El abrazo de Perón y Balbín

Un episodio del que ayer se cumplieron 40 años, el encuentro y la reconciliación entre Perón y Balbín, el líder histórico del radicalismo y viejo y tenaz adversario, se ha convertido – como suele pasar en Argentina – en una bandera actual. En este caso, para pegarle al gobierno.

En las últimas semanas me cansé de recibir mails diciéndome que “Negar aquel abrazo – que, según uno de los amigos que me lo envía, sintetiza la voluntad de Unidad definitiva de los Argentinos – es la causa del agotamiento del actual gobierno. Recuperarlo es la obligación de toda alternativa opositora“.

El mismo motivo se ha repetido en los medios opositores o versátiles, como por ejemplo, aquí y aquí. Y hasta se ha organizado una cena para hoy, martes 20, a la que asistiría, dicen, el Dr. De la Sota, en conmemoración de aquel abrazo (aunque, debo señalarlo, me temo que Julio Bárbaro y Rafael Pascual no dan el piné).

Ahora, me parece que vale la pena reflexionar sobre el asunto, más allá de su utilización en la pelea política de todos los días (una costumbre a lo que los nac&pop, hay que reconocerlo, no somos ajenos). Creo sinceramente que tiene miga, para hoy.

Fue un hecho muy significativo en su tiempo. Sería absurdo tratar de disminuir la importancia histórica de Perón; hasta sus enemigos la reconocen. Es más, son los que más la afirman, al atribuirle el origen de todos los males argentinos. Y Balbín no sólo era el líder histórico del radicalismo. También era el dueño de un aparato político imbatible en sus internas.

Su lamentable imagen actual hace difícil apreciar la importancia de la Unión Cívica Radical (del Pueblo, agregaban sus enemigos para marcar el cisma de Frondizi) en la política argentina. Pero el radicalismo había sido, por tres décadas, el Otro del peronismo, el partido político de masas que era la alternativa inevitable en un sistema político que, sin ser una democracia plena, tampoco renunciaba definitivamente a las formas democráticas.

Y aún hoy, el radicalismo es la otra fuerza política que, como el peronismo, tiene presencia y “aparato” en cada ciudad, cada pueblo de la Argentina. Por algo Néstor Kirchner, cuando en el 2007 decidió construir la oferta electoral más atractiva posible, eligió sumar en la fórmula a una figura del radicalismo “dialoguista”. Aún hoy, referentes territoriales poderosos y claves del oficialismo, como Alperovich, Zamora y otros menos mentados, tienen su origen allí.

Pero me he desviado del punto. Lo que me interesa dejar claro es que esa reconciliación fue – mucho más allá de los sentimientos personales – un acuerdo decisivo en un momento clave de la historia argentina. Tienen razón sus apologistas actuales: fue un paso fundamental en la búsqueda de la unidad de los argentinos. Eso sí, es evidente que no alcanzó.

Para demostrarlo, basta con repasar la historia de los meses que siguieron, hasta la muerte de Perón. Después, la tragedia argentina fue imparable. Sí es necesario que dejemos de lado, para entender lo que pasó, la hojarasca.

Es cierto que los dos no llegaron a ponerse de acuerdo en una estrategia común para el retorno a la democracia. Balbín, el radicalismo, no aceptó la propuesta que habría hecho Perón de un frente que abarcara todas las fuerzas políticas democráticas, en el marco de “La Hora del Pueblo”. Siguió ocupando el rol del Otro, en el proceso electoral que iba a dar fin a la dictadura de la “Revolución Argentina”. Pero estaba muy claro que era a lo sumo una diferencia táctica, encuadrada en un entendimiento profundo en proteger las muy frágiles instituciones de esa democracia, cuando el Partido Militar era una realidad insoslayable, y Estados Unidos, en plena Guerra Fría, derribaba gobiernos populares en Latinoamérica. Las relaciones entre el oficialismo peronista y la oposición radical nunca fueron mejores, ni volverían a serlo.

Tampoco vale aferrarse a la historia contrafáctica, muy presente para los que vivieron entonces, la posibilidad de una fórmula Perón-Balbín en setiembre de 1973. Sé que la dirigencia del radicalismo demoró la elección de la suya, a la espera de una propuesta que no llegó. Y es posible que, a la muerte de Perón, Balbín hubiese sido un mejor gobernante que Isabel. Pero eso tiene muy poco que ver con la “pacificación de los espíritus”.

En ese setiembre fue asesinado José Ignacio Rucci. La “izquierda” y la “derecha” del peronismo se siguieron matando entre sí, e iban a seguir haciéndolo, hasta que la represión militar llevó a escala masiva las técnicas de secuestro, tortura y masacre. Los intereses económicos más tradicionales y los más ligados a poderes extranacionales continuaron conspirando con el Partido Militar, que reemplazaba en el sistema argentino a la fuerza de derecha que no surgiría hasta la aparición de la Ucedé. Y el ERP, sólo para completar el cuadro, siguió su delirante estrategia de guerra popular sin pueblo. Que Montoneros adoptaría formalmente poco después al pasar a la clandestinidad, arrastrando – o tratando de hacerlo – a la juventud que los seguía.

(Artemio López nos contaba hace poco una anécdota de esos tiempos “la Unidad Básica “Gerardo Ferrari” de Flores Sur, que en los finales de 1974, (compañeros que seguían fieles a la conducción de Montoneros) prendieron fuego, cuando “la Ferrari” adhirió a la maldita “JP Lealtad“).

No tengo paciencia con las versiones conspirativas de la “teoría de los dos demonios” que pintan a la guerrilla como un fenómeno extraño a la sociedad argentina, comandos entrenados y dirigidos desde Cuba o Moscú. Tampoco sirve la versión edulcorada que los presenta como luchadores sociales que hacían trabajo en las villas. Eran “fierreros” románticos y delirantes, convencidos que el camino a la construcción del hombre nuevo pasaba por matar militares, policías y “burócratas” sindicales.

Ninguna alquimia politica podía evitar los enfrentamientos. Ni el carisma y la autoridad de Perón lograron hacerlo. Pero me parece necesario recordar que no hubo una respuesta política para la juventud militante que ese romanticismo guerrillero había convocado, ni para los sectores sociales para los que ni López Rega, ni Osinde, ni tampoco Isabel, ni ciertamente Balbín o los viejos dirigentes del peronismo, o del radicalismo, eran referentes aceptables. La sociedad argentina había cambiado, y el abrazo de Perón y Balbín no la contenía.

No quiero exagerar. Los trabajadores, los humildes, seguían siendo peronistas, y en las pocas elecciones que hubo hasta marzo del ´76 – alguna en Misiones, recuerdo… – lo demostraron. Mientras Perón vivió, el equilibrio se mantuvo. Pero una parte importante de los argentinos quedó alienada con el gobierno que lo sucedió, y el golpe – preparado cuidadosamente, con un proyecto local e internacional muy definido – llegó sin demasiado rechazo del conjunto de la sociedad.

¿Algo que ver con las circunstancias actuales? No. Son muy distintas. El país, el mundo, están en otra cosa. Y, tal vez más significativo, la pulsión de muerte, o la vocación del ser humano por la guerra, según se quiera llamar, ya no se canaliza a través de problemas sociales. Pero todo eso es muy teórico. La advertencia concreta que nos deja esta vieja historia argentina es que – más allá de las instituciones democráticas y las estrategias electorales, fundamentales como son – ningún sector importante, es decir, numeroso, de la sociedad, debe quedar sin expresión, sin una respuesta política a sus planteos (lo que no significa hacer caso a todos sus delirios). Hacer lo contrario es buscarse problemas. Y encontrarlos.

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20 respuestas a El abrazo de Perón y Balbín

  1. Carlos dice:

    Estoy mirando las fotos del Tortoni, dónde los “huelguistas”destrozan las vidrieras por que los mozos del café están en sus puestos de trabajo. Ayer Mauricio twitió que se escuchara al paro y al 8N. Usted dice: ” ningún sector importante, es decir, numeroso, de la sociedad, debe quedar sin expresión, sin una respuesta política a sus planteos
    (lo que no significa hacer caso a todos sus delirios)”. “Hacer lo contrario es buscarse problemas. Y encontrarlos.”
    Que respuesta política puede darse a quienes expresan de éste modo sus deseos? El gobierno está haciendo lo correcto y creo que los problemas de la oposición están a la vista, recurriendo a la violencia, a los piquetes, a la crispación ciudadana, la basura tapando la ciudad…hacer caso a los delirios sería fatal, ya que no se diferencian demasiado de sus prácticas concretas en el día de hoy.
    Saludos.

  2. hector felix dice:

    Para recrear el abrazo de Peron con Balbin: ¿Quien haría de Peron y quien de Balbin.? En realidad deberían abrazarse Macri con De la Sota. porque cuando ellos se abrazaron ambos eran opositores.
    Hay que tomar los gestos políticos en todo lo que ello implica, .no es importante solo el acto físico de abrasarse, sino desde donde se hace. No era un gobernante y su opositor los que se abrasaban como se pretende que se haga ahora.-

  3. Jorge dice:

    Esta visión de autoridad que practica el gobierno, emanada de la erudición y el prestigio intelectual nos está llevando a un camino difícil, aquella falsa consigna de los 70 “mientras peor mejor” tiene su equivalencia en “vamos por todo”. El abrazo de Perón Balbín fue un símbolo y la búsqueda de un sentido. Es hora que el gobierno recapacite con una reflexión sana que evite el mismo destino de frustración. Muchos compañeros murieron por la patria socialista y hoy el gobierno dice representar ese espíritu de justicia inconcluso, esto es una falta de respeto a los muertos, sus ideales y su entrega militante. Los mismos errores que cometió aquella conducción de montoneros, hoy el gobierno las homologa pero desde el cartón pintado planteando también falsas antinomias que no constituyen la contradicción principal de nuestra Patria. El gobierno está cumpliendo con su agenda, pero lo que no puede evitar son sus consecuencias.

  4. Carlos dice:

    Jorge, querrá decir que las consecuencias que el gobierno recoge al cumplir con su agenda, es el 55,5 % de los votos? Si es así, bienvenida sea la agenda, con las correcciones que considere necesarias, pero no esuvo mal, verdad? Ah, y por si eso fuera poco, le recuerdo que en mayo próximo cumplimos 10 años de cartón pintado, según su comentario indignado , escaso de argumentos .
    Saludos.

    • Jorge dice:

      No tengo argumentos hay historias de vida. Cartón pintado es este gobierno en relación a las propuestas y la militancia de los 70 que dice reivindicar desde los contenidos. El resultado electoral no solo otorga, obliga. Yo soy parte de ese 55.5% de los votos como muchos peronistas que apostamos a este gobierno que hoy nos expulsó y nos ningunea desde la formalidad del Evitismo barato. Lo mío no es indignación es conocimiento del peronismo, nacido a mediados de los 60 en la Universidad de La Plata, donde hablar de Perón era un imposible y defender un cartel era con la cadena. Conocí Néstor en la FURN y puedo dar fe de su condición de militante, también puedo dar fe que Cristina nunca fue, ni será Néstor. El peronismo revalido sus títulos cuando dejó de ser gobierno, veremos que queda de “la etapa superadora del peronismo”. El poder circula, sacaron la sortija y están disfrutando de una vuelta gratis. Esta es la única.

      • Norberto dice:

        Sabés que Jorge, no te creo que hayas votado por CFK, y a mediados de los sesenta la UNLP era más gorila que la base naval de Punta Alta, mirá después del ’55, nos decían que aparté de fijarse todas las pibas de la UES, el Viejo, como había ido a las peleas de defensa del título de Archie Moore, este era el amante, y nosotros salíamos gritando “Puto y maricón, lo queremos a Perón”, esto mismo sucede hoy con CFK, así que creo que desde hace rato estás tratando de pescar a alguien y no vas a tener suerte.
        Si es cierto que la votaste, no podés decir que nadie te engañó, porque en todo momento las cartas estuvieron sobre la mesa, hace un tiempo pregunté acerca de cuantos camioneros conocían que la habían votado, y algunos pudieron dar algunos ejemplos, yo creo que estás fuera de esos ejemplos.
        Nunca menos y abrazos

      • Capitán Yáñez dice:

        Vea, don Jorge, llevo unos cuantos minutos tratando de entender qué coño es lo que quiere decir, pero no termino de desentrañar su enrevesado argumento (sabrá disculpar: soy lento de entendederas). Por empezar, no veo qué tienen que ver la “erudición y el prestigio intelectual” que motivarían una “visión de autoridad que practica el gobierno” con los asuntos que aquí se tratan, pero bueno…
        Si de verdad conoció la FURN, compañero, seguramente sabrá que la “visión de autoridad que practica el gobierno” al lado de la que practicaba la FURN… es cosa de nenes de pecho (me reí mucho cuando el flaco Kunkel se comió como un verdadero caballero la ñapi de la Camaño: en sus años mozos, el flaco le hubiera dado… digamos que… “un par de lecciones” a la diputada consorte). Entre otras cosas porque, en efecto, si había un ámbito gorila en aquellos tiempos era la UNLP, y, en efecto también, los carteles se defendían a cadenazos.
        Sabrá, también, que el conocimiento del peronismo en la UNLP, por aquellos años, era burdamente incompleto, y por eso los propios furnios mandaban a sus pichones de cuadros a JP, a los barrios, donde se convertían en verdaderos cuadros mamando peronismo allí donde estaba la historia viva del movimiento.
        Bueno, no la hagamos tan lunga: ¿a qué viene lo suyo?. ¿Cómo alguna vez se pretendió que había peronismo por un lado y evitismo por otro, usted pretende que hay un nestorismo por un lado y un cristinismo (erudito y de prestigio intelectual) por otro?.
        No lo creo.

  5. oti dice:

    En Perón la búsqueda de la unidad de los argentinos estaba motivada por una idea de conducción muy concreta: para enfrentar y derrotar a los intereses que había que enfrentar y derrotar se necesitaba un frente político muy grande.

    Lo que determina la lucha ideológica y cómo los individuos son distribuidos en ella no son los modales de los gobiernos, sino la naturaleza de la contradicción de intereses que se enfrentan. Y, para Perón, como reiteradamente nos lo enseñó, ella no consiste en las clases sociales internas (burguesía vs. clase obrera), sino entre un conjunto nacional-popular lo más amplio posible vs. la oligarquía imperial.

    Siempre la política es una lucha de voluntades (basada en el poder que esas voluntades tengan). De lo que se trata el liderazgo de conducción es de que la lucha de voluntades dentro del conjunto nacional-popular no le haga el juego a la voluntad imperial-oligárquica.

  6. Capitán Yáñez dice:

    Para los que piden diálogo, abrazos y otras delicias… en El Blog del Ingeniero e Indie Politik ya pueden ver el tuit del día.
    Seamos serios, por favor.

  7. Capitán Yáñez dice:

    ¡Perdón, no es en Indie, es en el de jose ruben sentis!

  8. Juan Pablo dice:

    Contexto adicional: cuatro años mas tarde; apenas cuatro años después de ese abrazo, Balbín se reúne con Jorge Rafael Videla para que apurara el trámite.

    Para los que interpretan la política como una cátedra de semiología, lo que acabo de escribir será una chicana. Para los que creemos que es ni mas ni menos que una red de poder con intereses que se cruzan y se aniquilan, debería ser una rotunda enseñanza.

    Saludos.

    • Jorge dice:

      Juan Pablo… Es verdad pocos se salvan del contexto adicional. Ni los hoy transversales ex PC que dieron la bienvenida a la dictadura porque era funcional a los intereses de la URSS, ni Timerman dirigiendo el diario La Tarde en el 76 sin disimular su apoyo al gobierno militar. Y otros contextos adicionales más recientes, como funcionarios que hoy participan del gobierno y fueron parte de la Alianza o el menemismo y se presentan como exégetas del modelo.

      • Juan Pablo dice:

        Jorge:

        pasaron 35 años entre ese PC y el que hoy está alineado con el Gobierno. Los contextos que aportás son sustancialmente diferentes al que señalo yo: a mi me importa poco Balbín como individuo. Quizás era un tipo macanudo, no lo sé. Lo que realmente me interesa es que en ese momento era el referente máximo del segundo partido mas importante de la Argentina, socio (su partido) de los regímenes que la resistencia peronista atravesó. Cómplice (su partido) de la persecución que sufrieron los argentinos que pelearon para que su líder regresara. Y eso no había sucedido en un pasado remoto. No. Era parte del presente.

        Ese abrazo acontecía apenas unos meses después de los fusilamientos de Trelew y apenas cuatro años antes de la visita de Balbín a Videla. Yo no apoyo para nada la política movida por rencores, pero entre ser dialoguista e ingenuo existe una diferencia enorme. Quizás haya sido una jugada indispensable para Perón con el objetivo de buscar cierta estabilidad para su retorno al poder, no lo se realmente, pero en tal caso dejemos el sentimentalismo del abrazo y leámoslo como un pacto de alguien que en aquel momento aún no tenía el poder legal en sus manos. Pequeño detalle.

        El abrazo se conmemora con la excusa de pedirle un gesto equivalente a la gestión gubernamental de la Nación, y en tal caso la imprudencia sería la misma: ¿Alguien podría creer que un “abrazo” (o lo que equivalga simbólicamente) entre CFK y las patronales agrarias sería inteligente o útil? Porque si la respuesta fuese afirmativa estaríamos creyendo que este conflicto es solo un problema de humores, de química entre dirigentes. No. El problema ayer con la UCR y hoy con el pejotismo ortodoxo es que encarnan programas políticos irreconciliables. Si Timerman tenía otro proyecto hace 35 años me es absolutamente indiferente. Si algún funcionario perteneció a la Alianza tampoco me preocupa mucho. Pero si el movimiento creyera en el diálogo en tanto pantomima de tolerancia con los sectores tradicionalmente reaccionarios… bueno, ahí sí me preocuparía mucho.

        Saludos.

      • Capitán Yáñez dice:

        ¿De quienes habla, Jorge? ¿Quienes son esos funcionarios “exégetas del modelo” que fueron parte de la Alianza?

      • Leandro dice:

        Jorge es moyanista y esta recaliente como su patron porque la presidenta no se agacho a chuparsela al hugo y aceptar ser su chirolita, como el hugo queria. Y bueno entonces se le complico, en vez de heredar un proyecto funcionando y a todo vapor, ahora tiene primero que hundir ese proyecto y remar para construir o apoyar a alguno que construya para poder extorsionarlo y mientras tanto sacarle la guita de los remedios truchos y demas tropelias. Jorge es un traidor enojado porque no logro llevar a cabo su plan de traicion, es una llaga supurante, no hay nada peor que un ambicioso resentido porque le cagaron su ambicioso objetivo, bueno eso es jorge, a imagen y semejanza de su patroncito moyano.

  9. ana dice:

    Unida la clase obrera y la baja y media clase media cuenta propista ,pequeña industrial ,pequeña empresaria agraria etc etc ES MAS FACIL EXIGIR justicia al grande.
    Juan Pablo :me consta que no fué así .Tengo pruebas en los documentales cinematográficos de la època que asistí a una reunión con ISABEL y por ende que estoy enterada que eso que dices NO ES CIERTO.
    Me encantaría contarle algunas cosas ,pero es poco serio ventilar interiores sin constatar que se sabía de la contraparte.
    Tal vez si alguna vez lo veo personalmente ABEl,ud ha de saber algunas cosas que me quedaron en la nebulosa.Yo no tenía ingerencia en el gobierno como uds.

  10. ana dice:

    Tú sabes mi posición ,que es la del abrazo PERON BALBIN.
    A esta muchacha que ha entrado con COMPROMISOS CON LA DEUDA EXTERNA ,es decir con una vìa (LOS RADICHETAS TAMBIEN LO INTENTARON HASTA CARRIO)CON LA QUE NO ESTOY DE ACUERDO.
    Pero tù sabes que NO ESTOY EN NADA DE ACUERDO CON GOLPE A ESTADO NI AMOTINAMIENTO NI INDIGNACION NI NADA POR EL ESTILO ,SALI POR MIS SANOS INTERESES AGRARIOS Y AHORA LO VES A MOYANOQUE NOS MANDABA LOS CAMIONEROS
    .EL TIPO FUE RE FIRME LO APOYE HASTA CONTRA EL SOBORNO PERO AHORA SE PASA ESTAN CON LA TESITURA DE LA UNION DEMOCRATICA.
    Si forzan la salida del gobierno ME PUEDES DECIR ADONDE VAMOS APARAR?

  11. [...] eso fui breve – no tenía mucho nuevo para decir – y pasé al recuerdo del entendimiento entre Perón y Balbín que habían forjado para las circunstancias de 40 años atrás, y que hoy se enarbola para la [...]

  12. Jorge dice:

    Capitán Yañez…. Todo lo que decís de esos años es totalmente cierto, producto de la gran esfervesencia y nuestra posición inicial en minoría. Tanto el flaco Kunkel, Bachi, el turco Achen, Pichila, Carlos Miguel, como Carlitos Negri, Marcelo Fuentes, el Cuto Moreno o Pablo Fornasari por nombrar algunos, intimidaban solo con la mirada. Los cadenazos estaban a la orden del día en el Comedor Universitario con los tradicionales gorilas e incluso con los enemigos coyunturales del FAEP (Cristina) donde el Pampa Alvaro, el flaco Salas o Tato Taramasco defendían sus posiciones con un lógico final, el Departamento de Policía o el Instituto Médico Platense. Perdón compañero pero me manqué en el recuerdo… Tal vez desde esa historia visceral planteo mis discensos y esa experiencia no permite aceptar con tanta facilidad la delgada línea que hoy determina el “amigo” del “enemigo”. El resto lo seguimos en cualquier momento.

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