Las recientes declaraciones, y entrevistas, de Arturo Valenzuela, el encargado de asuntos lationamericanos de la administración Obama, en Buenos Aires, causaron mucho revuelo, justificado, en nuestro país. Como la indignación es una buena herramienta política, pero no es muy útil en un blog de reflexión, me parece que vale la pena tratar de ver en qué medida fueron una expresión de una política general hacia América Latina y qué tenían de mensaje para el gobierno argentino.
En lo que hace al primer aspecto, para no repetir aquí lo que se ha dicho en otro lado, los invito a repasar este post de Ezequiel Meler, donde, como hace a menudo, recopila los datos relevantes para un análisis sensato, aunque por supuesto no neutro. Como sintetiza Ezequiel en una respuesta: “¿dónde encaja el Plan de Bases Militares para Colombia, que como secretario adjunto Valenzuela conoce? ¿El reconocimiento de los comicios hondureños? ¿La pésima relación entre la nueva administración, Bolivia y Venezuela? Valenzuela fue designado hace un mes, pero en los hechos es parte del equipo Obama desde el minuto cero, y tuvo algún protagonismo, con o sin chapa, en todos estos hechos“
Ahora, creo que está claro que la actitud de Valenzuela en Argentina no fue la que tuvo, por ejemplo, en Brasil. Allí dijo, después de reunirse con el asesor de política exterior de Lula, Marco Aurelio García, “Estoy muy impresionado por las coincidencias en aspectos fundamentales de las relaciones y los puntos de vista similares con relación a diversos asuntos hemisféricos“. Yo también estoy impresionado, después del discurso de Hillary advirtiendo a los países que coqueteaban con Irán, y de la recepción de Lula a Ahmadinejad. Y, como dice Bruschtein, Valenzuela es amigo personal de Fernando Henrique Cardoso, pero no se reunió con él en esta oportunidad.
En Argentina fue diferente. Se reunió, entre otros menos notorios, con Julio Cobos, Mauricio Macri y Francisco de Narváez. tres presidenciables opositores (aunque uno de ellos es actualmente vicepresidente, pero ese es el toque argento). En otra época se habría visto como una señal de cuales candidatos son los preferidos. Tal vez en èsta también. Estamos hablando del subsecretario de Estado para América Latina.
Quien pone el énfasis en el mal presagio para el gobierno argentino que representó el episodio es Horacio Verbitsky en Pág. 12, of course. Aunque por el enfoque que usa y las fuentes que cita pareciera estar expresando la desilusión con Obama del progresismo yanqui, hay un elemento de realismo en su análisis:
“… la aparente opción de la diplomacia estadounidense por el conflicto no es un relámpago en cielo claro. El contexto agrava y explica el episodio. Es útil una somera recapitulación de los hechos más recientes:
- Interferencias en las comunicaciones del helicóptero presidencial con insultos, amenazas y marchas militares, al tiempo que comenzaba el juicio contra el grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada.
- La revista de negocios The Economist pronostica en su anuario 2010 que CFK no terminará su mandato presidencial.
- El presidente de la Sociedad Rural insta al descabezamiento del gobernador bonaerense Daniel Scioli por su ineficiencia en materia de seguridad.
- La Unión Industrial participa en el acto político antigubernativo de la Sociedad Rural. Esa presencia es el germen de una reprise en cierne del Grupo de los Siete, que martirizó en su ocaso al gobierno de Raúl Alfonsín.
- La Asociación Empresaria AEA, formada por los presidentes de los mayores grupos económicos con negocios en el país, coloca en la presidencia a su gerente rentado Jaime Campos y contrata los servicios de comunicación de Jorge Lawson, ex vocero del grupo Arcor, para desarrollar una estrategia mediática más agresiva. AEA ejerce la conducción política de las principales cámaras patronales. El trío que toma las decisiones está formado por Luis Pagani, de Arcor, Paolo Rocca, de la multinacional italiana Techint, y Héctor Magnetto, del Grupo Clarín… Fue el primer grupo de lobby que denunció una presunta “injerencia estatal indebida en el ámbito de las empresas”, que obraría como desestímulo para “las inversiones nacionales y extranjeras”. Si se lee con cuidado, es lo mismo que Valenzuela dijo en su conferencia de prensa.
… En definitiva, Valenzuela no dijo nada distinto de lo que plantean a diario los poderes fácticos, los grandes medios de comunicación, los lobbystas que golpean todas las puertas en Washington, como Emilio J. Cárdenas y los principales partidos de la oposición. La meta es acabar con un proceso político que cada día se les hace más intolerable. Parecería que Obama también es de la partida“
El hecho que Verbitisky suene aquí como una grabación de Carrió, pasada al revés, no desmiente lo que señala. Pero no da ningún dato para entender por qué este proceso político se le hace intolerable a los Estados Unidos. Al Sr. Magnetto, quizás. Al Sr. Biolcatti, puede ser. A demasiados argentinos “crispados”, lamentablemente es asì ¿Pero al Sr. Obama?
Pienso que esta cuestión merece ser explorada con menos despecho ideológico que el que muestra Verbitsky. Especialmente si se toma en cuenta que su voz, la del Horacio, es una de las pocas que ha mostrado que es escuchada – no siempre, seguro – por Kirchner y por Cristina Fernández. Y que esa cuestión implica, nada menos, que las relaciones entre Argentina y la Gran Potencia dominante en el plano militar y, por lo menos por bastantes años, económico.
Ante todo, me animo a corregir lo que considero un error en que incurren muchos analistas bien pensantes. Y otro en el que incurrí yo. El primero, lo expone muy sucintamente Bruschtein al final de otro largo lamento cuando dice “Si ese es el camino que elige Obama, su política no se diferenciaría tanto de la de George Bush“. Algunos blogueros, con esa conmovedora fe que tienen en que, si los de Derecha son los Malos, los que no son de Derecha deben ser Buenos, aclaran que Obama obra así por el chantaje de los republicanos, para aprobar sus políticas sociales internas.
Lo que no eso no aclara es por qué los Demócratas sí se han diferenciado de Bush jr., en lo que hace a América Latina, con una actitud más intervencionista. Es un tema que merece ser analizado con mucho cuidado. No voy a tratar de hacerlo ahora, pero quiero señalar lo que estimo fue un error de apreciación mío. Yo, como otros, sostengo que el gobierno de Bush jr., no tuvo una política coherente hacia nuestra región después del 2001, cuando sus recursos y su atención se desviaron hacia el enfrentamiento en Oriente Medio. Las relaciones quedaron en manos de los lobbys, las burocracias y el Comando Sur. También pensé que la administración de Obama, que heredó el conflicto, más la secuelas de la Crisis del 2008 y ha hecho suya la guerra en Afganistán, seguiría inevitablemente el mismo camino. Por lo que se está viendo, lo que se mencionó arriba, no es así.
Me queda pendiente aportar algo a este problema. Por ahora sólo les ofrezco una discusión sobre Obama, que mantuve, claro! con Manolo, en un post del 4/11/08, el día de su elección. Decía allí “Si ganan los Demócratas – con sólidas relaciones con el mundo financiero de la Costa Este – … Argentina podrá recibir presiones muy fuertes… La vieja máquina de Chicago es un factor decisivo si soy un Demócrata y quiero llegar a ser Presidente de USA. Pero para ser Presidente la máquina de los banqueros de la Costa Este tiene un peso significativo, también. El único elemento objetivo que tengo ahora para medirlo son los que rodean hoy a Obama. Y ahí veo, con preocupación, a las cabezas de la Task Force Argentina”.
Es posible, entonces, que para una administración Demócrata el principio de libre circulación del capital sea tan importante como lo fué para Gran Bretaña, y, en una época, para los mismos EE.UU., el principio de libertad de los mares. Argentina sigue siendo un paria para los mercados internacionales, a pesar de los tímidos intentos kirchneristas por revertir esa situación.
Antes que un estudio detallado, prefiero en este caso aprovechar el blog para plantear algo que hace a los intereses argentinos: hay motivos específicos que hacen a este gobierno más vulnerable a las presiones en este momento. Los diplomáticos también leen las encuestas, esas que le dan mal a Kirchner y bien a Cobos. Y, aunque le moleste a algunos, es necesario tener claro que el gobierno Kirchner tiene una imagen de corrupción entre el progresismo moderado yanqui. No habrá solidaridad en sus medios, ni aún en los “liberales”.
Frente a esta situación, no podemos pedir al gobierno que agache la cabeza. Al contrario, una actitud celosa de la dignidad nacional es el mejor camino, aún desde el más crudo pragmatismo. Pero es un grave error que trate de convertirla en una bandera “kirchnerista”. Porque hoy el oficialismo está débil y permitir que se sumen a sus enemigos internos las presiones internacionales, que hoy son más fuertes que en los buenos tiempos de Bush jr., sería una mala estrategia. Para el gobierno y para el país.
Las declaraciones de Solá -”El gobierno tiene una reacción chavizada” han sido desafortunadas. Las posturas de Ricardo Alfonsín, Pino Solanas y Rubén Giustiniani, en cambio, apuntan al camino correcto. Porque hay una estrategia acertada para los argentinos, más aún que la de impedir vuelva a imperar la lógica del endeudamiento y “darle confianza a los inversores” (recuerdan los radicales la Ley “Banelco”? Era singularmente ineficaz, y no cubría ninguna necesidad racional, sino la de demostrar al FMI, y a través suyo a los inversores, que el gobierno estaba comprometido en bajar el costo laboral).
Lo que debemos hacer los argentinos, y la clase política en general, es mostrar que, sin abandonar la lucha por el poder, podemos acordar posiciones comunes. Tal vez eso ayude a que nuestro país sea tomado más en serio de lo que es hoy.
Escrito por Abel B.
Escrito por Abel B.
Escrito por Abel B. 