Ahora que la autocrítica se puso de moda

Quizás no tanto en la blogosfera, comparativamente. Porque a partir del 28/6, a las 21 hs., parece que se inició una competencia bajo el lema “Autocritiquemos (duramente) a Kirchner”. Tal vez la primera (que me llegó, al menos) fue la del compañero Ernesto Jauretche, pero hoy ya está en registro hasta la del normalmente mesurado y prudente Mario Wainfeld, en Página 12. No estoy diciendo que esté mal. Se las ha ganado: Kirchner ha cometido graves errores, y además, la jefatura que ejerció sin vacilar lo hace responsable también de los errores de los que lo siguieron. Sólo se me ocurre que hubiera sido más útil que se escucharan antes…

No importa. A título de colaboración, o “manual de estilo” – y no solamente para peronistas, ya que las observaciones que se hacen allí sirven para cualquiera que ejerza algún poder, hasta de Jefe de Personal en una oficina – subo este material que me han acercado amigos ex guardianes, que se han mantenido muuucho más ortodoxos que yo.

En Madrid, el 15/11/71, Perón le retira el cargo de “delegado personal” que le había otorgado a Jorge Daniel Paladino en diciembre del 68. Y escribe este documento “PARA NUESTRA AUTOCRÍTICA – ALGUNAS OBSERVACIONES A LA GESTIÓN DEL COMPAÑERO PALADINO”.  Se retiraron todas las frases que tiene que ver con las circunstancias del tiempo y lugar. Y pienso que quedan algunas observaciones útiles:

“1.- Una de las cuestiones que fundamentan su fracaso (el de Paladino) en la conducción táctica ha sido su espíritu absorbente que lo llevó a la impotencia para manejar una organización tan vasta como el Peronismo…El Peronismo solo se puede manejar mediante una organización que permita la consiguiente descentralización de funciones, sin lo cual ningún hombre, por activo que sea, puede manejar el conjunto.

3.-  Cuando un solo hombre quiere manejar personalmente todo, termina por ser una “rueda loca” que gira sin engranar sino con muy pocas personas y, en consecuencia, puede hacer de todo menos conducción…

5.- La fuerza que domina al mundo es la humildad, nunca la soberbia. Si algo se ha hecho carne en el Movimiento ha sido precisamente esto…

6.-  El que debe conducir el conjunto, debe persuadirse que su misión inicial es “unir a todos” bajo su dirección, para lo cual no ha de pretender “mandar” sino persuadir, ya que en la función política no se trata de “un servicio militar obligatorio”. Mandar es obligar. Conducir es persuadir. Al hombre siempre es mejor persuadirle que obligarle, especialmente en la conducción política.

7.- Cuando se conduce, es preciso utilizar un tino especial, dejando libre juego a la iniciativa de los que ejecutan…El que conduce, por otra parte, no debe tener la pretensión que se haga el cien por ciento de lo que él quiere. Ha de conformarse con que se haga el cincuenta por ciento, dejando el otro cincuenta por ciento para que lo hagan a su gusto los demás. Es claro que en tal caso, hay que tener la sabiduría de saber elegir, que el cincuenta por ciento que le corresponde al conductor sea de los asuntos importantes.

8.- El error…en este aspecto ha sido el de eliminar a todos los dirigentes que no cumplieran el total y al “pie de la letra” sus órdenes. Así se fue desprendiendo de los mejores elementos para quedarse con los dóciles u obsecuentes, que no suelen ser los mejores. El conductor político debe tener un tino especial, una paciencia a toda prueba y una tolerancia sin límites, si no quiere terminar con que todos lo engañen o se vayan.

9.-  En los movimientos políticos de toda clase, la autocrítica no sólo debe ser permitida sino que también ha de ser propugnada. Esa crítica, cuando es de buena fe, es ampliamente positiva y permite hacer los errores y corregirlos. Cuando se ejerce el mando en vez de la conducción, estos procedimientos están descartados, con lo que a menudo los errores y, la suma de errores, suele ser lo más fatal a una conducción eficaz. Tolerar la autocrítica es una muestra de inteligencia no de debilidad.

10.-  El que conduce debe pensar que en tal quehacer no existe una conducta privada y otra pública. El conductor y especialmente el político, no tiene sino conducta pública…

11.-  Dice Martín Fierro: “Nace el hombre con la astucia que ha de servirle de guía, sin ellas sucumbiría pero según mi esperencia, se vuelve en unos prudencia y en los otros picardía”. En la función política de la conducción es preciso proceder con clara y elocuente prudencia, porque sino todos estarán inclinados a pensar que se obra con picardía…Es que para todas las cosas existe un límite, pasado el cual, cada uno puede pensar lo que desea y siempre habrá muchos más que piensan lo peor.

12.-  El quehacer político de un conductor…es de atracción, no de repudio. El que conduce el conjunto ha de persuadirse de que su función es atraer al mayor número de gente, ya que la acción política siendo un medio solamente, es de aspecto cuantitativo. Se trata de sumar en conjunto, ya que en la urna el voto del bueno, del malo, del rico o del pobre, del sabio o del ignorante vale lo mismo. Por eso, esta tarea suele ser un tanto ingrata, ya que hay que aceptar hasta lo que se repudia, sin embargo “hay que tragarse el sapo” o de lo contrario no meterse en el asunto… él recibía solo al que le gustaba. Así se fue llenando de enemigos inútilmente y, “muchos perros, hacen al final la muerte del ciervo”.

14.-…No se puede, sin producir graves males, ocultar o disimular acontecimientos para evitar malos ratos al Jefe porque con ello se lo suele inducir en error…

15.-   El Movimiento Peronista tiene sus “autodefensas” en permanente vigilancia sobre los dirigentes. Ello ha de obligar a los que conducen…a mantener una prudente conducta ante sus propios subordinados, que, aunque no parezca, lo juzgan permanentemente…

16.-   …Lo primero que el que conduce debe evitar es precisamente toda resistencia y para ello la persuasión es el arma.

20.-   …es natural que si uno desea hacer todo personalmente … no puede dar abasto a satisfacer a todo. En cambio si hubiera descentralizado un poco sus tareas, confiando parte de ellas a hombres de confianza, todo podría haberse realizado sin esfuerzo. En la conducción política es preciso confiar en algunos hombres. No todo ha de ser desconfianza porque el número de tareas a cumplir es tan grande que, uno solo, termina por agotarse y dejar de cumplir la mayoría de ellas”

2 comentarios para “Ahora que la autocrítica se puso de moda”

  1. sergio robles Dice:

    Estimado: Oportunísimo el recordatorio y muy digno de ser tenido en cuenta sino por Nestor -que es un caso perdido- por quienes pretendan sucederlo, todos ellos surgidos de acuerdos cupulares. Atte.

  2. EduA Dice:

    Muy bueno. Vale para cualquier agrupación política, incluso las que no sean inherentemente verticalistas como el peronismo -una vez que encuentra quién lo conduzca-.
    Abrazo.

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