la política de Obama y la Argentina

Diciembre 21, 2009

Las recientes declaraciones, y entrevistas, de Arturo Valenzuela, el encargado de asuntos lationamericanos de la administración Obama, en Buenos Aires, causaron mucho revuelo, justificado, en nuestro país. Como la indignación es una buena herramienta política, pero no es muy útil en un blog de reflexión, me parece que vale la pena tratar de ver en qué medida fueron una expresión de una política general hacia América Latina y qué tenían de mensaje para el gobierno argentino.

En lo que hace al primer aspecto, para no repetir aquí lo que se ha dicho en otro lado, los invito a repasar este post de Ezequiel Meler, donde, como hace a menudo, recopila los datos relevantes para un análisis sensato, aunque por supuesto no neutro. Como sintetiza Ezequiel en una respuesta: “¿dónde encaja el Plan de Bases Militares para Colombia, que como secretario adjunto Valenzuela conoce? ¿El reconocimiento de los comicios hondureños? ¿La pésima relación entre la nueva administración, Bolivia y Venezuela? Valenzuela fue designado hace un mes, pero en los hechos es parte del equipo Obama desde el minuto cero, y tuvo algún protagonismo, con o sin chapa, en todos estos hechos

Ahora, creo que está claro que la actitud de Valenzuela en Argentina no fue la que tuvo, por ejemplo, en Brasil. Allí dijo, después de reunirse con el asesor de política exterior de Lula, Marco Aurelio García, “Estoy muy impresionado por las coincidencias en aspectos fundamentales de las relaciones y los puntos de vista similares con relación a diversos asuntos hemisféricos“. Yo también estoy impresionado, después del discurso de Hillary advirtiendo a los países que coqueteaban con Irán, y de la recepción de Lula a Ahmadinejad. Y, como dice Bruschtein, Valenzuela es amigo personal de Fernando Henrique Cardoso, pero no se reunió con él en esta oportunidad.

En Argentina fue diferente. Se reunió, entre otros menos notorios, con Julio Cobos, Mauricio Macri y  Francisco de Narváez. tres presidenciables opositores (aunque uno de ellos es actualmente vicepresidente, pero ese es el toque argento). En otra época se habría visto como una señal de cuales candidatos son los preferidos. Tal vez en èsta también. Estamos hablando del subsecretario de Estado para América Latina.

Quien pone el énfasis en el mal presagio para el gobierno argentino que representó el episodio es Horacio Verbitsky en Pág. 12, of course. Aunque por el enfoque que usa y las fuentes que cita pareciera estar expresando la desilusión con Obama del progresismo yanqui, hay un elemento de realismo en su análisis:

… la aparente opción de la diplomacia estadounidense por el conflicto no es un relámpago en cielo claro. El contexto agrava y explica el episodio. Es útil una somera recapitulación de los hechos más recientes:

- Interferencias en las comunicaciones del helicóptero presidencial con insultos, amenazas y marchas militares, al tiempo que comenzaba el juicio contra el grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada.

- La revista de negocios The Economist pronostica en su anuario 2010 que CFK no terminará su mandato presidencial.

- El presidente de la Sociedad Rural insta al descabezamiento del gobernador bonaerense Daniel Scioli por su ineficiencia en materia de seguridad.

- La Unión Industrial participa en el acto político antigubernativo de la Sociedad Rural. Esa presencia es el germen de una reprise en cierne del Grupo de los Siete, que martirizó en su ocaso al gobierno de Raúl Alfonsín.

- La Asociación Empresaria AEA, formada por los presidentes de los mayores grupos económicos con negocios en el país, coloca en la presidencia a su gerente rentado Jaime Campos y contrata los servicios de comunicación de Jorge Lawson, ex vocero del grupo Arcor, para desarrollar una estrategia mediática más agresiva. AEA ejerce la conducción política de las principales cámaras patronales. El trío que toma las decisiones está formado por Luis Pagani, de Arcor, Paolo Rocca, de la multinacional italiana Techint, y Héctor Magnetto, del Grupo Clarín… Fue el primer grupo de lobby que denunció una presunta “injerencia estatal indebida en el ámbito de las empresas”, que obraría como desestímulo para “las inversiones nacionales y extranjeras”. Si se lee con cuidado, es lo mismo que Valenzuela dijo en su conferencia de prensa.

… En definitiva, Valenzuela no dijo nada distinto de lo que plantean a diario los poderes fácticos, los grandes medios de comunicación, los lobbystas que golpean todas las puertas en Washington, como Emilio J. Cárdenas y los principales partidos de la oposición. La meta es acabar con un proceso político que cada día se les hace más intolerable. Parecería que Obama también es de la partida

El hecho que Verbitisky suene aquí como una grabación de Carrió, pasada al revés, no desmiente lo que señala. Pero no da ningún dato para entender por qué este proceso político se le hace intolerable a los Estados Unidos. Al Sr. Magnetto, quizás. Al Sr. Biolcatti, puede ser. A demasiados argentinos “crispados”, lamentablemente es asì ¿Pero al Sr. Obama?

Pienso que esta cuestión merece ser explorada con menos despecho ideológico que el que muestra Verbitsky. Especialmente si se toma en cuenta que su voz, la del Horacio, es una de las pocas que ha mostrado que es escuchada – no siempre, seguro – por Kirchner y por Cristina Fernández. Y que esa cuestión implica, nada menos, que las relaciones entre Argentina y la Gran Potencia dominante en el plano militar y, por lo menos por bastantes años, económico.

Ante todo, me animo a corregir lo que considero un error en que incurren muchos analistas bien pensantes. Y otro en el que incurrí yo. El primero, lo expone muy sucintamente Bruschtein al final de otro largo lamento cuando dice “Si ese es el camino que elige Obama, su política no se diferenciaría tanto de la de George Bush“. Algunos blogueros, con esa conmovedora fe que tienen en que, si los de Derecha son los Malos, los que no son de Derecha deben ser Buenos, aclaran que Obama obra así por el chantaje de los republicanos, para aprobar sus políticas sociales internas.

Lo que no eso no aclara es por qué los Demócratas sí se han diferenciado de Bush jr., en lo que hace a América Latina, con una actitud más intervencionista. Es un tema que merece ser analizado con mucho cuidado. No voy a tratar de hacerlo ahora, pero quiero señalar lo que estimo fue un error de apreciación mío. Yo, como otros, sostengo que el gobierno de Bush jr., no tuvo una política coherente hacia nuestra región después del 2001, cuando sus recursos y su atención se desviaron hacia el enfrentamiento en Oriente Medio. Las relaciones quedaron en manos de los lobbys, las burocracias y el Comando Sur. También pensé que la administración de Obama, que heredó el conflicto, más la secuelas de la Crisis del 2008 y ha hecho suya la guerra en Afganistán, seguiría inevitablemente el mismo camino. Por lo que se está viendo, lo que se mencionó arriba, no es así.

Me queda pendiente aportar algo a este problema. Por ahora sólo les ofrezco una discusión sobre Obama, que mantuve, claro! con Manolo, en un post del 4/11/08, el día de su elección. Decía allí “Si ganan los Demócratas – con sólidas relaciones con el mundo financiero de la Costa Este – … Argentina podrá recibir presiones muy fuertesLa vieja máquina de Chicago es un factor decisivo si soy un Demócrata y quiero llegar a ser Presidente de USA. Pero para ser Presidente la máquina de los banqueros de la Costa Este tiene un peso significativo, también. El único elemento objetivo que tengo ahora para medirlo son los que rodean hoy a Obama. Y ahí veo, con preocupación, a las cabezas de la Task Force Argentina”.

Es posible, entonces, que para una administración Demócrata el principio de libre circulación del capital sea tan importante como lo fué para Gran Bretaña, y, en una época, para los mismos EE.UU., el principio de libertad de los mares. Argentina sigue siendo un paria para los mercados internacionales, a pesar de los tímidos intentos kirchneristas por revertir esa situación.

Antes que un estudio detallado, prefiero en este caso aprovechar el blog para plantear algo que hace a los intereses argentinos: hay motivos específicos que hacen a este gobierno más vulnerable a las presiones en este momento. Los diplomáticos también leen las encuestas, esas que le dan mal a Kirchner y bien a Cobos. Y, aunque le moleste a algunos, es necesario tener claro que el gobierno Kirchner tiene una imagen de corrupción entre el progresismo moderado yanqui. No habrá solidaridad en sus medios, ni aún en los “liberales”.

Frente a esta situación, no podemos pedir al gobierno que agache la cabeza. Al contrario, una actitud celosa de la dignidad nacional es el mejor camino, aún desde el más crudo pragmatismo. Pero es un grave error que trate de convertirla en una bandera “kirchnerista”. Porque hoy el oficialismo está débil y permitir que se sumen a sus enemigos internos las presiones internacionales, que hoy son más fuertes que en los buenos tiempos de Bush jr., sería una mala estrategia. Para el gobierno y para el país.

Las declaraciones de Solá -”El gobierno tiene una reacción chavizada” han sido desafortunadas. Las posturas de Ricardo AlfonsínPino Solanas y Rubén Giustiniani, en cambio, apuntan al camino correcto. Porque hay una estrategia acertada para los argentinos, más aún que la de impedir vuelva a imperar la lógica del endeudamiento y “darle confianza a los inversores” (recuerdan los radicales la Ley “Banelco”? Era singularmente ineficaz, y no cubría ninguna necesidad racional, sino la de demostrar al FMI, y a través suyo a los inversores, que el gobierno estaba comprometido en bajar el costo laboral).

Lo que debemos hacer los argentinos, y la clase política en general, es mostrar que, sin abandonar la lucha por el poder, podemos acordar posiciones comunes. Tal vez eso ayude a que nuestro país sea tomado más en serio de lo que es hoy.


una breve respuesta sobre Evo Morales

Diciembre 18, 2009

En la columna de comentarios del post anterior – que no casualmente versaba sobre la ceguera que los intelectuales pueden asumir ante los hechos – respondí a un visitante con la frase “Por suerte para sus compatriotas, en el gobierno de Bolivia (Evo Morales) aplica su sentido común de cocalero“. Y un asiduo visitante del blog, el Anónimo Bostero, me pidió que la explicara.

He tenido un par de días agitados, y me demoré en las respuestas. Además, algunos otros visitantes del blog pueden haberse interrogado sobre el porqué de algunas menciones mías aprobatorias del Evo (olvidando por ejemplo, este otro post), y entonces doy una contestación general. No soy experto en Bolivia, pero conozco lo suficiente para saber que es una parte clave de una unidad iberoamericana, si ésta llega a existir.

Evo Morales, mucho antes de ser político, se dedicó al (muy humilde) negocio familiar del cultivo de coca. Contribuyó a organizar a los otros colonos aymará que cosechaban como él en San Francisco, Cochabamba, y llegó a ser el máximo dirigente de una federación de campesinos cocaleros que se resistía a los planes gubernamentales para la erradicación del cultivo de la hoja de coca. Piensen en él como una versión aymará de Buzzi o de Llambías. Ahora, como político, tiene más el estilo Kirchner.

Como dije, no soy un conocedor profundo de lo que fue el Alto Perú, y antes el Tahuantisuyo, y juzgarlo es una prerrogativa de los bolivianos. Pero les sugiero que lean – si se manejan en inglés – el siguiente informe Bolivia: The Economy During the Morales Administration . Para los que no dominan el idioma, o desconfían de las fundaciones yanquis, les traduzco el primer párrafo “El crecimiento económico de Bolivia en los últimos cuatro años ha sido mayor que en cualquier otro momento en los últimos 30, un promedio del 5,2 por ciento anual desde que la actual administración asumió el cargo en 2006. El crecimiento del PIB previsto para 2009 es el más alto en el hemisferio“. Y las cifras no son del Center for Economic and Policy Research, sino de fuentes oficiales, incluído el Fondo Monetario Internacional. Ya no se puede confiar en nadie.


El discurso de Evo

Diciembre 7, 2009

Dados los resultados electorales en Bolivia, pensé que sería interesante reproducir el ùltimo discurso con el que Evo cerró su campaña en El Alto.

Otros motivos son porque su contenido algo tiene que ver con un tema que hemos discutido a menudo en este blog, la última vez aquí. Y también porque algunos de los amigos que me visitan se mostraron incrédulos cuando dije que en mi opinión – que en esto coincidía, curiosamente, con diplomáticos de carrera del Departamento de Estado yanqui – de ese trío tan mentado en Amèrica del Sur, Chàvez, Correa y Morales, el boliviano era de lejos el más serio.

Esta es la versión que el corresponsal de Clarín, Pablo Stefanoni, recogíó:

Aeropuertos, represas, rutas asfaltadas, fundiciones de minerales, grandes puentes sobre los ríos amazónicos, una computadora para cada maestro, comunicaciones baratas para todos, polos de desarrollo, industrialización del litio y del hierro, plantas de geotermia, exportación de energía eléctrica, plantas de etano, etileno, metanol, ampliación de la nueva línea aérea estatal. E, infaltable, la propuesta estrella de la campaña electoral del MAS: la compra de un satélite de comunicaciones a China, por 300 millones de dólares, bautizado Túpac Katari en honor al caudillo aymara que se rebeló contra la colonia española en el siglo XVIII.

Evo Morales sintetizó punto por punto, en su largo último discurso de campaña en El Alto, el programa desarrollista y modernizador con el que mañana, según todas las encuestas, será ampliamente reelegido para cinco años más a cargo del Poder Ejecutivo.

Bajo este “optimismo tecnológico”, el viceministro de tecnología, Roger Carvajal, dijo hace pocos días que en los quince años de vida útil del satélite, los bolivianos deberán capacitarse para construir otro que sea 100% boliviano. Y la propaganda del MAS anuncia que “Bolivia ingresa a la era espacial de las comunicaciones”.

Quienes en el cierre de campaña del jueves esperaban un discurso “ancestralista” o antimoderno se equivocaron.

En su lugar, el primer presidente indígena de Bolivia buscó proyectar la imagen de un país desarrollado y moderno, lleno de fábricas estatales, donde “el campo sea más desarrollado que la ciudad”, y la gente pueda ir “con su coche o en avión a pasar un fin de semana a la Amazonia”.

Una Bolivia donde “el Estado tenga sus propias fábricas de cemento. En ese momento, empezaremos a pavimentar caminos, de cantón a cantón, de provincia a provincia, de comunidad a comunidad”, anunció Evo Morales quien ayer inspeccionó la entrega de ingenios a las cooperativas mineras y una fábrica de tractores instalada en Cochabamba.

Varios “turistas revolucionarios” extranjeros se mostraban algo sorprendidos por el tono desarrollista del discurso, alejado de sus apelaciones eco-comunitarias a favor de la Pachamama en el exterior.

Pero los bolivianos de a pie aplaudían cada una de las obras anunciadas o ya realizadas, para dar el “gran salto industrial”.

Por supuesto, son promesas electorales. Pero cuáles promesas un dirigente hace, y su pueblo recibe con entusiasmo, creo, es un elemento a tomar en cuenta. Eso sí, no voy a decir algo parecido a una frase de los ´80 “Patria querida, dame un presidente de origen aymará”. Los datos demográficos indican que probablemente tenemos que esperar no menos de 25 años.


P.D. (que no necesita traducción)

Diciembre 7, 2009

(Cliquear sobre la imagen para verla ampliada. Los datos son del International Institute for Strategic Studies. La información para U.S.A. está actualizada a 2008, según datos del Departamente de Defensa. Para el resto del mundo, son proyecciones basadas en las cifras de 2006, última fecha con estadísticas precisas)

El cuadro que antecede – que encontré en el blog yanqui IKN, que además tiene muy buena información sobre Latinoamérica, en particular sobre minería – me parece un buen adjunto al post anterior, y confirma algunas de las evaluaciones de Laidi.

Eso sí, conviene tener presente la frase atribuída a Napoléon, que de eso sabía “Con las bayonetas se puede hacer todo, menos sentarse sobre ellas“.


algo aburrido: el poder global

Diciembre 4, 2009

El profesor Zaki Laïdi, director de investigaciones del Centro de Estudios Europeos, publicó ayer este artículo en The Financial Times. Lo he traducido – como lectura para el fin de semana – porque, aunque no dice aquí nada sorprendente, hace un repaso bastante completo de las realidades de poder globales, tal como se ven desde Europa. Y Europa, que ya no es el centro del mundo, sigue siendo un buen lugar para verlo como lo ven los europeos y también los que hoy tienen la manija (Hegel decía algo así como que la lechuza de la sabiduría levantaba vuelo cuando caía la noche. A propósito, le recomiendo al Comandante Cansado, conocedor del proceso de unificación europeo, este trabajo de Laidi sobre sus posibilidades, por si no lo conoce).

Si podemos retirar la atención unos minutos de nuestras fascinantes internas locales, y de la infinita maldad de los kirchneristas / antikirchneristas, vale la pena leerlo. Lo que no significa, por supuesto, suscribir todo lo que dice. El enfrentamiento de los EE.UU. con el dividido mundo musulmán, en el arco que va desde el Medio Oriente al centro de Asia, le dio, en los hechos, a América del Sur una libertad de maniobra sin precedentes en los tiempos de Bush. Si con Obama en la Casa Blanca no está pasando lo mismo, cabe que nos preguntemos cómo debemos manejarnos con el Partido Demócrata en el poder (Tampoco esto es sorprendente. Los demócratas de Atenas, en los tiempos de Pericles, fueron mucho más imperialistas que los oligarcas)

Porqué Obama no quiere un orden mundial multipolar

Tan recientemente como hace cinco años, no era posible hablar en serio sobre el sistema internacional, sin la premisa de una superpotencia americana ejerciendo el poder de vida y muerte sobre el planeta.

Hoy en día, la simplificación obra al revés. Se ha convertido en lugar común decir que los EE.UU. están en declive y el Presidente Barack Obama representa a unos Estados Unidos que aceptan con gusto que vivimos en un mundo multipolar.

Sin embargo, esta hipótesis es discutible. Si el mundo es multipolar, lo es muy imperfectamente, y la diplomacia norteamericana tiene como objetivo mantener las cosas así.

El poder está expresada en términos de tres activos: la riqueza material, sin la cual nada es técnicamente posible (el colapso de la Unión Soviética es un ejemplo de ello), el poder estratégico, que implica la capacidad de proyectar la fuerza propia a la periferia y más allá, y, por último, lo que podría llamarse el instinto de poder – es decir, la voluntad de opinar sobre los asuntos mundiales. Este último puede ser a través de las ideas, las capacidades o el atractivo de su forma de vida (el soft power).

La evolución de las relaciones de poder es más palpable en el frente material, aunque, contrariamente a la opinión general, el cambio en el poder desde el Occidente al Asia ha sido un proceso relativamente lento. Ahora hay cuatro grandes centros de poder económico: los EE.UU., Europa, China y Japón. Son seguidos muy lejanamente por India, Brasil y Rusia. Sin embargo, es importante señalar que el producto interno bruto de Rusia, por ejemplo, sólo representa el 1 por ciento del PIB mundial, frente a un 22 por ciento de participación para los EE.UU.. Este es un largo camino a la multipolaridad económica, que requeriría que el poder de los distintos centros deba ser más o menos equivalente.

En el ámbito estratégico, el desequilibrio es aún más sorprendente: hay una superpotencia militar que supera a todos las demás juntas (los EE.UU.), una potencia en ascenso (China), un poder que vive de su pasado y sólo puede mantener su rango a fuerza de sus recursos energéticos (Rusia), y una plétora de actores de tamaño medio cuya proyección de la capacidad militar sigue siendo muy débil.

No hay evidencia alguna de movimiento hacia la multipolaridad estratégica. Además de China, que tiene la voluntad y los medios, y Rusia, que tiene la voluntad, pero no necesariamente los medios, no creíble poder global ha surgido como aspirante. Brasil y la India son ciertamente cada vez más fuerte militarmente. Sus ambiciones estratégicas, sin embargo, siguen siendo regionales para el futuro previsible. Además, el ascenso de China podría reforzar la dependencia estratégica de Japón a los EE.UU., a pesar de sus desavenencias.

El mismo paradigma se aplica a Europa en relación con el desafío de Rusia. Europa es la única región del mundo que se niega a aumentar el gasto militar, como si los europeos tenían una vez por todas decidido tercerizar su defensa a los EE.UU.. El Tratado de Lisboa no cambiará nada en este frente. Los intentos de crear una industria europea de defensa han mostrado las incontables debilidades de Europa.

En cuanto al instinto de poder, mientras que muchos países, sin duda, lo tienen, no muchos tienen los medios a la altura de sus ambiciones. Rusia tiene un arsenal militar importante. Pero el poder no se equipara con la fuerza. También tiene que ver con la atracción. Rusia se caracteriza por su falta de atractivo para casi todos en el mundo, salvo en los regímenes que han tenido un roce con el Occidente.

Mientras tanto, Europa se enfrenta al hecho de que no es un estado. La única influencia que manda es normativo, la capacidad de moldear el mundo a través de la difusión de las normas en la regulación global – finanzas, medio ambiente, seguridad alimentaria, y así sucesivamente. Esto está lejos de ser insignificante, pero no puede compensar la falta de poder estratégico.

En cualquier caso, está claro por qué los EE.UU. no abraza la retórica de un mundo multipolar que pondría en pie de igualdad con otros actores importantes del mundo. No hay ninguna razón para que Washington acepte una reconfiguración del orden mundial, mientras siga manteniendo una ventaja considerable sobre otros países en las tres áreas. Es lógico que la administración de Obama prefiere hablar en términos de las asociaciones en lugar de la multipolaridad.

Los EE.UU. entienden que ya no puede dominar el mundo a su antojo, y que la brecha que la separa del resto se ha reducido. Como resultado, los EE.UU. necesitan al resto del mundo para mantener su preeminencia, no para acabar con ella. El objetivo es seleccionar socios privilegiados de la acción internacional, a fin de mantener el liderazgo en todos los ámbitos.

El mundo en la actualidad comparte tres programas mundiales: la agenda estratégica que sigue masivamente dominado por los EE.UU., la agenda económica, que se distribuye más ampliamente, y la agenda del clima, donde los EE.UU. están claramente a la defensiva.

La administración de Obama está tratando de quedarse en el corazón del juego, dando cabida a otros pero evitando que surja una coalición que podría forzar su mano en un tema particular, como quedó demostrado recientemente por su devaluación de la cumbre de Copenhague, o el surgimiento de un rival que podría tomar su lugar (China).

Por supuesto, la estructura del sistema internacional está en perpetua evolución y la fuerza de voluntad de los Estados Unidos por sí sola no será suficiente para congelar el juego. Sería un error, sin embargo, subestimar la influencia norteamericana, después de haber sobrestimado enormemente que durante tanto tiempo. Un error aún mayor sería la conclusión de que los EE.UU. ha abandonado su intento de seguir controlando el juego, por todo el encanto personal de Obama.


Minaretes, crucifijos y prohibiciones

Diciembre 2, 2009

Este es un tema lejano para los sudamericanos – gracias a Dios, Alá o lo que sea que uno agradezca por lo bueno que le toca. Pero hemos hablado hace muy poco de Europa en este blog, y además tengo ganas de escribir unas líneas sobre este asunto. Creo que aporta luz sobre algunas cosas importantes.

Suiza votó la semana pasada en referéndum prohibir la construcción de nuevos minaretes en mezquitas islámicas en el país. La propuesta fue aprobada por un 57,5 por ciento de los votos… La noticia, francamente, no me sorprendió demasiado. Acordaba con la imagen de geriátrico prolijo, lleno de jubilados desconfiados de todo lo que no fueran sus mascotas, que, bueno, era la imagen que me había quedado de la Europa germánica, antes de mi viaje por España e Italia y de conocer a los amigos de mi sobrino, que hizo parte de su secundario en Alemania. Y, después de todo, no era una imagen arbitraria, aunque no fueran todos así.

Hay algo que me llamó la atención (pueden, si quieren, rastrearlo por Google Noticias) y que sí, me hizo pensar en casa:  la discusión del asunto en Europa tomó enseguida un tinte político ideológico. El progresismo rechaza la prohibición. La centro izquierda culturosa chasquea los labios, recuerda que la medida tuvo votantes de izquierda y derecha y menciona “lo mal que afronta Europa su multiculturalidad“.

La derecha europea, por su lado, atacaProhíben los crucifijos por laicismo pero defienden los minaretes por ir de multiculturales” (el Tribunal Europeo de Estrasburgo había planteado recientemente eliminar los crucifijos en los edificios públicos). Y la islamofobia – ahora que comunistas y anticomunistas han quedado un poco anticuados – lanza argumentos que suenan… familiares “No es intervencionista tratar de mantener la cultura de la libertad y sí lo es limitarse a afirmar la libertad religiosa mientras crecen los que, amparándose en ésta, quieren suprimirla“.

Fuera de esto queda, por supuesto, el Vaticano, que, con una experiencia de dos mil años, tiene claro que su adversario principal hoy no es el Islam sino la indiferencia, y condena por igual la prohibición de los minaretes y de los crucifijos. Pero… me permito insinuar que tal vez también la Santa Sede puede aprovechar la ocasión para reexaminar una vieja confianza en las prohibiciones en general.

Creo que algunos ya se dan cuenta de lo otro que también me resulta familiar: La estupidez práctica de los discursos de ambos lados (Como en nuestro debate sobre la “inseguridad”, por ejemplo). Hay no menos de 20 millones de musulmanes en Europa (los delirantes hablan de 50); y sus números crecen más rápido que los de los no musulmanes. Y no son “multiculturales”; creen en Dios, su Profeta y sus tradiciones. ¿Alguien puede creer en serio que la prohibición de construir minaretes va a hacer que dejen de ser musulmanes o que vuelvan a “sus países” – que, en muchos casos, son los de sus padres o sus abuelos, pero no los de ellos? ¿O que la prohibición de “discriminar” funcionará mejor que en nuestras canchas de fútbol, o en las europeas?

No puede decirse que las prohibiciones nunca funcionan. Lo hacen cuando hay una gran desproporción de fuerza de un lado, y la decisión de emplearla. Los shogunes de Japón, por ejemplo, extirparon el cristianismo en sus islas en el siglo XVII, y hay otros ejemplos en la historia. Pero no son muchos. Lo habitual es que la prohibición fortalezca la autoconciencia del sector discriminado y lo desafíe a superarse. El caso de los judíos en Europa es un ejemplo conocido, pero está muy lejos de ser el único. Los armenios en el Imperio Otomano, los chinos en el Sudeste de Asia y en el Oeste norteamericano, los burgueses en ese mismo Japón enclaustrado,…

El tema de la Derecha europea me interesa porque tiene también resonancias entre nosotros, y en particular me recuerda una discusión que tuve con Ezequiel Meler sobre si la Derecha local había cambiado o no. Está claro que la Derecha europea lo ha hecho. El último gran pensador – para mí – de esa derecha, Spengler (Heidegger no fue un pensador de derecha; sí un avatar del romanticismo alemán, perdido – deliberadamente – en las fantasías vitalistas del nazismo) decía que la marca de una Nación fuerte era que podía incorporar elementos diversos en su ser, permaneciendo fiel a sí misma. Justamente, ponía como ejemplo a Inglaterra, de la cual el judío Disraeli había sido uno de sus grandes Primeros Ministros. La derecha europea hoy está representada por Berlusconi y Rajoy, más o menos como aquí por Macri. No Ezequiel, no es lo que era.

Y el progresismo… Indigno heredero de la tradición republicana francesa, y de Napoleón, que construyeron un patriotismo ferviente con católicos, librepensadores, protestantes, judíos y masones. Desde este lado del Atlántico, mantengo lo que debatí aquí hace poco con AyJ y Comandante Cansado. El nivel de vida, los beneficios sociales no sustituyen a un patriotismo europeo, lo único, a mi modo de ver, que puede integrar culturas diferentes.

Y desde este lado del Atlántico, me siento… optimista en cuanto a nuestra realidad. La nacionalidad argentina todavía estará en proceso de formación, quizá, pero no ha tenido problemas en integrar, asimilar, todas las etnias de Europa, y árabes y judíos. Se nota en que los defectos de los argentinos de esos diferentes orígenes son muy parecidos.

Y ahora mismo lo estamos haciendo con chinos (los que no se van a USA, que son muchos), japoneses, coreanos, y bolivianos y paraguayos (se hacen de Boca, pero bueno, nada es perfecto). Esta capacidad de amalgama es común a los patriotismos iberoamericanos: Brasil incorporó a su herencia africana mucho más fácilmente que los Estados Unidos. Bolivia se ha mantenido unida por más de 180 años, dividida como está entre dos realidades tan distintas (tres, con la Sierra) como la Puna quechua y aymará y el Oriente guaraní.

Otro aspecto que me parece interesante es que este patriotismo argentino – imperfecto como es, lo repito – no tiene problemas en aceptar, por lo menos teóricamente – el concepto de una hermandad iberoamericana. Es cierto, que una minoría no pequeña de argentinos rechaza el concepto. Pero también es, en muchos casos, la misma que rechaza las pieles morochas de sus compatriotas y fantasea con Estados Unidos y con Europa. Es una minoría más pequeña y menos influyente de lo que solía ser. Pero – como insisto en esta entrada – las discusiones culturales no se ganan con argumentos, y menos con prohibiciones. Sino con la elocuencia de algo que funciona.


pensando en Honduras

Noviembre 30, 2009

En la blogosfera hoy se comenta, con diversos grados de entusiasmo, la elección de Pepe Mujica en Uruguay. Importante y cercano como el tema es, yo prefiero invitar a pensar en la elección de Porfirio Lobo en Honduras. Porque se aprende más de las cosas que salen mal que de las que salen bien.

Sale mal, me interesa señalar, para la “civilización iberoamericana”, esa difusa identidad que cuestionadores intelectuales y adversarios geopolíticos, como Huntington, perciben mejor que la mayoría de nuestros compatriotas. El tema no pasa, por supuesto, por si Zelaya es bueno o malo para Honduras. Sino por la necesidad de reglas estables y aceptadas por la gran mayoría, y por el resto de los países miembros, para el juego político.

Y como dije en este blog el 30 de junio: “El acuerdo básico en que descansa la politica en los países más o menos serios es que los militares están para hacer la guerra y – en algunos casos, como en China y en Cuba – dirigir empresas estratégicas. Pero no para interpretar ni reformar constituciones, que, como dijo un pensador argentino, “no es asunto del arma de caballería“.

Otras de mis previsiones en ese post no se vieron confirmadas por la realidad, esa vieja testaruda. Por eso conviene enfrentar los hechos como aparecen a hoy:

1) Latinoamérica no es un área importante para la política norteamericana. Ni siquiera el creciente protagonismo de Brasil ha hecho que se perciba en sus círculos de poder la necesidad de establecer una estrategia única. La política de USA para los países de la región sigue siendo determinada por sus equilibrios internos. No es sorprendente. Durante décadas el factor más persistente en su política hacia Cuba, y, desde la caída de la URSS, el decisivo, ha sido la colectividad cubana en Florida y su peso electoral.

2) Brasil ha jugado fuerte en esta crisis, y los límites de su influencia han quedado muy claros. Pero no estoy seguro que pueda hablarse de una derrota brasileña. 10, aún 5 años atrás, hablar de su influencia en América Central era una fantasía. La región era coto exclusivo de USA, y, a lo sumo, de México.

3) La capacidad de Chávez de influir en los acontecimientos en su vecindad geográfica se ha mostrado como mucho menor que la brasileña. Menor aún que la de Argentina o de España, cuyo respaldo diplomático fue cortejado por Zelaya y por el gobierno yanqui. No existiendo ya – afortunadamente – una generación de jóvenes dispuestos a matar y morir por la Revolución, como tuvo Castro, su influencia se limita al micrófono. Y a los petrodólares, de los cuales los norteamericanos tienen muchos más.

4) El hecho más indiscutible y brutal: se ha fortalecido, al menos por ahora, el golpe de estado hondureño.

Justamente ayer Manolo publicó uno de sus provocativos posts sobre “Técnica del Golpe de Estado”, el clásico maldito de Curzio Malaparte. Yo le decía:

“Sin duda, un libro extraordinario. Su descripción de los “golpes” de Trotsky, de Mussolini, de Pilsudsky,  de los “contragolpes” de Stalin y de los socialdemócratas alemanes… Una pieza de la literatura política clave del siglo XX, aún con sus falencias. Porque Malaparte estaba enamorado de la “técnica” del golpe de estado – que describió como nadie – y omitió analizar las condiciones que lo hacían posible. La jactancia de Trotsky “las condiciones no importan” era sólo una jactancia vacía, y la historia subsiguiente del troskismo lo demostró. En Argentina tuvimos un caso típico: la sangrienta tragicomedia de Gorriarán Merlo en La Tablada.

Hay un libro posterior de Edward Luttwak, Coup d’Etat: A Practical Handbook que no tiene la originalidad y brillantez del italiano, pero analiza las condiciones para los golpes que estudió Malaparte: un país dividido por mitades entre izquierda y derecha, enfrentadas a muerte, como en la Europa de entreguerras (Y, agrego yo, como la Argentina de 1955, dividida entre peronistas y antiperonistas).

Luttwak procede a analizar la metodología, un “manual práctico”, de los golpes del Tercer Mundo, que caracterizaron la etapa histórica siguiente: una sociedad donde la política, el control del Estado, se disputa entre elites, con la masa de la población alienada del poder. El de Honduras evidentemente se inscribe entre estos.

La lección para nuestros gobiernos, para nuestras sociedades, de estos dos autores y, con más elocuencia, de la realidad, parece ser muy clara:

Lección “Malaparte”: encontrar mecanismos para desactivar, al menos en sus aspectos más simbólicos, es decir, más políticos, los enfrentamientos que invulucren a grandes porcentajes de la población. El Congreso, caras nuevas en política, son herramientas tradicionales.

Lección “Luttwak”: incorporar rápidamente a los sectores excluídos a la actividad política y al imaginario nacional. Esto lo hizo hace mucho en Argentina el peronismo y, a pesar de sus muchos errores, es la causa que todos los golpes que se dieron contra él no afectaron su supervivencia hasta hoy.


carta desde las Europas de la mente

Noviembre 30, 2009

Como se deja ver en el post anterior, soy de los que consideran que el nombramiento de una figura anodina como primer Presidente de la Unión Europea ha sido, peor que un error político, una desubicación histórica en lo que hace a la construcción de una Europa para este siglo.

Me explayé sobre esto en conversaciones privadas, lo que llevó a que recibiera un jugoso mail de mi amigo Harry. Los que han leído sus comentarios en este blog saben que, además de un antikirchnerismo de piel y una tendencia a sarcasmos contra provincianos y progres (aclaro que los primeros los ha reconocido como un error desgraciado; los segundos no) une un conocimiento extenso de política internacional en general y de Europa en particular. Lo adquirió, entre otras ocasiones, con una estadía en el Viejo Continente desde fines de los ´70 hasta bien entrados los ´90, y se nota.

No estoy del todo de acuerdo con lo que dice aquí – o, más precisamente, creo que hay elementos importantes faltando – pero me pareció que valía la pena reproducirlo.

Coincido con vos en el tema europeo. El continente eligió no ser protagonista. La candidatura de Máximo D´Alema era irreprochable y su pasado comunista, una banalidad. Porque Giorgio Napolitano, el  presidente, es un veterocomunista, hijo bastardo de los Saboya y a quién le interesa eso. Allí el enfrentamiento es dentro de la derecha, la que gira hacia el centroizquierda liberal de Fini – una lección para los derechistas argentinos – y el carisma de Berlusca que aún en decadencia es convocante.

Yo pensé que los british sacrificaban a Blair para tener al laborista británico ad honorem D´Alema, pero todo ha terminado en figuras de segunda línea. Europa sigue empeñada en una construcción lenta. Miterrand, a quien respeto cada vez más cortó la discusión en su tiempo diciendo “Señores: hagamos una Europa de dos velocidades, el que llega a la primera posición voila, el resto a la segunda”

Cuando Alemania cedió la presidencia del Parlamento Europeo a Simone Veil también fue muy inteligente, elegían a una intelectual judía resistente, sobreviviente y francesa pero de origen alemán y Giscard ya les había planteado “el primer presidente no puede ser alemán, hay que buscar el híbrido”

… Veo que la retrocesión es mundial en materia de política concreta…

Acá el tema central es Brasil, dado que la Argentina  es y será visceralmente antiamericana, no creo que eso se remonte por Obama, se parece mucho a Kennedy en sus vacilaciones y confirma plenamente la disección de Aron en la Republica Imperial.

El problema es que nuestro país no puede quedarse sin USA y sin Brasil y solo con  la ventriculización chavista.

La Unión Europea es blanda y busca ponerse TODAVÍA sus pantalones largos!, para USA no somos creíbles ni ellos lo son para nosotros, tratemos de no pelearnos con Brasil, porque si gana Mujica en Uruguay  no será una victoria tupamara como creen los imbéciles, será una nueva victoria de Brasil.

El  flanco débil de Chávez es haber comprado el problema iraní sin ninguna ventaja para Venezuela.

Como nosotros cometemos un error al hacer de la AMIA una especie de Malvinas de izquierda, esos totems que coartan la libertad de acción internacional…


Dubai y el camello del Sr. Obama

Noviembre 27, 2009

Un tanto para la blogosfera, y van… El comentario más preciso – hasta ahora – “Nadie se la vió venir…”, lo hacen en CalculatedRisk , donde reúnen una buena cantidad de links sobre el asunto. Aquí el alerta local lo dió nuestro amigo AyJ, seguido de cerca por Manolo.

Es un poco temprano para los análisis serios, que empezarán a hacer los economistas cuando recobren el aliento (No tengo expectativas muy altas. Todavía no encuentro un desarrollo teórico original sobre la Crisis global que justamente estábamos dando por superada… Keynes, Schumpeter, còmo se los extraña). Por ahora, la descripción más concisa, y relevante para nosotros, la hacen, naturalmente, en Bloomberg.com (la lucidez del bolsillo propio). Empieza “Dubai shook investor confidence across the Persian Gulf after its proposal to delay debt payments risked triggering the biggest sovereign default since Argentina in 2001 / Dubai sacudió la confianza de los inversores a través de todo el Golfo Pérsico luego que su propuesta de demorar los pagos de su deuda amenaza con provocar el default soberano más grande desde el de 2001 de…¿cuál era el nombre?

Recomiendo que se aguanten la traducción al mexicano de esta nota de Robert Fisk y que la lean. Muestra (la lucidez inglesa sobre sus viejas colonias) algo de la posible cocina de esta decisión. Y brinda algunos datos que los profesionales y los aficionados a la polìtica global deben empezar a tomar en cuenta, abandonando ese mundo centrado en el Atlántico Norte (USA + Europa Occidental) que ya se está quedando… anticuado. Este párrafo, por ejemplo:

Existen, sin embargo, dos realidades básicas sobre Dubai, que, de manera nada sorprendente, no han logrado figurar en la especulación de los mercados internacionales ni en los análisis financieros de los periódicos. La primera es que Dubai puede descubrir muy pronto que es un satélite, no de su capital, Abu Dhabi, sino de India. Los más importantes comerciantes de Dubai son de nacionalidad india y tienen el monopolio no sólo del oro, sino hasta el de las librerías. El patio de recreo del jeque Mohamed está a sólo dos horas en avión del oeste de India. Hasta 1962 (hay que ser viejo para entender el mundo económico de los emiratos), la rupia india era la moneda oficial de la región del golfo Pérsico, incluido Kuwait” (Rastros del British Raj, claro. Pero ahora con nuevos dueños).

Por mi parte, sólo puedo agregar una… inquietud. No es más que eso. Pero parte de un hecho muy evidente: Los Sres. Obama, Brown, Sarkozy, la Sra. Merkel y la dirigencia política y económica, representada por ellos, de ese mundo centrado en el Atlántico Norte ha adoptado frente a la Crisis global una política de encarar solamente las medidas imprescindibles, eligiendo entre ellas las más convencionales, minimizando los cambios en el esquema de poder económico. Los japoneses han sido fanáticamente prudentes desde 1945. Y los chinos, con algunas excepciones muy precisas, desde que Confucio los adoctrinó.

Es natural, y defendible. Dejando de lado que nuestra generación, como muchas otras, cuando joven se enamoró de la idea de la Revolución – y algunos sectores del poder se creyeron que había un peligro serio que la hicieran y reaccionaron monstruosamente; dejando de lado episodios menos trágicos como los jóvenes y algunos pendeviejos que creen que los Kirchner están haciendo la Revolución… la mayoría de las personas no quiere revoluciones, si no se ven arrastradas a ellas. Reformas serias en las relaciones de poder – una revolución es eso – no se hacen sin costos graves, y la historia muestra que tienen consecuencias impredecibles. Napoléon no era diputado a la Convención. Las privatizaciones de Yeltsin no estaban en los planes de los que asaltaron el Palacio de Invierno.

Obama, entonces, evidentemente, pese a las críticas de Krugman y de sus propios seguidores más jóvenes, ha elegido la estrategia preferida por los grandes bancos (era esperable, dadas las relaciones históricas del Partido Demócrata con Wall Street), aceptando, por ejemplo, las cifras de desempleo, a cambio de recuperar la “salud financiera” de la economía. Las caídas de A.I.G., Lehman, el incremento de la emisión monetaria… son vistos como precios de una estrategia prudente. Ahora, una vieja leyenda árabe habla de un camello al que su dueño cargaba y cargaba, sin consecuencias aparentes. Hasta que la última brizna de paja le rompió la espalda. Me pregunto – no es más que una inquietud – si Dubai será esa brizna de paja para el camello global.


Methol se fue; su diálogo continúa

Noviembre 16, 2009

A los  muchos homenajes al Tucho Methol Ferré – algunos están en los comentarios de la entrada anterior – quería agregar uno que no sé si fue escrito con esa intención. Pero no importa; habla de lo que él consideraba importante sobre todos los otros temas políticos: la Unión Americana, y lo hace con ese realismo que no se contrapone al ideal sino que lo acerca a la tierra.

Marcelo Falak publica en su blog “Lo que digo y no hago” – y en el Ámbito Financiero de hoy – una nota Brasil aún necesita a la Argentina más de lo que cree ; habla de asuntos actuales: el fracaso en Honduras, la presencia militar norteamericana en Colombia, y lo pone en el marco estratégico en que Methol, como otros pensadores y estadistas iberoamericanos, reflexionaba.

Les pido que la lean con cuidado. Ah, y para contestar al tigre de la Malasia que desde Mompracem comenta, con agudeza y erudición en la entrada anterior, sobre “culturas divergentes”, como la de las naciones hispanoamericanas, y “convergentes”, como la brasileña, tengo que decirle que esas diferencias culturales son, a veces, modificadas en una generación. Después de todo, Alemania, esto es, la multitud de reinos y principados que quedaban del Imperio, unidos solamente por la lengua alemana, era hasta 1830 un ejemplo clásico de una “cultura divergente”.

A Omix, muchísimas gracias por recordarnos lo de Pepe Rosa a los uruguayos: “no quiero que Uruguay se una a la Argentina, quiero que Argentina se una a Uruguay”. No tiene precio.