de kirchneristas

(Advertencia: Este es un post largo. Está lleno de referencias y vínculos a entradas de otros blogs. Y es absolutamente inadecuado para los que lo tienen todo claro)

Yo no soy kirchnerista, ni tampoco puedo definirme como anti K. Cuando quiero sacudir a mis amigos perucas ortodoxos, les aclaro que soy un peronista de Perón, Evita, Isabel, Lorenzo, Menem, Duhalde y Kirchner. Y agrego que ellos también, pero no se asumen.

Pero profundizar mi definición política queda como una deuda pendiente (tengo tantas). Lo que ahora me interesa es pensar en voz alta sobre un fenómeno nuevo y dinámico (en la blogosfera, y, me parece, en el mundo real también): los kirchneristas ideológicos, es decir, articulados.

El disparador – para mí – fue una breve declaración de Artemio López en su blog, que resumía una posición («nos queda el gesto de enfrentar la más grave crisis ocurrida desde el año 1930 … intentando por primera vez desde la recuperación democrática no descargar todo el peso de la debacle sobre los trabajadores, los jubilados, empleados públicos, en suma el pueblo común, … Ese solo intento de no dañar a los más débiles, a muchos nos hace la diferencia«). Agrega un «relato» (Cristina dixit) sobre un paradigma neoliberal impuesto en nuestro país desde marzo ´76 a diciembre ´01,  que me parece que está un poco repetido y necesita un reexamen. Pero lo importante es que es un manifiesto de los «kirchneristas por default», los que bancan a Néstor y Cristina porque todas las otras opciones políticas existentes son peores o ineficaces. Tuvo gran repercusión en la blogosfera, y muchos se sintieron identificados con ese pensamiento (Hasta yo, algunas veces. No todas).

Me llamó la atención, sí, el entusiasmo – no hay otra palabra – con que no pocos acompañaron la declaración. Mi impresión es que Kirchner representa, para los politizados de una generación que se enojó con el peronismo hace mucho, 1991 o 1983 o 1975, la posibilidad de volver a acercarse a su viejo amor. No tanto por nostalgia, como por la amarga convicción que no hay posibilidad de construir poder fuera de él.

Si la cosa terminara ahí, apuntaría a una realidad que ya mencioné en otros lados: Kirchner ha gobernado con un frente entre los aparatos del justicialismo y la clase media progresista; más precisamente, con lo que fue su expresión política, el Frepaso, y los organismos de derechos humanos. Con signo ideológico opuesto, es similar al frente que Menem armó entre los mismos aparatos y las clases medias y altas procapitalistas y su expresión política, la Ucedé. Vale la pena señalar que la acusación de «montoneros» al gobierno K es una chicana política impulsada por la propaganda a favor y en contra. Por razones generacionales, el gobierno de Menem tenía más funcionarios que habían formado parte de la organización Montoneros o de la cúspide de sus fachadas políticas que la administración de Kirchner o de Cristina. Lo que abundan en éstas, como podría esperarse, son cuadros del Frepaso o del viejo Partido Comunista.

Sucede algo más significativo para los que se interesan en la política y en el destino del país. Nuevamente,  hay jóvenes que se acercan a la actividad política. Es cierto, son un porcentaje muy pequeño. También lo eran en 1968, por ejemplo.

Está claro que en un país en que el Estado es una muy importante fuente de trabajo – y oportunidades de carrera – hay un elemento de especulación. Pero el que cree que éste elimina el elemento idealista y la necesidad de identificación emocional, no conoce a los jóvenes, ni a los seres humanos en general.

De los que se meten por primera vez en la política, una parte considerable se identifica con el peronismo. Otros, que sumados a los anteriores forman una mayoría clara,  se ubican en una izquierda crítica del peronismo pero más crítica aún de la oposición. También están, por supuesto, los que se incorporan a algunas de las variantes del leninismo, que siguen siendo escuelas de cuadros… a menudo para el capitalismo (bueno, tienen el luminoso ejemplo del PC chino). El centro derecha – el otro polo númericamente significativo… mi impresión es que aquí es solamente una oportunidad de carrera. No percibo compromiso vital.

Un aparte importante: Estoy hablando de ahora. Esto no era así hace tan poco tiempo como el año 2003. En ese momento, el ARI convocaba más jóvenes militantes que ningún otra fuerza. Los militantes, no tan jóvenes, del peronismo si se entusiasmaban con alguien era con el Adolfo Rodríguez Sá.

¿Es necesario aclarar que la gran mayoría de los jóvenes que hoy se sienten atraídos por el peronismo lo identifican con las políticas de Kirchner? Con el riesgo que algunos amigos me excomulguen, debo decir que me parece inevitable. Sé – y tengo amigos en ellos – de grupos juveniles que cuestionan duramente a los K por apartarse de la doctrina histórica del peronismo; de algunos – menos tradicionalistas – que los critican por despreciar el proyecto de unidad nacional que planteó Perón al final de sus días.

Pero esta puede ser la actitud de jóvenes insertos en una tradición de doctrina y militancia. Quedan escuelas de cuadros en algunas agrupaciones del PJ, en algún sindicato… Pero son muy pocas. Perón hoy está más lejos en el tiempo que Irigoyen lo estaba en los ´70. Aún el enamoramiento con Menem que muchos tuvieron a fines de los ´80 y principio de los ´90 sería sólo una anécdota de veteranos… si éstos no sufrieran del Alzheimer selectivo típico de los argentinos.

Para ayudar a entender de qué estoy hablando, voy a proponerles que lean con atención este artículo Los Signos Políticos del Kirchnerismo de Luciano, el mismo uno de esos jóvenes, en su blog (Una coincidencia: otro análisis de Luciano, éste sobre la situación venezolana, es parte del post, como siempre imprescindible, que sube hoy Manolo. Veo Luciano que te has convertido en autor de cabecera de veteranos reflexivos). Es injusto sintetizar en un sólo párrafo una nota muy elaborada, pero éste sirve para expresar su núcleo «Que grandes temas nacionales como las AFJP, la movilidad jubilatoria, las estatizaciones de servicios públicos, la reestructuración de la deuda, la recomposición del mercado de trabajo, entre otras cuestiones promovidas desde la gestión kirchnerista sólo hayan despertado en las fuerzas políticas comentarios dignos de una mesa de café o declamaciones vacuas sin esforzarse por siquiera tomar alguna herramienta de análisis serio, es preocupante porque nos da cuenta de a lo que ha quedado reducido el sistema político y sus dirigencias. En ese contexto, el kirchnerismo se fortalece aun mostrando flaquezas y debilidades, porque no renuncia a la iniciativa y a la imprevisión de sus decisiones».

Vale. Pero me parece que muestra también un elemento clave de la adhesión que despierta Kirchner: el rechazo a la oposición realmente existente, que todavía no trasciende a una añoranza del 1 a 1 con el dólar. (Lo siento, Pino. Pero el Tren para todos y la denuncia de la política petrolera, desastrosa y antinacional como es, no alcanza para que seas visualizado como una opción de poder). Justamente, fue en el blog del Escriba que leí sobre la formación de esta nueva… conciencia política, en el marco del conflicto con el empresariado rural. Me fui dando cuenta que era cierto. Aunque de entrada percibí lo que para mí eran aspectos negativos: tenía más de enfrentamiento con un adversario al que se demonizaba que entusiasmo con logros del «lado propio». Y ese enfrentamiento era (más allá del discurso demonizador) con un sector social muy numeroso, que podía ser egoísta y miope, pero además es imprescindible para Argentina.

Atención: estoy seguro que el gobierno ha pagado un precio muy alto por ese conflicto, en la ruptura del frente social que el peronismo había construido y que incluía a buena parte de la pampa gringa. Y en la realidad concreta, que le importa más a Néstor Kirchner, en votos. Pero también puede decirse, como lo hace Luciano, que ha contribuído a refirmar una identidad política que es la que le suma militancia.

Otro apunte para que tengan muy en cuenta: No estoy hablando de kirchnerismo: hasta ahora, existe solamente en los deseos irrealizados de un Torcuato Di Tella o un Horacio Verbitsky. El peronismo sigue a su conductor… mientras conduce. Lo hizo con Menem, lo hace con Kirchner. Pero sigue siendo lo que es. Pueden leerlo en «Reflexiones sobre el Peronismo», en El hijo de Reco. O mucho mejor, ir a charlar a unidades básicas en el Gran Buenos Aires, el interior pobre, quizá alguna en Capital. Hablo de kirchneristas. Y lo que pase con ellos dependerá fundamentalmente de ellos mismos. No de los veteranos. En particular, no de Néstor o Cristina, que están ocupados en el gobierno.

Por ahora, los kirchneristas están resolviendo como se relacionan con algunas realidades… simbolizadas en nombres: De Vido, Massa, Ocaña, Curto, Sabbatella, D´Elía, Tumini,… Tienen algunos Enemigos que los ayudan a definirse: el Grupo Clarín, La Nación, la Sociedad Rural – corriendo el riesgo que te defina el enemigo.

A pesar de ese riesgo – aunque es inevitable (el enfrentamiento con el Otro es una parte necesaria de la política, pero no debe ser el total) – y de la tentación «del antipejotismo militante, heredero del antiburocratismo de los 70 y 80» como advierte Manolo, está surgiendo un pensamiento político lúcido. Ya que este es un post referencial de otros posts, termino  con Lo que aprendimos, de Sebastián en La Barbarie:

Aprendimos que lo nacional popular debe tener contenido. Que si no se le asocia una política de izquierda no testimonial e inclusiva, la apelación nacional popular puede ser una cáscara vacía en cuyo nombre se puede justificar cualquier cosa. Que es hora de que la tradición nacional popular encare las políticas públicas bien pensadas y la formación de cuadros. Aprendimos que no se puede dejar la formación de cuadros a la derecha. Aprendimos, también, que la tradición nacional popular debe hacerse cargo de cómo funciona la democracia. Naturalmente no en el sentido “La Nación” de aceptar las “reglas de juego” (cosa que, en este país, la militancia practica mas que muchos que portan libros de Tocqueville). Hablo de ser más eficientes para construir políticamente en el marco democrático. En la democracia no alcanza con invocar las mayorías para avanzar. Marchar, manifestar son clave en la batalla hegemónica y mediática. Pero nos guste o no la democracia tiene un costado menos épico. Una dimensión incremental, que implica la búsqueda del voto a voto, la configuración de alianzas entre grupos que no piensan igual en todo, y la planificación pública.

Aprendimos, además, que es muy difícil el progresismo en serio si no se engarza en tradiciones populares bien arraigadas en el país. Aprendimos, comprobamos, conocemos donde lleva el progresismo blanco: empieza con buenos modales y discursos educados, termina en De Santibáñez y con sus plumas escribiendo en La Nación. Aprendimos que no hay progresismo sin militancia social. Que un proyecto de formación de cuadros no puede estar despegado de las mejores tradiciones de militancia popular. Porque, de lo contrario, terminás en el grupo Sophia. O sea, en la formación de pseudo-tecnócratas para los gobiernos de la derecha. Sabemos también que la distribución del ingreso no es una discusión entre honorables ni un debate entre filósofos del derecho. Que no hay política progresista sin organización popular, sin contactos aceitados con las asambleas populares, con los movimientos sociales y con sindicatos tanto de la CTA como de la CGT. Sin aceptar a cualquiera, pero sin pedir todo el tiempo certificado de buenas costumbres. Porque aprendimos, hace rato, que la reducción de la política a la moral es el peor de los conservadurismos.

Mi comentario fue:

«Los dos párrafos que comienzan con «Aprendimos…» me parecen un catecismo muy válido de lo mejor de esa nueva conciencia política.

Espero que no piense que es con mala onda que le digo que me suena a un Frepaso que ha aprendido de sus errores. Ojalá el peronismo aprendiera de los suyos. Justamente, aunque yo no comparto la valoración tan positiva que hace de Kirchner, encuentro interesante que implique que hoy interactuarán con el peronismo realmente existente, al que no le viene nada mal un influjo de nuevas ideas»

18 Responses to de kirchneristas

  1. Los que entendemos al Pj como Manolo o Ud. no podremos disentir. Lamentablemente estas autocríticas del kirchnerismo vienen en un tiempo erroneo, creo que no hay tiempo para corregir el rumbo y una frustración más se sumará a los jóvenes bienintencionados que se asomaron a la política con los Kirchner.
    Hay una diferencia con el frepaso, el postkirchnerismo no podrá hechar las culpas, como el postfrepasismo, a la alianza o una conformación peronista. En este caso si bien en el frente trasnversal había no peronistas, la impronta dada desde el discurso setentista hace que uno identifique al kirchnerismo con una versión del peronismo.
    Si Mendes no pagó ni hizo pagar al PJ cuentas por sus políticas neoliberales, el Kirchnerísmo le hará pasar las propias y las de Mendes todas juntas.
    Un abrazo

  2. Mauri K dice:

    Abel, la alusion a un posible 68 me parecio muy buena, da mucho para pensar, espero que sea lo mas asi posible porque nunca nada merece la injusticia de ser igual, cada tiempo tiene su subjetividad, la que se merece.
    Nunca termino de visualizar tus diferencias con el Kirchnerismo.Yo tengo otra lectura de la historia del peronismo, pero la tuya me parece respetable porque caracterizaz perfectamente, tenes unos conceptos demoledores, pero yendo al post y a lo que percibo.
    Pregunto, con todo respeto…¿no se le ocurrio pensar que esa ruptura del Frente Social es una politica conciente de K?.¿No se te ocurrio pensar (tal vez lo hayas escrito) que esos jovenes politizados son obra de sus necesidades futuras?. Tal vez no para el, sino para la construccion historica del Frente y tal vez eso que ud llama «ruptura» tiene que ver con abrir a otro frente de clases, mucho mas solido, con mas contenido y mucho mas militante.
    A mi por ejemplo, el acto del 17 en Parana me parecio que estaba mucho mas dirigido a la militancia que otra cosa.Vino en paralelo con su posible candidatura -que aun en la categoria de «trascendido» moviliza voluntades a derecha y a izquierda – y fue un shok de entusiasmo para templar el animo.
    Kirchner le trae una epica nueva al peronismo.Todo lo demas es tactica, «nosotros somos muy democraticos», no es que entra cualquiera, sino que entran muchos.
    Como ya se repitio otra veces el gran merito historico del kirchnerismoes haber puesto en la boca de las masas los temas referidos a como trabajar mejor por la construccion del Frente Nacional y Popular.Hace muy pocos años atras todos esos temas -al igual que en el 65 – eran hablados por una secta.
    Saludos.

  3. Abel B. dice:

    Charlie:
    Disculpas por la demora en contestar; ayer no tuve tiempo para Internet. Ahora, agradecido por la visita del autor de uno de los blogs más inteligentes, tengo que decirle que lo veo pesimista (Para aclarar qué quiero decir, recurro al viejo chiste: El optimista cree que este es el mejor mundo posible; el pesimista teme que sea cierto) Se fijará que deja mejor parado al pesimista, pero también deja claro que ambas son actitudes personales: los hechos que ven son los mismos.
    Si entiendo bien, Ud. percibe serios errores que cometieron y cometen los K. Se da cuenta que se ha formado en la sociedad – en los sectores medios, que en Argentina abarcan mucho – un antikirchnerismo furioso, que a los veteranos nos recuerda el viejo antiperonismo. Y prevé para los jóvenes que hoy se entusiasman con Kirchner una futura frustración.
    Yo creo que todo eso es cierto. Pero no pienso que nos condena necesariamente al fracaso, ni al peronismo ni a la Argentina. Veo errores, y sobre todo falencias – de pensamiento estratégico – en Néstor K. Pero no lo comparo con lo que a mí me gustaría, sino con la realidad política y social de la dirigencia local, y de nosotros, los argentinos en general. Y – insisto – no es lo peor que nos habría podido tocar. Con la visión, mezquina si se quiere, de un gobernador de provincia chica, maneja con mano firme el Estado… y no lo choca. Cuando escucho la frase, tan repetida, «desperdicia una oportunidad histórica», pregunto ¿Cómo la aprovecharía Ud.? y escucho sanata política (está bien, NK y CF también la usan) o peor, estupideces del que ha comprado el manual del buen deudor y se lo creyó. Aceptar el consenso de Washington en 1989 como un atajo a la prosperidad fue un error, pero justificable: la mayoría de los países medios lo aceptaron, en mayor o menor grado. Hoy, es una estupidez irredimible.
    El antiKaísmo es una característica de una sociedad cholula e inmadura, similar intelectualmente a la demonización de los opositores que los K han usado. En el contexto de la Crisis, las clases medias nos votan a nosotros, aunque nos odien: necesitan alguien que sepa gobernar. En la City me hablan bien de Duhalde, del que hace algunos años decían exactamente lo mismo que de Kirchner hoy…
    Los jóvenes sufrirán frustraciones, seguro. Eso se llama crecer.
    Mauri K:
    (Empezás con el vos y seguís con el usted. Me quedo con el primero) No te voy a decir que te veo optimista. Mi diferencia con vos – no con el «kirchnerismo» – es que yo lo evalúo a N. K. como gobernante, y vos pensás en él como el conductor de un proyecto político.
    No pienso que tu visión sea menos real que la mía. Y todas tienen necesariamente una cuota de subjetividad. Pero la tuya es, por naturaleza, mucho más subjetiva que la mía. Hoy Kirchner conduce un frente – que alcanza para gobernar, evidentemente – más chico en lo social y en lo político que el que tenía a comienzos de este año. Y debe negociar mucho más con sus coroneles, los gobernadores y demás caciques. Pero cuenta con una militancia que no tenía. Sería muy soberbio el que dijera que perdió o ganó… hasta que se pronuncie la historia, esa vieja desgraciada.
    Pero te digo una cosa: tu planteo lo veo subjetivo sobre todo porque depende de Uds., los militantes K, casi más que de Néstor Kirchner. Por eso hablé en el post de los kirchneristas, y de la conciencia que deben formar.
    Te agrego una cosa: un tipo que usa la frase «nada merece la injusticia de ser igual» me deja mucho más dispuesto a escuchar lo que me tiene que decir.
    Abrazos.

  4. Anahí dice:

    Tengo que confesar: leo el post y los comentarios, y tengo esa rara sensación de que discurren en otro idioma. Leo el post de Luciano, y lo que leo es a un apologista k que me resultó decepcionante. Leo el inteligente post de Sebastián, y no me termino de enterar quiénes son los que «aprendimos», ni qué significa esa pseudo-categoría de «progresismo blanco» -¿?- de la que habla.
    Me pregunto si la lista de enemigos como Clarín, La Nación, Sociedad Rural – quizás enemigos «formales» – no deja de lado los «enemigos reales» (y esto sería fundamentalmente la discusión ideológica de base y de principios que me parece no se está dando en del PJ, y que incluiría el reclamo de Charlie Boyle, como condición sine qua non…)
    ¡Sería formidable que surjan nuevos cuadros!, del peronismo, de la izquierda, del progresismo del color que sea, etc…. Lo que no llego a ver es como se traduce eso a nivel de participacion en general, y teniendo para mí que las próximas elecciones habrá una mayor abstención (quizá un 40%), y eso no es buen signo, para nada.
    Abrazo.
    (Y no acepto las cuestiones de optimismo/pesimismo, los pibes se mueren hoy, sea como sea, el escenario que sea)

  5. Mauri K dice:

    Gracias Abel, trate de usar el Usted por cortesia y para marcar jerarquias, pero no sale, como siempre, mezclo, siempre sale algo nuevo.
    Me guardo el «como conductor y como gobernante».

  6. Abel B. dice:

    Anahí:
    No quiero ser injusto con vos. Por eso corregime si leo mal tu planteo. Cuando vos decís que «discurrimos en otro idioma» ¿vos estás diciendo que hay UNA forma correcta de describir la realidad, que de ahí se deduce una propuesta política válida, y que si la descubrimos los pibes van a dejar de morirse? Seguro que no decís eso, porque sé que sos inteligente, pero estás segura que eso no es lo que implica tu crítica?
    Lo que yo dije – me parece muy claro – es que, junto a una BAJA en las encuestas y en la intención de voto al gobierno, crece una militancia kirchnerista de jóvenes y pendeviejos que antes – el año pasado, ponele – no había tantos. Un ejemplo de los más lúcidos de esta realidad son Luciano (moderado, al que vos describís como apologista k) y Mauri K (entusiasta). El inteligente post de Sebastián describe una instancia de ese fenómeno desde adentro. Los que «aprenden» ahí son justamente los kirchneristas y la izquierda proK.
    Vos misma decís que «¡Sería formidable que surjan nuevos cuadros!». Bueno, eso es lo que está pasando. Ahora, la aparición de cuadros no tiene por qué significar que una parte mayoritaria de la sociedad se moviliza, o aún que acompaña sus planteos. Eso es lo que le pasó siempre a la Izquierda en Argentina. Eso le terminó pasando a la Tendencia.
    (La capacidad del peronismo – sólo en sus mejores momentos – es articular los cuadros con el pueblo ¿Podrá hacerlo esta vez? Yo no lo sé.)

    Otras observaciones: el «progresismo blanco». Vos sabés lo que es. Fernando Iglesias, Sebreli,… Lo puedo resumir, burdamente: la izquierda intelectual que no quiere saber nada con el peronismo. No la voy a analizar aquí; a lo mejor tiene razón. Pero no me digas que no sabés lo qué es.
    Los enemigos formales son una parte básica de la política. En realidad, son una construcción. Pueden coincidir o no con los reales.

    Este es un post político, Anahí. Está clasificado como tal en el blog. Y la política es una parte de la realidad. Importante, pero muy parcial. Tiene que ver, resumo burdamente, con juntar voluntades y recursos para conseguir el poder que permita tomar decisiones concretas, que a veces no tienen una imagen política muy fuerte: Subsidiar la demanda en vez de la oferta, urbanizar los asentamientos con escuelas, hospitales chicos y comisarías,… o pueden tenerla: recuperar la explotación del petróleo,… Esas decisiones concretas, con suerte y mucha sabiduría, son las que servirán para que menos pibes se mueran antes de crecer. La militancia y la participación son instrumentos.
    Un abrazo,

  7. Es un post muy bueno. Y me dejará pensando largo rato. Excelente la formulación que sigue:
    «Kirchner ha gobernado con un frente entre los aparatos del justicialismo y la clase media progresista; más precisamente, con lo que fue su expresión política, el Frepaso, y los organismos de derechos humanos. Con signo ideológico opuesto, es similar al frente que Menem armó entre los mismos aparatos y las clases medias y altas procapitalistas y su expresión política, la Ucedé»
    Lamentablemente, por una confusión cuya responsabilidad queda enteramente a mi cargo, y por la cual me disculpo, el administrador de este blog y yo empezamos con el pie izquierdo, a partir de un desafortunado intercambio en los comentarios a un post de Artemio. Ya no recuerdo las causas.
    Espero que pueda remontarse ese triste antecedente, que no suma, porque post como este generan el efecto contrario.
    Un abrazo
    Ezequiel

  8. Abel B. dice:

    Ezequiel:
    Fíjese el profundo trauma que dejó esa confusión, que yo tampoco me puedo acordar qué cuernos era. Es un gusto tenerlo por aquí.
    La formulación que menciona la he planteado muchas veces. En realidad, desde el comienzo del gobierno de N.K. Pero me parece que sus actuales políticas, que disminuyen – en parte – el peso de la alianza progre, y – sobre todo – el fenómeno que discuto en este post, el crecimiento de una militancia proK, modifican esa analogía. No hubo militancia menemista, por lo menos después de los primeros años de su gobierno. Podrá Kirchner – o el peronismo – articularla?
    Un abrazo

  9. Agregaría a su pregunta «¿…en el tiempo que le queda?.»
    Lamentablemente, la dimensión de la sucesión es algo que hay que comenzar a incorporar como variable.

  10. sergio robles dice:

    Estimado Abel B.: Aprecio que -devaneo más, devaneo menos- la linea que guia su pensamiento mantiene, a lo largo de los años, firme su rumbo.

    Dice Ud.: «… soy un peronista de Perón, Evita, Isabel, Lorenzo, Menem, Duhalde y Kirchner…» y agrega más abajo «…el peronismo sigue a su conductor…mientras conduce…».

    En una palabra, parafraseando ahora al compañero Hugo Curto: En primer término y por encima de todo somos peronistas. Ahora bien; si está Menem, seguimos a Menem; si está Duhalde, seguimos a Duhalde y así sucesivamente….. o lo que es lo mismo «… la conducción es buena si triunfa y será mala si fracasa y será buena porque triunfó o será mala porque fracasó…JDP o dicho de otra manera «En el futbol (léase la conducción política) ganar no es lo más importante…es lo único importante» Timoteo Griguol. Un abrazo.

  11. Abel B. dice:

    Sergio:
    Su resumen es muy bueno. Pero como todo resumen, deja afuera algunas cosas. Entre ellas, una muy importante ¿Qué es el peronismo?
    Para que se entienda que no es una duda para intelectuales, voy a repetir un concepto que también he usado a lo largo de bastantes años:

    Entre 1964 y 1982, cuando las políticas de la Unión Soviética, por ej.: el apoyo a la Junta Militar argentina, eran cuestionadas – en privado – por los revolucionarios izquierdistas del mundo, Don Brezhnev – con un perfil parecido a algunos compañeros – planteó la doctrina del «socialismo realmente existente». Vendría a ser algo así como «Los escritos del joven Marx sobre la alienación están muy bien. Pero nosotros tenemos la industria pesada, el Pacto de Varsovia y 26000 cabezas nucleares. Entonces, macho, hace lo que nosotros decimos o le vas a llorar a Nixon-Carter-Reagan,… »
    Un argumento de peso. Griguol lo entendería. Y Menem también. Eso sí: ¿Cómo está ahora la Unión Soviética? ¿Y el socialismo?

    Creo que voy a tener que tratar de actualizar mi definición política. Eso sí: no espere un post corto y rápido.

    Ezequiel:
    Muy buena pregunta. Aunque sea difícil de asumir por los jóvenes kirchneristas. Y por el kirchnerista original: Don Néstor (Bueno, peor fue para Menem, que directamente no lo concebía).
    Esta voy a tratar de algunas respuestas hoy o mañana en el blog. Lástima que, como es inevitable, son con final abierto.

    Abrazos.

  12. harry dice:

    Querido Abel,como ya he comentado varias veces K se reencuentra finalmente con su destino postfascista pero fascista agrafo al fin.Mussolini era mas democratico y desde luego abismalmente mas culto.
    El peronismo no puede escapar de eso porque la situacion economica mundial diluye las sutilezas culturales y republicanas que nos interesan a algunos.Pero pocos.Peron y el partido militar liquidaron toda posibilidad de integrar democraticamente al peronismo y por eso se ha convertido en un club de funcionarios.
    El peronismo es una realidad pero en modo alguno una ideologia o una doctrina del mismo modo en que nadie ya en China recuerda demasiado la revolucion irresponsable del envejecido Mao Tse Tung.
    Deng era mucho mas realista e inteligente y Chou En Lai tambien.
    El peronismo es un partido politico transformista y forma parte de nuestra historia en comun.Pero solo eso.
    El comandante Chavez invento esa fantasia de la revolucion bolivariana,bueno ya termino.
    No hay opcion al peronismo y la oposicion tiene una pastosa lengua de madera.
    Hay un largo periodo de mediocridad hasta que ALatINA vuelva a ser interesante como lo fue en los años 40.
    Tal vez RusiaEuropa ayuden.Eurorusia.
    En cuanto a la alianza de clases que ya me tiene un poco saturado ya la hicieron Fuyimori y la revolucion nicaraguense desde angulos exactamente opuestos- o crees que los Chamorro eran guajiros ? -y todo eso no fue una originalidad .
    En la Argentina hay mucha gente que dice muy suelta de cuerpo que el problema es acumular poder,el problema es exactamente al reves,se trata de definir consensos en una sociedad moderna porque el argentino es manso y sigue con extrema facilidad al poder.
    Hemos patentado el canibalismo intelectual eterno y de eso nos nutrimos.
    Y la definicion habeas corpus no sabemos siquiera que cosa significa.Aunque tenemos una ley de habeas data que nadie sabe que existe siquiera.
    En fin ,todo esto es muy penoso pero comprendo que hay gente que debe llenar su tiempo de alguna manera.
    Un gran abrazo.
    Harry

  13. Abel B. dice:

    Harry:
    ¿Te sentirías muy mal – estoy seguro que tus lectores sí – si te digo que tu postura es igual a la de los «kirchneristas x default»? Vos críticas – duramente – a este gobierno, pero no ves opciones posibles.
    Yo, como vos, pertenezco a la escuela realista del pensamiento político. Pero soy consciente del problema básico de esa escuela – que ha desvelado a los más lúcidos de sus miembros; entre ellos, recientemente, Henry Kissinger: Una parte inescindible de la realidad son los ideales, y los entusiasmos, pasiones y delirios que despiertan. El que no los toma en cuenta en su análisis, no es un realista. Aunque crea serlo.
    Un abrazo.

  14. Anahí dice:

    Abel B., tu pregunta es claramente una chicana, no digo intencional, pero lo es igual: no lo pude hacer más subjetivo, porque no sé si existirían palabras: «confieso», «tengo esa rara sensación»… tiendo en mi discurso, en mi manera de hablar, aun cuando no siempre lo logre, a hacerme cargo de lo que digo, antes de usar juicios categóricos y afirmaciones generales que «suenen a verdad revelada».
    La política… pues sería largo, pero tendríamos que definir qué es política, y se me hace que ahí disentiríamos también. Claro que hay, y tal vez formen parte de ella, manejos políticos que responden a intereses egoístas, altruistas, sectarios, colectivos, parciales, generales, partidarios, ideológicos, económicos, de corrupción, de sumisión, de autonomía, de liberación… enfin, la gran ensalada que formaría parte de la condición humana.
    Ahora, mi inquietud: construyendo este futuro (es una manera de decir), ¿qué pasa con el hoy? Tengo para mí que «otra vez» la clase política (por llamarla siguiendo la construcción duhaldista que vos bien marcaste en una oportunidad) esté mirando su propia supervivencia, y no la de la Patria. Por eso fui clara respecto de lo del PJ y sus responsabilidades. Yo me he convencido ahora (en el presente) que «peronismo» (histórico, nacional, popular, con un proyecto distributivo incluyente, máquina propulsora de movilidad social, etc.) y «PJ» (aparato incluido) no son la misma cosa. Ojalá que estas estrategias que tan entusiastamente alaba Luciano en desmedro de otras que no enumera, porque para eso hay que «expresar ideas» con contenido, no sean una nuevo mecanismo de supervivencia del PJ, y tengan en vista la construcción de una patria para todos. Yo lo dudo. Mientras tanto hay una escisión en la sociedad nuestra, que no se pega ni con la gotita, y los pibes, insisto (vos hiciste un post o varios con eso, ¿no?) se mueren «hoy».
    Abrazo.

    PS: Lo de progresismo blanco me parece una paparrullada: lo que diga Sebrelli o Santibáñez a mi me deja fría, nunca los vi progresistas, y en todo caso ¿cómo se llama tener la sede de un partido popular en Puerto Madero? ¿o usar carteras de 30 mil euros? Para mí es entrar en la chicana barata.
    Y sigo saludando la formación de cuadros, pero ¿qué cuadros? quiero decir, ¿qué formación?
    De paso te dejo este link a esta nota.

  15. Luciano dice:

    Hola, Abel. Brillante post, muy reflexivo, con varias aristas para el análisis.
    Yo diría que en gran parte el kirchnerismo se define hoy por las carencias que exhibe el sistema político ( y la práctica política) y no tanto porque sea portador de un proyecto superador, y sin duda esto no es para alegrarse mucho, porque quiere decir que estamos lejos de muchas cosas.
    Y creo que es por haber tenido una militancia politica que duró diez años y terminó hace cinco junto a grupos peronistas, que me he vuelto realista hasta el pesimismo en ocasiones, y esta sensación no escapa al momento de hablar del kirchnerismo. Cuento con la posiblidad de que esta etapa del peronismo (que me parece superior a otras versiones, pero no a la que querría, porque eso nunca es posible) termine en el fracaso. Es probable que así sea, y toda ponderación que le haga al kirchnerismo está condicionada a esa probabilidad, y creo que soy lo suficientemente cuidadoso a la hora de escribir, porque más que el entusiasmo me guía la realidad.
    Por otro lado me preocupa que el peronismo no pueda recuperar algunas nociones que responden a su sentido historico (algunas nomás, no soy pretencioso), principalmente por incapacidad dirigencial nacional ( y esto sin duda incluye a Kirchner). Yo creo que Kirchner está en condiciones de plantear un debate dentro del peronismo para insuflarlo de ideas que necesita, pero por alguna razón no lo está haciendo, y menos veo que otras figuras del partido (que lejos quedó la palabra movimiento, lamentablemente) lo quieran hacer. En definitiva, creo que todo escenario se define hoy por lo que tiene de precario, más que por su lozanía, y el kirchnerismo no es la excepción, pese a la positiva valoración que le hago.
    Un abrazo, Abel, gran post.

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  17. […] que son un porcentaje muy pequeño de la juventud. También lo eran en 1968, por ejemplo. Esto lo señalé hace tiempo en este […]

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