Después de la elección en Santa Fe y las dos en Capital se abrió una etapa de introspección y cuestionamiento en la militancia que se define a sí misma como kirchnerista (También en la que se define como peronista a secas, si vamos a eso, pero menos… ¿angustiada? Tal vez es indicación de un menor compromiso emocional con esta etapa. O que somos menos ciclotímicos).
Igual, me deja pensando el hecho que la mayoría de ellos enfoca la cuestión como un problema comunicacional. Uno quiere recordarles cuando Raúl Alfonsín – el que fue Presidente – decía “No supimos comunicar…” y un amigo, Fernando Del Corro, traducía, venenosamente, “Este pueblo idiota no puede entender el gobierno maravilloso que somos…“.
Atención: tengo claro que la comunicación, incluyendo la propaganda, es una pieza esencial de la política. Una pieza fundamental de la Realidad. Pero no es toda la realidad. Por ejemplo, estas elecciones, en mi opinión, reflejan que existe una parte de la sociedad, una “minoría intensa” no tan pequeña, que es muy anti kirchnerista, y que va a reflejarlo en sus votos en cualquier circunstancia. Más importante, que otros sectores de la sociedad están evaluando al gobierno por lo que han conseguido, y por lo que no, en estos ocho años, y ya no piensan tanto en si en un momento anterior estuvieron peor. En alguno, estuvieron mejor.
Igual, debo reconocer, para ser realista, que la gestión, que es lo decisivo, no da para cambios dramáticos en el corto plazo – excepto para peor, toquemos madera. Los políticos deben preocuparse por la comunicación, tratando de evitar, eso sí, que esa tarea les impida gobernar, a quienes tienen responsabilidades en esa esfera.
Y tener presente que gobernar y comunicar no son funciones separadas. Porque, en el fondo, uno siempre comunica lo que es. Goebbels no podría haberle dado a Hitler la imagen de Gandhi. Y Durán Barba, salvando las inmensas distancias, no podría darle a Macri la imagen de Evita.
Pensaba en eso cuando leía este post muy reciente de Fede Vázquez, uno de los blogueros más inteligentes entre los que se pueden definir como kirchneristas (¿O cristinistas?). Comienza otorgándole a “Clarín y Cía.” un rol de “doble comando”, que entiendo exagerado (Sigo pensando que la estrategia política no es un asunto del arma de caballería, ni de los empresarios de medios, poderosos como son). Pero me impresionaron por su lucidez y certeza estos párrafos, que apuntan al campo propio:
“Desde el gobierno, se pega y se gestiona con un sólo puño. Cerrado, aguerrido, duro. El Jefe de Gabinete se encarga del funcionamiento de un Estado y a la vez batalla en los diarios mediante diatribas de opinión de dudosa efectividad. Es un ejemplo, hay miles. Lo conceptual es lo importante. El kirchnerismo se siente un todo, donde la división de tareas no existe, y se pide la misma responsabilidad y los mismos deberes para una campaña electoral a 50 intelectuales inorgánicos reunidos en la Biblioteca Nacional que al candidato en cuestión, que termina respondiéndoles…. ¡a ellos! “Somos gobierno”, “somos batalla cultural”, “somos militancia”, “somos el pueblo”. Y no, todas esas cosas son cosas diferentes, con universos simbólicos y materiales diferenciados y, por ende, deberían ser parte de recetarios de acción también dispares.
Necesitamos el doble comando. De mínima. Si me apuran, diría que uno triple también va. O sea, manejar las capas de la cebolla, ser conscientes de los distintos niveles. Macri puso los globos de colores, y sus monosílabos discursivos, pero ni su gobierno ni su elección es reducible a la idea de “vacío”. También tuvo su militancia, su gestión de derecha, su ideología, su territorialidad. Y por ahí vamos arrimando el bochín a esa idea tan polisémica y por lo tanto sencilla de llevar a la confusión: la antipolítica. La antipolítica del PRO es su primera capa de cebolla, que le produce una efectividad en un momento preciso y sobre un electorado preciso. Pero tiene otras capas, desde ya. Sino, estaríamos hablando de gente inofensiva.
Y por eso, cuando desde estas orillas se critica la verticalidad mal entendida, se critica esa falta de capas diferenciadas. No se critica la conducción. Sí que la forma de esa conducción asuma modos de absorción todoterreno. Para seguir con el ejemplo de arriba: que a Alberto Fernández le conteste un Rafael Bielsa, ponele, no el actual Jefe de Gabinete. ¿Se entiende? Que los jóvenes no sean el vocablo diario de los que hoy conducen, sino que estos últimos permitan el aire necesario para que esa juventud abra sus propias puertitas, se pegue sus propios palos y mida sus propias fuerzas. Doble comando, unos para cumplir ciertas tareas, otros…otras.
No se trata de pegarle al árbol caído, pero no hay nada mejor que aprender de las derrotas: la campaña de Filmus tuvo su esquizofrenia cuando pasó del discurso hiperideologizado a los corazones y muñequitos tipo play móvil. ¿No hubiera sido más razonable dejar el primer discurso a la militancia de la ciudad, a los artistas, intelectuales y demás yerbas progresistas, mientras por arriba se construía un mensaje “para todos”? ¿No habría que pensar en un esquema similar de cara a octubre? El temor no es lo que se diga en 678, sino que eso sea todo lo que se diga. No podemos ser todos fanáticos. Los registros deben estar diferenciados.
¿Dónde está la diferencia con el doble comando opositor? Nada menos que en el contenido. El fin de ellos es la reconstitución del poder de las corporaciones, el del kirchnerismo su domesticación. Pero el gobierno debe gestionar y traducir a sencillo: Lula, durante ocho años, no habló para sus bases militantes. Y dijo más veces “un plato de comida” que “redistribución del ingreso”. Acá de nuevo, estamos en una sola capa de cebolla, la discursiva. Pero los problemas del lenguaje se tienen por problemas de conducta“
Brillante, Fede. Pero en la última, pequeña, frase está expuesta – ¿conscientemente? – la clave del problema. El lenguaje K tiene que ver con el método de conducción K. Ojo, no voy a repetir las pavadas mediáticas sobre autoritarismo. Un gobierno no es un club de librepensadores. Todos sus funcionarios deben armonizar, en público, con una línea discursiva. Que se baja desde arriba. El que no está de acuerdo, debe renunciar. Una buena costumbre que ha caído en desuso.
También en los cuerpos legislativos impera habitualmente la disciplina del bloque (En los países anglosajones, recuerda Manolo, al que lo dirige lo llaman “whip”, látigo). Pero aquí ya se puede ver un matiz más acentuado que en otros gobiernos: Ya en los primeros años de Néstor Kirchner, se señalaba entre los diputados que “parece que aquí no estamos para pensar“. Todas las iniciativas debían venir “de arriba”. No sólo ser aprobadas allí.
Nuevamente, ojo. La relativa esterilidad de los cuerpos legislativos nacionales no es un fenómeno reciente, ni exclusivamente argentino, por otra parte. En una sociedad compleja, es inevitable que las iniciativas políticas importantes requieran un armado que sólo puede elaborar una estructura con mucho personal y recursos, las agencias del Ejecutivo. Las legislaturas tienden inevitablemente, diga lo que diga el texto constitucional, a asumir el rol de escenarios políticos, y órganos de control.
Pero el desaliento, la hostilidad a la iniciativa política no aprobada “desde arriba” reflejan la dificultad de Néstor y ahora de Cristina Kirchner de articular su poder política, de manejarse con estructuras más o menos orgánicas. El estilo de conducción “radial” tiene un precio.
Uno mucho más alto que las dificultades, y los errores, en la comunicación. Es el hecho que no exista una expresión política kirchnerista organizada, dentro o fuera del poder (Mi viejo mentor, Alejandro Alvarez, dice que sí existe una que conduce Cristina, y es el movimiento nacional. Pero me suena como una de las intuiciones místicas del Gallego). El intento de reemplazarla con candidatos jóvenes puestos a dedo, no es, por ahora, ni lejanamente suficiente.
Todos los dirigentes K con algún poder importante, tan distintos entre sí como Daniel Scioli, Hugo Moyano, José Alperovich, … siguen los nombres, lo tienen “por las suyas”. Y sus relaciones con la conducción de Cristina, más allá de la lealtad o el compromiso personal que puedan sentir, son relaciones de poder no mediatizadas por una estructura. Las estructuras del Partido Justicialista … son conveniencias formales. No hablemos del Frente para la Victoria.
Nada de esto es nuevo, ni especialmente alarmante en el peronismo. Tenemos una larga experiencia en el manejo de contradicciones, y, aparentemente, hemos aprendido a hacerlo sin violencias ni fracturas. Es quizá nuestro mejor aporte a la Argentina, un país que – para ponerlo suavemente – no está libre de contradicciones.
Pero es evidente que este gobierno está pagando un precio por esa acentuación del estilo decisionista del peronismo. Es posible que ese precio se haya elevado en las últimas semanas, o que, más probable, ahora se le esté pasando la factura. Igual, como decía al principio, no me siento demasiado inquieto. Rescato, justamente, una frase de Fede Vázquez en ese post “Este gobierno aprende de sus errores y ahí tiene su as escondido“.
Abel:
Me pasma que afirmes que “debo reconocer, para ser realista, que la gestión, que es lo decisivo, no da para cambios dramáticos en el corto plazo – excepto para peor, toquemos madera”. ¿A qué le llamás “corto plazo”? ¿De ahora a octubre? ¿O hasta cuándo? La gestión es, precisamente, el área donde debería haber cambios cuanto antes. -no sólo en economía-. Ganarían mucho si la mejoraran, el principal déficit de este PEN -desde el punto de vista práctico, pues para tener un norte de gestión eficaz se necesitaría tener visión de hacia dónde se quiere ir de forma sustentable: ya sabés que para mí ésa es la principal carencia-.
Me parece que no tienen problemas con la comunicación. Lo digo en serio. Lo que comunican es lo que dicen ser –no lo que en verdad son-. Lo hacen con razonable eficacia, tanta como para tener una nutrida masa de acólitos acríticos. Del resto, algunos les creen lo que dicen ser; otros, no; a muchos otros, no les importa. La contradicción entre lo que dicen ser y lo que son, o entre dichos y hechos, es percibida por muchos. Y lo percibido es la realidad para quien percibe; a favor o en contra. De quienes perciben esa contradicción, muchos deciden ignorarla; otros, no. Lo que Uds. no pueden pretender es que la mayoría decida ignorarla: el grado de aceptación electoral dependerá de, además de quienes fervientemente estén a favor, qué proporción de quienes decidan ignorarla duden menos. Y para que duden menos se necesita mejorar la gestión en múltiples planos.
¿O no es comunicar, por ejemplo, informar consistentemente una tasa de inflación más baja que la real? Necesitan hacerlo porque la gestión es endeble en ese campo. ¿Hay un problema de comunicación en eso? ¿Cómo se enlaza esto con “domesticar” a las corporaciones? ¿Cuáles?
Pues un buen ejemplo de contradicción que muchos ven está en esto que dice FV: “El fin de (la oposición) es la reconstitución del poder de las corporaciones, el del kirchnerismo su domesticación”. Eso es lo que querrían creer Uds. y que el resto de la gente crea. ¿Toda la oposición tiene ese fin? ¿Es verdaderamente ése el fin del kirchnerismo? Otra vez, no son muchos quienes perciben que esa afirmación sea correcta, porque no ven a ése como el fin del grueso de la oposición ni que el que se indica sea el del kirchnerismo.
Uds. se enzarzan mucho con la comunicación. En un ambiente tan favorable como el actual, es todo un síntoma: muestra a las claras que no saben adónde ir. Si no, la comunicación no sería vista por Uds. como un problema. Bastaría la realidad. Si el PEN aprendiera de sus errores, ya estaría modificando su gestión –que no es lo mismo, ni de cerca, que decisionismo-. Si es un as, y lo tienen escondido, está muy escondido.
Abrazo.
“Este gobierno aprende de sus errores y ahí tiene su as escondido”
Abel, tenemos que admitir que para aprender se requiere tener ganas, un mínimo de apertura y también hace falta tiempo.
¿ Habrá tiempo suficiente ?
Luego de conocer algunas evaluaciones sobre el desempeño de Randazzo en el programa vocero del oficialismo, es de interés práctico el comentario de Charlie Boyle al post de Manolo “Verosímil, balotaje; vs. Improbable, 7.500.000 votos”.
No te aflijas ABEL .peronistas y radicales sueltos sabemos bien lo que hay que hacer.
Los que dicen que el PUEBLO IDIOTA no los entiende son la misma gente que siempre sabe disfrazarse.
Estimados:
Edu, amigo, la correcta lectura de la frase que te pasma “la gestión, que es lo decisivo, no da para cambios dramáticos en el corto plazo” significa que aún la mejor política, las medidas estratégicas más importantes, no producen cambios de un día para el otro. Es decir, en menos de cinco años, siendo muy optimistas con los tiempos.
Realmente, no se me ocurre como podés pensar – excepto a causa de alguna obsesión – que yo diga que no hay que hacer, por lo menos, algunas mejoras en la gestión.
Por lo demás, Edu, la diferencia es la de siempre: Vos medís el actual gobierno en términos de lo que debería hacer, una vara muy alta para cualquier gobierno. Yo lo mide en términos de las alternativas disponibles, y le pongo buenas notas.
Rogelio:
Veo que vos, peronista tradicional, también estás inquieto. Hay algunos motivos, claro. Pero, francamente, no entiendo la obsesión K por que Artemio les jure que Cristina sacará más del 40 % y ningún otro llegará al 30.
Yo ya dije hace muchos meses que veía perfectamente posible el balotaje. Y que tenía razonables expectativas que, en una elección entre Cristina Fernández y Ricardo Alfonsín o Eduardo Duhalde o Hermes Binner, una decisiva mayoría de los argentinos votaría como yo.
Abrazos
No pienso que vos digas que no hay nada que cambiar, Abel. Pero, sin definir qué es corto plazo, es lo que dice tu entrada.
Y, no, la diferencia no es que yo ponga la vara alta para cualquier gobierno, pues no es alta. Y eso lleva a la gestión. Para las circunstancias excepcionales que la Arg. transita, en especial en los últimos 5 años, este gobierno hizo poco, demasiado poco para la Arg. viable de largo plazo. Y con eso a la vista, la nota es muy mala, para mí y para muchísimos más que quienes Uds. están dispuestos a reconocer. De ahí que lo de la alternativa es lo que nos diferencia.
De todos modos, mi punto es que vos reseñás la esencia en tu frase “uno siempre comunica lo que es”. Y para esos muchísimos, el msj comunicado es claro.
Abrazo.
Que haya kirchneristas que crean que tienen como objetivo “domesticar” a las grandes corporaciones habla a las claras de que viven en mundos paralelos, el de lo que hacen y el de lo que dicen que hacen, salvo que entiendan que la única “gran corporación” que hay en el país es Clarín.
Abel
Que CFK no llegue al 40%, siendo Administración, solo depende de si misma; no de campañas mediáticas.
A menos que creamos que Illia no fue lo más parecido a Fernando de la Rua en los 60; y Alfonsín no hizo lo mismo que Balbín.
El problema de fondo, que vengo discutiendo con el Santafesino Charly Boyle, que votara a Binner; no es solo conseguir la Masa Critica del 30%, sino contenerla.
La 125 y el 28J fueron espectaculares demostraciones de la capacidad de Movilización que disfruta la Argentina.
Como decían las corresponsales brasileñas, manifestamos hasta por el Carnaval; y si existe una organización minima, María Soledad o Gualeguaychu, perdura muchísimo tiempo.
No hay candidato que llegue al balotaje, porque ninguno dispone de las herramientas para contener, durante 4 años, ni siquiera al 10% si es oposición.
Acordate de los años 80, la mas absoluta de las Intemperies comunicacionales.
No solo los medios gráficos, la Coordinadora manejaba a placer los Canales estatizados; y el 9 estaba en manos del Correligionario Romay.
Súmale las Operaciones y golpes de efecto; ¿alguien sabe que paso con Omega?
¿Se entiende lo que quiero expresar Abel?, quejarse de la Comunicación es negar la Autocrítica Organizativa.
Algo que sabemos desde la cuna los Católicos, Masones, Comunistas y peronistas. ;-P
Del Sel no hizo nada de otro mundo, camino, como lo hizo el Turco Menem desde que volvió de Las Lomitas.
El PRO-peronismo no invento nada, repitió a pie juntillas los que hacen los conurbanos; Ezequiel lo explico con todas las letras en un post amargo.
La Campaña para el 2015 empieza el próximo sábado, no dentro de dos años, o dentro de cuatro; si no se entiende no hay Duran Barbas que alcance.
Santilli, Ritondo y Corach, que son los grandes ganadores; ¿Cuánto hace que empezaron a “trabajar” para esta elección?
Ahora bien, porque el Peronismo Federal y los Disidentes no terminan de hacer pie.
1/ Repiten lo mismo que Carrio y Binner; y se “asumen” en el lugar que se dispuso en los 90, ser la Derecha del Régimen.
Olvidan que lo que más daño le hizo al Oficialismo fueron las declaraciones de la hija de Rucci.
- No estamos en contra de las estatizaciones, hay que estatizar todo lo que se crea necesario.
- Nada justifica un Golpe como el de Honduras.
- ¿Por qué me van a castigar por pensar diferente?
Si leemos el Informe Vanderbilt, esas tres declaraciones son parte del “Sentido Común” de la “Mayoría Silenciosa”.
Hay un par de encuestas especializadas para analizar el papel de la Campora, que fueron pagadas por las Cámaras Empresarias, el resultado es muy instructivo.
El grueso de la Opinión Publica esta de acuerdo con el “Control” de las Grandes Empresas Privadas.
La Crítica va por el lado de la “Arrogancia” personal y política.
2/ Eso nos lleva al otro punto; los “federales” no se aguantan que les miren a los ojos y los tuteen.
Están demasiado acostumbrados a su propia importancia, y les falta el desprejuicio del Turco, el Midachi o el Cordobés Juez.
Las Agrupaciones de la GBA le tienen pánico al Piñón Fijo; porque entre chiste y vaso de vino forja los lazos que nunca podrá logara Macri.
No es el Patrón o el Jefe, que baila con vos; sino tu par que esta es capaz de reírse de si mismo.
Otra vez, Menem con las empanadas en el Programa cómico del Senador Radical Nito Artaza.
Lo que se esta reclamando no es que te arenguen, sino que te escuchen; para eso se inventaron los piquetes, sean de la miseria o de la abundancia, para que el responsable político baje del Palacio y escuche los reclamos.
Un abrazo peronista.
¿Por qué, Manolo, lo que más daño le hizo al oficialismo son esas posturas de Claudia Rucci? ¿Electoralmente? Lo dudo. ¿Con el establishment? Lo dudo aún más pues el establishment habla con los que tratan de “domesticarlo” para lograr lo que buscan; lo logran casi siempre; lo logran más si además son amiguetes. ¿Con el peronismo noK, al mostrar que ciertas posturas pueden ser dichas por cualquier otro que no sea K? Bueno, ahí, sí; algo debe haber pesado. Me parece que Ud. magnifica el peso de esas posturas –o no entiendo cómo dañan al oficialismo-. Lo que lo daña son otras cosas, más pedestres. Son archi-conocidas.
Abrazo no peronista (el Señor me libre y guarde).
EduA
Estimado ¿Cumpareligionario? ¿Compatriota? ;-P
Aunque Ud. no lo crea, nos costo entre 4 y 5%, como mínimo.
1/ Los P somos como los Judíos, ellos con la Esvástica, nosotros con todo aquello que huela a golpe.
Recuerde que en abril del 2002, cuando fue lo Chávez, solo Cuba y Argentina salieron con los tapones de punta.
Chávez hizo pasar más de un sofocón a Néstor y Cristina, cuando hablaba del tema.
2/ Apoyar las estatizaciones, significaba que no se aceptaba a libro cerrado los “Relatos” de Macri y De Narváez.
3/ Por ultimo, le parece poco ¿Por qué me van a castigar por pensar diferente?
Mucha de la esquizofrenia discursiva del Colorado esta relacionada con las encuestas que hacia.
No solo las genéricas, que todos conocemos; sino las orientadas a quienes se autodefinían como Peronistas y Militantes.
Según los trabajos de campo representan un colectivo que no es inferior al 10% de los mayores de 14 años.
Los Radicales ídem, no bajan del 5%;
Los que se declaran adherentes, que solemos denominar Cultura Radical o Peronista; están entre el 25% los R y el 45% los P.
Los R del GBA no bajan del 30%, y lamentablemente, el Colorado tiene más acceso a ellos que los Comités Provincia y Nación.
Un abrazo argentino.
Me permito comentar que en la suya una hipótesis arriesgada pero valiente. Aunque me genera algunas dudas. Viendo el desempeño de los integrantes de la alianza gobernante hasta ahora, hay sobradas razones para el centralismo y el decisionismo. Néstor no confiaba en nadie, y la 125 le dió la razón. Tipos (y grupos de intereses representados por ellos obvio) que tenían mucho para ganar todavía a su lado a la primera difícil saltaron como ratas, y para ver el amplio espectro pondría a ibarra, bobaso, viky tonta, urquía, el lole, felipe, el vice opositor… Yo diría que sin el mando férreo todo se iba a la mierda en serio, hasta se quebró un atisbo de doble comando ahí con el fernández malo como expresión de una alianza importante con el monopolio.
En este momento parece que el objetivo es lograr la reelección más holgada que en el 2007, y lógicamente la entera responsabilidad es de CFK que además de ser bandera, es la que se juega la cabeza y quien tracciona los votos, si bien necesita estar rodeada. Debe tener el mando firme porque muchos se desconcentran de la general y miran más la interna creyendo que ya ganamos.
Lo que imagino es que tras la reelección, veremos una mayor apertura y colectivización de la conducción, no un gran cambio pero sí incorporación de algunos fogueados al núcleo de las decisiones políticas y de gestión. En el fondo la matriz setentista es fuerte y está en el adn K y me imagino esta apertura como el darle una oportunidad a algunos “probados” para que muestren sus condiciones, pondría como ejemplo los casos de Aníbal, Garré y Boudou, tal vez Rossi. CFK va a necesitar aire y para tener espadas hay que repartir un poco las armas… Porque además el movimiento por abajo y por el medio se va reacomodando y afianzando, y eso más las elecciones locales siempre traen subibajas y crujidos, sumado a la lenta reconstrucción tendrá que ir dando sus frutos de relativa autonomía y fortaleza de liderazgos locales y sectoriales que sumen en lugar de restar, no? siempre en el marco de relativa heterogeneidad que el movimiento tiene, que Perón sintetizaba diciendo que conducir era saber a quién pedirle qué cosa, con la famosa anécdota del general y la mariposa… Saludos
El problema con eso, Manolo, es que hay que ver si Cristina tiene lo que hay que tener para “bajar”. Después hay que ver si cuando “baja” no hace estropicios. Que esto no se entienda como una defensa de Del Sel ni ninguno de esos otros engendros.
Ah Casio, veo que volviste de Beverly Hills !!!
Donde leíste que Del Sel necesita que lo defiendan ?
y quien define la arrogancia como opcion en la encuesta, el que la paga e incluye opciones de respuesta con la arrogancia incluida o el entrevistado a traves de una pregunta abierta.
pregunto por que pareciera que la encuesta eligio no solo la intervencion del estado sino tambien la condicion del ser humana mas alla de lo profesional requerido para el cargo
notable.
Ricardo
La encuesta fue una operación para testear por donde le podían entrar a la Administración Nacional; y las preguntas estaban “dirigidas”.
Otra secuela fue el dato que no había “espacio” para armar por derecha, desde lo económico.
¿No te llama la atención que desde hace unos 3 meses, hay silencio stampa?, solo se habla de la Inflación.
Solo los trastornados hablábamos de Italia, USA o el Reino Unido; el resto decía que estábamos locos.
Resumiendo, muchos Compañeros K están atrasados en sus lecturas, se quedaron en los 90; y el Establishment se vio obligado a corregir después del 28J, cuando no pudo quebrar el soporte de la Administración.
Fíjate lo que publico Fidanza en La Nación hace un año.
http://www.lanacion.com.ar/1293864-la-guerra-de-las-elites
Como dice el amigo Ayj, es Pareto basico desde principios del siglo XX.
Un abrazo
Otro, oportuno, aporte de Fidanza al tema de tu entrada. Las fallas en la comunicación que suponen los acólitos K sólo pueden ser explicadas por la “ilusión demoscópica” que Fidanza señala. Leer este artículo y el que indica Manolo antes es muy instructivo. Ayuda a dejar de seguir debatiendo trivialidades como si fueran cosas esenciales. Hoy el partido se juega en otro plano, uno de equilibrios inestables, guerras de relatos y una audiencia silenciosa que privilegiará su propia percepción a cualquier otra consideración o dichos, vengan de donde vinieren.
http://www.lanacion.com.ar/1394463-cont-fortalezas-e-ilusiones-del-gobierno
Abrazo.
[...] Creo que cualquier lector del blog sabe que la pregunta es aquí un mero ejercicio retórico. Claro, esto tiene un precio inmediato, del que hablamos casi todos los días como si fuese un misterio de la Naturaleza. Abel enlaza los dos problemas acá: [...]
Un muchacho que sabía dijo una vez que “la construcción es cuantitativa, el gobierno es cualitativo”, otra vez dijo que “sólo la organización vence al tiempo”. ¿Cómo articular las dos frases? Dulce misterio, más teniendo en cuenta que el mismo muchacho definió otra vez: “los peronistas somos gregarios”, que, en realidad, fue una manera elegante de decir que “nos gusta amontonarnos”. Y así seguimos, recurriendo a veces a las estructuras sindicales (únicas que pueden denominarse propiamente “estructuras” orgánicas en el Movimiento), otras a esa cosa fantasmagórica a la que denominamos PJ, otras a no menos fantasmagóricos “aparatos” y otras simplemente a encolumnarse detrás de poderes territoriales de variado tamaño o a liderazgos que todos saben temporales y limitados y por lo tanto el encolumnamiento no es para nada “incondicional” y menos que menos “leal”. No nos ha ido tan mal: estamos por cumplir setenta años, hinchándole las pelotas a variados grupos de distintos pelajes. Cierto es que “la victoria final” está pendiente, tal vez por ese mismo despelote organizativo que más allá de representar contradicciones políticas, ideológicas y hasta sociales, parece estar en nuestro ADN. Sobre ese despelote no pudo afirmarse Cafiero, cabalgó con bastante éxito el Turco, después Néstor y ahora Cristina. Si el “kirchnerismo” -que, por ahora, sólo es “el avatar actual del peronismo”, como bien decís, Abel- logra construir “estructuras” que le permitan dejar de ser un “avatar” y ejercer poder político “orgánicamente” la historia cambiará. ¿Será posible hacerlo? ¿Le interesa realmente hacerlo?. Por ahora, la respuesta parece ser “no”.