17 de Octubre: memoria o presente

octubre 17, 2009

17 de octubre 1

Después de ironizar sobre las efemérides, la mayoría de las veces termino escribiendo algo sobre ellas. Pero no es lo que voy a hacer hoy.

Entre otros motivos, porque no puedo ni acercarme al texto fundacional de Scalabrini Ortiz, donde trasciende al político y al escritor para ser un poeta, y forja las palabras que fijan y dan voz a un mito. A veces pienso que ese fragmento, con el Martín Fierro, algo del Facundo y algún cuento de Borges, son juntos para los argentinos lo que la Ilíada para los griegos.

Lo que creo que vale la pena preguntarnos – y decidir – es si el 17 de Octubre es una efemérides o no. Es decir, si es una fecha histórica, el aniversario de una batalla importante – que también se va resignificando, como todo en la Historia – o es una instancia, decisiva, irrepetible como todas, pero una instancia de un proceso en marcha. Ojo: ya oigo la respuesta instintiva de un militante peronista – aún en retiro efectivo – como son bastantes de los lectores: “Es un proceso en marcha! Porque las banderas históricas que levantaron Perón y Evita….bla, bla…” Cierto. Pero reflexionemos. También las banderas que San Martín explicitó alguna vez “Seamos libres… Tengamos un gobierno serio, que permita a un hombre disfrutar del fruto de su trabajo…” están sin lograr.

Claro, se puede decir, y decimos, que San Martín, Rosas, Perón forman parte de ese proceso en marcha. Eso sí, para los objetivos que Sarmiento planteó “Una Argentina de 50 millones de habitantes, educados, prósperos y libres…” también falta bastante. Y normalmente no se incluye a Sarmiento en esa lista. Creo entonces que la clave de la pregunta no pasa por el relato histórico que elaboremos – diversión favorita de los argentinos – sino en cómo vemos el presente. Si los protagonistas de los conflictos actuales son – o no – continuadores de los protagonistas de aquel 17.

Hay argumentos a favor y en contra. Por un lado, siguen existiendo grupos de poder económico concentrado cuyos intereses no están vinculados al bienestar popular, ni siquiera al desarrollo nacional, y sí a los mercados internacionales. No es la totalidad del empresariado, como tampoco lo eran en 1945, pero son poderosos y articulados. También existen sectores medios de la sociedad que – aunque son profundamente diferentes de sus antecesores – igual tienen un problema de piel con todo lo que huela a popular y morocho, y siguen siendo numerosos.

Por otro lado, el lado luminoso, los actores sociales han cambiado. Es cierto, están los morochos de ropas humildes (y ahora, ni siquiera tienen trajes). Está el sindicalismo, pero ha cambiado mucho, inevitablemente. Pero las alianzas con el Ejército y la Iglesia… no son repetibles. La dificultad principal: identificarnos con la lucha del 17 de Octubre, nos obligaría a buscar alguien para el rol de Perón. No el Perón real, que ya sería bastante difícil. El del mito, el que triunfa en un combate épico.

Ojo: para algunos, los rabiosos, es fácil. Para los ultra K, es Néstor. Para los ultra anti K, cualquiera que derrote a Néstor. A mí me parece una solución muy berreta, qué quieren que les diga. Y sobre todo, de muy corto plazo. Al poco tiempo, hay que estar buscando otro protagonista. Igual, confieso que el camino opuesto, remitir el 17 a la historia común de los argentinos, tampoco me resulta del todo satisfactorio.

Eso es así a pesar que hoy lo plantean abiertamente, con palabras convincentes, dos tipos muy diferentes. Julio Bárbaro, en Clarín y en un mail que remite, dice que “hoy es una memoria de pasados felices y un instrumento de burocracias sin mística” y que “esa memoria ya no es un partido ni una fuerza que imponga candidatos, es el fiel testimonio de que la sociedad de todos es la única digna de ser vivida” Hmmm, Julio, escribís bien, pero esa última conclusión suena a palabrería de discurso de homenaje. Y cómo creás una mística sin recrear el mito?

El otro que hoy baja los decibeles es, con palabras más simples que las de Bárbaro (bueno, él tiene la responsabilidad de conducir), el mismo Néstor Kirchner, en San Vicente. “No caigamos en ver quién hace el acto más peronista o quiénes son los dueños del 17 de octubre“, “sus dueños son la justicia, el porvenir, Perón, Evita y los trabajadores de la patria“. Ésto me suena bien a mí, y si se mantuviera así, me haría pensar en empujar por Néstor en la próxima interna… si los números de Artemio, de Julio y de muchos otros no me convencieran que con Néstor no ganamos.

Pero el problema queda en pie, y no tengo respuestas definitivas. Espero a los comentaristas, pero tampoco creo que ellos las puedan dar. Será la historia (con esa voz desagradable que tiene, como suelo decir). Eso sí, pienso que si el ciclo del 17 de Octubre está agotado, a lo mejor el peronismo gana igual. Pero no sé si valdrá la pena que gane.


Oti dice mejor lo que siempre dije

octubre 16, 2009

A veces las columnas de comentarios son más ricas que el post (Justamente, el anterior es un ejemplo). Y también es posible que sean más leídas que este blog. Pero encontré una respuesta de Oti, famoso surfeador de la blogosfera, a un muy buen trabajo de Luciano, que plantea con precisión que no puedo superar lo que entiendo es el problema central del peronismo hoy (Y de paso, me parece que es un apunte necesario para la tarea que Manolo describe aquí). Léanlo:

El problema es que ese 30% de pobres o esa marginalidad del Estado y la sociedad, para el dirigente justicialista es un dato que debe, con la mayor eficacia posible, administrar.

Pero acá tenemos un deslizamiento, para algunos sutil, del sentido histórico del peronismo, que era la transformación de esa realidad social y ese Estado, no la tramitación cotidiana de los datos de una realidad intransformable.

Un intendente del GBA a mediados de los ’50, por ejemplo, era el ejecutor local de una obra de transformación general llevada a cabo por un liderazgo de conducción con elevadas capacidades cualitativas.

En ausencia de ese liderazgo de conducción, los ejecutores locales son esclavos de la realidad, se convierten en realistas de la realidad, en los únicos eficaces en tramitarla.

Pero sabemos por el General, que esta no era la razón de ser del peronismo.

Como decía el General, el mejor realista es el que aprecia la realidad con imaginación, que es cuando ganamos algo.

Te cambio 1.000 ejecutores locales eficaces en la gestión cotidiana de la realidad social de pobreza por 1 solo que muestre cualidades de liderazgo de conducción, que es el que creará las condiciones para que esos 1.000 sean los ejecutores y artífices de una obra de justicia social y felicidad del pueblo.

Si están todos absorbidos todo el tiempo por la esclava tarea de la tramitación cotidiana de la injusticia, cuándo vamos a tener energía para crear el liderazgo que necesitamos para hacer la obra de justicia que hay que hacer?

Lo único que me cabe agregar es una sugerencia que, por casualidad, es la misma con que respondía al análisis de Manolo en esa columna de comentarios del post anterior:

“Creo que la respuesta básica es la Interna.

No nos engañemos; tiene costos. Toda guerra – aunque no haya tiros – los tiene. Pero es la forma más directa y englobante de mobilizar las energías de las decenas ¿cientos? de miles de militantes, su creatividad y sus ganas de pelea”


Una crítica, com-partida

octubre 14, 2009

Hoy recibí un mail de un buen amigo – con el que nunca me he encontrado, y no, no es Martín García. X me ha aportado reflexiones enriquecedoras – desde afuera del peronismo, y, hasta cierto punto, desde afuera de la política partidaria – muy de vez en cuando en el blog; más a menudo, como en este caso, por mensajes personales.

En éste tomó un comentario mío que hice al pasar en una respuesta, y desarrolla una crítica que tiene bastante de verdad. Voy a ser más concreto: creo que lo que dice es cierto, pero está quedando afuera lo que pienso es otra parte importante de la verdad. Esa la agrego después, pero juzguen ustedes mismos:

Coincido con que los blogs políticos se han vuelto menos interesantes, por decir poco. La blogosfera politizada se ha vuelto un barrial, si es que alguna vez fue otra cosa, no lo sé. Me aburre mortalmente, me parece árida e inútil, pues la veo sólo como vehículo descarriado de la (i)lógica futbolera de las barras, más la ceguera a la que nos condena la agenda que marca, ante todo, la entente gobernante. La vuelven así tanto los blogueros como el grueso de los comentaristas, al menos en general. En particular, los blogueros K me parece que protagonizan una enorme masturbación colectiva que no aporta nada, un espacio sólo para desahogar su intolerancia e incapacidad para aceptar cualquier visión mínimamente distinta o que intente aportar algún grado de superación, hasta las planteadas con buena leche; hacen gorilismo inverso militante; me aterra ver que no puedan concebir que un país distinto se construye por suma de voluntades individuales, que no comprendan que cada tema está sistémicamente interrelacionado con el resto, que están apoyando sin entender algo que no se sabe adónde va.
 
Me desalienta convencerme cada vez más de que eso no hace más que espejar la profunda incapacidad argentina de ver más allá del ombligo de la riña: elegir estar continuamente en el ojo del huracán, aunque una y otra vez te hunda en el abismo; completamente sumergidos en el presente – según agenda que otros manipulan y ellos se limitan a amplificar y seguir acríticamente, sin poder responderse satisfactoriamente con qué objeto – demasiado esclavos del pasado, incapaces de vislumbrar un futuro consistente y, sobre todo, qué hace falta para construirlo.
 
De los blogs que mentás considero que, hoy, el único que aporta cierto valor es el de Luciano, porque es descarnado y no se consiente dejarse llevar por la corriente – amén de que aporta buena calidad literaria … Agrego el de Ulschmidt, tipo interesante si los hay: constantemente aporta ideas y análisis cuya importancia política excede en mucho las diatribas fútiles y acríticas del resto; está en el medio entre los de economía y los de política. Agrego parcialmente a Cartoneros, que está bien cuando logran apartarse del panfleto. Manolo me está crecientemente decepcionando: es víctima de su soberbia (que, disculpame, es muy peronista) y de limitar su enfoque sólo a la Realpolitik –ojo, no la minimizo-, con un fuerte tufillo antidemocrático a esta altura; me cuesta ya mantenerle el respeto sin ajaduras. Sólo de vez en cuando – hoy, por ejemplo, con su entrada sobre la usura – trata de ir más allá, de pensar algo concreto. (A veces, hasta pienso que el Anónimo Bostero es su alter ego literal, que es él mismo). Entiendo qué está haciendo y por qué, pero justamente por eso creo que no se está comportando a la altura de la responsabilidad que él mismo se creó

Estimado amigo, resto de los lectores: Como dije al principio, creo que esta condena a la blogosfera politizada tiene mucho de cierto. Eso sí, me parece importante reflexionar que una condena casi idéntica se le puede hacer a la política argentina.

Aporto entonces dos conceptos que considero importantes y que no niegan lo que X dice pero lo ponen en otra perspectiva:

a) Los blogs politizados están cumpliendo en Argentina en estos años una parte de la función que en otro tiempo cumplían los partidos políticos. La discusión, la información, pero también el agruparse, el re-conocerse e identificarse como parte de un colectivo. Por eso es normal – e inevitable – que haya un grado de sectarismo en los comentaristas y seguidores de un blog que se identifica con una bandería. Y los que entran a criticar – el Anónimo Bostero, Mariano T. (que tiene su propio blog, La Patria Chacarera, partidista si los hay) – participan por la negativa de esta formación de una identidad.

Fíjense, en un blog como el mío, que se identifica como peronista, no kirchnerista, pero que quiere rescatar lo valioso de esta etapa política (y de otras; tienen que leer alguna vez mi defensa de los conservadores) – objetivo difícil como pocos – es aceptado, y comentan en él, notorios adalides K. Quiero remarcar que, no teniendo ningún problema en borrar los comentarios que me parece no corresponden, he suprimido menos del dos por ciento. Y en la mayoría de los casos por idiotas, no por agresivos.

Manolo se plantea un objetivo aún más ambicioso: él está tratando de dar un pensamiento propio, y fortalecer el orgullo de su identidad, a la militancia territorial del peronismo, en particular el bonaerense. Es una tarea similar, en el plano intelectual, al que cumplió Duhalde en esa Provincia, luego de las etapas traumáticas de Herminio y Cafiero. Es natural que las objeciones “republicanas” le sirvan como antagonistas del juego dialéctico, aunque él tenga muy claro que son una parte inescindible de la realidad argentina.

b) Es cierto que la mayor parte de la blogosfera politizada “no puede apartarse de la riña”. Pasa lo mismo, justamente, con la política. Porque esa es su naturaleza. La política no puede separarse de la lucha por el poder. El desafío más importante, y difícil de resolver, es ponerle límites y lograr que no se agote en esa pelea. Pero casi todo el tiempo y el esfuerzo de casi todos los que participan en política está volcado a construir el poder propio o del que se elije como líder y a debilitar al adversario.

Me interesa, quiero, aportar a través de mi blog o en otras formas, a la otra faceta de la política: la elaboración de estrategias nacionales. Pero tengo claro que, apartada de la lucha por el poder, es en las mismas palabras de X, una enorme masturbación.


Notas de viaje – Toledo

octubre 13, 2009

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No sabía si escribir sobre nuestra visita a Toledo, tan sólo una excursión turística cerca de Madrid (70 kms., unos 30 minutos en el tren de Alta Velocidad, por esa planicie manchega que no se parece en nada a nuestras llanuras; eso sí, ayuda a visualizar el Quijote), pero me había dejado unas impresiones en mi memoria. Quise recuperarlas y elaborarlas.

Primero, su emplazamiento, que en Toledo es inseparable de su imagen: el núcleo se alza sobre una colina; uno ve murallas y torres, cercanas, pero separadas de quien se acerca por un brazo del Tajo, que se curva y la rodea. Las barrancas son empinadas, y uno se da cuenta que desde siempre, bah, desde que hubo guerras, este iba a ser un sitio elegido para defender una ciudad. Todavía hay vegetación en las orillas, y patos nadando en el río, aunque las industrias de la Comunidad de Madrid contaminen río arriba. Los arqueólogos juntan huesos de hipopótamos, que hombres cazaban en ese río cuando las Pirámides eran nuevas.

Toledo me hizo pensar al verla en unas frases que Arthur Clarke dedica a Londres “Parecía tan antigua y sin edad como las colinas, pero uno sabía que no era así… En este momento, quizás bajo otros soles, el tiempo y los dioses preparan los sitios de las ciudades por venir“. Mi memoria hace asociaciones curiosas, pero es que en pocos sitios como en Toledo – Roma es otro – uno ha sentido la impresión física de la Historia. Que es, después de todo, lo que los americanos esperamos encontrar en Europa.

Claro, ese es el casco antiguo, pero Toledo no desbordó sus murallas hasta el siglo XIX, y aún hoy es una ciudad pequeña, de 80.000 habitantes. Es muy apta entonces para la función de museo y atracción turística, que Europa está muy dispuesta a ofrecer. Uno puede sacar fotos, ver monumentos y cuadros, y comprar recuerdos; también, si quiere, puede apreciar como la historia nos ha hecho y como la rehacemos nosotros.

Porque ha sido ciudad al menos desde la Edad del Bronce, de los carpetanos, uno de los pueblos celtíberos. Cuando llegaron los romanos, fue de las que peleó por medio siglo por su libertad. Cuando Escipión el Africano venció definitivamente, siguieron centurias de romanización, que dejaron termas y acueductos, cristianismo y judaísmo. Después vinieron los alanos y después los visigodos, con quienes fué capital y sede arzobispal.

Los musulmanes la conquistaron, curiosamente, sin grandes batallas. Pero durante los casi cuatro siglos que gobernaron se mataron entusiastamente entre ellos, lo que demuestra que además de musulmanes, eran españoles. En 1085 llegó Castilla, y Alfonso VI, con sabiduría que no iba a ser encontrada muchas veces, dió fueros para mozárabes, musulmanes y judíos. Hubo un período de esplendor, cuando en la Escuela de Traductores de Toledo eruditos de las tres religiones rescataron a Aristóteles y Platón para enseñar a Europa a pensar.

Por eso, en estos tiempos de corrección política Toledo es señalada como símbolo de la España de las tres culturas. Recuerdo que la guía, una toledana simpática, cuando me mostraba las ruinas de los baños públicos romanos, marcaba que no habían tenido mucho uso en la Edad Media, y buena parte de la Moderna, pero que por lo menos los musulmanes estaban obligados por el sagrado Corán a limpiar manos, pies y los orificios de su cuerpo antes de rezar, mientras que los cristianos veían ocasión de pecado en el baño, y una reina famosa tanto por su poder como por su fervor, dejó indicado con orgullo en su testamento que sólo se había bañado dos veces en su vida.

Pero tengo que decir que la imagen que deja recorrer Toledo, subiendo y bajando por callejones empinados, no se aviene con esta edulcorada actitud. El catolicismo que perdura en sus piedras es militante, y triunfante. Su Catedral, primada de España, me impresionó, como lo haría con cualquiera. Las obras de arte y joyas que reúne me hacen inclinar ante las generaciones que volcaron destreza, talento y, los que lo tenían, genio, para mayor gloria de Dios. Pero, nuevamente,… uno percibe un elemento de ostentación. Aún después de recorrer los museos del Vaticano, encuentro una diferencia. Esa gran Catedral me hace pensar en un palacio, más que en una Iglesia. Además de veneración a Dios, ahì se expresan orgullo y poder.

Como lo mío no es la corrección política, y acepto la Historia como es, no me molesta demasiado. Y en esa Catedral, como en iglesias más pequeñas y humildes, se pueden ver obras del Greco, que vino desde el mundo bizantino, para, junto con Velázquez y Goya, pintar el alma de España.


la batalla de la Ley de Medios

octubre 9, 2009

Como he regresado a Argentina hace muy poco, no creo que, justo en el día que se trata en el Senado, deba agregar a las toneladas de palabras que se han volcado sobre esta Ley. Voy a tratar de aportar algo breve para ayudar a responder a una pregunta que me parece interesante: ¿Cómo quedan los respectivos ejércitos después de esta batalla?

Reitero antes lo que ya dije varias veces en este blog: pienso que este proyecto – tal como lo impulsa hoy el gobierno y tiene casi segura aprobación – es un buen paso. Sintetizando, sus aspectos positivos: en el plano cultural, la legalización de emisoras independientes; en el político, la derrota de un grupo económico que adquirió demasiado poder a través de los medios que controla, compensan muy positivamente, me parece, el aumento en la capacidad de influencia que le da al Ejecutivo nacional, incremento que es – por razones tecnológicas y jurídicas – más formal que real.  Y no importa que el poder del Grupo Clarín, muuuy inferior al que tienen el Murdoch o el Prisa, surgía más que de sus recursos de la cobardía y la falta de imaginación de nuestra clase política. Tenemos los políticos que tenemos y la sociedad que tenemos, y mejorarlas es, en el mejor de los casos, muy lento. La multiplicidad de voces es un camino.

También dije que esta batalla se había sobreestimado. Como resume magistralmente Daniel Paz, en una caricatura en que un ejecutivo aparece preguntando ” – Esta ley, ¿nos impedirá tratar a los televidentes como idiotas? – No. – Entonces ¿por qué estamos en contra? ” Lamentablemente, Tinelli seguirá teniendo muuucho más rating que La Colifata, aunque el nivel intelectual de la segunda sea muy superior, y el de cordura más o menos similar. Y la idea que todos los diarios dirán que este es un gobierno maravilloso,… olvídalo, chico. Eso no va a suceder hasta que asuma el próximo, y por un máximo de tres meses.

Lo que me deja pensativo es lo que señalé al principio: cómo se alinearon para este combate. Que Cobos, Macri, Carrió, junto a Duhalde, Reutemann y Solá se permitan aparecer unidos en una causa que – es evidente – despierta tan poco interés en la mayoría de los argentinos, indica tanto ese excesivo poder del Grupo como la falta de proyectos alternativos en la política argentina.

Y que el kirchnerismo, que como dice Beatriz Sarlo, esta vez con razón, tiene esa tendencia a convertir en epopeyas a todo o nada sus conflictos de poder, lo haya hecho en este caso, con una medida que es importante para un sector muy visible y articulado de la sociedad, pero que deja fría a la mayoría, muestra que no puede ni quiere corregir una inclinación que le ha costado ya dos derrotas estratégicas: la de la 125 y la de las elecciones de junio.

Me preocupa especialmente la anécdota de Moreno anunciando aprietes en Papel Prensa. Entiéndanme, mucho más que la anécdota en sí – los “muchachos” de Moreno no suenan demasiado atemorizantes a los que vivimos la Argentina de los ´70, o aún la de los ´80; no creo que lo habrían preocupado a Lorenzo, ni siquiera ahora a Antonio Caló – me alarma la falta de reflejos del gobierno y de sus aliados frente a la acusación, cierta o no. Las fantasías setentistas que pueda alimentar Kirchner o consumir algunos blogueros no son serias. El poder de este gobierno es la legalidad. No tiene y no puede tener el poder militar o de mobilización de un gobierno revolucionario… para modificar una legislación de medios audiovisuales. Y no debe aspirar a simularlo con barrasbravas contratados. Sobre todo porque no alcanzan.

Las consecuencias de esta batalla pueden ser, entonces, paradójicas. El triunfo del gobierno, que marcará una instancia más de la recuperación por Kirchner de la autoridad presidencial frente a adversarios que no cuentan con respaldo social, puede ser también otro paso decisivo en la consolidación del rechazo de una fuerte mayoría de la sociedad argentina a un gobierno que parece creer que está gobernando Santa Cruz y a unos sectores que lo apoyan – necesarios y valiosos en el equilibrio político – que creen estar recuperando los sueños de su juventud.


Tres visiones distintas de Perón

octubre 8, 2009

dos de ellas, distantes.

Tengo renuencia a escribir sobre aniversarios, por la vanidad de no repetir lugares comunes, y a escribir sobre Perón, por la humildad (rara en mí) de sentir que no puedo aportar mucho. Y siempre tengo presente la invocación de Abu Bakr, suegro de Mahoma y que sería el primer Califa, en la muerte del Profeta y frente a los lamentos de los discípulos, que se sentían abandonados “Hombres, aquellos que veneran a Mahoma, sepan que Mahoma ha muerto. Aquellos que veneran a Dios, sepan que Dios vive y no muere“.

En este blog ya he subido algunas cosas que hablaban del Viejo, que me impresionaron. No iba a hacerlo esta vez, pero mi amigo EduA, asiduo visitante del blog, me hizo llegar ésto que escribió Hernán Brienza, Vísperas, y creo que tiene razón. No debe ser pasado por alto. Quizás no tanto por lo que habla de Perón, sino por lo que dice del destino de los hombres.

Otra pieza es la que publica Pandra, en su Agenda de Reflexión. De ésta no he podido descubrir el nombre de su autora, una periodista en la “Siete Días” de los ’60. Es un reportaje interesante que hace alguien que no le tiene afecto, ni demasiado respeto tampoco, a Perón. Me sorprendió que lo rescatase Alejandro Pandra, con el que compartí muchos años atrás una militancia en Guardia, y que ha conservado mucho más que yo la vieja ortodoxia (Probablemente el señalaría que yo siempre fui heterodoxo).

Pero quizás nuestros caminos se unen desde direcciones diferentes: Yo pienso que los peronistas debemos criticar a Perón para valorizar su legado. Él tal vez sienta que su figura se enaltece cuando examinamos las críticas a la luz de la historia que siguió.

La última visión, que seguro conocen, la sube hoy en un post Manolo. Como siempre, vale la pena leerlo. Pero tengo ganas de copiar esta copla en el que junta Perón y los Beatles. Algo para cantar un 8 de octubre.

It was twenty years ago today
Juancito Sosa taught the band to play
They’ve been going in and out of style
But they’re guaranteed to raise a smile
So may I introduce to you
The act you’ve known for all these years
Juancito Sosa’s Lonely Hearts Club Band
We’re Juancito Sosa’s Lonely Hearts Club Band
We hope you will enjoy the show
Juancito Sosa’s Lonely Hearts Club Band
Sit back and let the evening go
Juancito Sosa’s lonely, Juancito Sosa’s lonely
Juancito Sosa’s Lonely Hearts Club Band
It’s wonderful to be here
It’s certainly a thrill
You’re such a lovely audience
We’d like to take you home with us
We’d love to take you home
I don’t really want to stop the show
But I thought that you might like to know
That the singer’s going to sing a song
And he wants you all to sing along
So let me introduce to you
The one and only General Perón
And Juancito Sosa’s Lonely Hearts Club Band.


Un post para mis amigos anti K

octubre 5, 2009

En este blog he citado otras veces a José Natanson, para mí, la pluma más interesante de las que escriben de política en Página 12 (Lo siento, Wainfeld, Verbitsky, pero la lucidez o la muñeca, herramientas del “oficio” político, no son lo mismo que la profundidad intelectual. Se los dice alguien que vivió de ese oficio).

En una nota que encontré por Internet cuando leía los diarios de este domingo, Natanson desarrolla un enfoque generacional de las actitudes de los argentinos ante la política y las figuras que la referencian, de lo más interesante que he leído sobre este enfoque desde que lo desarrollara, muchos años ha, Ortega y Gasset. Tengo que decir que, además de interesante, aporta percepciones que me parecen muy útiles para entender nuestras actitudes. Se los recomiendo.

Pero hay una parte que quiero reproducir para mis amigos furiosamente antikirchneristas, que en su mayoría no leen Página, pero sí mi blog, y me reenvían notas sarcásticas de Jorge Asís. Como Uds. ya saben, no soy un admirador de Kirchner, pero sí me parece digna de tomar en cuenta la realidad de los kirchneristas militantes. Que no serán muchos, pero es una parte muy significativa de la poca militancia que hoy existe.

Dice Natanson: “La perspectiva generacional del kirchnerismo también puede encararse desde un ángulo que hasta el momento ha pasado desapercibido pero que vale la pena explorar. En efecto, las herencias setentistas del kirchnerismo han sido largamente comentadas, y es evidente que una parte importante de quienes vivieron aquellos años, que hoy rondan los 60, ven al Gobierno como una segunda oportunidad (basta darse una vueltita por las asambleas de Carta Abierta para comprobar la franja etaria a la que nos referimos). Se descuida, sin embargo, el influjo que el kirchnerismo puede estar generando no entre los setentistas de 60 ni entre los (ex)alfonsinistas de 40 ni entre los (ex)chachistas de 30, sino entre los que hoy rondan los 20, adolescentes y jóvenes que nacieron en pleno menemismo y que empezaron a hacerse grandes entre la crisis del 2001 y los primeros años de kirchnerismo, sin dudas el momento más interesante del ciclo, y en cuya memoria seguramente perdurará el recuerdo del juicio a la Corte Suprema o el canje de la deuda externa”.

Hay algunos aspectos en lo que discrepo con Natanson (necesariamente: él está en su treintena). En este punto en particular me parece que es necesario destacar el impacto que entre esos jóvenes ha tenido el discurso kirchnerista de derechos humanos, independientemente del juicio que nos merezca – que para muchos – no todos, claro – peronistas veteranos no es favorable. Pero aquí es más válido que nunca el enfoque generacional, que no es de edad sino de experiencia. Los sentimientos frente a la guerrilla y su represión no son – no pueden ser – los mismos entre quienes vivieron esa etapa, ya sea participando o apoyando las organizaciones guerrilleras o enfrentados a ellas; como tampoco serán iguales que los de la generación inmediatamente posterior – los que cruelmente fueron llamados “perejiles” – quienes sufrieron la realidad o la amenaza de la represión sin haber participado en la violencia (ésta es la generación del mismo Kirchner, dicho sea de paso).

Para los jóvenes que no han vivido nada de eso, la rebelión setentista y su terrible destino tiene la grandeza y la fuerza de un mito. Por eso es que valoro tanto la lucidez de aquellos también jóvenes como Ezequiel Meler, Luciano, Tomás, que sin perder su horror ante la monstruosa decisión de reprimir masacrando (un horror que los que participaron de esa historia, aún como víctimas, naturalizamos demasiado fácilmente ¡qué otra cosa esperaban los que habían visto “La batalla de Argelia”!), pueden ver la locura y la soberbia que implicaba la práctica guerrillera.


Notas de viaje – Madrid

octubre 5, 2009

Algunos compatriotas con los que charlé antes de viajar me hablaron sin entusiasmo de mi primera escala (no todos, eh): “Es como la Avenida de Mayo; recorrela y ya conocés Madrid. Ahora, Barcelona es otra cosa. Y París…”. A mí me había quedado – confieso – de mi único viaje previo a Europa, la idea que me transmitió un funcionario consular argento con el que compartí copas “Aquí sólo hay tres Ciudades: París, Londres, Berlín. El resto son pueblos con monumentos”.

Totalmente equivocado. Madrid es una Ciudad, con una vida cultural más diversa y rica que la de Buenos Aires – que no es poca. No cae en el “centro histórico”; una especie de museo al aire libre en que muchas ciudades europeas conservan su barrio antiguo. A pesar que en el siglo XIX y buena parte del XX fue provinciana y atrasada, su historia es demasiado diversa para eso. Queda no poco del Madrid de los Austrias, callejones donde uno se puede imaginar a Alatriste, hidalgos, frailes y mendigos (mendigos todavía pueden verse, es cierto), mucho del de los Borbones y el Isabelino, y un Madrid moderno con grandes avenidas, parques hermosos y un excelente sistema de transportes con un subterráneo limpio y tecnificado que Macri debería copiar sino fuese un inútil. Lo más importante, está lleno de gente joven y vital, y las madrileñas son altas y espigadas (dato curioso: las de Madrid, las jóvenes, son en promedio las más altas de las que vi en las ciudades de España e Italia que visité).

Un argentino puede notar, con un poco de atención, que tienen un Estado, el nacional y el de la comunidad autónoma, que cumple en forma razonable y eficiente con las prestaciones de salud, educación, atención a la vejez, … Hasta el inmigrante extracomunitario – como llaman allí a sus bolivianos y paraguayos – está cubierto parcialmente por ellas, si tiene su permiso de residencia y trabajo. Y lo necesita, porque, como aquí, realiza los trabajos duros y no bien pagos que los nacionales ya no quieren.

Los madrileños, como los españoles en general, atribuyen su calidad de vida – en forma demasiado simplificada, pienso, pero quién soy yo para corregirlos – a su ingreso a la Unión Europea. Por eso, más allá de izquierdas y derechas, su ideología es Europa. Uno puede percibir que allí están claramente en una segunda, quizá tercera línea. Ni se acercan a la mesa chica, donde Alemania, Francia y, claro, Inglaterra, tratan de armar propuestas para negociar con la Gran Potencia, Estados Unidos. Pero no les importa demasiado. Su elección, y cada vez más elementos de la vida cotidiana de su gente joven, están en Europa.

Por eso, aunque el idioma y todavía muchas cosas de la cultura nos unen, nuestros caminos son diversos. No hay lugar para nosotros en la Unión Europea. Todavía tenemos que edificar nuestro propio lugar en el mundo.


Notas de viaje – Las Europas de la mente

octubre 3, 2009

Corresponde aclarar al comienzo de esta serie que no soy un conocedor de la Europa actual. He viajado muy poco allí. Para ser precisos, sólo hay dos de sus ciudades de las que podía reivindicar una vivencia directa, y más bien corta: Viena y Roma. 

Viena contribuyó a formarme una imagen de Europa como un geriátrico. Uno muy prolijo y eficiente, donde ya quisiera internarme cuando el deterioro lo haga inevitable. Pero un geriátrico.

Quizá sea injusto, porque me habían invitado a un congreso de países de América Latina y de Europa del Este, en cuya organización colaboraba mi amigo Harry, y me atendieron a “cuerpo de rey”. Pero por todas las cenas con música de cámara en palacios del siglo XVIII, encontré a esa ciudad provinciana. Fue el contraste: la Viena que yo tenía en mente, que había sido escenario de la última explosión cultural de Europa antes de suicidarse en la Gran Guerra: Strauss, Freud, Mahler, Mach… era en los ´90 menos cosmopolita que Río IV. Yo, que tengo la pesada costumbre de revisar los quioscos de periódicos en todos lados, sólo encontraba allí revistas con chismes de la aristocracia y la farándula… en alemán. Veía una población madura, cuya incertidumbre principal era dónde iban a ir en las vacaciones.

Roma, bueno, es Roma, pero la vi demasiado preparada para el turismo, con niños carteristas. Puede ser que algunos temas no resueltos de la institución bancaria que en ese momento informalmente representaba con interlocutores tanos, influyeran en mi falta de entusiasmo.

De todas formas, Europa terminó siendo una asignatura pendiente para mi mujer y para mí. Apenas los chicos fueron lo bastante grandes para quedarse sin nosotros algunas semanas, nos largamos. Para precisar los destinos, elegimos visitar nuestras raíces familiares: Galicia en mi caso, Liguria en el de ella. Y puntos en el trayecto.

No voy a hacer un relato de viaje. Mi idea es ir subiendo impresiones. Anticipo algo: No encontré un geriátrico. Es cierto, las tasa de natalidad han bajado mucho, las parejas no se molestan en casarse, y demoran en tener hijos (Más o menos, lo que está pasando aquí y en Uruguay). Y en España al menos, en el campo sólo se quedan los viejos. Pero Europa está llena de gente joven. Y es cosmopolita. Eso sì, me da la impresión que no tienen decidido para dónde ir.


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