Hablaba recién de peronología… En ese vasto campo de estudios, ha surgido una nueva materia, que ya cuenta con su propia bibliografía: la kirchnerología. Ernesto Tenembaum publica un nuevo libro ¿Qué les pasó? (a Néstor y Cristina, se entiende), y LaNación ofrece un anticipo.
Ahora, tengo que decir que E.T., odiado por la hinchada K como un falso progresista a sueldo del Enemigo de la humanidad, el Grupo Clarín, a mí me parece uno de los periodistas más inteligentes entre las “estrellas” de la TV. En realidad, creo que usa su aspecto de “buen muchacho” para hacerse perdonar que, junto con su colega Zlotogwiazda, haga a veces preguntas complejas y matizadas, lo que suele ser veneno para el rating.
Por supuesto, como periodista profesional, tiene la camiseta del medio para el que trabaja. Como un militante político – en actividad – debe ponerse la camiseta de su agrupación. Pero ha sido lo bastante buen profesional para evitar que sus opiniones parezcan distribuídas por la empresa. A menudo yo usé el blog que escribían él y Zloto para chequear lo que opina la clase media progre no encuadrada, y por supuesto no K, es decir la mayoría, sobre cualquier tema.
Ojo: no es el ùnico aporte que hace. Siento que es útil, por ejemplo, refrescar como aparecía el escenario político hace nada más que dos años:
“Cristina Fernández de Kirchner… inauguraba su mandato en condiciones que ningún otro gobernante había disfrutado en toda la historia democrática argentina. A saber:
- No debía enfrentar ninguna amenaza de golpe de estado, como ocurrió con casi todos los gobiernos democráticos anteriores, incluido el primero de Carlos Menem.
- No existía perspectiva de crisis financiera o inflacionaria, como le ocurrió a todos, absolutamente todos los gobiernos, democráticos o no, desde el segundo de Juan Domingo Perón.
- Tenía un control absoluto de ambas cámaras del Parlamento.
- No existía una oposición estructurada. La debacle radical de 2001 había generado una especie de archipiélago que se nucleaba alrededor del prestigio personal de algunos líderes. De esas fortalezas y esas carencias surgieron, por ejemplo, los radicales K. y su máximo referente, el vicepresidente Julio Cleto Cobos. Así las cosas, todos los radicales que gobernaban y casi todos los peronistas se alineaban con la Casa Rosada.
- Los sectores empresariales acompañaban las campañas políticas del Gobierno.
- En las encuestas, el respaldo popular que recibían era sólo comparable al de Juan Domingo Perón.
Nunca antes se habían combinado tantos elementos a favor. Y sin embargo, un año y medio después, la carroza se convertía en calabaza. Kirchner era derrotado por un hombre sin experiencia política, sin ningún aporte importante a la sociedad, ni siquiera desde el campo empresarial. Es decir, había perdido contra él mismo“
Un poco exagerado, tal vez. Pero, como dije, es desde el enfoque de esa clase media urbana progre, que el trabajo es revelador. No será Orwell ni Koestler, ni siquiera Zizek, pero muestra la cambiante evaluación de una parte muy importante de los sectores medios de la sociedad argentina frente a la experiencia Kirchner. Lo que implica también, frente al peronismo actual.
¿Por qué creo que E. T. está expresando aquí un pensamiento que va mucho más allá de los intereses del Grupo Clarín, y aún del actual bloque opositor? Lean lo que dice en esta parte: ¿Manual peronista o guión de El Padrino? “Fue Cristina Fernández de Kirchner, en su lanzamiento como candidata a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires, en 2005, quien citó aquella mítica película de Coppola. Cristina dijo: “Cuando a alguien se le interponen escollos, algunos dicen que es el típico libreto peronista. Yo digo que eso es guión y dirección de Francis Ford Coppola y no es un manual peronista sino el guión de la película El Padrino “.
Era una obvia referencia a Eduardo Duhalde, el ex presidente que había sido quien posibilitó la llegada de Kirchner al poder, y al que se acusaba de comandar una organización mafiosa en la provincia de Buenos Aires, cuyos lugartenientes eran los intendentes de los distritos más poderosos. El propio Kirchner, antes de cerrar la alianza con Duhalde, había hecho una referencia al “aparato cuasimafioso” del peronismo bonaerense. Y uno de los incondicionales del matrimonio, Luis D´Elía, en medio de aquella campaña de 2005, analizó: “Dentro del Frente para la Victoria hay intendentes mafiosos. El 60 por ciento de esos intendentes se quedó con Duhalde y un grupo está con nosotros”.
Quizá sea forzada la comparación entre la dirigencia política bonaerense y la mafia. Como mínimo, los niveles de violencia y delito son completamente otros. Pero eran ellos quienes la hacían. Y las declaraciones eran tan fuertes que resultaba imposible no escucharlas.
En las elecciones de 2005, Cristina triunfó en todos los distritos del conurbano bonaerense. Ganó en aquellos lugares donde la apoyaron los intendentes “mafiosos” y en aquellos donde se le opusieron. Estaba claro, entonces, que no eran imprescindibles para que ella ganara. En ese momento, el discurso cambió. Ya no eran la mafia. Eran compañeros. Kirchner dejó de ser una amenaza para ellos. Desaparecido el jefe anterior, Kirchner pasó a ser el nuevo jefe. [...]
Hubo un momento en el que Kirchner tuvo que decidir: ¿iba a ser el renovador de la política, utilizaría su poder para confrontar con el estilo tradicional de conducir las cosas en el conurbano, jugaría a fondo para que cambie el estilo de administración del Estado en la zona más castigada, pobre y violenta del país? ¿O se transformaría en un nuevo jefe de la vieja estructura, ocuparía el rol de conductor de ese aparato al que él mismo había calificado de cuasimafioso, les entregaría sus feudos y millones y millones para obra pública, a cambio del apoyo político?“
No. Yo no estoy de acuerdo con que esta sea una descripción correcta y válida de lo que pasó con Kirchner y con el peronismo desde 2005 a la fecha. Pero tampoco creo que se pueda decir que es solamente un panfleto escrito para ganar dinero con un relato a gusto de los que compran libros políticos de denuncia para confirmar su idea que “todos son corruptos”.
Porque, mis amigos, si se agrega a éstas líneas una denuncia de “los grupos agromediáticos” y se escribe con menos profesionalidad, tenemos lo que se dice los comentaristas de los blogs K. El muy visitado Artemio López no me dejará mentir.
Tal vez más significativo: el mismo día que LaNación publicaba el anticipo de Ernesto Tenembaum, ayer domingo, Horacio Verbitsky, el más lúcido cuadro político de los organismos de derechos humanos que forman parte de la coalición que apoya al gobierno, dice en su editorial de Página 12:
“El error estratégico del kirchnerismo (ha sido) encerrarse dentro de los límites del PJ, devolviendo relevancia a personas y estructuras con fecha de vencimiento en 2001, a los que les aseguró una sobrevida que no agradecen … Entre 2003 y 2007 Kirchner gobernó sin mayorías legislativas propias pero con una adhesión social que condicionó a quienes ocupaban las bancas y permitió avanzar al gobierno como cuchara tibia en pan de manteca. Su legitimidad provenía de la calle, que imponía respeto y límites a la clase política. Pero en 2005, luego de vencer con holgura al aparato duhaldista, Kirchner decidió relegitimarlo, paso que completó en 2007 al asumir su presidencia. No hace falta abundar en la diferencia de aquellos años con la situación actual“
Como no se me ocurriría acusar a alguno de estos dos distinguidos periodistas de plagio (y, además, hay una sutil diferencia en las dos descripciones), es forzoso señalar que aquí hay un pensamiento político que trasciende las ubicaciones de los dos autores.
(Continuará)
Estimado Abel: Lo hemos dicho tantas veces: si gobierna Menem somos menemistas; si gobierna Duhalde duhaldistas; si gobierna Kirchner (hoy ya no) kirchneristas: Lo que siempre somos es peronistas y lo que nunca hemos sido ni volveremos a ser (como diría don Oraldo) es mafiosos.
Abel, no es que quiera simplificar el análisis, pero me parece que el trasfondo de la cuestión en lo que plantean tanto E.T. como H.V., es el deseo último del progresimo nacional de la desparición (superación, en términos dialécticos) del peronismo.
El Kirchner 2003-2005, como emergente de la crisis del 2001, era un tipo que trascendía las fronteras partidarias desde su liderazgo, esto me parece que es innegable. La crítica progresista en ese sentido pasa por cuestionar que en esas circunstancias no se haya creado un “Frente Amplio”.
Obviamente, el facilismo característico del progresismo nacional nos llevaba a esperar que esa fuerza política se construyera de arriba hacia abajo, sin esfuerzo militante y con el filtro purificador que descarta a los feos, sucios y malos.
Yo creo que esta posición del progresismo es muy criticable, pero, aunque tampoco sé muy bien qué tipo de construcción política alternativa podría haber hecho Kirchner, lo cierto es que una franja mayoritaria del progresismo (relativamente interesante traducida en votos) dejó de acompañarlo.
Digo esto siendo un no peronista que simpatiza con este Gobierno. Con todo, y aunque no soy militante, tengo gran incertidumbre sobre el espacio que podrá cobijarme después de 2011.
Además, a pesar de ser todavía un tipo joven (tengo 31), ya me aburrí de esperar la “aparición” del tercer movimiento histórico…
Saludos
SUPREMA IRONIA :
“o que siempre somos es peronistas y lo que nunca hemos sido ni volveremos a ser (como diría don Oraldo) es mafiosos………..”
El problema que tengo con estos diagnósticos es que me parece que omiten la viga en el ojo propio… y nosotros? Los “progresistas” que queríamos, con bastante soberbia, que Néstor abandonara el PJ y construyera un partido de centroizquierda que pudiera sintetizar lo mejor de las tradiciones políticas anteriores? Qué hicimos? Qué acumulamos políticamente? Qué hizo Ibarra que con el apoyo y recursos de una de las presidencias más populares de la historia incluso perdió el puesto? Qué hicieron los movimientos sociales, además de meter jetones en áreas de gobierno (cosa que no deja de ser importante), para ampliar su base de movilización y dotarla de un sustento ideológico sólido? Y así podemos seguir todo el día… para empezar a pensar una alternativa “progre” que supere al gobierno (incluya o no incluya a los k) hay que partir de una profunda autocrítica (aún pendiente) que intente explicar porque fuimos incapaz de construir un polo de centroizquierda fuerte con capacidad de disputar lo que sea que estaba creando Kirchner en aquellos años, en condiciones que eran bastante favorables… sino le echamos la culpa a Néstor, que nos dejó por el aparato, y la jugamos de viudas despechadas…
Por lo demás, (y no digo que sea tu postura Abel, pero sí la de algunos “think thanks” como feinmann) creer que los k perdieron el apoyo de la clase media por el giro hacia el peronismo es, por lo menos, simplista… olvida, entre otras coas, que las demandas acumuladas en el ciclo de acumulación kirchnerista no eran las mimas que las que emergieron en el período de debacle, estas últimas mucho menos “articulables” entre los distintos grupos sociales (ampliaría, pero ya es un abuso del espacio de los comentarios)
Cómo siempre, muy bueno el blog y esperamos ansiosos la 2da parte del artículo.
Saludos, Federico
Hola Abel, aprovecho que lo que me inspiraba el post ya fue expresado por Klamar (¿condenado a sufrir, como yo, por el Marrón?) y completado por Federico, para saludarlo.
Agregaría, quizás, que es en esa deficiencia de construcción de los sectores medios progresistas donde se ven los efectos de la masacre generacional de la dictadura. La militancia ya no es una inmersión que subordina otros proyectos personales como lo fuera hasta los setenta, sino una más entre otras actividades opcionales.
Desde la aparición del Frepaso la política “progre” está más vinculada al empleo astuto de los mass media (como sigue demostrándolo Pino) que a compartir las condiciones de vida reales de los sectores sociales con los que se supone que se desea fundirse.
Las consecuencias no son menores. En 1945 un tío mío, militante de la FJC (ignoro si se llamaba así entonces), trabajaba en la textil Campomar y comprendió que los obreros iban a votar a Perón por legítimas razones de Clase, ayunos de los contenidos fascistizantes que les atribuía la dirección estalinista. Su insistencia le valió la expulsión. ¿Cuántos militantes progres de hoy están en condiciones de auscultar con certeza las tendencias populares?
Un abrazo.
NK intentó, en 2003, armar una fuerza “transversal”, concepto que nunca explicó suficientemente.
Le encargó a Parrilli que encuadrara a los líderes piqueteros, pero no peleó contra los gobernadores peronistas recién elegidos, sino que desplegó un trato respetuoso y hasta seductor.
En sus primeros años reiteró hasta el cansancio que había recibido un país en llamas, incluso cuando la recuperación derivada del tres a uno empinaba la curva virtuosa al ritmo del 8% anual.
La transversalidad nunca se concretó.
Buen político, advirtió en seguida que poco podía esperar de los aportes individuales de ex guerrileros como HV, Duhalde, Vaca Narvaja y otros, prefiriendo captar a hombres como Pepe Pampuro o José María Díaz Bancalari, peronistas ultraduhaldistas.
Atacó verbalmente al neoliberalismo de los 90, pero no a Menem.
No hizo el menor contacto con los grupúsculos de izquierda, como el PC, el PO, la gente de Pino, necesarios si la transversalidad iba en serio.
Ni con Binner, único gobernador socialista.
NK pasará a la historia como el hombre que gobernó solo, sin aliados, erigiendo un presidencialismo cerradamente personalista, rodeado de un círculo muy pequeño de ejecutores. Lavagna, Bielsa y Alberto Fernández fueron los últimos ministros.
Kirchner no es progresista ni peronista ni montonero: es kirchenista.
El no definirse por la historia anterior caracteriza a los pragmáticos.
Recuerda a Agustín Pedro Justo, hombre que gobernó el país durante quince años y que usó a los radicales antipersonalistas, los conservadores, los socialistas independientes y los demócratas progresistas y que terminó odiado por todos ellos, hasta el punto que ninguna calle de la ciudad lleva su nombre.
Cobos es otro que se añade a la lista de los que decidieron irse.
Coincido con Abel en que Tenembaun es un excelente periodista político. Libre, sincero, valiente, amplio, dentro de lo que es.
Muy distinto es HV, que un día pretendió ser el Mazarino de Kirchner.
Respecto del “progresismo” quisiera saber que es eso, cuántos son, donde viven, de que trabajan. Los de Carta Abierta son intelectuales a sueldo del Estado.
Quizá haya sido ese sector de la clase media de 1983 que esperó de Alfonsín un socialismo a la europea, olvidando que don Raúl era radical.
¿Son, acaso, los lectores de Página 12?
Si así fuera, son muy poquitos.
¿Los que votaron a Pino?
Yo lo voté y no soy progre, soy un viejo peronistas “ortodoxo” que vivió la historia de su país con persistente dedicación.
Si Ibarra y Telerman fueron progres, que se hizo de ellos?
¿Acaso Elisa Carrió? Pero ella es una católica mística misógina y dada al moralismo extremo.
Una cosa sé: la clase media argentina, esa enorme escalera que debiera dividirse en centiles de ingreso, votó a don Raúl en el 83, a Menem dos veces y a los tres peronismos en 2003, donde Kirchner ganó por ser el candidato de Duhalde.
Y a Cristina, por supuesto.
Kirchner es un caso paradigmático de la diferencia entre la política y la economía.
El demostró que, en una situación de crecimiento económico continuado, se puede perder el favor de la población, como le ocurrió en La Provincia el año pasado.
Él se sabe derrotado el año próximo, pero no habrá renuncia anticipada. Haga lo que haga, ponga a quién ponga de candidato, su techo es el 15% de los votos.
Los opositores, curtidos cocodrilos de la política, o jóvenes casi púberes, harán leña del árbol caído.
Lo que digan Tenembaum o Verbistzky carece de importancia electoral.
Y eso de los intendentes del conurbano es otra tontería. Ellos se mueven como los gobernadores. No hay tal mafia. O todos los políticos en ejercicio son mafiosos, como se prefiera.
Bob Row,
“El placer de sufrir”, decía una bandera jajaja