Georgia, los rusos, nosotros… y Obama

La política internacional es la parte más seria de la política. Pero como no soy la Presidente, ni siquiera funcionario de la Cancillería, es muy poco lo que puedo aportar allí, aparte de algunas reflexiones. Y sobre el lejano lío en el Cáucaso, ya subí dos posts en estos días. Así que, aunque la nota de mi amigo Edgardo Arrivillaga me pareció lúcida y me divirtió bastante, y sospecho que se desperdicia en su público de militares retirados y otros gerontes, no iba a incorporarla al blog… hasta que leí hoy «McCain supera a Obama en las encuestas. Por primera vez, el candidato republicano encabeza varios sondeos; el repunte se debe a su protagonismo en el conflicto del Cáucaso, mientras Obama estuvo de vacaciones en Hawai» y me dije que todo tiene que ver con todo. Así que ahí va:

«1. La reciente y pésima jugada de Georgia, pese a su prestigio diplomático y a su condición de ex colonia soviética que suscitaba simpatías, permite que Rusia recree un protectorado ruso en el sur. En ese caso, no es improbable que la misma situación se proponga sobre los estados bálticos. Sólo Ucrania cuenta con la población y los recursos para permanecer fuera de este rediseño geopolítico ruso en lo que era la vieja Unión Soviética.

2. Con una Europa en crisis económica, y próximamente social, el problema inmigratorio es solo la punta de un iceberg que conjuga alta innovación tecnológica, timidez del capital, desempleo e insuficiencia de los estados europeos para mantener un esquema socialdemócrata sin condiciones bélicas que lo justifiquen, al menos por ahora… La tradicional diplomacia rusa apunta a una finlandización light y al clásico decouplage entre la Europa atlantista y la continental. Volvemos en ese aspecto a 1955, pero con la certeza de que no habrá poder nuclear amenazador. Pero sí desorden social. Y el desorden social – otra enseñanza de la Guerra Fría – no se combate con cabezas nucleares.

Paradójicamente, así como Occidente aprendió hace treinta años a desestabilizar el stalinismo por izquierda, ahora Rusia redescubre que puede desestabilizar a la Unión Europea por la misma vía con sus partiditos marxistas y ecolopacifistas, que son como anticuadas ONGs imperiales del sovietismo derrotado. Pero con muy concretos objetivos de contención que no apuntan a una victoria militar sino a una mediatización del poder occidental en Europa.

Curiosa inversión de roles. Como si repentinamente Rusia hubiese releído el Antiduring, al cual 20 años de liberalismo postsoviético le había hecho olvidar.

3. A su vez, la contención de esta diplomacia muscular solo puede realizarse si tanto europeos como americanos mantienen posiciones rígidas en materia de Derechos Humanos – la doctrina Helsinki – y la presión sobre Rusia en los organismos internacionales. China en todo este juego ejercerá una influencia crucial.

Es cierto que Occidente ha impedido el ingreso a Rusia en la Organización Mundial de Comercio, estructura mucho más importante que el FMI, y puede cercarla en el G8, pero no puede impedir que siga siendo el principal exportador de armas a Venezuela vía Uruguay y que se proponga como el eterno Cid campeador de la causa árabe. Tampoco puede evitar que Rusia juegue un rol crucial en la conformación de un gran cartel energético, objetivo en cual ya ha invertido más de 10 años y que afecta a los americanos en su patio trasero por alianzas heterodoxas que se dan en América Latina, y en África. En este ultimo asunto no olvidemos que el continente negro ya está dispuesto a rever globalmente sus contratos sobre minería. El caso precursor del Congo, con un territorio mayor al de toda Europa Occidental, no es un hecho imperceptible en la puja por las materias primas. Lucha que ya no se da en términos de largas devastaciones clausewitzianas, sino de minicrisis diplomáticas que son precedidas por muy acotados juegos de guerra.

Esta vuelta a una guerra fría con disyuntor debe ser analizada con precisión por la Argentina. El juego de alianzas del GOU en 1943 con el Eje, nuestra apuesta a la guerra nuclear por Corea en 1952 y la alianza de la residual oligarquía agroganadera martinezdehozista con el régimen soviético en 1980 es algo que no debemos olvidar. En nuestro himno repetimos por tres veces, O juremos con gloria morir! y ese mandato histórico jacobino lo cumplimos con una eficacia suicida impecable»

2 Responses to Georgia, los rusos, nosotros… y Obama

  1. ayj dice:

    me parece, de lego en esto nomas, que hay cosas que a su amigo se le escapan, deberia leer The Economist y la influencia de China, no Rusia, sobre Africa.
    Los chinos son mas practicos, casi tanto como los rusos en estos menesteres.
    Por otro lado, es cierto, Gazprom se esta dedicando a comprar yacimientos donde puede, quieren ser en los proximos años los que manejen el precio del gas, y esa, no otra, es una de las causas de Georgia
    esperemos que, cambiando lo hecho siempre, no elijamos el bando perdedor o la hipotesis equivocada esta vez
    saludos cordiales

  2. harry dice:

    Es muy conocida la influencia de China sobre Africa.En verdad lo que quise señalar es que Africa tambien se ha planteado revisar sus acuerdos de explotación mineral y el país precursor en el asunto es el Congo.
    Despues de todo lo descolonización fué apoyada por los americanos contra los intereses europeos.
    Ahora Africa busca cierta autonomía y plasticidad internacional que habiamos olvidado como algo posible en ese lugar del mundo.Ocurre que estamos en el 2009 casi y desde 1985 lo unico que nos ha preocupado de Africa es el crecimiento del SIDA.
    Si luchamos por la revalorización de las materias primas que ocurrirá cuando los millones de africanos parcelados en microestados planteen la revalorización de sus propias reservas que pasan por el gaz,el oro,la plata pàra uso industrial,el tugsteno y los diamantes y algunas cosas mas.
    Coincido con el analisis de Abel sobre Obama. La unica posibililidad electoralmente exitosa para los republicanos es que se diseñe un escenario de guerra fria.El terrorismo internacional como amenaza global cuidadosamente planificada ya fue.La Argentina elige siempre el bando perdedor porque es geneticamente consustancial a nuestra diplomacia.Somos antiamericanos por una infinidad de razones,hasta culturales y desde 1950 ellos fueron la potencia hegemonica en Occidente.Aunque la realidad no nos gusta.
    Atentamente.
    Harry.

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