Hoy leí en Clarín una muy buena nota ( “68 + 89 = Nuevo capitalismo” ) de Timothy Garton Ash, uno de esos lúcidos historiadores ingleses (eso sí, sospecho que el título es del diario). Me interesó lo bastante para acercarles algunas reflexiones, aunque no tengo el tiempo para elaborarlas que el tema merece.
El año 1968 (sobre el que ya escribí en este blog) simbolizó, como dice acertadamente Garton Ash, un fracaso político y un triunfo cultural, “el catalizador de un profundo cambio cultural y social… 1968 representa un fenómeno más amplio, los sesenta, en los que la difusión de la píldora fue más importante que cualquier manifestación y barricada“. Y me hizo pensar que en Latinoamérica podemos hablar de un proceso similar.
Similar, pero no idéntico. Porque, aunque todavía seguimos en buena parte a la sombra de Europa, somos un retoño distinto de su cultura (como U.S.A. es otro), en suelo nuevo, mestizada con los pueblos que ya estaban cuando llegaron las naos (En el caso de Argentina, las etnias andinas y guaraníes). Entonces lo hicimos distinto, más a lo bestia (algo del viejo gallego debió quedarnos).
El comunismo soviético estaba en los sesenta tan desgastado, como ideal, en Latinoamérica como en Europa. Una burocracia estólida no ofrecía a los jóvenes nada que los convocase. Los Estados Unidos eran, como hoy, el Imperio; envueltos en la guerra de Vietnam, que – distinta como fue de lo que hoy sucede en Iraq – desde aquí se la veía como hoy se ve a ésta. Y entonces llegó Fidel… La revolución cubana construyó el mito del guerrillero heroico. Y un fracaso militar que se convirtió en leyenda épica lo encarnó en el Che Guevara.
Aquí en Argentina había un factor muy especial: estaba el peronismo. Pero tenía historia e identidad en los barrios humildes y en los sindicatos. Los jóvenes de los sectores medios y altos – los primeros siempre han sido en nuestro país numerosos – necesitaban otros códigos. Y en un proceso imprevisible – que debería ser estudiado mucho más – con intelectuales olvidados o, peor, amnésicos, se elaboró una amalgama difusa y emocionante, donde se mezclaban el Viejo y el Che.
No tengo el tiempo, quizá tampoco el talento, para describirlo con justicia. Pero algunas cosas se pueden decir: Tiene razón Feinmann cuando insiste que una cosa era la Juventud Peronista y otra la orga Montoneros. Pero la gran mayoría de la JP, la agrupada en la Tendencia, aceptaba la conducción política de Montoneros. Entonces, como en Europa, podemos hablar de un fracaso político, mucho más sangriento – y costoso para la nación – que el de los estudiantes de la Sorbona.
También, como en Europa y en el resto del mundo, en Argentina estaba en ese tiempo culminando un cambio cultural profundo, que en el lapso de una generación modificó los valores asumidos por la sociedad. Pero esa es otra historia. Quizás la más importante, pero como los países iberoamericanos (también los yanquis, en su diferente versión) pertenecemos a una cultura más joven que los europeos, todavía tomamos en serio la política y el poder.
Eso es lo que disparó estas reflexiones, incompletas. En ambos continentes, por un determinismo biológico como le gustaba decir al Viejo, algunos que eran jóvenes en el ´73 – como allá en el ´68 – han llegado a puestos de poder o de influencia en sus países. Sus políticas y sus proyectos son muy distintos, por supuesto; la Historia, esa vieja dama indigna, se ha encargado de eso. Pero se me ocurre que a veces se aferran a los códigos que usaban, por falta de examen de sí mismos… o por aferrarse a su juventud.
Cabe tener presente que en Europa parece haberse dado una reacción contra esa versión “pendevieja” del espíritu del ´68. Las victorias de la derecha en Alemania, Francia, Italia, e ainda mais, pueden tener en parte ese origen. Sarkozy lo explicitó en su campaña. No es imposible que en Argentina, en particular, esté ocurriendo algo similar; algunas intimaciones se notan en el aire. Si es así, habrá que recordar que las vueltas de la historia nunca vuelven al mismo lugar. Como se pregunta el ingenioso gringo Garton Ash: “¿podría haber llegado a presidente Sarkozy, un divorciado hijo de inmigrantes, en el mundo idílico que, según él, existía antes del 68?” Yo, al menos, no creo que De Gaulle, ni Mendes France siquiera, se habrían enganchado con Carla Bruni.
Mayo 15, 2008 a las 5:20 pm |
Muy bueno Abel .
Mendes France tenia sus amantes al reparo en Marsella. Su amigo Gaston Deferre se las proveia en secreto.
De Gaulle es algo mas curioso; su mujer y su hija deficiente vivieron durante toda la guerra en Francia sin ser molestadas por los alemanes que ni siquiera las tomaron de rehenes….los junger eran caballeros.
La Carla de De Gaulle era su chofer-interprete, una Jane, que cultivó durante la resistencia. Cuando volvió a Francia la historia terminó.
Lo que decis del 68 es correcto; pero yo siempre estuve en contra. Fue una revolución de jovenes burgueses que favorecia a la banca Rothschild. El objetivo era liquidar al general, que momentos antes de la revolucion del 68 enviaba al parlamento una ley que introducia la coparticipación sindical en las empresas francesas. La llamo asociación entre el capital y el trabajo. Era demasiado y no es casual que el sucesor haya sido Pompidou.
U.S.A. siempre atacó a De Gaulle. El candidaro de ellos era el Gral. Giraud, un hombre alto y majestuoso como….Galtieri.
De Gaulle lo liquidó politicamente y al Alte. Darlan, otro contendiente, lo hizo matar en Marruecos por un joven “extremista” de esos que nunca faltan.
U.S.A. siempre pensó que la unidad europea favorecia a los comunistas, porque establecia una zona neutral socialdemocrata… (si releés Orwell encontrás algo de eso) y financió enormes campañas y hasta libros como el Topaz de Leon Uris para demostrar que el viejo general era un comunista…………¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
NADA DE eso ocurre con el Mercosur todavia porque nuestro espacio geopolitico se hace trizas solo. Está claro que en lugar de discutir ideologias y bolivarismos y montoneras, debemos avanzar en la creacion de una moneda financiera unica y lo mas rapidamente posible. Y recalco el termino, financiera.
Te envío un gran abrazo. Mis acotaciones memoriosas son por cosas que vivi en épocas en que era joven y mucho mas feliz, a lo Lanny Budd………….
Edgardo..