¿Y si tomamos en serio a Carrió?

Este blog es de Abel, es decir, es de alguien que tiene ambiciones e ideales (ver aquí) y respeto por la realidad, pero que – inevitablemente – la ve desde lo que es, un argentino con larga experiencia en política y en el Estado, que algo conoce de economía y de historia, lo que le ha incorporado algunos prejuicios. Por ejemplo, no me convence la política hecha de denuncias. Veo al que la hace como a alguien que está afirmando – sin pruebas – su propia honestidad, y quiere convencernos que puede hacer un gobierno menos corrupto y más eficaz, sin entrar en detalles del cómo. Su propia virtud es la garantía.

Por lo que conozco de historia y política, sé que suele servir para voltear gobiernos; a veces, para llegar al poder. Pero en sí, no sirve para construir. Aún entre los que su sinceridad les dejó una aureola romántica, hay que recordar que al viejo, glorioso y casi agonizante Partido Radical lo armó Hipólito Irigoyen, no Leandro Alem. Y están todos esos casos deprimentes de los que echaron a los corruptos, aparentemente para reemplazarlos en la recaudación… (Porretti es sólo el último, por ahora).

Aclaro que no hay nada que me haga pensar que Lilita es de éstos. Pero tampoco tengo ninguna indicación de su capacidad de gobernar. En un artículo en Reco del año pasado decía: «Cuando el fracaso de la Alianza empieza a hacerse patente, una de sus dirigentes menores, Lilita Carrió, empieza a construir una nueva opción: el A.R.I., rompiendo deliberadamente todos los esquemas de los políticos convencionales. Sin aportes empresarios ni sindicales, sin hacer alianzas con punteros, casi sin abrir locales en la ciudad, y con un discurso entre intelectual y místico a años luz de los clichés de la política argentina, se transforma en menos de tres años en una fuerza importante en la Capital, establece presencia en la mayoría de las provincias, y convierte a su jefa en uno de los cinco candidatos a Presidente más votados…

Debo confesar que fui uno de los que nunca tomó en serio la propuesta Carrió, simplemente porque nunca pude saber qué política iba a llevar adelante si conseguía el gobierno, más allá de reemplazar a dirigentes corruptos por una conductora cuyo fervor religioso y nivel intelectual “garantizaban” su corrección. Pero ese es el realismo o el cinismo de un político veterano. El A.R.I. incorporó, como ninguna otra fuerza en esos años, militantes jóvenes e idealistas…» Después los perdió, con su volantazo a la derecha, y uno de esos episodios lo evalué aquí. He dedicado mucho más tiempo, e interés, a analizar y cuestionar a Kirchner, Cristina, Macri, y especialmente al progresismo y a la derecha locales que compiten – me parece – en aferrarse a discursos e ignorar la realidad.

Pero una entrada reciente en el blog del Escriba, un hombre de esa izquierda que tiene una relación de amor/desconfianza con Kirchner, pero (el pero lo pongo yo, claro) está alerta a las señales de la realidad, me dejó pensativo. Parece que hace pocos días, en (of course) Los Lagartos Country Club, Lilita dijo estas cosas:

«La otra concepción que tienen es creer que el modelo de poder se sostiene en la construcción de un aparato económico que lo sostenga. No se trata de la coima tradicional de la década del 90 y del resto de las décadas, el modelo K es un modelo distinto, dice ‘en realidad yo voy a ser el hombre más rico del país y voy a controlar sectores estratégicos del país’. En consecuencia, el modelo de acumulación para retener el dinero de las coimas es el de las obras públicas, típico modelo feudal con testaferros. Hay 5/10 empresas de la construcción que son Kirchner, no es que son de Kirchener, son Kirchner».

«La segunda etapa que empieza hace dos años es qué hago con este dinero. Lo primero es ‘tengo que lavar’ para ello el negocio del juego es fenomenal. Luego viene ¿de qué aparato, de qué sector me apodero para manejar al país gane o pierda, para diluir el elemento democrático? la energía».

“Kirchner pisa el precio de algo, lo regula, y ahí compra, después libera”.

«Curiosamente, la sociedad en este modelo, no sabe, pero huele. Lo primero que olió es que este es un modelo de dominación política. Los primeros en oler fueron las clases medias urbanas. Estas fueron las elecciones de octubre, logrando crear conciencia en estas clases».

«Tenemos que ir hacia el siglo XXI en serio, civilizadamente, no hacia los 70, los 50, los 40 o los 20. Tenemos que ir hacia una República libre, igual, con igualdad de oportunidades, inserta en el mundo, con una nación civilizada, absolutamente interelacionada con el mundo que viene. Saber que tenemos el oro del mundo, que son los comodities. Un siglo XXI que por razones ecológicas no va a tener carteras de 35 mil euros»

«Además, tienen una legitimidad muy segmentada. El hecho de que nosotros hayamos ganado en varias ciudades por paliza, les deja a ellos una legitimidad fragmentada y una Argentina no se puede gobernar con el rechazo masivo de las clases medias urbanas. Esto es así para cualquiera, incluso para mi».

«Si hay algo que un gobernante no puede hacer es atacar a los mansos, los mansos, ahora y siempre y desde que se fundó la agricultura, son los hombres que están en la agricultura, encerrados en los campos. No saben de democracia, de dictadura, solo saben de sequía, de sol, de lluvias y no quieren que los moleste nadie».

«El 11 de marzo se atacó a los mansos. Una cosa es tener políticas de retención y otra llevarse puesto literalmente al campo». “Lo que sintió el manso es que le robaban: y le robaron. No hay otra explicación».

«Los que no nos votaban, que no eran los grandes y medianos productores porque nos votaban todos, sino los pequeños, me los regalaron… y uno acepta”.

«Hay una plaza alquilada, una plaza como Jericó, donde quedaron encerrados el rey y sus obsecuentes. Y la muralla no es de ladrillos, no es de piedra, es de D`Elía».

«Yo no me compro el prejuicio de que ‘hay dos pobres’, quiero que los pobres dejen de ser pobres: que los pobres sean de clase media. Los pequeños productores tienen que ser medianos productores, pero hay que defender a todos. No está prohibido ser rico, lo que está prohibido es ser no solidario».

«Nada puede hacerse ingobernable si tiene detrás el respaldo de la dignidad una nación que además comprende que conseguir la libertad es un trabajo y no una moda. Esto se lo digo a las clases medias altas. No hay ingobernabilidad posible si las clases medias rurales y urbanas están confiadas en que la República es el camino, no hay Moyano, no se olviden que Moyano es un oligarca»

Es el ataque más duro, y el más preciso, al sistema K que he leído de una figura del primer nivel de la política. Es cierto, hay toques patéticos donde uno siente que Lilita patina: «los mansos… que están encerrados en los campos, que sólo saben de sol y de sequía«. Yo pienso que los pequeños productores rurales son una parte vital de cualquier proyecto nacional; creo que el amigo Manolo es el que ha hablado con mayor sensatez del tema, aquí y aquí; pero nunca se me ocurriría llamarlos «los mansos».

No importa. Como discurso, es eficaz. Y me hace acordar muchísimo del discurso de la Alianza, cuando convocó a acabar con la «fiesta menemista». Claro, sus aliados ya no serán el Frepaso, integrado hoy en el sistema K. Pero si los reemplaza con las clases medias fastidiadas con D`Elìa, y con los sectores del interior, las pequeñas ciudades y los pueblos que el año pasado dieron el triunfo al Frente por la Victoria y al radicalismo K, sí, tendremos que tomar en serio a Carrió.

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