¿Y ahora?

El jueves a la madrugada terminó una batalla importante en Argentina. Las guerras siguen (siempre), y no está mal, mientras no haya muertos. De la batalla en sí, se escribió tanto, tanto en tan pocas horas, que por una vez voy a cumplir con mis principios y no agregar palabras innecesarias. Uno quiere reflexionar en lo que ha cambiado, y en lo que no cambia, pero todavía está relajándose después de la tensión ( y de la nueva escaramuza, el «operativo renuncia»).

Por eso, más que un análisis a fondo, voy a pensar en voz alta. Repasando lo que escribí desde marzo, y fue mucho (hasta en Reco subí – tratando que fuera menos coyuntural – un trabajo técnico sobre las fronteras agropecuarias en el MERCOSUR), creo que aporté algunos enfoques y acerté en la evaluación básica (¿Cuál era? Algo así: Los gobiernos tienen el derecho – el deber – de usar los impuestos como un instrumento de política económica. Las retenciones son una herramienta burda pero eficaz, para aparatos estatales deteriorados. Este gobierno usó esta vez la herramienta en una forma (idiota y arrogante) que provocó que cientos de miles de argentinos se pusieran en contra, mal. Y, como decía un político del siglo XIX, al que admiraba la familia del entonces cadete Perón «Cuando todos se equivocan, todos tienen razón»). Pero yo me equivoqué en algo importante. Y se aprende más de los errores propios. Por algo Scioli recomienda la autocrítica.

Yo escribí, repetidas veces, en medio del conflicto que, en mi opinión, Néstor Kirchner no comía vidrio. Seguro, creo que en su gobierno el nivel de gestión es, en general, malo. Y, peor aún, que no muestra estrategia ni capacidad de previsión: funciona en la coyuntura. Pero pensaba, y sigo pensando, que había mostrado «muñeca» en el manejo del poder, muy buen olfato para el «clima» de la época (necesariamente de izquierda), y, sobre todo, una correcta evaluación del «poder de fuego» de los adversarios que elegía. Bueno, a partir del 11 de marzo, empezó a comer vidrio. Y en trozos grandes.

Ningún político necesita que le amplíen esto. Pero es una actividad desprestigiada (este blog trata de ser un aporte en su revalorización) y hay toda una corriente intelectual progre que tiene visiones tan místicas como las de la Dra. Carrió: Ellos piensan que existe un monstruo infinitamente malvado, la Derecha, que maneja todos los resortes de poder (los que manejan los que están a la izquierda no son resortes de poder o, por definición, no son de izquierda). Y si mucha gente aparece de ese lado, es porque son de clase media, egoístas, idiotas, o las tres cosas: ellos saben. Las astucias de la política son irrelevantes; hay que amar a los pobres con un corazón sincero (ejemplo: Dri) o leer más atentamente a Hegel (ej.: Feinmann, Gruner). Si creen que esto es una ironía, los invito a leer Página 12, que por esa misma definición, no es un instrumento mediático.

Me dejé llevar por mi fastidio. Disculpen. Hace 6 días yo recordaba «Antes de la Resolución 125, la potestad del Estado de imponer retenciones no estaba cuestionada, en el plano de la política de poder (los discursos son gratis). Duhalde establece retenciones comenzando con el 10 %, en el 2002. Fueron subidas paulatinamente hasta estar en 35 % a comienzos de marzo (para la soja y otros; el petróleo paga más). No hubo movilizaciones en contra» Esta vez las hubo, y el gobierno decidió ganarles la pulseada. No lo había hecho con Blumberg, ni con los asambleístas de Gualeguaychú, ni con nadie que movilizara, fuera de Santa Cruz. Aún allí, prefirió usar el tiempo antes que las presiones.

Para esa progresía, y para algunos peronistas con memoria de viejas peleas (quedan), la imagen de la Sociedad Rural borraba la realidad de decenas de miles protestando y apretando en todas las rutas de la pampa húmeda. Pero Kirchner (el jefe político, aunque no fuera el Presidente) tenia el oficio para darse cuenta de cuál era el adversario peligroso, y decidió ponerlo de rodillas. Los dioses ciegan a los que quieren perder… y, como dijo alguien, primero los apendejan un poco.

Si insisto en esto, es porque es el punto clave del problema argentino, el que se abre ahora. Kirchner – que aceptó hacer concesiones – no permitió que fueran parte de una negociación, quería aparecer ganando… y fue perdiendo todas. Porque a sus actos iba menos gente que a los de la Mesa de Enlace. Porque «ganar» en Diputados, con un bloque oficialista que casi tenía quorum propio, por 7 votos, era lo mismo que «ganar» en el Senado con el voto de Ramón Saadi. Seguía la batalla, con cada vez más gente en contra y políticos que veían la oportunidad de cobrar facturas. Cobos le hizo un favor.

Néstor Kichner y la Presidente han sido derrotados, y lo saben. En el calor del momento, amagaron con renunciar. No importa: El punto es: ¿saben, pueden, gobernar sin la hegemonía política que construyeron a partir de la derrota de Duhalde en el 2005? Esa es LA cuestión.

(Continuará)

One Response to ¿Y ahora?

  1. Mariano T. dice:

    Me gustó tu análisis, lo cité en mi blog.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: