el hombre que inventó «sci-fi»

diciembre 13, 2008

El jueves 4 de diciembre murió Forrest J Ackerman, un pedacito de mi infancia. No se me habría ocurrido subirlo al blog, lo confieso – no estoy hecho de su material – si no encontraba esta nota de Rodrigo Fresán. Aclaro – porque esto es importante – que lo mío no era el horror, y sí la ciencia ficción dura. Uno leía a Heinlein, después a Poul Anderson y luego a Niven, con base científica real y especulaciones sociales serias, y pensaba que Ackerman era un poco pintoresco, el fan cuyo pasión era el entusiasmo en sí, antes que el contenido. Pero Fresán me hace recordar que también a mí, en algunos momentos, me hubiera gustado juntar en mi casa – otra que «coleccionar» – todo lo que me entusiasmaba. Y a propósito ¿alguien sabe por donde anda Héctor Pessina?


El macrismo y los niños cantores

diciembre 11, 2008

El gobierno de nuestra Ciudad Autónoma ayer prohibió los coros de villancicos de San Martín y Tres de Febrero para cantar durante los días previos a Navidad en la calle Florida, como lo vienen haciendo desde hace 42 años. La disposición 5892 de la Dirección General de Ordenamiento del Espacio Público, firmada por Sebastián Espino, dice que se deniega la autorización «porque la actividad producirá efectos negativos sobre peatones y vecinos, y es deber de la dirección defender el espacio público en resguardo de la moralidad, la salubridad, la seguridad y la estética urbana«. El Sr. Espino – más allá de su caracterización moral – es indudablemente un boludo, pero además un boludo que nunca va por Florida.

El vicepresidente de Cáritas San Martín recordó que lo que se recauda es para dar de comer a carenciados y dijo que «es la primera vez que nos deniegan el permiso, ni siquiera los militares lo hicieron«. Por supuesto, los medios tomaron el asunto, y antes de las 24 horas se revocó la medida, aclarando que se debía a un error administrativo. Es más, no me sorprendería que, cerca de las fiestas, se uniese al coro de niños Gabriela Michetti, sino el mismo Mauricio (después de lo que hizo con el tema de Queen, no tiene perdón de Dios).

Algo que me llamó la atención es que en los medios progres, anche los blogs, no encontré menciones al tema, aunque a Macri no lo quieren para nada. ¿Será que Caritas les da cosa? Para mí, este asunto me hace pensar sobre la caridad, la solidaridad y la hipocresía, tres cosas diferentes que los humanos juntamos.

La caridad, como la mayoría la entendemos hoy, bah, en los últimos siglos, está un poco lejos del concepto de caritas como una forma de amor  (Deus caritas est, dicen los teólogos). Viene a ser como una virtud light, que consiste en dar un poco de lo que sobra, pero no transforma al que la recibe, ni al que da. La solidaridad – que muchas veces tiene más de palabra que de realidad – implica al menos que el otro es un par mío y su destino está atado al mío (¿Una versión laica del «Ama al prójimo como a ti mismo»? Puede ser. Yo, por mi forma de ser, prefiero una solidaridad racional: basada en que la miseria de mis compatriotas disminuye mi calidad de vida, como dicen ahora).

El episodio éste me parece un buen ejemplo de una forma de hipocresía muy distinta de otras, más tradicionales. Y muestra que, pese a las fantasías de la Progresía: la Derecha como un monstruo idéntico a sí mismo, con una conducción única y astuta, que odia a los pobres y a los izquierdistas, sus defensores, en nuestro tiempo la solidaridad y hasta la caridad tienen enemigos modernos, que no son conservadores codiciosos ni curas reaccionarios, sino tipos comunes y corrientes, que a lo mejor no ganan más que un bloguero mediano, pero que prefieren a la pobreza y lo que se los recuerda fuera de su vista. Y la burocracia impersonal es un instrumento fenómeno para conseguirlo.

Puede haber quien elija, en vez de escuchar villancicos, caminar en la marcha «El Hambre es un Crimen«. Cuestión de gustos. También se pueden hacer las dos cosas. Conviene recordar, eso sí, que esa marcha también ha sido, no prohibida, pero ninguneada. Otra burocracia. Lo que me parece importante a mí – que tomo en cuenta y analizo las ideologías – tener claro que no son el total de la realidad y de los sentimientos. La nota esta de la prohibición de los coros la recibí, antes que por los medios, por un mail de un amigo que firma Acción Popular Nacionalista San Martín-Rosas-Perón, que cree que los K son montoneros antinacionales y que, como dicen los yanquis, está a la derecha de Atila el Huno. Pero a esta nota le puso de título «Pero hay que ser hijo de puta». Tenía razón.


de kirchneristas

diciembre 9, 2008

(Advertencia: Este es un post largo. Está lleno de referencias y vínculos a entradas de otros blogs. Y es absolutamente inadecuado para los que lo tienen todo claro)

Yo no soy kirchnerista, ni tampoco puedo definirme como anti K. Cuando quiero sacudir a mis amigos perucas ortodoxos, les aclaro que soy un peronista de Perón, Evita, Isabel, Lorenzo, Menem, Duhalde y Kirchner. Y agrego que ellos también, pero no se asumen.

Pero profundizar mi definición política queda como una deuda pendiente (tengo tantas). Lo que ahora me interesa es pensar en voz alta sobre un fenómeno nuevo y dinámico (en la blogosfera, y, me parece, en el mundo real también): los kirchneristas ideológicos, es decir, articulados.

El disparador – para mí – fue una breve declaración de Artemio López en su blog, que resumía una posición («nos queda el gesto de enfrentar la más grave crisis ocurrida desde el año 1930 … intentando por primera vez desde la recuperación democrática no descargar todo el peso de la debacle sobre los trabajadores, los jubilados, empleados públicos, en suma el pueblo común, … Ese solo intento de no dañar a los más débiles, a muchos nos hace la diferencia«). Agrega un «relato» (Cristina dixit) sobre un paradigma neoliberal impuesto en nuestro país desde marzo ´76 a diciembre ´01,  que me parece que está un poco repetido y necesita un reexamen. Pero lo importante es que es un manifiesto de los «kirchneristas por default», los que bancan a Néstor y Cristina porque todas las otras opciones políticas existentes son peores o ineficaces. Tuvo gran repercusión en la blogosfera, y muchos se sintieron identificados con ese pensamiento (Hasta yo, algunas veces. No todas).

Me llamó la atención, sí, el entusiasmo – no hay otra palabra – con que no pocos acompañaron la declaración. Mi impresión es que Kirchner representa, para los politizados de una generación que se enojó con el peronismo hace mucho, 1991 o 1983 o 1975, la posibilidad de volver a acercarse a su viejo amor. No tanto por nostalgia, como por la amarga convicción que no hay posibilidad de construir poder fuera de él.

Si la cosa terminara ahí, apuntaría a una realidad que ya mencioné en otros lados: Kirchner ha gobernado con un frente entre los aparatos del justicialismo y la clase media progresista; más precisamente, con lo que fue su expresión política, el Frepaso, y los organismos de derechos humanos. Con signo ideológico opuesto, es similar al frente que Menem armó entre los mismos aparatos y las clases medias y altas procapitalistas y su expresión política, la Ucedé. Vale la pena señalar que la acusación de «montoneros» al gobierno K es una chicana política impulsada por la propaganda a favor y en contra. Por razones generacionales, el gobierno de Menem tenía más funcionarios que habían formado parte de la organización Montoneros o de la cúspide de sus fachadas políticas que la administración de Kirchner o de Cristina. Lo que abundan en éstas, como podría esperarse, son cuadros del Frepaso o del viejo Partido Comunista.

Sucede algo más significativo para los que se interesan en la política y en el destino del país. Nuevamente,  hay jóvenes que se acercan a la actividad política. Es cierto, son un porcentaje muy pequeño. También lo eran en 1968, por ejemplo.

Está claro que en un país en que el Estado es una muy importante fuente de trabajo – y oportunidades de carrera – hay un elemento de especulación. Pero el que cree que éste elimina el elemento idealista y la necesidad de identificación emocional, no conoce a los jóvenes, ni a los seres humanos en general.

De los que se meten por primera vez en la política, una parte considerable se identifica con el peronismo. Otros, que sumados a los anteriores forman una mayoría clara,  se ubican en una izquierda crítica del peronismo pero más crítica aún de la oposición. También están, por supuesto, los que se incorporan a algunas de las variantes del leninismo, que siguen siendo escuelas de cuadros… a menudo para el capitalismo (bueno, tienen el luminoso ejemplo del PC chino). El centro derecha – el otro polo númericamente significativo… mi impresión es que aquí es solamente una oportunidad de carrera. No percibo compromiso vital.

Un aparte importante: Estoy hablando de ahora. Esto no era así hace tan poco tiempo como el año 2003. En ese momento, el ARI convocaba más jóvenes militantes que ningún otra fuerza. Los militantes, no tan jóvenes, del peronismo si se entusiasmaban con alguien era con el Adolfo Rodríguez Sá.

¿Es necesario aclarar que la gran mayoría de los jóvenes que hoy se sienten atraídos por el peronismo lo identifican con las políticas de Kirchner? Con el riesgo que algunos amigos me excomulguen, debo decir que me parece inevitable. Sé – y tengo amigos en ellos – de grupos juveniles que cuestionan duramente a los K por apartarse de la doctrina histórica del peronismo; de algunos – menos tradicionalistas – que los critican por despreciar el proyecto de unidad nacional que planteó Perón al final de sus días.

Pero esta puede ser la actitud de jóvenes insertos en una tradición de doctrina y militancia. Quedan escuelas de cuadros en algunas agrupaciones del PJ, en algún sindicato… Pero son muy pocas. Perón hoy está más lejos en el tiempo que Irigoyen lo estaba en los ´70. Aún el enamoramiento con Menem que muchos tuvieron a fines de los ´80 y principio de los ´90 sería sólo una anécdota de veteranos… si éstos no sufrieran del Alzheimer selectivo típico de los argentinos.

Para ayudar a entender de qué estoy hablando, voy a proponerles que lean con atención este artículo Los Signos Políticos del Kirchnerismo de Luciano, el mismo uno de esos jóvenes, en su blog (Una coincidencia: otro análisis de Luciano, éste sobre la situación venezolana, es parte del post, como siempre imprescindible, que sube hoy Manolo. Veo Luciano que te has convertido en autor de cabecera de veteranos reflexivos). Es injusto sintetizar en un sólo párrafo una nota muy elaborada, pero éste sirve para expresar su núcleo «Que grandes temas nacionales como las AFJP, la movilidad jubilatoria, las estatizaciones de servicios públicos, la reestructuración de la deuda, la recomposición del mercado de trabajo, entre otras cuestiones promovidas desde la gestión kirchnerista sólo hayan despertado en las fuerzas políticas comentarios dignos de una mesa de café o declamaciones vacuas sin esforzarse por siquiera tomar alguna herramienta de análisis serio, es preocupante porque nos da cuenta de a lo que ha quedado reducido el sistema político y sus dirigencias. En ese contexto, el kirchnerismo se fortalece aun mostrando flaquezas y debilidades, porque no renuncia a la iniciativa y a la imprevisión de sus decisiones».

Vale. Pero me parece que muestra también un elemento clave de la adhesión que despierta Kirchner: el rechazo a la oposición realmente existente, que todavía no trasciende a una añoranza del 1 a 1 con el dólar. (Lo siento, Pino. Pero el Tren para todos y la denuncia de la política petrolera, desastrosa y antinacional como es, no alcanza para que seas visualizado como una opción de poder). Justamente, fue en el blog del Escriba que leí sobre la formación de esta nueva… conciencia política, en el marco del conflicto con el empresariado rural. Me fui dando cuenta que era cierto. Aunque de entrada percibí lo que para mí eran aspectos negativos: tenía más de enfrentamiento con un adversario al que se demonizaba que entusiasmo con logros del «lado propio». Y ese enfrentamiento era (más allá del discurso demonizador) con un sector social muy numeroso, que podía ser egoísta y miope, pero además es imprescindible para Argentina.

Atención: estoy seguro que el gobierno ha pagado un precio muy alto por ese conflicto, en la ruptura del frente social que el peronismo había construido y que incluía a buena parte de la pampa gringa. Y en la realidad concreta, que le importa más a Néstor Kirchner, en votos. Pero también puede decirse, como lo hace Luciano, que ha contribuído a refirmar una identidad política que es la que le suma militancia.

Otro apunte para que tengan muy en cuenta: No estoy hablando de kirchnerismo: hasta ahora, existe solamente en los deseos irrealizados de un Torcuato Di Tella o un Horacio Verbitsky. El peronismo sigue a su conductor… mientras conduce. Lo hizo con Menem, lo hace con Kirchner. Pero sigue siendo lo que es. Pueden leerlo en «Reflexiones sobre el Peronismo», en El hijo de Reco. O mucho mejor, ir a charlar a unidades básicas en el Gran Buenos Aires, el interior pobre, quizá alguna en Capital. Hablo de kirchneristas. Y lo que pase con ellos dependerá fundamentalmente de ellos mismos. No de los veteranos. En particular, no de Néstor o Cristina, que están ocupados en el gobierno.

Por ahora, los kirchneristas están resolviendo como se relacionan con algunas realidades… simbolizadas en nombres: De Vido, Massa, Ocaña, Curto, Sabbatella, D´Elía, Tumini,… Tienen algunos Enemigos que los ayudan a definirse: el Grupo Clarín, La Nación, la Sociedad Rural – corriendo el riesgo que te defina el enemigo.

A pesar de ese riesgo – aunque es inevitable (el enfrentamiento con el Otro es una parte necesaria de la política, pero no debe ser el total) – y de la tentación «del antipejotismo militante, heredero del antiburocratismo de los 70 y 80» como advierte Manolo, está surgiendo un pensamiento político lúcido. Ya que este es un post referencial de otros posts, termino  con Lo que aprendimos, de Sebastián en La Barbarie:

Aprendimos que lo nacional popular debe tener contenido. Que si no se le asocia una política de izquierda no testimonial e inclusiva, la apelación nacional popular puede ser una cáscara vacía en cuyo nombre se puede justificar cualquier cosa. Que es hora de que la tradición nacional popular encare las políticas públicas bien pensadas y la formación de cuadros. Aprendimos que no se puede dejar la formación de cuadros a la derecha. Aprendimos, también, que la tradición nacional popular debe hacerse cargo de cómo funciona la democracia. Naturalmente no en el sentido “La Nación” de aceptar las “reglas de juego” (cosa que, en este país, la militancia practica mas que muchos que portan libros de Tocqueville). Hablo de ser más eficientes para construir políticamente en el marco democrático. En la democracia no alcanza con invocar las mayorías para avanzar. Marchar, manifestar son clave en la batalla hegemónica y mediática. Pero nos guste o no la democracia tiene un costado menos épico. Una dimensión incremental, que implica la búsqueda del voto a voto, la configuración de alianzas entre grupos que no piensan igual en todo, y la planificación pública.

Aprendimos, además, que es muy difícil el progresismo en serio si no se engarza en tradiciones populares bien arraigadas en el país. Aprendimos, comprobamos, conocemos donde lleva el progresismo blanco: empieza con buenos modales y discursos educados, termina en De Santibáñez y con sus plumas escribiendo en La Nación. Aprendimos que no hay progresismo sin militancia social. Que un proyecto de formación de cuadros no puede estar despegado de las mejores tradiciones de militancia popular. Porque, de lo contrario, terminás en el grupo Sophia. O sea, en la formación de pseudo-tecnócratas para los gobiernos de la derecha. Sabemos también que la distribución del ingreso no es una discusión entre honorables ni un debate entre filósofos del derecho. Que no hay política progresista sin organización popular, sin contactos aceitados con las asambleas populares, con los movimientos sociales y con sindicatos tanto de la CTA como de la CGT. Sin aceptar a cualquiera, pero sin pedir todo el tiempo certificado de buenas costumbres. Porque aprendimos, hace rato, que la reducción de la política a la moral es el peor de los conservadurismos.

Mi comentario fue:

«Los dos párrafos que comienzan con «Aprendimos…» me parecen un catecismo muy válido de lo mejor de esa nueva conciencia política.

Espero que no piense que es con mala onda que le digo que me suena a un Frepaso que ha aprendido de sus errores. Ojalá el peronismo aprendiera de los suyos. Justamente, aunque yo no comparto la valoración tan positiva que hace de Kirchner, encuentro interesante que implique que hoy interactuarán con el peronismo realmente existente, al que no le viene nada mal un influjo de nuevas ideas»


de blanqueos: un servicio público

diciembre 3, 2008

Con este post no voy a argumentar a favor ni en contra del blanqueo incluido en los proyectos que Cristina ha enviado al Parlamento. Mi intención es simplemente prestar un servicio a la comunidad bloguera (como la lista de propietarios de las AFJP que subí en su momento, recuerdan?). Ya dije antes que no me parece una buena idea, pero no soy tan duro en mi crítica como alguien más kirchnerista que yo, el compañero Artemio López.

Lo que creo percibir es una falta de información sobre aspectos muy básicos del tema, necesarios para discutir el proyecto y las posibles modificaciones. A lo mejor me equivoco: no revisé toda la blogosfera «local», ni siquiera la pequeña parte que está politizada. Pero está claro que el debate en los medios ha sido lamentable. Comenzando por Lilita, que con característica sutileza y profundidad se sube a un banquito y grita «Ladrones! Ladrones!«, hasta los periodistas radiales, que hacen preguntas tan agudas como «Si se pregunta por el origen del dinero, quién va a decir -Es un vuelto del narcotráfico? ¿Cómo se sabe si es cierto lo que se declara?«. Como de costumbre, el gobierno no se digna a dar explicaciones técnicas y detalladas, aunque algunos de sus diputados, en la Comisión de Finanzas, entienden del tema. Una consecuencia es que Clarín y Crítica citan difusas declaraciones del embajador yanqui para insinuar amenazas de lavado de dinero, y blogs prokirchneristas citan el comunicado completo de Mr. Wayne para demostrar que el gobierno K es honesto, serio y además antiimperialista. Desalienta un poco, la verdad.

Precisando: el compañero Wayne sin duda conoce los alcances del proyecto, y el marco legal en que se aplicaría. Es su oficio, después de todo. Pero en su tiempo aquí se habrá peronizado un poco, y debe creer que los hombres son buenos, pero si se los vigila son mejores. Por eso menciona los convenios que Argentina ha firmado, y que – aún en forma un poco remolona – cumple. La repatriación de capitales a través de un blanqueo es un caso más de movimiento de capitales a través de las fronteras nacionales, y eso está perfectamente previsto en los acuerdos del G.A.F.I., de los que Argentina es parte (Se habló en la reciente reunión del G20 de ampliar aún más los controles, pero eso es para el futuro).

Los fondos a blanquear no se llevarán a la sede de la AFIP en valijas. Estarán depositados en instituciones financieras, a donde habrán sido transferidos desde otras entidades, pertenecientes a países donde se cumplen las 40 Recomendaciones del G.A.F.I. actualizadas en el 2003, y, sin duda, las 9 Recomendaciones Especiales para combatir el Financiamiento del Terrorismo. No sólo el Sr. Wayne y su nuevo jefe, el Sr. Obama se pondrían nerviosos si no fuera así; también los bancos locales lo estarían.

Los visitantes de este blog que han trabajado en bancos – o depositaron más de diez mil dólares en el exterior – tienen una idea concreta de cómo funcionan esas Recomendaciones. Básicamente, uno debe convencer al oficial de cuenta que su origen es legal o – por lo menos – nada más serio – para los estándares de la comunidad financiera – que evasión de impuestos o de normas cambiarias… de otro país,claro. Y si bien todo buen garantista sabe que el «olfato policial» es un burdo invento para justificar la discriminación, al olfato de los banqueros, especialmente norteamericanos y europeos occidentales, no lo discute nadie.

Así, si Ud. tiene unos palitos verdes depositados en, por ejemplo, Merrill Lynch, el origen de sus fondos está avalado por ese simple hecho. El Sr. Merrill es muy observador, y don Lynch… casi obsesivo. Nuestros diputados, para la técnica jurídica, deben tener presente siempre la observación de ese gran jurista argentino, el Dr. Martín Fierro «La ley es como el cuchillo  No ofende a quien lo maneja«


Marginales

diciembre 2, 2008

Debo decir de entrada que con Julio Bárbaro no me he llevado bien desde el año 1973, en que Guardia nos puso en las listas, a él como diputado nacional y a mí como representante (ya en ese entonces la palabra concejal no daba el tono) por la Capital Federal. Nuestras diferencias no eran importantes – para los estándares de la época – pero en ese tiempo se tomaban más en serio. Luego, sucedió que nunca coincidimos en la misma rosca (lo que no habla bien de mi olfato, pues el suyo es legendario para elegir la ganadora). Por eso, cuando a propósito del tan remanido tema de la Inseguridad (ver aquí «inseguridad y política«, «comisarías en las villas«) recibí un mail de Julio donde planteaba – con una claridad que yo no había encontrado hasta ahora – la obligación del Estado de recuperar a los marginados, más allá del vacío debate entre garantistas y manoduristas, me encontré dudando. ¿Iba a estropear una hermosa enemistad? Me pareció que valía la pena correr el riesgo, y le contesté así:

«Estimado Julio:

Cuando empecé a leer tu texto, me dije – «Pobre Julio! Otra víctima del terrible síndrome de amnesia selectiva!» Como vos sabés, esta enfermedad es bastante común en el peronismo (en la política, bah) y la aparente centralización de responsabilidades en el tácito Menem y el explícito Duhalde me pareció un síntoma más. Pero continuando con la lectura encontré que no decías las banalidades habituales (nunca fue una característica tuya, es cierto; pero tantos años en la política…). En realidad, tengo que reconocer que tu planteo de una obligación del Estado de recuperar la población que ha sido dejada al margen me parece a la vez ético y realista. Lo considero realista simplemente porque es el único posible.

Si no tenés inconveniente, estoy pensando en reproducir tu texto en un post en mi blog. Con tu nombre, por supuesto»

MARGINALES

Cuando Cavallo regalaba el patrimonio en nombre de la modernidad, dejaba caer del sistema a los empleados públicos que pasarían a ser los nuevos parias.

Ya no más pérdidas de YPF, el Gas, la Luz o los Teléfonos. Desde ahora serian ganancia sin limite para otros estados mientras a nosotros nos quedaba el legado de Planes Trabajar. Parecido a las jubilaciones, el privado recauda y el estado paga las deudas.

Duhalde con las manzaneras y decenas de funcionarios tendrían desde ahora una cantera de votos seguros en la nueva cárcel de la dependencia de la miseria.

Y como los negocios oscuros exigen complicidades, una buena parte de la izquierda recibió la intermediación de esa dádiva con la que pudo organizar su supuesta revuelta social financiados por el sistema. Planes Trabajar para enseñanza de la revolución.

En síntesis, el objetivo no está en recuperar a los excluidos e integrarlos a la sociedad, sino convertirlos en militantes revolucionarios o en clientela electoral.

Millares de jóvenes abandonados y sin otro destino que esperar para saber si los detienen antes o esperan a los dieciocho años para hacerlo.

La educación es gratuita y obligatoria en el adentro social, es piquete o droga para los que quedaron fuera de la estructura.

Abandonados a la buena de Dios, sin culpa de que se les haya negado una familia, no pueden esperar nada del estado.

Nosotros, los que fuimos enseñados y exigidos con horarios y costumbres, olvidamos el bien que ello significa, lo necesario que es para quien no lo recibió.

Desde viejas derechas que añoran represión a nuevos progresistas asustados de todo lo parecido al orden, debatimos castigos sin ofrecer reintegración.

Los marginales no deben ser reprimidos, mucho menos permitirles que lastimen al resto del tejido social convirtiendo su dolor en resentimiento.

Sus exigencias no son las que resuelven sus necesidades, en la misma medida en que no modifican su realidad.

En la villa 31 no es culpable la Nación o la Capital, todos lo somos al dejarlos sin planos ni planes, sin normas ni servicios, sabiendo que nuestra propia desidia los ponía en manos del peor poder, el de la marginalidad.

La dictadura los tapaba con una larga pared para no verlos, la democracia intentó ocultarlos con el olvido.

Permitirles cortar las calles y los puentes es una burda manera de limpiar nuestras culpas, como si sus absurdas quejas pudieran lastimar nuestra bonanza.

No hacemos justicia y a cambio sólo sufrimos molestias.

Tan afuera los dejamos que la mayoría no conserva ni la voluntad de trabajar, les quitamos la autoridad sin darles otra opción para recuperarse como personas.

Hay partidos, dirigentes y gremios que parasitan las necesidades de estas nuevas victimas.

En mi infancia la sociedad era una esponja que integraba cabecitas del interior e inmigrantes de los barcos. Ellos son nuestros mayores.

Por eso las puertas de los hogares estaban abiertas y la desconfianza ausente.

No logramos hoy reponer la autoridad que les permita participar sin agredir.

Y a todo niño cuya familia no pueda educar que sea el estado quien ejerza  la autoridad y la obligación de imponerle y ofrecerle el camino para ser dueño de un futuro.

Si no tuvo familia que tenga quien se haga cargo de su formación.

No hacerlo es dejarlo en manos del delito, la droga o las variantes de uso político que implican la degradación de su persona y de las instituciones que se abusan de su debilidad.

Ni los progresistas con su desidia que intenta asemejarse a la libertad ni los autoritarios con sus represiones para distribuir miseria sin que implique riesgos y molestias.

Recuperar la autoridad y el orden que surge de la obligación de respetar al resto de la sociedad.

Ni los marginales ni los empleados públicos se pueden convertir en los que marquen el rumbo del conjunto, respetar derechos es también tener conciencia de los limites propios y ajenos.

El estado gobernando de acuerdo a la justicia y respetando al parlamento.

Terminar para siempre con los cortes como protesta, sin el limite absurdo que es solo temor de que la represión se convierta en tragedia.

Y una política de estado que obligue a la educación de los menores y a la retribución laboral de los que necesita subsidiar.

Es infinitamente menos autoritario imponer el orden a través de la justicia que sentirse dueño de la única verdad y confundir adversario con enemigo.

La autoridad es imprescindible, en el lugar indicado.


niños y hambre

diciembre 2, 2008

«Se nos mueren, acabaditos de nacer, más de 25 niños antes del nacimiento de las palabras. Testimonios diarios del hambre, su terrible efecto devastador. Su indignidad. Estos niños o niñas que mueren cada día -como tributos de sangre- no forman parte de ninguna agenda» Con este párrafo empieza un post de hoy en Ramble Tamble. El blog de Artemio es uno de los más leídos, pero si por alguna casualidad alguien entrase en éste y no en el suyo, no quería dejar de poner este vínculo. Es una forma de acompañar.


Geopolítica para salita de 5 (II parte)

diciembre 1, 2008

Ayer sábado subí el post anterior y tuve dos respuestas que me hicieron pensar. Me puse a contestarlas… y me encontré que la respuesta era más larga que el post original. Así que ahora va como una nueva entrada. Espero que quede más claro lo que quiero decir

Anahí:

Gracias por tu amabilidad: «excelente análisis». Me hace sentir bien, pero no es cierto. Es un resumen demasiado superficial, impulsado por 2 noticias: la gira de Medvedev y la presencia de la Flota Rusa – que merece una reflexión más a fondo que trataré de hacer – y el orden de los llamados de Obama, que alcanza a ser una nota de color (sin ironía) y nada más. No es que no tomaba en cuenta los datos que vos señalás; es que, importantes como son desde los símbolos: la propuesta de Correa, la presencia de Rusia en el ALBA, no consideré que afectaban hoy las realidades de poder.

Pero me pareció que valía la pena escribir algo sobre, justamente, la política de poder en el ámbito internacional (la política en serio, bah). Porque es un tema casi ausente de la discusión en público: Tokatlian, a veces Escudé,… Liberales, y muy pocos de ellos. Para la inmensa mayoría del campo antikirchnerista, que es el que tiene más repercusión en los medios, les basta con repetir clichés: «la Argentina no tiene política exterior» «hemos quedado aislados», y no se les cae una idea. Porque después de la Crisis, se hundieron las que tenían (exceptúo a mi amigo Harry, pero está limitado por su público de fósiles).

La izquierda y los nac&pop, bueno tienen más o menos el discurso de mi amigo Leo (que es tan humilde que me lo mandó como mail. Se lo subí yo). Ojo: porque lo que Leo dice «el proceso de Chávez es lo más parecido al peronismo (incluso en algunos hechos históricos asombrosamente coincidentes), pero creo que es algo más… actual» y muchísimos argentinos con él, TAMBIÉN ES PARTE DE LAS REALIDADES POLÍTICAS. Un gobierno no puede – no le conviene – ir muy en contra de lo que su pueblo siente.

Fíjate que el egregio Artemio, al que nadie podría acusar de ingenuo, saluda hoy el lanzamiento del Sucre.

Pero la política internacional no está hecha de deseos ni de sentimientos: es – lo repito – un problema de poder. En ese plano, Chávez es un importante exportador de petróleo… a los Estados Unidos. Y los restantes miembros del ALBA son – en términos de poder y con la excepción de Ecuador, otro exportador de petróleo, dolarizado – clientes (en el sentido romano) de Chávez.

En ese mismo plano – el del poder – vemos a Brasil que aspira a ser una potencia. Hoy es el menor del BRIC, y está golpeado muy fuerte – más que nosotros, por ahora – por la Crisis. Pero tiene los recursos: población, extensión geográfica, base industrial para plantearse ese objetivo. Y cuenta con una política internacional muy lúcida que no le permite olvidar que, más allá de sus ambiciones, su lugar en el mundo es América del Sur. Pero, a pesar de ello, evalúa que le conviene seguir jugando con las reglas globales establecidas (actitud en la Ronda de Doha, ante la deuda externa, etc.) ¿Por qué no? Hasta ahora, no le ha ido mal.

¿Y Argentina? Bueno, la realidad nos pone en el medio (en una tercera posición? Chiste. Pero no del todo). Su gobierno no puede hacer la Gran Chávez: no tiene bastante petróleo y – más importante – una parte muy importante de su población, los sectores medios y altos, que no se van a exiliar a Miami, la rechaza profundamente. Tampoco puede hacer lo de Brasil: no ha construído el acuerdo sobre políticas nacionales entre el Estado y los empresarios que es la clave de la realidad brasileña.

¿Qué recomendaría yo? Utilizar, muy prudentemente, las ventajas de esa tercera posición, digamos, geopolítica (para darle un nombre).

Hacia el mundo: Tener claro dos hechos que le juegan en contra en su relación con cualquier gobierno norteamericano (todavía, el jugador más fuerte): Uno, que para el sistema financiero internacional sigue siendo un estado paria, precisamente porque quedó afuera del sistema y hasta ahora pudo arreglárselas. Dos, que sus exportaciones principales, soja, cereales, son competitivas de las yanquis. Eso ha sido así desde el siglo XIX, y hoy, ante la Crisis, las exportaciones de alimentos tendrán un rol clave, aún para U.S.A.

Pero hay un hecho que le juega a favor, ante los ojos del Departamento de Estado yanqui, donde han estudiado mucha geopolítica, aunque con otros nombres: a ellos no les interesa que Brasil sea la potencia regional indiscutible (más allá de las fantasías de los discípulos del almirante Rojas). A ningún imperio en suave declive le divierte el crecimiento de sus rivales.

Hacia América del Sur, que es el ámbito decisivo: Argentina también debe tener presente – como no lo hace desde Caseros – que éste es su lugar en el mundo. Su socio inevitable es Brasil. Sólo en acuerdo con él su voz es escuchada en el mundo (Brasil puede hacerse oír sólo, pero lo debilita si Argentina no está con él: ver Doha y Consejo de Seguridad de la ONU). Pero nuestro país también debe – como han señalado Methol Ferré y tantos otros – armonizar, integrar políticas, con el resto de los hispano parlantes – Venezuela y también Perú, Chile, Bolivia, todos ellos – que necesitan de la Argentina para tener peso ante Brasil. Por lo menos, como decía Nimo, así lo veo yo.


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