Honduras, no filosóficas

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Un debate sobre legalidad constitucional en las calles de Tegucigalpa (la foto fue tomada por Oswaldo Rivas, de Reuters)

En una muestra clásica del ombliguismo argentino, no subí nada en estos días sobre Honduras: mi interés estaba en las andanzas de Néstor y Francisco en la Provincia, del Lole en Santa Fe y del Pino en la Capital. Debo reconocer que, en ese sentido, la presidente estuvo mucho mejor: el domingo, cuando fue a votar a la mañana y los periodistas le preguntaron las obviedades de rigor, ella declaró (lo oí yo) que lo importante era condenar el golpe contra el presidente Zelaya (y eso que en ese momento, las encuestas de urna de Bacman daban ganador a su marido).

Pensaba que es cierto que Cristina debería recordar ese viejo apotegma peronista “Mejor que decir es hacer”, pero son muchos a quienes les vendría bien: Mauricio, por ejemplo… En realidad, a todos nosotros. En su caso particular, un buen consejero de imagen debería decirle que “mejor que dar un discurso, es hacer un gesto”. La conferencia de prensa de ayer: lamentable… Está bien: un día después de una derrota electoral, cualquiera está groggy.

Pero ¿para qué salir, entonces? Dar una fuerte competencia a Gaby Michetti en la especialidad de hablar una hora sin decir nada, y con ese tonito pedagógico que todos, salvo los kirchneristas fanáticos, encontramos difícil de soportar… Pero esta actitud, ser la primer Jefe de Estado que anuncia su intención de acompañar a Zelaya en su regreso a Honduras… En impacto periodístico, supera la firme solidaridad que Lula ha mostrado con el presidente depuesto, y sólo es opacada – inevitablemente – por las declaraciones de Barack Obama “el único presidente legítimo de Honduras es Manuel Zelaya” y, por supuesto, la Asamblea General de la ONU.

Quiero aclarar que esta es una reflexión sobre política internacional, aunque esté mezclada con la interna local. Los geopolíticos, y algunos viejos pensadores de la Izquierda Nacional insistirán que Honduras es sólo una expresión de la balcanización en América Central. No importa. Con sus siete millones y medio de habitantes, alcanza para ser un caso testigo fundamental.

¿Testigo de qué? De cuáles son los límites que nos conviene trazar – en América y en el siglo XXI – a los enfrentamientos políticos. El tema no es, al contrario de lo que afirman mi viejo amigo Rodolfo Iribarne, el veterano bloguero Hard Core, y un buen número de halcones mediáticos yanquis, si Zelaya es un buen presidente o no.

No tengo la menor idea, pero si lo elogia Atilio Borón y fue elegido como candidato del Partido Liberal hondureño (en donde Alvaro Alsogaray sería un zurdito infiltrado)… hay algo raro. No importa: eso lo deben decidir los hondureños. Pero sin intervención de fuerzas militares. El acuerdo básico en que descansa la politica en los países más o menos serios es que los militares están para hacer la guerra y – en algunos casos, como en China y en Cuba – dirigir empresas estratégicas. Pero no para interpretar ni reformar constituciones, que, como dijo un pensador argentino, “no es asunto del arma de caballería“.

Justamente, el Departamento de Estado de USA, en un briefing extraoficial, que en los códigos de ellos es como hablar desde el Monte Sinaí pero con precisiones legales, contestó a un periodista que preguntaba si la consulta popular que planteaba Zelaya y que dió comienzo al barullo, no era la primera violación de la Constitución de Honduras. Respuesta textual : “No, but there’s a big distinction here because, on the one instance, we’re (talking) about conducting a survey, a nonbinding survey; in the other instance, we’re talking about the forcible removal of a president from a country. So I think we can distinguish between those terms — those two in terms of what’s constitutional and what might be left to institutions

Abreviado: “No, hay una gran diferencia entre lo que es una consulta no determinante y remover a la fuerza de su país a un presidente. Así que podemos distinguir entre lo que es constitucional y lo que puede dejarse a las instituciones“.

Naturalmente, el grado y la forma en que se manifiesta la solidaridad con la legalidad es una decisión política. Pero los Kirchner decidieron hace tiempo ocupar el lugar de la centro izquierda, y no puedo decir que sea una mala decisión. Entre Brasil y Venezuela,… hace tiempo que tengo ganas de escribir sobre el asunto. Eso sí, mi firme recomendación a la Presidente es que si va a acompañar a Don Zelaya, no alcanza que esté también el Secretario Insulza (aunque éste tenga, como la tiene, la bendición de Hillary Clinton). Porque seguro que se prenden Chávez y Ortega, y eso sesga mucho la foto. Si no puede conseguir que vaya Lula – hombre serio, si los hay – dígale a Michelle Bachelet que, como una mujer a otra, no la puede dejar ir sola a un país tropical. Fíjese el enfásis que pusieron los chinos – que están mirando con mucha atención – a lo que dijo como “presidenta” de UNASUR.

2 comentarios para “Honduras, no filosóficas”

  1. una vez más con la interna peronista ¿y no jodemos más? « El blog de Abel Dice:

    [...] e ben trovato. Hablando de golpes de Estado, voy a tener que volver a lo que escribí el 30/6 sobre Honduras. Parece que Zelaya está haciendo la cosa macha, y uno es latino: no puede quedarse [...]

  2. Intelectuales, Artistas y gente de la Cultura, en honduras « El blog de Abel Dice:

    [...] Artistas y gente de la Cultura, en honduras El 30 de junio subí un post a este blog donde decía que la pequeña Honduras, ”con sus siete millones y medio de [...]

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