Brasil y el petróleo

El petróleo es un tema importante y ha tenido un lugar también importante en “El hijo de Reco”. En mayo del ´06 publiqué notas sobre petróleo, gas y política que todavía resumen razonablemente bien lo que pienso. Hace menos tiempo, subí allí y en este blog, notas sobre Cerro Dragón, el caso que sigue siendo la acusación más fuerte a la política de Kirchner en este campo.

Tengo por supuesto más material a editar: artículos ingeniosos de mi amigo Gerardo González y eruditos de mi amigo Humberto Podetti, por ejemplo. Pero todos tenemos poco tiempo disponible (especialmente yo), y me alegro cuando encuentro un resumen valioso de aspectos importantes – los del título, por ejemplo – aunque ya esté publicado en otra parte. Aunque sea en, uno es prejuicioso, el house organ del progresismo local, Página 12.

Allí Santiago O’Donnell – que muchas veces pienso que pone demasiada “corrección política” de centro izquierda para escribir sobre política internacional – esta vez firma una nota que, en mi opinión, detalla los factores básicos de las políticas de Brasil y Argentina en esta área. A continuación, para los apurados, lo resumo, pero los invito a leerlo entero, junto a la nota sobre Petrobrás que también publiqué en Reco.

Encontraron petróleo en Brasil. Encontraron mucho petróleo. Los números, multiplicados por mil millones de barriles, son más o menos así: antes Brasil tenía siete. Ahora tiene entre doce y diecisiete. Hace seis meses, cuando llegó a los siete, Brasil anunció que se autoabastecía. O sea que le va a sobrar lo que acaba de encontrar, que algunos expertos calculan en diez, otros en ocho, otros en cinco. En todo caso es un montón de petróleo, el yacimiento más grande que se ha encontrado desde el 2000, cuando los cosacos encontraron doce en Kazakhstan. Pero los cinco a diez que encontró Brasil no lo ponen en las grandes ligas de los vendedores de petróleo. Arabia Saudita tiene doscientos cuarenta en reserva. El mundo consume nueve por año. O sea, el descubrimiento es muy importante para el desarrollo de Brasil pero no mueve el amperímetro del mercado mundial, a punto de alcanzar el histórico mojón de los 100 dólares por barril.

Tampoco cambia la relación de poder en la región, donde Venezuela y Bolivia siguen siendo los peso pesado entre los vendedores de energía. Los cinco a diez que encontró Brasil no se comparan con los ochenta que ya tiene Venezuela. Bolivia tiene una cantidad comparable a Venezuela, pero de gas que vale menos. Venezuela no gasta mucho porque tiene una economía chica. Bolivia, menos. Venden casi todo. En cambio, Brasil es un gran consumidor de petróleo y tiene muchos pobres y mucho país por desarrollar. De los diez, o cinco, habrá que ver cuánto se vende y cuánto se queda en Brasil.

Sudamérica básicamente se autoabastece de energía. O, más bien, exporta e importa más o menos la misma cantidad, … algunos países compran y otros venden. Pero si fuera un bloque unido, digamos como Europa, Sudamérica se autoabastecería. Esto es, se autoabastecería en un mundo en guerra por el control de recursos energéticos cada vez más escasos… Brasil siempre compró pero fue cortando la brecha, sobre todo después de quedar a la merced de la OPEP durante la crisis del ’73. Ahí empezó con los biocombustibles. Después encontró petróleo y ya se autoabastece. Con lo que encontró va a seguir abasteciéndose, pero con más margen para desarrollarse, y venderá algunos barriles cuando necesite hacer caja. Argentina es al revés de Brasil. Antes se autoabastecía y le sobraban algunas reservas. Ahora le queda algo de gas y petróleo, pero no le sobra nada y encima tiene que comprar.

El petróleo que encontró Brasil está en el medio del mar, debajo de una gran capa de sal. Es buen petróleo, bastante más liviano que el venezolano, por lo tanto más barato para destilar, por lo tanto más valioso. Pero no es fácil de extraer, aun para lo que suelen ser las extracciones. Va a llevar tiempo, dinero y esfuerzo. El pozo de exploración, nomás, costó 240 millones de dólares. Aun si todo sale bien, la canilla recién se abriría en el 2010 y habrá que esperar hasta el 2022 para que funcione a pleno, digamos un millón de barriles por día.

No es fácil sacar el petróleo que está enterrado bajo 6000 metros de agua y otros mil de roca y sal gruesa. Brasil lo puede hacer porque su empresa estatal, Petrobras, tiene la gente y los medios para hacerlo. Petrobras, que fue fundada en los ’50, es considerada por los expertos como una empresa de primer nivel mundial. Invierte mucho en desarrollo, exploración y tecnología. Hace muchos millones de años, cuando América y Africa estaban unidos en un mismo continente, Brasil estaba pegado a Nigeria. Mucho tiempo después, en el mar frente a Nigeria se encontró petróleo en un suelo muy parecido al que está debajo del mar brasilero. Por eso los brasileros buscaron ahí. Lo hicieron durante décadas, invirtieron fortunas. Los expertos también dicen que el suelo que está debajo del mar frente a la provincia de Buenos Aires se parece mucho al de Brasil y Nigeria. Argentina no tiene ni la plata ni los medios para buscar petróleo ahí. Hasta ahora Petrobras había puesto un poco de plata para buscar petróleo en el mar del sur, cerca de los yacimientos más conocidos, pero ahora tiene recursos para buscar en serio en la Argentina. Cristina y Lula ya hablaron de eso. Hoy en día integración significa integración energética.

Petrobras es un quizá la única petrolera del mundo que se creó antes y no después de haber encontrado petróleo. La PDVSA venezolana, por citar el ejemplo contrario, recién se creó en los ’70, cuando las multinacionales ya se hacían una panzada con el crudo de ese país. Lo mismo había pasado con YPF en los años ’30. Como Petrobras no tenía petróleo, para capitalizarla el Estado brasilero le cedió el monopolio de la industria petroquímica y del transporte y distribución de los combustibles dentro del país. A eso le sumó el monopolio de las destilerías y las estaciones de servicio de biocombustible cuando empezó a producirlo en los ’70. Con eso financió su desarrollo y exploración.

Durante la primera mitad del siglo Argentina le llevaba una gran ventaja a Brasil en estos temas, así como también en el desarrollo de energía atómica. Pero a partir de los ’60 cayeron las inversiones, crecieron las corruptelas y se multiplicaron los negociados. A veces se abría al capital extranjero, a veces se cerraba. Con cada crisis económica que debió bancar, YPF se fue vaciando. El golpe de gracia se lo dio Menem cuando le quitó los derechos de explotación al Estado para cederlos a la provincias en medio de su movida reeleccionista a mediados de los ’90, revirtiendo la nacionalización que Perón había logrado con mucho esfuerzo en la constitución del ’46. Acto seguido, Menem le vendió YPF a los españoles. Ahora las pequeñas provincias negocian sus concesiones con los tres o cuatro gigantes que controlan el negocio a nivel internacional, en una posición de debilidad evidente. A los gobernadores de las provincias petroleras durante el menemismo les fue bastante bien, hicieron caja, ganaron reconocimiento como buenos administradores a nivel nacional, pero a los pulpos extranjeros les fue mucho mejor. Al Estado argentino sólo le quedó la plataforma marítima, que es más cara, y por lo tanto más riesgosa, para explorar y eventualmente extraer lo encontrado. En Brasil, una agencia estatal, la Agencia Nacional del Petróleo, administra todas las áreas de explotación petrolera.

Brasil es dueño del 65 por ciento del petróleo que acaba de encontrar. Sus socios británicos de BP Group tienen un 25 por ciento y sus socios portugueses de Galp Energía otro diez por ciento. El estado argentino, a través de su nueva empresa estatal, Enarsa, también tiene algunos contratos firmados con firmas extranjeras para explorar el mar. Pero de lo que pueda encontrarse a Enarsa sólo le queda el once por ciento. Enarsa no es Petrobras. No tiene expertos ni desarrollando tecnología, ni cuadros en formación ni fierros para perforar plataformas marinas. Tiene oficinas, empleados, papeles y no mucho más. Hace lo que puede. Explora la franja del Orinoco en un joint-venture con Venezuela y dicen que hace poco encontraron gas, que hay un anuncio en ciernes. De ser así, desde el punto de vista monetario, quizá valió la pena que Enarsa alquilara aviones privados para pasear a los directivos de la petrolera venezolana entre el Caribe y el Río de la Plata. Y también ese aventón al valijero que vive en Miami.

“El petróleo necesita mucho capital. Si tenés mucho petróleo cualquier banco te presta, pero si no tenés que conseguirlo de alguna manera. Cuando Petrobras decide entrar en la bolsa, logra capitales que hacen falta para hacer estas exploraciones Compartir riesgos es lo que se hace en petróleo. Cuando tenés capacidad de capital conseguís tecnología. Cuando se creó YPF Palacios y los socialistas la querían hacer mixta, pero en el ‘22 los radicales doblaron la apuesta y la hicieron ciento por ciento nacional”, explica Víctor Bronstein, profesor de la UBA y director del Centro de Estudio de Energía, Política y Sociedad.

Apenas descubrió el petróleo, Lula hizo su movida. Fueron dos maniobras: una para afuera de la región, otra para adentro. Para afuera, suspendió inmediatamente las licitaciones de las áreas cercanas a la del descubrimiento. Claro, no va a regalar petróleo que ya fue encontrado. En todo caso se verá qué hace más adelante. Fue un aviso a los pulpos extranjeros: dejame pensar un poco, puede ser que ya no te necesite. El otro mensaje, para adentro de la región: suspendió un proyecto de exploración conjunta con PDVSA en la Franja del Orinoco. Algún medio dijo que también se bajó del megaproyecto del Gasoducto del Sur, pero al menos en lo formal, aún no ha sucedido, quizá porque el megaproyecto nunca terminó de arrancar. Cuestión que Brasil ya no busca en Venezuela. Busca en Brasil. Podrá buscar en la Argentina, si le conviene, o hacer otra cosa, pero ya no necesita a Venezuela para estar tranquilo. Ese fue el mensaje.

“Es un descubrimiento importante porque aumenta la capacidad energética de la región y del país. Brasil ahora podrá acelerar su desarrollo y con resultados financieros bien aplicados podrá ampliar su capacidad productiva. La dependencia con el petróleo venezolana es pequeña o nula, pero habrá un cambio favorable en la relación porque será de total independencia. Parte de la demanda de gas boliviano desaparecerá, por lo que Bolivia deberá buscar otro mercado externo, pero Argentina y Chile pueden suplir esa demanda. Esto no va a beneficiar a Lula, sino a sucesor. La actuación de Lula ha sido desigual. Muy buena en política exterior y modesta en la política doméstica. En lo externo, pocos han presionado tanto por la integración regional. Ha sido muy paciente con Bolivia. La relación con Argentina es excelente y se va a fortalecer. Ningún país latinoamericano tiene destino histórico aislado y la unión empieza con Argentina y Brasil”, opina el reconocido sociólogo Helio Jaguaribe.

4 Responses to Brasil y el petróleo

  1. agustin niño dice:

    un cordial saludo, me gustaria contactar con ustedes para asunto de trabajo, tengo unos amigos que necesitan petroleo para comprar a un buen precio, me gustaria si puedo contactar con la empresa de ustedes, gracias agustin mi numero de celular es 3012307391

  2. […] cuando los primeros descubrimientos importantes off-shore por nuestros vecinos, subí a este blog Brasil y el petróleo, una entrada que – sobre la base de una nota de Santiago O´Donnell – resumía los elementos […]

  3. Ignacio dice:

    PARA REPENSAR NUESTRA REALIDAD ENERGETICA EN LAS PUERTAS DEL BICENTENARIO

    Fuente: Juan Recce, “Brasil: Un proyecto sugestivo de vida en común”, Diario Clarín, Suplemento todo energías, 26 de Junio de 2008

    En los umbrales del bicentenario nos emergen saludables nostalgias de aquello que podríamos haber sido y no fuimos. Hasta hace sólo un par de años resonaba el eco de “aquel apogeo” del primer centenario, en el que la Argentina, quinta economía del mundo, se encontraba en igualdad de oportunidades, en términos de know how y acumulación de capital, con Canadá y Australia, por lo que bien podríamos haber sido una Canadá o una Australia.

    Hasta la Segunda Guerra Mundial La Argentina tenía un PBI varias veces superior al de Brasil, una gran performance energética y un prometedor destino agroindustrial que nos situaba como primer economía Sudamericana. Hoy Brasil representa otra nostálgica visión de aquello que podríamos haber sido y no fuimos.

    Tanto Canadá, como Australia o Brasil deben su condición de economías de vanguardia a la utilización intensiva de sus recursos naturales como factor de desarrollo. Todos ellos han sabido canalizar inteligentemente sus potencialidades, asociando lo público y lo privado para la construcción de un proyecto nacional de desarrollo.

    “Cosecharás tu siembra”, dice la sabiduría popular. La “astucia planificadora” atrae a la “bonanza sinérgica”, es decir, el conjunto de aciertos estratégicos del pasado generan condiciones positivas en el presente y propician nuevas y mejores proyecciones estratégicas de cara al futuro. Brasil, que cosecha su siembra, se ha convertido hoy en la visión nostálgica más cercana de aquello que podríamos haber sido y no fuimos.

    Luego de haber alcanzado el codiciado investment grade y detentando un prometedor decimonoveno puesto de receptor de IED (inversión extranjera directa) y vigésimo segundo de inversor a nivel global, Brasil aspira a convertirse, tras el descubrimiento de los megayacimientos hidrocarburíferos “Tupi” y “Júpiter”, en una potencia energética global en los próximos 15 años.
    ¿Cuál es la metodología de siembra que le permite cosechar con tanto éxito? Aquellas que podemos dar en llamar las cinco “p” del éxito brasileño pueden indicarnos el sendero para nuestro resurgimiento estratégico nacional, si es que, en algún momento, nos decidiésemos a encararlo con seriedad:

    1- La primer “p” proviene de su singular modelo de public & prívate partnership, consistente en una exitosa asociación entre sus sectores públicos y privados, que genera positivas interrelaciones coordinadas entre los segmentos políticos y empresariales. En tales interrelaciones, el estado desempeña el rol de un armonizador de esfuerzos, canalizando adecuadamente las energías dispersas y capitalizando oportunidades. Petrobras es, en este sentido, un ejemplo de vanguardia.

    2- La segunda “p”, fuertemente vinculada con la primera, viene de sus programas integrais, tales como el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), por medio del cual, por ejemplo, el BNDES (Banco Nacional de Desarrollo) ha destinado en 2007 u$s 2 mil millones en créditos para el sostenimiento de la matriz energética.

    3- La tercera “p” proviene de planejamento de longo prazo (planeamiento de largo plazo). Brasil es uno de los pocos países del mundo que cuenta con un ministerio extraordinario totalmente avocado a tal objeto. Este ministerio ha impulsado, por ejemplo, un plan de expansión de la matriz energética que contempla un desembolso total de u$s 133 mil millones entre 2007 y 2013.

    4- La cuarta “p” hace referencia a la siembra por antonomasia: pesquisa (investigación), sin lugar a duda, la mayor fortaleza de Brasil de cara al futuro. No casualmente, el prestigioso Centro de Investigaciones de Petrobras (CENPES) asigna importantes fondos público-privados para el estímulo de sus 1500 investigadores avocados de manera estable a la investigación e innovación productiva.

    5- Finalmente, la última “p”, la menos cuantificable de todas pero la más apreciada en estas volátiles tierras sudamericanas, se refiere a la previsibilidad política.

    Aunque muy probablemente el barón de Rio Branco, quien marcara a fuego la impronta geopolítica e imperial de Brasil, no haya siquiera sabido de la existencia de Herman Melville, hubiese asentido con él en que “our actions run as causes, and they come back to us as effects”.

    Al igual que las generaciones del ′37 y del ′80, la generación del 2010 está aún a tiempo de recoger las semillas de oportunidades dispersas, no ya pensando en el corto plazo -como solemos hacerlo-, sino en el 2025, en el 2050 y mucho mas allá.

  4. […] el tema, algo he dicho en este blog, por ejemplo, aquí y aquí. Y antes en “El hijo de Reco“. El resumen es muy simple: Argentina necesita una […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: