algo más sobre política y corrupción

Para bien y para mal, lo mío no es la síntesis. Cuando pienso en algo, siempre encuentro matices, y consecuencias no previstas, que me resulta muy difícil abarcar en dos o tres frases. Por eso contesto aquí a Manolo, Yukio M. y Anahí sus comentarios en el post anterior: lo que ellos plantean trasciende posturas personales. Y mis respuestas son demasiado largas para una columna.

Manolo: Como siempre, tu observación sobre los prejuicios del establishment mediático es aguda: «El caso Siemens impacta sobre uno de sus pilares ideológicos: el sector privado es víctima de las extorsiones de los funcionarios. Es inimaginable pensar que el soborno puede ser ofrecido, no tiene sustento económico… Porque el Mercado vigila atentamente, y sanciona en consecuencia» Ahora, yo tendía a suponer que este era el discurso – oportunista en algunos y colonial en los más – con que el periodismo local evitaba cuestionar a las empresas que pautaban su publicidad. En los últimos años, comprobé que sectores con poder en el mundo desarrollado, en particular en los Estados Unidos, habían comprado este discurso, que antes estaba reservado a los funcionarios de organismos internacionales que trataban con países pobres. Las patéticas declaraciones de Greenspan «nunca hubiera imaginado…» muestran una asombrosa capacidad de autoengaño. Los economistas clásicos jamás hubieran cometido este error. Adam Smith, el patriarca, decía que «los comerciantes jamás se reúnen sin que salga de allí una conspiración para reducir la competencia…» y todos asumían que el rol del Estado era combatir estas tendencias. Lo que muestra que los neoliberales son mucho más pobres intelectualmente que los liberales del pasado.

Yukio: Vos sí tenés el don de la síntesis. Dos perlas: «el termómetro hipócrita global«. ¿Viste que hoy Pagni ataca de nuevo? No se priva de mencionar los nombres de Hugo Franco y de Matzkin, y agrega dos transparentes pares de iniciales: CM y CC (Personalmente, no creo que Vladimir recibiera coimas. Los buenos abogados se las arreglan para cobrar en blanco, y el era de los mejores). Ahora, esto muestra otra vez que las relaciones carnales no llevan al matrimonio, a pesar de las ilusiones que solía tener Escudé y aún conserva Jorge Castro. Me acuerdo de lo que decían en el Cercano Oriente de los ingleses, que era mejor tenerlos de enemigos que de amigos, «porque a los enemigos los compran, y a los amigos los venden». Otra tuya: «no sumarse a la algarabía de los acusadores virginales» ¿Viste a Bonasso en Canal 13, explicando su alejamiento de Kirchner con una cita de ese filósofo, don Héctor Cámpora: «No me gustan los empresarios que se meten a políticos, ni los políticos que se meten a empresarios»?

Anahí: Vos tocás el punto más importante y más profundo: «la política no es reductible a lo moral, pero “la ética” es y debe ser intrínseca a la política … Si me quedo, digamos, con $50.- de un plan que ya es vergonzoso de por sí, es un pibe que no va a la escuela, o que no tiene para zapatillas, o lo que es peor, que no come» Es muy corrupto el que no siente esto. Pero no se percibe tan claro cuando se forma parte de una estructura que administra esas injusticias; cuando estás metido en una agrupación, o en el Estado.

Vos recordás un ejemplo peronista (parece tan remoto): «Cuando la revolución fusiladora quiso encontrar irregularidades en la Fundación Eva Perón, no encontró ni medio centavo fuera de lugar, ¿me equivoco?» No, no te equivocás. Eso sí, tené en cuenta que Evita, y el Estado que Perón presidía, contaba con una burocracia estable y con orgullo de su tarea y su lugar en la sociedad, y una sociedad cuyos símbolos de status eran… menos mercantiles que los actuales (Un privilegio para los generales afines al oficialismo era ¡el permiso para importar un auto!). Eso no lo tenemos hoy. ¿Cómo hacemos para reconstruirlo, adaptado a nuestro siglo?

4 Responses to algo más sobre política y corrupción

  1. Anahí dice:

    Porque lo que esa estructura lo que en realidad no tiene claro es «el proyecto», que es lo que yo remarcaba en el comentario anterior. Ese es el marco, como lo veo, y la diferencia que hace a «una conducta individual», moral, la de un corrupto, y un proyecto que no puede «darse el lujo», por decirlo así, coloquial, de «bancar la corrupción».
    Abrazo.
    pd: yo creo que Evita lo sabía, por intuición, por convicción, o por lo que sea.

  2. Anahí dice:

    Una cosa más: en el 2001/02, Mempo Giardinelli con otros propuso una suerte de «idea fuerza»: una CONADEP de la corrupción. Me acuerdo que De la Zota (puaj) tomó parcialmente la idea, la deformó y la usó electoralistamente (como se diga).
    Pienso que el que Me*em vaya preso significaría algo así como que vaya preso Vi*ela: y la posibilidad de «acercar» al PJ a su corriente histórica, no simplemente por una cuestión de moralidad, sino incluso y básicamente por una cuestión de «proyección política». No creo que esto pase, al menos no en vida de Me*em…
    Abrazo.

  3. Yukio dice:

    No Abel, no lo ví a Bonasso y tampoco leí hoy a Pagni, pero no necesito romperme una pierna (o no lo hubiera necesitado) para imaginar que duele. No me convence tanto fervor republicano ni me conmueven las sucesivas conversiones en un camino a Damasco demasiado transitado. Lamento algunas cosas hechas, pero de algo estoy seguro: jamás voy a arrepentirme de no haberme sumado a las campañas moralizantes y cultivadoras de “pureza” que redundarían en un “efecto social”. Siempre pensé que quien hace no tiene mucho tiempo para hablar, a menos que sea un predicador, en cuyo caso la coherencia es central. La industria de la denuncia, la indignación televisada, forman parte de un cuadro más merecedor de indiferencia que de censura.

    Ahora, si la pesadilla que menciona Manolo se hiciera realidad, no alcanzarían los fasos para llevar a Devoto 

    Un saludo peronista,

  4. Anahí dice:

    Y te digo algo más que pienso, aunque parezca que no tiene que ver y hablando de Evita: es tan poco importante «lo que Cobos diga «… y esto hoy forma parte del «como si»… En el rechazo a la candidatura de Evita a la vicepresidencia (aunque fuera a morir) se perdió una oportunidad histórica de dar sentido a ese cargo. Y vos sabés las pocas oportunidades que la historia ofrece…
    Pensamos que la historia se cuenta por siglos… se le podría preguntar a un chino a ver qué piensa.

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