Esta entrada es una continuación de “la política de Obama y la Argentina“, con sus comentarios. O, más bien, ese post, aprovechando las repercusiones de la visita de Valenzuela, lo pensé como parte de un debate que debe seguir sobre las políticas que le convienen a Argentina, frente a las políticas que se da EE.UU., que, se supone, son las que les convienen a ellos.
Estoy escribiendo justo después del comentario de Harry, que me parece una síntesis muy completa y lúcida de los factores que determinan la política norteamericana hacia Latinoamérica (Ves, Harry, cuando omitís tu bronca con K y los progres, tus análisis son de primera). Salvo un factor, que no es su tema. La economía, nada menos.
Ojo: es cierto que las relaciones económicas de los EE.UU. con sus vecinos del Sur no son las más importantes. El petróleo de Venezuela, la droga de México y Colombia, y no mucho más. No puede empezar a compararse toda América Latina con China, o con la Unión Europea.
Pero el destino de la Presidencia Obama se definirá, estimo, mucho más que por el sistema de salud o aún por la guerra en Afganistán, por la resolución acertada o no de la Crisis económica y sus consecuencias. Como decía un antecesor de don Barack, “Es la economía, estúpido“. Y Obama ha hecho una apuesta decidida y coherente – lo he dicho varias veces en este blog – por mantener en pie el sistema financiero global, a pesar de los muy serios golpes de los últimos dos años.
Lo hace apoyado por, y apoyando a, los intereses aliados de la Presidencia Clinton, que por los últimos 40 años han sido apoyo del Partido Demócrata: las instituciones financieras de la Costa Este. Lo que todos conocemos por “Wall Street”. Y, en su comentario, Ezequiel Meler hace un buen resumen de por qué eso tiene que ver con Argentina “¿No era lógico esperar que un gobierno demócrata de nuevo cuño, pero forjado en torno de la nostalgia por los “años felices” de Bill Clinton, tradicionalmente más ligado a intereses financieros (los holdouts y las consultoras ligados a los negocios de los años noventa) y agrarios (el mentado Farm Bloc del centro oeste, contrario desde siempre al ingreso de nuestra producción), adversos a la Argentina, diesen como resultado el híbrido actual, que replica de modo más ideológico y militante los tópicos preexistentes?“
Creo que esto responde a los comentarios de Javier, FD, y, en otra forma, a Eddie/. Los Demócratas son más ideológicos que los Republicanos, lo que los hace más difíciles de tratar. Pero el problema con Argentina de los intereses a los que están aliados, entre los que está la gente de la Task Force Argentina, es que les gustaría clavarla en la pared, no por sí misma, sino como ejemplo a otros deudores descuidados. Como decía don Vito Corleone, “Nothing personal, just business“.
Tengo claro que la deuda “externa” es arena movediza para los estados nacionales. Pero no se sale de ella con declaraciones, o invocando el fallo del juez Ballesteros. En realidad, en toda la historia sólo encuentro una forma en que algunos países han dejado de ser deudores de instituciones financieras internacionales: cuando se convierten en acreedores. EE.UU. ha sido el arquetipo de esa transición, como ahora lo es del camino inverso (Les digo una cosa: yo estaría más preocupado si nuestros pagarés los tuviesen banqueros chinos. Pero no es nuestro problema, por ahora).
Por eso me parecen razonables, en principio, los intentos del gobierno de Cristina Kirchner de retornar al circuito financiero internacional. Por la única razón válida: porque necesita el dinero. Lo que debe pelear son los intereses, y los otros condicionamientos, que son más pesados.
Mi idea es aportar en este post la traducción de un artículo reciente (anteayer) del Financial Times (su gente acumula algunos siglos de experiencia más que Wall Street) que habla de hechos que podrían frustrar el noble esfuerzo del Sr. Obama. Uno no es catastrofista, pero los economistas han aprendido a tomar en cuenta a los cisnes negros…
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El default de un país desarrollado es impensable. No?
Por John Dizard
Las penurias fiscales de Grecia y las rebajas de ratings han proporcionado algunos beneficios a los especuladores que han estado apostando en contra de los bonos de los gobiernos de la zona euro, y una gran cantidad de material para comentaristas profesionales pesimistas como yo.
La mayoría de los euro-comentaristas no han llegado a predecir… defaults. Eso, se entiende en general, es impensable para un país desarrollado. Es el tipo de cosa que hacen argentinos, no europeos o estadounidenses.
Oh, lo siento, borren lo último. Un país desarrollado, avanzado, un gobierno-de-leyes-no-de-hombres, como el de los EE.UU. puede repudiar su deuda, y lo hizo en 1933. En marzo de ese año, EE.UU. aprobó una ley que efectivamente repudió la “cláusula de oro”, incorporado en la documentación de los bonos públicos y privados, que prometía el pago en moneda equivalente a una masa fija de oro.
La propiedad privada de oro monetario fue prohibida, y a los acreedores se les dijo que se les pagaría en “moneda de curso legal”. El gobierno de EE.UU. declaró que el oro que los ciudadanos no podían tener, valía ahora $ 35 por onza, en lugar de 20,67 dólares, una devaluación efectiva del 41 por ciento.
… La cláusula de oro no era sólo un comunicado de prensa o un discurso presidencial, sino la ley establecida. Los acreedores basan sus decisiones de inversión sobre su supuesta inviolabilidad. Algunos de ellos sólo maldijeron y gruñeron, y algunos llevaron al Gobierno de los EE.UU. a los tribunales. Esos casos se decidieron en 1935 por la Corte Suprema, en “Perry vs United States”. Perry perdió. O, más bien, ganó en principio, el tribunal dijo que lo gue había hecho el gobierno “va más allá de la facultad del Congreso“. Pero ¿sabés qué? Sorry, ya que los daños “del demandante no pueden evaluarse sin tener en cuenta la economía interna del país en el momento” (Nota del traductor: Mi mujer lo resume en lenguaje no legal: “Haced como los fariseos. Jodeos”)
Hay más y más abogados y autoridades europeas, que parecen estar tomando algo más que un interés puramente histórico en el caso Perry. Hay una pequeña comunidad de expertos sobre el derecho de inmunidad soberana, o cómo y cuándo pueden, o no pueden hacerse reclamaciones contra un Estado. Entre ellos se encuentra Lee Buchheit, de Cleary Gottlieb en Nueva York. Ha representado a estados morosos como Irak y Argentina, y ahora parece estar preparando otra serie de acciones. Está también en una mayor demanda como orador a los grupos profesionales. En Europa.
… El Sr. Buchheit no cree que los países europeos más angustiados están en la situación que estuvo Argentina. No, sus problemas puede ser peores en algunos aspectos. “En la Argentina, el préstamo individual en moneda extranjera no estaba tan extendido como en Islandia, o en Hungría o los países bálticos“
Para ir más allá del derecho contractual, ¿qué pasa con los compromisos del Tratado de Maastricht para evitar salidas como los controles de cambio? En efecto, eso fue lo que hizo EE.UU. al anular la cláusula del oro en las emisiones privadas de bonos. Echen un vistazo, me refiero a un vistazo de cerca, al artículo 73 (d) del Tratado sobre la libertad de los flujos de capital. Ese compromiso “… se entenderá sin perjuicio del derecho de los Estados miembros … a tomar medidas justificadas por razones de orden público o seguridad pública” Me pregunto que significa en la práctica. Tal vez pronto lo sabremos.
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Concluída, por ahora, esta larga nota, me queda desearles una feliz Navidad. Para los católicos, les recuerdo que la versión preconciliar del Padre Nuestro decía “Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores“. Y para racionalistas y escépticos, les dejo una imagen de fraternidad humana

Escrito por Abel B.
Escrito por Abel B.
Escrito por Abel B. 