Estás, España silenciosa, en Europa ¿Estás?

Noviembre 11, 2009

Como hijo de españoles, y como visitante reciente de algunos familiares que jamás había visto (eso me hace recordar que todavía tengo pendiente mis Notas de Viaje sobre Italia; bueno, nadie se ha mostrado ansioso), la situación de España me interesa. Pero sobre todo me interesa porque ofrece algunos paralelos estructurales (ojo!), en versión para países desarrollados y serios, de algunos problemas que hemos tenido nosotros no hace tanto.

La adopción del Euro como moneda es similar en sus consecuencias a la convertibilidad con el dólar – sin la megalomanía de Cavallo, claro. Su explosión de consumo tuvo un parecido, lejano, con la euforia de los sectores medios en los ´90. El hecho que su crecimiento económico se apoyara en ese consumo interno y sus dificultades para exportar manufacturas… lo mismo (Sólo que nosotros lo hicimos siguiendo las instrucciones de nuestro Gran Conductor Olmedo “Si vamo a hacerlo, vamo a hacerlo bien!“). En lo político, no hay un parecido de familia, lejano, por supuesto, entre Aznar yendo a las Azores con Bush y Blair para “decidir” la guerra con Irak y las sobreactuaciones de nuestro Menem? Y, Dios los salve, las declaraciones políticamente correctas y las vacilaciones de la gestión Zapatero no recuerdan, así a la distancia, a un gobierno que supimos tener luego? Sin De la Rúa, por supuesto; no se lo merecían.

No quiero exagerar. España tiene una clase dirigente política y empresaria de muchísimo mejor calidad que la nuestra. Tienen su cuota de ladrones, claro. Pero hacen menos el ridículo. Y muestran ser bastante patriotas. Además, en el plano material, su base industrial, aunque un poco avejentada, sigue siendo poderosa, con algunos sectores de primer nivel. Su red de protección social es admirable. Y ahí no aparecen sus Cachanovsky, sus Espert proponiendo recortarla… eso sí, sin aumentar los impuestos, para “recuperar la confianza de los inversores“. Todavía hay barrancos en Galicia que servirían muy bien para disponer de ellos (sus propuestas, digo).

De todos modos, hoy su situación económica es preocupante. Lucas Llach, en su blog La Ciencia Maldita, lo describe con un poder de síntesis que me da envidia y lanza su receta: volver a la peseta y devaluar (es lo mismo).  En Finanzas Públicas, más politizados, el del 0.33% y sus comentaristas, algunos de ellos asiduos visitantes de este blog, barajan las diversas posibilidades y hablan mucho de historia y geopolìtica. Pero el consenso mayoritarios es que la rubia (la peseta) no volverá. Si España abandonase el euro, cuánto permanecerían en él Irlanda, los países bálticos, Italia…?

Me permito sugerirles que quizás debamos pensarlo más en términos de la Unión Europea y su dinámica. Toynbee señalaba, hace más de 60 años – y la observaciòn no era original – que las confederaciones laxas – como la liga de Delos, los Estados Unidos antes de la Guerra Civil, las posesiones británicas en el Cánada – no son perdurables. Inevitablemente, un proceso de tensiones las lleva a la disyuntiva de disolverse o formar una unión más férrea. La liga de Delos se desintegra, Estados Unidos y Cánada llegaron a ser lo que son hoy. En nuestra América, la Gran Colombia y la Confederación Peruano-Boliviana se separan, las Provincias Unidas terminan transformándose en la República Argentina, nominalmente federal.

La Unión Europea es hoy un ejemplo de manual de confederación laxa. Y que creen los economistas qué es un proceso de tensiones?


a 20 años, algunos ladrillos del Muro

Noviembre 9, 2009

ber24

La caída del Muro de Berlín es un acontecimiento profundamente cinematográfico. Pensándolo bien, era la forma apropiada de cerrar el siglo, como sugiere Hobsbawm, en que esa forma de arte se desarrolló. Una imagen de profundo poder, que sintetiza una película larga y la interacción de muchísimos factores. Lo que queda en la memoria, lo que quedará en la Historia, es la imagen.

Tengo ganas de escribir, como Dumas, veinte años después, sobre uno de los hechos más importantes que ocurrieron durante mi vida. Me hace vacilar, como otras veces, el hecho que se ha escrito tanto, tanto del tema. Y ahora que se cumple un aniversario redondo y U2 hace un festival…

Voy a poner un par de reflexiones, nada originales pero auténticas, y subiré algo que he leído últimamente que me parece inteligente y realista.

Por mi parte, yo, que no soy un hombre de izquierda pero que pienso que la Izquierda jugó y juega un rol necesario y positivo en la realidad política en todo el mundo, (sí, a pesar de sus crímenes y errores ¿O la Derecha, el Centro y el Nacionalismo no los tienen?) siento necesario decir, frente al lloriqueo de algunos de sus representantes por los ideales sepultados bajo las piedras del Muro, que el sistema que quedó enterrado allí era una porquería.

El hecho que hubiera trabajo para todos no compensa la policía secreta, el mercado negro y la corrupción. También en las cárceles tienen alimentación y atención médica gratis, y, las progresivas, trabajo obligatorio. Y como en las cárceles, el que puede se escapa. Si lo que lo ha reemplazado en muchos países tiene algunas de las viejas lacras y haya agregado alguna propia, eso no lo excusa.

Otra cosa que me parece que vale la pena recordar es algo muy obvio: la Caída del Muro es una foto de una película que había empezado por lo menos tres años antes: un intento de reforma. la Perestroika, de ese sistema acosado por su propia debilidad, donde se mezclaban – como sucede en las cosas humanas – impulsos nobles, especulación y arrogancia. En ese intento de reforma, la unificación de Alemania fue para el Secretario General del PC soviético, a la vez, el sacrificio necesario y la jugada fundamental. Por eso puse a la cabeza de este post la foto del beso de Gorbachov y Honecker, el dictador de Alemania Oriental, semanas antes de la Caída. Ese intento de reforma, del que la demolición del Muro fue una parte inevitable, no termina sino más de dos años después, cuando Yeltsin fuerza la renuncia de Gorbachov y disuelve la Unión Soviética. Y leyendo los documentos de la diplomacia, bah, hasta leyendo los diarios de la época, queda muy claro que no fueron Reagan, Bush sr., ni Thatcher los que buscaron su derrota. Estaban muy dispuestos a negociar con él. En realidad, los dos últimos mostraron estar dispuestos a negociar con los comunistas de la línea dura que dieron el golpe contra Gorbachov-

Hay un suplemento, Después del Muro, que Clarín publicó el 1° de diciembre, que entre mucha palabrería trae algunas cosas interesantes. Entre ellas, donde encontré los aportes que me parecieron más precisos fue en un reportaje de Matilde Sánchez a un sociólogo estadounidense, Richard Sennett, de la London School of Economics, que estudió el giro copernicano que el neoliberalismo impuso en el mundo del trabajo en sus estudios La corrosión del carácter y El artesano, que analizan los cambios gerenciales en el mundo fabril y la subjetividad del obrero al ser reemplazado por autómatas electrónicos o jóvenes a un cuarto de sueldo y sin memoria gremial. Un tema del que los argentinos conocemos.

Curiosamente, es él quien señala: “Es tentador tomar la caída del Muro como metáfora perfecta de la globalización, pero es incorrecto. Se trata de dos desarrollos. No se debe enfocar la caída y disolución del imperio comunista como consecuencia del ímpetu capitalista.

En rigor, está más ligado a un proceso europeo, no al capital financiero o la irrupción de China en la economía.

Una de las sorpresas fue que el debate nacional alemán no versó sobre la globalización, sino sobre la inclusión del territorio oriental. Cuando se disolvió la URSS, muchas de estas economías soberanas pensaban que podrían participar y beneficiarse del sistema global. Muy pronto comprobaron que por largo tiempo serían sus socios pobres.

¿Cuándo fecha usted el actual ciclo de globalización?

Mucho antes, en 1971 con la ruptura del acuerdo Bretton-Woods, negociado en 1944 y que regulaba el flujo comercial y financiero en el mundo occidental. Concluyó cuando unilateralmente EE. UU. abandonó la convertibilidad de su moneda y el patrón oro.

El mercado fue inundado de dinero, al comienzo de Japón y países de Oriente Medio, impacientes por invertir. Yo suscribo la afirmación de Bennet Harrison sobre la dinámica que impusieron los capitales impacientes”, que son los responsables de la crisis actual. Lo que prima desde entonces es la búsqueda de rentabilidad a cortísimo plazo.

Contra lo que se cree, EE. UU. se mantuvo muy expectante. Invirtieron muy poco en el Este europeo, apenas un 10 por ciento de las inversiones en China en los últimos veinte años.

Buscaban una escala más grande para sus inversiones. Hacia 1995 ya estaban muy enfocados en China.

¿Qué significó esto en la marea de trabajadores comunistas sin empleo?

Las libertades políticas trajeron la inestabilidad; entonces empezaron a hacer su balance de lo ganado y lo perdido.

Esa es una de las ironías; ahora tienen libertades pero algunos se enriquecieron demasiado mientras otros se empobrecieron tanto. Y ocurrió lo opuesto de lo que esperaba el proletariado; tanto en la pequeña empresa como en las universidades, perdieron el trabajo. En efecto, existió una tragedia generacional. Mi impresión personal es que en los 90, la generación de transición tuvo una gran decepción retrospectiva. El trauma será superado en las siguientes generaciones.

Los procesos estaban sujetos al estado de las empresas estatales. Muchas eran obsoletas, con anticuados parques de maquinaria y graves deficiencias en el nivel gerencial. Uno de los problemas comunes al campo socialista era una pobre ética laboral, con gran alienación hacia el propio oficio. Cuando visité Weimar, en Alemania oriental, todo exudaba abandono; ¿cuándo fue que los alemanes comunistas se entregaron a la desidia? Si hasta dejaron de poner plantas en los balcones… Los nuevos gobiernos no hubieran podido resolver problemas tan estructurales. La caída de la URSS fue una implosión, una decadencia interna: no fue derrotada y eso nos llena de asombro. El imperio soviético no fue conquistado por el capitalismo global.

Usted entonces no cree que EE. UU. ganó la Guerra Fría?

Eso es una estupidez. En EE. UU. son muy triunfalistas. En los 80 el presidente Reagan había aumentado muchísimo la compra de armamentos; se decía que su gasto militar indujo la bancarrota soviética: pavadas. Muchos de estos países no podían gerenciar su propia transformación. Lo interesante es por qué los chinos, que también tenían un comunismo estatal muy rígido, no se hundieron. Dependió de cualidades previas a la era comunista.

China siempre tuvo una estructura estatal disciplinada, un sistema educativo magistral y una base popular muy entusiasta. Y también lo que en su momento llamé “las tortugas chinas”, una inmensa masa de emigrados en el mundo entero que organizaron la reinversión de su dinero otra vez en el país. Culturalmente lo tuvieron todo para despegar; aunque cayó la economía estatal maoísta, sobrevivió el partido y pudo movilizar rasgos culturales profundos y perdurables. Las diferencias culturales, ese triunfo de la adaptación china, hicieron que un sistema comunista se hundiera por su propia corrupción y otro se recreara


Un tanto para los Derechos Humanos

Octubre 20, 2009
¿Un desarrollo novedoso en Relaciones Públicas?

¿Un desarrollo novedoso en Relaciones Públicas?

(foto subida por el blog gringo IKN)

He escrito poco sobre los derechos humanos en este blog. Para afirmar lo obvio: estoy a favor; me gustaría que se incluyesen más claramente entre ellos, el derecho a un trabajo decente, a educar a los hijos, a tener una patria, pero no menosprecio el derecho a que no me detengan sin orden del juez y que no me picaneen. Eso sí, tengo algunas reservas sobre algunos organismos de DDHH, y hace unos dos años subí a Reco un texto donde Artemio López, siempre librepensador, cuestionaba sus prácticas. Pero no creo que alguien que, como yo, está más que dispuesto a defender lo que el peronismo ha hecho en Argentina, sin creerme que está compuesto por ángeles, deba exigir santidad a los abogados de los derechos humanos.

Un tema parecido – no igual - es el del resguardo del medio ambiente. Uno quiere proteger el planeta – es el único que tenemos, por ahora – y la diversidad biológica; después de todo, entre las especies en peligro está la de uno. Pero también tengo claro que el ser humano está “deteriorando” el medio intensamente por lo menos desde hace unos diez mil años, desde que desarrolló la agricultura, y echando dióxido de carbono a la atmósfera aún antes, desde que descubrió el fuego. Por eso, es necesario encontrar un equilibrio entre las diversas necesidades humanas, una de las cuales es no estar demasiado lejos de la naturaleza. Pero aunque la extinción del león europeo es lamentable, no me parece deseable reducir la población de Grecia a la que tenía antes de la Edad del Hierro.

Mis reservas sobre los ONG de la ecología son mayores: creo que muchas de ellas sirven – inconscientemente, en el peor de los casos – a los intereses de los países super desarrollados, que prefieren que el resto no cometa sus “errores”. Y con su discurso sin matices han ayudado a que se cometan gravísimas equivocaciones, como la monumental estupidez en el cruce del Uruguay a la altura de Gualeguaychú. Pero aquí también tengo que decir que – en conjunto – conviene que haya voces a favor de la pureza de los ríos. Si se acercaran más al Dock Sud…

Un punto clave, y muy actual, de la defensa del ambiente en Argentina, y en América del Sur, es la minería. No me interesan, lo dije, los discursos sin matices. Con Carlos Acevedo, director de Argumento, hablamos de un número que mostrara los problemas que esas explotaciones están causando a los compatriotas en muchas zonas andinas, y también las fuentes de trabajo y los ingresos fiscales que motivan a los gobernadores a apoyarlas.

Eso sí, a veces suceden cosas que son tantos claros a favor para el lado bueno. Por quienes favorecen, y por quienes se les hace pagar algo de lo que nos cuestan. Después de una audiencia en julio de este año, la Corte Suprema inglesa, esos señores con pelucas antiguas, recuerdan?, ha embargado a una multinacional minera, Monterrico Metals Plc., por 5 millones de libras. La información completa, para los que dominan el inglés, está aquí y aquí.

La empresa estaba en proceso de crear la segunda más grande mina de cobre del Perú, en la región de Río Blanco, en las montañas de Huancabamba en el noroeste del país. Los agricultores locales y ambientalistas que querían defender las junglas de montaña protestaron en agosto del 2005, y afirman que la policía local los reprimió y torturó, causando la muerte de uno de los manifestantes.

La cifra no es tan importante, y el juicio está lejos de terminar. Lo que me parece valioso es que los jueces británicos han aceptado – en contra de la conclusión de los tribunales peruanos, que acusaron a la policía pero absolvieron a la empresa – la postura del abogado de las víctimas, Richard Meeran, del estudio londinense Leigh Day, que Monterrico, ahora propiedad de un consorcio chino, no puede eludir su responsabilidad en la represión, tortura y muerte que se infligió en el sitio de la mina.

Un pequeño dato sobre las realidades del mundo moderno: las multinacionales mineras son poderosas, seguro, pero la rosca de los abogados… Después de todo, de dónde salen los directorios de esas firmas?

Así que “El blog de Abel” en un gesto generoso por el que humildemente rechaza aplauso – pero si insisten en coparticipar honorarios encontrará una noble causa a la que donarlos – ofrece a los ambientalistas y defensores de los pobladores locales de Argentina lo que considero es un dato interesante. Sacarle dinero a un gobernador peronista, o a una policia local, es un poco difícil. Pero las cortes internacionales están empezando a aceptar la responsabilidad de las empresas en los casos de derechos humanos… Sobre los daños al medio ambiente ya hay mucha jurisprudencia.

Pino, creo que en Proyecto Sur tenés algunos abogados especializados en derecho ambiental. Aquí no espero parte de los honorarios eventuales – soy optimista pero no delirante – pero si invirtieran parte en una buena campaña en Capital en el 2011, me daría por satisfecho.


Notas de viaje – Madrid

Octubre 5, 2009

Algunos compatriotas con los que charlé antes de viajar me hablaron sin entusiasmo de mi primera escala (no todos, eh): “Es como la Avenida de Mayo; recorrela y ya conocés Madrid. Ahora, Barcelona es otra cosa. Y París…”. A mí me había quedado – confieso – de mi único viaje previo a Europa, la idea que me transmitió un funcionario consular argento con el que compartí copas “Aquí sólo hay tres Ciudades: París, Londres, Berlín. El resto son pueblos con monumentos”.

Totalmente equivocado. Madrid es una Ciudad, con una vida cultural más diversa y rica que la de Buenos Aires – que no es poca. No cae en el “centro histórico”; una especie de museo al aire libre en que muchas ciudades europeas conservan su barrio antiguo. A pesar que en el siglo XIX y buena parte del XX fue provinciana y atrasada, su historia es demasiado diversa para eso. Queda no poco del Madrid de los Austrias, callejones donde uno se puede imaginar a Alatriste, hidalgos, frailes y mendigos (mendigos todavía pueden verse, es cierto), mucho del de los Borbones y el Isabelino, y un Madrid moderno con grandes avenidas, parques hermosos y un excelente sistema de transportes con un subterráneo limpio y tecnificado que Macri debería copiar sino fuese un inútil. Lo más importante, está lleno de gente joven y vital, y las madrileñas son altas y espigadas (dato curioso: las de Madrid, las jóvenes, son en promedio las más altas de las que vi en las ciudades de España e Italia que visité).

Un argentino puede notar, con un poco de atención, que tienen un Estado, el nacional y el de la comunidad autónoma, que cumple en forma razonable y eficiente con las prestaciones de salud, educación, atención a la vejez, … Hasta el inmigrante extracomunitario – como llaman allí a sus bolivianos y paraguayos – está cubierto parcialmente por ellas, si tiene su permiso de residencia y trabajo. Y lo necesita, porque, como aquí, realiza los trabajos duros y no bien pagos que los nacionales ya no quieren.

Los madrileños, como los españoles en general, atribuyen su calidad de vida – en forma demasiado simplificada, pienso, pero quién soy yo para corregirlos – a su ingreso a la Unión Europea. Por eso, más allá de izquierdas y derechas, su ideología es Europa. Uno puede percibir que allí están claramente en una segunda, quizá tercera línea. Ni se acercan a la mesa chica, donde Alemania, Francia y, claro, Inglaterra, tratan de armar propuestas para negociar con la Gran Potencia, Estados Unidos. Pero no les importa demasiado. Su elección, y cada vez más elementos de la vida cotidiana de su gente joven, están en Europa.

Por eso, aunque el idioma y todavía muchas cosas de la cultura nos unen, nuestros caminos son diversos. No hay lugar para nosotros en la Unión Europea. Todavía tenemos que edificar nuestro propio lugar en el mundo.


Notas de viaje – Las Europas de la mente

Octubre 3, 2009

Corresponde aclarar al comienzo de esta serie que no soy un conocedor de la Europa actual. He viajado muy poco allí. Para ser precisos, sólo hay dos de sus ciudades de las que podía reivindicar una vivencia directa, y más bien corta: Viena y Roma. 

Viena contribuyó a formarme una imagen de Europa como un geriátrico. Uno muy prolijo y eficiente, donde ya quisiera internarme cuando el deterioro lo haga inevitable. Pero un geriátrico.

Quizá sea injusto, porque me habían invitado a un congreso de países de América Latina y de Europa del Este, en cuya organización colaboraba mi amigo Harry, y me atendieron a “cuerpo de rey”. Pero por todas las cenas con música de cámara en palacios del siglo XVIII, encontré a esa ciudad provinciana. Fue el contraste: la Viena que yo tenía en mente, que había sido escenario de la última explosión cultural de Europa antes de suicidarse en la Gran Guerra: Strauss, Freud, Mahler, Mach… era en los ´90 menos cosmopolita que Río IV. Yo, que tengo la pesada costumbre de revisar los quioscos de periódicos en todos lados, sólo encontraba allí revistas con chismes de la aristocracia y la farándula… en alemán. Veía una población madura, cuya incertidumbre principal era dónde iban a ir en las vacaciones.

Roma, bueno, es Roma, pero la vi demasiado preparada para el turismo, con niños carteristas. Puede ser que algunos temas no resueltos de la institución bancaria que en ese momento informalmente representaba con interlocutores tanos, influyeran en mi falta de entusiasmo.

De todas formas, Europa terminó siendo una asignatura pendiente para mi mujer y para mí. Apenas los chicos fueron lo bastante grandes para quedarse sin nosotros algunas semanas, nos largamos. Para precisar los destinos, elegimos visitar nuestras raíces familiares: Galicia en mi caso, Liguria en el de ella. Y puntos en el trayecto.

No voy a hacer un relato de viaje. Mi idea es ir subiendo impresiones. Anticipo algo: No encontré un geriátrico. Es cierto, las tasa de natalidad han bajado mucho, las parejas no se molestan en casarse, y demoran en tener hijos (Más o menos, lo que está pasando aquí y en Uruguay). Y en España al menos, en el campo sólo se quedan los viejos. Pero Europa está llena de gente joven. Y es cosmopolita. Eso sì, me da la impresión que no tienen decidido para dónde ir.


El peronismo, los europeos y los blogs

Septiembre 30, 2009

En el aeropuerto de Compostela, yendo para Barcelona, luego de algunos días en el Lugo profundo, entré un rato en mi blog y encuentro esto de Gonzalo. Que me llevó a esto y esto de Manolo. Evidentemente, mientras uno viaja, en la blogosfera se sigue analizando al peronismo.

Y no solo en los blogs. Porque lo de Manolo sale de unas declaraciones de Rajoy: “Jugar a ser Chávez o al peronismo es algo que no le conviene a España

Ahora, todos sabemos que Manolo es uno de los sabios de la tribu, y no nos sorprende que, a partir de las declaraciones del presidente del PP español – que yo también leí en Madrid y no les di demasiada bolilla – pueda elaborar dos posts muy ricos “para el pensamiento europeo, el peronismo siempre fue un fenómeno marginal, una singularidad histórica. Rajoy, como máximo pope de la derecha española advierte al Gobierno de no jugar a ser “el peronismo”. Y el peronismo no era “de izquierdas”. Supuestamente era un fascismo. ¿Rajoy podría estar dándole la razón a Jauretche, quien decia que “lo nacional es lo universal visto por nosotros?

Pero La fiesta de Bismarck no era uno de los blogs referenciales. Debería empezar a serlo. Ahí leemos:

Zizek dijo que un universal no es aquello que uno tiene de forma “pura” e incontaminada en contraste con las diferentes manifestaciones que empíricamente van sucediéndose (y que permiten establecer paralelos de lejanía o cercanía con aquel modelo original); sino precisamente, un particular que tiene la capacidad de reinventarse en cada situación o momento histórico determinado. En este sentido, podríamos suponer sin temor a equivocarnos, que el peronismo constituye un universal… Es universal porque es la mediación de la sociedad con su Cosa inaceptable. Con su propia “monstruosidad”.

… Fundacionalmente, el peronismo representó un triunfo de esa Argentina subterránea, expresada en su momento por la clase obrera nacional. Es por eso que se instaló como acontecimiento. Si no hubiera llevado la sociedad argentina a su forma más igualitaria de toda la historia, nunca podría haberse convertido en lo que se convirtió. Es de ahí desde donde surge su carácter “acontecimiental”. El hecho de que la sociedad capitalista esté fracturada ha sido teorizado por muchos, desde Saint Just hasta Laclau, pasando por los mil y un marxismos. Por eso igualdad quiere decir terror, mal que les pese a muchos. El peronismo, con sus “Evita me ama” escolares, y su accionar aparatístico-gubernamental, constituyó una expresión criolla del Terreur. Y eso también explica/hace a lo acontecimiental.

Existen muchas formas de crear una mediación con el proletariado. El asunto es que exista. Si no existe, es cuestión de tiempo para que aparezca en escena lo Negado y horrorice a la sociedad misma, mostrándole su rostro. Entonces, uno ve la “necesidad” de una mediación. Si tal mediación es “conservadora”, “revolucionaria”, “reformista”, “clientelar”, importa sólo en un sentido formal… Que la forma particular sea “duhaldista” (o “populístico conservadora”, o de relativa contención social “por arriba”) implica que a la larga el ciclo de penuria social se prolongue, pero que no estalle. Que la forma particular en que la mediación aparece sea “revolucionaria” implica quizás que se reviertan tales penurias, pero que no se pretenda hacer desaparecer a lo que es real mismo. Jacobinos, bolcheviques y punteros justicialistas comparten un punto esencial: jamás supondrían que la negrada simplemente “puede desaparecer”.

Volviendo al inicio, esta constante reinvención de la mediación hace al peronismo un universal. Y como tal, el verdadero garante del Estado y del orden político, al menos hasta el día de hoy, mas de 60 años después de su aparición

Ahora, yo aprecio la originalidad y la riqueza de los análisis de ambos blogueros, y recomiendo la lectura de los tres posts completos. Pero quiero señalar que el punto de partida es lo menos sólido del desarrollo que hacen. En mi opinión, Rajoy no aporta nada para comprender al peronismo. Su comentario no es más profundo que el que podríamos encontrar en un discurso de Mauricio Macri.

Lo lamento, compatriotas. Pero creo que es realista asumir que el peronismo que hoy existe y actúa, no es considerado un enemigo importante para los sectores de poder internacional. Como tampoco lo es Chávez. El Hugo es el “malo”, como lo fue Perón, de un “relato” muy superficial y liviano.

Por supuesto, podemos afirmar que el peronismo, como una de las manifestaciones del pueblo argentino, todavía incorpora un pensamiento y unos valores profundamente antagónicos con el credo “neoliberal” a lo Ayn Rand, o con la alianza de las altas finanzas y los aparatos políticos del mundo desarrollado que administra el mundo de hoy. Pero también se podría decir lo mismo del catolicismo. Y no me parece que el Partido Republicano yanqui, los Cristianos Demócratas alemanes, o la gran banca europea – para mencionar tres actores importantes del sistema de poder – consideren a la Iglesia Católica como un enemigo.

La paradoja es que para creer en el poder de las ideas hay que tener fe en ellas. Los hombres prácticos que gobiernan el mundo creen en los hechos (Quizá, como el mariscal prusiano de un cuento de Chesterton, creen en la muerte, que es el hecho de los hechos).

Tal vez la comparación con Chávez ayude a aclarar de qué se habla. El venezolano – en quien cualquier peronista, excepto los cegados por broncas locales, puede reconocer muchos rasgos comunes con Perón – ciertamente no es un peón insignificante del sistema global. Nadie que tenga sus reservas de petróleo lo es. Pero su llamado – por ejemplo – a crear una NATO del Sur entre los países del ALBA y el libio Khadaffy sirve para ocupar unos minutos en los noticiosos de todo el mundo. Pero no es tomado en serio. Ni debería serlo. El objetivo del Hugo es suceder a Castro como un referente de todos los que aborrecen el sistema, desde Chomsky a los jóvenes globalifóbicos. No es el de desafiar militarmente a USA. Chávez es un militar profesional y sabe de qué se trata.

Perón – que también era un militar profesional – se cuidó, al contrario de su admirador venezolano, de fabricar enfrentamientos en los medios internacionales. El gobierno que él influía firmó las Actas de Chapultepec, para la ira de los nacionalistas de ese entonces; fue de los primeros en reconocer a Israel; evaluó la posibilidad de enviar tropas a Corea; recibió afectuosamente a Milton Eisenhower; y, en general, procuró mantener buenas relaciones con USA. Por supuesto, nunca se le ocurrió la idiotez estratégica de invadir las Malvinas enfrentando a la NATO. A pesar de eso – como lo revelan los mismos documentos desclasificados por el Departamento de Estado yanqui – fue bloqueado y saboteado por los Estados Unidos en sus proyectos industriales y militares.

La razón es muy concreta: Argentina – quizás con un exceso de prevención – era percibida desde principios del siglo pasado por el gobierno yanqui como un obstáculo al dominio de lo que entendían su esfera natural de influencia: el Hemisferio Occidental. Un gobierno decididamente industrialista, con fábricas militares importantes, que alentaba un desarrollo nuclear propio, que procuraba una alianza con el Brasil de Vargas y el Chile de Ibáñez, y que – detalle final – competía en atraer científicos y técnicos alemanes con USA y la URSS, no era tolerable. Su ideología podía ser justicialista o budista: ese no era el factor que contaba.

Todo eso es historia. Hoy Argentina no es vista como una amenaza por nadie (salvo, con un poco de justicia, por algunos uruguayos). Es irónico que el último peligro significativo al equilibrio mundial surgió de la deuda que contraímos en los tiempos menemistas, que llegó a ser de un 25 % del endeudamiento global. Pero ese peligro fue conjurado exitosamente por el sistema financiero en el 2001; esto es, los únicos que pagamos las consecuencias fuimos nosotros (y algunos jubilados italianos, alemanes y japoneses, pero nadie se preocupó demasiado tampoco por ellos). La Crisis que se desató el año pasado no fue culpa nuestra.

Nuestro país mantiene una estabilidad social y política significativa, comparada no con un ideal abstracto sino con lo que pasa en el resto del mundo. Pero su economía es vista como un fracaso por norteamericanos y europeos. Y – si lo evaluamos en un período de 50 años – no cabe duda que tienen razón.

La conclusión que me interesa destacar, amigos, es que la evaluación final que el mundo y la Historia hagan del peronismo en particular, como de los argentinos en general, depende de lo que logremos construir en adelante  Si conseguimos ser una nación justa y libre, si armamos una unión de naciones en nuestro lugar en el mundo que pueda ser a la vez fuerte y respetuosa de las identidades particulares,… bueno, enfrentaremos nuevos desafíos. Si no lo logramos, habremos producido páginas menores, algunas hermosas y otras lamentables de la Historia humana.


Notas de viaje

Septiembre 28, 2009

Este es un blog personal, pero aún así siento que debo dar(me) motivos para volcar mis impresiones de un viaje que estoy haciendo a Europa, que voy a ir subiendo según tenga ocasión. La razón principal es (además que tengo ganas) que encuentro a nuestra cultura argentina bastante provinciana, por toda la pátina de sofisticación que nos han aportado autores franceses y sicólogos judío-germánicos.

Nos cuesta, me parece, fijar un equilibrio entre creernos que hechos claves de nuestra realidad – por ejemplo, el peronismo – son exclusivamente argentinos, sin paralelos en otros lados, o que todo lo nuestro es una copia local de fenómenos europeos.

Pienso en nuestros progresistas, que en su convicción antifascista se ven luchando contra Mussolini, Videla y George Bush, todos más o menos lo mismo. Y también en amigos míos, del peronismo tradicional y por supuesto anti K, que reenvían mails repletos de la islamofobia de la derecha europea más berreta.

¿Servirán de algo los puntos de vista de un argentino que – aunque no lo reconozca – está alcanzado por ese provincianismo? Creo que sí. Estoy recordando un viaje que hice el año pasado a un lugar muuucho más cercano a casa, a Montevideo, que no comenté aquí. Visito a esa ciudad desde los ´70. Siempre encontré allí pobreza digna (además de una clase media con una mejor calidad de vida y una clase alta menos ostentosa). Es la primera vez que vi marginalidad evidente. Villas miseria que – más chicas y sin delincuencia agresiva, todavía – se parecen a las nuestras.

Dejando de lado el sarcasmo de una amiga “Y que querés, con gobiernos progres?”, creo que esa realidad uruguaya aporta algo a la discusión que empezó hace meses en la blogosfera y en los medios sobre pobreza e indigencia: La economía moderna – más o menos abiertamente capitalista – tiende a expulsar una parte de la población de cualquier rol en el ciclo productivo, del trabajo digno. Integrarla requiere algo más que planes sociales o un subsidio a la niñez. Algo de eso también se está mostrando en Europa.

Otro motivo, claro, para subir estas notas es que uno es un opinador compulsivo y estoy desvinculado de la actualidad argentina. No tengo tiempo ni, con frecuencia, conexión a Internet. Los medios locales dedican poquísimo espacio a nuestra realidad. Me enteré que Diputados aprobó la Ley de medios audiovisuales, y me parece bien. Más sabiendo – según El País – que contó con los votos de los legisladores de Binner. No porque tenga una gran opinión del goberna santafesino, sino porque una coalición así obliga a acuerdos razonables.


El otro, otro 11 de septiembre

Septiembre 11, 2009

Como pocos medios en el mundo dejarán de señalar, hoy se cumplen 8 años del atentado a las Torres Gemelas. En Latinoamérica, y en la blogosfera local, también se recordarán los 36 años del golpe de Estado en Chile contra Salvador Allende. No me gusta repetir lo que otros ya dicen bien. (Y además, preparando valijas, no tengo tiempo para elaborar nada).

Pero el amigo Harry, que cuando su furia contra los K no lo ciega es un hombre muy culto, me recuerda en el comentario a un post que hoy también es el 426° aniversario de la Batalla de Viena, ese “choque de civilizaciones” entre los ejércitos polacos y germanos (sí, estaban juntos) dirigidos por Juan Sobieski, Rey de Polonia y los del Imperio Otomano que dirigía el Gran Visir Mustafá Pashá. En realidad, insinúa que Osama Bin Laden eligió la fecha de su ataque con este aniversario en mente, el momento en que comenzó el avance militar de Europa hacia el Oriente (o que finalizó el avance islámico hacia el Occidente).

Sea así o no, me hizo acordar algo que había escrito para “El hijo de Reco”, que trataba de otro momento decisivo en la larga historia del Islam. Es breve, y como la moraleja algo nos dice a nosotros, los latinoamericanos, se los dejo para el fin de semana.

Hace unos setecientos cincuenta años también el mundo musulmán estaba sumido en el desorden y amenazado por potencias extrañas y hostiles. Aunque sus instituciones y su cultura eran aun claramente superiores a las de sus vecinos occidentales, a quienes llamaban los francos, su gobierno nominal – el califato de los Abasidas – era una decadente sombra de antiguas glorias.

En Egipto surgía una nueva potencia militar, heredera del califato disidente de los fatímidas, pero estaba absorbida en el enfrentamiento con las posesiones coloniales de esos mismos francos en la que denominaban Tierra Santa (invadida en las primeras cruzadas).

Para peor, los países musulmanes se enfrentaban al peligro sin precedentes de una maquinaria militar muy superior, que ya le había asestado golpes durísimos y se preparaba para arrasar las tierras de Persia e Irak: el imperio nómada de los mongoles.

La comunidad islámica mantenía intactas su fe y su fervor religioso, pero éste se expresaba en múltiples sectas, la mayoría de ellas identificada con alguna versión de las reivindicaciones de la línea de Alí – la doctrina chiíta – opuesta a la hegemónica ortodoxia sunnita. Una de ellas, en particular, conducida por un líder religioso-militar, Hasan ibn Sabah, el Viejo de la Montaña, había desarrollado dos siglos antes a límites nunca alcanzados la práctica del terrorismo como arma política. Y la usaban en lo que concebían como la causa de Dios.

Un cuerpo de élite de homicidas altamente entrenados, que despreciaban su propia vida, los fidais, sembraba el terror entre los reyes y potentados de los reinos cristianos del Levante, y entre los emires musulmanes que se enfrentaban a la secta. El miedo que inspiraban dio un mismo vocablo a varios idiomas occidentales: el haschish que consumían en sus ritos hizo que los llamaran hashishin. De ahí viene la palabra asesinos.

Durante cerca de doscientos años fueron un factor a ser tenido en cuenta en la geopolítica del Medio Oriente. A su ciudadela en Alamut, en el norte de Siria, enviaron embajadores el gran Saladino y Federico Hohenstaufen, monarca del Sacro Imperio. Hasta que irrumpieron en escena los ejércitos mongoles comandados por Hulagu Khan, nieto de Gengis y hermano de Kublai, el Gran Khan que gobernaba China y que fue amable anfitrión de mercaderes europeos, entre ellos el veneciano Marco Polo.

Los jefes mongoles aplicaron sus técnicas acostumbradas de estrategia, velocidad y masacre. Alamut cayó sin una batalla. La secta de los Asesinos desapareció de la faz de la Tierra, aunque los estudiosos identifican sus doctrinas religiosas con la versión ismaelita del chiísmo.

Hulagu procedió a conquistar y arrasar Bagdad. Los historiadores reconocen no menos de 250.000 muertos. Crónicas contemporáneas hablan de 800.000. El caudillo mongol, que fundó el Il-Kanato de Persia, era – como su abuelo, padre y hermanos – un pagano y, como los gobernantes mongoles de su generación, hostil a la religión de Mahoma. En la matanza general, había dado órdenes de exceptuar a los cristianos. Su madre había sido una princesa cristiana de rito nestoriano, Sorgagtani Beki, y los cristianos de Oriente soñaron que se revertían setecientos años de avance musulmán.

Pero las enseñanzas del Corán habían echado profundas raíces en las almas de los súbditos del Il-Kanato. Los nietos de Hulagu Khan ya fueron devotos musulmanes, y el último de su línea llevó el nombre de Mohammad Khan. Quizá algunos nestorianos se preguntaban a sí mismos cómo podía ser aquello, si habían ganado la guerra.

Si fue así, olvidaron que las guerras, en el largo plazo, se ganan o se pierden en las mentes de los hombres


América del Sur, después de la reunión en Bariloche

Agosto 31, 2009

Desde que empecé este blog he dedicado bastante palabras (este es el post 89 que lleva esa etiqueta) a la política internacional – el amigo Eduardo recordaba hace poco que tanto Perón como Pietro Nenni pensaban que la política internacional es “la política por excelencia”. En los últimos días subí una serie de posts sobre la reunión de UNASUR, cuyo mejor aporte fue provocar una cantidad de comentarios inteligentes.

Bueno, la cumbre borrascosa, como la llama Mario Wainfeld en una nota donde la examina con lucidez como una muestra de la política como espectáculo, ya pasó. Yo me siento inclinado a poner una buena nota a nuestro gobierno y al subsecretario Colombo Sierra por el manejo del asunto… considerando la realidad que enfrentaba. Estoy seguro que los comentaristas encontrarán puntos donde las decisiones estratégicas argentina debieron haber sido diferentes (mi favorito es cuando Buenos Aires decide abandonar el proyecto de la Logia Lautaro y abandona el apoyo a San Martín en Chile y Perú).

Pero yo quiero recomendarles que lean este artículo de José Natanson. Porque habla de los factores de la ecuación geopolítica sudamericana, Brasil, Colombia, Perú, las FARC… U. S.A., y no de la coyuntura.

Dice: (Sudamérica) en general se trata de una zona desprovista de conflictos bélicos que, desde la firma de la paz entre Perú y Ecuador en 1998, puede considerarse a salvo de los encontronazos militares que afectan a Africa y Asia. Un solo gran problema altera este horizonte: el conflicto colombiano. Hoy la principal cuestión de seguridad de Ecuador y Venezuela –y en menor medida también de Brasil y Perú– es la situación de Colombia. “Nosotros no tenemos frontera con Colombia, tenemos frontera con las FARC”, declaró el presidente Rafael Correa dos meses atrás, quejándose por el esfuerzo militar que tiene que hacer su país para resguardar su límite con Colombia

En los últimos años el conflicto colombiano se internacionalizó, involucrando cada vez más a los países vecinos, lo que se explica por la propia dinámica de la contienda. Desde la asunción de Alvaro Uribe en 2002 y como resultado de su política de “Seguridad Democrática”, las FARC fueron desplazadas de las regiones del centro y norte, y empujadas hacia la periferia

Pero que el desplazamiento de las FARC hacia las fronteras no sea efecto de la atracción de Chávez o Correa, como sugieren algunos, sino del éxito de Uribe, no implica que no tengan relaciones con la guerrilla (como sostienen otros). En rigor, todos los gobiernos fronterizos con Colombia han desarrollado vínculos neodiplomáticos con las FARC –incluso, o empezando por, Brasil– de manera más o menos abierta, con el objetivo de explorar diferentes acuerdos de convivencia: por ejemplo, el otorgamiento de permisos implícitos para reaprovisionarse a cambio de no realizar acciones armadas de ese lado de la frontera

Cabe señalar que es difícil creer que las FARC sean el motivo principal para el involucramiento norteamericano. Pero el artículo apunta a señalar porqué tiene aceptación en Colombia. Y explica la popularidad de Uribe en su país (va en camino a ser el único presidente habilitado para más de dos mandatos en la región a excepción de su archienemigo Chávez). El enfoque de Natanson brinda un baño de realismo que encuentro refrescante… y necesario.


otro apunte: UNASUR y “el Gran Juego”

Agosto 27, 2009

(Mi amigo Harry, asiduo visitante de este blog y azote de los K, es también un estudioso de la geopolítica. Esta disciplina, a la que han dado una imagen anticuada pensadores anticuados que se aferran a los mapas de Haushofer y Mackinder, puede ser tan actual como… la Cuarta Flota, por ejemplo. La crítica a que se hace acreedora es que, en el estilo kissingeriano, considera a las naciones como átomos indivisibles de un sistema regido por la voluntad de poder y seguridad, y a las sociedades simplemente como recursos de los líderes. Es decir, es parte de la verdad, pero no toda la verdad. Igual, el análisis es brillante, y como lector de Kipling lo disfruté)

La permanente  escalada retórica entre Venezuela y Estados Unidos y Venezuela y Colombia, ¿no semeja una confrontación en un  espejo? O, para decirlo con más rigor, ¿no es esta escalada, con todos sus desbordes retóricos (hasta ahora solo eso), posibilitada y aun alentada, aunque sea de manera involuntaria, por Estados Unidos?

Los hechos así lo sugieren. Parecería que, en lugar de estrictamente confrontar con Washington, el venezolano se limita a ocupar los lugares que Estados Unidos ha dejado vacantes o que simplemente no le interesan. Y ya sabemos  que la política, aún más que la naturaleza, aborrece el vacío. Por ejemplo, el bolivariano esta semana  se peleó por enésima vez con Colombia y al tiempo dio su apoyo incondicional a Zelaya, un fantasma levitante entre Nicaragua y  la frontera con su propio país. En eso Zelaya se está pareciendo irónicamente a un inmigrante mexicano que quiere cavar un hoyo para pasar a la gran sociedad del Bienestar.

Por su parte  Estados Unidos desliza su absoluta indiferencia por la Cumbre UNASUR,  y deja que el  Brasil juegue su rol de maestro de ceremonias. En el fondo deja entrever, sin demasiadas vueltas, que la UNASUR les resulta absolutamente indiferente en la medida que no comprometa sus ventas de armas regionales – a nivel de repuestos sobre todo – y el abastecimiento petrolero venezolano a los propios Estados Unidos de América.

Indiferente al menos por este momento, y ahora les contaré porqué.

Hace ya más de cinco años que Venezuela, al suministrar a Cuba petróleo a precios preferenciales a cambio de azúcar (el inevitable  monocultivo de la isla que el programa del Moncada y del Movimiento 26 de julio se proponían resolver),  repitió con éxito el esquema de influencia y dependencia subsidiada que la Unión Soviética tenía con Fidel Castro hasta su desaparición y circunstanciales resurrecciones. (En eso Fidel se parece a Andropov, el hombre fuerte y a la vez  la inteligencia pensante de la URSS en su declive, él y Gromiko, pero sus riñones simplemente ya no daban mas.

Con perseverante incongruencia, Estados Unidos ha mantenido y mantiene por más de cuatro décadas un embargo comercial ineficaz, anacrónico, contraproducente, obsoleto, que únicamente ha servido para abroquelar a La Habana en las posiciones más duras. (Los mismos disidentes internos de la isla son los primeros en querer eliminar ese anacronismo. Obama en esto, como en la guerra de Irak y en el caso más sensible el tema, de la salud pública generalizada semeja bastante más al doctor Alfonsín que al revolucionario que algunos imaginaban  que el hombre sería, simplemente por  esa  elegante melatonina que barniza su piel) Con Kennedy esta confusión entre percepción y realidad fueron bastante parecidas.

Lo mismo ocurre en todo el resto de la gama de estas relaciones bilaterales, que sólo en apariencia son complicadas. El eje rector de todo es simplemente  el petróleo, del que Venezuela es el tercer proveedor mundial a EE.UU. A Chávez le conviene un precio alto del petróleo, que le permita seguir con sus programas de ayuda social y aumentar su esfera de acción internacional y financiar a sus fuerzas armadas que son más petróleo–dependientes que ingenuamente bolivarianas.

Los generales venezolanos no son D´Elía y Chávez si pierde sabe que lo colgarán de las patas y atribuirán el incidente  a una operación secreta de la CIA.

Y es en este sentido que deben entenderse tanto su flirteo con Irak, con el también colgado nacionalista Saddam poco después de asumir, como las usuales amenazas de cortar el suministro a EE.UU. y desviarlo a China. Cosa que en la práctica ya ha hecho, pero manteniendo la abultada cuota Hilton petrolera americana y a sus  agresivos círculos bolivarianos activando en Houston (¿Donde podía ser?  En Nueva York acaso, donde el tema petrolero es como el problema de Neuquén, Chubut o Santa Cuz para los bonaerenses y capitalinos?

Es decir que Chávez necesita que aumente la tensión internacional como un elemento retórico de su palimpsesto de Hombre Pueblo, para que aumente el precio de su principal bien de exportación y fuente de ganancia.

Algunos países árabes como Libia ensayaron la misma estrategia en los ´70, pero la realidad la determinaba, finalmente, el olvidado jeque saudi Yamami, secretario de la OPEP, egresado de Oxford.

Y en el actual contexto de tensiones  con Colombia y los descubrimientos de nuevos yacimientos  en Brasil que lo llevan a  12.000 millones de barriles, las cosas le están saliendo relativamente bien.

Desprolijas como todo lo caribeño, pero en esencia para el régimen de hombre pueblo explicador de diccionarios, bien. A veces la vía correcta de las cosas exige un avance por caminos torcidos. Y Venezuela así como  Medio Oriente y Rusia con el agotamiento de las capacidades de las refinerías estadounidenses, puede decirse que tienen el viento a sus espaldas por sus próximos años independientemente de quien gobierne. Reconstruir una sociedad democrática como la de adecos y copeis  no es algo que interese a los venezolanos, quieren otra sociedad pero aquella, la de la Legión del Caribe y Carlos Andrés Pérez decididamente no. Y el problema no es solo venezolano, es también mexicano, ecuatoriano, pronto colombiano – Uribe busca su reelección – y decididamente argentino. Dramático por saturación de estériles alternativas en este ultimo caso.

Por otra parte  USA acusa a Chávez de brindar un santuario a las actividades de las FARC de Colombia, pero la verdad es que siempre, y por razones de litigios geopolíticos, Venezuela ofreció santuario a las diversas guerrillas colombianas. Todos sabemos que hay un proyecto de Gran Colombia en desmedro del territorio venezolano y un proyecto igualmente simétrico de Gran Venezuela en contraparte pensado desde Caracas.

Todo esto recuerda el proyecto de la Gran Siria y el Gran Irak y pese a tener el mismo partido político de origen – el Baath, Michel Aflak basicaba  entre  Damasco y Bagdad antes de recalar en Paris – nunca llegaron realmente a nada. El Gran Líbano fue otro proyecto igualmente fantasioso que finalmente explotó y la Gran Libia fue corrida de Sudán por los tanques franceses.

También los americanos acusan  a Venezuela de haber apoyado la campaña electoral de Evo Morales en Bolivia, pero la verdad es que fue EE.UU, y no Venezuela, quien inventó a Morales, primero imponiendo sobre la Bolivia de Hugo Banzer Suárez, egresado del Colegio Militar argentino, una política de erradicación de cultivos de coca económicamente irracional (en la medida en que los campesinos bolivianos jamás podían aspirar a reunir con zapallos o batatas las mismas sumas que con la materia prima de un bien como la cocaína, con lo cual se arruinó simplemente  la economía de las zonas rurales) y luego promoviendo su candidatura electoral de modo indirecto, por vía de las vociferantes denuncias propaladas en su contra por la embajada estadounidense en La Paz. Fue un esquema  Braden que no funcionó bien. Hay gente que no reacciona bien a estos métodos, porque son por temperamento igualmente vociferantes.

Secundariamente, Chávez también ha sido ayudado por las declaraciones de funcionarios del Departamento de Estado como Otto Reich y Roger Noriega en la época de Bush, que hicieron sonar alarmas de guerra fría contra lo que objetivamente es una potencia muy menor. Asimismo, lo ayudó la naturaleza, similarmente anacrónica, de su oposición interna, que en 2002 generó un golpe de Estado que duró menos de 48 horas – tiempo necesario para comprar llave en mano al generalato – y que se nutre ideológicamente de  EE.UU, los mismos EE.UU. que – junto a la España de José María Aznar– se apresuraron a certificar la legitimidad de la interrupción del gobierno constitucional.

¿Significa esto que, de no mediar EE.UU., Chávez no sería nadie en la escena internacional? No exactamente, porque el gobierno de Lula en Brasil, por todas sus concesiones económicas a lo que se ha dado en algunos sectores  llamar “neoliberalismo”, era el formidable contrapeso que bloqueaba que EE.UU se involucre de manera más decisiva en Colombia. Hasta que el Brasil estrechó su alianza militar estratégica con Francia – un Airbus se estrelló en un extraño vuelo en el corredor vía Dakar hace un par de meses – pero la jugada gala no tiene retorno. Brasil tendrá  submarinos y tiene una hipótesis de conflicto – de guerra se decía antes – que incluye en principio al Acuífero. Luego a una zona no bien definida que llega hasta la pampa azul que se extiende oceánicamente entre el borde argentino, las Malvinas y nuestra Antártida. 360.000 mil millas marinas a la disposición del que llegue con la voluntad de no dejar vacíos los espacios a los que hice referencia y que la Argentina ha abdicado como si las aguas fueran una simple provincia rebanada de la totalidad.

Es el Brasil y no Chávez el verdadero eje de poder en la región aunque muchos persisten en negar la cosa. Pero, en lo que se refiere a la confrontación entre EE.UU. y Venezuela, no todo el sonido y la furia  faulkneriano son lo que parecen.

Y la Argentina ha resuelto comprar esta imagen tajantemente bifronte simplemente para consumo interno. Muchos no creemos en esas cosas como menos creemos en las declaraciones televisivas de Chávez, quién como Touissant de Haití en el 1800 amenaza siempre con mover batallones inexistentes, aviones de combate que hacen maniobras en algún otro lugar y naves que patrullan por el Caribe con un plan de operaciones itinerante que se parece más a la Prefectura Naval Argentina que a un verdadero grupo de tareas naval. De ahí viene exactamente la palabreja. Sintesis, no le creo mucho a Chávez  ni tampoco a Obama, pero la realidad y la prudencia indican que el silencio de Lula es el elemento mas elocuente de toda la UNASUR.

Queda un párrafo para Perú. Allí también el candidato americano era el socialdemócrata Alan García y el candidato sobre cual coincidían el nacionalismo militar, el fuyimorismo – sí el fuyimorismo – y los sectores indigenistas era el capitán Ollanta Humala. Chávez se apresuro rápidamente a brindarle su apoyo para liquidarlo, dando el triunfo en bandeja a Alan García.

Coincidencias? Realmente coincidencias?

El narcotráfico mira el asunto y reflexiona. Son el verdadero poder detrás del trono en crecimiento en los próximos años latinoamericanos. Las bases americanas que llegan a Colombia con un despliegue de 1.500 hombres en principio y una miríada de personal auxiliar son  exactamente el relieve de la foto geopolítica.

La Argentina está llamando al intervencionismo brasileño y consecuentemente al americano en su dialéctica contraria  simplemente por omisión.