Valijas, valijas… Kirchner está en problemas. Ojo: nosotros también

Siempre tuve claro que “El hijo de Reco” no era una página periodística. Trato de subir notas que puedan leerse varios meses después, para combatir la superstición, implantada por los diarios, que todos los días pasa algo nuevo, y sale en primera plana.

Pero cuando durante semanas y semanas las primeras planas – y la TV, y las radios -repiten las mismas cosas – o muy parecidas: hechos de corrupción con funcionarios adentro, está pasando algo. En realidad, “están pasando” al menos dos cosas importantes. Y me siento impulsado a decir lo que pienso – aunque no tenga tiempo para elaborarlo mucho – aquí en este blog.

Empiezo por la menos grave, pero más evidente: la repercusión en los medios. “Si roban, que no se note. Si se nota, que nadie lo pueda probar. Y si ninguna de las dos cosas es posible, que se vayan por chambones. Así podría sintetizarse una de las máximas del gobierno de Kirchner”  El diario “La Nación” es claramente opositor, y de Fernando Laborda no se puede decir que es kirchnerista. Pero no es un foro de Internet: por política y estilo, son mesurados. Si Laborda empieza su columna así, refleja un clima. Dirán, “es para los lectores de La Nación”. Pero lean en Página 12, tribuna del progresismo proKirchner si la hay, a Mario Wainfeld o a Cledis Candelaresi . La corrupción es un tema muy sensible para los sectores medios progres, y un diario puede hacer muchas cosas, pero no dejar de dar una noticia, o deja de ser un diario y no sirve ni a sus patrones.

Hay toda una corriente de opinión, más en los blogs que en los diarios, que dice: “no importa tanto. Cristina Kirchner igual va a ganar en octubre. No porque sea buena, si no porque la oposición no existe”. Escriba, en su blog Mide/No mide da buenas razones políticas en este post. Igual, creo que es una mirada miope.

En junio del año pasado, escribí para Reco un artículo “Una oposición para Kirchner“. Ahí decía (reiteraba) “Tiene que construirse todavía la oposición al proyecto K“. Bueno, todavía no existe “la” oposición al proyecto. Y es cierto que es muy difícil – no imposible – que Cristina sea derrotada dentro de dos meses. Pero lo que ya existe alcanza, me parece para acosarlo y debilitarlo. Como dice Mercurio de su herida, en Romeo y Julieta, “No es tan profunda como un pozo, ni tan ancha como la puerta de una iglesia Pero es suficiente, y servirá.”

Se acuerdan de Menem y la Alianza? Ahora que se ha descubierto que nadie, jamás, votó a Menem ni estuvo de acuerdo con la convertibilidad, es difícil recordar que no sólo De la Rúa sino el Chacho y toda la plana mayor del Frepaso estaban convencidos que las reformas de Menem-Cavallo eran irreversibles y que, a pesar de su costo social, habían sido inevitables. El problema del menemismo, para los votantes que dieron el triunfo a la Alianza mientras seguían aferrados al uno a uno, era la corrupción.

La historia nunca se repite… exactamente. Hoy no es 1999. No hay una alianza unida por el antikirchnerismo. Pero hay una lesión importante a un proyecto político que necesita el apoyo electoral de los aparatos provinciales del justicialismo y de los sectores medios que votaron a la Alianza, y que antes se ilusionaran con Alfonsín. Como dice en algún lado Wainfeld, “ha perdido su virginidad, y eso es irreversible”. Y cuyo enemigo principal no es un proyecto opuesto, sino un clima social de fastidio, alimentado por un antiperonismo difuso – que, como digo siempre – los peronistas hacemos mucho por alimentar, y por sobre todo, por el deterioro social que produce la inflación (inevitable en este modelo).

La otra cosa importante que salta a la vista como dólares en un scanner, es el desgaste del control que K ejercía ferréamente. Por supuesto, está claro, a pesar de la recomendación atribuída a Napoleón de no buscar en conspiraciones lo que puede ser explicado por la estupidez, y que la historia nos dice que los gobiernos argentinos son derrotados principalmente por sí mismos, que en la reciente acumulación de episodios de corrupción, y su divulgación, hay una mano hostil. Sería muy extraño que no la hubiera, con los enemigos que K se ha ganado. Pero los corruptos y sus torpezas no han sido inventados por los enemigos, ni tampoco las peleas internas que los delatan. Esto no sucedía dos años atrás, cuando el episodio de “Southern Winds”. Y la sociedad se hace menos tolerante. Esto también le pasó a Menem.

¿Por qué digo que todos nosotros también estamos en problemas? Hay una razón general, obvia: el deterioro de su gobierno nunca es gratis para un país. Y los argentinos, especialmente los argentinos interesados en política, tenemos una inclinación suicida por destruir al gobierno que hemos llegado a odiar, sin preguntarnos el costo ni qué lo reemplazará. No estamos en ese trance… todavía. Pero hay un peligro muy específico en una situación como ésta: Cuando un modelo que ha sido exitoso – como, insisto, aparecía la convertibilidad en su momento – empieza a mostrar sus propias fallas, y la coalición que lo sostenía se desgasta, pero no se avizora un proyecto alternativo claro, es el momento en que lobbys y sectores organizados procuran – y a menudo logran – imponer sus recetas para beneficio de intereses privados (generalmente lo hacen a costa del resto de la sociedad).

Ni en política, ni en el mundo empresario o el sindical hay mucho lugar para carmelitas descalzos. Por supuesto, cada sector y grupo defiende sus intereses. La función del gobierno es, debería ser, encauzarlos y armonizarlos para lo que solía llamarse “el bien común”. Pero cuando un gobierno pierde la confianza de los que hasta ayer lo respaldaban, inevitablemente pierde chances de lograrlo y está más proclive a ser instrumentado por intereses de sector. Y en Argentina hay un  peligro real y presente, simbolizado hoy en Ricardo López Murphy.

Entiéndanme:  creo que el Bulldog es un dirigente honesto, para los estándares locales. Y estoy convencido que es una expresión válida y abierta de planteos y valores que deben tener lugar en un sistema político viable. Mi preocupación es otra: cuando la economía empieza a andar mal, la gente (sobre todo la gente como uno, que es la que hace más ruido) se embronca y los gobernantes se asustan, ahí empiezan a tallar las medidas asociadas con la figura de Murphy (justo cuando son fatales): “ajuste”, “sinceramiento”, “sacrificio”,… Es como una adicción irresistible y fatal: arrastró al partido militar, al gobierno de Isabel, a los radicales, a la Alianza. No sé ustedes, pero cuando yo escucho la frase “hay que conseguir la confianza de los inversores”, trato de convertir mis muy pequeñas inversiones en dólares y revalidar mi pasaporte.

Frente a esta amenaza que yo veo, no encuentro soluciones mágicas ni de buena voluntad, ni estructuras políticas en condiciones de ofrecer proyectos alternativos. Los liderazgos son los que son: Cristina ha sido propuesta por su marido, y Lavagna, Carrió, Murphy, Sobisch y algún otro que aparezca lo han sido por sí mismos.

¿Entonces qué? Hago un llamamiento a mis amigos, conocidos y desconocidos en la economía y en la política, los niveles medios que no son líderes pero forman lo que Deutsch llamaba los nervios del gobierno y del Estado, y les pregunto si serán (seremos) capaces de elaborar y reconocer respuestas para acercar a los diferentes actores del juego político. Las van a necesitar.

One Response to Valijas, valijas… Kirchner está en problemas. Ojo: nosotros también

  1. […] no contradice la advertencia que hice meses atrás sobre el peligro que al gobierno le vendiesen la tradicional receta del […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: