siempre hay algo que puede alegrarnos

julio 17, 2008

Como aconseja el amigo Carlos Ramis, en los momentos de crisis debemos buscar el lado positivo. Lean esta noticia: El tren bala hizo subir el riesgo país y, como el riesgo país subió, ahora se posterga el tren bala. Vieron: no hay que pensar que los mercados financieros siempre juegan en contra.


otro que tampoco fué

julio 15, 2008

Se necesita firmeza moral para desoír los prudentes consejos de Maquiavelo (ver el post anterior). Por eso agrego un link a este post de Elemaco, donde el economista serial crónico da sus motivos para no ir a ninguno de los dos actos. Su enfoque – más principista – refuerza mi visión política del asunto


Historia de dos actos

julio 15, 2008

Hoy martes 15 los argentinos tenemos dos invitaciones: una la hace el Dr. Néstor Kirchner, como presidente del PJ, y sus aliados; la otra, la Mesa de Enlace de las entidades agropecuarias más grandes, y los suyos. Sobre el enfrentamiento, todos ya tenemos opiniones formadas; cualquiera de los que leen este blog conoce mi pensamiento, que he ido formando y escribiendo desde marzo. En realidad, siento que las entradas “No es la economía. Es la política, estúpidos” I y II, que subí el 26 y 29 de marzo siguen siendo una buena descripción para legos de mi opinión acerca de las retenciones móviles y la Resolución 125.

Si después de eso he subido dos docenas de posts vinculados al tema, una gota de agua en el mar de palabras que amigos, adversarios y desconocidos han escrito sobre el asunto, es porque lo que empezó como un conflicto de intereses del gobierno con el sector más importante de los productores agropecuarios, ha ido transformándose en una batalla que condiciona la vida de nuestro país.

Importante como es el rol del cultivo de soja; fundamental como es el papel del empresariado rural, y decisiva como es la estructura impositiva para todo eso, han pasado a un segundo plano; todo lo que hoy escuchamos, aún de los expertos, esta influido – y oscurecido – por un conflicto de poder y de ideologías.

Un ejemplo, que me llamó la atención por el nivel y la información habitual de sus análisis económicos, es Alfredo Zaiat en Pág. 12 del sábado, donde, tras repetir la conocida afirmación de Eduardo Basualdo, de FLACSO “en la zona pampeana el 86,4 por ciento de la producción agrícola sigue en las mismas manos que hace un siglo” (qué longevidad!), en la misma nota cita a Horacio Giberti “el clásico chacarero arrendatario, la imagen tradicional del socio de la Federación Agraria, prácticamente desapareció porque muchos se transformaron en propietarios”. En qué quedamos, Alfredo? Prefiero no extenderme con los intelectuales de Carta Abierta y su “asamblea popular” (Verbitsky dixit) con Kirchner.

Las responsabilidades por esta … neblina son compartidas. El gobierno, por falta de una estructura política capaz de discutir y observar decisiones apresuradas, por tozudez, y por un voluntarismo que lleva en sus genes y que le hizo creer que puede doblegar una realidad social que no conocía. Y la oposición, que vio en los empresarios ruralistas y la vasta red que los rodea en el interior el sector social con capacidad de movilización que necesitaba para enfrentar al kirchnerismo. No reprocho a las entidades del agro, que cumplen – mejor o peor – su función: defender los intereses de sus miembros.

Es una historia que puede llamarse de irresponsabilidades. Es muy argentina. Y tal vez es más interesante que, por ejemplo, la extensión de la frontera agropecuaria. Pienso seguir hablando sobre ambas cosas. Pero son historia. Hoy nos enfrentamos a una alternativa que es su consecuencia, y uno debe asumir su decisión, y, ya que abrió un blog, comentarla.

A pesar que pensadores argentos como Carlos Menem y Julio De Vido insisten que no hay lugar para los tibios, y que – en un plano intelectual un poco superior – Nicolás Maquiavelo advierte “me parece que mantenerse neutral entre dos que combaten, no es otra cosa que buscar el odio y el desprecio, porque siempre habrá uno de ellos que estimará que tú, por los beneficios recibidos, o por la antigua amistad, estás obligado a compartir su suerte y, si no te pones de su lado, empezará a odiarte”, tengo que decir que ninguna de las dos convocatorias de hoy me parece válida para los argentinos. Y que plantean y estimulan una división, un enfrentamiento entre partes importantes de nuestro pueblo que, si se diera, ese sería el peligro mayor para nuestra patria.

Tengo ganas de contar como llegué a esa decisión, luego de una discusión entre amigos, que es la forma en que los argentinos habitualmente tomamos las decisiones que no son personales. Porque me interesa mostrar que siento que hay argumentos válidos y razones legítimas en juego, y uno debe ponerlos en la balanza.

Esta reunión, el viernes pasado, fue de un grupo de viejos peronistas (o peronistas viejos) con experiencias y actitudes diferentes. Pero estaba claro que todos los presentes compartíamos, en mayor o menor grado (más bien mayor), un fastidio profundo con el gobierno K, su falta de estrategias y de gestión eficiente, y con la política que – en esta coyuntura – está llevando adelante el Néstor.

También sabíamos, sin necesidad de extendernos, que por nuestra historia no compartíamos la ideología de las entidades que encabezan formalmente la protesta y convocan al acto en el Monumento de los Españoles, ya sea en su versión tradicional ni en la de la Federación Agraria. Ni tampoco los delirios del P.C.R. en busca de un nuevo sujeto revolucionario.

El consenso, si cabe llamarlo así, fue valía la pena tratar de buscar en la historia del peronismo, en sus aciertos y errores, bases para una política agropecuaria. Recuerdo haber dicho que un planteo cualquiera iba a ser más valioso si incorporaba de la identidad peronista lo que todos le reconocen: su capacidad de manejar el poder; pero también era necesario que sumase políticas diferentes: en particular, el radicalismo, que ha sido a lo largo de la historia el partido que eligieron los chacareros.

Al día siguiente, uno de los compañeros presentes remitió un mail donde, tras reflexionar, expresaba que sentía que – tomando todo en cuenta – correspondía la presencia en la Plaza del Congreso, no como peronista sino como argentino. Resumiendo, sus argumentos básicos eran:

1) el estado nacional es la herramienta más poderosa – en realidad, la única, en el plano de la política de poder – con que contamos los argentinos para defendernos a nosotros y a nuestro futuro.

2) los empresarios agrarios – en general, y con claras excepciones (por ejemplo, los tamberos) – son beneficiarios de la actual etapa de la globalización (en la medida que asumen su lógica, la del capitalismo y la incorporación de tecnología).

3) oponerse a que parte de los beneficios que produce la explotación agrícola del territorio nacional sea dedicado a fortalecer la acción del Estado constituye una actitud claramente antinacional y antipopular.

En un mail posterior adelantaba su visión “que la crisis mundial de alimentos que hasta la OCDE reconoce, ha convertido a la producción agraria en un bien estratégico de la Nación que debe ser tratado como tal (Mosconi dixit) y al empresario en un sujeto económico valorado por el conjunto, por la contribución que realiza al bienestar del pueblo argentino, como actor/soldado nacional en la despiadada guerra global que se ha iniciado por la apropiación de los alimentos y sus fuentes de producción

Yo creo que los tres argumentos son válidos (y su visión, romántica pero cierta desde lo nacional). Si no saco, para esta coyuntura, las mismas conclusiones es porque los examino no como principios de conducta, y sí como datos de la realidad que deben ser vistos – junto con los demás datos relevantes – a la luz de lo que queramos conseguir. Claro, ahí yo – y cualquiera – puedo equivocarme, pero ese es el riesgo que corremos los seres humanos.

Entonces: 1) la potestad del Estado de imponer retenciones no estaba cuestionada, en el plano de la política de poder (los discursos son gratis). Duhalde establece retenciones comenzando con el 10 %, en el 2002. Fueron subidas paulatinamente hasta estar en 35 % a comienzos de marzo (para la soja y otros; el petróleo paga más). No hubo movilizaciones en contra. Aún hoy, que la Resolución 125 y – para mí, especialmente – el pésimo manejo del gobierno han provocado que los autoconvocados sirvan de apoyo social a los intereses que les gustaría anularlas, este es un objetivo imposible. Para doblegar al gobierno, necesitarían, sí o sí, de alianzas con sectores que nunca renunciarían, si ellos estuviesen en el gobierno, a la recaudación que dan las retenciones.

2) la base social del movimiento agrario en contra de las retenciones móviles son los chacareros y anexos (acopiadores, transportistas, profesionales) de la pampa gringa. Es cierto: son gringos egoístas. No les gusta que les metan la mano en el bolsillo (a diferencia de los políticos populares y los intelectuales progres, que nunca piensan en sus intereses), y están llevando adelante una típica rebelión contra los impuestos, de las que ha habido miles en la historia. Una constante de esa historia: los gobiernos, combinando autoridad y flexibilidad, usualmente las controlan, salvo en los casos que, como Jorge III de Inglaterra frente a la protesta del impuesto al té, cometen la increíble estupidez de poner en juego todo su poder.

3) lo más importante: ningún gobierno, ninguna fuerza política nacional puede aislarse del sector más dinámico e innovador del empresariado. En la Argentina, desde 1960, eso han sido los chacareros, medianos y grandes, que han convertido la soja de algo que comían los japoneses en la principal carta de Argentina en la globalización. Ojo: «no aislarse» no quiere decir hacer lo que ellos quieren. Es tener claro que una Nación se construye con todos sus habitantes, y no con fantasías ideológicas.

Por eso propongo que cada uno vaya a la Plaza del Congreso, al Monumento de los Españoles, pase si puede por ambas – esta prefiero yo – para palpar la realidad, o los vea por TV. Pero que todos ayudemos a que esté presente en las opciones políticas de la realidad un pensamiento nacional.


otro cuadro de situación, desde afuera de la pulseada

julio 14, 2008

No sólo Cristina, todos los que hemos tenido la paciencia de leer – con criterio – los análisis de estos cuatro meses nos hemos convertido en expertos (para los elásticos standards locales) en agro, y además algo más hemos aprendido de política. Pero hay un grave problema sobre el que he tratado de advertir en mis posts: No es que los que analizan no sean objetivos; por supuesto que no lo son (tampoco yo); el problema es que, a medida que el enfrentamiento se agudiza, los que escriben enfocan muy poco a su lado de la pelea y menos aún al de enfrente: describen un monstruo apocalíptico que puede ser, según sean sus temores,

una Derecha golpista, apoyada por la Cuarta Flota y conformada, como es natural, por los grandes grupos económicos que repentinamente decidieron destituir a un gobierno popular – con al que hasta entonces se habían llevado bastante bien – porque detrás del aumento de las retenciones al agro intuyeron que estaba dispuesto a avanzar sobre sus beneficios (parece que hasta entonces no lo había hecho; yo no soy un admirador de N. K., pero…)

un gobierno tiránico e ilegítimo (la Dra. Carrió es especialmente insistente en esto) que apoyado en grupos de choque mercenarios está dispuesto a aplastar por la fuerza o la corrupción toda disidencia (salvo los cortes de ruta, los escraches a los diputados que se mantienen oficialistas, y la de Cobos, Busti, Schiaretti, Solá, Reutemann, Duhalde, y algunos otros que se le escapan, pero ya llegará a ellos la cólera de Kunkel)

Por supuesto, todo esto es irónico… aquí. Los que reciben mails o navegan por Internet saben que material equivalente está a la orden del día. Y mucho peor, este enfoque maniqueo, recubierto con una pátina técnica o culturosa, se introduce en los artículos que los medios masivos publican, firmados por intelectuales conocidos.

Esta crispación, para usar una palabra de moda, me parece más peligrosa que el destino de la Resolución 125. Para refrescar un poco el ambiente, voy a reproducir, con la libertad que dan los códigos de la Red, un mail (resumido por mí) en que un científico argentino, el Dr. Luis Alberto Quesada Allue, describe, con humor y buena información, los participantes políticos de este enfrentamiento. El Dr. Quesada, hombre de Ciencias Exactas de la U.B.A., no es ciertamente apolítico (hay muy pocos en esa institución), pero pertenece a una izquierda más antigua (diría más racional? que las diversas formas que hoy están de moda) y encuentro su análisis interesante y realista. Y para aquellos a quienes interesa, me parece una buena introducción a las corrientes políticas en el mundo universitario (no estudiantil).

… discúlpenme anticipadamente por lo que pienso extenderme pero en las últimas horas se están ejerciendo tremendas presiones y un enorme tironeo para que muchos científicos e intelectuales nos definamos por el bando que llamaré «amarillo» (pro-agro) (denominado así por la fuerte influencia en el mismo del tipo de gente que vota al amarillo PRO y por el protagonismo del catolicismo, también amarillo papal) o por el bando populista o «negro» (denominado así por el protagonismo político de D´Elía, con su «camicia nera», por Moyano y otros). En esta ocasión el bando «blanco» de los que no se enteran ni participan, ni nada, parecería un poco menor que otras veces. En cuanto al grupo de tradición Marxista-socialista o Radical, inexplicablemente está fraccionado en tres: entre los otros bandos (amarillo y negro) y en un grupo mas «ortodoxo» («rojo-morado»), como siempre bastante pequeño ya que una parte de la izquierda organizada, como el Socialismo y también la centroizquierda hace rato que están en crisis fraccional. Destacan positivamente, creo, en este bando Binner y el PS Santafecino que tratan de mantener algo de equidistancia. Hay en este sector muchos grupos y «colectivos» también muy criticos de ambos bandos. A pesar de lo relativamente pequeño y variado del grupo rojo-morado, en el mismo se sitúa mucha gente pensante que se resiste a ver el país en Amarillo o Negro.

En este grupo indefinido y silencioso se encuentra el sector «gorila rojo» (en su sentido antiperonista) que tradicionalmente se opone a los autoritarismos en general y al peronismo tradicional en particular (históricamente han sido anti-golpes del 30 y 43, anti Perón 45-55, anti enseñanza libre, anti Onganía, anti Perón-Isabel-López Rega, y algunos, anti gobierno militar 76). Este sector obviamente también fué anti Menem, por lo entreguista y pro-militar, a pesar de las libertades formales. ((No hablemos de partidos porque la gente puede estar en cualquier lado)).

Visto así el panorama, el tipo de alineamientos que se están dando y por el cual se quiere hacer optar parece una novela de política-ficción absurda:

En el costado amarillo del ring, un cambalache de sectores: la Sociedad Rural (ex -pro-Proceso), la Federación Agraria (ex -pro-Kirchnerista), el PCR (ex pro-Mao y pro-Isabelita), parte del Radicalismo, la Iglesia Católica en sus diferentes versiones (desde Carrió a los curas-obreros, pasando por la Curia y los monseñores «negros» ), los Procesistas, los piqueteros de derecha y de los servicios, el PRO, los rabinos conservadores, las corporaciones monopólicas nacionales e internacionales, la prensa escrita y radial, el Peronismo Menemista-Rodriguez Saaista-Duhaldista, intelectuales y artistas variopintos, etc.

En la esquina populista del ring tenemos: el Peronismo Kirchnerista y «montonerista»; y a desgano pero presente, el Peronismo ortodoxo («gordos» inclusive) [agazapados, pero cerrando filas], la CTA, el PC, el sector «populista» de los intelectuales, universitarios, científicos y artistas «progres», algunos con lejanas raíces en la izquierda, los otros piqueteros prebendarios, la trama de funcionarios (especialmente los intendentes del conurbano y sus clientelas, los ex Radicales-kirchneristas y otros progresistas «cristinos», de diferentes ideologías. Algunos de entre todos estos increíblemente (porque hay gente muy inteligente entre ellos) creen en la existencia de un golpe económico en marcha como el que tumbó a Alfonsín (¿lo creerán en serio?)

El resto, de casi todos los colores, mira azorado desde la platea o la popular y o bien se interesa solamente en cómo le afectan estas querellas y la economía personal (como siempre) o bien trata de sopesar todo lo que pasó y tratar de entender si alguien tiene mas razón que otros.

En cuanto a lo actuado, hay ciertos hechos incontrovertibles, mas allá de que la historia la vayan a escribir los ganadores:

(1) El gobierno, a pesar del continuismo nepótico y de los negociados, gozaba de una aceptación y un grado de estabilidad muy grande, reflejado en las últimas elecciones. En particular, en nuestro ambiente Científico y Universitario, la política seguida en el sector y las políticas de derechos humanos y empleo habían generado un significativo apoyo. No existían problemas importantes reales, salvo la incipiente inflación.

(2) El gobierno, bien sea por hacer caja, o por lo que sea, cometió un error fatal: no diferenciar grupos sociales y económicos y golpear a la Federación Agraria, que había votado el proyecto kirchnerista en todo el País. (Ya todos se han olvidado de que en las primeras horas, los grandes monopolios sojeros NO OBJETARON el aumento de las retenciones). Al no volver atrás las medidas rápidamente, al equivocar el diagnóstico y acusar al campo en bloque, el Gobierno FABRICÓ primero una alianza absoluta del agro, luego ofendió al sector reiteradamente y finalmente se abrió la brecha por donde se coló toda la oposición (desde la Iglesia expectante y los procesistas al acecho hasta los partidos perdedores de las elecciones con la gorda adelante y Blumberg y Menem en el furgón de cola).

(3) Una cosa es que ahora, después de meses, algún sector que «copó» espacio vea una lejana posibilidad concreta de armar de vuelta un golpe económico como los anteriores o incluso plantee hipótesis secesionistas en el País (siempre dormidas, pero históricamente contempladas como hipótesis por Cancillerías extranjeras); y otra cosa es que la movida inicial del campo tuviera como motor ese golpe. Nadie en sus cabales puede plantear eso, ya que el agro estaba en un pico de bonanza histórico y especialmente los propietarios chicos esperaban rehacerse de muchos años malos, especialmente el 2001-2002 (todavía tienen muchas deudas de esa época).

(4) Ante el conflicto, el sector del campo adoptó las tácticas (piquetes) que le habían sido toleradas a muchos sectores, especialmente a los que bloquearon nada menos que la comunicación internacional (algo inusitado en cualquier país del mundo). El campo le robó incluso los cantitos al campo «popular» («si este no es el pueblo….»). Los cacerolazos, patentados por la derecha pinochetista Chilena y promovidos aquí por Chacho Alvarez, han sido otra apropiación del sector (que obviamente aprende).

(5) Los interlocutores puestos en el conflicto y las acciones del gobierno fueron deplorables. Se actuó como si los partidarios del gobierno fueran la oposición contra un gobierno despótico, tomando la calle agresivamente y planteando un esquema de fuerza y pulseada completamente desubicado. Esto puede en el futuro TRAER problemas serios en cuanto los estrategas del caos, en alguna mesa-escenario decidan fabricar un muerto o un incidente de proporciones. Por otro lado flotó en el ambiente la sensación de que en algún momento se especuló con que todo esto enfriaría la economía y bajaría la inflación, apuesta riesgosa si las hay. Por supuesto que han menudeado tiros perdidos, incendios sospechosos, etc.

(6) El gobierno retrocedió 2 veces pero lo ha hecho MAL, insuficientemente y tardíamente. La impericia de comunicación ha sido abismal, Las ofensas gratuitas y múltiples han dejado una huella divisiva que tardará en cerrarse.

(7) La política de levantar las apuestas en la presunta pulseada político-económica va a llevar a que el gobierno APARENTEMENTE GANE, en la confrontación en calles y rutas y en el mantenimiento de las medidas; pero INEXORABLEMENTE PIERDA EN LO ECONÓMICO. El movimiento económico está en manos de la clase alta y medio-alta (aprox 15%) y de la clase media-media resucitada (¿otro20%?) . Pero ese 35% probablemente mueva el 75% del dinero circulante. En particular es el sector que ha estado comprando ladrillos, máquinas y cosas superfluas. Si dejan de hacerlo por 3 meses la crisis se va a sentir. No es cierto que este gobierno le haya dado a las clases bajas otra posibilidad que no sea la subsistencia. Además el campo tiene como 10.000 millones de dólares de soja para liquidar, retenidos por 90 días ¿que consecuencia traerá su liberación brusca?. ¿Y si los retienen otros 90 días?¿que pasará con la inflación y el dólar?

Esto es así porque este es un gobierno reformista-populista que jamás se planteó una auténtica redistribución del ingreso y muchísimo menos una revolución social. Nunca se propuso seriamente eliminar el trabajo en negro. Este gobierno, hasta ahora, jugó siempre a favor de los grandes capitales y monopolios, incluyendo los sojeros con los cuales ahora dicen confrontar.

Por tanto, el presunto sustento ideológico de retenciones adicionales a los mas débiles, la necesidad del reparto, constituye una falacia política total. ¿Por qué no le retiene a los 200 grupos que cosechan el 70% de la soja. No hay un proyecto de corte socialista para eliminar la desocupación, ni la indigencia, ni siquiera la pobreza, en forma radical; ni para educar BIEN a todos los chicos, ni para tener SALUD para todos, etc.

En resumen: no hay una situación de «todo o nada» ni de guerra civil inminente, ni de golpe económico-político premeditadamente orquestado, que justifique que muchas personas con sentido común democrático (y menos con sentido común marxista) se alineen automáticamente con el gobierno. Los desatinos de este tampoco justifican ponerse la camiseta amarilla de Macri y de la Iglesia, como no se justifica la camisa negra de D´Elía. La democracia, especialmente cuando se cree en el accionar parlamentario como lugar para dirimir diferencias, es otra cosa. Por supuesto que tampoco existe una situación pre-revolucionaria, donde una parte importante de la población decide romper con los moldes políticos y constitucionales y crear un nuevo paradigma social. Sólo pensarlo da risa, de tan lejos estamos de eso. En algún momento del pasado sectores de origen preponderantemente marxista por un lado y algunos sectores en el mesianismo-popularista-autoritario, (de corte militarista y extracción católico-falangista) por el otro llegaron a pensar que si no existía una situación pre-revolucionaria se la podía provocar con un foquismo ciudadano absurdo y suicida (sin contar con que –además- estaban totalmente infiltrados por «arriba»). Pero se supone que por ahora nadie piensa en esa vía.

Como ciudadanos y como científicos hay que discutir y razonar y no dejarse llevar por quienes se mueven por sensaciones y no por realidades históricas y realidades del presente debidamente analizadas. El análisis político-social partiendo de parámetros equivocados se paga caro. Y por supuesto es menester observar la rápida evolución de los acontecimientos para que no se generen profecías autocumplidas, en un país tan débil políticamente como el nuestro. En esta discusión del agro versus gobierno nadie podría decir con seguridad cual es el lado más «progresista». A lo sumo se podría analizar qué fuerzas «progresistas» están de cada lado. Justamente ese es el problema principal del centro-izquierda y de la izquierda: la división grupuscular esterilizante.

Dr. Quesada, siempre he sabido que ser peronista es difícil, y a veces incómodo. cuando uno debe justificar ciertas historias. Pero veo que ser racional y de izquierda tampoco es fácil ¿Ud. nunca ha considerado un pase?


La Unión Europea y América Latina: un escenario

julio 13, 2008

Un esforzado grupo de amigos trabaja desde hace algunos años en diversas formas de aportar a la concreción del viejo sueño de la unidad iberoamericana. Sus mentores son Perón, Ugarte, Haya de la Torre, Abelardo Ramos, y – entre los vivos – el uruguayo Methol Ferré, el brasileño Helio Jaguaribe, el chileno Pedro Godoy. Y su enfoque tiene poco del romanticismo con que usualmente se envuelve ese concepto (supongo que por eso invitan a sus reuniones a un acendrado cultor del realismo político como yo). Resumiendo, su planteo es simple: En esta etapa del proceso de globalización (aproximadamente, desde fines de la Segunda Guerra) sólo Estados – o uniones muy sólidas de naciones – de dimensiones continentales pueden proteger eficazmente los intereses – y las identidades – de sus pueblos.

Con todas las precisiones y matices que la siempre cambiante realidad se empeña en introducir, estoy de acuerdo con ese concepto básico. Pero, naturalmente, ahí empiezan las preguntas (que no deberían demorar la tarea, pero sí ayudar a calibrar su eficacia); la primera, para aquel que no es ciudadano de U.S.A., China, India o – quizás – Rusia, es ¿Qué significa una «unión muy sólida de naciones»?

El caso emblemático, por diversos motivos, es la Unión Europea. Justamente, desde que terminó la Segunda Guerra, ha estado en construcción, apoyada – y condicionada – por U.S.A. Tuvo un momento de gloria, cuando con el derrumbe de la Unión Soviética, las naciones de Europa Central y Oriental encontraron en su marco su «lugar en el mundo». Pero… a sesenta años de sus primeros pasos ¿qué han conseguido?

Hoy, los pueblos de muchos de los países que la forman – incluso uno tan decisivo como el francés – rechazan proyectos constitucionales, en una clara muestra de hartazgo con la burocracia que desde Bruselas elabora reglamentaciones, y con los políticos que no les dan causas en las qué creer. (Y, suprema ironía, el país del cual Bruselas es capital está a punto de dividirse en líneas étnicas). No hay Fuerzas Armadas europeas; más grave, no se manifiesta un «patriotismo europeo».

Por otro lado – es cierto – el poder económico de sus corporaciones es el mayor del mundo. Más importante, están construyendo una sociedad con una cultura común, aunque algunos de sus aspectos no nos gusten (en mis momentos de fastidio percibo a Europa como un geriátrico modelo. Y las realidades demográficas parecen darme la razón).

Pero la vieja – y muy realista – pregunta de Kissinger sigue sin respuesta «Cuando quiero hablar con Europa ¿a quién llamo?» A esta altura de mis reflexiones, leo hoy un reportaje a Michel Godet, economista y asesor del gobierno francés «Las reservas de mano de obra de Europa están en América latina«. Léanlo por sí mismos; es breve y bien articulado, y – sobre todo – está refrescantemente libre de la hipocresía de los bienpensantes, y, por supuesto, de la xenofobia del europeo medio al que le aterra perder el bienestar del que gozaba. Alguna de sus afirmaciones, como «Los portugueses representan en Francia cerca del 20% de la población activa extranjera y tienen una tasa de desempleo casi dos veces menor que los franceses. Es una pena que todos los franceses no sean de origen portugués; este país funcionaría mucho mejor. Pero los portugueses ya no emigran, … Yo digo entonces que hay que abrir las puertas a los latinoamericanos, que consideran a Europa su segunda patria, … y están más identificados con este continente que con Estados Unidos» deberían recordar a nuestros intelectuales que la burguesía francesa, heredera de la Revolución, tiene una dosis de realismo y egoísmo que hace que nuestros chacareros de la pampa gringa parezcan poetas románticos.

Lo que me preocupa de este reportaje, que son simplemente los pensamientos de un intelectual sin responsabilidades ejecutivas, es que lo que plantea es muy realizable, sin necesidad de las conspiraciones que apasionan a tantos en Internet. Si la esterilidad de las familias europeas convenciese a sus gobiernos – y a sus votantes – que necesitan población, ¿cuántos de nuestros compatriotas no aceptarían emigrar a una Europa que los reciba bien, si ya muchos se van ahora que los recibe mal? ¿Cuál es el futuro de bienestar y orgullo nacional que los retendría en nuestra América? Si nuestros antecesores vinieron de allí, corridos por la pobreza… Quizás para satisfacción de Osvaldo Bayer, dejaríamos el subcontinente a los pueblos originarios… claro, si ellos no fueran aceptados por las nuevas políticas de inmigración.

Y también me interesan estos pensamientos de Godet porque me permiten identificar otra consecuencia de la construcción de «una unión sólida de naciones». Un europeo puede pensar y proponer una estrategia para Europa, y existe un ámbito – informal pero real – donde esas ideas interactúan y fructifican. En Argentina, donde en estos días vivimos la evidencia que no podemos elaborar una estrategia puramente nacional para la actividad agropecuaria, podemos apreciar lo que eso significa.


El post más leído, los problemas de Kirchner, y la independencia

julio 9, 2008

En noviembre, cuando los primeros descubrimientos importantes off-shore por nuestros vecinos, subí a este blog Brasil y el petróleo, una entrada que – sobre la base de una nota de Santiago O´Donnell – resumía los elementos claves, a mi juicio, de la política brasileña en esta área. Según la neutra evaluación de los algoritmos de Word Press, esa ha sido la entrada más leída de las 118 publicadas hasta ahora (tengan en cuenta que la mitad, aproximadamente, de los lectores no son asiduos del blog sino que entran por temas en los buscadores. Si les interesa a Uds., vean en Reco un artículo del Wall Street Journal sobre Petrobras, algo sobre Cerro Dragón y unas notas del 2006 sobre Petróleo y política).

Y ese alto rating me hizo pensar en Néstor y Cristina, que están atravesando un momento muy malo en lo que hace a popularidad. Es cierto, los lectores de mi blog no alcanzan a componer un universo estadístico concluyente, ni siquiera para el amigo Artemio, pero algo me dice que el petróleo puede ser una bandera más convocante que «recuperar» Aerolíneas, que a esta altura suena un poco patético. Y, hay que reconocerlo, no es mejor lo hecho hasta ahora para «argentinizar» YPF; el porcentaje de Eskenazi no alcanza para convertirlo en un Mosconi del siglo XXI, ni tampoco en un Mattei.

Por supuesto, como el mismo ejemplo brasileño muestra, la construcción – en este caso, reconstrucción – de una empresa petrolífera nacional seria no es fruto de un gesto dramático; es un esfuerzo coherente de décadas. Kirchner no ha mostrado inclinación – para decirlo suavemente – por este tipo de políticas de Estado. Pero su situación política actual debe preocuparlo, y la situación energética de Argentina a dos años vista debe preocuparnos a todos. Una iniciativa clara para recuperar el control de las reservas argentinas, y – sobre todo – la capacidad propia de exploración, aunque despierte la hostilidad de poderosos amigos suyos, sería una forma posible de recuperar la iniciativa política. O, al menos, eso le gusta imaginar a uno, en el día de la independencia.


Retenciones, denuncias y la gran minería

julio 8, 2008

Abrigo una desconfianza instintiva hacia las denuncias como una herramienta de la política. Porque la política incluye la lucha por el poder, o no es seria. Y el que denuncia a sus rivales como corruptos o antipatrióticos está proclamando – sin presentar pruebas – su propia moralidad o patriotismo.

Como alguien que pretende ser realista, debo reconocer que es un mecanismo eficaz para hacerse conocer en una sociedad mediática – pregúntenle a Carrió – pero también tiene límites. Porque nuestros compatriotas pueden dejarse llevar por la bronca con el ídolo que aceptaron, pero tampoco mascan vidrio: no compran fácilmente un nuevo liderazgo.

Pero esto que digo tiene que ver con la denuncia como herramienta. Soy el último en negar la eficacia y la necesidad de las denuncias – con algo de fundamento – para trazar límites y obligar a los gobiernos a mejorar su a menudo lamentable actuación.

La Resolución 125 sobre retenciones móviles, que provocó el barullo en que vivimos desde el 11 de marzo, fue lamentable por ejemplo, más allá de su enrevesado texto, también debido al marco legal en que estaba inserta. Que permitía que siete empresas, Cargill, Bunge, Dreyfus,… , the old familiar faces, obtuvieran una renta esta sí extraordinaria (algo subí aquí el 10 de mayo).

La denuncia judicial de Mario Cafiero, Javier Llorens y Ricardo Monner Sans probablemente no tenga efectos jurídicos; toda gran empresa tiene grandes abogados, y muy rara vez violan abiertamente la ley. A menudo la hacen; pregúntenle al Senador Urquía. Pero tuvo y tendrá efectos políticos; los organismos del ejecutivo y los diputados tuvieron que tomarla en cuenta en su accionar.

Es por eso que les recomiendo que lean – y divulguen – este artículo de Pablo Ramos que habla sobre las condiciones en que se desenvuelve la explotación minera en Argentina. A mis amigos progres, que se sublevan ante las ganancias de los chacareros, terratenientes y arrendatarios que producen soja, les sugiero que levanten la vista.


Otra alarma por la economía

julio 7, 2008

Hay una variante para economistas argentos de esa vieja maldición china «Que vivas en tiempos interesantes». Y es «Que encuentres interesante el suple de Economía de La Nación de los domingos».

Porque con el de Clarín pasa como con ese diario en general: muy buenos análisis, algunos con humor, que hay que buscar en páginas llenas de trivialidades, vacías de un pensamiento integrador que uno pueda acompañar o rechazar. Se percibe, por supuesto, sobre todo por lo que no se publica, la supervisión del Sr. Magnetto, que – como un Bergoglio laico – trata de empujar su programa sin ofender a nadie.

«Ámbito Financiero«? No tiene un suplemento económico. En realidad, no publica artículos sobre el tema, salvo cuando – muy rara vez – un economista consigue que le den espacio para exponer ideas. Ámbito, siguiendo el oficio que enseñó Ramos, tiene una reducida cantidad de prejuicios («la intervención del Estado – salvo que la lleven a cabo liberales ortodoxos, y aún eso no es garantía – siempre es negativa«, «los sindicalistas son codiciosos (mientras que los empresarios son dinámicos)«, y otros de ese jaez, que incluye en toda nota que publique, vengan o no a cuento. Considera que eso es lo que sus lectores quieren leer, y que no les traigan ideas complicadas. Por algo siempre elogió a «Crónica«.

«Cash», de Página 12, tiene un nivel excelente, pero… su excesiva ortodoxia lo hace a menudo tan previsible como el de La Nación, con un signo opuesto, claro.

Ese entonces es el problema que yo, al menos, tengo con el diario de la familia Mitre cuando publica notas sobre economía: ya sé lo que va a decir. No quiero exagerar: de vez en cuando ponen a alguien como Frenkel, siempre que su nota tenga muchos números. Pero, en general, me preocupa cuando empiezan a aparecer notas no previsibles, porque siempre han acompañado los tiempos tormentosos de la economía argentina.

Esto es para poner en contexto el artículo de Luciano Laspina, «El otro modelo productivo«. Es un muy buen análisis de los problemas que hoy enfrentamos, en la línea de los que hicieron Amadeo, Elemaco y otros que ya subí a este blog, aquí, aquí y aquí. Pero vale la pena leer este de Laspina, porque es a la vez actual («timely» dirían los yanquis) y abarca una visión general de la economía.

No lo suscribo en su totalidad. Me parece que no aprecia, llevado por una crítica teórica, la importancia que tuvo la subvaloración del peso, mientras duró, como una herramienta burda pero eficaz para reactivar la economía. Pero no es frecuente que un economista profesional reconsidere abiertamente sus recomendaciones anteriores, como lo hace en esta nota, y señale que nuevas circunstancias exigen nuevas respuestas.

Valoro, además, cuando dice, «La Argentina debería estar mutando su modelo de salarios bajos en dólares y alto costo de capital, a uno de salarios más altos en dólares y menor costo de capital. En el actual contexto, esta es la forma de mejorar los salarios con baja inflación, sin quebrar al mismo tiempo la rentabilidad empresaria. Estamos viendo subas salariales en dólares pero, a la vez, severos aumentos en el costo del capital. Esto se mide objetivamente por el menor acceso y la suba del costo del crédito para nuestras empresas y subjetivamente por la incertidumbre respecto al rumbo macroeconómico y las reglas de juego«. Más allá que es más fácil decirlo que hacerlo, Laspina está aclarando el concepto de modelo, sobre el que he discutido con economistas más versados que yo, ¿verdad, Elemaco?


un cuadro de situación, desde la «oposición republicana»

julio 3, 2008

Creo, tratando de ser tan objetivo como mi amigo Manolo, que los problemas concretos de poder que hoy enfrenta Argentina se resuelven, sí o sí, en el seno del peronismo. Si, por ejemplo, tendremos o no retenciones móviles y cuántas concesiones se harán para imponerlas, lo decidirán políticos formados en el PJ… en la medida que los políticos deciden (como dijo alguien, fabricando una montura para cabalgar la realidad).

Pero sería un error muy grave creer que el peronismo es toda la política argentina, o su mayor parte. Hay otras cosas. Y una de ellas es el espacio de la clase media progresista. Es una minoría, pero una minoría decisiva en muchas oportunidades. (Piensen que la mayoría de los periodistas – no de los medios, claro – pertenecen a ella). Sin irnos a su viejo romance en los ´70 con la Tendencia, fue parte esencial del triunfo de Alfonsín, y de la formación de la Alianza. Y hoy es una pieza clave de la coalición que apoya a los Kirchner, no por su número sino por su rol en la definición de su gobierno.

Otro error sería suponerla kirchnerista. Muchos de sus miembros apoyaron a Néstor, por rechazo a Menem. Otros tantos apoyan ahora a Cristina, motivados por la visión de la Sociedad Rural. Pero siempre hubo un sector antiK, y una de las razones del peso de este sector es que se corre fácil en la balanza.

Para tener una visión rápida de sus discusiones, recomiendo Artepolítica. (Sí, Página 12 sigue siendo un vocero importante, pero está obligada a ser prokirchnerista).

Todo esto es como introducción a una nota de Hal, que da un cuadro de la situación (en el mejor estilo de las orgas setentistas) al día de hoy. Él siempre ha sido un crítico duro del kirchnerismo, desde una postura muy cercana a la que solía tener Elisa Carrió, y por eso me asombra que pueda ser tan realista. Me demuestra que no debo ser prejuicioso.


poesía

julio 3, 2008

La vena poética no es lo mío. Como sueño imposible, me gustaría escribir como Maquiavelo o Montesquieu; ni siquiera puedo imaginarme manejando el lenguaje como lo hicieron Quevedo o Joyce. Pero cuando hoy mi amigo Alberto Barriaga, periodista y de Lanús y con algo de poeta en su interior, me hizo llegar unas líneas (sin indicar el autor) sobre Yrigoyen y Perón, pensé que podían abrir una página en este blog, quizás demasiado racional. Después de todo, alguien advirtió que la poesía tiene otras verdades, distintas pero tan válidas como las de la ciencia y la razón.


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