Menem, el hecho maldito del país peronista

A veces me digo que no vale la pena tratar de hacer análisis a fondo en medio de una campaña electoral. Los politizados están enfrascados en gritarle sus consignas a la hinchada rival… y el resto no da bola. Tengo que reconocerlo: es una excusa para mis rachas de pereza intelectual. He leìdo en las ùltimas dìas entradas que son un lujo, de Manolo (of course), de Ezequiel y en Artepolítica, de Martín Rodríguez y de María Esperanza Casullo. Claro, eso me sirve como otra excusa: vale la pena que yo trate de agregar algo a lo que aportan?

Pero este fin de semana leí lo que Luciano escribió sobre Menem, y me siento obligado a dos cosas: Una, es recomendar con mucha fuerza que lo lean. Allì recorta, con un bisturí muy afilado, las pretensiones del progresismo que condena por igual a Menem y a Kirchner (y también a los intendentes del conurbano, los gobernadores de las provincias pobres,… ) desde la «política como un continuo pedido de informes».

Lo más importante y original de su enfoque es que, con coraje intelectual, deja de lado un «relato» al que aún kirchneristas sofisticados (Artemio López, por ejemplo) se aferran: el menemismo como etapa de un complot neoliberal que tiene su origen en 1976, o en 1955, o quizá en 1536, que conspira contra el modelo industrialista/socialista/keynesiano de matriz productiva e inclusión social al que la inmensa mayoría de los argentinos aspira.

En ese post Luciano enfrenta hechos que muchos peronistas, en particular de su «ala izquierda», prefieren no tomar en cuenta (aunque se prendan con entusiasmo en pegarle a los progres no perucas): que los votantes peronistas le dieron triunfos muy claros al Turco en 1989 (cuando era una figura pintoresca con patillas) y en 1995 (cuando ya había gobernado 6 años). Que la dirigencia política y sindical del peronismo, como conjunto, lo acompañó. De la misma forma que, como conjunto, acompaña a Kirchner (Un sector numeroso de militantes se fue con el Frente Grande y el Frepaso, es cierto ¿Es necesario recordar que terminaron, como conjunto, en garantes de la convertibilidad? Cabe preguntarse por el rol que les tocará a los disidentes).

La otra cosa a que me siento obligado es a agregar algunas observaciones al planteo de Luciano, que termina siendo – tal vez – demasiado benévolo con el menemismo, al considerarlo como una etapa del peronismo. Que lo fue, ciertamente, pero también debe ser analizado, sine ira et studio, diría un pedante, desde otros enfoques. Mi intención es apuntar a algunos títulos, para animar la discusión, vieron?

Un enfoque necesario es ver la experiencia que encabezaron Menem y Cavallo como la manifestación local de un fenómeno global. Este aspecto es muy obvio, por supuesto, y toda la literatura extranjera sobre el caso lo estudia así. Pero a nosotros nos lo dificulta esa convicción tan nuestra que el peronismo, y los argentinos mismos son fenómenos únicos, no comparables con ningún otra realidad. Bueno, en los ´70 Inglaterra padecía de los males que Neustadt después tomaría aquí como su tema: una base industrial anticuada, un Estado de Bienestar con problemas financieros, una economía estancada. Esto dio la oportunidad a Margaret Thatcher para poner en práctica las recetas de la Nueva Derecha, del viejo capitalismo pre Roosevelt, que Goldwater había planteado en U.S.A. diez años antes.

Por supuesto, la Revolución Conservadora de Thatcher, y la versión que Reagan puso en marcha en los ´80, eran diferentes en las Grandes Potencias que en los países que entonces se llamaban subdesarrollados. Y – elemento a tener muy en cuenta – resonaban con algunos temas básicos de la variante «anglosajona» de la cultura occidental: el individualismo, el rechazo al Estado absorbente. Eso ya hacía que las recetas aplicadas en demasiados países del resto del mundo fueran copias muy berretas del original. A menudo las comparo con el evangelio de Ayn Rand, una Nietzsche para el medio pelo.

No importa. Ese discurso, y las medidas que lo acompañaban: privatizaciones, desregulación, apertura a los flujos financieros, fueron aplicados en casi todas partes. Desde Pinochet en Chile hasta Yeltsin en la ex-Unión Soviética… ; en realidad, fue en los países que salieron del «socialismo real» que la receta fue seguida con más entusiasmo y menos salvaguardias. Allí, y en Argentina.

Vale la pena preguntarnos por qué entre nosotros la experiencia «neoliberal» tuvo un final tan diferente que la que llevó adelante Fernando Henrique Cardoso en Brasil. La frivolidad e irresponsabilidad de Menem, la frivolidad e irresponsabilidad de la mayor parte de la clase empresaria, la incompetencia del «partido militar» local que, en contraste a los generales brasileños o aún los chilenos, no supieron cumplir con su rol en su momento… son explicaciones que saltan a la mente. Sin duda tuvieron que ver con lo que pasó. Es necesario reflexionar también en el peronismo. No tanto en haber sido la fuerza política que llevó adelante las transformaciones. Ninguna otra estaba en condiciones de impulsar ese proceso, en ese momento histórico que lo hacía casi inevitable (Discuto la fantasía de la hiperinflación como un deliberado «elemento disciplinador» instrumentado por el Gran Complot Neoliberal; fueron los errores de una clase política obstinada en ignorar la economía que gatillaron el resultado de casi 40 años de hábitos inflacionarios. Pero ese es otro debate).

Lo que me parece indiscutible es el fracaso del peronismo en imponer, desde su historia y su realidad social, los límites de protección de los intereses nacionales y el empleo industrial que los empresarios y los sindicatos de San Pablo lograron imponer en Brasil. Cuando nos medimos los peronistas, debemos poner eso en la balanza. Sin olvidar, por supuesto, que el progresismo y el centro izquierda también fueron incapaces, pero, bueno, en ellos ya es casi un hábito. Cuando Duhalde, hoy un mariscal de derrotas al que se esconde, encabezó la tardía reacción al desastre que ya se vivía, ellos se ofrecieron como garantes del modelo, eso sí, sin corrupción.

También me parece interesante encarar lo que podemos llamar la supervivencia del pensamiento «neoliberal» en el mundo, y del menemismo (sin Menem, of course) en Argentina. En todas partes hay factores y circunstancias particulares – los tradicionales vínculos del Partido Demócrata con Wall Street son uno de ellos, por ejemplo. Pero hay un elemento que me parece clave, y que el pensamiento único – progre, por supuesto – tiende a minimizar. Para un sector de la sociedad, minoritario en casi todos los países pero no pequeño en ninguna parte, el experimento «neoliberal» – más allá de sus consecuencias económicas en el largo plazo – representó una liberación y una legitimación del egoísmo. El énfasis en los logros personales – aunque sea una buena escuela para los hijos o un viaje a Europa o un celular con todos los chiches – antes que los hipócritas y aburridos discursos que proponen una solidaridad (aquí otra vez  el pensamiento de Rand) para beneficio de una clase política que la instrumenta…

Al contrario de lo que opina Durán Barba, se me ocurre que son los liderazgos y referentes mediocres que hasta ahora tiene este espacio en Argentina, lo que limita su desarrollo. Pero bueno, todo esto es para empezar la discusión

25 Responses to Menem, el hecho maldito del país peronista

  1. ayjblog dice:

    estimado Abel
    de diletante nomas, y, quizas la mencion a 1536 no fue soo por la fundacion de Bs As.
    Hay una cosa que no se menciona en el post, todos, como dice el mejicano, bajamos de los barcos, bah, muchos.
    y alli cabe la diferencia, en el inconsciente colectivo nuestros antcesores de 1ra (mi caso) 2a o 3ra generacon (los menos) vnieon a hacer la america es deci volver como indianos a España, Italia, en general.
    en otros paises, no (USA me viene a la cabeza)
    alli radica mucho de la dicotomia una osa es hacer para el futuro aca, otra es hacer para irme en el futuro. Sin contar lo weberiano.
    pro bueno, como dice algun escritor que leemos, solo un rat, el resto clarito de alpargatas. Y, cabria mencionar que el experimento yeltisiano condujo a los robber barons rusos tambien.

  2. ezequielmeler dice:

    Abel

    Efectivamente, había leído el excelente post de Luciano, que me parece sumamente equilibrado en el sentido histórico que adjudica a cada etapa, más allá de alguna diferencia minúscula. No participé de los comentarios de su jugoso texto porque, debido a la inserción política que tenía en aquellos años, mi autocrítica parte de lugares distintos -la republiqué hace tres años, cuando volví a la actividad militante-.

    No veo contradicción entre pensar el menemismo como una etapa del peronismo y pensarlo a partir de sus determinantes externos (imposición del régimen neoliberal a escala planetaria, caída del Muro, caída de la URSS) e internos -más concretamente, el estancamiento y la hiperinflación, provocada o no por los GGEE, con los efectos destructivos que refiere Halperín en La larga agonía de la Argentina peronista-

    En mi caso, resulta difícil hablar del menemismo como algo distinto del peronismo. Primero, porque Menem no era un paracaidista, como muchos de los que se sumaron a su barco. Segundo, por los apoyos sociales que recabó antes de ser presidente y en la obtención de la segunda magistratura. Tercero, por razones egoístas.

    Verás: en aquel tiempo, yo militaba en el peronismo desde «otro lado», léase el Frente Grande – Frepaso (no sobreviví demasiado a la Alianza, pero no cambia mucho el balance final). Creía fervientemente, como mi familia metalúrgica, que Menem había traicionado al movimiento, pero apoyaba un programa que, depurado, era menemismo blanco. Por ende, si Menem no era peronista, Chacho tampoco, y yo menos aún.

    Por estas razones egoístas, así como otras más ecuánimes, yo no le niego el busto a Menem. Por cierto, por estas mismas razones, tampoco condeno a los que se quedaron, que -encima- ganaron. No había a la vista ninguna alternativa, ni fue planteada, ni hubiese sido votada por un porcentaje razonable de los argentinos. La batalla cultural, parafraseando a Rafa en un post anterior, estaba perdida, y el menemismo -pejotista o frepasista- era lo que quedaba.

    (No pretendo ser riguroso con la categoría: podemos reemplazarla por «neoconservadurismo», y estamos en la misma)

    Otra cosa, por supuesto, es el debate actual: la herencia del menemismo en el movimiento y en la sociedad. De nuevo, creo que la más pesada de sus herencias es la cultural. Las otras se pueden revertir a voluntad, pero esa voluntad choca a cada minuto con una pared: Menem lo hizo, con el voto mayoritario de los argentinos, Chacho lo legitimó, y De La Rúa lo continuó, hasta que no dio más.

    Con el tiempo, vamos a poder pedir listado, punto por punto, de aquellos años. Es importante, con todo, comenzar a transitar ese camino.

    PD1: Una de mis disidencias con Luciano reside en la mirada de la institución presidencial que lega Menem, que para él es la que, en pedazos, hereda Kirchner. Yo no lo veo tan así: 2001 fue, ante todo, una crisis de autoridad, y la recuperación de ese proceso es mérito de Duhalde y de Kirchner, pero estamos, aún, muy lejos de los niveles de legitimidad institucional de los 90, con tanta agua bajo el puente. El conflicto agropecuario fue una muestra de esa debilidad del Ejecutivo, expresada en la difícil salida social de la Convertibilidad.

    La otra, de forma, es que el «yo no lo voté» es del Frente, no de la Franja. Lo arma la JFG en mayo – junio de 1995, y se extiende en el tiempo, con efectos bastante peores a los que describe. Si habré redactado docenas de documentos, firmados por juntas promotoras que no conocía nadie, contra ese tipo de iniciativas…

    Un abrazo,
    EM

  3. ezequielmeler dice:

    errata:

    donde dice; «y en la obtención de la segunda magistratura», debió decir, «y en la obtención de la primera magistratura».

  4. Abel B. dice:

    AyJ:
    Hmmm… He escuchado muchas veces esa teoría (yo también soy argentino de 1° generación) «los inmigrantes que querían hacer la América y volverse». Me suena a Martínez Estrada, la búsqueda de un karma ancestral que explique el hecho terrible que no tenemos el país maravilloso que gente tan inteligente como uno se merece. Disculpame, pero como te darás cuenta, no soy admirador de M. E. y en general de ese pensamiento.
    Seguro, ese factor existe en los inmigrantes. Pero la variable clave es la capacidad del país receptor y de su cultura para integrarlos. Parece que la «Argentina dorada» del 1° Centenario tenía MENOS capacidad de integrar que la que tenemos desde la segunda mitad del siglo XX. Los números, siempre perforadores de mitos, dicen que hasta la 1° Guerra se recibían muchísimos más inmigrantes, PERO un porcentaje mayor de ese número se volvía.
    Argentina todavía es un país receptor, ahora en altísima proporción de los países limítrofes. Si no fuera por ellos, nuestra población disminuiría. Y actualmente es menos expulsor que en otros tiempos cercanos. Siempre según los números. Nuestro desafío es integrarlos. Mejor dicho, integrarnos.

    Ezequiel:
    El estilo que adopté de retomar en mi blog reflexiones y análisis volcadas en otros no es por democrático, es por perezoso. Y tiene sus inconvenientes.
    En el caso de Luciano, no estoy contradiciendo el examen que él hace del menemismo como una etapa del peronismo. Dije arriba «Que ciertamente lo es».
    Sentí el deseo de agregar otros enfoques al fenómeno «Menem». Porque no me parece – soy heterodoxo, vos sabés – tan importante que haya sido un mal peronista, como que el suyo fue, por sus consecuencias, un mal gobierno. Peronista o no.
    Y también me interesa señalar como la actitud de una parte de nuestros compatriotas que aprobó el menemismo mucho más que criticó sus errores, sigue, después que Menem está kaput, vigente. Dentro y fuera del peronismo.
    Luciano está interesado en cuestionar la crítica «lanatista-frepasista» al menemismo, porque cree que en el fondo es una crítica al peronismo. A la política del mundo real, en el fondo.
    Abrazos

  5. ezequielmeler dice:

    Abel:

    No tuve una intención crítica, sino de acompañamiento testimonial (bueno… eso ahora suena mal, pero la palabra existe antes que la lista del mismo nombre, para describir otra cosa).

    En ese sentido, un efecto práctico que corrobora lo planteado por Luciano y secundado por vos -en el sentido de que la crítica Lanatista y Frepasista era y es una crítica al peronismo- reside, simplemente, en observar las críticas al kirchnerismo.

    Dos procesos económicos, políticos y sociales tan distintos, opuestos por el vértice, como el menemismo y el kirchnerismo resultan homologados por críticas lanatescas como «menemismo con derechos humanos», reproducidas por el progresismo vulgar, y el discurso de degradación de la política (y, me veo obligado a agregar: de la historia) que lo acompaña).

    La usina cultural del antiperonismo trabajó casi el mismo surco en sus tópicos centrales respecto de dos gobiernos que tienen como único denominador común, en sus líneas muy generales (hay otras, más finas) una identidad peronista.

    Y a los peronistas, Menem nos sigue dividiendo, pero esa es otra historia. Lo cierto es que había que lidiar, otra vez, con un país devastado en un mundo unipolar. Menem lo hizo… mal. ¿Lo podía hacer «bien», en ese contexto? Seguramente, lo podía hacer mejor. ¿Qué tanto? No lo sé.

    Donde su legado es más fuerte es en el terreno de la cultura, y especialmente de la cultura política. Lo hemos visto en 2001, lo hemos visto en 2008: la ruptura de los contratos sociales inter generacionales que suponía, por ejemplo, la jubilación estatal, con el relevo «mis aportes, mis ahorros, mi jubilación (y el resto, que se joda)», es apenas un botón de muestra.

    Un abrazo,

    Ezequiel

  6. ezequielmeler dice:

    Errata de nuevo: donde dice «la jubilación estatal», debió decir «la jubilación privada».
    Abrazo,
    EM

  7. harry dice:

    Abel ,Aynd Rand,que lei hace mas de 50 años cuando aca no la conocian siquiera era una persona que habia vivido el comunismo real,no el de Heller,el autentico. Fue una excelente polemista de la derecha republicana y sus libros proponen un arquetipo que identifique y escribi como una curiosa sintesis liberal -fascista. Todavia tengo criticas hacia mi de la fundacion Atlas ,pero hechas con estilo mesurado y no con el estilo de la mesnada que rodea a K,hablo de De Elia por ejemplo.O de Kunkel.
    Rand era feminista avant la lettre y una personalidad interesante en el mundo literario americano.Escribia mucho pèro mal ,sus ideas eran curiosas y siempre pense que eran una reaccion interesante contra el New Deal pero a la vez una clara estocada del individidualismo americano contra sus enemigos reales, el comunismo y el nacionalsocialismo.
    No era un Nietszche menor ,sino mas bien una Oriana Fallaci que conocia bien el mosntruo frio del cual habia logrado escapar.
    Era un desafio contra la excelente zaga de Lanny Budd que vos y yo conocemos.
    Goldwater fue elegido para perder,fue el Masacessi de ellos …la unica originalidad politica en el sistema americano la planteo Ross Perrot pero alli tampoco supero el valor de una candidatura testimonial………..
    Pero aposto su plata en la aventura y no la de los expoliados ,confiscados o jubilados.
    La Argentina conservadora organizo un excelente plan de inmigracion ,Peron lo copio en gran parte ,con oficinas que cubrian toda Europa en crisis.Lo de los nazis es una imbecilidad mas ya que Von Braun y toda la gente valiosa que trabajaba en Peneemonde termino en el proyecto espacial americano.
    Un abrazo
    Harry.

  8. Abel B. dice:

    Harry:
    Tu visión de Ayn Rand es válida, pero corresponde a una guerra pasada: la guerra de los 70 años, como la llama Pournelle. Gorbachov la dió por terminada, y jodió a los comunistas y anticomunistas por igual (Y de paso, demostró que Rand estaba equivocada: Roosevelt era el más grande enemigo del comunismo, un constructor necesario para la tarea que completó Reagan).
    Mi crítica es justamente a la Rand de Fundación Atlas, una filósofa para periodistas y gerentes juniors de entidades financieras.
    Estamos totalmente de acuerdo sobre las políticas de inmigración de los conservadores y de Perón. Necesitamos algo similar para Latinoamérica (No van a venir de otro lado).
    Verás que censuré tus profecías apocalípticas. La única autorizada para anunciar catástrofes imprecisas es la Dra. Carrió. A vos se te requiere brindar elementos de criterio y de desarrollo.
    Un abrazo

  9. ayjblog dice:

    uff, cuantos temas juntos, y mas para mi, tratare de ser sucinto
    1. la inmigracion hasta los 20s mas o menos fue una cosa, la de los 50s, otras, mas aun, hasta los 20s los nros estan fuertemente influidos por los braceros que hacian las cosechas contraestacion, y son cosas distintas ya que los daños de la 2da guerra/la civil española fueron muy mucho mayores y eso influyo en la 2da ola inmigratoria
    2. Sonara Martinez estrada, pero, es la realidad, todavia tengo libros de texto de mi abuela de españa donde el rico del pueblo era un indiano que habia vuelto de Cuba rico, circa 1920, y, como sabemos todos, lo ultimo que muere en la memoria colectiva es el mito, mi madre aun puede cantar cara al sol, y, eso sin mencionar lo weberiano, 500 años de venir a hacer la America no se van de un plumazo.
    3. Integrarnos, ya somos Latinoamerica, nos guste o no, quedan bolsones de lo que no era, pero, merced a la iluminada politica de los ultimos 30? años la clase media es cada vez menos, y ese era el rasgo distintivo
    4. quizas el menemismo sea la etapa superior del peronismo no?
    5. es cierto que hablar del comunismo sin haberlo vivido es facil, y en ese sentido Rand tiene el derecho, pero, tambien genera que se sobreactue para lo opuesto, y, la descripcion de literatura para erentes junior es malvada, aunque solo la lean los gerentes junior, o los gerentes locales de las maquilas
    6. No se si Goldwater fue elegido para perder, no creo mucho en las teorias conspirativas de la historia, creo que se adelanto 10 años a su tiempo nomas.
    7. Peron, quizas fue un adelantado, trajo alemanes, pero no los necesarios en cantidad probablemente, y, es un capitulo oscuro de la historia, junto con el comico que fue Richter

    perdon por numerar, solo era para no perderme en las acotaciones que se me iban ocurriendo, cada uno de los commentes es un post en si mismo

    saludos cordiales

    estimado Abel, esta vez lo puso ud al amigo Jerry jajaj. BTW leyo strategy of technology?

  10. Abel B. dice:

    AyJ:
    En 5 puntos estamos de acuerdo, lo que da mayoría para el consenso. El punto 4º lo tomo como una joda para Tinelli. La clave de mi planteo está en su 3º punto. No es que diga que Ud. se equivoca, si se toma en cuenta que la clase media que conocieron nuestros padres, la de la primera mitad del siglo XX, ya no existe como tal en ningún país de Occidente. Pero mi planteo es muy distinto:
    1) Somos Latinoamérica, o con más precisión Iberoamérica, desde hace 400 años.
    2) Nuestra identidad particular dentro de ella incorpora, por inmigración y más por vocación, más elementos europeos que la mayoría de los vecinos. Pero es una versión diferenciada de una realidad más amplia, como por ejemplo Italia lo es dentro de Europa.
    3) El desafío es: 3a) incorporar a nuestra identidad el aporte demográfico que seguimos recibiendo (la escuela pública debe seguir sirviendo para eso, y se debe poner también a trabajar la televisión abierta). 3b) articular con los países hispanoparlantes de América del Sur y con nuestro socio mayor, el Brasil, la Unión que necesitamos.

    Confieso que no leí Strategy of Technology. De Pournelle leí su ficción y el fascinante «A Step Farther Out».
    Un abrazo

  11. harry dice:

    Ah claro ,pero la fundacion Atlas es gente que busca una cosmovision filosofica en alguna parte y nada mas.Justamente se horrorizaron cuando desarrolle el pensamiento estetico de Rand explicando que era esencialmente art deco prefascista.Creian que la Rand era una liberal como los de la UCEDE.
    Censure querido amigo,censure sin problemas, la realidad es.. ,si ,aquella frase me viene como retornello.
    Un gran abrazo ¡¡¡
    Harry.
    apostilla para ayjblog, Peron era intelectualmente un Europeo en 1944 y lo era nuevamente en 1972.
    Pero el pais estaba dejando de serlo.

  12. Peseis XXI dice:

    Abel, el hecho de que existan miradas que sigan considerando al peronismo más invertebrado de lo que realmente es no es suficiente como para considerar que carece de una serie muy clara de principios. Estos principios están en las antípodas de lo que Menem hizo en los 90. En el 89 voté a Menem para no votar a un Angeloz que anunciaba la intención privatizadora y porque penseé que tan fuera del peronismo no podría ponerse un cadidato peronista. Menem dejó de ser peronista y su gestión y prédica tienen mucho más de gorila que lo que muchos gorilas hubieran soñado. En el 95 no sólo no lo voté sino que ya el 8 de julio del 89 en visperas de asumir, al pedir un economista al grupo Bemberg supe que era un traidor. El peronismo como movimiento y principios tiene una expresión tan clara que ni Perón escapó a las consecuencias de apartarse de ello («Que pasa general??»). En aquella plaza no echó a nadie, lo dejaron plantado. Viva Perón! (El emblemático)

  13. ayjblog dice:

    Estimado Abel
    Lamento disentir profundamente en la defincion que somos Iberoamrica desde hace 500 años, y aqui esta el comentario del tren de trocha ancha
    Argentina, desde mi humilde punto de vista, tiene al menos 2/3 paises, aquellos donde la poblacion indigena sobrevivio y se mixturo con el conquistador (Salta, Jujuy, parte de Tucuman, Corrientes) y aquella que no, por las razones que fueren (inexistencia de poblacion, matanza o migracion de la misma) y justamente donde llego el tren de trocha ancha, es donde no habia poblacion indigena o habia desaparecido, o se habia escondido (Neuquen por ejemplo), esto es asi hasta hace 20? 30? años como mucho, cuando la ultimaoleada de Europa fue gradualemente reemplazada con la de los paises vecinos, dicho de otra forma, nos fuimos latinoamricanizando, nunca el hinterland fue como digamos Mejico o Colombia o Peru, estaba vacio (1880) o con poblacion que se bajo del barco y sus descendientes.
    luego las oleadas internas y externas e inmigracion fueron reemplazando y/o sumando (los cabecitas negras y ojo es descriptivo, podria haber usado el aluvion zoologico en forma descriptiva tambien y absolutamente).
    el decir latinoamerica es diria casi de cafe la paz en los 50s/60s. Ahora si, pero la composicion del hinterland en los 50s era mas parecida a Uruguay (sin la poblacion de color)
    Coincido que el desafio es integrar, y la escuela primaria fue diseñada en los 80s justamente para eso, era el melting pot nuestro, pero nos juega en contra la cercania y facilidad de comunicacion con los vecinos, no hay que cruzar el atlantico, solo tomarse 24 hs de colectivo.
    Y, lamento la caracterizacion de hermano mayor de Brasil, filosoficamente nos reduce a Canada (en el mejor) o Mejico (en el peor) solo le falto agregar tan lejos de Dios etc. con lo cual solo nos faltaria un Porfirio Diaz
    Le recomiendo lea ese libro, es muy bueno, a pesar de su vejez, y es realpolitk pura, absolutamente, y quizas como yo vea que es la genesis de las guerras televisadas.

    Harry, sin duda, el unico problema fue que en el 44 era del lado que perdio, mejor dicho, ya que Churchill felicito al Duce, del lado que no rigio los destinos, quizas racionalmente penso en declarar la guerra antes, pero no pudo hacerlo, entre otras cosas por que filosoficamente no podia, contrafactico puro, en el 72 sin duda lo era, pero, y entroncado ello conla inmiugracion etc el pais estaba dejando de serlo

    saludos y gracias por dejarme participar con gente que sabe mas que yo

  14. Abel B. dice:

    Peseis XXI:
    Yo estoy de acuerdo con vos. Me parece evidente que el peronismo tiene principios que por historia y por composición social no puede cambiarlos con tanta facilidad como… un político, por ejemplo.
    Pero… creo que también tenemos que tomar en cuenta el hecho que la inmensa mayoría de los votantes peronistas eligieron a Menem no sólo en el ’89 sino también en el ´95. Porque no me parece serio lo que he visto decir que en el ´95 lo votó la clase media (se supone que el subsuelo sublevado, los pobres y humillados votaron a Bordón-Alvarez y a Massacesi?) No comparto la superstición democrática que ganar una elección da sabiduría suprema, pero tampoco pienso que los votantes son idiotas. No lo son.
    Mi posición: El peronismo como fuerza debe tratar de ser fiel a su naturaleza. Y para ello debe escuchar (no seguir ciegamente) lo que las mayorías populares piden en cada tiempo. Si no lo hace, se convertiría en una secta de poseedores de la «verdadera Doctrina». Y eso sería peor que el menemismo.
    AyJ:
    Estamos de acuerdo en muchas cosas, como se ha visto a lo largo de este blog. Pero este es un punto muy importante donde pensamos diferente. Creo que la «Europa» que muchísimos argentinos quisieron ver trasplantada aquí era un mito creado por ellos mismos, por las nostalgias de sus padres y algún complejo de inferioridad. No tenía nada que ver con la Europa real, la de Bismarck, Napoleón III, la Sociedad Fabiana, el fascismo, Gobineau, Maurras, Donoso Cortés, el laborismo, Hitler, Adenauer, De Gaulle.
    Abrazos

  15. harry dice:

    Peron vino con el pensamiento laboral -fascista ,un sintesis poco estudiada.. el New Deal como version policlasista y democratizada del fascismo europeo mas ideologico aquel ,en 1943 y ya era tarde,luego volvio con la Constitucion de la V Republica Francesa pero el pais no lo entendia ni el al pais.Pero siguio siendo el unico estadista argentino con un modelo de pais.
    Porque esto ? porque Peron que era un estudioso basicamente ,no un guerrero,tenia una vision transformista de la politica y su sistema intelectual era tributario de la fisiologia-no olvidemos a su tio brillante academico de Medicina y este extraño militar tenia la capacidad de discernir pensando de mayor a menor y viceversa.Creo que todo lo que estamos viviendo el viejo general lo habia anticipado en la etapa que el llamaba la continentalizacion,nuevamente de menor a mayor ,pero ,helaz,el peronismo practico no llego nunca de forma autonomica a ese modelo porque no supera el limite intelectual que plantea el Estado Nacion.
    Y en ese problema todavia estamos y por eso gente como Feinman siempre termina en los discursos a la nacion alemana de Fichte.El peronismo concreto se alejo totalmente del pensamiento evolucionista de Peron y simplemente ya no lo entiende.La izquierda peronista intenta hacer un by pass cultural via el chavismo o el bolivarismo o lo que fue el guevarismo en los 70 pero deja de lado el contexto actual,bueno hacen una aplicada pelea con herramientas intelectuales ya deficitarias.Y hay mucho de voluntarismo mariano morenista en todo esto.Para estos muchachos la alianza con algun emergente- la gran Inglaterra,Venezuela,otrora Cuba,los democratas americanos, eran una apuesta salpicada de certezas.Pues ni a Menem ni a Fuyimori les fue bien.
    Abrazo y hasta la proxima.
    Harry.

  16. Peseis XXI dice:

    Abel,
    Considero que en el 95, como vos decís el scalabriniano «subsuelo sublevado» debe haberse visto ante una orfandad icónica tirando a dolorosa y confieso no haber revisado estudios demográficos del voto de ese año para entender adonde fue el voto del núcleo identitariamente peronista pero sí recuerdo la huella de numerosas y ásperas escaramuzas con numerosos clasemedieros indudables y no pocos gorilas confesos que defendían al Carlo inocultablemente eufóricos con los abrazos a Maria Julio, Rojas y Borges y con su degenerada adopción de lemas gorilas («con Perón comíamos pan negro»).

    En otro orden: tampoco comparto que ganar una elección otorga la razón o la sapiencia, lo que otorga es el derecho a conducir.
    Tampoco creo que los votantes son idiotas y por ello suelen votar según sus intereses y de allí la (sospecho comprobable) mayor travestía de la historia expresada en el caudal de votos gorilas al candidato «peronista» del 95.
    Me recuerda a Grondona hablando del Perón de la tercer presidencia como de un «Peron bueno» o a los partidarios de la «memoria completa» asíduos a plaza San Martín enarbolando a Rucci entre sus mártires.
    Finalmente creo que quienes deben ser «fieles a su naturaleza» son las mayorías populares. Los núcleos propositivos, como lo es el peronismo como conjunto de valores y principios, reitero, como núcleo propositivo deben ser fieles a su propuesta que puede adecuar su táctica a los tiempos pero nunca sus principios, esos que hacen al peronismo «populista», intervencionista, humanista, en muchos sentidos único socialista de la real-politik y en el que ser eficiente, ágil, orgánico, institucional o, incluso, transparente es «sólamente» un conjunto de rasgos operativos deseables.
    Esta fidelidad al nucleo de principios no lo hace sectario sino peronista. Si las masas fluyen a rumbos diferentes, quienes sigamos adhiriendo a esos principios podremos ser tildados de obsoletos («se quedaron en el 45» nos decían los menemistas) pero no de sectarios. Y de yapa le digo a Harry que que más que con laboral-fascismo, con lo que vino Perón fue con el laborismo inglés y en el fondo lo que concretó (del 45 al 55) fue la por muchos acariciada «revolución democrático burguesa».
    Abrazo

  17. […] Sólo con el enroque que entregó el Palacio de Hacienda a Domingo Cavallo, en marzo de 1991, aparecerían los trazos definitivos de la experiencia menemista. Cavallo, que venía de desempeñarse como canciller, fue el arquitecto de la Convertibilidad, un sistema de cambio fijo que no buscaba controlar la inflación, sino algo mucho más atractivo: suprimirla. Los rotundos éxitos electorales de la fórmula demostraron, a la postre, que el efecto de la crisis y la inflación sobre la conciencia popular era suficiente como para generar un nuevo consenso social en la Argentina, un consenso que perduró once años de manera directa, pero que llega, si bien indirectamente, como señala Abel Fernández, hasta nuestros días. […]

  18. […] algunos meses, en uno de mis esfuerzos por encarar esa dinámica, dije que Menem era el hecho maldito del país peronista; Kirchner también lo es, por lo menos para sus adversarios. Ambos fueron igualmente dificiles de […]

  19. […] también, una escisión que muestra a las claras el complejo legado de la década previa. Desde 2005 a la fecha, buena parte de la dirigencia peronista se ha embarcado en distintos […]

  20. […]  per se parece problemático, porque también fue el peronismo -debemos hacernos cargo- el que falló en estos veintiséis años de […]

  21. […] esto lo dije hace un año en un post bastante largo e intelectualoso llamado Menem, el hecho maldito del país peronista. Pero no sé si vale la pena que lo lean. Max Weber lo dijo mucho […]

  22. […] vez escribí que Menem era el hecho maldito del país peronista. Podría hacer un post diciendo que Duhalde es el hecho maldito del país kirchnerista. Pero sería […]

  23. […] maldito? No en el sentido de algo que cuestione las ideas hasta entonces aceptadas – como fue el período Menem para la visión convencional del peronismo – sino algo como lo que solía ser ese peronismo […]

  24. […] eso, hablamos de Menem como del hecho maldito del país peronista. Por eso, también, Abel se pregunta por la sensibilidad y la praxis de los jóvenes que hoy se […]

  25. […] casi justo seis años debatí en el blog sobre este tema. Mantengo opiniones parecidas. Vuelvo a hacerlo, y no es sólo porque “el […]

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