La escasez de energía

Abel Fernández – Julio 5, 2007

No voy a publicar ahora en “El hijo de Reco” artículos extensos sobre la crisis energética. Los reflectores de los medios, y muy pronto los de la campaña electoral, están enfocados allí (El triunfante descubrimiento de lo obvio, decía Chesterton). Y prefiero ayudar a recordar, con las notas que subiré en estos días a esa página, el tema específico del petróleo, que puede quedar oculto por el bosque y donde hay decisiones políticas muy serias en ciernes. Pero sí quiero hacer un aporte a enfocar este problema desde la economía real… y desde la política.

Es un asunto grave (fragmento de un mail enviado ayer – miércoles 4 – por una empresa importante (AMPACET) a sus clientes en Sudamérica, parecido a muchos otros que se están remitiendo en estos días: “En razón de las restricciones en el suministro eléctrico… vigentes en la República Argentina desde hace dos semanas, y considerando que las mismas ocasionan la interrupción de las actividades productivas durante el horario de 16:00 a 24:00hs… la empresa ha dispuesto adelantar vacaciones al personal afectado en la planta de Tortuguitas,… a partir de la fecha… Es importante que conozcan que nuestra capacidad de producción se ve limitada en más del 40%… Teniendo en cuenta que la perspectiva no es optimista, derivaremos producción a otras plantas de Ampacet, ya sea de Sudamérica u otras partes del mundo”). La CGT se reúne con Tomada, preocupados por las suspensiones y vacaciones anticipadas. Y nos afecta no sólo por lo que hoy no se produce y los salarios que no se cobran, sino también por las inversiones que no se hacen al no haber certidumbre sobre el precio y la cantidad de la energía que será necesaria.

Pero por la naturaleza de la producción de energía, las causas de su escasez, que aqueja hoy a Argentina, no surgen de un día para el otro, ni de un año para el otro. Son decisiones que se tomaron, y que no se tomaron, a lo largo de décadas. Y por la misma razón, no tendrá solución en el corto plazo. Si ahora se procede con la mayor decisión política y el mejor asesoramiento técnico – de lo que no hay demasiadas señales – no habrá soluciones de fondo antes de tres años, en el mejor de los casos. Dejemos al periodismo, y al gobierno, apostar ahora a que llueva o no lo suficiente aguas arriba de las represas.

La raíz política – quizás hasta cultural – de esta situación está maravillosamente expresada en una frase del presidente Kirchner, en un discurso de los primeros tiempos de su mandato “Nos acusan que no tenemos un plan económico. Argentina tuvo muchos planes… Y así nos fue”. Esto va más allá de la falencia de un gobierno, ágil y audaz en la coyuntura pero que no ha mostrado capacidad de planificar. Es un defecto muy argentino: somos los reyes de los piolas, y si alguien nos dice algo que no nos gusta, queremos saber cuál es el interés oculto que lo guía. Si lo que dice es cierto o no, depende de en que rosca está.

Los hechos están en el registro: durante la década del ´90 – donde hubo inversiones importantes en muchos sectores – se invirtió muy poco en el área energética. Los bajos precios del petróleo durante la mayor parte de la década, junto a la recesión que empezó a establecerse en su segunda mitad, se sumaron a la culpable irresponsabilidad de esa administración para producir este resultado. Esto no borra la otra cara del registro: A partir del 2003, cuando asume este gobierno – en un mundo en que la aventura de Bush en Medio Oriente empieza a enviar para arriba el precio de los combustibles – no se invierte nada (lo poco que se ha hecho o encarado es en transporte de energía, no en su producción).

Al mismo tiempo, hay que reconocer que tiene razón el oficialismo en dos puntos: el crecimiento de la economía hizo crecer la demanda más allá de las previsiones que manejaban todos los expertos. También su evaluación es correcta cuando asume que aumentar las tarifas no es la solución “obvia” que promueve algún sector del periodismo – y los intereses que están detrás. No corresponde indignarse, sino asumirlo. Si yo produzco algo, bicicletas o energía, aspiro a que me paguen el mejor precio que puedo conseguir. Pero por lo mismo que dije arriba, ninguna tarifa hará que las plantas – a construir – nos proporcionen energía antes de tres años.

El otro argumento que se escucha a menudo: que las tarifas bajas estimulan el derroche y que la mejor restricción al consumo es aumentar el precio, es válido… en teoría. Es asombroso como los que pretenden ser economistas serios pueden olvidar el concepto básico de la elasticidad de la demanda, así como la de la oferta. En las necesidades de energía, y en el corto plazo, la elasticidad, la capacidad de reemplazarla con otros recursos, es muy cercana a cero. Un “sinceramiento” de las tarifas sólo serviría para aumentar el fuego de la inflación, sin contribuir, por las consecuencias negativas inmediatas que esta traería, a estimular las inversiones que se necesitan.

Guste o no, sólo el Estado está en condiciones de encarar una política diversificada de producción de energía, en colaboración con las empresas privadas (que el Estado lo haga por sí mismo, sin participación empresaria, es una fantasía de izquierda, en el mismo nivel de seriedad que tiene el planteo de dejar que el mercado lo resuelva). El aporte de recursos del Estado, es decir, de todos nosotros y los compromisos que deben asumirse son gigantescos. ¿Podremos vencer los argentinos nuestro impulso natural a condicionar este emprendimiento a que podamos garantizar la continuidad del proyecto K/la expulsión del oficialismo corrupto? Hay proyectos importantes en marcha; la sombra de la corrupción asociada con el nombre Skanska puede servir tanto para demorarlos como para evitar que se deformen en negocios particulares.

3 Responses to La escasez de energía

  1. fernando dice:

    veo que te sirvio lo que te mande. no comparto tu punto de vista sobre las tarifas y el consumo. el consumo subio, ademas, impulsado por el gobierno y ciertos lobbies. es un disparate basar la recuperacion industrial en la industria automotriz o en los electromesticos. eso lleva a insumos no productivos mientras no se invierte en otras areas. yo creo que hay que subir las tarifas aplicando un mecanismo diferencial como en brasil o en francia, por ejemplo. vos tenes un consumo estandar de diez, y hasta ahi no te toco la tarifa, pero te cobro otra para el excedente. si pasas a gastar trece, por ejemplo, por esos tres adicionales te duplico el valor, entonces pagas como por 16. vas a ver si la gente se frena o si la demanda sigue siendo igualmente elastica. ademas hay que tomar otras decisiones como tambien en brasil mediante la prohibicion de vender autos gasoleros. estamos importando alrededort de dos millones de metros cubicos anuales de gasoil y los bmw, audi, mercedes benz y otros gasoleros baratitos consumen seis millones de metros cubicos anuales de combustible subsidiado por nosotros. hay que prohibir la venta y el patentamiento. es decir que se permita que los que los tienen los sigan usando hasta que no sirvan mas, o hasta que los quieran reemplazar. por lo tanto en poco tiempo comenzara a disminuir el consumo de gasoil, que se usa para mover las turbinas, y la gente que tiene dinero pasara a nafteros, combustible en el que tenemos excedentes exportables a la fecha. en fin, la cosa no es facil, pero hay varias alternativas para encontrar rapidos parches. un cambio del huso horario, por ejemplo, nos puede significar, de inmediato, un ahorro de electricidad del 5%, lo que es bastante. la ley esta vigente pero en suspenso por un dnu del imbecil de mi tocayo de la rua que cedio ante el lobby de las electricas. hacer apagar los carteles luminosos de los negocios hasta superar la crisis es otra alternativa valida. en los electromesticos hay que lanzar, sobre todo con las heladeras, un plan canje similar al de los autos con cavallo. hay en el pais mas de nueve millones de heladeras, en su mayoria de diseño antiguo en sus motores de alto consumo. si se facilita el canje por heladeras con motores de bajo consumo se puede lograr otros ahorro significativo. bueno, ya te di una serie de pequeñas soluciones que ayudan a una solucion mas importante en conjunto, mientras esperamos que llueva o que encuentren mas gas o mas petroleo y mientras se instalan las nuevas centrales de ciclo combinado o dentro de algunos años se sube la cota de yacyreta. un abrazo. fdc.

  2. Ester dice:

    Los números de la capacidad instalada de la Argentina muestran quién es responsable y forman parte del data de información pública del Sector Eléctrico Argentino (desde la Secretaría de Energía a CAMMESA). Baste recordar que pasamos de los apagones de fines de los ´80 a las exportaciones de electricidad y gas de fines de los ´90s y todo esto mientras bajábamos precios y subíamos calidad. La exportación de energía como un rubro en lo alto de ranking de ingreso de divisas y los mejores operadores del mundo (EDF, National Grid, Endesa) jugando en el país, con el stress de negocios que ello significa…

    Mi opinión es que, con el maniqueísmo que nos caracteriza y que también está apuntado en el blog, es un tema más complejo explicar la crisis del sector. A los efectos de dar claridad a mi tesis:

    ü La crisis fue política, luego económica… en un contexto macroeconómico pésimo para LAC durante toda la década del ´90 (Tequila´94, Caipirinha 98).

    ü La devaluación impacta sobre la organización de precios y tarifas del sector energético –sólo la garrafa que consumen los pobres multiplicó su precio por tres desde el primer día de salida de la convertibilidad ¿a quién le interesa ésa referencia?-… pero aún podía administrarse la situación con las restricciones que impusiera un PE responsable: no era cuestión de multiplicar por tres los precios soportados por la demanda, coincido…

    ü Pero el gobierno de turno, que llegó de la mano de la UIA y que se mantiene hasta nuestros días… con el sofisma de la burguesía nacional (General, por favor, Bajá a decirles algunas cosas a estos imberbes que nunca te comprendieron!!), consolidó la transferencia más vergonzante de renta desde la oferta a la demanda de energía (sólo el 20% pobres)… y más de un 30% grandes industrias o comercios que empezaron a recuperar el “tiempo perdido”. Fue una transferencia con justicia social? NO. Si quiero garantizar el bajo precio para un salario y ocupación deprimida… sólo tengo que usar la energía propiedad del Estado (nuclear, EBY, Salto Grande) y ponerla al servicio de los que quiero proteger. ¿Son los usuarios de más de 600KW??? O los sectores que exportan en dólares? Respuesta de Manual: NO

    ü Mientras tanto, los amigos compran acciones y nadie quiere derogar las Leyes de Marco Regulatorio (de electricidad y gas) que siguen vigentes a pesar de la creación de ENARSA y de la integración de la propiedad de la transportista AT con distribuidora y generadoras diversas (Petrobrás ¡Go Home!)

    ü En fin, un desaguisado como decía mi abuelo cuando decía “es jabón pero tiene gusto a queso…” (o era al revés?). En fin, que para aquélla época la Mesa de Diálogo instaló la Torá del informe de la década FLACSO para dar respaldo académico a tanta crueldad… sobre todo con el sector energético. FLACSO, Filmus, Chacho… “algo huele mal en Dinamarca…” Y dejo en este punto porque no quiero gastar energía …

    Un tema importante que cambió el contexto del sector energético en el MUNDO fue pasar de un precio de u$s 14/16 el barril de petróleo a los precios de nuestros días, pero que llevan un largo andar, contemporáneo casi con la devaluación y la crisis en la Argentina. ¿Qué respuesta dio la conducción del Sector a este nuevo escenario?? NINGUNA. Hizo uso de los tradicionales poderes discrecionales del Príncipe (la mayoría de cuño legal) y siguió jugando con el libreto del pasado, que le servía tanto a De Mendiguren a Clarín como a los que habían salido de la Plaza y habían leído el nuevo Resumen Lerú –de nuestra adolescencia- y que ahora se denominaba FLACSO y su diagnóstico.

    Bien, creo que no es necesario defender lo que se hizo en los ´90 en el sector… (perdón, no tiene sentido académico). Creo que en la crisis convergen los temas señalados: el asalto económico desde un sector claramente identificado y la falta de reflejos para encarar el escenario de precios de los hidrocarburos a partir del 2002. Podría agregar que la “Gestión de la Crisis” ha sido perversa… baste analizar el uso temerario del agua embalsada en el Comahue en el mes de Mayo, para utilizar la historia más cercana, aunque claro era necesario por los supremos intereses del experimento Filmus… (los obreros en vacaciones o suspendidos son informaciones de la cipayería).

    Supongo que Potrero de Funes genera mucha reactiva –y se entiende- pero… por favor… dejemos de utilizar el apagón que se viene para hacer política al estilo argentino.

    Lamento no haber producido una tabla estadística… ahhh!!! Las inversiones de los ´90s fueron las necesarias para crecer en oferta y calidad, lamento que –como porcentaje del PBI- no fueran tan impactantes como las de la década del ´80, dónde el sector de las empresas públicas eran el porcentaje relevante de la estadística en un país donde nadie invertía y la renta de esas mismas empresas era absolutamente privatizada… pero para qué discutir el pasado cuando la energía que necesitamos para el futuro está ausente. A los jóvenes con esperanza, como yo, nos parece una discusión de viejos necios.

  3. Abel dice:

    Fernando: Tu respuesta es precisa y da ideas útiles a los funcionarios a cargo, si las aprovechan; mi nota – con la que doy comienzo a un grupo de artículos de gente que sabe más que yo en “El hijo de Reco” – es general; en el mejor de los casos, sirve para impulsar a los que me leen en lo que creo es la dirección correcta: no comprar las respuestas que le da hechas el lobby de las empresas de energía.
    Ester: tu planteo es elocuente y está basado en hechos y cifras. PERO, las discrepancias no son técnicas sino políticas, y lo digo tratando de evitar el chanterismo que reemplaza datos con slogans. Fijate que vos reaccionás a una ÚNICA frase en mi nota que, si la leés con atención, hace responsable a este gobierno – como no puede ser de otra forma – del manejo de la crisis y de la falta de respuestas a lo que definís correctamente como una nueva situación internacional en los combustibles. La frase que objetás habla de la “culpable irresponsabilidad” del gobierno de Menem, y la sostengo, en particular, en lo que se refiere al petróleo y a YPF.
    Pero te propongo a vos, y al amigo Luis, que no nos enfrasquemos en descubrir a los verdaderos conspiradores (la Trilateral o FLACSO) que han frustrado el destino de grandeza que nos tenían reservado desde los querandíes y pensemos en como ayudar a construir una nación … ¿puedo decir justa, libre y soberana, o queda irremediablemente demodè?

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