el ARI, los que se van y los que buscan

En estos días en que las actividades de Lilita Carrió están muy presentes en los medios, es inevitable – y el gobierno ayudará – que las críticas y gemidos de dolor provenientes del partido que ella fundó, el ARI, también sean reproducidas. Pero no he visto expuestas en detalle las razones de los que rompen con Lilita, y me parece que vale la pena reproducirlas (por lo menos las de este grupo, aunque no terminan de convencerme. Parecería haber un subtono de “Está mal arreglar con la derecha, especialmente si no sirve para ganar”). Pero no quiero dejarme llevar por los prejuicios: lean el documento y, también si les interesa, lo que contesté a quien me lo hizo llegar:

ABANDONAMOS CON DOLOR UN PARTIDO QUE YA NO ES

Los abajo firmantes, afiliados, militantes y autoridades partidarias del intervenido Partido ARI Ciudad de Buenos Aires, hemos decidido, después de mucho análisis y debate, abandonar vía desafiliación, el partido que entre todos ayudamos a construir. Tomamos esta decisión, traumática y frustrante, luego de verificar que durante los últimos dos años nuestro partido se fue alejando de los principios y las políticas que nos habían convocado. Las decisiones asumidas por la máxima referencia partidaria desde el último tiempo a la actualidad, no se corresponden con el perfil político-ideológico que desde sus orígenes, hace más de cinco años atrás, nos llevó a participar y militar con vocación y pasión, en la construcción de lo que creíamos iba a ser una nueva alternativa política para nuestro pueblo. Estamos seguros que dejamos en el Partido ARI a muchos compañeros valiosos, probos e inteligentes; con los cuales en algún momento volveremos a encontrarnos en la misma lucha, del mismo lado y con las banderas de siempre. Vamos a seguir bregando por un país solidario, de respeto por las instituciones y con una mejor distribución de la riqueza que garanticen igualdad.Nos es difícil encontrar el momento exacto, las circunstancias, donde el ARI empezó a mutar ideológica y políticamente. No obstante y a riesgo de no ser exhaustivos, es quizás en el Congreso Nacional Partidario desarrollado en la Ciudad de Mar del Plata de abril del 2006, donde comienza a perfilarse un desdibujamiento político e ideológico de nuestra fuerza. De alguna manera, ese Congreso se trasformaría en señal anticipatoria de la Coalición Cívica. Recordamos la cerrada defensa a los sectores del campo representados por la Sociedad Rural Argentina. Beneficiados estos por un generoso tipo de cambio que les ha permitido crecer sostenidamente y obtener pingües ganancias. Recordamos también que bajo el planteo de construir un nuevo país, con república, con igualdad y con distribución del ingreso; era necesaria e imprescindible una Alianza de Conductas entre todos los sectores sociales y políticos. Cuya única precondición era la honestidad, soslayando la historia, las posiciones políticas y los intereses representados por cada uno de esos actores. En esta lógica, daba igual “tomar un café” con López Murphy y Blumberg, como apelar en discursos a la figura del fallecido Alfredo Bravo. Supusimos equivocada e ingenuamente que la Alianza de Conductas iba a tener el límite ideológico que nuestra fuerza, claramente definida por la sociedad como de centro izquierda, siempre tuvo. En síntesis, la embrionaria Alianza de Conductas devino con el tiempo en transformar al ARI en la puerta de entrada de aquellos que tuvieron nefasto protagonismo en los ’90. Al poco tiempo la licuación de ese límite ideológico se expresó en un tema muy caro a nuestra fuerza, la defensa y la lucha por los Derechos Humanos. Siempre sostuvimos Memoria, Verdad y Justicia. Sin embargo la máxima referente del Partido comenzaba a hablar de los “Derechos Humanos de hoy”, como si se los pudiera pensar como una categoría temporal. Hablar de Derechos Humanos ayer, hoy y siempre es respetar y valorar la vida, la integridad y la dignidad de todas las personas. Continuar con la lucha por juicio y castigo a los culpables de la dictadura no implica desconocer las injusticias del presente. Porque no olvidamos que aún hoy existen jóvenes apropiados ilegalmente. En ese contexto y frente a las mediáticas apariciones de Pando y de militares retirados, azuzados por las torpezas del Gobierno Nacional, de ninguna manera deberían habilitar el debate sobre la “reconciliación”. La reconciliación está estrechamente asociada al concepto del perdón, que es un concepto eminentemente de la esfera de lo privado. El perdón se orienta hacia personas determinadas y nunca hacia procesos históricos. Se puede elegir perdonar a una persona, renunciando buscar contra él una venganza personal. Pero la necesidad de justicia, de juicio institucional y político, sigue en pie. Finalmente, sobre este tópico, de ninguna manera se puede homologar e importar la experiencia del apartheid en Sudáfrica, el surgimiento de Mandela con su postura de reconciliación, con el proceso de la Dictadura de Videla y la resolución en nuestro presente. Las fuerzas políticas emergentes tienen liderazgos fuertes justamente porque se construyen alrededor de un líder, generándose entonces una dependencia muy fuerte hacia el mismo. Nuestro Partido no escapó a esta regla. La macrocefalia del liderazgo y su correlato de raquitismo partidario-institucional, sumados a la secuencia de renuncias por parte de la máxima referente partidaria; primero al partido (mesa nacional), luego a la representación legislativa (diputada nacional) y por ultimo a la afiliación, dejaron herido de muerte al ARI. En este Partido reclamábamos el reconocimiento de múltiples y nuevos liderazgos. Hemos buscado abrir el juego a la participación, al debate de todos los compañeros y compañeras del ARI para concretar el anhelo de pertenecer a una organización absolutamente abierta, absolutamente democrática y absolutamente participativa, hacia adentro y hacia fuera, en un diálogo permanente con la sociedad:  La única respuesta fue la arbitraria intervención al Partido ARI Ciudad de Buenos Aires, decidida entre medialunas en un desayuno intimista de un living privado; en contraposición al ejercicio democrático de un pronunciamiento político, público y masivo de los afiliados y militantes del Partido ARI CABA. La intervención convirtió al Partido ARI en una mera herramienta que garantizara a libro cerrado lo que sería la Coalición Cívica. En esta lógica, el ARI CABA era un estorbo. Paralelamente se promovió la creación de un nuevo partido que fuera orgánico y funcional a la estrategia de licuación del ARI. Tenemos la firme convicción de que la Coalición Cívica devino en el espacio en el que se blanquea el nefasto pasado de dirigentes saltimbanquis que fueron constructores del genocidio social de los 90, y de los protagonistas estelares del fracaso delarruista. La Coalición Cívica recicla a quienes antes gobernaban, gestionaban o producían académicamente para los sectores concentrados de la economía o para la patria financiera.  Esta prueba piloto de por un lado licuar al ARI, por el otro instalar una nueva marca política, la Coalición Cívica, se implementó en las últimas elecciones a jefe de gobierno en nuestra Ciudad. A la luz de los guarismos electorales esta experiencia fracasó. El intento de sostener este error político exportándolo a lo largo y a lo ancho del país sepulta nuestro partido como expresión política novedosa y transformadora. El nacimiento de la Coalición Cívica significó la muerte lisa y llana del Partido ARI. En consecuencia, ante la falta de debate interno, el evidente y ostensible cambio de rumbo político, es que ya no podemos reconocer al Partido ARI como el espacio continente de nuestra acción política, por eso finalmente hemos decidido desafiliarnos.

Firmantes: Failde, Pablo (Diputado Ciudad Autónoma de BuenosAires); Di Teodoro, Juan Manuel (Secretario de Acción Política– Comisión Ejecutiva Distrital); Martin, Guillermo (Vicepresidente Congreso Distrital); Morales, Pablo (Vocal Mesa – Congreso Distrital);Agra, Silvia Mónica (Congresal Distrital)Cassini, Pablo Guillermo (Congresal Distrital)Colace, Cristina Patricia (Congresal Distrital) Cuello, Amílcar (Congresal Distrital)Defelippi, Beatriz Catalina (Congresal Distrital)Lado, Alicia (Congresal Distrital)Lanziani, Ana Silvia (Congresal Distrital)Laurenzi, Federico Carlos (Congresal Distrital) Machain, José Eduardo (Congresal Distrital)Pano, Juan Manuel (Congresal Distrital)Puricelli Yañez, Gabriel (Congresal Distrital)Vega, Norma Alejandra (Congresal Distrital)Castillo, Gabriela (Secretario General Circunscripción16º) De Gregorio, Luis Marcos (Secretario GeneralCircunscripción 17º)Chaui, Jorge Alberto (Secretario GeneralCircunscripción 19º)Leibson, Fernando (Vocal – Junta Electoral)Cavallari, Silvana (Vocal – Junta Electoral) Grasso, Pablo Domingo (Presidente – Comisión de Éticay Conducta) Gorretta, Martín Hernán (Afiliado)

siguen firmas identificadas solamente como “afiliados”.

Un amigo que participó en la militancia del ARI me hizo llegar el documento que copié arriba. Esta fue mi respuesta:

Estimado:

Antes de darte mi opinión, corresponde que te diga que ya me han llegado comentarios en el sentido que a Failde, Rabinovich y Cantero los están operando – a través de Melillo y Diego Kravetz, dos tipos de muy buen nivel – para sumarlos al albertismo.

Ahora: como escribí en un artículo para Reco, considero que el Ari fue (notá el tiempo de verbo) una muy interesante epopeya de construcción política por afuera del sistema. También pienso que uno puede aceptar que estas etapas tienen un límite necesario, y deben emprender un camino de crecimiento, haciéndose su propio lugar en el sistema (Queda para una charla más larga evaluar si estos procesos pueden solamente modificar el sistema o crear uno nuevo; para citar dos ejemplos clásicos: cuán diferentes y parecidos son Napoleón y Putin de lo que estaba antes?).

Como vos sabés, yo creo que el camino que ha emprendido Lilita no es de crecimiento colectivo. Pero también pienso que el kirchnerismo – que tiene cosas positivas en su haber – no es un lugar de construcción sino una salida laboral. Por eso, te digo que los que se van del ARI – y conservan las ganas de militar – son tipos valiosos, a sumar para un proyecto como el que vos mencionás en otro mail, en tanto no se conviertan en empleados de Alberto Fernández.

Un abrazo,

Abel

4 Responses to el ARI, los que se van y los que buscan

  1. buenaprensa dice:

    Llegué de casualidad a tu blog. Intersante descripción personal, estuve recorriendo El Hijo de Reco.
    Date una vuelta por mi blog, trata sobre el Conflicto Arabe-Israelí, puede llegara a interesarte o servirte para algo.

    Saludos!
    Buena Prensa, Buen Mundo

  2. Para esto nos fuimos algunos (la mayoría) de los que firmamos lam carta a la que hacés referencia:

    http://www.inforegion.com.ar/vernota.php?tipo=N&idPub=59101&id=138110&dis=1&sec=1

    y para construir una nueva herramienta, el Movimiento por Buenos Aires, junto a Lozano, Hourest, María América y muchos otros valiosos compañeros.

    Saludos.

  3. […] progre, María Esperanza y el Escriba, por ejemplo, le dieron a Lilita para que tenga. Los disidentes del Ari se confirmaron en su opinión. En cuanto a mí, tenía la sensación que había algo de artificial […]

  4. […] Después los perdió, con su volantazo a la derecha, y uno de esos episodios lo evalué aquí. He dedicado mucho más tiempo, e interés, a analizar y cuestionar a Kirchner, Cristina, Macri, y […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: