Las explicaciones equivocadas también sirven

Ya subí muchas entradas sobre la Crisis (pongan en el Buscador de la Portada la palabra crisis y verán. Eso sí, reconozco aquí que fue mi amigo Gerardo González el que me amoló la paciencia insistiendo sobre su importancia, cuando yo todavía dudaba), pero hasta ahora la única predicción que me animé a hacer fue de naturaleza política y local “Desde los ´80, se registró un cambio no muy comentado pero profundo en la Derecha argenta (tal como sucedió en el peronismo y en la Izquierda; ambos pasaron a ser muy diferentes de lo que eran en los ´70). Una derecha conservadora, católica y nacionalista pasó a ser cada vez más minoritaria. Ocupó su lugar un sector que se piensa a sí mismo como “centro” o “centro derecha”, y cuyo ideal pasa por imitar a los países desarrollados (no como son en realidad, sino en una versión idealizada). El sacudón que la inestabilidad de los bancos y de la economía produce en esos países centrales no tendrá influencia en su imaginario, y por lo tanto en sus políticas?” Sigo pensando que es muy probable que esto suceda. Es más, algo similar puede plantearse de U.S.A. y Europa.

Pero esto no quiere decir que el discurso hasta hace muy poco hegemónico (en la economía; culturalmente la progresía manda) no tenga voceros. Un viejo amigo me envió el artículo de Charles Philbrook, traducido al hispano básico, donde demuestra que la culpa de la Crisis la tiene Bill Clinton. Otro, cuya fe en el capitalismo moderno lo lleva a buscar la explicación a la presente crisis en maldades cometidas por el Estado, ya que el mercado – por definición – no puede equivocarse, me envió un mail colectivo afirmando que “sin perjuicio que errores y falencias del sistema regulatorio potenciaron su propagación, existen constancias inequívocas que el germen de la crisis fue una política deliberada de sobreestimulación artificial del crédito hipotecario, impulsada por el gobierno de EEUU. El loable propósito de facilitar el acceso a la vivienda propia a familias de bajos recursos encandiló a sus promotores…” (Ahora, me parece interesante destacar que ambos remitentes tienen historia peronista, y sospecho que su bronca con Néstor Kirchner pesa más que los argumentos técnicos. Los liberales tradicionales tienden a mascullar sobre falta de regulaciones…)

Pienso que es útil volcar aquí mi respuesta, no principalmente para criticar lo que creo una opinión equivocada, sino para recordar que todavía nos falta elaborar una buena categorización de esta crisis.

Ante todo, una cuestión fáctica: Las hipotecas subprime que – como vos indicás – pueden considerarse la causa directa (yo prefiero verlas como el detonante) de esta crisis NO SON LAS OTORGADAS POR Fannie Mae y Freddie Mac, entidades que NO monopolizan en U.S.A. el redescuento de las hipotecas que otorgan los bancos comerciales a los particulares. Las hipotecas subprime han sido otorgadas por los bancos comerciales, y securitizadas por entidades privadas, de acuerdo a prácticas comunes en los últimos años en el mercado financiero. Como ves, es una cuestión de hecho, no una opinión, y por lo tanto, puede ser demostrado que estoy equivocado. Si eso sucede, estaré dispuesto a releer a Ayn Rand, como merecido castigo.

En el plano teórico, tengo que señalarte que las burbujas y las crisis son fenómenos naturales del capitalismo, y han sido reconocidas y estudiadas a fondo por lo menos desde el siglo XVII, en Holanda y Francia. Han ocurrido bajo gobiernos feudales, patrimoniales, absolutistas, constitucionales, liberales, socialistas y – ahora – neoconservadores. El esquema del capitalismo es crecimiento (del que ha garantizado más que cualquier otro sistema), euforia, crisis… y de nuevo crecimiento. Sólo ideólogos tan alejados de la realidad como los trotskistas o los neocons (algunos de ellos ex trotskistas) pueden argumentar que la acción gubernamental lo causa o lo evita. Por supuesto, la acción – o la inacción – del gobierno pueden aminorar la euforia o la duración de la crisis, o disminuir la velocidad del crecimiento.

No tengo dudas que el mercado ha demostrado ser más eficaz – esto es, produce más crecimiento económico – que la planificación centralizada. También debo decir que la cuestión de si el mercado es más eficaz que la planificación que utiliza mecanismos de mercado está todavía abierta. Sarkozy está expresando algunas dudas. Pero más importante, y sin discursos, los sectores dirigentes de U.S.A., Japón, Corea del Sur y la Unión Europea han desarrollado y desarrollan estrategias intervencionistas cada vez que les convino. El modelo de China combina laissez faire con stalinismo… pero la conducción es staliniana.

Ahora, como posición personal, debo decir que respeto tu fe sincera en el mercado libre y en sus profetas. De la misma manera que en décadas pasadas (era más común entonces, pero aún quedan ejemplares, especialmente en el mundo académico) yo respetaba la fe de aquellos que creían en el socialismo científico y en sus profetas. En realidad, muchos – especialmente los neocon yanquis – han pasado de esta fe a aquella. Como Clodoveo, queman lo que antes habían adorado y adoran lo que antes habían quemado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: