
Siempre digo que lo más valioso de los blogs es que son imprevisibles. En los comentarios de una entrada sobre Milagro Sala, dos distinguidos visitantes de este blog, AyJ y EduA, debatieron sobre Catalunya, Barcelona y las repúblicas marineras (AyJ hace muy poco tuvo la experiencia de ser un indocumentado en esa ciudad, lo que seguramente le permitió verla con más intensidad).
Me hizo recordar que estoy demorado con mis “Notas de viaje”, y que justamente Barcelona fue la etapa siguiente. Pero describir una ciudad que no conocía, en la que estuve sólo tres días… es demasiado audaz, aún para mí. Quiero volcar algunas reflexiones que me provocó, varias de las cuales – inevitable – tienen que ver con nosotros.
Voy a recurrir a la lengua vieja de Castilla, y no al catalán, para darles mi impresión: es una ciudad de la puta madre. Tiene vigor, es cosmopolita, y a la vez con una identidad propia muy marcada. Y mucha gente joven. Esto se me marcó fuerte porque llegamos en medio de las fiestas patronales de la Virgen de la Merced, y con las calles céntricas cerradas a los autos, tuvimos que arrastrar las valijas por dos cuadras hasta llegar al hotel, en medio de un festival de rock organizado por el Ayuntamiento. Todos los jóvenes con mucha cerveza encima, pero una onda muy tranqui. Ningún problema.
Señalo también aquí la juventud, porque no era como veía a Europa (“geriátrico de lujo”, me había quedado la imagen. Alguien me dijo que muchísimos estudiantes españoles quieren hacer la Universidad en Madrid o en Barcelona, y de ahí mi impresión en este viaje. Puede ser, pero hay una escala natural de edades que se ven en las calles. Los adolescentes no son una raza aparte allí). Me pareció percibir, eso sí, una atmósfera diferente de la de Madrid, no más activa, pero sí con más empuje, más “busca”. Supongo que hay tradición en esto, y que la proporción de empleados públicos es menor.
Igual, lo de la identidad, la actividad cultural y todo la explotación del turismo, las tres tienen mucho que ver con la política, inteligente y sostenida con muchos recursos a lo largo del tiempo por el gobierno local y el de la Generalitat ¿Cuándo tendremos algo así aquí, creen ustedes?
De todas formas, hay algo bastante raro que me pasó con Barcelona: me recordaba a Buenos Aires. Al principio, no me podía imaginar por qué. Ella tiene, como marcas muy distintivas de su pasado medieval y del muy cercano, al Barrio Gótico y a Gaudí: Nada como eso aquí. Sobre todo, tiene el Mediterráneo y nuestro Río de la Plata, lindo y sucio,… no, no compite.
Después me dí cuenta, recordando otras ciudades de Europa: se parece con B.A. por lo que no tiene, el Renacimiento y el Barroco. Y no lo tienen por la misma razón: eran muy pobres en esos años. Barcelona, ciudad y puerto principal del Reino de Aragón, rival de Génova y Venecia, empieza a decaer junto con ellas, cuando el poder turco cierra el Mediterráneo. Y luego Castilla concentra el comercio con las Indias en los puertos de Andalucía…
Recién Carlos III, nuestro padre geopolítico, el mismo que crea el Virreynato del Río de la Plata con capital en Buenos Aires, le permite a Barcelona comerciar con América. Ahí empezaron a levantar cabeza las dos urbes. Y fue en el siglo XIX, aqui con la larga paz de Rosas y en la catalana unos años antes, que llega la prosperidad (la de los prósperos, claro).
Ahora, vale la pena destacar que con sus fortunas, a los ganaderos y comerciantes porteños lo único que se les ocurrió es copiar palacetes franceses y regatear con Rodin. Los industriales y comerciantes barceloneses bancaron a los arquitectos del Modernismo Catalán ¿Tendrán razón mis amigos tradicionalistas de izquierda en decir que los industriales son una burguesía modernizadora y los rurales no? ¿O habrá razones culturales?
Pero hay algo que también debemos tomar en cuenta, no para aplaudir ni para reprobar sino para tener más claras las asignaturas pendientes nuestras, y quizás las de ellos: esa oligarquía porteña, una vez que finalmente acordó con las oligarquías del interior, construyó – sin ahorrar sangre de gauchos ni de indios, eso sí - un país moderno y alfabetizado, aunque injusto y sin industrias. La oligarquía catalana, que no pudo construir un poder político para toda España, tampoco pudo modernizarla, ni comenzar a integrarla a Europa. Esa tarea quedó pendiente hasta la década del ´60 del siglo XX, para que la empezaran los tecnocrátas del Opus Dei bajo Franco!
Moraleja, para mí al menos: La tarea política muy raras veces en la Historia es creadora. Pero hacerla bien, es una condición necesaria para que perduren y den fruto las creaciones de otros.
Noviembre 2, 2009 a las 9:32 am |
Abel
Nunca mas de acuerdo, hay diferencias, claro, los industriales y comercialtes partian de una base distinta en 1848 (fecha de instalacion del 1er tren de España, Barcelona – Mataro), mientras que aca estaba todo por hacer.
y, last but not least, el padre almacenero, hijo caballero, etc, nunca aplica en Barcelona, ni en Catalaluña BTW, no eran el centro del poder politico y fueron destrozados en la guerra de Sucesion.
Quizas lo mas asimilable es la burguesia de Manchester, donde los monumentos eranlos edificios publicos y los barrios inlgeses, la Sagrada Familia es una excepcion en esto, el mejor monumento a la burguesia catalana y sus industriales, comerciantes es el Eixample.
Fijese que hay una especie de hueco entre el siglo 13/15 y el 19 donde resurge.
Y, es cierto, Fraga et altri tuvieron mucho que ver en el resurgimiento, pero para eso usaron 4 lugares, El Ferrol (del caudillo), Madrid, los paises Vascos y Cataluña, los dos ultimos a su pesar, pero eran los unicos que tenian base industrial, por eso la Seat puso su primer fabrica de autos en Barcelona en los 60s, contemporaneo quizas con Cordoba y Reanult.
Pero aca me traicionan los genes, en Tibidado hay un avion de la expo de 1929, ahi fue mi abuelo, mi madre , mi hermano y yo ahora, asi que mejor dejo de escribir, me alegra que le haya gustado.
PS; No se si fue a Plaza España y las fuenes, digame, cuanto sale eso 3 MM USD, 5? y a Macri no se le ocurre ahcer algo asi? eso, creo yo, es la muestra mas flagrante de falta de imaginacion, Ud vio, Harry seguramente si, la cantidad de turismo que lleva eso? No digo los subtes, eso es otra cosa, pero, las fuentes?
en fin, too much
Noviembre 2, 2009 a las 9:34 am |
ah, me olvidaba, un parrafo aparte, otro lugar donde me senti en casa es al llegar al edificio del Consulado, en la PB llego, una cola, si, adivinaron, la del consulado. Pero, eso no es culpa de ellos, la atencion y la eficacia de ahi, parecia otro pais, la verdad, no tengo absolutamente nada que decir de malo, solo bueno
saludos
Noviembre 3, 2009 a las 9:07 pm |
Abel:
Demasiados temas interesantes, como para varios comentarios.
Tengo la fortuna de conocer mucho España, casi tanto como a Italia. A Barcelona, en particular, donde he estado muchas veces por bastante tiempo, estuvieron a punto de transferirme laboralmente en 2008, proyecto abortado crisis mediante. Coincido plenamente con tu apreciación, a la que agrego algunos apuntes. La vitalidad y el empuje barceloneses, más que catalanes, radican en mi opinión en su historia y cultura pero, sobre todo, en su capacidad de reinventarse de las últimas décadas. Arrastró a Cataluña entera. Se transformó en una meca cosmopolita a escala mundial, con identidad propia. Pilas de jóvenes de toda Europa, no sólo de España, van a estudiar ahí o a probar suerte laburando o en el arte. Lo certifica la cantidad de argentinos (¿los notaste en el subte?: aunque haga años que vivan ahí, se los reconoce muy fácilmente); conozco unos cuantos, completamente integrados, y a muchos catalanes e inmigrados variopintos. Esto constantemente renueva su impulso. Si bien ya venía madurándose en su capital acumulado, y en el final del franquismo más la recuperación de su identidad nacional catalana a pleno desde el 75, el gran relanzamiento, lo que movió e hizo reinventar en masa a B. fue la preparación para las Olimpíadas. Desde ese momento, ya no tuvo freno. Semejante transformación no se habría producido sin el terreno fértil en el que prosperó. El resultado es que B. es una de las metrópolis más vitales de Europa, y quizá del mundo. Personalmente, aunque no le guste a AyJ, la veo como la ciudad más “italiana” de España.
La burguesía industrial catalana falló en transmitir su modernización al resto de España en el pasado porque no era una fuerza dominante, y formaba parte de una nación minoritaria dentro de un estado mucho mayor, que la hizo sufrir y beneficiarse al mismo tiempo. La oligarquía ganadera argentina sí lo era, y tenía una nación que construir. Su impronta cultural fue la de la ilustración que, aunque a los tumbos, construyó esa nación y ese estado que no existían; a la larga, fue víctima de esa modernización parcial y esa creación de la casi nada o de la promesa turbulenta de algo –instrucción pública, servicio militar-. La burguesía catalana no tenía otra alternativa que ser aún más industrial. La oligarquía argentina, a su vez, muy confiada, eligió no serlo. Basta ver que Australia tuvo su primera colada de arrabio en 1913; la Argentina, en 1945. No hay mejor ejemplo de cómo se usó acá y allá la excepcional renta agraria creada, aparte de los palacetes. Curiosamente, algunas de las consecuencias de sus políticas sentaron la base de una industrialización incipiente, pues las llevaría a cabo el radicalismo (YPF del 22, Fábr. de Aviones, del 27), hijo de esa misma ilustración, de la inmigración. Es decir, aun contra sus propias limitaciones, la historia misma se encargó de empezar a cambiar el rumbo. Pero la semilla quedó sembrada. Por eso éste es un país formidable, que todavía espera –sin saber aún cómo lograrlo- a que se calmen las aguas para salir a navegar de una buena vez.
Abrazo.