Una tarjeta geopolítica

De todos los mensajes navideños que me llegaron en la pausa navideña, que han sido bastantes, la que considero ganadora de un concurso de tarjetas sobre política internacional (laicas) ha sido la enviada por Anahí.

Claro, contó con un guionista de lujo, en un estilo romántico-tropical.

anahi-felicesfiestas1

Debo reconocer que me impresionó. Eso sí, como uno es un contradictor nato, tengo que apuntar que los latinoamericanos, al salir de nuestra aldea, debemos mirar cuidadosamente dónde pisamos. Y evaluar prudentemente lo que hacemos.

Hace no tanto tiempo, unos 30 años, una parte numerosa de la juventud latinoamericana estaba empeñada en una lucha a muerte contra el capitalismo, por la revolución socialista que llevaban adelante los oprimidos del mundo. Y las fuerzas armadas de nuestros países, en su mayoría, creían que luchaban por el mundo libre, contra el imperialismo soviético.

Lamentablemente, los primeros encontraron que sus aliados y consejeros decidieron a fines de los ´80 que era mejor negocio convertirse ellos mismos en capitalistas. Y los militares que combatían por Occidente, descubrieron que para sus mentores de las grandes potencias no eran compañeros de armas sino instrumentos necesarios pero un poco desdorosos… como preservativos, digamos. Y una vez cumplida su función, fueron descartados.

Por eso, tengamos siempre presente las enseñanzas de uno de nuestros primeros maestros, Don Jorge Canning, que nos advirtió que las naciones poderosas no tienen amigos ni enemigos, sino intereses. Un profesor desagradable, como Snape en la saga de Harry Potter. Pero que sabía, sabía.

One Response to Una tarjeta geopolítica

  1. Anahí dice:

    Abel B., me alegra que te haya gustado la tarjeta.
    El texto está abreviado (a los fines de una tarjeta, claro), y debiera decir: «… aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes… ». Y remata el párrafo : «Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra» (lo que no significa, como demostró, que ello implique «no poner el cuerpo»). En resumen, de lo que Martí habla es de la ampliación «del horizonte de comprensión».
    Ahora, dos cosas: Canning como buen ingles, compartía la impronta hobbesiana y/o lockeana del hombre lobo del hombre y una sociedad con categorías evolutivas jerárquicas, para decirlo resumido. La concepción de que el gigante de siete leguas «no tiene amigos, sino sólo intereses» (o lo que es lo mismo, «potenciales enemigos») la dejó muy clara, en el sig XX, Kissinger y toda la asociación ilícita genocida del plan cóndor.
    Pero a la amistad/enemistad de estados, gobiernos, u orden vigente, le sale al paso la solidaridad de los pueblos, que es en donde puede encontrar y encuentra su fundamento la Comunidad (y esa es la pósima, el antídoto, si hay alguno).
    Si hay escritos que te pueden ayudar a «conjurar fantasmas del pasado», esos son los de Martí.
    Lo demás, hoy al menos, está en manos de la justicia.

    Abrazo.

    Claro que faltaría la autocrítica del PJ sobre su política en los 90, y lo que reste a la justicia, para restañar esa herida (y los K hacen lo que pueden, lo que «les da…», que no es mucho, diría, bastante poco, casi… mm… )

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: