el combate a las drogas (II)

agosto 19, 2009
En el tema de la represión del narcotráfico, pensado desde Argentina, se me ocurren algunas observaciones, para completar lo que dije en la primera parte.

Ante todo, me parece importante tener claro que la inmensa suma de dinero que lo convierte en un problema global, en un factor geopolítico que desestabiliza Estados como Afganistán y México, los casi 700 mil millones de dólares que han sido mencionados, salen de los bolsillos de los consumidores en Estados Unidos, y también de la Unión Europea, Japón, … Los mercados donde abundan los clientes prósperos. Los ricos en Iberoamérica, por ejemplo, pueden consumir mucha cocaína, pero no son lo bastante numerosos para constituir un mercado importante… en términos globales.

Por eso, me parece correcta y prudente la política que lleva adelante el gobierno argentino – hasta donde yo sé – de colaboración con los Estados Unidos en lo que hace al control y represión del contrabando de drogas clasificadas como peligrosas, y sus precursores químicos. Puede fastidiarme que en algunas provincias del Norte, me ha dicho gente que me merece fe, el control de los pasos fronterizos esté – en este tema – más en manos de la DEA que en las de nuestros funcionarios. Pero sería un error asumir que el narcotráfico es para U.S.A. sólo un pretexto para su ingerencia en la América Latina. Afecta demasiado a su sociedad, influye inclusive en su economía, como para que no lo tome muy seriamente, aunque – como reconoció Hillary Clinton hace pocas semanas – no afronte con eficacia el problema que crea la demanda de sus propios ciudadanos.

Un estudio presentado en la reunión anual de la Sociedad Química Americana, en Washington, detalla que nueve de cada diez billetes de dólar están manchados de cocaína. No es una metáfora que aluda al dinero sucio de los dealers. Es que las partículas de la droga quedan atrapadas en las fibras del papel. No me parece entonces inteligente elegir este tema para pulsear con los yanquis. Sobre todo teniendo en cuenta que Brasil, siempre celoso de su autonomía, tampoco lo hace.

Esta decisión de política internacional, claro, no nos resuelve el problema del tráfico en nuestro país. Andrés resume muy bien, a mi juicio, en su comentario más reciente los requisitos que Argentina debería cumplir para encararlo en serio. Y me permito copiarlo aquí:

“- Recursos limitados: No se puede inspeccionar todos los lugares sospechosos todo el tiempo, ni desplegar policías por todos lados al mismo tiempo. Hay que elegir los “eslabones del negocio” más sensibles y más concentrados… La clave es impedir el “ciclo del dinero” y no usar como base de la estrategia la persecución al consumo (ojo, “no usar como base” quiere decir usarla pero focalizadamente).

– Visión a largo plazo: Cualquiera sea el método elegido, por la complejidad del tema esto no se resolverá en menos de 10 años (Andrés es optimista, aclaro). Esa larga extensión del fenómeno (por la incidencia en amplias capas sociales y en los ingresos de muchos actores) obliga a regular recursos y a prever que un gran despliegue policial-militar que no pueda mantenerse por falta de presupuesto terminará jugando en contra”

Quiero agregar unos elementos que me parecen importantes: en primer término, algo que EduA ya había tocado en uno de los comentarios que dieron origen a estos posts: Sin acción coordinada de los Estados a nivel mundial es imposible controlar el flujo de dinero del tráfico de drogas. Ésta debe ser la moneda de cambio de la cooperación con U.S.A., o los discursos contra el narcotráfico se convierten en ruidos huecos.

Hablando de discursos, deseo señalar una excepción a una afirmación emocional entre esos comentarios originales: “no hay una bandera política partidaria que los enfrente con furiosa resolución“. El ex intendente Patti había colocado una bandera en Escobar “Este municipio es hostil a los narcotraficantes” o algo así. Personalmente, me parece poco serio. Un Blumberg municipal, que cree o pretende hacer creer que condenarlos duramente tiene alguna consecuencia en la conducta de los carteles… o de los consumidores.

Por último, pienso que es importante que miremos con razonable escepticismo el mito que ve la clave de la drogodependencia en la sustancia, que ejerce un misterioso poder sobre sus víctimas. La clave, la realidad, es el adicto. Algo que cualquier profesional con experiencia con ellos podrá confirmar: si no consiguen la droga que les promete el escape, probarán con cualquier sustancia. A veces, se inyectan en grupos sus propias sangres. Al ser, probablemente, de grupos sanguíneos distintos, encontrarán entre convulsiones lo que andan buscando. Un psiquiatra vienés, influído por la cultura helénica, lo llamó hace más de un siglo “el instinto de muerte”.

Vuelvo entonces a lo que afirmé en la primera parte de esta entrada: el compromiso de una sociedad en el rechazo a la drogadicción se mide no en la dureza de las penas sino en los recursos y, sobre todo, la inteligencia y el esfuerzo que emplee en alejar de ella a sus miembros más vulnerables.


una visión del conjunto

agosto 18, 2009

Hace tiempo que sentía que debía tratar de subir al blog un trabajo donde resumiera un “cuadro de situación” válido para el peronismo a hoy. Por eso, válido en buena parte para la política argentina, a hoy. Pensaba que los puntos de partida tenían que ser las decisiones que Kirchner tomó y sigue tomando y el pacto radical-peronista que Duhalde planteó hace pocas semanas. También debían tomarse en cuenta (en la misma forma que la extraña conducta que Sherlock Holmes detectó en el perro) los silencios de Reutemann. Bueno, ya no debo preocuparme por la falta de tiempo. Luciano lo hizo.


el combate a las drogas

agosto 18, 2009

Una de las cosas más valiosas de los blogs – lo dije otras veces – es que están abiertos a ser enriquecidos por los que dejan comentarios. Yo estoy muy agradecido porque eso es lo que pasa en éste. Y siempre trato de participar en ese diálogo que se abre, como lo hice en el muy reciente debate sobre el fútbol  ¿Pero qué hay que hacer cuando, como pasa a veces, los comentaristas dejan muy atrás el tema del post y desarrollan algo nuevo y más importante? Por ejemplo, en un post que simplemente avisaba de un reportaje que me habían hecho en La Bloguera, Bob Row y EduA terminaron  desarrollando enfoques e haciendo aportes valiosos sobre política agropecuaria, un asunto bastante clave, no? Lo que se me ocurre proponerles es que abran un blog o – por lo menos – ordenen lo que han ido escribiendo y tratemos de darle difusión, para mejorar el nivel de lo que dicen por su lado el gobierno y la Mesa de Enlace.

Ahora, en el antepenúltimo post, que no era más que el vínculo a la nota de un intelectual brasileño, para empezar a hablar de las bases yanquis en Colombia, tres comentaristas frecuentes en este blog, Andrés, Harry y AyJ, con  un preciso apunte de EduA, desarrollaron una discusión dura y apasionada sobre cómo combatir el narcotráfico. A un post menor, apuntando a un tema que merece una reflexión que todavía no se ha dado, sus comentarios lo convirtieron en un debate valioso, sin prejuicios, sobre el pesado, jodido tema de las drogas. Bien por los blogs.Creo que nunca hablé aquí de ese tema – no siento que yo tenga respuestas – pero no quiero dejarlo pasar, y me decido a dedicarle una entrada.

Resumo lo que me queda de lo que han escrito: A. argumenta que la represión, ya sea policial o militarizada no resuelve el problema, y da el ejemplo convincente de México (podría agregar el de USA). H. señala que un enfoque progresista, repleto de buenas intenciones no sirve para nada (lo que es cierto, en este y en algunos otros temas, también). Los otros dos refuerzan con argumentos propios ambos planteos, que no se contradicen lógicamente; la discusión es – sorpresa! – política.

Yo creo que puedo hacer un aporte desde la reflexión. No soy experto. Sólo es la opinión de alguien todavía ajeno al problema; mis pibes recién están alcanzando la edad que los pone en zona de riesgo; durante unos veinte años he estado en la Comisión Directiva de una entidad para la recuperación de drogadependientes, pero he tratado con números y con actas, no con pacientes. Eso sí, no me pidan originalidad.

Me parece evidente que el narcotráfico es un delito que tiene su origen en los consumidores, tal como el tráfico de mujeres y al contrario del robo o la piratería. Muy pocos son secuestrados para obligarlos a drogarse. Son los que las consumen – no sólo la minoría de ellos que es adicta, aunque por supuesto ésta es la que origina la mayor parte del costo social y el drama humano – los que aportan esos 670.000 millones de dólares que han sido mencionados como la suma que se mueve en el mercado global de las drogas ilícitas. Con esto no quiero decir que estoy a favor de penalizar el consumo, o Artemio ya no me invitará a formar parte del club de fans de Aníbal Fernández.

En realidad, los argumentos que me parecen plausibles a favor de la despenalización son de orden práctico: Si son pocos, se puede meterlos en la cárcel, pero no están provocando un problema social grave. Si son muchos, la sociedad está jodida, pero no puede  penalizarlos en serio: desbordarían las cárceles y los juzgados con pobres infelices. Lo que sí puede y debe hacerse es poner inconvenientes para el consumo, con mayor energía y dureza que lo que ya se está haciendo para el tabaco: Requisa de cualquier sustancia ilegal, aunque sea de uso personal; detención “en averiguación” de quienes las tengan, sin abrir causa si no hay indicios de tráfico;… ¿Que eso abre cauces para el abuso policial? Seguro, sería una lástima, justo ahora que nuestra policía se comporta como el Scotland Yard de las novelas…

No comparto la filosofía “libertaria”, defendida entre otros por Milton Friedman, que considera el consumo de drogas, aún las más dañinas, como una decisión individual a respetar. El Estado no debería meterse en la conciencia ni en la cama de la gente, pero si tu decisión personal provoca consecuencias graves para la sociedad, algunos límites a la libertad son necesarios. A los que, fumándose un porro o no, creen que es una cuestión de principio, les recuerdo que el mismo principio puede usarse para justificar el tráfico de órganos, o de personas.

De todos modos resulta evidente que la posición “idealista, progresista” que plantea que la Solución al problema de las drogas pasa por evitar que los jóvenes quieran consumirlas (Personalmente, estaría dispuesto a despenalizar la heroína para mayores de 70, si se pudiera limitar allí. Pero no se puede) es la realista. No va a ser fácil – ninguna sociedad lo ha hecho todavía por largo tiempo, o pregúntenles a los soviéticos – darles a los jóvenes una pertenencia y un orgullo que les proteja de ese abismo. Mientras lo hacemos – porque debemos hacerlo, aunque nos lleve generaciones – podemos tomar ideas de la campaña contra el hábito de fumar. Hoy hay un porcentaje significativo de pibes que no fuman… tabaco. Antes, era casi un requisito de hombría; el cambio cultural producido no es menor. Difícil y delicada como es esta tarea, es más práctica que aspiremos a eliminar un negocio de 670 mil millones de dólares por medios policiales. Aún a Eliot Ness o a Felipe Calderón les resultaría difícil.

Por supuesto, todo esto no quiere decir que el narcotráfico no debe ser combatido. Como lo son la delincuencia en general, o la enfermedad. Son problemas sociales e individuales que forman parte de la condición humana – del pecado original, dirían un católico preconciliar o C.S.Lewis – y la sociedad ha ido creando, a lo largo del tiempo, instituciones para limitar esos males y tratar de aliviar en lo posible sus efectos (y tengan en cuenta que tanto la polícía como la medicina organizada son más recientes de lo que podría creerse: ambas tienen poco más de dos siglos de existencia). Naturalmente, esas instituciones deben ser creadas, supervisadas y financiadas por ese mal necesario, el Estado. En el caso de la delincuencia y especialmente en el del narcotráfico (y ahora que lo pienso, también en el de las enfermedades mentales) es necesario trabajar para impedir que se apoderen de él. No es una tarea que admite pausa, ni negligencia. Pero tampoco es tan difícil, a pesar de fantasías tipo “Marcola”. Cuando un delincuente adquiere fortuna y poder, si la suerte lo acompaña tratará de adquirir respetabilidad y dejará de lado sus viejos negocios (enterrando sus viejos socios), como Don Vito Corleone aconsejaba a su hijo Michael. Vean el emblemático ejemplo del antecesor de la Casa Morgan, Sir Henry, que de pirata llegó a ser gobernador de Su Majestad en la isla de Jamaica y azote de la piratería en el Caribe. Las malas lenguas hablan de algo similar en la historia de una dinastía norteamericana, que dió a esa República un Presidente y varios senadores. Después de todo, ya ha sido dicho que fundar bancos es mejor negocio que asaltarlos.

(Continuará)


algo de San Martín

agosto 18, 2009

No me sentía bien dejando pasar este aniversario, aunque me fastidie la necrofilia argentina, que elige siempre la fecha de la muerte del prócer, y no la de su nacimiento. Pero se han dicho tantas palabras, que el hombre está recubierto por el bronce. Y no me gusta repetir. Se me ocurría recomendar “La logia de Cádiz” de Fernández Díaz; el tipo la escribió con soltura, y se plantea algo necesario: imaginar por qué, y en nombre de qué, volvió a América a contribuir a fundar una Nación. Pero… es un esbozo, apenas. Entonces encontré, en el blog de Goliardo, esta lista de los libros no militares de la biblioteca del General José de San Martín. Y me uno a su homenaje, copiándosela

Historia de Juana de Arco, 4 tomos, en francés.
Introducción al tratado de las bellas artes, en castellano.
Tratado de educación, 2 tomos en francés.
Emilio y la educación, Rousseau, 4 tomos en francés.
Cartas de Cicerón, 4 tomos en francés.
Elementos de matemática, 3 tomos
Obras de Montesquieu, 30 tomos en francés y 3 en castellano.
Montesquieu, 6 tomos en francés
Revolución de Francia, 4 tomos e portugués.
Tratados de Mirabeau, en francés.
Obras de Quevedo, 6 tomos, en castellano.
Cartas de Abelardo y Eloísa, 1 tomo en francés.
Historia de Maria Antonieta, 4 tomos en francés.
Historia de la filosofía moderna, 7 tomos en fr5ances.
Romances de Voltaire, 2 tomos en castellano.
Teatro de Voltaire, 9 tomos en francés.
Poemas de Voltaire, 1 tomo en castellano.
Iliada de Homero, en castellano.


el capitalismo y el fútbol

agosto 14, 2009

Cristina y Grondona

La rescisión del contrato entre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y la empresa Televisión Satelital Codificada (TSC), después de 18 años, es – me parece evidente – uno de los hechos económicos y políticos más importantes de este 2009 en Argentina. Aunque llegamos a un fin de semana largo, no quiero pasar sin comentarlo.

Ojo: Creo que la cobertura periodística ha sido buena. Por obvias razones – el dolor en una víscera muy sensible – Clarín ha publicado más opiniones que datos concretos, pero puede leerse, en Página 12 por ejemplo, una crónica muy completa de Pablo Vignone, donde hasta indica el rol que la enfermedad de Luis Nofal jugó en debilitar, en un momento clave, el vínculo entre el Grupo Clarín y el eterno presidente de la AFA, Julio Grondona. Y deja claro que el actor decisivo ha sido Don Julio.

Pero me parece que en los análisis se pierde de vista la real importancia del asunto. Por lo menos, en los que leí. Atención, no estoy cuestionando la alegría de la hinchada bullanguera en los blogs K. No veo como un error que Mauri K, Sentis, Tomás y el resto de la muchachada, aún el patriarca Artemio, festejen el gol que se le hizo al rival por antonomasia, el Grupo Clarín. (Una de las opiniones que Clarín cita es justamente la de Artemio López, sin humor, claro). El impacto económico que esto produce al Grupo es difícil de medir; es razonable pensar que éste era su negocio más rentable. Sus acciones lo van a reflejar.

Lo que no me parece serio es que, por ejemplo, “la Comisión Nicolás Casullo de Medios Audiovisuales en Carta Abierta comparte con todos el beneplácito por la cancelación de un contrato que desde hacía 18 años impedía a millones de compatriotas ver por TV, libremente y en directo los encuentros de fútbol protagonizados por sus equipos“. Deben ser hinchas fanáticos, no más, pero no recuerdo haberlos visto en la cancha.

Eso sí, también en los opositores encuentro que pierden de vista lo que sucede, y reaccionan – discúlpenme – como lo que se llamaba “señoras gordas”. El  blog 50 amaneceres, donde a veces leo cosas inteligentes, escribe “se le dice a la gente que el circo, digo el fútbol, es de interés nacional y es un derecho de todo ciudadano el poder ver gratuitamente desde su hogar cualquier partido de la A o la B… Con la perspectiva de los años espero que sintamos vergüenza de haber alguna vez estado evaluando una alternativa estatal para el fútbol…

Este es lo que dice la Señora Gorda por antonomasia, la Dra. Carrió, que denuncia que “no hay plata para los pobres porque se la dan al mafioso Sr. Grondona” y que los partidos “permiten al kirchnerismo aumentar su capacidad de daño a la sociedad (la de TyC con Clarín, quizás?)” Atención: es el discurso eficaz de una dirigente que entiende el humor de su público. Pero su público es aquél (no pequeño) para quienes cualquier cosa que haga Kirchner es algo malvado y corrupto. Pero aún ellos no se movilizarán para salvar el negocio del Grupo, como no lo hicieron por las AFJP. Como repetí muchas veces, el “campo” es un sector numeroso y dinámico, aunque tacaño, de la sociedad. La Sra. de Noble y el Sr. Magneto, no.
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Resumiendo mi opinión sobre este aspecto: el Estado no tiene por qué perder un centavo, salvo por incompetencia criminal. No es el caso de los ferrocarriles o las aerolíneas, que necesitan ser subsidiados. En Argentina, como en todos los países del mundo, la televisación de los partidos es lo que ha convertido al fútbol de un deporte a un negocio gigantesco. Hay demasiados interesados – empresas muy poderosas – en manejar las pautas publicitarias. Y sus números inevitablemente serán mejores que los TyC y Clarín, que las manejaron durante 18 años en los que habrá crecido – es la naturaleza de las grandes empresas – una “costra” burocrática y una red de negocios particulares no demasiado distinta de las del Estado.
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Es aquí donde me acerco a lo que llamé la “real importancia” de lo que pasó. De mostrarnos un ejemplo muy claro y visible de cómo se vinculan los negocios, el Estado y la sociedad en los tiempos modernos: el capitalismo actual. Que tiene muy poco que ver con lo que describen tanto sus defensores como sus críticos, aferrados a teorías que ya están muy lejos de la realidad.
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Cuando los grandes teóricos del capitalismo, de Smith a Marshall, elaboraron sus modelos, como cuando Marx desarrolló su critica, las corporaciones eran excepcionales y relativamente pequeñas. Y las estructuras burocráticas más desarrolladas, nos recuerda Drucker, eran los ejércitos nacionales. Las herramientas teóricas, por supuesto, se desarrollaron de acuerdo a la complejidad de la economía.
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Pero Hayek y von Misses, y sus poco creativos discípulos, continuaron defendiendo al mercado como asignador de recursos – una posición muy defendible, en mi opinión y la de los que saben – pero no encontraron lugar en sus análisis para casos como los del contrato que acaba de rescindirse. Que no es, ciertamente, un caso excepcional. Podemos decir que las características de su origen y funcionamiento son ineludibles, cuando los participantes no forman parte de un mercado libre, sino que son un pequenísimo número de corporaciones poderosas, cuyos dirigentes están – tiene que estar – estrechamente vinculados entre sí.
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La crítica de izquierda también está desactualizada, si cree que los negocios de Grondona y de las dirigentes de los clubes de fútbol son un problema moral. Cuando se manejan intereses económicos de esa magnitud, la lógica es la del capitalismo, sea ejecutada por empresarios, presidentes de asociaciones civiles o funcionarios estatales. Pregúntenles a los chinos, que hicieron Beijing ´08.

Por supuesto, hay un rol legítimo y necesario del Estado.  Que difícilmente podría administrar el negocio del fútbol espectáculo. Y no podría crear -como empresario, como sí lo hicieron TyC y sus antecesores – una actividad económica nueva (Aunque Chomsky diga, con enternecedora ingenuidad, que Internet fue estatal en su origen, por su cuenta no habría habría hecho surgir Silicon Valley). Pero sólo el Estado puede poner límites a las corporaciones. Y en la medida que sea democrático y abierto, puede obligarlas a transparentar sus actividades.

Este es el ideal, claro, tan difícil de lograr como todos. Una reflexión obligada es también señalar que Kirchner, llevado – puede ser – por su bronca con Clarín, evitó esta vez la tentación habitual de la dirigencia política, que encuentran en las corporaciones el apoyo y la financiación. Bueno, el problema ya lo veían los romanos “¿Quién custodiará a los custodios?


Brasil, U.S.A. y Colombia

agosto 13, 2009

Les debo – y me debo – una reflexión sobre el tema de las bases norteamericanas en Colombia, pero he tenido poco tiempo para pensar algo que aportar a lo que ya se ha dicho, y no me gusta repetir obviedades.

Por lo menos, quiero pedirles que venzan prejuicios que puedan tener y lean en La Nación esta breve nota de Dom Luiz Alberto Moniz Bandeira. Siempre vale la pena, porque él pertenece a esa clase intelectual que al mismo tiempo está imbricada con el proceso de toma de decisiones en su sociedad, sin perder su condición de académico. Es una de las ventajas que los brasileños tienen…

Pero en este caso en particular, él proporciona abundantes datos y agrega un enfoque valioso “Aunque el gobierno de Estados Unidos haya presentado el combate al narcotráfico y al terrorismo para justificar la concesión de 700 millones de dólares por año a Colombia, la mayor parte como asistencia militar, su principal objetivo, entre otros, es proteger los oleoductos, sobre todo el de Caño Limón, ya atacado cerca de 79 veces, a fin de asegurar los suministros futuros de petróleo e inspirar confianza a los inversores extranjeros“. Debemos tenerlo en cuenta antes de la reunión de Presidentes en Bariloche.


para los que leen por Internet

agosto 13, 2009

Es cierto que Horacio Tarcus (“Marx en la Argentina”, “Diccionario biográfico de la izquierda argentina”) es imprescindible (No, compañero H. G.; no digo que sea imprescindible en la Biblioteca Nacional!) en una biblioteca política histórica. Debería estar en la mía, si yo tomara tan en serio al pensamiento de izquierda como intelectualmente sé que debo tomarlo. Pienso comprarme, sí o sí, “Cartas de una hermandad”, donde recopila 179 cartas que intercambiaron por más de 20 años Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga, Ezequiel Martínez Estrada, Luis Franco y Samuel Glusberg.

Pero tengo claro que no todos tienen para comprarse libros, y – sobre todo – que son muy pocos los que todavía los leen. Esto nos pone tristes a los que venimos de una tradición gráfica (nos enganchó Salgari, hace mucho tiempo), pero podemos ver el lado positivo: hay una inmensa cantidad de pavadas (9 veces mayor que lo que vale la pena, según el cálculo de Sturgeon) con la que los que no leen libros no se intoxican.

Y siempre se puede tratar de decir algo en forma breve: los blogs son una apuesta en ese sentido. También está la revista Contraeditorial, con que la Editorial Manucorp (del misterioso Szpolski, tal vez?) que así como publica 7 Días, Veintitrés y otras cosas de las que sí se puede prescindir, demuestra que con la pauta publicitaria oficial se pueden hacer cosas inteligentes.

Anímense los que no van a leer el libro, o que les suena “culturoso”. Contraed. cuesta sólo $ 4,90 (la ANSES, el BICE y el gobierno de Mendoza cubren esta vez el resto de los costos), y además está en la Red, aquí. Tienen que leer lo que dice Martínez Estrada a Glusberg sobre la Revolución Cubana, o Luis Franco sobre Lugones, y tentarse de seguir leyendo. Porque en esa mezcla de lucidez e ingenuidad, de genialidad y tontería, de soberbia y autodesprecio está lo que puede considerarse esa cosa tan mentada y tan difusa, la “identidad nacional”. Eso somos nosotros, los argentinos.


espiando a Alberto Fernández

agosto 11, 2009

Que el titular más importante de la primera plana del importante diario LaNación hoy sea Alberto Fernández acusó al Gobierno de haberlo espiado no me da una imagen favorable ni de los servicios de inteligencia del gobierno, ni del Dr. Alberto Fernández (que ostenta un apellido ilustre) ni, en realidad, del diario LaNación. Porque, si mal no recuerdo, Alberto F. fue el segundo hombre más importantes del gobierno del Dr. Kirchner – después del mismo Néstor – y continuaba siendo presidente del Partido Justicialista de la Capital y, según el mismo Néstor, un amigo.

No puede hablarse de stalinismo, porque Koba descubría en sus ex amigos – antes de ejecutarlos – graves crímenes ideológicos, y nadie ha acusado a Alberto F. de tener alguna ideología. Es más, nadie lo ha acusado de ningún delito político, salvo que se considere tal una antigua y persistente amistad con el Grupo Clarín, que ya la tenía cuando se hizo colaborador y amigo del matrimonio Kirchner.

Pero lo que me realmente me preocupa es que Ramble Tamble, nave insignia del kirchnerismo racional en la blogosfera, ha recurrido a Gramsci para cuestionar unas mínimas declaraciones de Don Alberto. Es cierto que Gramsci le ha servido – seguramente para su pesar póstumo – a intelectuales de izquierda y represores de derecha para justificar insignes pavadas, pero siempre he considerado a Artemio López mucho más inteligente que esas faunas.

Como servicio público, ofrezco lo que me parece el análisis más ajustado del tema, servido hoy en un almuerzo por un amigo – afiliado del PJ Capital, lo que se nota por su acidez – que sostuvo que si se abre una causa penal por este asunto, el juez deberá caraturarla no como “espionaje”, sino como “dilapidación de caudales públicos”


cuesta abajo en bicicleta

agosto 11, 2009

Un amigo de pluma amena, que a veces me ha acercado notas con su nombre y apellido, otras con una variedad de seudónimos y alguna con pedido de riguroso anonimato – pero jamás usa la función “Dejar un comentario”; creo que se resiste a la idea de blog – me remitió hace unas semanas este texto que ahora copio abajo (no me acuerdo en qué clase estaba, así que dejo a su autor en la oscuridad, como si fuera una vieja copla salteña). No lo subí antes porque le sentí un poco tremendista, pero ahora que el sabio y prudente Manolo está más preocupado por la política que por la economía, me parece que puede ser una visión válida del proceso que vivimos

Esta democracia hoy mayor de edad que los militares nos entregaron en 1983 se parece a la italiana postmussoliniana, por la velocidad de desgaste de sus gobiernos.  Don Raúl Alfonsín quedó acabado en 1987. Carlos Menem duró mucho más, pero su derrota fue total. Lo de Delaruina, engendro mastuerzo, colapsó rápida y violentamente. Le tocó luego a Néstor Kirchner, que alcanzó seis años de primacía hasta el 28 de junio. Su derrota fue cualitativa mucho más que aritmética.

Similar a la Alfonsín en 1987. Tal vez peor. Un señor contó votos en La Provincia y afirma que aún sumando la diferencia entre sus votos y los de los intendentes perdía igual. Su fenómeno maldito fue Martín Sabatella, que le sacó los votos de la victoria, los de los jóvenes.

No es lo nuestro escrutar los motivos que llevaron a la gente a votar como lo hizo. Pretendemos aportar a la medición de la gradiente en que entró NK, tema evitado por los encuestadores por lo resbaladizos que son los caminos de bajada.

Se presenta con una inclinación fuerte, que requiere pericia en la conducción y buenos frenos. Parece aguda en el primer tramo.

El otro componente de esta metáfora es el peso del vehículo. No es lo mismo encarar cuesta abajo un camión cargado que una bicicleta. Si sabemos el tiempo de la carrera: 20 meses. Creemos recordar que el chasís cicilista mayor construido artesanalmente tuvo cinco asientos y pedaleras, pero un solo manubrio y palanca de freno.


adiós cerriwden, hola bismarck

agosto 8, 2009

El noble esfuerzo de Elemaco, armando un mapa actualizado de la Blogosfera Argentina, me ha hecho preguntarme sobre el listado PÁGINAS que aparece aquí a la derecha, lo que sería mi “blogroll“. Porque su trabajo fue realizado entrando individualmente a cada blog, copiando la blogroll e identificando los links contenidos en cada una (No es una de las tareas atribuídas a Hércules simplemente porque los poetas griegos no conocían la Internet). Con eso armó la red de vínculos que unen a los blogs (eso sí, todavía no sé por qué aparezco yo en el extremo norte del mapa).

Ahora, como le pregunté a Elemaco – y extiendo la pregunta al mundo bloguero: ¿pueden considerarse los blogrolls una señal adecuada del vínculo entre los blogs? Desde mi experiencia, encuentro que cuando ya existe una lista muy amplia en un blog visitado con frecuencia, esta tiende a ser usada como referencia; uno no se lo molesta en crear una propia. Para la blogosfera politizada, anche la no kirchnerista, las que aparecen en Luz de Almacén y en Ramble Tamble sirven esa función. (He jugado con la idea de hacer una de los buenos blogs politizados que NO aparecen en Ramble, pero por ahora es sólo una idea. No sé si puedo tomarme el tiempo para hacerla en serio). Una indicación más precisa de la red real de influencias en la blogosfera la darían los comentarios de autores de blogs en otros. Pero esa sí sería una tarea que sólo una computadora podría emprender… si estuviera loca.

En mi caso, las PÁGINAS de mi blog abarcan un par de blogs y una cantidad de posts y artículos específicos que me impresionaron en su momento, casi como huellas de lo que pensaba y pienso. O de lo que me llama la atención. Había subido un link al blog La vida y la entropía, de Cerriwden, por motivos que expliqué aquí. Pero ese blog ha desaparecido, y el link, conservando por razones que entenderán su título de Rechazo republicano pasó a un fabuloso post de Finanzas Públicas, con el emblemático número de 62 comentarios, que será motivo a su vez de un post mío, también erudito e intelectual, cuando crea que puedo hacerlo.

Por ahora, y para justificar esta larga perorata, quiero marcarles que he subido otro vínculo, a un post sobre política internacional en el inteligente blog La fiesta de Bismarck. Aquí habla de Brasil y de Argentina y sus relaciones con Estados Unidos – temas interesantes – pero lo que importa es lo que dice sobre estrategia. Démosle bolilla


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