lo militar, lo político, lo social

Hace algunos días, justo antes de mis vacaciones, subí un post que -  por esa imprevisibilidad de los blogs – terminó en una discusión muy rica sobre el Servicio Militar Obligatorio. Gente que tiene ideas muy claras – y muy diferentes – y que sabe bastante de historia militar y de algunos problemas actuales, aportó datos y criterios diversos. De regreso, me animo dejar una breve reflexión general, sin una formación específica en el tema pero con alguna experiencia en política, y varias lecturas de historia.

El reclutamiento es un instrumento de los ejércitos, necesario en toda sociedad moderna que necesite Fuerzas Armadas. Por supuesto, el número de soldados rápidamente entrenados ya no es el factor decisivo que fue en los tiempos de las guerras napoleónicas; hoy lo es la tecnología, y los soldados técnicos diestros en su uso (Como va a ser inevitable que alguien haga referencia a Hamas o al Vietcong, aclaro que el heroísmo y la motivación del guerrillero pueden aumentar el costo de usar la máquina de destrucción que es un ejército moderno. Aumentando también, claro, el costo en vidas y sufrimiento que paga la población civil en la que el guerrillero se mimetiza). Pero se necesita un número mínimo – bastante alto – de soldados para ocupar eficazmente un territorio, como U.S.A. ha redescubierto recientemente en Irak.

En Argentina, como en muchos otros países, el reclutamiento tuvo también un objetivo de cohesión nacional, a la que hizo un aporte sólo inferior al de la escuela pública. Inevitablemente, hubo un ida y vuelta en la sociedad: se fue formando la imagen del Ejército como institución fundamental y fundante de la Patria, y surgió un nacionalismo patriotero y declamatorio en los libros de texto escolares. Carlos Escudé analizó este tema en uno de sus libros, con un enfoque que habría sido más convincente si no dejara la impresión que el autor nunca había leído un libro escolar norteamericano o francés de la misma época. En realidad, el mito de la nación de uno, justa, generosa e inocente, rodeada de lobos feroces ansiosos de despedazarla, fue también – en todos los Estados modernos - una necesidad militar anexa al reclutamiento, para convencer a un ejército de masas formado por jóvenes civiles con escaso adiestramiento, para que dieran sus vidas por la Patria.

Eso fue. Hoy una nación mediana como Argentina necesita unas Fuerzas Armadas pequeñas y muy profesionales, con el mejor equipamiento que su economía pueda permitir, para disuadir a eventuales agresores o aventureros. La capacidad de reclutar jóvenes civiles, y entrenarlos rápidamente, es un elemento útil que puede resultar necesario en circunstancias no descartables, pero no puede ser el factor en torno al cual se diseñe la estructura de las fuerzas.

Y aquí se llega al punto central que me interesa remarcar. El para qué una Nación usa sus Fuerzas Armadas, sus “hipótesis de conflicto” es una cuestión política, no militar. Clemenceau – que no era ni pacifista ni progre – lo dijo muy claramente “La guerra es algo demasiado serio para dejárselo a los generales“. Tampoco a los políticos, como corporación, aunque sean el mecanismo que la sociedad moderna tiene para tomar decisiones concretas. Porque es el conjunto de la Nación quien debe asumir esta cuestión.

Cuando no lo hace, como en la Argentina cómoda del Primer Centenario, donde el conflicto entre las clases sociales era sobre el reparto de la renta agraria (¿suena familiar?), la estrategia nacional queda en manos de la corporación militar. Que con sus inevitables anteojeras toma decisiones idiotas. Como el aislamiento de la Mesopotamia por cincuenta años, para prevenir una eventual invasión brasileña.

No fue esa la principal consecuencia negativa, a mi entender, del desentendimiento de la sociedad del tema militar. Una corporación poderosa e influyente pero que no ejerce por décadas su función real, necesariamente se burocratiza y se deforma. Nuestra Armada fue a la Antártida, nuestro Ejército construyó escuelas y dirigió empresas fundamentales, pero todo eso evidentemente no alcanzó a darles un destino satisfactorio. Impulsados por civiles, se metieron en política (que es una historia aparte), pero ésta termina siendo incompatible con la estructura y unidad militares. La aventura de la ocupación de las Malvinas sin un plan que previese la respuesta, la paranoia sangrienta de la “seguridad nacional”, la fantasía de estar combatiendo en la Tercera Guerra Mundial… entiendo que esas fueron las consecuencias de una nación que no sabía para qué tenía Fuerzas Armadas (excepto, entre 1955 y 1983, para impedir que volviese el peronismo).

Mi planteo es simple y nada original. En la América del Sur – nuestra inescapable ubicación geográfica - los ejércitos nacionales no han cumplido un rol importante – excepto como elemento de disuasión, que no es poco – en la distribución de poder entre los países que la integran desde la Guerra del Pacífico entre Chile, Perú y Bolivia y la ocupación por Argentina de la Patagonia al oriente de los Andes. Todos los enfrentamientos posteriores, algunos largos y mortíferos como la Guerra del Chaco, no fueron más que empates sangrientos o rúbricas de situaciones previas, con muchísimo menores consecuencias en el equilibrio de poder que el reciente crecimiento de Brasil y el anterior crecimiento y posterior decadencia de Argentina, que tuvieron sus raíces no en sus fuerzas militares sino en la política y la economía.

Por eso estoy convencido que “hipótesis de conflicto” entre los países sudamericanos sólo pueden servir para que burócratas de uniforme o de traje jueguen a los soldados, o intereses externos nos dividan y confunden. O – en un escenario no imposible – si la Gran Potencia en cuya zona de influencia estamos se debilitara, los países de nuestra América vuelvan a ser uno de los teatros donde se diriman los conflictos globales. Las naciones de Europa Occidental, enfrentadas después de la 2da. Guerra Mundial a la amenaza real y presente de ese destino, decidieron construir la Unión Europea. Desde entonces, y por primera vez en 600 años, no hay “hipótesis de conflicto” entre Francia y Alemania (o su antecesor, el Sacro Imperio).

Concretamente: nuestras Fuerzas Armadas sólo pueden cumplir un rol real, aunque limitado, en el sistema global de poder integradas en una sólida alianza de las naciones de nuestra América. Por supuesto, se necesitan más que dos para bailar ese tango. No será una tarea fácil ni rápida. Y sólo será posible si nuestra sociedad entiende que no hay alternativas realistas, en un siglo que no apunta más piadoso para los débiles.

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¿Tiene que ver todo esto con la propuesta original de volver – con los cambios necesarios – al viejo Servicio Militar Obligatorio. No, y sí. La colimba (“corre-limpia-barre”) no puede volver, ni debería hacerlo. Pero sí hay lugar para un sistema nacional de servicio social donde hombres ¿y mujeres? jóvenes descarguen una obligación con su patria entrenándose para colaborar con los problemas educativos, sanitarios, ambientales… inclusive – para los que así lo elijan – con una formación militar básica. La viabilidad política de un proyecto así depende de que no haya privilegios, ni excepciones que la sociedad no encuentre justificables. La viabilidad económica, organizativa… Es un proyecto muy difícil. También, sólo será posible si los argentinos lo queremos.

7 comentarios para “lo militar, lo político, lo social”

  1. Andrés el Viejo Dice:

    Como siempre, su texto es preciso y estimulante. Aprovecho ese estímulo para dar rienda suelta a mis propias preocupaciones. No necesito decirle que no me consume la simpatía por las instituciones militares. Es una pena, porque creo firmemente en que la guerra y la política son sólo tramos de un mismo camino y, en consecuencia, hasta un futuro indefinido que nadie sabe si llegará, las FF.AA. serán inevitables.
    Tengo la más profunda desconfianza hacia las FF.AA. profesionales. Desde luego que las tecnologías actuales exigen profesionales con fuerte preparación. No es eso lo que objeto, sino la noción de un aparato profesional con monopolio de las armas, en medio de un pueblo desarmado y sin mínima preparación para combatir. Si digo que es un caldo cultivo para golpes y dictaduras, usted podría replicarme que los tuvimos con servicio militar obligatorio. Es verdad, pero un aparato aislado del pueblo es aún más peligroso.
    De ahí que mi propio modelo sea el suizo. Todo ciudadano en edad de tomar las armas es convocado a filas, recibe instrucción (en serio, no la farsa en que terminó nuestro SMO), y vuelve todos los años, durante algunos días, para mantenerse entrenado y actualizar su instrucción. En el interín, tiene su uniforme y su armamento en el ropero de su casa, listo para una movilización repentina. Los cuadros sí son permanentes. La preparación militar para todos no es sólo una cuestión política (lo que digo más arriba) sino que el número es decisivo cuando de lo que se trata es del control y defensa del territorio. La infantería sigue, pese a todo, siendo la reina de las batallas.
    En una palabra, la Nación en armas, aunque yo prefiero decir pueblo en armas.
    Con respecto a las hipótesis de conflicto, concuerdo con usted en que es asunto político y no técnico. Tal vez usted tenga una información mejor que la mía, que es vieja, fragmentaria y de fuente poco confiable. Lo que yo sé es que se estaría elaborando una hipótesis de defensa de recursos hídricos ante un ataque extrarregional. Si fuera así, me paarecería inteligente, ya que es probable que haya episodios por el estilo en el futuro.
    Saludos

  2. ayjblog Dice:

    todo bien, pero la clave es el ultimo parrafo, eso no son FFAA

  3. Abel B. Dice:

    Andrés el Viejo:
    Corresponde a lo suyo lo de preciso y estimulante. Y es un noble ideal, además. Pero siento que debo hacer una observación: el modelo suizo me parece que sólo es posible en una nación homógenea culturalmente (bueno, la nuestra lo es, por lo menos tanto como los suizos, con 4 idiomas) y SOCIALMENTE, es decir, sin grandes diferencias de riqueza entre sus ciudadanos. Como la nuestra NO lo es.
    AyJ:
    Su comentario es crìptico ¿se refiere al último párrafo mío o al de Andrés? Si es por el mío, es que considero que las Fuerzas Armadas son una parte del Estado, y éste un instrumento (fundamental) de la sociedad. El Servicio Social que se esboza incluiría una parte – no la más importante – dedicada al reclutamiento militar (optativo; si fuera necesario, incentivado económicamente).
    Su comentario además es el número 1500. Obtiene como premio una mención honorífica.
    Abrazos

  4. harry Dice:

    Para Andrés, el ejercito suizo implica un servicio a la patria helvética por mucho tiempo, hasta los 56 años, aunque sea solo por unos dias.Conozco ese ejercito porque viví allí y hay detalles curiosos, hay una estricta sintonía entre los grados bancarios y los grados en el ejercito.Ejemplo, un director de banco es un general de brigada durante el periodo de maniobras y su jefe de departamento es significativamente un coronel. Hay una tremenda cohesión entre la sociedad y el ejercito, producto de una identidad nacional que incluye cantones franceses ,italianos y alemanes.El ejercito suizo es totalmente bilingue.Sus hipótesis de conflicto están enmascaradas pero son nacionales y autocentradas pero no estrictamente europeas ,por eso su sistema de defensa es tan eficaz.Si bien no tienen Marina , cuentan con una fuerza aérea de despliegue rápido muy eficaz y moderna y los mejores tanques para actuar en la montaña.Se parece mucho al modelo israelí pero-son 7 millones nada mas – lo complementan con una retaguardia de defensa nacional pasiva que incluye a toda la población.
    Un modelo para una Argentina dilatada podría ser ese, lo cual resulta una buena combinación entre el voluntariado más sofisticado y el infante de retaguardia.
    Intuyo que se vuelve al servicio militar obligatorio, busquen un eufemismo para esta ultima palabra pero el sentido es el mismo.La cosa empieza por el Perú y luego pasara a Chile.
    Abel,no existe esa vieja colimba ,no existe mas.hoy un soldado de infantería es una computadora caminando con sistema de posicionamiento,auriculares que lo mantienen en línea con la cadena táctica de mandos-Massuh exploto la cosa hace mucho tiempo en Argelia con el décimo RP – y uniformes inteligentes con fibra sintética y sobre todo una inspección del material permanente.Las mas de 100 bajas que tuvieron los americanos en Somalia -18 muertos en el acto ,el resto en las amputaciones e infecciones secundarias -se debieron a que los protectores keblar no estaban testeados, ergo las simples escopetas de la guerrilla al impactarlos los hundía literalmente en el pecho de los marines.
    Pero la Argentina tiene un problema ideologico, perdon, hablo de la clase política, que les garanticen a los jóvenes salario, formacion, carrera y pensión y verán como afloran los seudovoluntarios.
    Saludos a todos.
    Harry.

  5. Andrés el Viejo Dice:

    Como hace sólo unos días que caí en la cuenta de quien es Harry, aprovecho para presentarle mis respetos. No nos conocemos personalmente, pero es obvio que yo lo conozco.
    Saludos

  6. harry Dice:

    Muchas Gracias Andres ,son ampliamente retribuidos.
    Harry.

  7. ayjblog Dice:

    bueno, Abel, gracias, trate de ser breve pero al final fui criptico
    su ultimo parrafo, que transcribo
    ¿Tiene que ver todo esto con la propuesta original de volver – con los cambios necesarios – al viejo Servicio Militar Obligatorio. No, y sí. La colimba (”corre-limpia-barre”) no puede volver, ni debería hacerlo. Pero sí hay lugar para un sistema nacional de servicio social donde hombres ¿y mujeres? jóvenes descarguen una obligación con su patria entrenándose para colaborar con los problemas educativos, sanitarios, ambientales… inclusive – para los que así lo elijan – con una formación militar básica

    eso no es FFAA, es otra cosa, servicio depaz, cascos blancos, el nombre de fantasia que quieran, pero FFAA, no, sino, el paso que sigue, y solo me remito a la historia, es generales en las empresas que tienen que ver en la defensa, coroneles en el ministerio de bienestar social, tenientes en los hospitales, sargentos en transito, al fin y al cabo, son cosas de sanidad, transporte, etc etc, y la pelicula ya la vi, con el justificativo que son cosas que estan en la mision y funcion, ponemos cualquiera, para eso, mejor no, de llano.

    ahora bien, dentro de mi ignorancia estamos extrapolando modelos de paises de 200 km de ancho con una tradicion de 500 años en cuanto a ser guerreros (los suizos, los suecos) a paises donde apenas tenemos 2 generaciones, con suerte, de nativos (ejemplo, en mi caso yo solo, mis viejos se bajaron del barco en 1950), y donde el monopolio de la fuerza (palabras bonitas si las hay) nunca estuvo en manos de l peasant como en USA por ejemplo.

    Si uds me dicen que quieren un ejercito (lo dijo asi por motivos de brevedad nomas) profesional, chico y eficiente, en eso para que quieren colimbas? para mano de obra barata? o creen que manejar aparatos sofisticados se eneseña en 2 dias?, independientemente que estemos en la generacion de Xbox, el uniforme que mencionan antes sale plata, muy mucha, y necesita toda una infraestructura de soporte, logistica etc etc que estamos lejos de tener, y, por otro lado, recuerden que la guerra es asimtrica en tecnologia, pero, solo en tiempo, siempre aparecen nuevas formas de luchar contra la tecnologia, a los GPS los contrarrestaron con los jammers, a los Glonass, idem, a los IED con las nubes de jamming en los vehiculos, y asi siguiendo
    todavia recuerdo a los aparatos criptograficos suizos
    saludos cordiales

    volviendo

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