis de Top&Quartet de las armas se pierden en el camino. Esto del Pz-III que te digo, así como lo que vos comentás, deja de lado cosas muy importantes. Por ejemplo, el Pz-III tenía una disposición de J Tan mucho mejor pensada (en los T-34 iniciales, por ejemplo, la escotilla de la torreta se abría hacia adelante, con lo que no tenía visión al frente cuando iba en formación), con lo cual el JTan divisaba al objetivo antes que cualquier T; en una segunda instancia del ciclo de combate, las ópticas (Zeiss) del apuntador adquirían el blanco a mayor distancia y con mayor precisión; al momento del fuego, el cañón de 50mm de los Panzer era AT de alta velocidad y usaba munición AP de núcleo duro, con lo que en un combate contra un T-34 cualunque, tenía más posibilidades de perforar el blindaje inclinado desde mayor distancia que la munición equivalente del cañón de 76mm; luego del primer disparo, el J Tan podía ordenar un segundo disparo en menos tiempo (mayor cadencia de fuego del 50mm) y, encima, hacerlo sobre otro blanco mientras seguía en su función de jefe, porque el del T tenía que colaborar en el cargado del cañón (esto se subsana a partir del T-34C, en parte). Todo mientras el radiooperador sigue en contacto con el resto de la formación (los Ts se coordinaban por un sistema de señales por banderines).
    Por eso, uno lee las características técnicas abstractas de cada tanque y se dejan de lado las características táctico/técnicas, con lo que no se tiene el valor real del arma en combate, que está en gran parte determinado por la doctrina táctica específica.
    Con esto no le saco méritos para nada al T-34, que fue un diseño que pudo evolucionar (el T-34/85 fue, para mí, el tanque medio definitivo de la IIGM, con el muy denostado Sherman en sus últimas variantes pisándole los talones), mientras que el Pz-III no. Pero pongo en perspectiva como son de superficiales los análisis sobre las armas que se hacen en un vacío conceptual en cuanto a la doctrina de empleo y su directa aplicación táctica. El ejemplo más común es, a mi parecer, cuando se ensalzan las características de un cañón y se olvida considerar los medios ópticos de adquisición de blancos del apuntador: podés tener un cañón letal hasta 2000 metros, pero si tu sistema de dirección de tiro no te permite apuntar a más de 1000, estás en igualdad de condiciones con cualquiera que tenga un cañón letal a 1000 metros y tus mismas ópticas. Ni hablar de si tiene mejores sistemas.

  23. ram dice:

    Esto ya parece un chat.
    Ariel, capaz que mis datos sean incompletos y coincido en la necesidad de una visión lo más integral posible, lo de las municiones antitanque de núcleo duro, supongo que habrá sido una de las consecuencias de la poca eficacia frente a tanques mejor protegidos, en el caso del Pz III le aumentaron el calibre del cañón, de 37 a 50mm y la mejora, frente al T-34 habrá durado lo que un suspiro (como duró un suspiro el Pz II al que casi inmediatamente reconvirtieron en los «Marder» con cañón soviético de 76mm) y debió ser vital la reformulación de las municiones, que habrá sido un proceso permanente hasta concluir en, se me ocurre ahora, los proyectiles de núcleo de tungsteno de 37mm para el Stuka-cañón antitanque de Rudel y el Panzerfaust (probablemente el «padre» de todos los antitanques portátiles)
    Si bien son mayores los datos del lado alemán, ese proceso de permanente modificación habrá sido también del lado soviético.
    Un Pz III presente en Kursk (para entonces era completamente inadecuado) es irreconocible frente a un modelo inicial, igual el PzIV J, blindaje adicional, cañón largo, municiones para diferentes usos, «especializadas», digamos, motores mucho más potentes, etc.
    Hubo un permanente desarrollo tecnológico, además enorme pero, ese mismo desarrollo es lo que hace que tenga mis reservas en cuanto al valor de las teorías – no tanto respecto a un análisis histórico posterior, sino en el durante de los sucesos; por ejemplo, el V-1 y el V-2 fueron armas casi imbatibles, la capacidad de respuesta aliada con el V-1 era poca, con el V-2 ninguna y sin embargo el aprovechamiento militar alemán de ese plus tecnológico potencialmente decisivo fue nulo, ¿por qué? porque se utilizó para bombardear ciudades inglesas, matar civies inútilmente sin afectar puertos, campos aéreos, zonas de depósitos militares o atacar blancos rusos. Una clarísima ventaja militar tirada a la basura, ahí no hay problemas de «doctrina», es pura y simple chifladura humana.
    Otro ejemplo sería mandar a vía muerta los proyectos de bombardero estratégico He 177 o el caza jet Me262, buscando desarrollarlos como imposibles bombarderos en picada y rifando años de necesidad de esos aparatos tal como se diseñaron de origen y en el caso del jet, con una diferencia de velocidad y armamento simplemente apabullante. Sin mencionar que en abril de 1941 ya volaba un jet potencialmente operativo pero que, ay!, era un Heinkel y ese tipo no era un favorito de los nazis.
    Las teorías terminan pasando a 2do. plano y ganan o pierden según cuestiones arbitrarias. Dos monstruos enfrentados, como stalin y hitler, termina ganando el ruso por más astuto, por delegar en los más aptos (aunque menos confiables para él) y por la monumental capacidad de sacrificio del pueblo ruso.
    En general, la IIGM, vista con el «diario del lunes» pudo terminar de cualquier manera, hay cosas que siguen una lógica, otras que no, hay personajes chiquitos de importancia enorme – pienso ahora en el general alemán que sencillamente no quiso destruir París, con los explosivos puestos, buscó al embajador sueco y París sigue ahí, la decisión de un tipo alcanza para que la historia pegue un giro y como esa vez, miles…
    Tema apasionante, bah!

  24. […] quiero rescatar como una observación que trasciende a esas batallas y aún a lo militar, está en estas observaciones de Ram (he sacado los puntos técnicos, que son la base del argumento […]

  25. Gerardo González dice:

    Caballeros:
    La fiaca de Abel y la necesidad de atender a patrona e hijos nos dejó sin nota de fin de semana, pero eso es bueno para agregar algo más a la batalla más grande de la humanidad. Muchas cosas se dijeron, demasiadas para mi. Haré apostillas.

    Varios tratan con lujo de detalles las cualidades de tanques y aviones, la importancia de la movilidad táctica, el uso de la radio, etc. De acuerdo, pero el fenómeno general es que en época de guerra se impulsan la C&T aplicada a la guerra de modo exponencial: Por eso los EEUU, en 1944 fabricó esos terribles bombarderos que destrozaron Alemania. Basta ver la belleza de diseño del que tiró las bombas en Hiroshima y Nagasaky. Y el tamaño. Me parece moderno aún hoy. Ni hablar de la V-2, que llevó al hombre a la Luna.

    Es cierto que la URSS aprendió de sus errores, pero lo hizo pagando con sangre de su juventud. Pero ganó la guerra en el continente. Por eso vean bien lo que pasó en Yalta y su mismo protocolo. Stalin obtiene todo y EEUU e Inglaterra casi nada. Fue el 9FEB45. Roesevelt agonizaba, pero Averell Harriman era joven. A los ingleses los amontonaron de a cinco por pieza en el palacio Livadia, que era una ruina. Hay una foto impresionante en pag.304 del 2° tomo de Cartier, con Churchill y los mariscales rusos caminando al lado del jeep de Roosevelt, entre «La vaca sagrada» y la guardia de honor rusa, en pleno invierno.

    Por eso semejante hecho se definió finalmente por dos elementos:
    -La cantidad, no la calidad.
    -La pasión de los guerreros, desde mariscales a partisanos.

    Adolfo Hitler fue un loco genial.
    Si fuese solo un loco, como dicen vosedes, la política y la historia carecerían por completo de sentido.
    Y un loco genial militar.
    Es muy probable que la batalla segunda de Kursk haya sido la decisoria, pero a muchas formaciones alemanas les quedaba el nombre.
    Y vaya una palabrita recordatoria al camarada Nikyta Jruschov, comisario político en Stalingrado.
    El suicidio de Hitler duró dos años y medio.
    Che, los felicito por la sabiduría desplegada. Lo mío es simple política.

  26. EduA dice:

    A todos:

    La erudición apabullante sobre la IIGM de la que se está haciendo gala en los comentarios de esta serie de entradas me ha atrapado. Es fascinante. Droga. Lo que están haciendo es una verdadera exégesis, propia de teólogos.

    Lo único que puedo agregar es sobre la supuesta genialidad de Hitler. La tuvo, por cierto, de naturaleza demoníaca; secretamente, ha sido el molde sobre el que se ha esculpido más de un líder ostensible de los últimos 70 años; algunos, quitando las rebarbas demenciales; otros, apenas camuflándolas malamente.

    En cuanto estratega, siempre me ha parecido que, limitándome a la IIGM misma, si bien tuvo aciertos –no sé cuán atribuibles a él: los eruditos de aquí parecen no concordar-, claramente derrapó hacia el final, con la razón completamente obnubilada. Aquí se centran fundamentalmente en lo militar, y algunas malas lecturas políticas suyas sobre cómo iba a reaccionar cada uno de los grandes actores de la época. Para mí, la combineta de abrir el frente ruso más emprender una derivación imponente de personal, recursos, mano de obra y logística sólo para aniquilar a judíos y desviados muestra que, o creía que Alemania era omnipotente, o suponía que algo lo salvaría. Nada puede explicar, si no, su decisión de drenar energías de toda índole. Su saga debía terminar como terminó por su siniestra versión del “quien mucho abarca, poco aprieta”. Lo poco que finalizó apretando fue a su propia nación. Algunos sugieren que emprendió el “holocausto” porque sabía que perdería, y que debía cumplir antes su auto-impuesta “misión”. No me parece que haya sido así, dado lo temprano que empezaron esos esfuerzos.

    Creo que en la entrada anterior GG preguntó cómo, si no era genial, fue posible que concitara el apoyo de 95% de los alemanes, según él uno de los pueblos más cultos en 1939 –esto último, si bien es cierto, no creo que sea relevante: la cultura, sobre todo en esa época, era más bien elitista en todo el mundo; Alemania no era una excepción; apenas estaba algo mejor que el resto-. Aparte de lo que le señaló Ariel, querría agregar que la respuesta a este aparente misterio hay que buscarla más atrás y, notoriamente, en la superficie de los eventos, que siempre se sostiene en profundidades aparentemente insondables.

    Casualmente, en estos días estoy releyendo Masas y poder, de Elías Canetti (dicho sea de paso, el personaje de la sirvienta-esposa de otra obra del mismo escritor, Auto de fe, casi casi prefigura la materia prima embrutecida, básicamente rapaz, que tanto alimentó a la máquina hitleriana). Allí él reseña las razones de su ascenso y ascendiente; agudamente, en mi opinión.

    Resumiendo: el tratado de cierre de la IGM, el de Versailles, creó las condiciones para que apareciera un líder mesiánico, al imponer no sólo las restricciones y cargas económicas que desembocaron en la inflación de la República de Weimar sino al haber impuesto la casi disolución de sus fuerzas armadas y la prohibición del servicio militar. Según Canetti, el símbolo de masas yacente en la base de la identidad alemana, el bosque (el ejército disciplinado como su expresión), provocó una alienación creciente, la pérdida de un referente de unidad y comunidad que tenía una significación profunda en el inconsciente colectivo, más aún dada la relativa juventud de la unión de la Alemania moderna, cuya máxima expresión era, por cierto, sus fuerzas armadas; en otras palabras, que esto generó una erosión u orfandad de identidad de alcance inicialmente insospechado. Hitler advirtió esto genialmente y comenzó a repetir el slogan: el Diktat de Versailles, que cabalgaba sobre esta hambre latente. Diktat: imposición, subyugación, de la que hay que liberarse. Él y su grupo de hordas de corte militar le dieron a ese pueblo en busca de un tiempo y un aglutinante perdidos el sucedáneo de ese ejército: los camisas pardas y, más tarde, las SS. Esos “núcleos de sentido” permearon la sociedad, creando múltiples focos de atracción y de generación de relato, de discurso. A esto, Canetti agrega a la hiperinflación como adicional último de degradación: la pérdida de valor (en su significado amplio) y de sentido de la moneda. Él postula que esto, que obviamente afectaba a la totalidad de la población, y en especial a los de más abajo (empezando bien arriba en la escala), dio el caldo de cultivo final para que el nazismo se propagara como una epidemia. Hitler y su partido no sólo se presentaron como alternativa al caos sino que, además, proveían al chivo expiatorio: los judíos y su supuesta sinarquía. El resto, es historia. Desde su ascenso al poder, la reconstrucción del poder militar fue rápida, la creación de una sensación de destino único, de tipo religioso, aún más; no debe sorprender que alcanzaran tan rápidamente tal grado de adelanto tecnológico en tan poco tiempo. Nada como tener proyecto, destino… La genialidad de Hitler, entonces, consistió en cabalgar con destreza sobre el inconsciente colectivo, y dirigirlo, llenando el vacío, no sólo político, sino de identidad.

    Cualquier analogía que se quiera hallar con el presente argentino corre por cuenta de cada intérprete. Sin algunos de los aspectos siniestros, que las hay, las hay.

    Un gran abrazo.

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