Este fin de semana me dió por subir temas de política internacional sobre material ajeno. Me parece útil, porque el discurso político en nuestro país tiende a ser muy provinciano. Y no, por desgracia, en el sentido del rescate de un estilo más humano que en algunas de regiones de nuestro país se conserva. Sino en la incapacidad de apreciar otras realidades en su complejidad, como deberíamos percibir la nuestra, sino en verlas como caricaturas, positivas o negativas, lo mismo da.
Bueno, esa es la justificación que me doy. Ahora, que Vladimir Putín, con lágrimas en los ojos, se dirige a sus partidarios en la plaza Manezh, afuera del Kremlin, y les dice “Yo les prometí una victoria. Hemos ganado. Gloria a Rusia“, creo que vale la pena subir otro post y proponerles dirigir la atención allí.
Después de todo, aunque la economía, y sobre todo, la demografía le dan malas noticias a Rusia desde hace por lo menos 50 años, y hablan en contra de la predicción de Tocqueville sobre los dos gigantes, EE.UU. y Rusia, que dominarían el futuro… sería un error menospreciar a la Tercera Roma. Después de todo, es una Gran Potencia no sólo en lo militar, sino como referencia cultural de la otra Europa, la heredera de Bizancio. Grecia, y Serbia, están mirando ansiosamente en su dirección.
En lo concreto: Putin ha reconstruído el poder del Estado, puesto límites a los “oligarcas” (los Magnetto, Bulgheroni y Cirigliano de su sociedad), y ha dado pasos certeros en reconstruir la esfera de influencia rusa en Europa del Este y Asia Central (Además de establecer algunos negocios en común con Alemania, pero de eso no se habla… mucho). Y apoyado en los ingresos del petróleo, ha conseguido una cierta prosperidad para su país. Lo hizo con el estilo autoritario y personalista al que los zares, bolcheviques y “nuevos demócratas” acostumbraron a ese pueblo, así que nadie se sorprende demasiado. Y tiene un arma poderosa a su favor: el patriotismo ruso (algo que leyendo a algunos liberales y progresistas nuestros, no puedo menos que envidiarle).
Pero todo éxito trae nuevos problemas, por definición. Los que menciona esta crónica, pueden ser manipulados por la C.I.A., como sospecha Putin, o no. Pero son reales. Y, ojo, creo que algo nos pueden decir a nosotros:
“MOSCU.- “Nadoel.” Esa es la palabra que suele resonar en las protestas que se multiplicaron, en los últimos meses, contra un nuevo mandato presidencial de Vladimir Putin.
“Me cansó”, es la traducción de esa expresión que las jóvenes generaciones eligen para manifestar su hartazgo ante el casi descontado triunfo electoral de quien ya ejerció, desde un cargo u otro, el poder por doce años.
“Hace cinco o seis años comenzó a surgir una nueva clase ruso-europea, o de «ciudadanos enojados», como ellos se denominan”, comenta Darenko a LA NACION, desde el estudio de la radio Russkaya Sluzhba Novostei, donde conduce su clásico programa matinal. Esa nueva clase, asegura, está compuesta por gente de ciudad que disfruta del dinero proveniente de la industria del petróleo y de Internet.
“Viajaron, vieron distintas civilizaciones y pueden comunicarse horizontalmente. Esto es algo difícil de comprender para una persona del siglo XX, el siglo de la televisión, de la comunicación vertical”.
El 24 de septiembre pasado, Medvedev anunció que no se postularía para un segundo mandato y que el candidato sería nuevamente Vladimir Putin. Entonces, estalló el descontento popular. Hasta ese momento, el tándem Putin-Medvedev había funcionado de manera eficiente. Al asumir, el joven presidente era un signo de renovación, y muchos creyeron en sus promesas de apertura. Por eso, el anuncio de septiembre pasado -sobre una nueva candidatura de Putin- quebró las ilusiones de cambio de la nueva generación.
La tensión creció el 4 de diciembre, después de las elecciones parlamentarias en las que ganó el partido de Putin, Rusia Unida, pero en las que, por primera vez, no obtuvo la mayoría parlamentaria. Ante las evidencias de fraude, la gente salió a las calles en Moscú y en otras grandes ciudades. Primero fueron 60.000 personas en la plaza Bolotnaya y luego 100.000 en la avenida Sakharov. Desde entonces, las protestas se reproducen en distintos puntos del país, a pesar de las heladas que preceden las elecciones del domingo próximo, en las que Putin tiene una victoria casi asegurada.
De hecho, la mayor manifestación electoral fue la que realizaron los partidarios del primer ministro el pasado 23 de febrero en el estadio Luzhniki, donde, según la policía, asistieron 130.000 personas.
De esta manera, se fue abriendo una brecha irreconciliable en la sociedad: una Rusia más tradicional, que apoya a Putin, y una Rusia nueva, la de los “ciudadanos enojados”, que consideran que el candidato “parece obsoleto, de museo”.
“La manera de pensar que todos son espías, o trabajan para Occidente, o son comprados por agentes extranjeros, parece ridícula”, opina Darenko, en un nuevo dardo contra el primer ministro.
En los años 90, al desaparecer la Unión Soviética, durante el gobierno de Boris Yeltsin, hubo guerras, privatizaciones escandalosas, caos y anarquía. Putin llegó para poner orden. Lo consiguió, y además impulsó una década de prosperidad y consumo, al tiempo que se recuperaba la verticalidad del poder.
Parece extraño que, en medio del boom del consumo que se observa en Moscú, con sus negocios europeos, sus automóviles de lujo y los abrigos de visón y chinchilla de las mujeres, una buena parte de la nueva clase media esté descontenta con Putin.
“Consumen y protestan, protestan y consumen”, dice Boris Kagarlitsky, un académico del Instituto de Globalización y Movimientos Sociales, y explica que el descontento se extiende a una clase media amplia, “que incluye a los trabajadores estatales, maestros, científicos y técnicos, cuyos salarios no crecen, que no pueden irse del país y que tampoco pueden progresar”.
La propaganda oficial utiliza como caballito de batalla la crítica al desorden de los años 90, pero la generación que ahora tiene 20 años no recuerda lo que pasó en esa década.
Lo que ven los jóvenes es que Putin lleva doce años en el poder, como presidente y primer ministro, y quiere otros doce. Veinticuatro en total. Demasiado para un país que se considera parte de Europa“.

El ex primer ministro socialista alemán Schröder fue un gran defensor del gasoducto que une Rusia con Alemania por el Báltico, esquivando prudentemente Polonia, Belarús y Ucrania, que en estos negocios fungían de intermediarios molestos. (La mera posición geográfica, en una era de valorización de oleoductos y gasoductos, es un capital). A las pocas semanas de abrochar el negocio, Schröder dejó de ser primer ministro, y otras pocas semanas después, aceptó presidir el comité de accionistas de la firma que gerencia el mismo gasoducto que el gestionó… Digo, para los que puedan creer que cosas así sólo pasan en pampas atrasadas y aisladas “del mundo”.
PS: ni hablar de la compra de Minol, la petrolera de la difunta RDA, por Elf, con vueltos de Mitterand para el partido de Kohl.
Uhh Cine, eso no es tan conocido fuera de la energia, es el antecedente de Nabuco
Fuera de tema. No hay que darle demasiada trascendencia a un solo capítulo del salvataje griego porque ya sabemos que es una historia de nunca acabar, pero tampoco hay que dejar de prestar atención, sobre todo por las implicancias que tiene para los infelices que están próximos en la fila.
A lo mejor esta semana se confirma la teoría de que Europa quiere echar a Grecia del euro y de que la mejor forma de hacerlo es imponer exigencias imposibles de cumplir.
http://www.reuters.com/article/2012/02/05/us-greece-idUSTRE8120HI20120205
ABEL: “(Putin) no obtuvo la mayoría parlamentaria. Ante las evidencias de fraude…” Algo huele raro: si hubo fraude, ¿como es que no ganó la mayoría? ¿Que? ¿Hizo fraude nada más que para quedarse en primera minoría? ¿Desde cuando los fraudulentos son tan modositos? Digo, todo indica que Putin tiene bastante razón en cuanto a que le están tratando de mover el piso desde afuera. Seguro que el tipo no es un santo pero no me cabe duda que es lo mejor que podía pasarle a Rusia a esta altura del partido. Fue él quien, a poco de asumir el poder, no vaciló en decir algo para nada políticamente correcto pero absolutamente cierto: “el colapso de la Unión Soviética fue la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX”.
http://news.bbc.co.uk/2/hi/4480745.stm
Y también esto:
http://in.reuters.com/article/2011/11/17/idINIndia-60590820111117
Eddie
Por cuestiones laborales anduve 3 dias por el campo sin internet ni nada parecido (le pregunté a un paisano si por ahí había WiFi y me repondió, algo desconcertado: “no, vea, con esto del glifosato han desaparecido los zorros, los zorrinos y hasta las culebras. Si, ni culebras quedan. Los güaifai no sé bien que son, pero tampoco hay. Lo único que va a encontrar por acá son lauchas. Eso si”). Me perdí tres lindos post, dignos de meter la cuchara, pero en fin. Otra vez será.
Este no está nada mal.
Supongo que con lo de “algo nos pueden decir a nosotros” hacés referencia, entre otras cosas, a las largas permanencias en el gobierno y los pataleos de la clase media.
En cuanto a las “largas permanencias”, si no aparece nada mejor… Incluyendo al propio peronismo, claro. Por ahora no hay ni miras de que pueda aparecer algo mejor.
En cuanto a los pataleos de las clases medias… El peculiar status de las “clases medias” es materia de análisis psicológico, sociológico, económico y político desde hace varias décadas, con una sola conclusión más o menos certera: gataflorismo. De manera tal que el asunto no tiene solución. Ni en Rusia ni acá.
Tampoco tienen solución las… ejem… “visiones” de la prensa occidental, cristiana y democrática que clama contra los fraudes en Rusia, Irán, Irak… y consideró, en cambio, y por dar un ejemplo, como “algo confusa” la manera en que George Bush (h) (… de p, agregará alguno. Allá él) accedió a la presidencia de USA.
Supongo que será “cuestión del cristal con que se mire”…
Abel, el asunto Rusia hay que verlo en el marco siguiente:
Hay intereses (oligárquicos, no nacionales) del establishment angloamericano en crearle problemas a Rusia, no solo a través de Irán y Siria sino también por el reciente emplazamiento de misiles “antimisiles” de la OTAN muy cerquita de su frontera.
Hay elementos de la oligarquía occidental que consideran que Rusia (y también China) podrían constituir una alternativa económica y financiera a la desintegración que está sucediendo en Europa y USA.
Sabemos por la historia que los elementos influyentes de esa oligarquía, cuando creen percibir una amenaza derivada de la recomposición de poder en Estados que pretenden ser nacionales y hacer un juego relativamente independiente de los manejos oligárquicos, juegan a la desestabilización planificada del sistema geopolítico global, que habitualmente conduce a las guerras mundiales.
El gobierno del Estado ruso está siendo bastante conciente de este juego estratégico occidental y de allí sus permanentes llamados a la cordura tanto a la OTAN, como a las presiones angloamericanas en Siria e Irán.
En el interin, como no comen vidrio, el gobierno ruso se dispone aceleradamente a renovar y modernizar su sistema misilístico y acordar con los chinos una política común en relación a medio oriente y frente a las pretensiones angloamericanas.
Su comentario llegó mientras respondia en forma general. Lo que le digo a Eddie y Yáñez también toca, de refilón, lo suyo.
Pero su análisis es certero, en cuanto a la percepción de la (en proceso de reconstrucción) estructura del poder ruso, no sólo de Putin.
En realidad, Ud. apunta a la principal fuente de inestabilidad geopolítica. El conflicto entre potencias y sistemas en decadencia con los ascendientes ha sido, en toda la historia, el origen de las grandes guerras.
El enfrentamiento actual en el Arco Islámico es relativamente menor.
Una observación importante: Hoy no es el caso de Rusia. Por más que ha conservado su poder militar, económica y demográficamente crece mucho menos que los EE.UU. Su actual prosperidad tiene su origen en el petróleo.
¿Una alianza con China? Posible. Probable. Pero sería solamente defensiva ¿Qué otra cosa tienen para darse, uno al otro?
Se me ocurre que su destino, a largo plazo, está en la “Casa común europea” que imaginó Gorbachov, y la alianza con Alemania. Pero eso es el muy largo plazo.
Un abrazo
Estimados:
Breves comentarios, inspirados por sus respectivos aportes:
CB y VL. A los que tienen experiencia política, o conocen a fondo lo que sucede en los centros del poder mundial, la indignación voceada por periodistas con contratos o sobres, puede sonar divertida.
PERO SERÍA UN ERROR.
Algún nivel de corrupción es inevitable, siendo la naturaleza humana como es. Y hasta puede ser casi inocuo, dependiendo de la estructura social. En China y en Brasil, para citar dos ejemplos notorios, no parece haber impedido su crecimiento.
Pero hay un problema intrínseco: TIENDE SIEMPRE A CRECER. Si no hay controles, y escarmientos cada tanto, destruye cualquier estructura social.
Casio: Ud. está allí. Pero mi impresión, superficial, es que si Grecia sale del euro, las expectativas se trasladan y refuerzan hacia “el próximo en salir” ¿Portugal? ¿España? ¿Italia?
Eddie y Capi: Mi advertencia fue más general. En Argentina no hay ¿todavía? un fastidio “post kirchnerista”. Los sectores anti K lo son de no menos de 4 años. La gran mayoría, de 9.
Concuerdo que Putin “es lo mejor que podía pasarle a Rusia a esa altura del partido”. Y Chávez “es lo mejor que podía pasarle a Venezuela a esa altura del partido”. Pero también Juan Manuel de Rosas fue lo mejor que podía pasarle a lo que iba a ser Argentina – en parte gracias a él – a esa altura del partido, en 1830. Pero 22 años resultaron ser demasiados. Lo heredaron sus enemigos.
Abrazos
En una respuesta a un comentario de un post anterior hice referencia a Transparency International, y su vinculación con think tanks neocons, y este comentario hace que vuelva sobre el tema dado que para que haya corruptos hay corruptores, que por rara casualidad pertenecen al “primer mundo”, el caso típico Skanka denunciada por negociados en casi toda América Latina, pero que en una investigación judicial en Suecia, paraiso para Transparency, resultó ser ¿inocente?.
Nunca menos y abrazos
Sí, Abel, sin duda las cosas se van a poner mucho más riesgosas cuando le llegue el turno a España de desafiar las imposiciones de austeridad. No están muy lejos.
http://www.acting-man.com/?p=15162
Es lógico que, salvo ante grandes crisis, las clases medias repugnen tipos autoritarios, machos cabríos, y “salvadores de la patria” como Putin.
El problema es en los países con escasa clase media como Rusia, porque en Europa esos tipos solo consiguieron llegar al poder en los 30. Desde entonces no han podido, aunque la actual crisis puede cambiar ese impedimento.
Notable la identificación del lider con “la patria”. Es bastante típico hacer ver a los opositores como “antipatriotas” en esas culturas políticas.
Tambien interesante qeu Putin salga del mismo origen que las oligarquías rusas, que fueron los funcionarios más veloces y menos escrupulosos de la Nomenklatura estatal soviética.
Es el tipo de cosas por el cual, sin saber nada de Rusia, las figuras tipo Putin me causan antipatía a primera vista, puro prejuicio, por supuesto.
Es que Mariano, si rascas en la nobleza de muchos lados, incluidos aca, aparecen el Putin de la familia, siempre.
La nota es bastante mala. “Demasiado para un país que se considera parte de Europa”. ¿Desde cuándo Rusia se considera parte de Europa? Rusia siempre ha sido ambivalente al respecto, y de ahí lo de “Eurasia”.
Justamente, recientemente V. Putin abordó la “cuestión nacional” desde el punto de vista ruso:
http://rt.com/politics/official-word/migration-national-question-putin-439/
Válido lo suyo, CV. Pero precisamente por esa ambivalencia, siempre hubo un sector de la población rusa, y en particular de su “inteligentsia”, que ha tratado y trata de ser “Europa”.
No sé si eso le recuerda a otro país, más cercano, donde con menor calidad literaria de parte de su “”inteligentsia”", pasa lo mismo