Si en alguna crítica a los gobiernos Kirchner están de acuerdo Artemio López y Manolo Barge, esos dos referentes de la blogosfera peronista y sus alas lumpen y pequebú, es que – en un intento infructuoso de seducir a la clase media – descuidaron la base social fundamental del peronismo, los sectores más humildes “Luz y gas subsidiados para Caballito y la garrafa social a precios de mercado” es un ejemplo y una síntesis de lo que ambos han señalado. Artemio ve en medidas como la asignación por hijo una necesaria rectificación de este camino equivocado; lo mismo Manolo, si son capaces de instrumentarla con eficacia (Simplifico mucho, pero creo que no soy injusto).
Estoy de acuerdo con ellos… hasta cierto punto. Por un lado, sostengo que en la reluctancia de los Kirchner a políticas sociales universales hay un pensamiento válido, aunque en la práctica se mostró equivocado (Con este tema, pienso seguir en otro post). Otro punto, políticamente más inmediato y con el que he martillado muchas veces a Manolo, es que – necesario, fundamental como es la adhesión de los sectores más necesitados de la sociedad – sólo con sus votos el peronismo no gana, y por lo tanto no puede poner en práctica políticas universales, ni focalizadas tampoco.
Hoy esos sectores medios que se trató de seducir son, en su gran mayoría, profundamente hostiles al kirchnerismo. No es una opinión personal. Todos los blogs de análisis que he visto asumen esto (los de militancia K también, y lo expresan basureando a esos sectores medios).
Ahora, si hay en la política argentina una expresión ambigua, que señala todo y no precisa nada, es esa: “sectores medios”. Es inevitable, si tomamos en cuenta que más del 75 % de los argentinos se considera a sí mismo “de clase media” (Artemio tiene una encuesta muy interesante aquí).
En esta entrada quiero hacer una reflexión política, no sociológica ni cultural. Me interesa señalar que:
1) hay una clara probabilidad que se exprese en las próximas elecciones una opción mayoritaria con identidad de clase media antikirchnerista y también antiperonista. Un antiperonismo menos desaforado que el de los foristas de LaNación y menos delirante que el de la Dra. Carrió, pero antiperonismo al fin. Después de todo, como dije otras veces, los kirchneristas, y también los peronistas en general, hemos hecho bastante por justificarlo.
Me resultó interesante leer en Artepolítica, blog intelectual y progre si los hay, una durísima crítica a los Kirchner – no representativa del tono general del blog, me apresuro a decir – cuyo autor, al discutirla con sus comentaristas, la va transformando en una crítica más general pero igualmente dura al peronismo.
2) El otro punto que me interesa recordar aquí – mi amigo Harry ha insistido muchas veces con ello – es que hay un peronismo de clase media. Inevitable, por supuesto. Los descamisados de los ´40 pudieron mandar a sus hijos a la Universidad. Con menos esfuerzo, los jotape de los ´70 y muchos delegados sindicales de los ochenta también. Con título o no, una parte muy importante de ellos, que heredaron el peronismo y su falta de sensibilidad al discurso progre, no lo quieren al Néstor.
(No digo que son antikirchneristas, porque eso en el peronismo es la ubicación política de un sector determinado de la dirigencia y de la militancia. Y, como también insisto siempre, esa es una minoría de la sociedad. Son los de afuera que quieren reemplazar a los que ahora están adentro, fenómeno muy normal en política).
Estas reflexiones surgieron del mail que me envió alguien de un grupo de amigos con los que nos comunicamos frecuentemente. No puedo decir que es un peronista de a pie, porque ha hecho política. Pero está lo bastante alejado de toda militancia, sin expectativas personales vinculadas a ninguna línea interna, que lo acercan mucho a cómo creo que sienten hoy.
Me gustó este texto, y se me ocurrió subirlo como expresión del pensamiento de los sectores medios que quedaron fuera del target tanto de la 1° etapa K (Alberto Fernández) como de esta 2° etapa: No son “centro izquierda”, ni son convocados por la fantasía de un chavismo light. Su origen es peronista o también, puede ser, “radical nacional”. En Capital votaron a Pino, pero nunca se les ocurriría afiliarse a Proyecto Sur.
Mi amigo habla del tema del día, y por eso lo copio sin cambios (Que nadie se ofenda por la expresión “zurdos”. Es un término no derogatorio usual entre en los peronistas de a pie. No quieran saber como se refieren al matrimonio gay).
“Lo que merece atención son los límites del piquete como forma política.
Abel tenía razón en que Alderete es un payaso tristón.
No confundir: $1.500 M. no es nada, repartido entre tantos grupos y clientes, pero a la vez es bastante guita.
Por otra parte, lo que tiene carácter exponencial es el caos de la Capital.
La Capital genera algo así como el 30% del PBI nacional.
Los piquetes y gremios zurdos, que deben ser el 2% de la población porteña, torturan moderada pero continuamente al 98% restante.
Pero a todo se acostumbra la gente.
El humano es flexible por naturaleza y rígido por pensamiento.
Hoy la gente caminaba, marchaba humilladamente hacia sus trabajos.
El gobierno aplica un tactiquismo pleno, propio de un hombre como Aníbal Fernández o Kirchner.
Encanan a los desnudos de la Chacarita, querellan penalmente a Alderete y vacilan con los subtes.
Roggio, hombre rico, debe tener los huevos por los túneles mas profundos del subterráneo, al cual algo de guita le sacó en tantos años. El problema es que si el gobierno hace de ellos otra Aerolíneas Argentinas los zurdos tendrán que dejarse de joder y llevar cotidianamente a la gente a trabajar, es decir, trabajar ellos, que no les gusta nada, porque no están allí para ganar los 7.000 mensuales que lograron sacarle al príncipe Jaime.
Otro tema de análisis que debiéramos profundizar es el empresariado local, sea nacional o extranjero.
No solemos escribir sobre ellos.
Kraft, por ejemplo, es una típica empresa yanky industrial. Ellos pagaron lo que compraron y lo que invirtieron. No es Siemens, gigante alemán que aquí se dedicó al pillaje tercermundista. O las automotrices. O los supermercados. Los gaitas, en cambio, tienen el culo muy sucio, porque fueron lo peor del menemismo.
Pregunto: no debería distinguirse entre ellas ?
Electricité y Gas de France se fueron, vendieron salvando la ropa.
Aquí esta pendiente un buen balance, justo y ponderado, de las privatizaciones, que es tema de especialistas.
Pero es un gran tema, teniendo en cuenta que las grandes empresas industriales y de servicios son todas extranjeras.
La población es antiyanki, medio estatista, pero usa a lo loco telefonía celular, negocio completamente extranjero. Ni hablar de los bancos. Creo que los supermercaditos chinos deben considerarse como inversión extranjera.
En el fondo, este país, desde la caída y el hundimiento de la casa Menem, nunca se puso a pensar qué clase de capitalismo quiere.
No me niego a sazonar el asado con un chimichurri socialista, pero, ay!!, rezo porque no se nos dé por ensayar ningún socialismo y menos que menos, estatista.
Che: porqué D’Elía me recuerda tanto al gallego Alvarez?
Será porque tiene respuesta para todo ?
Kirchner lo admira?
Recuerdo que el gordo llevó el grupo más grande – de lejos – al Congreso el 25 de mayo de 2004, en el primer mensaje de Kirchner a los legisladores.
Es un ágrafo ilustrado, un líder cuasireligioso, uno de esos locos que creen que pueden repensar el mundo desde si mismos.
Toma postura ante Irán, por ejemplo, lo que es síntoma inequívoco de delirio político.
Creo que sacó de Kirchner mucho más que lo que el bizcocho sacó de él“
Escrito por Abel B.
Escrito por Abel B.
Escrito por Abel B. 