No tengo inclinación por las catástrofes. Ni estoy bajo la obligación mediática de tocar temas con gran repercusión Pero pasa algo terrible, muy cerca de uno, y no me siento cómodo si me quedo callado.
¿Qué puedo decir? Accidentes ferroviarios, aún más grandes que éste, ha habido en nuestro país y en el mundo. Y seguramente habrá otros. En lo que pasó hoy en Once, algo que me hace menos … fatalista y aumenta la bronca, es saber que seguramente la gran mayoría de los muertos y los heridos son trabajadores que tienen que viajar todos los días como ganado en esos trenes para llegar a sus empleos.
Igual, aunque no tenga gran fe en los procesos judiciales, son el instrumento que tenemos. Procederán, no podrán evitarlo, pero en sus tiempos. Probablemente, mucho antes que terminen sepamos más sobre lo que pasó – estas cosas que hacen tanto ruido también producen revelaciones más difíciles de ocultar. Mientras, no me siento capaz de empezar a asignar culpas, ni al Secretario Schiavi ni al Sr. Cirigliano. Sí me parece conveniente reunir información sobre los privados que administran los trenes. Ramble empezó hoy con cuatro posts seguidos, de aquí a aquí.
Ahora quiero pensar en algo bueno que pueda resultar de esto, aunque el precio en vidas sea demasiado alto. He dicho otras veces que de este gobierno podemos esperar que tome medidas acertadas, cuando la realidad no le deja otra opción (Este es un elogio. Otros gobiernos que he conocido, uno no podía confiar ni en eso).
Creo entonces que es posible que, frente al desastre, y al inevitable y alto costo político que le acarreará, Cristina Fernández, como otras veces, procure salir por arriba.
El esquema de gerenciamiento privado de los servicios públicos se ha mantenido, básicamente, desde los tiempos de Menem. Ha sido una política “conservadora”, que no requería las inversiones necesarias con un cambio de modelo. Es decir que está en línea con el estilo prudente que, pese a las apariencias, impuso Néstor Kirchner desde el comienzo de su mandato. El criterio fue, al parecer: Un enemigo importante por vez, y sólo cuando fue necesario dirimir una disputa de poder.
Tuvo sus costos. Uno, fue el del inevitable aroma a corrupción que acompaña a estos maridajes entre el estado y las empresas, la lógica del servicio público y la del negocio privado (Ha sido un blog K el que llama a Cometrans “cometans”). Pero no es ese el problema mayor (No se me ocurre una forma de manejar un negocio que mueve muchos cientos de millones sin que haya riesgo de dolo, salvo que se lo tercerice a Dios Todopoderoso).
El resultado negativo más importante era previsible desde el comienzo. Lo comenté alguna vez en el blog. El negocio del empresario privado se convirtió, paulatina e inevitablemente, de transportar gente a cobrar subsidios. Por eso no hay inversiones y por eso la gente viaja como ganado.
Al mismo tiempo, esto también fue señalado por muchos, los subsidios son inevitables. En ningún lugar del mundo los servicios ferroviarios funcionan sin ellos. Si se toma en cuenta, como debe hacerse, el costo de la infraestructura.
Entonces, si la perduración del sistema actual es insostenible políticamente, como bien puede serlo, la salida obvia es una Empresa Estatal de Ferrocarriles. No será una decisión fácil. Decía hace un año que ”por toda la charla de “estatismo”, han sido muy pocas las empresas que se han estatizado durante la gestión K, y aún menos las públicas que se han creado. Podemos hablar de una auténtica reluctancia, y el caso de ENARSA, que es poco más que una oficina y algunos expedientes es el mejor ejemplo.
Los motivos pueden ser desde esa ausencia de “cuadros” con experiencia en gerenciamiento de grandes empresas a la mala memoria, negada pero presente, que han dejado algunas experiencias de empresas estatales. Los peronistas con experiencia en gobiernos provinciales, como los Kirchner, saben de eso“.
De todas formas, la única forma de aprender a nadar es nadando. Si los argentinos debemos reaprender a manejar las empresas del Estado … estoy muy en favor de eso por razones conceptuales que expliqué aquí. Hay que agregar que en una época, algunas de ellas, Gas del Estado, Vialidad, las manejamos muy bien. Los ferrocarriles, una tecnología tradicional, que requiere insumos en buena parte locales y mucha mano de obra rápidamente entrenable, y que al mismo tiempo estimula una red de proveedores que pueden ser pymes… es un buen lugar para empezar.
Algunas de estas cosas ya las tenía escritas, desde que comenté en el blog del licenciado Baleno aquí. Fue lo que pasó hoy lo que me hizo rescatar un borrador apenas empezado. Sólo puedo copiar el comentario que hice entonces, como un aporte a los que – si el gobierno toma la decisión que espero – deban emprender la tarea:
“Licenciado, tiene mi aplauso por este post. Por estar en favor de la decisión de hacer, y en contra de los que siempre encuentran razones para no hacer. Pero no lo aplaudo por esta propuesta de un Tren de Alta Velocidad.
Trato de sintetizar (varias de las razones están en los coments anteriores): Argentina debe reconstruir su red de trenes, y mejorarla. Tomando en cuenta todos los costos, el tren es más barato y mejor para el país que el camión – con el que debe combinarse – y, por supuesto, que el avión.
Para tramos de alto tránsito en o entre las provincias de Buenos Aires / Santa Fe / Córdoba / ¿Mendoza? se justifica la inversión en infraestructura de rieles mucho mejores que los que tenemos hoy (son mucho más caros) para tener trenes veloces y puntuales.
Los Trenes de Alta Velocidad son todavía mucho más caros, en infra y en operación. Reconozco que sería bueno tener uno, por la tecnología incorporada (si se desarrollara acá), pero reconstruir la red ferroviaria ya llevará una inversión gigantesca, para nuestros recursos. Para un desarrollo tecnológico de punta, prefiero el vector para satélites. Es más barato“.
Culpas, no, renuncias, si, en cualquier lugar del mundo cuando ocurre esto el maximo responsable aparece al minuto, cualquier manual de crisis lo dice, y, la conferencia fue, por ser elegante, lamentable.
Y, espero les quiten la concesion, ya debieran haberlo hecho, pero, de todo, y embargos preventivos sin duda
Sin dejar de lado otras responsabilidades, y como reproducción de un comentario en respuesta a Victor, sin defender a TBA, quiero recordar que la misma empresa opera el Mitre, que tiene un ramal cheto, Tigre, pero ademas tiene un ramal tan proletario como el Sarmiento, aunque menos prolongado como es el que va hasta José Leon Suarez.
Alguien recuerda algún accidente importante en el Mitre? Cual es la diferencia entre el Mitre y el Sarmiento?
Aparte de su extensión, el Pollo Sobrero, por casualidad trabajador del taller desde donde esa formación salió anoche a su destino en estación Once. Como le decía a Victor, todo accidente es similar a un rayo de luz que atraviesa varios paneles con pequeñas ventanas que se alinean para permitir ese pasaje, pero tantos accidentes e incidentes por fallas técnicas en una sola linea?
Este es un caso extremo, porque los frenos en un tren son similares a los de un ascensor, es decir el estado natural es aplicados, su falla no debería dejar operar el tren, y ademas existe el de emergencia, es decir que hay dos accionamientos, normal y hombre muerto, y uno de emergencia, por lo que habrá de esperarse el análisis, pero son demasiadas fallas.
Nunca menos y abrazos
Norberto
a) todo accidente es multicausal y evitable
b) donde hay muertos, la culpable es la direccion, hasta que se demuestre lo contrario
asi de sencillo, luego hablamos de lo que quiera, pero aca se invierte la carga de prueba
PS el que se acuesta con chicos amanece mojado
Victor, estudiando los accidentes aereos, las causas a veces son tan complejas que el león lo come al mas avisado y sin ir a los libros, hay documentales en NatGeo muy buenos sobre el tema, y en general la concatenación tiene poco que ver con las direcciones y tienen mas que ver con errores técnicos y humanos en niveles de decisión muy por debajo de las mismas.
Si te puedo nombrar casos claros en nuestro país, el famoso de WRZ es uno de ellos, otro el DC9 de Austral, otros la serie de accidentes de la Austral de los Reynal derivados de una política de operaciones que priorizaba la llegada a la seguridad, como sucedió recientemente con LAN y las cenizas, pero en el ámbito internacional y dentro del que yo me desempeñé, el cuidado era bastante estricto, por eso el sentido de la investigación de los accidentes es hallar las causas y no los “culpables”, aunque ello se dé por su propio peso.
En este caso, es una sucesión muy parecida a la serie de accidentes de Austral que llevaron a su primera estatización, y como la gran mayoría de los inconvenientes, menores y mayores, es técnica donde no existen misterios de tal índole, lo que debes pensar que intencional o no, hay mala praxis, en niveles relativamente bajos de decisión.
Ante las características de quienes conducen la seccional gremial, y demostrado que la conducción empresaria es relativamente eficiente en otra linea parecida, la conclusión es relativamente lógica.
Nunca menos y abrazos
Ningun accidente grave ocurre si la politica de seguridad esta imbricada en la compañia, y, la tasa de accidentes aereos lo demuestra, es muy baja.
Todos los accidentes son evitables, todos, si se cumple el primer parrafo (a veces llegan los bean counters, pero eso es otro tema)
Pero, en este caso, como en muchos accidentes industriales los libros dicen
apenas ocurrido, la maxima autoridad de la empresa, y, en este caso del regulador, deben salir a primera hora a camaras y decir lo que saben, sin cambiarlo, sin agregar ni sacar nada de la realidad, no a las 4 de la tarde o por un comunicado lavado
solo por eso deben renunciar, solo por eso, despues si quiere seguimos con las responsabilidades penales, donde, el jefe de mtto debe ir a declarar y quedar guardado por lo menos, junto con el jefe de los que inspeccionan por parte del regulador, hay muertos
Karadurismo total, Cirgliano es K:
03 de Noviembre – 14:04hs Declaraciones del presidente de TBA
Desde Cometrans, afirman que “la gente votó transparencia y distribución equitativa”
Basta de mentira K, el sistema actual es imputable 100% al kirchnerimo corrupto y apátrida.
Los muertos son de Cristina, dejémonos de joder, incluso Cirigliano era uno de los “empresariors” estrella en la grotesca misión de Moreno a la República de Angola.
Basta, basta de mentira K.
Creo que si algo ha demostrado el gobierno es que efectivamente suele tomar decisiones acertadas en momentos de crisis. Es el paradigma Marmikok, el kirchnerismo da lo mejor de sí bajo presión.
Luego de la crisis del 2008 se terminó con las AFJP, luego de la derrota del 2009 vino la ley de medios, luego del Indoamericano voló por el aire al acuerdo de continuidad con la Federal.
Como señala el post, el esquema del gerenciamiento privado de los trenes es una herencia que el gobierno, mucho más prudente de lo que sus detractores sostienen, no quiso cambiar.
Así como el Indoamericano mostró los límites de un sistema de cohabitación con la Federal (el ¨bozal¨ de Aníbal), espero que la tragedia del Once permita terminar con la cohabitación con este tipo de gerenciamiento.
Un abrazo,
r.
Es un poco cínico este argumento teniendo en cuenta que:
1. Las consecuencias de las privatizaciones ya son claras desde la era Menem
2. Este no es el primer “accidente” fatal en los trenes (hace poco tuvimos el de flores donde se terminó culpando al chofer del bondi aunque la barrera no andaba NUNCA).
3. Jaime está procesado
4. Mariano Ferreyra fue asesinado donde salió a la luz todo el entramado entre estado, UF y empresas.
5. Le dedicaron más energías a acusar -en una opereta de baja monta- a Sobrero de quemar trenes que a invertir en ellos.
6. La participación estatal vía UGOFE no sirvió para cambiar nada, salvo ampliar la gente que hace guita a costa de que los trabajadores viajen como ganado y mueran en “accidentes”
7. Una cosa es no tomar muchos enemigos a la vez, otra es plantear que Cirigliano es un empresario modelo de los K (Taselli lo mismo). Nunca vi que a los “enemigos potenciales” se los trate con tanta amabilidad (y tantos millones de pesos).
Además, no hay que hacer cualquier nacionalización sino una sin pagar un peso y bajo control de los trabajadores que hace 8 años que vienen denunciando que se estaba preparando un “cromagnón ferroviario” y nadie les dio bola (era más “económico” procesarlos, perseguirlos, mandarles a las patotas de la UF o de Maturana). Si ellos tuvieran las herramientas e inversiones del estado para poner a funcional los trenes las cosas serían distintas.
pero vos los estas defendiendo o los estas acusando a los trabajadores, no se si notaste que dijiste que los trabajadores que trabajaron en esa tren estaban en condiciones de evitar la tragedia impidiendo que sea dada su alta tecnica para salir a la via
son los profesionales los que tienen que resolver primero como replantear el sistema de seguridad de los fines de linea.
los trenes son una parte de el asunto si los profesionales de la empresa fueran lo buenos que deberian ser en base a como se llenan la boca dela 10000 horas que estudiaron y de la capacidad de inovacion y de respuesta a las crisis que mandan en sus curriculums, ese tren hubiera impactado contra un sistema de frenado antiimpacto que hubiera evitado la tranferencia de fuerza que se ve en el video al segundo vagon.
fijate que tienen lugar para hacerlo y tengo que decir que la de ponerle un gancho abajo y un riel al medio activado por un sensor de velocidad previo y montado en una hidraulica como la de las catapultas de los porta aviones no hay ni que pensarlo.
son incomparables los accidentes ferroviarios. las condiciones del sistema no son las mismas en todo el y por lo tanto las aproximaciones a las soluciones reales en lo que atañe a lo importante que es salvar vidas.
el problema fue la estacion mas que el tren.
se entiende
como se respeta a los muertos desde estas discuciones es una buena refleccion supongo.
Mira Cecilia, da la rara casualidad que la gran mayoría de accidentes o incidentes se producen en la linea Sarmiento, y en particular yo viajo por tres lineas en forma esporádica, que son la San Martín, la Urquiza (con perdon de los entrerrianos, y esa, y aque no adivinas en cual pese a inversiones bastante visibles el servicio es pésimo, mientras que en las otras dos hay progresos visibles.
Yo te garantizo que la linea San Martín desde que es operada por UGOFE ha mejorado notablemente, pese a que por no contar con puertas automáticas, pues es de tracción diesel y estar sometida al mal uso por el público.
Ahora bien como justificas que la misma empresa en lineas donde tu delegado estrella no actua, no tenga inconvenientes que trasciendan, no es raro.
Nunca menos y abrazos
Norberto, yo viajo en San Martin, desde el 2000, si quiere discutimos un rato la calidad de servicio, es HORRIBLE, es cierto, paso de MUY HORRIBLE a HORRIBLE solamente.
Tambien es cierto que deje de hacerlo y viajo spot, pero, siempre tengo un problema? la estacion retiro se cae a pedazos, Devoto demos gracias que la arreglaron, Villa del Parque casi sitiada (no es culpa del tren), el tramo con la villa al lado?
No lo use como ejemplo por favor, y fijese que no dije Jose C Paz, dije Devoto, casi la mejor
Victor, creo que en las horas pico, a menos que tengas redes como la de New York, no creo que puedas viajar confortablemente, por lo menos es mi experiencia en otras ciudades, pero por si faltara algún testimonio te recuerdo a los empujadores de los andenes de Tokio, en cuanto al servicio, queres que te recuerde lo que eran los coches y asientos modificados por Taselli, y compasralos con los reacondicionados actuales con asientos bastante decentes, vidrios en todas las ventanas y puertas que permitirían su cierre si asi lo permitiera el pasaje, locomotoras en su mayor parte reacondicionadas, claro que de cada pueblo un paisano, y con bastante confiabilidad, no hay que remontarse mucho atras en el tiempo para recordar de donde venimos.
En cambio en el Sarmiento, salvo en las formaciones nuevas que se ven cuidadas por los pasajeros, lo único que ves es desidia, y degradación diaria, y antes de esto, veias destrucciones que solo se podian hacer fuera de horario en las playas de estacionamiento para lucrar con los materiales de dicha desvastación.
Nunca menos y abrazos
ABEL: Ante todo, perdoná que mencione como son las cosas en USA pero, bue…, hace ya tiempo que es necesariamente mi punto de referencia. Todos los sistemas urbanos y suburbanos de transporte de pasajeros son propiedad y están manejados por algún ente público, generalmente los municipios. Todos: el “subway” de New York, el “BART” de San Francisco, el “Metro” de LA., el “MARTA” de Atlanta, etcétera. Hace muchísimo que la “iniciativa privada” perdió interés en el tema, simplemente porque no hay manera de que sea un negocio que dé ganancias. Es, simplemente, un servicio que hay que brindar y que los dineros públicos tienen que subsidiar. No entiendo la lógica por la que se creó allí en Argentina ese sistema de gerenciamiento porque se me ocurre que complica las cosas: no sólo se tuvo que continuar el subsidio sino que se agregó el mantener la estructura de una empresa privada que, como tal, quiere ganar dinero.
Sabés también que así como con el urbano y suburbano, aquí sucede lo mismo con los trenes de larga distancia. Lo presta un monopolio estatal, Amtrak, al que el Congreso todos los años la tiene que asignar miles de millones para que siga existiendo.
Espero que tomen allí las medidas que sean necesarias. Me dolió mucho lo de este último accidente. El “Sarmiento” me trae muchos recuerdos queridos: primero en Castelar, luego en Paso del Rey, mis viejos siempre tuvieron, durante toda mi infancia, una casa de fin de semana que frecuentábamos mucho y a mi me encantaba “tomar el tren” (al día de hoy sigue siendo mi medio de transporte favorito). Y toda esa gente que resultó muerta o herida… se me hizo un nudo, te juro.
Eddie
¿y el AMTRAK?
JOSÉ: No entiendo la pregunta. En mi comentario menciono, precisamente, a AMTRAK, el monopolio estatal de trenes de larga distancia de pasajeros.
Eddie
Estimado Sr.: Como Ud. sabe de sobra, tanto la gestión pública y la privada pueden ser eficaces y eficientes. Y pueden no serlo. La composición del directorio, los cuadros técnicos y los trabajadores hacen la unica diferencia, con independencia de que su sueldo esté en el presupuesto nacional o en el balance una empresa.
Esto, que es de Perogrullo, nos viene ocupando desde la epoca de Alfonsín. Uno tras otro los gobiernos han mandado a los Schiavi del momento a explicar y justificar la inoperancia. Ni el estatismo, caro a su corazón, ni la propiedad privada, afín a A. Acevedo, moverán jamás la aguja del amperímetro. Ambos regímenes pueden brindar algun día un buen servicio.
Creo que podemos, para que se asiente la polvareda y así ver un poco más lejos, dejar de referirnos a la titularidad de las empresas.
Más allá del inevitable regodeo amarillístico – opositor de la prensa, las excrecencias de Solanas y semejantes, las histerias y el morbo y el pasto entregado graciosamente a las fieras, el señor Secretario de Transporte ya debió haber:
a) renunciado,
b) sido renunciado.
Primero, por inservible. Lo que pasó ayer pudo haber pasado, y pasará, a diversas escalas, en el Roca, o en el ramal Constitución – General Belgrano de la empresa de omnibus San Vicente. Que no sólo los ferrocarriles funcionan como funcionan, atados con alambre. Con la vista gorda, la complicidad o la inutilidad del Estado.
Segundo, por decir estupideces tales como que esto en un feriado no hubiera pasado, o invocar la mala costumbre argentina de amontonarse en el primer vagón para bajar.
La “prudencia” del gobierno a veces parece un simple “¿para qué nos vamos a meter en este quilombo si ahí está todo tranquilo?”. Se vé: no está todo tranquilo. Y a aguantarse a los que, a mi modesto juicio con toda razón, se están preguntando sin no era preferible el recate a los medios de transporte en el que viajan -en condiciones que no hace falta describir- los laburantes antes que el de Aerolíneas, para que los pudientes viajen mejor a Calafate, ahora “aeropuerto internacional”.
La “prudencia” no siempre es buena consejera.
[...] subí un post impulsado por la tragedia ferroviaria en Once. No me arrepiento de nada de lo que dije allí, pero [...]
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