Soja que me hiciste mal y sin embargo te quiero

Normalmente, no subo noticias al blog. Mi dedicación no es “full time”, para ponerlo suavemente, y hay muchísimos portales, muy completos. Prefiero reflexionar en voz alta. Pero cuando una noticia que uno cree importante no tiene eco…, también me quedo pensando.

Registré hace unos días una nota en Clarín Rural, ”La Argentina, Brasil, EE.UU., Uruguay y Paraguay crearon la Alianza Internacional de Productores de Soja. Los principales productores de soja del mundo presentaron en público una asociación que los nucleará. Estuvieron representantes de Argentina, Brasil, Estados Unidos, Paraguay y Uruguay, que suman el 90% de la producción mundial.

La nueva Alianza (ISGA, por sus siglas en inglés), está integrada por las principales entidades que representan a las cadenas sojeras de aquellos cinco países y tendrá su sede permanente en Buenos Aires. Están ACSOJA y Aapresid, de Argentina; la Asociación de Productores de Soja del Mato Grosso, de Paraguay (el cuarto exportador mundial), la Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales y la Cámara de Exportadores, por Uruguay, la Mesa de Oleaginosos (agrupa a los principales productores) y por EE.UU., el mayor productor, la Asociación Americana de la Soja, el Consejo Americano de Soja y el Consejo Exportador.

Guillermo Prone, de ACSOJA, explicó que ISGA quiere ser la voz de las cadenas de la soja “Creemos en la tecnología, pero usada adecuadamente. Queremos hacer las cosas bien y dar garantías de eso, para atender la demanda de Asia, pero sin descuidar por ejemplo a la Unión Europea“. Uno de los conceptos fue el de sustentabilidad. Y aplicado a la Argentina, Prone reconoció que “por supuesto que no es sustentable hablar de 19 millones de hectáreas de soja y sólo tres de otros cultivos, como habrá en esta campaña“.

Ricardo Arioli, vicepresidente de APROSOJA, la asociación que nuclea a los productores del Mato Grosso, que concentra el 30% de la producción de Brasil, reconoció que la idea de hacer la selección sojera mundial fue de los estadounidenses.

El objetivo era no sentarnos como competidores. Por eso no hablamos de defender prácticas antiguas de producción, ni reservas de mercado, ni subsidios, sino que queremos contribuir al crecimiento mundial ampliando la producción en forma sustentable“.

Lo primero que hicieron los miembros del grupo fue visitar la India, el gran consumidor mundial, junto con China. “Queremos dar garantía a las sociedades urbanas del mundo sobre la sustentabilidad de la producción de soja“, indicó Arioli.

En esa sustentabilidad, la siembra directa es una cuestión de suma importancia. Y el brasileño reconoció que en eso “Argentina es campeón mundial“.

Blair Fortner, del Consejo Exportador de Soja de EE.UU., dijo que hace unos años pensaba que “los sudamericanos eran rivales, pero eso empezó a cambiar con el crecimiento de la demanda mundial. Tenemos que trabajar juntos para alimentar al mundo y abastecer la demanda de proteínas“.”

Ojo: Para detener la primera fantasía que surge, esto no puede ser la OPEP. El petróleo y su producción tienen características demasiado diferentes. Pero así como las Siete Hermanas no alentaban, también para decirlo suavemente, que se asociaran los productores, y ajustarse a la nueva realidad tomó para las grandes petroleras tiempo y algunos conflictos, también hay diferencias entre los intereses de las grandes exportadoras y de los laboratorios con los de los productores.

Los chacareros argentinos que aprovecharon la pesificación del 2002 para hacerle el pagadiós a Monsanto – algo que, justamente, a Clarín Rural no le gusta recordar – lo saben perfectamente.

Lo que me extraña a mí es la ausencia de eco (hasta donde yo vi, claro), tanto entre quienes demonizan a la soja como entre sus defensores. Si hasta busqué en la Patria Chacarera, el blog de Mariano T, y no encontré nada. (Ha subido recién un post muy interesante sobre el mito del “granero del mundo”. Lo recomiendo firmemente).

Bueno, por lo menos estaba allí Lorenzo Basso, el nuevo viceministro de Agricultura. Tal vez no estemos condenados a ser imbéciles.

Escribe un comentario