Ayer a la madrugada subí una nota/declaración de Hernán Casciari ”a favor” de la piratería. Me interesó porque era la toma de posición de un autor – razonablemente exitoso – contra el derecho de propiedad intelectual tradicional. No era algo demasiado novedoso, cierto, pero estaba bien escrita, además.
No tuvo muchos comentarios – la mayoría de los lectores del blog son adictos a la política tradicional, como yo mismo. Pero los que tuvo, aportaron. Andrés V puso el tema en su marco internacional, referenciando a los Partidos Piratas alemán, sueco, español… Ada e Ido trajeron el punto, tan obvio que muchas veces es ignorado en las discusiones jurídicas, que los protagonistas del mundo cultural muchas veces quieren ser pirateados…
Pero me interesa disentir, como lego que soy, con el amigo y bloguero AyJ, que ha asumido aquí el rol de desmitificador de las propiedades “mágicas” de la Red. Como en el tema aparentemente muy distinto de la “primavera árabe” y las revoluciones “de colores”, AyJ insiste en que Internet no es libre, infinito ni gratis. Y tiene razón.
Los gobiernos, y las corporaciones de Internet que colaboran con ellos, han desarrollado tecnologías para monitorear y supervisar los contenidos en la Web. Que puede ser interrumpida, además, con una tecnología muy simple: una pinza que corte los cables que conectan físicamente con los servers. Que no están en la “nube”, sino que tienen una ubicación física. Usualmente, en el territorio continental de los Estados Unidos.
Tampoco es infinito. La capacidad de transmisión de datos es altísima, pero tiene límites físicos. Cuando más y más usuarios bajan películas, por ejemplo, la suma de usos individuales puede afectar la velocidad de navegación de otros.
Y tampoco es gratis, desde el conjunto de la sociedad. Nada lo es. Alguien (muchos) deben pagar por el desarrollo de la tecnología y el costo de las instalaciones físicas. Lo que se discute – en un proceso impersonal, que lleva décadas y seguirá por largo tiempo – es cómo se paga: subvenciones estatales, publicidad,… han sido, son, algunos de los métodos ensayados.
¿Entonces? El punto que me interesa remarcar es que la transmisión de datos – textos, sonidos, imágenes, … – a través de Internet sí es prácticamente libre, infinito y gratis… comparado a la transmisión física de objetos. Y esa diferencia de grado es tan grande que se convierte – como dirían los hegelianos – en una diferencia de naturaleza.
Internet no es gratis. Se necesitó los laboratorios militares de la Potencia hegemónica para desarrollarla. Y los recursos de un mundo globalizado para extenderla a la población del planeta. Pero hacer una o un millón de copias más de cualquier cosa que esté en la Red, tiene costo cero. Ese es el hecho fundamental que, a mí entender, determina la naturaleza de lo que podemos llamar la “economía virtual”, y que la distingue de la economía de los bienes físicos. Tanto o más como la producción industrial es diferente de la artesanal.
Los libros electrónicos, por ejemplo, son un sustituto insatisfactorio para un aficionado como yo al papel impreso. Pero me consuela saber que ya no existirán, en muy poco tiempo, obras agotadas. Todo lo escrito por los seres humanos puede estar a mi disposición. Todos los tesoros del Vaticano, del Louvre, del Prado podrán ser reproducidos en pocos años, es previsible, con aceptable calidad, en cualquier PC. Muchos ya lo están.
Porque si bien su capacidad no es infinita, ha aumentado en las últimas décadas en progresión geométrica. Y no da señales de detener su crecimiento. Cualquier celular berreta tiene más capacidad que las PCs de hace quince años. Inevitablemente, llegaremos a un límite físico: eso está en la estructura del universo. Pero parece todavía lejano.
¿El control estatal o privado de los datos en Internet? ¿Es diferente del control de las comunicaciones telefónicas que ya hace ECHELON? ¿O del control de la correspondencia que hacía la policía de Fouché? Siguió habiendo conspiraciones, según registra la historia. Digamos que tiene un efecto darwiniano.
Nuestra sociedad occidental – todavía estamos en ella, aunque quizás los historiadores en el futuro nos clasifiquen en una nueva identidad cultural, aún no denominada – vivió un momento parecido medio milenio atrás, cuando se desarrolló la imprenta. Cuando los libros dejaron de ser objetos preciosos, en poder de los príncipes y de la Iglesia, y fue accesible a todos… nada fue igual.
Abel, quizas sea una deformacion profesional, al estar del lado de los que sufren la propaganda y son vistos como obstaculos a veces cuando dicen el rey esta desnudo, en Internet (abajo de la capa de usuario), como en Sistemas, las cosas ni son baratas, ni faciles, ni simples, son caras, muchas veces dificiles y en general, complicadas y por eso capaz que parezca desmitificador.
Disiento nuevamente, es cierto que la capacidad de transmision es grande, mas, no es ni infinita, no gratis ni menos aun libre, fijese como se congestionan las redes a eso delas 9 hs, alguien paga la infraestructura (y es como diria nuestro amigo Jerry referido a la Seguridad Social), y, Ud la paga de alguna forma, lo sepa o no, con plata o integrando las bases de datos de Facebook y las tracking lists por ejemplo.
Un detalle, hacer un millon de copias NO tiene costo cero, tiene un costo marginal muy bajo
Pero, como diria alguien ,son technicalities.
Buenas Abel,
Internet también consume energía. En USA, los data centers consumen entre 2 y 8% del total del país (no es moco de pavo). Cada metro cuadrado de un data center consume como 30 hogares juntos, y cada search en Google consume un “pendejésimo” de kW-h, pero consume algo. Multiplicado por miles de millones por día…
Me vi tentado de comentar en el post anterior, pero tengo tantos datos sueltos sobre tantos aspectos de este tema que preferí no hacerlo.
El creador de Wired dijo en su momento que todo lo copiable será copiado, por lo que es fútil intentar crear una policía IP en Internet. Además, a diferencia del que se afana un CD en un negocio por el cual el dueño del negocio pagó un precio, quien se baja una película o una canción pirata no le causa daño concreto al artista o a la productora. Si no hay daño concreto, cómo se evalua el daño de ese delito? Sobre todo si quien piratea no se compraría la obra en caso de imposibilidad de piratearla.
Igual es delito? OK, pero cómo se evalúa el hecho de que es aceptable leer una revista o un libro o escuchar un CD en una biblioteca pública sin pagar, pero no lo es bajarla por Internet? En ambos casos, quien quiere ganar dinero con la obra no lo gana. Y si se digitalizan las bibliotecas públicas (para ahorrar dinero en calefacción, personal, vigilancia, etc) leer el libro online no sería delito, pero bajarlo sí? Muy loco todo.
Los diarios están en problemas para vender ejemplares (las próximas generaciones no comparán diarios), y los video clubs tipo Blockbusters colapsan ante ofertas online como Netflix (sin moverse de la casa y sin pagar penalidades por devolución tardía). Tarde o temprano les llegará ese destino a las discográficas, cuando la promoción de nuevos talentos pueda hacerse en un espacio online.
No sería mejor para ellas buscar una manera de sobrevivir más inteligente? En el último número de Technology Review se menciona el ejemplo de Xerox, cuya supervivencia quedó amenazada cuando empezaron a salir scanners comerciales baratos. Xerox reaccionó agregando servicios a sus tecnologías (software para digitalización y gestión de la documentación). A lo que voy es que las discográficas y cinematográficas (las únicas que tienen realmente mucho que perder con la piratería) deberían justificar el plus de pagar por sus obras con servicios que el pirata no pueda conseguir simplemente bajando el CD (descuentos a entradas a shows, por ejemplo, en cada CD oficial).
Bue… finalmente largué una parte del potpourri de datos sueltos que tenía. No pude con mi genio.
Saludos,
Andrés
Todo esto ya lo vivimos. Es un hecho poco sabido, pero la imprenta tardó bastante más en imponerse de lo que las condiciones materiales y tecnológicas de la época habrían permitido. ¿Por qué? Por la presión en contra que le hicieron los lobbies de escribas, personajes poderosos por entonces, enquistados en todos los aparatos burocráticos (estatales y privados) que existían. Hicieron sacar leyes anti imprenta, reprimir toda iniciativa, en fin, hicieron todo lo posible por detener ese invento de Satanás. Pero por supuesto que a la larga perdieron: quisieran o no, un minuto después de Guttenberg eran el pasado. Sin retorno.
Así que la primera generación de imprenteros fue contestataria y antisistema. La segunda o tercera ya estaba asimilada y haciendo negocios legales y aceptados por el poder.
El capitalismo, como siempre, le va a ir encontrando la vuelta. La industria audiovisual ya lo hizo: Netflix y similares. En lugar de perder el tiempo combatiendo la piratería, por un módico valor mensual uno tiene acceso a un catálogo (casi) infinito de películas y series, de inmediato y de primera calidad (cosa que con la piratería no es tan simple). Usan un criterio similar al del tenedor libre chino: por más que el cliente coma lo que quiera, al final termina comiendo más o menos lo mismo que a la carta. Y todos contentos.
La industria editorial está lejos de entender el panorama aún. Sumpongamos que un libro físico (con su costo de papel, impresión, flete, venta al público, con comisiones e impuestos en cada paso de la cadena) sale en librerías $ 82. Ok. ¿Y si me quiero bajar el mismo libro legalmente a mi Papyre? $ 82. Ergo: todavía no entienden nada de nada. Así van al muere. Piden a gritos que uno los piratee…
Y muchos autores no entienden. Si Fulano escribe algo y lo pone en la red a disposición de todos y tiene cientos de miles o millones de descargas, no va a ganar un peso con ello, de acuerdo, pero le va a abrir miles de puertas, posibilidades de ganr buen dinero (tal vez mayor que los derechos de autor que suelen ser bastante mezquinos y nadie vive de ellos, salvo los escritores de best sellers).
Basta ver que el gigante del momento no es Microsoft, que cobra (casi) todo, y (casi) todos lo pirateamos, sino Google, que da (casi) todo gratuitamente, con lo cual la piratería carece de sentido, y la juntan en recontra pala.
Por supuesto hay que saber diferenciar los objetos físicos de los dgitales. Nos referiamos a los objetos digitales porque conforman en buena medida cada vez mas los materiales y los símbolos de la cultura.
Igual lo que nos interesa remarcar es el valor de palabras como gratis, infinito y libre. Por supuesto que no son atribuibles valores absolutos a sus significados. Podriamos decir que hay en internet mas libertad y mas infinitud y gratuidad de lo que hubo nunca jamas en la cultura.
Pero lo llamativo , al menos para nosotros es como internet demostro que no es el dinero ni el valor de cambio ni la acumulacion lo que esta en la base de las transacciones culturales.
Es decir cualquiera puede ser inmensamente rico en posesiones digitales pero apenas se ha tocado el esquema de validaciones que hace que algo se vuelva interesante a los ojos de las gentes.
Por supuesto hay mas lugar que el que habia antes pero esto esta en pañales , recien esta en pañales.
Porque casciari podra decir lo que quiera , pero su revista vende porque es de El que paso por todo el circo de validaciones culturales en la misma ruta pavimentada de siempre, es decir habaron de el los que tenia que hablar.
pero eso no tienen nada de exitante como puede tenerlo por ejemplo el fenomeno del juke, http://www.youtube.com/watch?v=lrftqT5pPg4 , algo que nace de abajo y se comunica por abajo hasta alcanzar el mundo. Claro que luego vendran vanity fair o alguien asi para volverlo aun mas popular.
Lo que suponemos o deseamos que pase es una atomizacion tal que lleve a la existencia de pequeñas tribus de semi pertenencia ( como las hay) pero que cada vez sean menos aquellos con poder que dirigen el flujo de la comunicacion hacia esas tribus.
Aun hoy sigue habiendo gerentes que dirigen las vanguardias, pero dios mediante desapareceran enla proximas decadas.
Lo que deseamos es que cada vez sea menor el alcance de los validadores de tendencias
Lo que deseamos es que el poder sea personal.
HAcia eso apunta internet , pero francamente la montaña recien comienza a desmoronarse
otra vez , porque nos parece que no queda claro lo que intentamos decir. Esto es que el mundo se va a parecer mas a la antiguedad con bastante mas incomunicacion que en la modernidad( simplemente porque no hay tiempo para todo). La diferencia sera que el espacio físico no sera el que marcara los limites
Nuevamente se confunde el soporte con el contenido. Qué tiene que ver que pueda subir un libro y leberarlo a dominio público e internet. Lo que Casciari refuta es la tesis que la distribución de contenidos tenga euq estar en manos centralizadas, lo discute y lo demuestra con un ejemplo concreto. Internet es otra cosa que además posibilita la distribución, pero también el alojamoento, la calidad, etc, etc.
Referente a la repoducción en sí de la industria cultural esto que Ud denomina “economía virtual” es una economía que otros denominan “economía de la abundancia ” http://juan.urrutiaelejalde.org/economia/abundancia.html
que consiste basicamente que cubierto el costo marginal que conlleva realizar una copia y subirla a internet, el valor de las otra no tiene costo o si se quiere desminuye de tal manera que se hace despreciable. Puede ser via red de cel o pen drive como re reproduzca es otra cosa
precisamente charly , lo que decimos nosotros es que casciari ES parte de la centralidad.
Casciari forma parte de la centralidad, primero porque la centralidad lo llevo al paroxismo que le permite hacer esas maravilllas economicas de la que habla. Pero toda su estetica es la centralidad, asi como su manera de pensar.
El caso del chicago Juke que ejempleficamos , no.
Forma parte de un colectivo tan numeroso o mas que los lectores de casciari pero son parte de los margenes, al mneso por unos meses mas
Jeje Casciari sería una especie de guachiturros. Siempre me asombró dos cosas de los Guchiturros, el boleo que se les dio derepente y la calidad de su música, que me parece exelente. A los pobre guachi no nunca los llego a reconocer poque están todos vestidos iguales y lo único que hacen es bailar como los del Chicaqgo Juke, o cualquier Juke, a los pibes los tomaron porque sabian bailar, les metieron una banda impresionante, les enseñaron una coreo y a la cancha.
Resulta que hay guachiturros chilenos peruanos etc, el mercado se adapta a todo
No había leido su comentario porque lo hicieron al tiempo que el mío. Si quieren ver una explosión populista lanzada de reflexiones siestera ( pero genuina, no esponsoreada ni por Coca) acá: http://carlosboyle.blogspot.com/2012/01/contribucion-republicana-al-gobierno.html
Más allá de que los “autores” en general confunden el arte con esa mercancía a la que llaman “cultura” y por eso se sienten alienados por internet, a mi me parece que lo que diferencia a un medio como 4chan por ejemplo de cualquier medio PR es la transformación del capital en potlatch.
El mutuo exceso y don de plusvalía.
No se me escapa que como en cualquier casino aquí tambien hay “transaction fees” que costean el mantenimiento y el interés financiero del soporte, pero respecto del contenido es un costo muy marginal.
El valor del tiempo empleado por estos jovenes ociosos en elaborar sus juegos no es un valor monetizable … no puede serlo.
vuelvo, la red NO es gratis, los contenidos tampoco son gratis en su PC, y, los libros digitales tendran que pagarse, salvo que confien en el boca a boca, o, usando palabras modernosas, marketing viral.
Probablemente florezcna suscripciones, al fin y al cabo, lo de Casciari es eso, palabras mas palabras menos, o, donativos si gustan.
Google, te cobra, vos no te das cuenta, tu informacion te la vende, que escribis, a quien etc etc.
Andres, exactamente
pero parece que el paradigma de la modernidad nos fue del post, me hacen acordar a los indignados que bicicleteaban en NY para tener energia en las laptops, y, al final, estaban reducidos a enviar un par de emails por dia, por costos de bicicleteo y costos de ancho de banda, cuando hay que pagar, todos se dan vuelta.
saludos
La cultura es un producto del trabajo humano (no es oxígeno). En tal sentido, su obtención tiene un costo en tiempo y esfuerzo que debe considerarse.
No obstante, a partir de internet, los contenidos culturales, se asemejan cada vez más a lo que en la literatura económica se conoce como “bienes públicos”, y que comparten dos características, a saber:
1) No rivalidad: el consumo del bien por parte de un individuo no limita el consumo de otros. Es decir, su costo marginal, es cero.
2) Principio de no exclusión: dificultad para excluir del consumo de un producto a quienes no pagan.
Los ejemplos clásicos de este tipo de bienes han sido “la defensa nacional” y “los faros”. Los economistas neoclásicos nos explican que el mecanismo de mercado no funciona en estos casos, porque quienes no quisieran pagar por el servicio gozarían igualmente de sus ventajas. Es el problema del “free rider”.
Como sociedad, creo que debemos preocuparnos porque haya gente interesada en “producir cultura”, que puedan vivir dignamente, y que el fruto de su trabajo pueda ser disfrutado por la mayor cantidad de seres humanos.
No veo que internet ponga en riesgo la “producción de cultura”. Más bien, creo que puede potenciarla y facilitar su acceso.
Y quisiera agregar: la discusión sobre la piratería en internet es también asemejable a la discusión sobre patentes en general. La pregunta que debiéramos hacernos hasta qué límite deberíamos permitir la mercantilización y monopolización del conocimiento? Es una pregunta importante: en el caso de patentes medicinales, por ejemplo, muchas vidas dependen de la respuesta que se le dé.
estamos entrando en un terreno complejo Andres, y, la primer pregunta es que es patentable o copyrighteable (si se me permite el termino), luego de ahi se desprende el resto, creo
Es de suponer que son los consensos y lo que va cambiando como sentido comun en una sociedad, hasta donde llega a aceptar que es lo que se puede tomar gratis.
Por otra parte si un pais medianamante pobre descubre algo patentable querra que primen sus derechos porque le seria beneficioso para su desarrollo.
Pero tendemos a pensar que si se puede copiar y al comun de la gente le parece un disparate que te metan preso por eso, es que ya no hay vuelta atras..
pero claro el tema e s muy complejo y seguramente todo el tiempo hay una redeefincion de lo que es un particualr , una sociedad y un pais soberano
el pais ignora toda la legislacion internacional sobre marcas y patentes y de eso entiendo un poco,siguen pensando en las leyes moscovitas en beneficio del pueblo y esas cosas abnegadamente fracasadas.
De esto seguramente entendmos mucho menos que usted , pero la historia del patentamiento siempre tuvo idas y vueltas.
Holanda sin ir mas lejos recien en 1905 o por ahi introdujo una legislacion al respecto. No todos los paises se desarrollaron hincandose de rodillas ante los derechos intelectuales. Ni tampoco unas cuantas decadas del siglo 20 serivirian para explicar las bondades de los paises desarrollados, no?
Bueno USA tambien, y los chinos tambien, pero, hablamos de musica y libros o de desarrollos industriales?
es que no podra comerciar simplemente,podra abastecer un mercado interno algo trucho y poco sofistcado y nada mas .En cuanto a los derechos de propiedad intelectual tienen cierta vida y son producto del trabajo y la inversion.La URSS los ignoro y asi le fue.
jaja mejor nos quedamos en musica libros y software. Lo demas es muy complicado :/
Estimados:
Muchas gracias por una columna de comentarios muy interesante. Enriquece el blog.
Sólo me meto porque quiero cuestionar una superstición que nuestros amigos norteamericanos exportan con el mismo entusiasmo que lo hacen con Halloween: “No respetar los derechos de propiedad intelectual trae mala suerte ¿Vieron lo que le pasó a la Unión Soviética?”.
Tengo que decir que China tampoco los respeta mucho, y no le va tan mal. En realidad, en toda la región de Asia-Pacífico están radicadas las industrias piratas más importantes, y activas exportadoras.
Ojo: No estoy recomendando que el gobierno argentino fomente ese rubro (más allá que la iniciativa privada ya está en marcha). Se debe equilibrar prudentemente la capacidad de presión de EE.UU., que es mucha. Eso sí, sin supersticiones sobre la santidad de los derechos de propiedad intelectual de las grandes empresas.
Porque, como dice el lúcido Sebas, algunas editoriales, y Microsoft, parecen estar pidiendo a gritos que los pirateen.
Abrazos
[...] la filosofía del tema subí hace poco un par de posts, éste y éste, que tuvieron interesantes comentarios. Pero me parece que falta una visión más cercana a [...]