Me enteré que el Mono Graci había sido detenido por mails que recibí. La noticia solamente la habían tomado algún diario sanjuanino y un sitio peruano. Pero su nombre y su figura es muy conocida por todos los que tienen alguna antigüedad en el peronismo. Y, como en el caso del “teco” García Moreno, uno – sin conocer la causa; apenas conociendo algunos jueces – de entrada ya le cae mal.
Fue jefe de campaña de Italo Luder en el ´83, supongo que por su entrañable vinculación con Eloy Camus, un hombre muy importante en el peronismo del interior. Discutí mucho con él a mediados de los ´80; teníamos un amigo común en Carlos Guglialmelli. Y, como él, podría haber ocupado altos cargos en los ´90: estuvo muy cerca de Carlos Menem. Pero su estómago no le permitió aguantar ese gobierno y, como muchos, se alejó del Partido Justicialista. Claro, no eligió la opción progre del Frente Grande. Su peronismo venía de la historia nacionalista y fierrera del Sindicato Universitario de Derecho, en los ´60; entonces se vinculó a otros que habían apoyado a Menem y se desilusionaron, como Seineldín y los carapintadas que no se sumaron a la lucrativa opción de Rico.
Un grave error político, pero, como el personaje de Soriano, el Mono podría decir “Yo nunca me metí en política: siempre fui peronista“. Lo que sí es indiscutible en su caso es que nunca procuró acomodarse en la vereda del sol. No son muchos en el peronismo, en la política, de los que puede decirse eso.
De todos modos, parece que la detención tiene que ver con el hecho que en 1973, el gobernador de San Juan, Don Eloy Camus, lo nombró jefe de policía de la provincia. Al menos, de denuncias de ese tiempo surgen las causas que maneja el juez que la ordenó, Leopoldo Rago Gallo, el juez federal que, a pedido del grupo Vila, había suspendido seis artículos de la Ley de Medios, entre ellos el 45 y el 161, hasta que se resolviera el tema de fondo.
Por supuesto, Graci fue detenido el 24 de marzo de 1976. Y en el peronismo se cuenta que estando en la cárcel en la celda pegada a la de Dardo Cabo, escuchó cuando éste le anunció cuando lo sacaron de la celda: “Mono, me van a fusilar“. Viejas historias, pero me pareció que debía contarlas, en memoria de historias compartidas. Sus amigos verán como ayudarlo. Aquí, termino con una frase suya “Ánimo! Ya vendrán tiempos peores“.
Escrito por Abel B. 