lo cortés no quita lo cuahtémoc

Las Cumbres Iberoamericanas se vienen haciendo desde 1991, pero esta, la n° 17, ha sido la más divertida de todas. Creo que todos habrán visto y, por lo menos yo con algo de asombro, repetida en la TV la escena de Don Juan Carlos gritándole a Chávez “¿Por qué no te callas!”.  Está bien, hubo casos en las Naciones Unidas (un ámbito menos serio): el Hugo olfateando aparatosamente azufre después de hablar Bush, o – para los memoriosos – Nikita Kruschev blandiendo el zapato… Pero estas cosas sorprenden más en un Borbón.

Ahora, yo no soy de creer en conspiraciones complejas perfectamente urdidas (es tan difícil armar bien una conspiración simple) y, como argentino veterano, estoy cansado de oír algunas explicaciones del tipo “Perón le recomendó a Fulano, cuando lo fué a ver a Madrid, un libro sobre plantas de jardín! Esto quiere decir que el Viejo quiere hacer pensar que la mano viene por el lado del campo, pero…” No. El rey habrá tenido algunos días pesados – quizá algunos uruguayos y argentinos aportaron en eso – y el estilo tropical del Comandante se combinó mal para que pasara lo que pasó.

Pero tampoco es creíble convertir todo en un problema de caracteres y nervios. Juan Carlos de Borbón es – está demostrado al hartazgo – un cuadro político de primer orden, cuya familia lleva algo más de 500 años en el negocio (los comentaristas de izquierda que he leído pasan por alto esto y se contentan con hablar del imperialismo y el capitalismo, que – parece – son cosas tan malas que también explican los malos modales). Hugo Chávez no habría sobrevivido hasta ahora en la política y en el poder de Venezuela, tirándole de la cola a los yanquis, además, si no lo fuera.  ¿Puede pensarse que ninguno de los dos sea capaz de manejar mejor una situación como la que se creó… si lo quisieran? ¿Y Zapatero, que inició el asunto, también estaba en un mal día?

Las Cumbres Iberoamericanas han sido, desde su inicio, una política de Estado de España, y en particular de su Rey. Ha invertido recursos y un consistente esfuerzo diplomático. España ha querido mostrar a la Unión Europea, y también a los Estados Unidos, que podía mantener – por lo menos como posibilidad – relaciones especiales con los países de América Latina; era – es – un activo – menor, pero no despreciable – en su esfuerzo por acceder al primer plano de la política internacional. Frente a los países iberoamericanos, servía – ¿sirve? – para acompañar con apelaciones a un acervo cultural común las necesidades prácticas de sus empresarios.

Y a nuestros países, no lo olvidemos, les sirve como una referencia internacional donde no se les marca su condición de naciones de categoría “B”, que además es aceptada por la mayor parte de sus pueblos.

Mi opinión es que el esquema de la Comunidad Iberoamericana, real solamente en el discurso si se quiere, y si no se olvida la importancia de los discursos para los seres humanos, es incompatible con el nuevo (viejo) discurso que enarbola el comandante Chávez. Y el gobierno español, y el venezolano, lo saben.

Chávez vuelve a hablar de imperialismo, de la lucha de los pueblos oprimidos contra el capitalismo inhumano, y del socialismo, viejos hits de los ´60 y los ´70, que después de los ´90 habían quedado aislados en la isla de Castro, un museo revolucionario.  Como el hábil conductor de masas que es, no define demasiado rigurosamente sus términos; no cree que pueda resucitar al marxismo-leninismo, ni le interesa hacerlo. Dice que Cristo es el primer socialista. Hay un modelo que observa: durante 47 años Fidel se mantiene en el poder, y justamente después de la caída de la Unión Soviética, ha logrado convertirse en el Otro simbólico del Imperio estadounidense, por lo menos para el mundo no musulmán. Hugo Chávez está haciendo un esfuerzo consistente y – hasta ahora – bastante exitoso para heredar ese lugar. Y la política y el petróleo le permiten soñar convertirse en el líder de la Iberoamérica que se resiste al poder de los Estados Unidos.

Este discurso atrae a algunos gobiernos latinoamericanos, en circunstancias muy especiales, pero sobre todo seduce a una buena parte de nuestros pueblos, con viejos y nuevos motivos de rencor con los gringos. Como una rebeldía simbólica, encerrada en una isla, podía ser aceptable y hasta utilizable para mostrar autonomía para los gobiernos españoles, como lo fue para los mexicanos. Pregúntenle a Fraga Iribarne; en realidad, acuérdense de Franco, y sus buenas relaciones con Cuba. Pero como un proyecto de poder en serio… Dejaos de amolar, hombre!.

La presencia de ese discurso en la Cumbre Iberoamericana es particularmente inapropiada ahora, desde el punto de vista español, en un momento que la Unión Europea está evaluando, a través de la iniciativa de Sarkozy, la posibilidad de revivir la hasta hace poco obsoleta Alianza Atlántica. Presentar con los Estados Unidos una política común o por lo menos concertada frente al mundo árabe y a Irán, a Rusia, eventualmente a los nuevos desafíos de China y la India… Díficil , pero nada que los europeos descartarían a priori.

Hay que tener claro que estas decisiones no son la provincia de Zapatero ni de Rajoy, ni tampoco por supuesto del monarca. Es la clase dirigente española en su conjunto la que ha de evaluarlas. Todavía una potencia de segunda línea en el concierto europeo, y con algunas ínfulas de nuevo rico, pero ha aprendido después de su Guerra Civil que así se toman las decisiones importantes. Aparentemente, una decisión es que el discurso de Chávez no es admisible en la Comunidad Iberoamericana que quiere España. Y el sainete de la Cumbre XVII les sirvió – al español y al venezolano – de cara a sus respectivos públicos en sus políticas internas. Una dimensión clave – atención argentinos – de cualquier política internacional en la era de las democracias de masas.

La Alianza Atlántica no es una opción para nosotros, los iberoamericanos: no estamos invitados a esa mesa (aunque nos dejarían aplaudir, si lo quisiéramos). Pero hay algunos caminos que nos está marcando la realidad (con esa voz desagradable que tiene): El discurso de Chávez es acompañado por algunos gobiernos de nuestros países – por lo menos, también en el discurso: Bolivia, Nicaragua, hasta cierto punto Ecuador,… Otros han elegido avanzar en la dirección del acuerdo con el sistema global hegemónico, a través del camino difícilmente reversible del acuerdo de libre comercio con los EE.UU.: Perú, algunos países centroamericanos,… No son proyectos definitivos, que no se deciden en el lapso de un gobierno; pero son direcciones posibles para países pequeños, y lo han sido para uno de los grandes, el más cercano a los Estados Unidos: México.

No son posibles, ni deseables, para Brasil, que aspira a construir su propio lugar en el mundo, ni para Argentina, que alguna vez también lo hizo, y cuyo pueblo se divide, en partes razonablemente iguales, en los que no quisieran ser empleados mal pagos, o desempleados, de la Gran Empresa global – especialmente si el Presidente del Directorio es Bush – y aquellos a los que no les interesa el socialismo del siglo XXI ni de ningún otro siglo.  Marco Aurelio García ha dicho – con crudeza poco lusitana – que Brasil no es lo bastante rico para permitirse el liderazgo, y ciertamente nosotros no lo somos. Pero sería lamentable que nos quedásemos solos.

5 Responses to lo cortés no quita lo cuahtémoc

  1. harry dice:

    Parece que florece nuevamente la Leyenda Negra.En su momento fue cultivada por los franceses,luego la retomaron los angloholandeses.En rigor de verdad el imperio español fue sumamente eficaz y administrativamente impecable,tanto que las posesiones en Goa,Manila y Filipinas apuntaban a apoderarse del Japon y forjar realmente el imperio mundial.Esto que hemos visto es el discurso viejo de la cultura prehispanica derrotada.Sin embargo ese gran demagogo que es Chavez intuye que la operacion indigenista -en verdad el gran Inca,imperio que incluia a nuestra ciudad de CORDOBA,.era la frontera sur del imperio- puede ser una operacion interesante para dividir con los americanos,al menos en el campo petrolero.
    Creo que vemos una vez mas el enfrentamiento entre USA y Europa con algunos disfraces y temas locales como la OP de Ezkenazy sobre Repsol.
    El resto es retorica y grandilocuencia.Hace 30 años España eligio integrarse a Europa y mantener sus vinculos con America Latina o Hispanoamerica o Iberoamerica.En el interin el imperio cercano -USA -no puede resolver siquiera el problema con la inmigracion mexicana,a la que necesitan.
    Probablemente el asunto que debe interesarnos es la ausencia de nuestra politica exterior en toda esta situacion.
    Chavez pasara pero España dentro de la Union Europea es nuestro interlocutor natural.
    Y el rey Borbon no es exactamente Eduardo Duhalde,algo que se pueda usar en el cortisimo plazo de una gestion.
    Saludos.

  2. Carlos dice:

    Estimado Abel: no estoy de acuerdo ni con el título de tu artículo. No se trata de borbones y bolivarianos. Se trata de la pugna de los Estados nacionales( y sus burguesías) contra los intereses de las empresas del imperio y sus majaderos. Se trata de la pugna cultural de esa América negra, india, mulata, etc. de no dejarse llevar de las narices después de 500 años de conquista y exterminio. Y la siguen con: “el cállate” del rey es toda una alusión que hasta Freud se haría una biblioteca sobre el tema. Estamos en plena vigencia de esa pugna de nuestros pueblos, no hay forma de relacionar el llamado ´socialismo del 70´ con estas nuevas formas populares de poder, con los pueblos originarios por primera vez en su tierra llegando a la cima de las decisiones. No es para encerrarse en modelos europeos de interpretación de esta ciencia política tan atrevida, la del súbdito que no se calla ante el rey, que representa a las empresas que nos comunican, nos dan el agua, la luz, el gas y la nafta, y se siguen llevando nuestras riquezas. “No te calles americano” ese es nuestro lema. Y a parir lo que venga. Saludos CB.

  3. Abel dice:

    Estimado Carlos:
    Nada de lo que vos planteás choca de frente con lo que yo digo en el post. Ni con lo que digo en otros lados del blog o de El hijo de Reco (bueno, algún roce de costado puede haber). A mí me parece, entonces, que el problema pasa por que vos sentís con tanta fuerza tus convicciones (lo que no está mal, claro) que te irrita un poco mi intento de ver con frialdad lo que entiendo es un conflicto político y de poder. El que reivindica a Castro y al “socialismo de los 70” – como también a Perón y al “peronismo de los 40” – es Chávez. Seguramente es sincero, y vos podés sentir afinidad con algunos de sus planteos, pero ninguna de esas dos cosas cambian el hecho que son instrumentos simbólicos de un proyecto político, el suyo.
    Estoy de acuerdo, por supuesto, en que el proyecto español sirve a los intereses de España – no podría ser de otro modo – y sólo tiene lugar para nosotros como peones y empleados. Pero el proyecto de Chávez – antes de empezar a discutir si es “democrático” o no, lo que yo no hago en mi post – tiene dos inconvenientes graves para nosotros: no podemos darnos sus lujos, porque no nadamos en un mar de petróleo; y una parte muy importante de nuestro pueblo rechaza su estilo de ejercer el poder. Vos podés decir que son las clases medias cipayas, colonizadas, etc.. etc.; si hacés política lo tenés que tomar en cuenta. Especialmente, si – como en la Argentina de hoy – Chávez y España son justamente los aliados más importantes que tenemos, en las diferentes realidades en que tenemos que existir.

  4. […] que he sido un poco irónico (mi debilidad) con el Presidente Chávez (vean, por ejemplo, “lo cortés no quita lo cuahtémoc“, hace un año). Varios visitantes de este blog me lo cuestionaron. Es cierto, tengo un […]

  5. […] a España se la invitara a asistir, en calidad de invitada, a las reuniones del G20. Una mala fue la descortesía que el rey español exhibió con un presidente sudamericano en una de esas cumbres). Pero lo que nunca existió fue la intención española de avanzar en la […]

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