Escuchando

Un lugar común, que sirve para parecer culto si se cita en latín, dice que la voz del pueblo es la voz de Dios. Es posible: a los dos se les atribuyen muchas cosas, no es fácil interpretarlos, y a veces se expresan con terrible claridad.

Como no quiero meterme en honduras filosóficas, me basta con aclarar que a la voz de nuestro pueblo, tal como se expresa en el sistema electoral argentino, no necesito considerarla infalible, ni portadora de una sabiduría inmanente. Tomo un enfoque de sentido común: veo que nuestro pueblo tiene muchas voces (40 millones, a la fecha) y las elecciones son una forma imperfecta pero razonable de escuchar a la mayoría y darle algún peso en la toma de las decisiones importantes.

Digo algún peso: no van a decidir el tipo y nivel de impuesto que correspondería aplicar a las rentas extraordinarias; o si a las telefónicas se les debe permitir entrar en el negocio de la TV por cable. Con sus votos deciden a quiénes le tienen confianza – o menos desconfianza – para tomar estas decisiones.

Esto viene a cuenta, claro, de las elecciones de ayer. Lo que parecen estar diciendo, en mi opinión, coincide con un punto de vista que mencioné algunas veces en este blog: Kirchner como un episodio en la historia del peronismo, y de Argentina. También – pero ya es más dudoso – parecen estar señalando quiénes pueden ser protagonistas en el próximo episodio. De todas formas, esto no es lo decisivo ahora.

Digo esto no para restarle importancia, que la tiene, y mucha. Son tiempos exigentes en el mundo y en nuestra América. Lo digo para remarcar que faltan un poco más de dos años para la elección de presidente (y de gobernadores, y de intendentes), y en este tiempo puede haber sorpresas. Si uno conoce algo de nuestro país, va a haberlas.

Lo que creo que se va a decidir en los próximos meses – se está decidiendo ahora, en el interior de cada conciencia – es qué van a hacer los activistas, militantes, dirigentes que han sentido el día de ayer como una derrota (No digo los derrotados; en su inmensa mayoría ellos son hombres prácticos, y ganar y perder está en su oficio, aunque les guste más lo primero).

Me parece importante porque – al lado de graves errores que le atribuyo a Néstor Kirchner – un aporte que a mi entender le hizo al peronismo ha sido la incorporación de jóvenes y de una parte de los sectores medios. Hacía ¿quince años? que eso no sucedía. Seguro, la gran mayoría de los sectores medios que se habían acercado huyeron en estos últimos doce meses, y lo que quedó es una porción de la clase media politizada que odia y desprecia a la clase media por burguesa y egoísta.

Pero algo es algo. Con todo el respeto que le tengo a Duhalde – el verdadero vencedor de Menem – y con el interés que miro a Reutemann como puente del peronismo hacia el sector más dinámico del empresariado, el rural, bueno, ni el Cabezón ni el alemán servirían para dotar al peronismo nuevamente de un ala izquierda. Kirchner lo hizo. Y los que están en esa «ala», o son el esqueleto de ella, se sienten derrotados con Kirchner.

La reflexión que quiero acercar, para quien le sirva, tiene que ver con el título de este post. La dirigencia peronista ha desarrollado en las últimas décadas un oído bastante sensible a la «voz del pueblo» (Seguro, se pueden mencionar muchas instancias de sordera. Comparénla con el resto de la dirigencia política). Eso sí, como señala a menudo el compañero y amigo Manolo Barge, se quedó sin mucho propio que decir. Por eso, compró con tanta facilidad en su momento el discurso alfonsinista y luego el neoliberal. En esos momentos, habían prendido en el pueblo, o, como era moda decir, en la gente.

Los compañeros que vienen de la izquierda tienen el problema opuesto: ellos tienen sus discursos bien internalizados, que los han absorbido de Gramsci o de Abelardo Ramos, de Cooke o de Scalabrini. (Mucho menos de Perón mismo, pero, como relata Artemio, y tiene razón, los que tratan de adoctrinarlos con el original han sido en general muy plomos). Pero tienen tanto que decir que no escuchan al pueblo. En general, a uno le queda la impresión que confunden al pueblo con un dibujo de Carpani. Y los dibujos son mudos, claro.

Un ejemplo, se me ocurre, es su visión de temas como el conflicto con el empresariado rural y la expropiación de los fondos previsionales. La diferencia, muy evidente, que en un caso mucha gente se movilizó contra el gobierno y en el otro se movieron, por un ratito, los empleados de las AFJP, no se registró en su conciencia. Esa gente no era pueblo (el dibujo de Carpani) o estaba engañada por el Grupo Clarín. Entonces, su opinión no importaba. Bueno, ayer importó.

Manolo insiste siempre en la importancia del aparato bonaerense, la Mazorca, como la División Las Heras, el núcleo duro del peronismo. Yo estoy de acuerdo, con reservas. Ayer también se demostró que los aparatos no garantizan lo suficiente. Los intendentes pueden ser populares pero no son los dueños de los votos del pueblo. Y sus fiscales y militantes son reemplazables, si su tarea no es política, por otro aparato, como el del Momo Venegas, por ejemplo.

Pero sí estoy completamente de acuerdo en la parte más profunda de su mensaje: es en la práctica de la política real, en los barrios, los asentamientos, los sindicatos, en la construcción – generosa y egoísta a la vez – de un poder en la gente, que se puede escuchar la voz del pueblo. Y permite sumar(se) con más facilidad, aunque se haga con la etiqueta de Nuevo Encuentro o Proyecto Sur. Las discusiones de cuadros y los blogs son interesantes y valiosos, pero no alcanzan.

8 Responses to Escuchando

  1. Un día de elecciones – Parte 5 (y última): Consideraciones finales…

    Las elecciones legislativas han terminado. Los números han sido aplastantes en contra del Gobierno y el FPV (aunque no se vean reflejados en las cantidades de bancas). El pueblo ha (más que hablado) gritado con lo que quiere para toda Argentina. Pero …

  2. El (e)lector dice:

    No estoy seguro de que Kirchner haya conseguido que la juventud se interese permanentemente por la política. Lo que sucede hoy -que no sucedía hace 15 años- es que el puñado de jovenes militantes, esos chicos que se perfilan desde temprano como futuros políticos, tienen acceso a la Internet. Por ello proliferan los blogs y las opiniones, pero no proliferan las ideas ni las renovaciones.

  3. Abel B. dice:

    PiensoLuego: Gracias por sus visitas y por este trackback. Pero tengo que decirle que la indignación moral, noble sentimiento, no es una buena herramienta para el análisis político. Fíjese cuanta derraman en sus blogs sus criticados kirchneristas.

    Elector: Gracias por su visita. Su observación es cierta, me parece, sólo en parte. La «juventud» en general no se interesa en la política; pero me consta que hay jóvenes que militan, y no solamente publican un blog o cobran un contrato.
    De todas maneras, quiero darle la bienvenida al mundo bloguero. Su blog es excelente, aunque un poco cruel.

    Saludos

  4. ezequielmeler dice:

    Abel:

    Las elecciones siempre marcan alguna señal. En este caso, es una llamada satelital de Dios para Kirchner: cambiá el estilo de gestión o despedite de la política nacional.

    Kirchner tiene la ventaja, a diferencia de Reutemann, Duhalde y otros, de ser un tipo relativamente más joven. Lo que la elección dijo claramente es que:

    a) Su gestión, que se basaba en la virtuosa unidad de sectores medios rurales, urbanos, y sectores populares pauperizados, pierde popularidad por todas partes.

    a1) Los sectores medios rurales, que todavía lo votaron masivamente en 2007, se fueron con la 125.

    a2) Las clases medias urbanas dieron, desde 2006, toda clase de señales en el sentido de que no aprobaban el estilo de gestión. Pronto esto mutó en un fuerte repudio a Kirchner, resultado visible ya en octubre de 2007,

    a3) Los sectores populares urbanos, que habían avanzado bastante entre el desastre de 2002 y 2006, se estancaron en 2007 y retrocedieron en 2008. El derrame no llega, la política social no los contiene, el discurso de DDHH no les mueve un pelo, y la ley de medios… bueno, no está entre sus primeras dos mil preocupaciones cotidianas.

    ¿Quiere decir esto que se acabó todo?
    No necesariamente, el tiempo cura muchas heridas. Habría que recordar que Perón, en 1955, tenía el rechazo de los sectores medios y altos, católicos o no, y las FFAA. Tenía, también, sesenta años. Dieciocho años después, lo llamaban por todos los teléfonos.

    Kirchner, por supuesto, no alcanza ese rango, ni lo alcanzará hasta donde la vista me permite valorarlo. Pero el punto es otro: el odio pasa, y con inteligencia, los peores males pueden revertirse. Cierto, no veo mucha inteligencia en estos días (vg: ¿qué hacen Carlos Fernández, De Vido, Moreno y Alicia en sus puestos? La política está personalizada, para bien o para mal, y dos de esos personajes tienen una imagen negativa altísima).

    Ahora hay que pensar en dos escenarios, no totalmente excluyentes:

    a) La unidad del peronismo, sobre la base de ciertos acuerdos y continuidades básicas, seguridades para el bloque del conurbano, y la incorporación de un referente del área Centro – Litoral a la conducción, con vistas a ganar 2011.

    (Esto requiere cambios en el estilo de gestión ahora, y tiene un problema de viabilidad: las experiencias de la Alianza y la propia Concertación demuestran que no es tan sencillo anudar sectores con intereses demasiado divergentes, si lo que se espera es que el nudo dure cuatro años. Ese es el dilema de toda alianza de clases.)

    b) De cara a una eventual derrota en ballotage, la reorganización de todas las fuerzas del campo nacional y popular, la reapertura de los espacios de militancia, la edificación de un partido que soporte no estar en el gobierno, la formación de militantes y el trabajo territorial y gremial. En pocas palabras, mis notas sobre el repliegue.

    Por lo pronto, el requisito básico de todo esto pasa por la reorganización del peronismo, que ya está encarada. Luego habrá que ver con quién se asocia, y para qué.

    El domingo perdimos nosotros, pero a diferencia de 1997, o de septiembre de 2001, no hubo un ganador. Es tiempo de sentarse a conversar.

    Un abrazo,

    Ezequiel

    Un abraz

  5. […] político, prefiero el duro y realista que Ezequiel Meler, también joven, dejó como comentario en Escuchando, y subiré algo a partir de lo que dice ahí. Pero como propuesta, bueno, yo que también fui un […]

  6. […] el blog del compañero Abel, subí un comentario que quisiera compartir, y que servirá, espero, como disparador para una […]

  7. harry dice:

    Tengo la impresión que la gripe porcina sera explicada en pocos dias como una conspiración americana contra nosotros,hipotesis basada en las sesudas teorias de la australiana http://en.wordpress.com/tag/jane-burgermeister/; claro no sabemos muy bien porque tamaña conspiracion pero algo de eso rondara en la WEB.
    Quiero decir que en este momento el pais esta viendo la realidad biologica y la pandemia y no las disquisiciones ,muy respetables ,como las discusiones de Otto Bauer y Roxa Lussemburgo pero muy lejanas de las cosas que interesan realmente al pueblo argentino.
    Saludos
    Harry.

  8. […] PJ. En realidad, después de la fecha liminar del 28/6, en este blog sólo se escribió sobre eso aquí y aquí. Y en los dos casos, me parece que las cosas más inteligentes las dijeron mis […]

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: